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ARGENTINA Cena anual por el Día de la Industria: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena anual por el Día de la Industria: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ, CON MOTIVO DE LA CENA ANUAL POR EL DÍA DE LA INDUSTRIA, EN TECNÓPOLIS.
Muy buenas noches a todos y a todas; sabemos que siguen ingresando invitados porque la Argentina anda tan mal que hay millones de gente arriba de los autos, atascando las autopistas sin poder llegar, así que en nuestra propia mesa tenemos algunos que todavía no han podido hacerlo y bueno es porque no hay autos y seguramente tampoco hay combustible, pero estamos aquí, primero, lo que no quiero olvidarme festejando el Día de la Industria en un día que no es el Día de la Industria, sino que es el Día del Maestro, el 11 de septiembre, y vaya también mi saludo a todos los docentes argentinos porque tiene que ver mucho a todos los docentes argentinos porque algo que puede parecer disociado del Día de la Industria, en realidad, está íntimamente vinculado a lo que es la industria y a lo que aspiramos nosotros a que sea nuestra industria y nuestros trabajadores: una industria con recursos humanos altamente capacitados, educados, de modo tal que los procesos de innovación y tecnología que exige seguir profundizando esta reindustrialización que hemos iniciado, en el país en el 2003, no se detenga.
Por eso saludamos a todos los docentes, especialmente a los de las escuelas técnicas argentinas, que fueron reabiertas y puestas en marcha, una vez más, durante la gestión del Presidente Kirchner y que hoy charlábamos, hace unos instantes, con el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, que nos acompaña también y que venía recorriendo la provincia y decía del entusiasmo de las escuelas técnicas porque los chicos hoy sienten que tienen salida laboral.
Fue excelente realmente, más allá de que estábamos todos charlando, el video que preparó la ministra de Industria, acerca de lo que ha sido la reindustrialización del país, del año 2003, a la fecha, que fue esencialmente una elección de cómo la Argentina debía crecer y también una definición de cuál debía ser el patrón de acumulación económica de esta etapa y que era, sin lugar a dudas, generar valor agregado; generar empleo calificado; generar, en definitiva, millones de puestos de trabajo; sustituir importaciones; retornar científicos a nuestro país; capacitar – cada vez más – a nuestra gente y lograr las cosas que hemos conseguido.
El día 2 de septiembre, que en realidad, es el Día de la Industria, les comentaba recién a mis compañeros de la mesa que yo había pensado que no iba a estar en el país y por eso postergamos para hoy este encuentro, pero en realidad después cambiaron los planes, siempre los planes suelen cambiar sobre la marcha, por lo menos los tácticos, no los estratégicos y estuve aquí y tuve dos audiencias que son claramente significativas de cómo se ha dado todo este proceso virtuoso de la reindustrialización en nuestro país. Ese día recibí, en mi oficina, al titular de AGCO, la empresa productora de tractores y maquinaría agrícola, de origen norteamericano, que se radicó en nuestro país, en el año 2006, en la Ciudad de Rosario y que hasta ahora realmente no tenía una gran integración en los componentes de los tractores, que son de los mejores tractores del mundo, sin perjuicio de los que se construyen en nuestro país, para venir a invitarme, este próximo 1 de octubre, a inaugurar la nueva planta de AGCO, aquí en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires con una inversión inicial, de 35 millones de dólares y lo que es más importante, no solamente una fábrica de tractores, sino de tractores y de motores, con lo cual AGCO va a comenzar a producir en la Argentina tractores con un 80 por ciento de integración nacional y por supuesto obviamente pasar de 150 empleados a 350, 400 empleados, en esta primera etapa. (APLAUSOS). Tampoco se va a desmontar la planta de Rosario, al contrario, allí se van a hacer también autopartes, van a ser las cabinas, y me explicaba todo el proceso de inversión y lo que esto va a significar para nosotros también en materia de importaciones.
La otra visita que recibí, el día 2 de septiembre, también, vinculada con la industria y con la actividad minera: el titular de una de las empresas mineras más importante del Perú haciendo una inversión, en un proyecto que se llama Don Nicolás, en la provincia de Santa Cruz, en las localidades de Fitz Roig y Jaramillo, una empresa con altísima responsabilidad social, en el marco de la economía y minería sustentable en acuerdo con la comunidad.
Nosotros tenemos, en Santa Cruz, una experiencia muy virtuosa que iniciamos con Cerro Vanguardia, con gran responsabilidad social y con acuerdo total, con una suerte de contrato social, entre la comunidad y la empresa para efectuar la explotación con absoluta sustentabilidad ambiental. Pero lo interesante del tema era que el financiamiento de este proyecto, parte del financiamiento de este proyecto está hecho con un fondo fiduciario que es proveniente de las industrias electrónicas de la Tierra del Fuego. Todas las empresas, las grandes empresas: BrightStar’s; BGH, Samsung, ¿no es cierto? Newsan, siempre me confundo con Samsung, estoy haciendo publicidad, me dice Marcelo Fernández. No, no estoy haciendo publicidad, estoy diciendo los que invierten, ¿por qué no puedo reconocerlo? Se hicieron tres fideicomisos, uno de los cuales aporta 560 millones de pesos a esta inversión, o sea articulamos una parte que tienen que depositar estas empresas que elaboran electrónicos en la isla para lograr tener fondos aplicables a procesos y a proyectos productivos.
En fin, recién veíamos en el video el crecimiento exponencial que ha tenido toda la industria. Una industria que ha convertido a Rosario en el mayor polo biotecnológico de Latinoamérica; en desarrollo de software, en desarrollo automotriz con venta récord de autos nuevos y usados, con ventas récord también en maquinaría agrícola con mayor integración nacional.
Yo no quiero atosigarlos a ustedes con números porque me escuchan permanentemente a mí, a la ministra repetir cifras, lo que quiero es analizar cómo hemos hecho esto, en esta década de reindustrialización de la Argentina, y en qué tiempos de la Argentina y del mundo lo hemos hecho.
Yo miraba las fechas: 2003, ahora 2013, diez años, una parte – la primera del año 2003 al 2008 – cinco años exactos fueron prácticamente el gobierno del Presidente Kirchner en el marco de un país, como él solía decir, que estaba en el Infierno y que estábamos tratando de salir del Infierno. Recuerdo que durante su gestión se decía que siempre había sido exitosa porque había viento de cola, teníamos viento de cola. Hete aquí que el viento de cola, en el año 2008, que marca exactamente la mitad de la década; del 2008 al 2013, son los otros cinco años y se inicia la crisis global, que aún persiste y que tiene como ciclos de distinta intensidad, ahora estamos de vuelta ante un ciclo, lo vemos ante las economías emergentes que venían creciendo y que mantuvieron durante la década la actividad económica global, que también tienen una cierta retracción, lo cual también nos preocupa, pero lo cierto es que esta segunda parte de la década no fue con viento de cola, fue casi con viento a contramano del mundo, a partir de la crisis del 2008. Quiere decir que el modelo elegido para crecer, que fue el modelo de metas de crecimiento, frente a lo que proponían desde el Fondo Monetario Internacional, o desde otros lados que era gobernar con metas de inflación, la elección que hicimos de hacer con metas de crecimiento fue exitoso en un mundo que crecía, y fue exitoso también en un mundo que decrecía.
Cuál es este modelo de metas de crecimiento, en el que basamos esencialmente el crecimiento de estos años, que significó duplicar el PBI; alcanzar y mejorar el poder adquisitivo, reflejado en el salario mínimo, vital y móvil, de un 1.700 por ciento, fue precisamente eso: apuntar a la reindustrialización del país con políticas públicas, a partir de subsidios, a partir de promoción, a partir del sostenimiento; fue también ampliar el poder adquisitivo de los trabajadores, y no solamente generar millones de puestos de trabajo, sino que también a partir de las negociaciones colectivas de trabajo, a través de la reunión todos los años del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil lograr mantener el poder adquisitivo, aumentar el poder adquisitivo no solamente en términos nominales sino también en términos de paridad del poder adquisitivo. ¿Qué significa esto, medido en dólares? Cuanto puede comprar un obrero argentino con ese salario, cuántas cosas puede comprar con ese mismo salario en otros lugares. Y la verdad que tanto en términos nominales como en términos de paridad de poder adquisitivo la verdad es que no nos ha ido mal, afortunadamente, a los argentinos y especialmente a los trabajadores.
Tampoco les ha ido nada mal a los empresarios. Hoy lo decíamos en la reunión que mantuvimos, durante la mañana, donde anunciamos la modificación en materia de monotributo y también en materia de aportes para los trabajadores y para los monotributistas de las obras sociales, que yo les decía a los empresarios: – muchos están hoy todos reunidos aquí, también hay dirigentes sindicales – con una mano en el corazón en esta década todos ustedes, que son empresarios, ¿han ganado o han perdido? Obviamente habrán ganado unas veces más, otras veces menos, pero en la década cómo les fue a todos los empresarios. Yo creo que han ganado todos, salvo alguno que haya ido al casino y haya perdido en el casino, pero si no fue al casino, se quedó en la Argentina y produjo y trabajó seguro que ganó buena plata, y en buena hora, porque eso es lo que queremos: empresarios que generen crecimiento, que generen ganancias para poder generar más trabajo. (APLAUSOS).
Lo mismo sucede con los trabajadores, charlaba ayer con un periodista y me decía que él tenía trabajo en el 2003, sí tenía trabajo, no era desocupado, pero tampoco le alcanzaba para llegar a fin de mes, y no era porque fuera menos o más capaz que ahora, que sí le alcanza, y no era que el que tiene trabajo, ahora, y no lo tenía en el 2003, es que ahora es más capaz o ha adquirido nuevas capacidades. Es que todos podemos esforzarnos, todos podemos hacer un gran sacrificio o tener grandes capacidades o aptitudes, pero si el país, en el cual vivimos, no acompaña con un modelo macroeconómico, que permita desarrollar nuestras virtudes y nuestras capacidades desde el sector empresario o desde el sector laboral, la verdad, es que se hace prácticamente imposible y si no evidentemente tendríamos que pensar qué pasó que todos los que no tenían trabajo en el 2003 pudieron tener trabajo o los que ganaban muy poco hoy pueden negociar libremente con pensiones colectivas de trabajo que le han permitido generar mucha capacidad adquisitiva, y en buena hora también.
Lo importante es que, además, esto se ha podido mantener en un mundo que se desploma y se derrumba todos los días, aunque muchas veces nos lo ocultan, porque bueno cómo contrastar un país como el nuestro que en plena crisis ha crecido, en lo que va del año, un 5,1 por ciento en su actividad económica, cuanto tenemos ventas récords de autos usados o nuevos, cuando más de 7 millones de argentinos pueden salir al exterior contra los 3 millones, que salían cuando Kirchner llegó al gobierno, y además todo eso en el marco de haber superado una de las más severas restricciones, sino tal vez la más severa que siempre atravesó nuestra economía por lo menos a partir del año 1976 y que fue el endeudamiento: la deuda externa. No había marcha política, gremial, social que no llevara un cartel, una pancarta en la que despotricara contra el Fondo Monetario Internacional y la deuda externa. La deuda externa era el caballito de batalla por lo menos de un sector político del país como uno de los principales problemas.
