Despertar Nacional

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GUATEMALA Jacobo Arbenz Guzmán

Jacobo Arbenz Guzmán
FUENTE: BIOGRAFIAS Y VIDAS
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arbenz.htm
(Quezaltenango, 1913 – ciudad de México, 1971) Político guatemalteco, presidente de su país entre 1951 y 1954. A la edad de 19 años ingresó a la Escuela Politécnica para realizar estudios militares. Allí se convertiría en uno de los alumnos más distinguidos y alcanzaría el grado de oficial. Viajó al extranjero con la finalidad de adquirir nuevos conocimientos y así formarse una idea más amplia de los problemas nacionales e internacionales. Impartió la cátedra de Historia Militar de Centroamérica y tuvo a su cargo la de Historia Universal. Llegó a desempeñar el cargo de ministro de la Defensa Nacional.
La carrera política de Arbenz Guzmán tomó relevancia a partir del 20 de octubre de 1944, por su participación en los movimientos de la Revolución de ese mismo año. Integró la Junta Revolucionaria que derrocó al gobierno, junto al mayor Francisco Javier Arana y al civil Jorge Toriello Garrido. Jacobo Arbenz fue propuesto como candidato electoral para la presidencia de la República por los partidos Integración Nacional de Quetzaltenango, Renovación Nacional y Acción Revolucionaria.
En diciembre de 1950 ganó por un amplio margen las elecciones presidenciales guatemaltecas, apoyado por obreros, campesinos, estudiantes, maestros e intelectuales del país. El 15 de marzo de 1951 recibió el cargo de presidente de la República en el Congreso Nacional de manos del doctor Juan José Arévalo. Su gobierno se mantuvo dentro de los lineamientos de la Revolución de 1944, cuyos principales objetivos fueron la revisión a la Ley de Reforma Agraria, la defensa de las instituciones democráticas y la defensa de la soberanía de Guatemala.
El régimen de Arbenz se caracterizó por la lucha constante contra los grandes intereses económicos de EE.UU., en particular la expropiación de los extensos terrenos de la poderosa United Fruit Company -monopolio y verdadero poder político en la región-, la IRCA y la Bond and Share. Entre sus logros, figuran importantes obras de infraestructura, como la construcción de la carretera al Atlántico y la realización del proyecto de la hidroeléctrica Jurún-Marinalá. Con el apoyo político del decreto 900 perteneciente a la Ley de Reforma Agraria, el gobierno de Arbenz Guzmán repartió tierras a los campesinos.
En el punto de mira de los servicios de inteligencia de EE.UU. y con la hostilidad de Nicaragua, Honduras y El Salvador, a comienzos de 1954 Arbenz suspendió las garantías constitucionales y asumió poderes especiales, sospechando la inminencia de un golpe de Estado o una intervención militar. El departamento de Estado norteamericano, dirigido por J. F. Dulles, lanzó una campaña que presentó a Arbenz de filocomunista, y los países arriba citados lo acusaron de haber comprado armas al bloque soviético con el fin de desestabilizar toda Centroamérica.
Así las cosas, el 17 de junio de 1954 se produjo una invasión de exiliados desde territorio hondureño con el apoyo logístico de EE.UU. Tras ser bombardeada la capital y no prosperar su petición de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, Arbenz dimitió el día 27 en favor de una junta militar gubernamental, que se apresuró a ilegalizar el Partido Comunista y pactó con los rebeldes la entrega del poder. Arbenz logró refugiarse en la embajada de México y posteriormente escapó a Suiza. Durante un tiempo recorrió diversos países europeos y participó en actos académicos, para finalmente afincarse en el país azteca.