Y mañana, dentro de pocas horas, vamos a pagar 2.070 millones de dólares del Bonar 7, un bono en legislación local, que es parte de la deuda y de la reestructuración de deuda que hemos venido haciendo desde el año 2005; luego en el año 2010 y hoy cerró nuevamente la ley, donde hemos abierto – por tercera vez – el canje de la deuda y en esta oportunidad, hemos decidido dejarlo abierto, sin fecha de vencimiento y en manos del Parlamento, de modo tal que – como marca la Constitución – sea el propio Parlamento, más allá de la delegación que tienen en el Poder Ejecutivo para negociar ante acreedores externos quien decida cuándo debe cerrarse o no este nuevo tercer canje, en el que esperamos que puedan entrar los acreedores que no lo hicieron porque no creyeron en el 2005, o en el 2010, o porque hasta ahora no les combino. Pero quiero decir que hemos podido protagonizar todo este proceso de industrialización, de crecimiento, de mejora de la calidad de vida, de los índices educativos, de los índices sociales; un 6,5 por ciento de nuestro PBI dedicado a la educación, la mayor inversión en ciencia y tecnología que se recuerde desde décadas y décadas. Todavía está fresca en nuestros oídos aquella frase de que los científicos vayan a lavar los platos. Pero lo cierto es que ya no lavan los platos sino que muchos retornan y muchas retornan a la Argentina y en pocos días más recibimos a la científico número 1.000, que había emigrado de la República Argentina por falta de oportunidades en nuestro propio país, algo que nos debe llenar de orgullo a todos los argentinos. (APLAUSOS).
Yo comentaba, hoy, por la mañana, en la reunión los grandes desafíos que tenemos por delante, lo que denomino el sector tripartito de la economía: el Estado, los trabajadores y el sector privado que el gran desafío es cómo seguir adelante y cómo dar un salto cualitativo a este proceso de reindustrialización. Y creo que la clave, o una de las claves porque nunca hay un solo factor, un solo instrumento que pueda definir el mejoramiento de una política es insistir, por un lado, en la decisión de seguir teniendo como modelo el de metas de crecimiento, sobre todos en épocas de recesión global una política de ajuste significaría el colapso de la sociedad y sería creo insostenible en términos políticos, sociales e institucionales. Cómo hacer, entonces, para analizar las claves de cómo seguir y hablábamos hoy de varios factores, uno de ellos es la competitividad. Una competitividad que se compone de muchos factores: el primero, la necesidad imperiosa de aumentar la inversión privada en materia de ciencia e innovación tecnológica en el sector privado.
Por una razón muy sencilla: en el mundo se ha desatado una guerra de monedas, guerras comerciales que no van a tener solución y van a tener continuidad. Todo el mundo –acabo de venir del G-20- habla contra el proteccionismo y se rasga las vestiduras en nombre del libre comercio. Pero llegan a sus países de origen y toman todas las medidas arancelarias, paraarancelarias y que se les ocurra, para proteger su trabajo, su industria y su sector privado.
No nos parece mal, lo que nos parece mal es el doble estándar que tienen los países desarrollados que pretenden que nosotros, los países emergentes, tengamos abiertas nuestras actividades económicas cuando ellos cada vez las cierran más.
Yo lo planteaba el otro día cuando mantuve una reunión con el titular de la Organización Mundial del Comercio y donde me decía que la próxima ronda, que va a ser la Ronda de Bali, en sustitución de la Ronda de Doha, se acuerdan aquella donde nos decían que teníamos que bajar un 20 por ciento la protección arancelaria. Claro, en una Argentina con aranceles del 35 por ciento bajar un 20 por ciento, es un montonazo; en países desarrollados, don de la protección arancelaria es como mínimo un 100, un 50 por ciento, un 20 por ciento no les impacta nada.
¿Saben cuál es –me decía- el principal problema y yo le asentía al director de la Organización Mundial del Comercio? Que los países desarrollados son pocos y se ponen de acuerdo entre ellos; en cambio, los países emergentes o subdesarrollados somos muchos y no nos ponemos de acuerdo y entonces, muchas veces nos contradecimos y no nos damos cuenta que en realidad, lo que debemos exigir es que se acabe el doble estándar y que se aplique una única forma de entender la administración de comercio a nivel global.
No es posible que se nos trate de proteccionistas a los argentinos y nuestras carnes y nuestros limones lleven 11 años sin poder ingresar a los Estados Unidos de Norteamérica por cuestiones fitosanitarias. La carne argentina y los limones argentinos, primeros productores mundiales de jugo de limón y de limón y, bueno, de la carne argentina me parece que no hace falta hablar demasiado. Bueno, y lo mismo les podría dar múltiples ejemplos en numerosos productos.
Pero, ¿qué exige también por parte de nuestros industriales que es lo que venimos charlando y creo que es lo que vamos a desarrollar? Que tampoco el Estado puede durante mucho tiempo o en forma sine die, in eternum, para decirlo más claro, tener una protección si al mismo tiempo no hay un desarrollo en innovación, en tecnología que permita tornarnos competitivos frente a un producto extranjero y competir en precio y en calidad, de modo tal que las políticas públicas que llevamos adelante, no se transformen en distorsión de la calidad y del precio que deben tener nuestros productos, sino que sean incentivos para reinvertir y lograr tornarnos competitivos para venderle, no únicamente a los argentinos que tienen un buen poder adquisitivo, sino también salir a competir en el mundo.
Esta va a hacer una de las claves que tenemos que discutir entre el Estado, los trabajadores y los empresarios.
También y lo charlábamos hoy con los distintos representantes de los sindicatos, la necesidad también de poder lograr mejorar determinadas cuestiones que tienen que ver con la actividad laboral.
Charlábamos recién en la mesa y lo charlábamos también con compañeros trabajadores que se ha mejorado la productividad pero en algunas actividades ha aumentado notablemente el ausentismo, por ejemplo.
Tenemos que abordar estos temas sin prejuicios, sin tabúes ni enojarnos entre nosotros porque lo que es importante es que podamos debatir, podamos hablar y podamos llegar a acuerdos sustentables que nos hagan realmente llegar a la meta. Llegar a la meta significa que este proceso de reindustrialización se profundice, se mejore, logre resultados y, fundamentalmente, se prepare para luchar y pelear, por más que estas palabras a muchos no les gustan pero en el comercio también se lucha y se pelea como en la vida, ustedes lo deben saber mucho mejor que yo, luchan también con sus proveedores, luchan también con sus propios competidores locales para ver quién vende más y mejor, entre las propias empresas constructoras, luchar para lograr obtener una mejor producción, con mayor innovación, con mayor inversión, con mayor tecnología.
El Estado argentino invierte mucho, invierte a través de un Banco Nación que ha abierto las puertas a todos los sectores. Al sector primario, que allá por el año 2003 tenía una hectárea en provincia de Buenos Aires valía 2.000, 2.500 dólares y además estaba hipotecada; hoy, una hectárea ya no está hipotecada afortunadamente, y vale 15.000 o 16.000 dólares. Miren si no ha mejorado la situación de nuestro sector primario.
Un Banco Nación que además, ha acudido también en ayuda de grandes empresas; una de las principales automotrices del país cuenta con uno de los préstamos más grandes otorgados por el Banco Nación para desarrollar sus plantas o aumentar la productividad y la producción de sus plantas en Córdoba y nos pone muy contentos poder dar este tipo de impulso a la industria automotriz.
Ustedes saben que todas las terminales automotrices no son de capital nacional, sino que sus accionistas son propietarios extranjeros.
Pero estamos absolutamente convencidos que también debemos en el sector automotriz estamos trabajándolo fuertemente con la ministra de Industria, lograr mejorar los niveles de acuerdos y de contratos entre las terminales automotrices y todo el sector autopartista. Esto es imprescindible porque nos hemos planteado y yo creo que el sector autopartista lo conoce muy bien, necesitamos contratos a más largo plazo, de manera tal de que pueda negociarse mejores condiciones cuando van a pedirse préstamos a los bancos y, fundamentalmente, tener seguro la colocación de la producción.
Es cierto que en la jungla de la economía, normalmente el más fuerte se aprovecha del más débil. Pero tratemos de convertir a la jungla en algo más civilizado en momentos en que la Argentina necesita arribar a acuerdos básicos para poder seguir sosteniendo este crecimiento con inclusión social que ha sido y es muy importante.
También el aporte que los trabajadores deben hacer a lograr acuerdos con la parte patronal de modo tal de sostener, saber que sostener la empresa, es sostener la fuente de trabajo, que es lo que hoy necesitamos los argentinos. Y también, lograr integraciones regionales que nos permitan aprovechar la potencialidad de un mercado regional como es la América del Sur.
El otro día estaba mirando televisión, no un canal de noticias nacional, porque los canales de noticias nacionales, salvo raras excepciones, cuentan lo que pasa afuera; parece que afuera todo anda bien y, bueno, acá todo anda mal. Pero lo cierto es que puse un canal suramericano, que no es TELESUR, sino un canal colombiano, y podíamos ver como una hermana república tenía paralizada durante 15 días todas sus rutas porque su compesinado, a partir de la firma de un tratado de libre comercio, no tenía dónde colocar sus productos.
Por eso creo que a la hora de negociación, debemos ser muy prudentes, muy cuidadosos, no negarnos a las aperturas ni a las integraciones, pero sabiendo hacerlo con inteligencia, siempre preservando el trabajo, la producción y el esfuerzo nacional.
Estos diálogos que vamos a seguir manteniendo y que ahora van a ser sectoriales con distintos sectores, estamos estudiando los documentos que nos han presentado, algunos hoy charlábamos con Débora, bueno, tenemos algunas diferencias porque toman como precio de producto final en fábrica los de precios mayoristas del INDEC, pero cuando hablan de los costos, toman los costos, por ejemplo, que nos son los del INDEC sino lo que vayan a saber de dónde y entonces allí, tenemos algunas inconsistencias que, seguramente cuando nos sentemos a analizarlas, vamos a llegar a acuerdos porque somos todos gente inteligente y además, 2 más 2 es 4 para el Gobierno nacional, para la UIA, para la CGT o para cualquier otro. En esto de los números, me parece que no hay ideología, no hay, digamos, así, desvíos ideológicos, sino simplemente sentido común, realismo y hablar con la verdad.
Creo que sincerar nuestros desafíos, nuestras diferencias, no tenemos que tener temor a tener diferencias. Yo digo que lo importante no es tener diferencias, lo importante es saber procesarlas y saldarlas adecuadamente para que el conjunto de la sociedad se beneficie.
Porque, precisamente, esto ha sido –y ustedes saben que yo creo que la Economía no es una ciencia exacta- la base del crecimiento. Lograr armonía en la participación de los beneficios por parte de los distintos actores sociales en la República Argentina.