ARGENTINA TRES OPINIONES SOBRE LA EXPROPIACION DE YPF

TRES OPINIONES SOBRE LA EXPROPIACION DE YPF

Un rescate estratégico
FUENTE: EL ORTIBA – CABA
http://www.elortiba.org/notatapa10.html

Rajoy y otras penurias

Por Raúl Dorra *

Cosas veredes. Mariano Rajoy, hombre tan representativo de la obstinación franquista, no ahorró insolencias ni amenazantes baladronadas dirigidas, más que al gobierno argentino, a aquellos que se sientan inclinados a reproducir su gesto de soberanía. De acuerdo con su modo de percibir los valores, se es tan denodado patriota cuando se defiende el interés de una empresa transnacional como cuando se decreta una draconiana medida de ajuste. En esta misma lógica, el hecho de que su rey distraiga momentáneamente la aflicción que le causa el empobrecimiento de los españoles en una cacería de elefantes, de ningún modo mancilla su grandeza, ni disminuye su calidad de máximo embajador y primer defensor de las causas hispanoamericanas ante el mundo. Con una filosofía aun más depurada, Felipe Calderón entiende que recuperar para un país la soberanía de sus recursos energéticos es un acto irracional y anacrónico. Lo que está en consonancia con el mundo actual, según su leal entender, es entregar la economía del país a la voracidad de las megaempresas, y lo racional es ponerse al frente de una guerra que no ha hecho sino fortalecer al enemigo en una siembra de muerte y desolación sin término durante el transcurso de la cual, como lo ha declarado él mismo, el crimen organizado fue duplicando, y a veces reemplazando, las funciones del Estado. Esto, por añadidura, en un país que celebra como una gran fiesta cívica cada aniversario de la nacionalización del petróleo decretada por el general Lázaro Cárdenas en 1938, impulsando una medida más radical que la hoy tomada por Cristina Fernández de Kirchner. Sin duda por esa afinidad intelectual, el gobierno español ha hecho pública la iniciativa de pedirle a Felipe Calderón que sea mediador en el conflicto creado entre España y la Argentina, habida cuenta de las buenas relaciones que el presidente de México mantendría con las autoridades de ambos países. En esta increíble lógica, nada obsta para que alguien actúe como si se hubiera mantenido en una posición equidistante de aquel a quien ha otorgado toda la razón y de aquella de la que ha dicho que no está “en sus cinco sentidos”. Cosas veredes.

Tristemente, el gobierno de México, que históricamente ha exigido respeto para su autodeterminación soberana, ha invadido irrespetuosa e ilegalmente la soberanía de otro país, invadiendo en el mismo acto la propia Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Se ha sumado a la campaña de descalificaciones mediáticas emprendida por los campeones del neoliberalismo y por los organismos defensores de un sistema que, en casos como éste, defiende la expoliación –a la que parece tener derecho por naturaleza– con el agravio destemplado y con el recurso a la ceguera. Pero esta desmesura verbal, que pretende invisibilizar lo evidente, no es sino el síntoma de un desequilibrio que avanza sobre una Europa que, con los hechos, insiste en afirmar que el mejor, quizás el único, modo de salvarse de una enfermedad –entiéndase economía de mercado– es persistir y aun ahondar en aquello que la provoca. De más en más, Europa es una zona de riesgo. Tristemente, el gobierno de México parece no estar en condiciones de entender, con menos aspavientos, que la decisión tomada por el gobierno argentino está en el camino que economistas de justo renombre recomiendan: para enfrentar las actuales crisis y sobre todo para prever las que puedan sobrevenir, lo adecuado es asegurar la suficiencia alimentaria y los recursos energéticos, fomentar el gasto interno y la distribución social del ingreso, lo cual supone alejarse de la economía sin patria (y sin madre) del mercado. A los que no somos economistas y no estamos, por lo tanto, en condiciones de exponer los fundamentos de esta recomendación, nos basta con observar la desesperación de ciudadanos de Italia o de Grecia que, hundidos en la humillación y la miseria, han llegado hasta el suicidio porque sus respectivos gobiernos optaron, o se vieron obligados a optar, por esta vía tan recomendada por organismos como el Fondo Monetario Internacional.