Hoy, no creo que los…si hacemos un poco de números, creo que los trabajadores y empresarios debemos cerca, Débora, del famoso fifty-fifty en la participación del ingreso. Ahí estamos…¿cuánto nos falta? Punto y medio, 2 puntos, vamos a conceder 2 puntos. Bueno, de aquella Argentina con un 25 por ciento de desocupación, en donde, como decía el otro día el titular del SMATA, que no sé si está por allí, recordaba a los compañeros rascando el fondo de la olla o algunos compañeros cartoneando, de aquella Argentina a esta Argentina, donde los trabajadores les faltan 2 puntos para alcanzar el fifty-fifty, creo que hemos dado un salto cualitativo importante.
Pero no nos detenemos, ahora vamos por más aunque algunos quieran distorsionar o interpretar mal la frase de “vamos por más”, vamos por más para lograr más cosas porque creemos que se pueden hacer más y mejoras cosas. Porque apostamos muy fuerte a la capacidad y a la voluntad de los argentinos.
Pero también creemos que el diálogo debe ser sincero, abierto, sin miedos, porque yo creo que, además, nadie puede tenerle miedo a nadie y menos a mí. Si me tuvieran miedo, no seguirían ni dirían las cosas que dicen de mí, evidentemente. Así que, mucho miedo, se ve, que no inspiro.
Así que, yo les pido a todos los que forman parte de la mesa de encuentro que se reúne junto con nuestros funcionarios en forma sectorial y periódicamente con la Presidenta, que expresen todas sus diferencias, sus inquietudes, que vamos a elaborarlas, vamos a discutirlas, vamos a debatirlas. Lo cual no quiere decir que el Estado delegue las decisiones. No, porque para eso estamos viviendo en un sistema democrático y, evidentemente, hay un poder político representado por un Parlamento y un Poder Ejecutivo que adopta decisiones.
Ahora, ese Poder Ejecutivo quiere adoptar decisiones que sean lo más consensuadas posibles con los actores económicos. ¿Por qué? Porque si no tomamos decisiones que tengan un buen consenso o, por lo menos, un consenso mayoritario del sector empresarial o del sector sindical, bueno, normalmente, no se llega a buen puerto.
Así que, creo que estos son los objetivos. Seguramente puede haber más elementos para analizar y para incorporar a la discusión, al debate.
De hecho, hoy, lo hemos hecho; de hecho también hemos adoptado medidas en esta mesa que veníamos discutiendo desde hacía rato con sectores sindicales y, por lo tanto creo que lo importante es advertir todo lo que hemos hecho y, fundamentalmente, lo que tenemos que hacer para seguir sosteniendo en un mundo complejo, les puedo asegurar muy complejo, mucho más de lo que ustedes creen.
Me hubiera gustado poder filmar o al menos grabar las conversaciones, las discusiones, algunos de los debates que tuvieron lugar en el G-20. Seguro que a algunos se les atragantaría la comida si…Pero no quiero amargarle la vida a nadie, para eso está la Presidenta que es la que tiene que tiene que ir a discutir y a defender las posiciones del país en los foros internacionales y no tengan ninguna duda que allí voy a estar como siempre defendiendo los intereses de la Argentina.
Para finalizar y para entender este mundo tan complejo en lo político, piensen no más ustedes…Yo pensaba cuando discutíamos el otro día la cuestión Siria. No solamente pensaba, debo ser sincera, en la tragedia humanitaria que podría convertirse en Siria, sino también en la cuestión económica. No podía escapárseme que de producirse un conflicto del alto voltaje en Medio Oriente, el precio del crudo, que hoy está en 102 dólares, se iría así, en un abrir y cerrar de ojos, se decía ahí, a 150 dólares. Se nos pone a todos la piel de gallina, no es cierto, fundamentalmente a quienes dependen del petróleo, del combustible, del gas para producir un petróleo y un combustible a 150 dólares más allá de que en la Argentina esté subsidiado tanto para los hogares como para el comercio y la industria, como uno de los puntales, precisamente, de las políticas públicas diferenciadoras para el crecimiento económico.
Pero quería…Sí, es bueno recordarlo, porque parece sino que todo fuera arte de magia.
Quería finalizar contándoles una anécdota: uno de los mandatarios, no recuerdo cuál, en una de las discusiones, fundamentalmente en las de la primera etapa, donde se hablaba de la volatilidad de los mercados, de que todavía la situación se la definió como quebradiza, ese fue el término más utilizado, la situación financiera y económica global sigue siendo quebradiza por la alta volatilidad de los mercados, por las especulaciones financieras, uno de los mandatarios decía “tenemos que lograr que haya mayor inversión en proyectos de infraestructura o en proyectos productivos que generen trabajo”.
Ustedes saben que uno de los principales problemas que tienen algunas economías europeas, no solamente es el altísimo nivel de endeudamiento, sino lo que ellos denominan “paro” o “cesantía”, que son los 2 términos que se utilizaron para definir lo que nosotros denominamos desocupación. Y cuando me tocó hacer uso de la palabra a mí, recordé lo que había dicho este mandatario y dije que iba a ser muy difícil obtener en mundo inversiones de carácter productivo cuando veíamos el ejemplo de Argentina, donde un 0,45 por ciento de acreedores externos, que no habían ingresado al canje, que habían comprado sus bonos a precio de bicoca ya cuando el país había defaulteado en el año 2008, estos grupos los compraron en 40 millones de dólares y pretenden que se les pague en efectivo, cash, y sin ningún tipo de plazo más de 1.400 millones de dólares. Eso significaría una ganancia entre el año 2008 y el año 2013 en dólares, superior al 1.300 por ciento.
Díganme ustedes, acá hay de todo, laboratorios, metalmecánica, agroalimentación, en fin, todas las actividades que forman el plexo industrial y productivo argentino, díganme qué actividad económica, qué actividad de infraestructura, nos acompaña también el presidente de la Cámara de la Construcción, puede generar una tasa de retorno en dólares del 1.300 por ciento. No existe y ahí está la clave de lo que está pasando en el mundo. Que seguimos atados a la cuestión estricta de los mercados financieros y también a cómo se desplazan y volatilizan por el mundo jugando con alzas ficticias y bajas ficticias de monedas, tipos de cambio, etcétera.
Este es el mundo que estamos viviendo, tenemos que tomar plena conciencia de ello, pero no para asustarnos, no para inmovilizarnos, no para tener miedo, porque el miedo paraliza, al contrario, para mover las mentes, para romper conceptos que muchas veces nos quieren meter desde adentro y desde afuera de nuestras cabezas y entender que la única manera de seguir creciendo, de seguir este círculo virtuoso que hemos tenido en la Argentina…
También contaba, estoy recordando cosas de esta mañana, una reunión muy buena que tuvimos, no sé si estará por acá Gerardo Martínez, el titular de la UOCRA, pero contaba que había participado en una reunión de los sindicatos en Norteamérica donde los sindicalistas le reconocían que en Estados Unidos la desocupación no es de un dígito como marcan las estadísticas, sino son de 2 dígitos, que la desocupación real, le decían los trabajadores norteamericanos, es del 16 por ciento en los Estados Unidos. Lo que pasa es que, claro, son muy pocos los países que cuentan todas las cosas o además inventan y macrodimensionan las cosas. Al contrario, siempre tratan de plantear una imagen buena del país.
Y contaba que en esta reunión estaban también Joseph Stiglitz y Paul Krugman, 2 importantes Premio Nobel, que hablaban de la Argentina. Sí, de nosotros, los argentinos. Dos Premio Nobel de nacionalidad estadounidense como un fenómeno a observar, como un modelo a observar frente a todo lo que se estaba desarrollando en el mundo.
¿Y saben qué? Tengo la sensación, más que la sensación tengo la certeza, de que en realidad, muchas cosas que se están pergeñando desde afuera y desde adentro, tiene que ver con, tal vez, escarmentar a un país que se atrevió a una receta diferente a la que le vinieron aplicando durante décadas y que nos llevó al desastre del año 2001.
Yo quiero decirles que como toda presidenta, como todo miembro de lo que puede denominarse el poder político institucional de la Argentina, soy absolutamente temporal en este lugar. Pero ustedes, no son temporales, ustedes son dueños de las empresas y yo entiendo que deben querer seguir conservándolas, engrandeciéndolas y haciéndoles cada vez mejor. Y a los trabajadores, entiendo, deben querer seguir conservando su trabajo, que no es electivo, que no los votaron, sino que están trabajando todos los días para lograr mejores condiciones de vida.
Entonces, cuando tomen sus decisiones, no las tomen pensando en si les gusta o no la cara de la Presidenta o la cara de la ministra de Industria o la cara de cualquier otro funcionario; piensen en sus empresas, los empresarios, y piensen los trabajadores en sus trabajos. Y no en lo que les cuenten o les digan, sino en lo que viven a diario en su empresa y lo que viven a diario como trabajadores y cómo ha mejorado su condición de vida.
¿Saben por qué? Cuando uno piensa realmente en lo que vive y en lo que le pasa y no en lo que le cuentan o le quieren hacer creer, suele tomar muchas mejores decisiones y equivocarse mucho menos.
Así que, en nombre de todos ustedes, agradeciéndoles a todos los empresarios, industriales el esfuerzo de estos años, a todos los trabajadores también en cómo han aumentado su productividad y como, seguramente, vamos a mejorar entre todos los niveles de producción de la Argentina, este 11 de septiembre, Día del Maestro, y si se me permite una licencia como militante política: era muy jovencita, yo tenía 20 años y un 11 de septiembre de 1973, caía el gobierno derrocado por un golpe militar de Salvador Allende.
Hoy se lo recordaba a algunos empresarios…Quiero recordar algo, dos cosas: por un lado, me impresionó mucho ver la foto que seguramente ustedes vieron hoy en los diarios, de la expresidenta Michelle Bachelet y también actual candidata a serlo para los próximos 4 años encabezando una movilización pidiendo justicia con las fotos de los muertos y desaparecidos de la dictadura chilena.
Como verán, la Memoria, la Verdad y la Justicia, que algunos dicen que hay que olvidarse del pasado, no es una cuestión de los argentinos, es una cuestión de la condición humana y debemos ahora, que también está pasando en la hermana República de Chile.
Pero yo recordaba también otra cosa que nos diferenció a lo que nos pasó a los argentinos y otros países latinoamericanos. El doctor Salvador Allende durante su gestión, durante su corta gestión, nacionalizó el cobre, que es el principal ingreso que hoy tiene Chile, o sea el commoditie de gran valor. Y fíjense qué cosa curiosa: no es un hombre de la unidad popular, un hombre marcadamente de izquierda, que murió combatiendo contra quienes querían sacarlo de La Moneda, había prometido que no iba a salir vivo de allí, y fíjense qué curioso: le sucedió una dictadura totalmente antagónica, le sucedieron gobiernos que tampoco tenían absolutamente nada que ver, pero el cobre sigue siendo chileno y nadie lo discute.
Me parece que estas cosas son las que también tenemos que hacer un aprendizadje, que la Nación, el país y la patria, siempre tienen que estar por arriba de los intereses sectoriales o partidarios.
Me parece que es un buen día para homenajear muchas cosas, así que, por la industria, por los trabajadores y por la Argentina, tengan ustedes muy buenas noches y salud para todos.
¡Qué dios los bendiga! Muchas gracias. (APLAUSOS)