En estas circunstancias, la prensa española, aun la que se dice de inspiración socialista como el diario El País, y la prensa de la derecha en general, ha recurrido a la diatriba fácil, a la siembra del miedo, ha preferido no pensar o no dejar pensar. Con otra disposición mental y moral, ciudadanos españoles que ven las cosas sin intereses creados y en consecuencia apuestan por el pensamiento han explicado que Repsol es una empresa privada en la que los capitales españoles son en realidad menos cuantiosos que los extranjeros, una empresa que cuenta con filiales en los llamados paraísos fiscales y que paga impuestos en España por una cantidad menor a la cuarta parte de los beneficios económicos que obtiene por sus negocios en todo el mundo. Esto último lo he leído en una nota que expone con detalle qué es lo que hay en el debe y en el haber de Repsol, una nota que firma David Posada Menéndez. Desde luego, yo no estoy en condiciones de corroborar la veracidad de estas cifras. Sin embargo, conociendo los privilegios fiscales que exigen y que obtienen las empresas transnacionales –sin contar las innumerables triquiñuelas a las que recurren sus contadores avezados en la evasión de impuestos–, nada me cuesta pensar que estoy ante un dato del todo verosímil.

Especialistas en el saqueo, las grandes empresas nunca pierden, puesto que aseguran sus ganancias en la primera movida. Entre quienes garantizan este saqueo se cuentan sus ejércitos de abogados y la prensa comprada o interesada en mantener este estado de cosas. Como si se tratara de una ley universal que vale para individuos tanto como para corporaciones, el que más tiene es el que con más furia se queja cuando alguien intenta disminuir, así sea mínimamente, sus poderosos ingresos. Un tímido suponer: si a los bancos españoles asentados en México –enriquecidos escandalosamente con tasas usurarias– el gobierno de este país quisiera expropiarles un 10 por ciento de sus ganancias, sus gritos atravesarían el océano para que la voz de Rajoy venga a socorrerlos. Y sin embargo, con un 10 por ciento menos, los bancos seguirían ganando en exceso. Un suponer más audaz: si el gobierno les expropiara el 50 por ciento de sus ganancias, todavía invertir en México sería para ellos un buen negocio. Y, en la más increíble de las suposiciones, si el gobierno les expropiara todas sus ganancias, y ellos conservaran la calma, podrían reconocer que ya han ganado tanto que sus inversores no sólo se retirarían de este país con las arcas llenas y que las ganancias obtenidas en estos años alegres alcanzaría para una holgura tan dilatada que se extendería a sus hijos y aun a los hijos de sus hijos. El mío es un razonamiento doméstico, claro está, el razonamiento de alguien que no entiende que la acumulación sin sentido de riquezas (digo bien: sin sentido, sin otra orientación que no sea la de su propia gravedad) es una pasión irrenunciable como es la pasión, igualmente voraz y sin sentido, del jugador. Una pasión que se aviva con la miseria de los otros, que más crece mientras más hace crecer la pobreza. Ser pobre, ya se sabe, cuesta caro.

Pero a este razonamiento casero yo le agregaría otro, de la misma modesta calidad. O, más que un razonamiento, una pregunta. Según estos terroristas de las finanzas, si la Argentina se sale con la suya, quedan en peligro todas las economías emergentes, puesto que las grandes empresas, espantadas por la falta de “seguridad jurídica”, se irían con sus euros a otra parte. La pregunta es ésta: ¿a dónde invertirían esas empresas acostumbradas a obtener ganancias que sólo pueden ofrecerles países de economías emergentes? ¿Pondrían sus capitales en Suiza o en Finlandia, donde la –todo hace suponer– probada “seguridad jurídica” les aseguraría que lo que ganan aquí en un año allá lo ganarían en cinco o acaso en diez? Pero no, esos gobiernos tampoco dan la “seguridad jurídica” tras la cual ellas van: ellas van tras un cómodo contrato que comprometa a los gobiernos, pero que ellas puedan violar sin mayores consecuencias o molestias.

* Escritor, radicado en México.