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ARGENTINA La Jefa de Estado convocó a dar “un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”

14sep13 UIA 110913uia1
Miércoles, 11 de Septiembre de 2013
La Jefa de Estado convocó a dar “un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta noche la cena por el Día de la Industria en el predio ferial de Tecnópolis, en Villa Martelli. Resaltó el crecimiento de la industria en la última década y consideró que se debió a las políticas activas a favor del crecimiento del mercado interno. En ese sentido, dijo que uno de los desafíos de la industria es mejorar la competitividad y reclamó una mayor inversión privada en materia de ciencia y tecnología. Asimismo, defendió la convocatoria al diálogo a empresarios y sindicatos y aseguró que “lo importante no es no tener diferencias, sino saldarlas para que el conjunto de la sociedad se beneficie”.
La presidenta Cristina Fernández comenzó su discurso enviando un “saludo a todos los docentes argentinos” en su día. Señaló que “algo que puede parecer disociado del día de la industria, está íntimamente ligado a lo que aspiramos que sea nuestra industria”, ya que sostuvo que debe ser “una industria con recursos humanos altamente capacitados, de modo que los procesos de ciencia y tecnología no se detengan”.
La Jefa de Estado se refirió especialmente a los docentes “de las escuelas técnicas argentinas, que fueron reabiertas y puestas en marcha durante la presidencia de Néstor Kirchner”.
Respecto al crecimiento de la industria durante la última década, la Primera Mandataria sostuvo que se debió a “una decisión del patrón de acumulación económica: generar trabajo, generar valor agregado, capacitar a nuestra gente, repatriar profesionales y lograr lo que hemos logrado”.
Recordó que el pasado 2 de septiembre, Día de la Industria, recibió la visita de dos empresas. Una de ellas, AGCO la invitó a la inauguración de “la nueva planta de AGCO en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, con una inversión inicial de 35 millones de dólares”. “Es una planta de tractores y motores. AGCO va a comenzar a producir en argentina tractores con un 80% de integración nacional”, remarcó.
Indicó que la otra visita fue la de una empresa minera peruana que realizará una inversión en la provincia de Santa Cruz. Y destacó que “parte del financiamiento de este proyecto está hecho con un fondo fiduciario, proveniente de las industrias tecnológicas de Tierra del Fuego”, por 560 millones de pesos.
El crecimiento de la industria en la última década
La Presidenta señaló que al ver el crecimiento de la industria “hay que analizar como hemos hecho esto, en esta década de reindustrialización de la argentina, y en qué tiempos de la Argentina y del mundo lo hemos hecho”.
Comentó que “la primera parte, de 2003 al 2008 fueron el gobierno del presidente Kirchner, en el marco de un país que estaba intentando salir del infierno”. Recordó que “siempre se decía que su gestión había sido exitosa porque teníamos “viento de cola””.
Advirtió que “en 2008 se inicia la crisis blobal que aún persiste, con distintos ciclos; ahora estamos en un ciclo en que vemos que las economías emergentes que habían crecido, tienen cierta retracción”. “Esta segunda parte de la década no fue con viento de cola, fue con viento a contramano”, enfatizó.
La Jefa de Estado sostuvo que “el modelo elegido para crecer fue el modelo con metas de crecimiento, frente a lo que decía el FMI de gobernar con metas de inflación”. “Fue exitoso en un mundo que crecía, y fue exitoso también en un mundo que decrecía”, remarcó.
La Primera Mandataria sostuvo que una de las decisiones pasó por “apuntar a la reindustrialización del país, con políticas de apoyo” a las empresas. También destacó la decisión de “apostar a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores”, no solamente “en términos nominales, sino también en términos de paridad de poder adquisitivo”.
“No nos ha ido mal afortunadamente a los argentinos, ni tampoco a los trabajadores ni a los empresarios”, afirmó. En ese sentido, preguntó a los presentes: “Con una mano en el corazón, en esta década, todos ustedes, que son empresarios, ¿han ganado o han perdido?”. Y contestó: “Yo creo que han ganado todos, salvo alguno que haya ido al casino. Si se quedó en la Argentina y produjo, seguro que ganó buena plata. Y en buena hora porque eso es lo que queremos”, remarcó.
Señaló que eso se debe a un modelo de país, ya que “todos podemos hacer un gran sacrificio, tener grandes aptitudes, pero si el país donde vivimos no acompaña con un modelo que permita desarrollar nuestras capacidades, desde el sector empresario o desde el laboral, sería imposible” crecer.
La renegociación de la deuda
Cristina Fernández aseguró que “lo importante es que esto se ha podido mantener en un mundo que se desploma todos los días”. “Muchas veces nos lo ocultan, porque cómo comparar esto con las ventas récords, con la cantidad de argentinos que pueden viajar al exterior”, remarcó.
Señaló que todo ello se logró además “después de haber sufrido una de las mas graves restricciones que sufrió nuestro país, que fue el endeudamiento”. Y recordó que en todas las manifestaciones políticas y sociales “la deuda externa era el caballito de batalla, como uno de los principales problemas” que tenía nuestra economía.
En ese sentido, la Presidenta anunció “Mañana vamos a pagar 2070 millones de dólares del Bonar 7, que es parte de la reestructuración de la deuda” que se inició en 2003. Además, indicó que hoy se cerró “la ley por la que hemos abierto por tercera vez la reestructuración de la deuda”. “Hemos decidido dejarlo abierta y dejar en manos del parlamento, para que sea el parlamento quien decida cuando deba cerrarse”, apuntó. Y agregó: “Esperamos que ingresen los acreedores que no lo hicieron en 2003 o 2010, porque no lo creyeron conveniente”.
Los desafíos de la industria
La Presidenta sostuvo que uno de los grandes desafíos es “ver como damos un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”. Por un lado, indicó que se va a insistir “en seguir teniendo como modelo el de metas de crecimiento; sobre todo en épocas de recesión global, una política de ajuste sería provocar una recesión y sería insostenible política y socialmente”.
Además, la Jefa de Estado remarcó la necesidad de mejorar la competitividad, la cual “se compone de muchos factores”. En primer lugar, señaló “la necesidad imperiosa de aumentar la inversión privada en materia de ciencia e innovación tecnológica”.
Advirtió que “en el mundo se ha desatado una guerra de monedas, guerras comerciales, que van a tener continuidad”. “Todo el mundo habla contra el proteccionismo y se rasga las vestiduras en nombre del libre comercio, pero llegan a sus países y toman todas las medidas arancelarias, para-arancelarias, para proteger su comercio y su industria”, puntualizó.
En ese sentido consideró negativo “el doble standard de los países desarrollados, que pretenden que las economías emergentes abran sus economías, mientras que ellos nunca abren las suyas”. Indicó que en su diálogo reciente con el nuevo presidente de la Organización Mundial del Comercio, en San Petersburgo, el funcionario le expresaba que “el principal problema es que los países desarrollados son pocos y se ponen de acuerdo entre ellos”.
“Lo que tenemos que exigir es que se termine el doble standard y que se adopte una sola medida de administración de comercio”, remarcó. Y consideró que “no es posible que se nos trate de proteccionistas a los argentinos y las carnes y los limones argentinos hace 11 años que no pueden ingresar a EE.UU. por barreras fitosanitarias”.
La Primera Mandataria sostuvo que “tampoco el Estado puede in eternum tener una protección, si al mismo tiempo no hay un desarrollo en tecnología que nos permita volvernos competitivos frente a productos extranjeros”. Resaltó que las medidas de protección a la industria se deben aplicar “de manera que las políticas públicas no se transformen en distorsión de la calidad, sino en incentivo para poder no sólo venderle a los argentinos sino también salir a exportar al mundo”. “Esta es una de las claves que tenemos que tratar entre el Estado, los empresarios y los sindicatos”, remarcó.
Y admitió que “se ha mejorado la productividad, pero en algunas actividades ha aumentado mucho el ausentismo”.
La discusión entre los distintos sectores y la integración regional
La Presidenta consideró que “lo importante es que podamos debatir y llegar a acuerdos sustentables que nos hagan llegar a la meta: que este proceso de industrialización mejore, que nos permita luchar para lograr una mejor producción, con mayor innovación, con mayor inversión, mayor tecnología”.
Aseguró que “el estado nacional invierte mucho, lo hace a través del Banco Nación, que le abre las puertas a todos los productores”. Y afirmó que se trata de un banco que también “ha acudido en ayuda de grandes empresas”.
Respecto al sector automotriz, consideró que “debemos lograr mejorar los niveles de acuerdo entre las terminales automotrices y todo el sector autopartista”. “Necesitamos acuerdos a mas largo plazo, de manera que se puedan negociar mejores condiciones, cuando se van a gestionar préstamos a los bancos”, afirmó.
Al respecto, reconoció que “en la jungla de la economía, normalmente el mas fuerte se aprovecha del más débil”. Pero señaló que se debe tratar de “transformar a la jungla en algo más civilizado, en momentos en que Argentina necesita mantener este modelo de crecimiento con inclusión social”.
Asimismo, la Mandataria habló de la posibilidad de “lograr integraciones regionales que nos permitan aprovechar un mercado regional como lo es la América del Sur”. “A la hora de la negociación debemos ser muy prudentes, no negarnos a las aperturas, pero hacerlo con inteligencia, conservando el trabajo y la producción nacionales”, explicó.
La negociación con empresarios y sindicatos
La Jefa de Estado admitió que con algunos sectores industriales hay “algunas diferencias porque toman como precio final en fábrica los precios mayoristas del INDEC, pero cuando hablan de los costos, toman precios que los sacan de otro lado, vaya a saber de donde”. “Nos vamos a poner de acuerdo, porque 2 mas 2 es cuatro, para el gobierno, la UIA y la CGT”, relativizó.
Por ello, pidió “sincerar nuestros desafíos, nuestras diferencias, no debemos tener temor a tener diferencias”. Y consideró que “lo importante no es no tener diferencias, sino saldarlas para que el conjunto de la sociedad se beneficie”.
Cristina Fernández aseguró que la base del crecimiento ha sido “lograr armonía en la participación de los beneficios por parte de los distintos actores sociales en la República Argentina”. Afirmó que “los empresarios y los trabajadores debemos estar cerca del famoso fifty-fifty” y consideró que de la Argentina del 25% de desocupación se ha “dado un salto cualitativo importante”.
La Presidenta resaltó: “No nos detenemos, siempre vamos por más. Aunque algunos quieran distorsionar la frase vamos por más”. “Apostamos muy fuerte a la capacidad de los argentinos. Pero también creemos que el diálogo debe ser sincero. Nadie debe tenerle miedo a nadie, mucho menos a mí”, remarcó.
Al respecto, pidió “a todos los que forman parte de la mesa de encuentro con los funcionarios y la Presidenta, que digan con toda sinceridad sus inquietudes, vamos a discutirla”. Advirtió que “eso no quiere decir que vamos a delegar las decisiones. Para eso existe un poder político elegido por el pueblo”. “Lo que queremos es consensuar lo más posible las decisiones económicas”, aseguró y afirmó que se han tomado “medidas que veníamos discutiendo desde hace rato con sectores sindicales”.
La preponderancia del capital financiero sobre el productivo
La Mandataria volvió a resaltar que se trata de un “mundo complejo” y comentó: “Me hubiera gustado poder grabar las conversaciones que se dieron en el G20. A alguno se le atragantaría la comida”. Pero señaló que “no quiere amargar a nadie. Para eso está la Presidenta, que va a estar siempre para defender los intereses de la Argentina”.
Comentó que en las reuniones en San Petersburgo “se hablaba de la volatilidad de los mercados, donde a la situación se la definió como quebradiza”. Indicó que uno de los mandatarios presente decía que se debe “lograr que haya mas inversión en infraestructura o en proyectos productivos que generen trabajo”.
La Jefa de Estado señaló que cuando le tocó el turno dijo que “iba a ser muy difícil tomar decisiones de carácter productivo, cuando veíamos el ejemplo de la Argentina, donde un 0,45% de bonistas, que compraron bonos a precio de bicoca, cuando Argentina ya había defaulteado, y pretenden que se les paguen cash los bonos, con una ganancia de 1300%”. “Díganme que actividad de infraestructura, de industria, de la construcción, puede generar una tasa de retorno de 1300%: ninguna”, remarcó.
Afirmó que “ahí está el problema del mundo: que seguimos atados a la volatilidad de los mercados”. “Este es el mundo que estamos viviendo, debemos tener conciencia de ello, no para paralizarnos. Sino, para romper conceptos que nos quieren meter desde adentro y desde afuera”, afirmó.
Al respecto, la Mandataria comentó que en una reunión de sindicalistas en Estados Unidos, donde estuvieron presentes los premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, “hablaban de la Argentina, como un fenómeno a observar, frente a todo lo que se estaba desarrollando en el mundo”. “Tengo la sensación, más bien la certeza, que muchas de las cosas que se están pergeñando desde afuera y desde adentro, se tratan de escarmentar a un país que contradijo las recetas que le indicaron desde afuera y que nos llevaron a la crisis de 2001”, consideró.
Cristina Fernández señaló: “Como Presidenta soy absolutamente temporal en este puesto. Pero ustedes, los dueños de las industrias no son temporales y quieren mejorar sus empresas. Y los trabajadores quieren mejorar sus niveles de vida”. Por ello solicitó que “cuando tomen sus decisiones no las tomen pensando si les gusta o no la cara de la presidenta o la de la ministra de industria”, sino en lo que sea mejor para las empresas.
El recuerdo del golpe de Estado contra Allende en Chile
Por último, la Presidenta recordó que este 11 de septiembre también se cumplen 40 años de la caída del gobierno de Salvador Allende en Chile. Resaltó que la impresionó ver la foto de la ex presidenta Michele Bachelet “encabezando una movilización con las fotos de los muertos y desaparecidos durante la dictadura chilena”. “Algunos dicen que hay que olvidarse del pasado. Pero la memoria y la justicia no es una cuestión argentina, es de la condición humana y lo estamos viendo hoy en Chile”, resaltó.
Por otra parte, recordó que Allende “nacionalizó el cobre, que es el principal ingreso que hoy tiene Chile, un commoditie de mucho valor. Lo hizo un hombre de izquierda, que murió combatiendo contra los que pretendían sacarlo de La Moneda”. Resaltó que “le sucedió una dictadura antagónica, pero el cobre sigue siendo chileno y nadie lo discute”. Por lo que concluyó que “la nación, el país y la patria, siempre tienen que estar por encima de los intereses sectoriales y partidarios”.