Yacimientos

Por María Pía López *

Desde el año pasado, un justo movimiento de resistencia en España fue nombrado por las industrias del espectáculo como los indignados. El nombre menoscaba el movimiento, porque “indignación” tiene la forma de un escándalo moral, de un gesto airado, antes que la fuerza creativa de la experimentación política. Es más adecuado ese nombre para los gobernantes españoles y los medios de comunicación que amplifican sus palabras –y las reordenan, organizan y sistematizan como arietes polémicos–. Ellos hablan más en el terreno de la indignación que los miles que desconfían de toda representación.

Hablaron con indignación ante una decisión fundamental del gobierno argentino: la de expropiar las acciones de Repsol en YPF. Recordaron, allí, ayudas preexistentes, pactos verbales y, con tono de amenaza, blandieron la denuncia contra un supuesto populismo expropiador. El gobierno español se presentó como agente y vocero de una empresa. No de cualquiera sino de aquella que cumplió una tarea de larga expoliación de los recursos energéticos nacionales, girando utilidades sin invertir en la exploración necesaria. El gobierno de la ex metrópoli colonial añora el pasado, pero ahora bajo los argumentos de la seguridad jurídica que haría de concesiones y privatizaciones, que muchos discutimos desde su efectiva realización, una condición ineluctable de la vida del país.

Es importante, y mucho, que la decisión soberana sobre el petróleo se asuma en el plano de la conmemoración del reclamo por Malvinas. Porque sitúa esa demanda en su más profunda materialidad –no se trata de sumar territorios para concederlos, graciosamente, a un tipo de explotación que los deje exangües y produzca escasos derrames a las economías regionales, como está en discusión, actualmente, en relación con las minerías–, y esa materialidad en la que queda situada la idea de soberanía implica pensar, también, cuál es el cuerpo social y político que la asume, que la ejecuta, que llevaría a cabo una efectiva apropiación de las riquezas de un país.

El petróleo es metáfora última de la riqueza en las sociedades industriales –no es el oro, fetiche por excelencia y dispendioso adorno– y, a la vez, corazón de la idea de una nación autónoma. En México, luego de la revolución que hizo el más avanzado de los textos constitucionales en 1917, hubo que esperar casi veinte años para que el gobierno de Lázaro Cárdenas llevara adelante las dos medidas más profundas que la Constitución habilitaba: la nacionalización del petróleo y la reforma agraria. Una plaza –el Zócalo– llena de trabajadores festejó la primera medida y comenzó una conmovedora colecta para sumar los pagos que una indemnización a las empresas norteamericanas requería.

Quizás la relación de México con Estados Unidos esté tan revestida por símbolos e historias pasadas como la de nuestro país con España, pese a que son bien diferentes. Entre estos países hubo un hecho colonial en el origen y existieron y existen múltiples modos de la cooperación, el encuentro cultural y la comunidad lingüística. ¿Pueden todos esos lazos ponerse en juego porque el Estado español se convierte en vocero y lobista de su mayor multinacional? Más bien, nos obliga a pensar que un nuevo vínculo ata las formas contemporáneas de los Estados a las lógicas de acumulación de capital, en la que los primeros, muchas veces, no omiten servidumbres. Y, en ese sentido, se podrían revisar a la luz de esa conexión otras políticas españolas.

Incluso aquellas que hacen al patrimonio común de la lengua y que, en la estrategia del Estado español, aparecen como instrumentos de apropiación de un mercado que constituye alrededor del 16 por ciento del PBI del país europeo en crisis. Si su gobierno se presenta como agente de Repsol, la Real Academia de la Lengua cumple un rol adecuado a las necesidades de Telefónica y las trasnacionales editoriales. Lo hace al disponer del conjunto de los instrumentos regulatorios del idioma –gramáticas, diccionarios, ortografías– y por ende la capacidad de sancionar los usos “adecuados” –en muchos casos regionalismos europeos– y las formas “desviadas” –que pueden ser los usos más extendidos en América–.

Decir Argentina hoy es afirmar la inscripción latinoamericana de cualquier conflicto y también la revisión creativa del ejercicio de la soberanía popular. El reclamo argentino por Malvinas es latinoamericano, como tiene ese alcance la discusión de los países de la región sobre el derecho a la explotación de sus recursos naturales, y como están en este continente la mayoría de hablantes de castellano mientras las herramientas de estandarización se siguen diseñando en España. Cualquier nacionalismo que intentemos enunciar en relación con estas cuestiones debe ser, como efectivamente está ocurriendo, no nacional, capaz de reconocer sus fuentes en el acuerdo con otros países y de llamar nación a un conjunto poblacional hecho de partes heterogéneas.

Ese camino es el de una singular fuerza creativa, del tipo de las que refundan una vida política en común. Muchas exploraciones son necesarias y no sólo las muy fundamentales de petróleo, para que esas fuentes que requiere una sociedad dañada por distintas formas de la infamia no se extingan.

* Socióloga, docente de la UBA.

Argumentos contra las mentiras interesadas

Por Alejandro Grimson, Jorge Gaggero, Federico Schuster, Roberto Pianelli *

Los argumentos para que la República Argentina recupere el pleno control sobre sus hidrocarburos son elocuentes. Primero, porque su resignación ha sido una de las medidas más graves y destructivas de la política neoliberal impulsada con vigor desde principios de los años ’90. Segundo, porque el desarrollo de un país no puede quedar librado a la voluntad de reinversión de las grandes empresas transnacionales o nacionales, en un marco de regulaciones o controles laxos o (directamente) inexistentes. Tercero, porque tanto la producción energética como la apropiación de la renta resultante de la explotación de los recursos naturales son de interés de todo el pueblo argentino (su propietario).

No se puede designar con la palabra “argumentos” las agresiones y amenazas que llegan desde altos funcionarios españoles y de los ejecutivos de sus empresas más poderosas, las insistentes y a la vez perimidas opiniones del Fondo Monetario Internacional o las de las filiales políticas y mediáticas locales de tales intereses. La Argentina es un país democrático y tiene pleno derecho a ejercer su poder soberano en función de su constitución y sus leyes.

Dicen que la Argentina se ha tornado “imprevisible”. Mienten: si la Argentina hubiese tolerado pasar a ser dependiente crónica de la importación de hidrocarburos, entonces sí se hubiera tornado un país imprevisible. Dicen que empeoró el “clima de inversiones”. Falso: ha retrocedido el “clima de especulaciones” y mejoran, en consecuencia, las perspectivas económico-sociales. Dicen que quieren “negociar” con la Argentina. Mienten: quieren bloquear y, en todo caso, castigar una decisión soberana. Dicen que están “dispuestos a invertir”. ¿Una década después del comienzo del vaciamiento de YPF?: si hubieran invertido, explorado, descubierto yacimientos, una ley como la propuesta por el Poder Ejecutivo hubiese tenido menos apoyo social. Dicen que esto “rompe la amistad” con España y que es desleal frente a la crisis y el sufrimiento por el que atraviesa la “madre patria” de miles de argentinos. Esto es perverso: las relaciones entre los argentinos y los españoles tienen enorme densidad histórica, incluyendo exilios políticos y migraciones económicas en ambas direcciones. Estas relaciones se consolidan ahora en la hermandad de parecidos sufrimientos ante los desastres que acarrean las políticas neoliberales (hoy en España, hasta hace diez años en Argentina). Las amenazas o insultos de ningún empresario o funcionario, así fuera el más alto de todos, podrán destruir estos vínculos. Dicen que la expropiación “afecta los intereses del pueblo español”. Falso: las grandes mayorías populares de España no se benefician de la actividad de la empresa multinacional Repsol. Dicen que se trata de un “falso nacionalismo” de Argentina. Mentira: las mejores tradiciones que han sabido defender, en cualquier parte del mundo, los intereses nacionales lo han hecho en democracia o luchando por la democracia, en función de las necesidades del conjunto del pueblo.