ARGENTINA Reunión del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil: Palabras de la Presidenta de la Nación

Reunión del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL CONSEJO DEL SALARIO MÍNIMO, VITAL Y MÓVIL
Muy buenas noches a todos y a todas.
Señores empresarios; compañeros y compañeras trabajadoras: la verdad que no es poca cosa asistir a la décima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, sobre todo, desde el lugar en que venimos y del lugar en que estamos en el mundo.
El lugar que venimos en la Argentina, desde el año 2003, con un salario mínimo, vital y móvil que no era vital, que era mínimo y no era móvil de 200 pesos, a este nuevo salario acordado hoy libremente entre empresarios y trabajadores de 3.600 pesos que significa, nada más ni nada menos, que un incremento, punta a punta 2003 a este año, del 1.700 por ciento. Y que, sin lugar a dudas, es el salario mínimo más importante de toda Latinoamérica y en un momento donde, huelga decirlo, basta encender un televisor, para ver lo que pasa, hasta hace poco decíamos en el mundo, y ahora ya es como que lo tenemos cada vez más cerca.
Por eso, creo que es muy importante que esto que se está logrando en el día de hoy y que es, precisamente, acordar una vez más y por unanimidad, esto es lo importante también, pero que es muy valioso, haber llegado a este acuerdo. No solamente queremos trabajar sobre el salario mínimo, vital y móvil, seguro que también han discutido sobre el tema del empleo registrado que es algo que, si bien hemos mejorado la performance notablemente, de 350 por ciento del año 2003 a este 32,4 que hoy tenemos y que aún sigue siendo un empleo no registrado alto y que creo que hay que ponerse a trabajar muy duramente sobre este tema.
También quiero anunciarles, especialmente a los trabajadores, que al igual que en el mes de diciembre pasado, he tomado precisamente la decisión de eliminar la deducción de Ganancias para esta primera cuota del aguinaldo de los trabajadores. Bueno, el Decreto número 1006 que mañana va a aparecer publicado en el Boletín Oficial y que va a haber tiempo suficiente para que pueda liquidarse en todos los haberes de los trabajadores a cobrar este fin de mes, o sea, los primeros días de agosto, creo que es importante.
Afortunadamente, la mayoría de los trabajadores que ustedes representan, que son los registrados, seguramente han podido irse de vacaciones y los que no se han ido de vacaciones, a lo mejor están juntando la plata para terminarse la casa, comprarse el auto pero, en definitiva, lo cierto es que van a poder contar con esa deducción que se hizo en la primera cuota del salario como un agregado más en el salario a cobrar a fines de julio.
Esto significa un esfuerzo importante para el Estado en términos fiscales. Fíjense que ustedes, que esta sola eliminación de la deducción, significan para el fisco un costo de 2.657 millones de pesos. Es un esfuerzo grande.
También es bueno aclarar la cantidad de trabajadores que quedan involucrados…el 88 por ciento de los trabajadores, 2.196.384, este es el 88 por ciento de los que cobrar o de los que pagan Ganancias.
Hay un total de trabajadores en la República Argentina registrados de 9.335.684 trabajadores. El 25 por ciento, se le deducen Ganancias a partir de 8.600 los solteros y 11.563 el casado con 2 hijos. Es comparado con otros lugares del mundo, no tan alejados, Brasil, México, Chile, inferior a lo que sucede con los altos ingresos en estos países hermanos. Ni qué hablar de otros países de otras latitudes. Pero me gusta hablar de los países más parecidos a nosotros, más cerca nuestro, porque son más fácilmente comparados.
En diciembre también tomamos esta decisión que hoy volvemos a tomar en el sentido de seguir agregando el esfuerzo que hemos hecho también al variar los pisos como lo hemos hecho de aumentar las asignaciones familiares, al aumentar la Asignación Universal por Hijo, que es lo que nos está permitiendo mantener y aumentar el nivel de actividad económica. En el mes de mayo, contra el mes de mayo del año anterior, aumentó un 7,8 por ciento y en lo que va del año, estamos en un 4,9 por ciento, frente a un pronóstico de crecimiento en el mundo y en las principales economías realmente bajo. Por eso, es muy importante la decisión que hemos tomado hoy para los trabajadores, pero también, fundamentalmente, para la actividad económica.
Recordar también a los trabajadores que no están registrados que, obviamente, la gran mayoría de los trabajadores no paga, no tiene ninguna deducción de Impuesto a las Ganancias.
La verdad que, además, estar discutiendo hoy en Argentina estas cosas, también revela un salto cualitativo de aquella Argentina en la cual con el 25 por ciento de desocupados se discutía, Moretti nos contaba, que todos los años pintaba la fábrica dos veces porque no sabía qué hacer.
Bueno, creo que hemos dado un salto cualitativo, esto se ve en los niveles de consumo, esto se ve en la venta de récord de autos usados, de autos nuevos, en el éxito del Plan Pro.Cre.Ar, en cómo ha repuntado también la construcción a partir de todos los incentivos y de todas las inyecciones que el Estado ha puesto en esto.
Y también, por qué no decirlo, de aquí veo a trabajadores de sindicatos que agrupan a los prestadores de servicios básicos, precios inelásticos, como el agua, por ejemplo, de aquí lo veo a Lingeri, hoy el Estado está subsidiando a industriales, a comerciantes y a hogares residenciales, a trabajadores solamente en materia de combustibles, en materia de gas, de electricidad, de GNC en 69.000 millones de pesos.
De repente también deberíamos contemplar lo que constituye mi criterio, siempre digo, el salario indirecto, lo que hoy significaría una factura de gas sin subsidio, una factura de electricidad sin subsidio, una factura de gas sin subsidio, GNC para los autos sin subsidio y también combustible sin subsidio. No hablo del transporte, que es otro subsidio aparte, no hay transporte más barato en toda Latinoamérica que el transporte en la República Argentina. Todo esto también constituye salario indirecto.
Así que, creo que todos los debates y discusiones que seguramente nos deberemos dar en la Argentina, deberá ser contemplando la totalidad de la macroeconomía y la totalidad de la responsabilidad que como Presidenta de los argentinos me toca evaluar al momento de tomar decisiones.
Acá hoy estoy ante representaciones sectoriales. Por un lado, trabajadores, sindicatos con trabajadores registrados que han incrementado notablemente su nómina salarial, afortunadamente para todos los argentinos.
Por el otro lado, empresarios, ya sea producción primaria, sean industriales, sean del sector de servicios, comercio, también intereses sectoriales, también subsidiados. En realidad, los 69.000 millones de los que hablaba, sin contar transportes y sin contar combustible, comprende una parte para los trabajadores pero otra parte para esta parte de la mesa también, industria y comercio tienen subsidios.
Ustedes saben que los subsidios, que han recibido críticas, han sido uno de los mayores elementos de competitividad del modelo que hemos construido en el año 2003. En el mundo creo que solamente Estados Unidos nos supera en materia de competitividad en materia de subsidios energéticos, hoy al día de la fecha.
Por eso creo que es muy importante cuando debatamos y discutamos determinadas cuestiones, hacerlo tomando y poniendo en la mesa todo lo macro y todo lo que constituyen salario directo, salario indirecto y también competitividad en los costos para el sector productivo en materia de lo que denominamos precios inelásticos.
Para los que, bueno, no están en el metier, precios inelásticos son aquellos de los cuales no podemos prescindir. Si aumenta el tomate, no lo compro y compro otra cosa; si aumenta la carne de pollo, como pescado, si aumenta el pescado como carne o como fideos, pero de la luz, del gas y del agua, del combustible, no podemos prescindir y por eso se llaman precios inelásticos y por eso afectan tanto la competitividad.
Y también, unas palabras para es año en el cual hemos tenido también una mejora sustancial en materia de provisión de combustibles, en las cuales ha aumentado notablemente el crecimiento de la demanda energética, de la demanda de combustible.
YPF, que pasó a ser mayoritariamente de propiedad estatal, 51 por ciento, sin embargo ya no pasó lo que nos pasó cuando estaba en manos privadas que faltaba combustible para la cosecha o teníamos largas colas en las estaciones de servicio, creo que también son todos elementos que debemos computar si queremos hablar realmente de cómo mejorar la competitividad argentina.
Sé que es difícil hacerlo en etapa de elecciones, es muy difícil, porque en las etapas de elecciones todos prometen y todos dicen que tienen la solución para todos los problemas, te prometen que te van a dar el 82 por ciento móvil, que nadie va a pagar Ganancias, que van a bajar las retenciones o los derechos de exportación. En fin, que todo va a ser maravilloso. Lo que pasa es que nunca explican cómo van a hacer esos números y como yo tengo diariamente que luchar con los números, para que los números puedan alcanzar y contener a todos los argentinos, es tarea compleja, sí, sí, sí.
Creo que además tenemos hándicap, tenemos 10 años de gestión, tenemos 10 años de convenciones colectivas de trabajo; tenemos 10 años de este Consejo del Salario Mínimo, cada vez menos mínimo, cada vez más vital y cada vez más móvil; tenemos 10 años de inclusión jubilatoria con más de 2 millones y medio de jubilados que no lo estaban; tenemos una movilidad jubilatoria dos veces al año. Me acuerdo cómo discutimos en la Cámara de Diputados cuando nos decían que el índice que proponíamos era un índice que iba a dar mal y, sin embargo, tenemos los mayores aumentos que se hayan registrado.
Aunque Néstor, sin movilidad jubilatoria dio aumentos sin necesidad de leyes. Porque los aumentos nos se hacen por leyes, ni la economía se maneja por leyes. Miren qué fácil que sería a través de una ley, solucionar un problema económico o, a través de una ley, solucionar un problema de seguridad.
Creo que lo que se necesita siempre son políticas activas y, fundamentalmente, no, como decía ayer en Santiago del Estero, un modelo de gobierno, sino un modelo de Estado que sea adoptado por todos sus lineamientos básicos como impulsor y gestor del crecimiento de una nación, desde líneas de crédito, tasas de crédito para el sector empresario que hemos lanzado y que lo estamos manteniendo desde la pelea que por ahí tenemos con algunos sectores que están sentados en esta mesa como es el sector financiero, con el cual también tenemos que estar siempre peleando tasas y comisiones. Como también tenemos que discutir porque, en definitiva, siempre son intereses a veces contrapuestos, pero yo creo que si nos ponemos todos a pensar un poquito, y vemos cómo hemos funcionado en estos 10 años, lo que aparentemente surgen como intereses contrapuestos, no lo son tanto a la hora de los resultados y a la hora de los balances de las compañías, a la hora del crecimiento económico, a la hora de la mejora de la calidad de vida y del poder adquisitivo de los trabajadores en la Argentina que hoy estamos prácticamente ya en el fifty-fifty que siempre hemos propugnado.
Creo que la gran pelea y mi gran sentido de responsabilidad como Presidente, y creo que también de todos, es luchar por ese 32 por ciento de argentinos que todavía no está registrado y tratar de reducir el índice de desocupación de un 7,9 a un 6 como y algo, a un 5 para lograr un régimen de plena ocupación.
Y me parece que lo estamos haciendo en un mundo complejo, difícil, con viento en contra y lo estamos haciendo porque creo que hemos tenido buenos fundamentos, sólidos fundamentos.
Yo les pido a todos que, como estamos en épocas electorales, tengamos esa responsabilidad, fundamentalmente, los actores económicos, los actos empresariales, los actores sindicales de preservar esto que hemos logrado, esto que hoy podemos mostrar, 3.600 pesos de salario mínimo, vital y móvil y también lo que podemos mostrar…Estuvo yo hace un rato en Tecnópolis, donde muchísima gente que no había terminado su secundario, lo puede hacer a través de programas del Gobierno muy inclusivos como Argentina Trabaja.
Ayer estuve en Santiago del Estero y una chica de Argentina Trabaja se había recibido de abogada porque gracias a ese trabajo había logrado los recursos para poder terminar de pagar la universidad privada, a la que iba en Santiago, para poder obtener su título.
Podemos hablar de los miles de jóvenes que han podido ingresar a la universidad, de los 264 jóvenes argentinos becados de distintas partes del país que el otro día han salido…
Yo leía una nota en un diario que había sido muy elogiosa acerca de 264 jóvenes becados pero parecía que habían sido becados por el Espíritu Santo. Sí, porque no se decía en ningún momento que era impulsado por el Gobierno. Eran 264 jóvenes que habían obtenido becas vaya a saber Dios por qué organizado, por quién, bueno, habían caído así como el maná, como el maná bíblico habían caído.
Pero no, nada es mágico, hay muchas cosas bíblicas, seguramente, pero no en la Tierra. En la Tierra, estamos nosotros, hombres de carne y hueso y mujeres, con obligaciones muy importantes.
Y yo celebro realmente que este año podamos haber cumplido el décimo año del salario mínimo, vital y móvil, de la reunión del Consejo, celebro que podamos repetir la decisión que habíamos tomado en diciembre de eximir de la deducción de Ganancias a esta primera cuota del aguinaldo como hicimos con la última cuota del aguinaldo del año pasado y creo que podemos y debemos seguir debatiendo todas las cuestiones pendientes en la Argentina pero, por favor, mirando la película completa, la fotografía completa de cómo estábamos, cómo estamos y cómo podemos hacer para seguir estando mejor y que cada vez haya más argentinos que puedan sentarse a esta mesa.
Cuando digo que haya cada vez más argentinos que puedan sentarse a esta mesa, estoy hablando, no solamente de los trabajadores registrados, estoy hablando también de los empresarios, pequeños, medianos, monotributistas, etcétera, que hoy no tienen representaciones en ninguno de estos sectores porque no tienen la magnitud, el volumen para estar sentados en esta mesa, pero que los necesitamos con mayor volumen, con mayor capacidad de inversión para lograr y generar mayor cantidad de trabajo.
Por los que estamos sentados aquí, hemos tenido mucha suerte: quien les hablar porque, bueno, ha sido electa Presidenta por todos los argentinos; ustedes porque representan a trabajadores que tienen obra social, que están registrados, que tienen aportes jubilatorios y, bueno, todo lo que significa tener trabajo registrado; ustedes, porque son empresarios que tienen sus empresas, sus comercios, sus campos, su producción primaria en plena actividad y pueden sentarse a discutir.
Hoy en este mundo, poder sentarse a discutir de un lado los trabajadores sindicalmente organizados y del otro lado, los empresarios a discutir salarios, constituye una rara avis en el mundo que estamos viviendo.
Por eso, mi idea es, la propuesta es incorporar más gente a esta mesa. Cómo hacemos para incorporar más gente a esta mesa y de ser posible que está representada toda la población económicamente activa, que estén representados todos los empresarios, pequeños, medianos, minipymes, cuentapropistas, monotributistas.
Esta es la idea en Argentina integrada e inclusiva. Hemos hecho mucho del 2003 a la fecha, pero todavía falta y vamos por eso, por lo que falta.
Muchas gracias y felicitaciones a todos ya todas. (APLAUSOS)

ARGENTINA El nuevo salario mínimo será de 3600 pesos

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Jueves, 25 de Julio de 2013
El nuevo salario mínimo será de 3600 pesos

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta noche el cierre de las deliberaciones del Consejo del Salario, que estableció que el nuevo salario mínimo será de 3600 pesos. La Jefa de Estado destacó que desde 2003 la remuneración mínima ha tenido un incremento de 1700 por ciento, siendo la más importante de Latinoamérica. Además, anunció que se devolverá la deducción de Ganancias de los aguinaldos de los trabajadores.
La presidenta Cristina Fernández se hizo presente esta noche en el Ministerio de Trabajo, donde se reunió el Consejo del Salario, integrado por representantes sindicales y empresariales. El organismo, que se reúne por décimo año consecutivo estableció el nuevo salario mínimo en 3600 pesos.
La Jefa de Estado destacó que la cifra “significa un incremento de 1.700 por ciento desde 2003” a la fecha. Asimismo, remarcó que “es el salario mínimo mas importante de toda Latinoamérica”.
La Primera Mandataria indicó que se debe avanzar también en combatir el trabajo no registrado, el cual descendió en la última década del 50 al 32,4 por ciento.
A continuación, anunció la decisión de “eliminar la deducción de Ganancias para la primera cuota del aguinaldo de los trabajadores”. Sostuvo que la medida “significa un esfuerzo importante en términos fiscales”, del orden los 2657 millones de pesos.
La Presidenta comentó que en el país hay 9.335.000 trabajadores registrados, de los cuales al 25 por ciento se le deducen Ganancias. Sostuvo que la cifra es inferior a la que ocurre en otros países de la región como Brasil, Chile o México.
Cristina Fernández resaltó el esfuerzo realizado desde el Estado “al aumentar las asignaciones familiares, aumentar la AUH, lo que nos está permitiendo mantener y aumentar la actividad económica”. “En lo que va del año estamos en un 4,9 por ciento de crecimiento frente a un pronóstico de crecimiento en el mundo y en las principales economías realmente bajo”, afirmó.
Aseguró que “la gran mayoría de los trabajadores no tiene ninguna deducción de impuesto a las Ganancias”. Y consideró que “estar discutiendo en Argentina estas cosas implica un salto cualitativo, respecto a aquella Argentina de 2003”.
Por otra prte, la Presidenta resaltó que “hoy el Estado está subsidiando a industriales, comerciantes y a hogares, solamente en materia de combustibles, en 69 mil millones de pesos”. Sostuvo que esa cifra debería ser contemplada como “salario indirecto”, ya que de otra manera habría que contabilizar “lo que sería una tarifa de gas, de electricidad, y el combustible sin subsidio”.
Además, resaltó que “no hay transporte mas barato en Latinoamérica que en Argentina”. Y subrayó que “los subsidios, que han recibido críticas, han sido uno de los mayores mecanismos de dinamización de la economía”.
Indicó que “este año hemos tenido también una mejora en materia de provisión de combustible”, a partir de la renacionalización de YPF. Remarcó que pese al aumento de la demanda “no ha pasado lo que pasaba cuando estaba en manos privadas, de falta de gasoil para el agro y largas colas en las estaciones de servicio”.
La Jefa de Estado sostuvo que “en etapa de elecciones todos prometen cosas, que todo va a ser maravilloso. Lo que pasa es que nunca explican cómo van a ser esos números”. Aseguró que lucha “para que los números alcancen a todos los argentinos, es difícil”. “Tenemos un hándicap, tenemos 10 años de experiencia, de convenciones colectivas, de un salario cada vez menos mínimo, mas vital y mas móvil, dos aumentos de jubilaciones por año mediante la ley de movilidad jubilatoria”, enfatizó.
La Mandataria consideró que en la economía “siempre hay intereses contrapuestos”, pero alertó que “si vemos como hemos funcionado en estos diez años, lo que surge como intereses contrapuestos, no lo son tanto a la hora de los resultados, de los balances de las compañías, del crecimiento del nivel adquisitivo de los salarios”.
Aseguró que los avances experimentados se están “haciendo con el viento en contra, porque tenemos sólidos fundamentos”. Estimó que “los sectores sindicales tienen la responsabilidad de cuidar esto que hemos hecho”.
“Yo celebro que este año hayamos podido celebrar el décimo año consecutivo del Consejo del Salario”, afirmó. Consideró que se debe “seguir debatiendo todas las cuestiones pendientes, pero mirando la película completa, de cómo estábamos, como estamos, y como podemos hacer para estar mejor y que haya mas argentinos que puedan sentarse a esta mesa”.
En ese sentido, Cristina Fernández sostuvo que no solo deben estar representados en el Consejo “los trabajadores no registrados, sino los pequeños y medianos empresarios, que los necesitamos con mayor volumen, para poder generar mayor cantidad de trabajo”. “Hoy en este mundo poder sentarse a discutir trabajadores y empresarios un salario minimo, es una rara avis”, afirmó.
La Presidenta estuvo acompañada por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el resto de los integrantes del Consejo del Salario.

ARGENTINA La Presidenta recibió al nuevo comité ejecutivo de la UIA

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Martes, 11 de Junio de 2013
La Presidenta recibió al nuevo comité ejecutivo de la UIA

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, recibió en el despacho presidencial de la Casa de Gobierno al nuevo Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina, encabezado por su titular, Héctor Méndez.
Méndez asume en lugar de José Ignacio de Mendiguren, y es la tercera oportunidad en la que es elegido como presidente de la entidad empresaria. Condujo la UIA anteriormente entre 2005-2007 y entre 2009-2011.
Participaron del encuentro acompañando a la Presidenta, el Jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina; el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, la ministra de Industria, Débora Giorgi; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, Axel Kicillof y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Por el Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina estuvieron presentes el presidente Héctor Méndez; el Vicepresidente 1°, Luis Betnaza; el Vicepresidente 2°, José Urtubey; el Vicepresidente 3° Adrián Kaufmann Brea; el Vicepresidente 5°, Guillermo Moretti; el Vicepresidente 8°, Juan Carlos Sacco; el Vicepresidente Pymi Ricardo Khayat; el Secretario de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren; el Tesorero, Guillermo Padilla; el Prosecretario, Miguel Acevedo; el Protesorero, Héctor Motta, el Prosecretario 2°, Francisco Gliemmo; el Protesorero 2° Jorge Sorabilla, el Vocal 2°, Juan Carlos Lascurain; el Vocal 3°, Eduardo Nougues; el Vocal 4° Carlos Garrera; el Vocal 6° Miguel Saiegh; el Vocal 7°, Osvaldo Dapuetto; el Vocal 8°, José Luis Basso; el Vocal 9°, Juan Moravek; el Vocal 10° Ercore Felippa y el Director Eecutivo Martín Echegoyen.

ARGENTINA “La competitividad solamente es sustentable con inclusión social”, expresó la presidenta ante la UIA

Martes, 22 de Noviembre de 2011
“La competitividad solamente es sustentable con inclusión social”, expresó la presidenta ante la UIA

La presidenta Cristina Fernández cerró hoy la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina en el Hotel Hilton de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Allí exhortó a los argentinos a innovar tanto en lo tecnológico como en los comportamientos para sostener el modelo de crecimiento en marcha desde mayo de 2003.
La Jefa de Estado anticipó ante los industriales que “se viene la etapa de la sintonía fina”, en la que se estudiará la competitividad y se analizarán inversiones, salarios, inflación y subsidios.
En su exposición, la Jefa de Estado trazó una evaluación del actual escenario económico mundial, al que describió como “complejo y difícil. Y agregó: “A veces, asusta”; aunque, aclaró inmediatamente, “no nos asusta a los que creemos que la dificultad radica en que se están tratando de aplicar viejas ideas para solucionar nuevos problemas”.
En ese marco, recordó su reciente participación en la Cumbre del G-20, que tuvo lugar en Cannes, Francia, lugar en donde, señaló, “nuevas ideas no escuché ninguna, ni adentro, ni afuera, y ese es otro de los problemas que está atravesando el mundo en esta etapa histórica”.
Por eso, sostuvo que “estamos ante un problema de liderazgo internacional”, y que frente la crisis “no encontramos a nadie que dé un marco teórico que permita decodificar hacia dónde vamos”.
“Los políticos vamos a tener que decidir, y yo ya lo he decido hace rato, respetar a los mercados, pero saber que los que gobiernan son los elegidos por el voto popular”, remarcó la Mandataria. Y advirtió: “La fórmula de hacer pagar la crisis a los que menos tienen termina como terminó la Argentina en 2001”.
Seguidamente, Cristina Fernández defendió “el modelo argentino” por sus características de “crecimiento económico, generación de empleo e inclusión social”, y destacó que desde su puesta en marcha en 2003 la actividad industrial ha crecido por encima de la actividad económica, aún con el crecimiento económico más importante de la historia.
Sintonía fina
Por eso, la Presidenta aseveró que llegó para el país “la etapa de la sintonía fina”, en la cual “vamos a tener que comenzar a precisar y estudiar a cada uno de los sectores bajo un tema central que es la competitividad, que solamente es sustentable con inclusión social”.
También sostuvo que esta nueva etapa requiere “innovar los comportamientos de cada uno de los sectores: empresarios, trabajadores y Estado”, al tiempo que recordó que “esa actuación tripartita ha sido una de las claves del crecimiento de estos años”.
Rumores que ofenden a la inteligencia
Más tarde, la Mandataria denostó la proliferación de rumores, todos ellos infundados, acerca de cuestiones económicas al señalar que “ofenden a la inteligencia de los argentinos”. En ese sentido, expresó: “No me preocupan los rumores, me preocupan los tontos que pueden creer cosas como estas después de ocho años de gobierno”.
“Les pido a todos que miren lo que hemos hecho, cuál fue el comportamiento del gobierno ante cada crisis y a partir de allí todos deberían comprender hacia donde vamos”, ahondó.
También convocó a los diferentes actores de la realidad económica nacional a dialogar con los funcionarios de cada área y “no hablarse por los diarios”.
Reinversión e integración regional: claves para defender el modelo
“Tenemos que saber que para mantener el modelo tenemos que seguir reinvirtiendo”, expresó la Jefa de Estado. Y remarcó que el próximo paso en la vía del crecimiento estará dado “a través de un proceso de integración generoso” con América del Sur, lugar donde se debe consolidar “un potente mercado intrazonal”, expresó. “De allí van a venir las soluciones y no de otra parte”, vaticinó la Mandataria.
También recordó que la Argentina “ha tenido una política absolutamente previsible en su tipo de cambio, y ese es otro de los pilares del modelo”.
Y sostuvo que “el mundo ha pasado a una etapa de administración del comercio y bilateralización de las relaciones”, donde constituir un Estado vigoroso resulta fundamental porque, en ese marco, “la fuerza define las cosas”.
El acuerdo, una marca distintiva del gobierno
Cristina Fernández recordó también que “este modelo se ha regido por el acuerdo entre trabajadores y empresarios en convenciones colectivas”. En ese sentido, expresó que avala empresas y trabajadores convengan distribuir sus utilidades, pero rechazó que este tipo de acciones tengan que ser fijadas por ley o mediante la intervención estatal.
La Jefa de Estado reiteró su oposición a las posturas de flexibilización laboral y recordó que su administración, y la de quién la antecedió en el cargo, el ex presidente Néstor Kirchner, restituyeron la negociación colectiva salarial, reestablecieron los mecanismos para fijar todos los años el Salario Mínimo Vital y Móvil, mejoraron la situación de miles de los jubilados que tenían congelados sus haberes durante décadas e incorporar a oros tantos al sistema previsional.
“Tengo, sin ser dirigente sindical, pero si siendo trabajadora de toda la vida, pergaminos suficientes para acreditar que siempre defendí a los trabajadores y que no soy neutral”, aseveró.
También utilizó su exposición para rechazar que los conflictos sindicales culminen perjudicando a los usuarios, y en ese sentido recordó que la vocación del gobierno nacional “es la de solucionar los problemas, y no solo buscar quién tiene razón, sino que ésta vaya de la mano de la justicia”.