Es necesario defender el derecho argentino frente a las presiones de países, empresas y organismos internacionales. Es necesario que la soberanía sobre los hidrocarburos sea una política de Estado inscripta en las mejores tradiciones políticas. Es necesario el respeto a las decisiones de las instituciones democráticas de la República Argentina. Las grandes mayorías argentinas apoyan las medidas. También tienen hoy una enorme expectativa frente a un desafío que saben que no será sencillo. Por una parte, porque todas esas presiones económicas y políticas son ejercidas por poderes reales. Por otra parte, porque se presenta la oportunidad de mostrar cómo el Estado puede ser legítimo y necesario protagonista en la gestión de una gran empresa estratégica, con justicia, controles sociales y protección del medio ambiente.

Un enfoque estratégico y un plan energético de mediano y largo plazos deberán entonces ser partes vitales de tal esfuerzo, el marco indispensable para que la gestión estatal de YPF pueda dar sus mejores frutos. Una conducción profesionalizada de la nueva YPF y la eficacia de los controles económico-financieros a los que deberá estar sometida, tanto por parte del Ejecutivo Nacional como del Congreso y las provincias asociadas, serán otras de las claves del éxito futuro de esta nueva etapa.

* También firman Paula Abal Medina, Victorio Paulón, Claudio Marín, Aníbal Viguera, Marcelo Rudaeff (Rudy), Sandra Arito, Michael Cohen, Florencia Abbate, Julián Rebón, Luis Alberto Quevedo, Pablo Semán, Alfredo Pucciarelli, Julio Neffa, Sebastián Pereyra, Gabriel Noel, Damián Pierbattisti, Mónica Abramzon, Gerardo Halpern, Ana Mariel Weinstock, Karina Bidaseca, Juan Bautista Ritvo y otros adherentes al texto del espacio de intelectuales Argumentos.

23/04/12 Página|12

ARGENTINA Sean Penn calificó de arcaicos los métodos colonialistas, en alusión a Malvinas

Lunes, 13 de Febrero de 2012
Sean Penn calificó de arcaicos los métodos colonialistas, en alusión a Malvinas

El actor norteamericano Sean Penn dijo que hay que privilegiar “los esfuerzos diplomáticos” de Argentina en el caso Malvinas y consideró como ridículamente arcaico todo enfoque colonialista del conflicto. Lo dijo luego de entrevistarse con la Presidenta en la Casa Rosada.
Después del encuentro que mantuvo con Cristina Fernández, donde consideraron aspectos de las tareas comunitarias que el actor desarrolla en Haití luego del terremoto que afectó al país caribeño en 2011, Penn conversó en la Casa de Gobierno con periodistas, acompañado por el canciller Héctor Timerman y el secretario de Comunicación Pública Alfredo Scoccimarro.
“Es un gran privilegio estar en esta maravillosa ciudad; estoy como embajador en relación con los temas de Haití y quiero agradecer la labor de Argentina tanto en el campo humanitario como en el desarrollo” de ese país caribeño, dijo.

Subrayó que “la reunió con la Presidenta ha sido muy productiva” en esta misma mañana se reuniría con la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Inmediatamente se refirió al caso Malvinas donde fue contundente al condenar al colonialismo.
“Estoy consciente de que es un momento sensible desde el punto de vista diplomático por el tema de las Malvinas, y como representante de Haití quiero destacar lo importante que me parece seguir con los esfuerzos diplomáticos y las comunicaciones como única manera de solucionar los conflictos”, enfatizó.

Añadió que “quisiera decir que el foco debe ser la continuación de las conversaciones y el diálogo, porque –aclaró- el mundo no puede tolerar enfoques ridículamente arcaicos que apoyen el colonialismo”.
“El compromiso debe ser mantener las negociaciones para resolver el conflicto”, concluyó el actor.