ARGENTINA Cena por el Día de la industria en Tecnópolis: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena por el Día de la industria en Tecnópolis: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA CENA, ORGANIZADA POR LA UIA, CON MOTIVO DEL DÍA DE LA INDUSTRIA, EN TECNÓPOLIS, VILLA MARTELLI, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.
Muchas gracias, muy buenas noches a todos y a todas; señor titular de la UIA; señor secretario general de la Confederación General del Trabajo; señor presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señores gobernadores, también se encuentra acompañándonos el señor director general electo de la FAO, por primera vez en la historia de la FAO un suramericano, un hombre del MERCOSUR, que hoy nos acompaña. (APLAUSOS). Estuve reunida hace unos instantes, antes de venir aquí con él y también estuve reunida con otros empresarios que están hoy aquí, que me entregaron esto, que es muy simbólico: la primera Lenovo, una computadora hecha en la República Argentina, que no se enoje nadie si hay de alguna otra marca, son asociados, es un joint venture entre Lenovo, una de las más importantes marcas globales, asociada con New Sun, en el marco de lo que fue la tan mentada y discutida, en su momento, Ley Marco para la Promoción de Inversión Tecnológica, en nuestra Tierra del Fuego, de modo tal de hacer una zona franca similar a la de nuestro socio del MERCOSUR, en Manaos.
Yo escuchaba recientemente con atención el discurso del titular de la UIA, creo que es la primera vez que cuando voy a un lugar no tengo que responder absolutamente nada de las cosas que se han dicho, lo cual revela creo que un salto cualitativo de todos: de los que nos toca tener la responsabilidad, a partir del voto popular, de conducir los destinos de la Nación y de quienes, a través del voto de los componentes de las distintas cámaras empresarias, son elegidos también para llevar adelante las políticas, las necesidades del sector.
Debo decir, también, así como muchas veces he criticado y calificado de corporativo algunos discursos, debo decir que el suyo – señor presidente de la UIA – no ha sido un discurso corporativo, ha sido un discurso con una concepción colectiva y nacional, que realmente me hace sentir muy bien, porque no es el triunfo de cosas que nosotros venimos discutiendo desde hace mucho tiempo y llevando adelante, yo siento que es un triunfo de los argentinos, que es un triunfo de la marca nacional, que es un triunfo de las ideas que permitieron esto, que es Tecnópolis y que muestra en definitiva, lo que decía recién De Mendiguren, la película. Te vi muy cinematográfico en el discurso con el tema de la película y los fotogramas, pero realmente la Argentina ha sido una película apasionante, por momentos; trágica por otros, pero está en nosotros realmente que esta película siga y siga incorporando fotogramas y siga incorporando actores.
Hoy leía, porque como decía De Mendiguren: “es necesario aprender de nuestros errores para no volver a cometerlos”, en un diario un artículo muy interesante. Era de un historiador que recordaba que ayer, 30 de agosto, se cumplieron 55 años del ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional. Exactamente el 30 de agosto de 1956, el entonces gobierno que había depuesto al gobierno del General Perón decidió firmar Bretton Woods y desde allí ingresamos al Fondo Monetario. Hacía una comparación muy interesante: en el momento en que ingresamos al Fondo Monetario la cuota que se nos fijó, que obviamente está de acuerdo con el tamaño – todos sabemos – de cada economía era exactamente o casi similar a la cuota de la República Federativa del Brasil, hablo del año 1956, y hoy obviamente somos el 30 por ciento de la economía del Brasil, que se ha convertido – en buena hora también – en uno de los gigantes de la economía mundial. ¿Qué es lo que pasó? Y pasó que el Pulqui, éramos uno de los cincos países en el mundo que estábamos produciendo, en aquel entonces, aviones a propulsión; supimos ser en la década del 50 el PBI más importante de Latinoamérica; el surgimiento del rastrojero, de la industria nacional, de los Di Tella, de todos esos industriales – que nombró De Mendiguren – eran eso: una Argentina industrial, una Argentina pujante con un fuerte mercado interno.
Y charlando con otro Presidente latinoamericano – con “Pepe” Mujica para ser más exacta – me contaba, cuando inaugurábamos el otro día el tren que cruza nuevamente el Río Uruguay, que había terminado de leer un interesante estudio de un economista que decía que el decrecimiento de la República Oriental del Uruguay había comenzado simultáneamente a partir de que comenzó a decrecer, en 1955, la República Argentina. Y no es una apelación partidaria, por favor que nadie se sienta que estoy haciendo una defensa partidaria e ideológica, es simplemente la objetividad del número y del desarrollo y del alcance de la economía, de la innovación tecnológica. En materia aeronáutica, por ejemplo, nosotros tendríamos que tener hoy la construcción de nuestros propios aviones, porque teníamos un desarrollo aeronáutico muy importante y así podría seguir recorriendo cada una de las cosas que hoy están aquí bajo la forma de piezas de museo y que yo quiero que dejen de ser piezas de museo para que se conviertan en los fotogramas, de los que hablaba recién el señor titular de la UIA, de la nueva película que tenemos que continuar con desarrollo y con profundización, con innovación tecnológica. (APLAUSOS).
Cuando tomamos la decisión de finalizar la conmemoración del Bicentenario, el año pasado, con Tecnópolis – me acuerdo que él me decía: “¿te parece Tecnópolis? Mirá que te salió tan bien el Bicentenario, mirá si sale mal lo de Tecnópolis”. No va a salir mal, Tecnópolis no va a salir mal porque somos – como decía recién, que además con un giro poético llamaste “metáfora de lo que somos, espejo de lo que fuimos y no sé qué cosa de lo que queremos ser”. Bueno, “Vasco” no te conocía realmente esa veta poética, muy buena, pero realmente esto es el símbolo de lo que nosotros queremos que sea la Argentina, del siglo XXI, del tercer centenario. Significa porque aquí también, y lo pueden recorrer en todos los stands, hay maquinaria agrícola, hay importantes sectores de nuestro agro. Es como decía recién, superar antinomias falsas: si el agro o la industria; si el mercado interno o la exportación. Al contrario, es todo junto, sumado, potenciado, incorporándole ciencia y tecnología. Como recién decíamos la innovación va hacer la diferencia de la rentabilidad; el crecimiento que hemos tenido se debe – obviamente en materia de generación de puestos de trabajo, en generación de valor agregado – al desarrollo industrial. Pero esto no significa que el sector primario no necesite de incorporar cada vez mayor valor agregado para poder participar con mayor densidad en la rentabilidad, y al mismo tiempo, asegurarse que la volatilidad o la variación de los términos de intercambio no signifiquen el certificado de defunción para tal o cual actividad.
Recién lo decía con la gente de New Sun y de Lenovo, no hay una única estrategia, es la suma de muchas estrategias donde tenemos que ir sector por sector identificando correctamente dónde tenemos mayores ventajas, dónde necesitamos mayor grado de innovación, dónde se necesita más Estado, dónde se necesita más mercado para poder seguir profundizando esto que hemos logrado y que es tan importante.
Las metas del Plan 2020, al que hacía mención recién el señor titular de la UIA, nos tienen que llevar a lograr que en el año – y aquí las tengo me las anotó la señora ministra de Industria, me voy a poner los anteojos porque si no me voy a equivocar seguro – los objetivos del Plan 2020 tienen que hacer que la inversión, como decía, se ha recalentado y podamos llegar a un 28% del PBI para poder duplicar el PBI industrial en 140 mil millones de dólares para crear un millón y medio de empleos más, que nos hagan reducir el tema del desempleo al 5%, que sería pleno empleo, al mismo tiempo sustituir importaciones por el equivalente al 45% de las importaciones que hoy estamos realizando.
Yo la verdad que cuando ayer, que no pude viajar a San Juan, no sé si estará por acá el Gobernador de San Juan. Ahí lo veo, José Luís no podía faltar; cuándo ayer veía, en la provincia de San Juan, inaugurar una fábrica, también un joint venture de una empresa argentina con Lacoste; Chemise Lacoste que se van a producir en San Juan. Son tres empresas fuera de Francia que tienen Lacoste: en China, Perú y la tercera es aquí en Argentina; con la gente de Lenovo, de las computadoras, somos la sexta en todo el mundo que produce también netbooks y notebooks, aquí en la República Argentina. Cuando ayer veía, en San Juan, esa felicidad de los trabajadores y trabajadoras produciendo camisas no solamente para el mercado interno, sino también para Uruguay, para Chile, para Brasil, para Paraguay, o sea exportar; cuando venía la gente de los Smartphone, los famosos teléfonos inteligentes, los BlackBerry, a decirnos que venían a producir en el país; cuando nos hemos convertido en el país que también genera satélites, que se asocia con la NASA; cuando vemos como el otro día fui a Las Flores también a inaugurar la ampliación de una fábrica de zapatillas, en una localidad de Las Flores, provincia de Buenos Aires – Daniel – donde se llegó a tener un 30 ò 40% de desocupación, cuando quebraron fábricas que allí estaban, en el año 2001. Y estos ejemplos lo saben todos los Gobernadores, lo saben todos los empresarios de los distintos lugares de la República que hoy están aquí. Esta situación se ha y se sigue reproduciendo en todos y cada una de las jurisdicciones.
Cuando yo hablo de industrializar la ruralidad, que es una de las claves y de los desafíos más importantes que tenemos en esto que se viene. ¿Qué es esto de industrializar la ruralidad? Hacer participar al productor primario en la cadena, en los eslabones de producción que le siguen a lo primario para poder también lograr no solamente rentabilidad para ese productor, sino generar trabajo en el pueblo, en origen, al lado de la materia prima para evitar los traslados de poblaciones y el despoblamiento del campo y fundamentalmente también lograr a través de un entramado de pequeñas y medianas empresas la calidad no solamente para el mercado interno, sino también para la exportación.
Nuestras Pymes participan en la exportación muy por sobre la media de lo que son las Pymes, en América latina; las Pymes, en América latina participan en el marco exportador en un 5% de las exportaciones. Nuestras Pymes participan en un 15% del total de las exportaciones argentinas. Ni que hablar del sector industrial que por primera vez está participando mayoritariamente, la manufactura industrial en la exportación por encima de las manufacturas de origen agropecuario y por supuesto también por arriba del sector primario en un 35%, lo cual habla de este desarrollo pujante que hoy tiene nuestra industria y que tenemos que agrandar.
Y les voy a dar un dato que mañana va a dar el señor ministro de Economía, con el titular de la AFIP. Yo sé que hablar de la a AFIP no es simpático por ahí porque bueno ya sabemos…pero mañana que vamos a hacer también una recaudación muy importante de 46.777 millones de pesos; una variación interanual del 35,4%, de mes a mes; en el récord histórico de IVA, también hay un récord en el aumento del sector industrial que participa de ese IVA, en el 43% el aumento del IVA industrial. Estos números son claros y objetivos. También participan fuertemente en lo que es el aumento el sector industrial en ganancias en un 34% del total determinado, lo que también los constituye en grandes aportantes.
Yo creo que el gran desafío que tenemos es lo que yo decía el otro día, cuando me tocó cerrar la Reunión Anual del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, muchas veces hemos dicho que hay intereses contrapuestos entre capital y trabajo y créanme que me he convencido – al cabo de todo este tiempo – que no hay intereses más coincidentes que el de los empresarios con los trabajadores. Por eso creo que tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes para no arruinar lo que son las bases del desarrollo argentino y que es esta Argentina que hemos construido con tanto esfuerzo.
Miren cuando veo el crecimiento de la industria que ha sido en 2 puntos por arriba del crecimiento de la actividad económica; cuando veo unos circulitos divinos que acá me ha preparado Débora, de las heladeras, de cómo por ejemplo, en el año 2003 – cuando él empezó como Presidente de los argentinos – las heladeras nacionales que se vendían eran solamente del 32% y el 68% de las heladeras eran importadas, de los que podían comprar una heladera porque tenían trabajo, no nos olvidemos, que en el año 2003, el 25% de los argentinos no tenía trabajo, o sea que de los que podían comprar heladeras el 68% eran heladeras importadas; en el 2010, el 69%, un 1% más de las que eran importadas son nacionales (APLAUSOS). La tarea que él empezó, porque primero obviamente se empieza por las heladeras, permitió que, por ejemplo, en el año 2008, los teléfonos celulares en la República Argentina, el 98 por ciento eran totalmente importados. Hoy, en el año 2011, el 70 por ciento de los celulares, se están haciendo en la República Argentina. Pero para poder hacer esto con los celulares, primero, hubo que hacer lo otro con las heladeras.
Porque también es una cosa que tenemos que empezar a comprender los argentinos que siempre estamos como queriendo devorarnos y saltar las etapas y las cosas llevan su tiempo, tienen sus estadios y tenemos que aprender a tener paciencia.
También es cierto que la inestabilidad, la política pendular de un modelo de país que iba de un lado para el otro, muchas veces impulsaba a que todo el mundo pensara que tenía que ganar y hacerse la América o ganar todo junto en un año o dos y, finalmente, no hay economía ni modelo macroeconómico que resista que alguien pueda acumular todo en dos años y luego tirarse a la marchante.
La construcción de un país, es una cosa cotidiana y de avance permanente. Y yo creo que esto también es un modelo cultural que nosotros creo que estamos aprendiendo. Creo que estamos aprendiendo –y en esto no hay ninguna connotación futbolera ni tampoco política- que las cosas son paso a paso. Y creo que tenemos que darnos cuenta que todos muchas veces en las negociaciones tenemos que resignar cosas, porque nunca, decía un hombre muy importante, que es imposible obtener el 100 por ciento en una negociación; en todo caso hay que conformarse con el 40 o con el 50 y tratar de que, en todo caso, ese 40 o 50 sea la parte más importante.
Pero tenemos que aprender la necesidad que todos tenemos de articular un proyecto colectivo. Que es imposible que un sector, por más rentabilidad que tenga, puede ser ese sector únicamente el que tenga rentabilidad y el resto del país no. Eso no dura como no duró.
Porque si uno mira la historia de la Argentina, en realidad se da cuenta que siempre se truncaron los procesos que vivíamos por una inestabilidad institucional que tenía su raíz, esencialmente, en una falta de equidad y justicia, sobre todo, en una sociedad como la nuestra que tuvo la suerte de tener educación pública desde fines del siglo XIX, con la educación primaria obligatoria, que tuvo la suerte de tener universidad nacional pública y gratuita a partir del año 40 y pico, 49, creo que fue el decreto de Perón, que tuvo también la suerte de tener una poderosa clase media que nos dio un perfil muy especial hoy, que nos ha convertido también en un país que ha podido tener tres Premio Nobel en ciencia duras, el único en Latinoamérica, que se ha caracterizado por una gran creatividad, por una gran innovación, que la podemos ver acá en Tecnópolis pero que la vemos también en una cosa que hoy está irrumpiendo en el mundo y que ya está, y que como ha crecido, que es la industria del software en Argentina, que dicho sea de paso también, el otro día me olvidé de decir que habíamos sancionado la Ley, cuando la firmamos aquí en Tecnópolis, hoy somos uno de los países modelo en el mundo en materia de desarrollo de software. Y el software que nos parecía que en el pasado iba a ser una cosa únicamente necesaria para una computadora. Software va a necesitar todo, lavarropas, heladeras, ventiladores, televisores.