ARGENTINA Presentación en la ONU del rechazo argentino a la militarización de Malvinas: Conferencia de prensa del canciller Héctor Timerman

Presentación en la ONU del rechazo argentino a la militarización de Malvinas: Conferencia de prensa del canciller Héctor Timerman
CONFERENCIA DE PRENSA DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, DON HÉCTOR TIMERMAN, LUEGO DE SU ENTREVISTA CON EL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS BAN KI-MOON, EN NUEVA YORK.
TIMERMAN.- Buenas tardes a todos ustedes, muchas gracias por estar acá en un día muy importante para la Argentina porque hemos venido justamente a las Naciones Unidas – la organización por excelencia en la defensa de la paz en el mundo – y nosotros somos firmes creyentes en que los problemas entre los países deben ser resueltos de manera pacífica y a partir del diálogo de paz, de un diálogo que comprometa a todos los involucrados al no uso de las armas y sí al uso de la razón y la diplomacia.
Antes que nada quisiera agradecerles a los representantes de los países hermanos de la República Argentina, que están acá: El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Perú, Guatemala, Uruguay, Brasil y Chile, muchas gracias a todos ustedes porque una de las fortalezas que tiene la Argentina es el apoyo unánime de toda Latinoamérica en nuestro pedido de conservar la paz en el Atlántico Sur y de recuperar la soberanía de las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Voy a mostrarles algunas diapositivas con algún tipo de información, que hemos presentado hoy al secretario general de las Naciones Unidas, al presidente de la Asamblea General y al presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. También quiero decirles que el secretario general de las Naciones Unidas, el señor Ban Ki-moon, ofreció nuevamente oficiar como amigo de ambas naciones, como mediador para iniciar el diálogo. Mi respuesta – como lo he hecho en oportunidades anteriores – es la misma: la Argentina acepta que el secretario general de las Naciones Unidas inicie conversaciones con ambos países para que nos podamos sentar en la mesa de la paz a dialogar y resolver este conflicto. Le dije: “señor Ban Ki-moon usted ya tiene el cincuenta por ciento de su trabajo hecho, la Argentina acepta, dígame cuando vengo a sentarme en esta mesa, en las Naciones Unidas. Me dijo que iba a hablar con Inglaterra, con el Reino Unido, esperemos que así lo haga y esperemos que el Reino Unido acepte dialogar, porque desde 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó 11 resoluciones, convocando al diálogo entre la Argentina y Gran Bretaña para la resolución pacífica del conflicto de soberanía en el Atlántico Sur.
Hoy le preocupa a la República Argentina y me ha pedido la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que apele a las Naciones Unidas como máximo organismo de resguardo de la paz, porque como ella dijo, hace pocos días en Buenos Aires, es nuestra obligación darle una oportunidad a la paz e invitamos a Gran Bretaña a que ellos también – emulando a ese poeta, cantor, músico e ídolo de todos nosotros John Lennon, a darle una oportunidad a la paz.
Aquí tenemos una diapositiva del Atlántico Sur, está Brasil, Uruguay, Argentina, África del Sur, Angola, distintos países en África y en América del Sur, en el medio – como ustedes ven – controlando todo el Atlántico Sur, están las bases militares que tiene Gran Bretaña en la región. Atención están Santa Elena, Tristán de Cunha, Islas Malvinas, Islas Georgias y Sandwich del Sur y el territorio antártico. Como ustedes ven Gran Bretaña es la potencia militar por excelencia en el Atlántico Sur y desde esas bases controlan no solamente todo el tráfico de ingreso al Atlántico Sur, sino todo el tráfico marítimo y aéreo que hay entre América del Sur y el África. A su vez controlan el acceso al Océano Pacífico y al Océano Indico, así que esta es la situación militar que existe hoy en el Atlántico Sur.