Cuanto más avance la tecnología, mayor desarrollo tecnológico vamos a tener y nosotros tenemos la inmensa suerte de tener una industria en este sentido, y una creatividad y una materia prima que son recursos humanos únicos en la región. (APLAUSOS)
No sé por dónde estarán los del software, por allá deben estar, pero en unos días más vamos a inaugurar nuevas oficinas de una empresa modelo argentina de software, la primera empresa argentina de software que adquiere una empresa norteamericana de software. Y creo que también eso merece un aplauso, porque la verdad, díganme si alguien imaginaba hacer Chemise Lacoste en San Juan o que alguna empresa de software argentino comprara una empresa norteamericana.
La verdad que yo siempre soñé con esas cosas, pero eran sueños, se parecían a sueños. Porque siempre éramos vistos como alguien que siempre venía a pedir cosas porque era como que no sabíamos nosotros hacer las cosas; y la verdad que cuando yo ahora veo que somos un país donde vamos con nuestras delegaciones empresarias no a pedir, sino a ofrecer lo que estamos produciendo, lo que estamos haciendo, lo que estamos creando y podemos hacer buenos negocios en el mundo, creo que hemos cumplido la mayoría de edad y por eso también tenemos un Documento Nacional de Identidad que nos es propio. Hasta eso hemos logrado: un Documento Nacional de Identidad propio, con tecnología propia, desarrollada por el Estado y también un pasaporte.
Vos, Vasco, que andabas presentando DNI y pasaportes.
Por eso, yo tengo muchas esperanzas, pero no esperanzas basadas en ilusiones; esperanzas basadas en realidades concretas.
Esto que hablábamos también del desarrollo ferroviario. Con lo de Hugo, no te preocupes, porque si llegamos a la matriz de 25, va a ir a disputar a la Unión Ferroviaria y la Fraternidad las elecciones. Así que, no te hagas problemas, no va a ser tampoco un problema, le vas a ir a disputar seguro la elección a los gremios. Seguro. (APLAUSOS)
Pero, sinceramente, lo que nosotros tenemos que lograr, y esto es clave, es diversificar nuestra matriz productiva exportadora, agregarle mucho valor, lograr agregar valor también en origen, en lo que, reitero el término de “industrializar” la ruralidad, seguir adelante con el formidable avance tecnológico que tenemos en el agro argentino.
Hablábamos muy recientemente con el director electo de la FAO, Argentina ha logrado ser punta en materia de desarrollo de maquinaria metalmecánica y también de biotecnología. Esto no nos tiene que detener ahí, nosotros necesitamos avanzar aún más porque tenemos que evitar la primarización de nuestras exportaciones.
Debemos decir que, según informes de la CEPAL, no discurso de esta Presidenta, somos el único país latinoamericano que no ha reprimarizado sus exportaciones, sino que por el contrario, ha aumentado las exportaciones, como antes los mencionaba, del sector industrial.
Por eso, tengo grandes ilusiones. Yo también creo que con los únicos que tenemos que confrontar es con los problemas que tenemos, enfrentarlos, debatirlos y, fundamentalmente, solucionarlos en forma concreta, objetiva y viable.
Logramos superar momentos muy difíciles que pusieron a prueba el modelo. El año 2008 y, fundamentalmente el año 2009, pusieron a prueba el modelo. Y yo quiero recordar que en aquella oportunidad, tuve reuniones con los trabajadores que, con lo que estaba pasando y con lo que se anunciaba que podía pasar en el mundo, había fundados, más que fundados temores de cómo podía impactar esto en la generación de puestos de trabajo y en el nivel de ocupación.
Me acuerdo que tuvimos una reunión excelente en la Casa de Gobierno y me propusieron una serie de medidas que, bueno, era normalmente el menú que podría ofrecerse ortodoxamente acerca de cómo hacer, a través de instrumentos legales u otros instrumentos, lograr paliar eso que parecía que se venía. Y la verdad que nosotros apostamos y les dijimos “confíen en nosotros que creemos que esa no va a ser la salida. Y que si hacemos eso, al contrario, vamos a provocar una retracción muy importante, un temor y va a ser peor el remedio que la enfermedad”. Porque más allá de los buenos objetivos y de las buenas ideas y de las buenas intenciones, en realidad, todos sabemos que el capital y el mercado se rigen por otras cuestiones.
Esto no significa aceptar las reglas que nos quieren imponer; significa, simplemente, aceptar también que algunas cosas son la realidad y sobre la realidad hay que operar y no ignorarla o querer hacer una cosa diferente.
Por eso, yo quiero decirles también a los empresarios, que hemos trabajado mucho en el tema de inversión con el Proyecto del Bicentenario, en el cual ya tenemos proyectos por más de 5.000 millones de pesos financiados en forma conjunta entre los ministerios de Industria y de Economía.
Quiero decirles también a los trabajadores, que vamos a seguir sosteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores porque sabemos que la demanda agregada es clave para que haya oferte.
Fíjense cómo ha habido oferta que si uno compara la capacidad instalada industrial de los 10 bloques de julio contra julio, estamos 75 contra 75, con lo cual quiere decir que, debido al formidable crecimiento que hubo, necesariamente para tener los 10 bloques industriales, es porque ha habido una muy buena inversión. Si no, estaríamos con una capacidad instalada prácticamente al tope en todos los bloques. Es más, hay algunos sectores, que fueron los de mayor impacto, como fue el sector de alimentos, donde hoy tenemos en julio una capacidad instalada un poco, inclusive, más alta que la teníamos el año pasado en julio. Quiere decir que ha habido una fuerte inversión y necesitamos más inversión.
Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Nadie invierte un peso si no piensa que se va a llevar por lo menos 1 y medio o 1.20 o 1.30.
Bueno, yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde el año 2003, no solamente las vamos a sostener, sino que las vamos a mantener y profundizar y, además, vamos juntos, a revisar lo que tengamos que revisar para poder seguir adelante y si es que se han producido distorsiones, hacer también las correcciones necesarias, porque es imposible en el desarrollo de una política económica, no tener errores o no producir esas distorsiones en determinados sectores o en determinadas unidades o en determinados rubros.
Por eso, quiero decirles en este Día de la Industria, que es el 2 de septiembre…Me enteré por qué es el 2 de septiembre: cuando visité Santiago del Estero -por ahí estaba divisando al Gobernador, Gerardo Zamora, muy buen gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora- para inaugurar un maravilloso centro cultural en Santiago del Estero, allí se conmemoraba, en un salón lindísimo, lo que fue la primera exportación argentina que fue el 2 de septiembre de 1587, y que era de una misión jesuítica. ¿Y a dónde era esa primera exportación? Al Brasil. Esa primera exportación argentina desde Santiago del Estero, ese 2 de septiembre, por eso se conmemora ese día el Día de la Industria fue al Brasil. Y creo que fue un hilado, unos ponchos que se tejieron. Se constituyó esa en la primera exportación argentina.
Miren las cosas que han pasado de una Argentina que desde Santiago del Estero exportaba al entonces Imperio del Brasil, nosotros tampoco éramos Argentina, éramos Virreinato del Alto Perú.
Todo esto revela, entonces, nuestra potencialidad y también los altos y bajos que hemos tenido en estos largos años, que no son 200, sino como todos vemos son un poco más de 200. El mundo avanza a pasos agigantados.
Yo debo decirles algo: la globalización, que hace unos años me parecía como una amenaza, hoy la veo como una inmensa oportunidad para la República Argentina.
Yo creo que y para finalizar, en este tercer centenario, vamos a ver un mundo en el cual van –y lo charlábamos con el director de la FAO- a confluir, por un lado, un desarrollo tecnológico sin par que se patentiza en el lugar, digamos, más sofisticado y que más llama la atención en el mundo de las telecomunicaciones a través de todos esos aparatitos sofisticados que hoy podemos manejar y comunicarnos y hacer cosas y demás y, por el otro lado, el reclamo de alimentos que va a ser también la clave de este siglo XXI. Alimentos que no va a alcanzar con la producción –y lo repito y lo quiero repetir para que se grabe en la mente de todos y cada uno de nosotros- así se cultivaran todas las superficies posibles cultivables del mundo; en el año 2050 no va a alcanzar la producción en materia de alimentos. Por lo tanto, la intervención de la ciencia y la tecnología en la producción de esos alimentos para multiplicarlos, va a ser imprescindible.
Nosotros estamos muy adelantados con respecto al resto del mundo en este país. Con una ventaja: un país maravilloso con su tierra, con un crecimiento vegetativo que nos acerca más a los países europeos que a otros países, lo cual nos permite un excedente más que importante también en esta materia y, por lo tanto, nos convierte en un actor principalísimo en este siglo XXI, de una manera diferente a como lo fuimos a inicios del siglo XX en donde nos sobraban 6 millones de argentinos.
Ahora no queremos que nos sobre nadie de los 40 millones; queremos ser actor principalísimo del siglo XXI, con los 40 millones de argentinos adentro. Este es el gran desafío que tenemos y tenemos que hacerlo juntos, el sector de la producción con el sector de la industria y también, con el sector de los servicios. Porque también es cierto que, debido al avance y desarrollo tecnológico, llega un momento en que únicamente con el sector industrial no alcanza para generar la cantidad de puestos de trabajo que necesitamos y por eso también necesitamos del sector de servicios.
Por eso también estamos dándole una gran importancia a todo lo que es el sector de turismo, a todo lo que es el sector de servicios informáticos, a todo lo que es el sector de contenidos audiovisuales, porque son grandes generadores e intensivos generadores de mano de obra.
Por eso, no hay que pelearse con nadie. Al contrario, hay que sumar a todos, porque los necesitamos a todos para hacer esa Argentina que todos soñamos.
Yo estoy convencida de que militemos en el partido que militemos o en el sector o en la historia que tengamos porque todos tenemos historia, después de todo, nadie ha nacido de un repollo y yo desconfío de los que no tienen historia, no sé qué estarían haciendo, yo desconfío, no es que quiera que todos tengan mi historia, pero yo creo que todos en algún momento tienen que haber estado en algún lado. Y lo importante creo que es saber en qué lado estamos ahora. Y yo creo que el lugar en el que todos nos encontremos, sea este país que estamos construyendo, esta Argentina que se ha convertido en una de las más importantes productoras en muchísimos rubros, una país que es el que más computadoras ha distribuido entre sus educandos, un país que destina el 1,2 por ciento de su PBI al programa de la Asignación Universal por Hijo, que es un programa social absolutamente transparente, que ha logrado emancipar el clientelismo electoral porque nadie depende, simplemente basta que acredite ante una oficina de la ANSES su calidad de desocupado, para obtener ese beneficio para sus hijos a cambio, nada más ni nada menos, de que lo envíe al colegio y además, tenga su Libreta Sanitaria.
Y además, una ecuación que le gusta decir siempre a nuestro ministro de Economía y que también ha sido clave –y aquí termino con lo que empecé-, el Fondo Monetario: en el año 2003, la Argentina destinaba el 5 por ciento de su Producto Bruto Interno a pagar la deuda y solamente el 2 a la educación; hoy destina el 2 por ciento de su PBI a pagar la deuda y el 6.47 a la educación. Ha habido un cambio más que importante.
El retorno de nuestros científicos. Una Argentina que formaba a sus hombres y mujeres en las universidades públicas y gratuitas y que luego se iban por falta de oportunidades o que mandaba a lavar los platos a los científicos del CONICET. Hoy tenemos a nuestros científicos retornando al país, a nuestros jóvenes renovando las plantas de nuestros científicos en CONICET, en la Comisión Nacional de Energía Atómica. En fin, un país en el cual dan ganas de vivir en él.
Cuando el otro día veía un cartel de argentinos que estaban en España, concretamente, con un inmenso cartel que salió creo en la portada de un diario porteño que decía “Cristina ayudanos a volver”. Yo me acordaba que cuando era senadora y volvía del Senado a la noche a mi casa, pasaba por el Consulado de España ubicado allí en la calle Guido, si mal no recuerdo, y veía colas y colas de argentinos, coleros, algunos con carpitas, otros cobrando para poder hacer la cola y para obtener una visa, digo bueno, seguramente nos hemos equivocado, seguramente hemos cometido muchos errores, pero creo que el rumbo y el camino en general, porque nada es perfecto ni nadie es perfecto, es el correcto y es el adecuado.
Quiero decirles a esos argentinos que por ahí no necesitan pedir volver, porque en realidad esta siempre ha sido su casa, la Argentina, que alguna vez no le dio la oportunidad y que ahora quiere volver a darles la oportunidad, no solamente a los que están aquí, sino también a los que se fueron.
Por eso, quiero agradecer las palabras del señor titular de la UIA; quiero agradecer también la presencia de los rectores de nuestras universidades nacionales. Hecho inédito también: por primera vez estamos articulando entre e conocimiento de nuestras universidades entre la ciencia y el sector empresario. Siempre había en las universidades una cierta aprehensión a vincularse con el sector económico, como si esto no fuera lo suficientemente santificado, como si hubiera una suerte de pecado original mezclar conocimiento y ciencia con dinero y que sin recursos nadie pueda investigar nada y sin conocimiento tampoco nadie pueda avanzar demasiado en un mundo como el de hoy.
Por eso también, la presencia de nuestras universidades en estos lugares, en estos espacios, no solamente en lo protocolar o en una cena, sino en proyectos concretos, en asesoramientos concretos, en proyectos con empresas argentinas, es para nosotros también y a mí especialmente también como egresada de la universidad pública nacional, un gran logro.
También, haber logrado un mejoramiento en las condiciones de nuestras universidades, de nuestros trabajadores.
En fin, la verdad que yo, pese a lo duro que muchas veces tiene uno en esta tarea, por cuestiones institucionales, naturales a un cargo tan importante como el de presiente y también por alguna que otra cuestión personal, digo, bueno, por lo menos estamos llevando a cabo lo que siempre soñamos, por lo menos, lo que yo siempre soñé: ayudar a que mi país vuelva a ser lo que alguna vez fue. Ese es mi sueño y que, en todo caso, nos recuerden a todos nosotros, no solamente a esta Presidenta, sino a todos los hombres y mujeres que en distintos estamentos, como empresarios, como académicos, como trabajadores, formamos la parte de lo que yo digo la Generación del Bicentenario para que nuestros hijos y nuestros nietos se sientan orgullosos de sus padres y de sus predecesores.
Ninguna nación, ninguna sociedad puede subsistir o crecer si no tiene orgullo de ser y pertenecer.
Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes esta noche, festejar junto a todos ustedes el Día de la Industria y convocarlos a ir por más, siempre por más.
Muchas gracias y muy buenas noches a todos y a todas. (APLAUSOS)

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