Ustedes pueden ver quién es la potencia militar por excelencia, bueno lo que no van a ver ahí es la capital de esa potencia militar porque la capital de esa potencia militar se encuentra a 14 mil kilómetros de distancia del lugar del conflicto de las Islas Malvinas, a 14 mil kilómetros de distancia y desde ahí controlan. El Atlántico Sur es, tal vez, el último refugio de un imperio en decadencia, el es ultimo océano que controlan desde Gran Bretaña. El Britannia Rules sólo se da en el Atlántico Sur. Desde ahí también controlan todo lo que sucede en el Amazonas, todo lo que sucede en África, la costa oriental sudamericana y la costa occidental africana.
Aquí vemos el submarino nuclear “Vanguard”; la Argentina cuenta con información de que en el marco del reciente despliegue naval británico, en las Islas Malvinas, se ha enviado un submarino nuclear, con capacidad para transportar armamento nuclear al Atlántico Sur. Se trata de su submarino llamado “Vanguard”. Esta es la foto del submarino.
Preocupados por esta situación Argentina apeló a los canales diplomáticos para preguntarle a Gran Bretaña si era cierto que habían introducido armas nucleares en el Atlántico Sur. Otros países de la región – también preocupados por dicha situación – hicieron la misma consulta. Hasta el día de hoy Gran Bretaña se rehúsa a decir si o no hay armas nucleares. La información que tiene la Argentina es que ellos han introducido esas armas nucleares. Tal vez ustedes me pregunten porqué ahora. Pero no es la primera vez que han introducido armas nucleares; en el año 2003, tal vez algunos de ustedes recuerdan, también por información que se recibió de un servicio de inteligencia, que la pasó a los medios periodísticos, se conoció que hacía unos años atrás Gran Bretaña había trasladado material nuclear, o sea armas nucleares al Atlántico Sur y en un momento en que transfirieron de un barco a otro barco tuvieron un accidente, un incidente en el cual se corrió el riesgo de una propagación nuclear en la zona. Ahí recién, en el 2003, ellos reconocieron que habían intentado entrar armas nucleares al Atlántico Sur. Quiere decir que no es la primera vez que estás denuncias ocurren, ya en el año 2003, Gran Bretaña lo reconoció.
Quiero recordarles a ustedes que Argentina y toda América latina somos signatarios de un tratado, llamado Tratado de Tlatelolco. De acuerdo con ese tratado nuestra región es una región libre de armas nucleares. Nosotros no vamos a aceptar que exista armamento nuclear en la zona de influencia de América latina.
Lamentablemente Gran Bretaña es signataria del Tratado de Tlatelolco, pero siempre ha hecho reserva, con lo cual no cumple con todos los mandatos del Tratado de Tlatelolco. Es el único país con armas en la zona, que no cumple con lo que firmó, con lo que sí cumplimos Brasil, Argentina, Uruguay y otros países de la región.
Este es el destructor “Dauntless”, es similar al destructor “Dauntless”, es un tipo 45. Ha sido recientemente enviado a las Islas. Se trata la última generación de este tipo de barcos, de destructores en el mundo entero. No hay ningún país en la región de América latina que tenga este tipo de embarcación; ningún país podría hacer frente a este tipo de armamento, a esta embarcación. Con él, la incorporación de este barco, Gran Bretaña a cuadriplicado su poder naval en el Atlántico Sur. Ha multiplicado por cuatro. Gran Bretaña dice que no está intentando militarizar el Atlántico Sur, pero ha multiplicado por cuatro su poder naval. ¿Cuál es el motivo para que necesite cuatro veces más poder que el que tenía hasta hace poco? Bueno, lo interesante es que este es el barco que se utiliza en el Golfo Pérsico, o sea, que para Gran Bretaña, la situación en el Golfo Pérsico, la situación de Irán, la Ruta del Mar, es similar a la del Atlántico Sur. Yo quiero saber si hay algún experto militar que me pueda decir cómo compara Gran Bretaña el Atlántico Sur con el Golfo Pérsico. Este avión, el Typhoon II está en las Malvinas. Es avión lleva al poder aéreo británico de la tercera a la quinta generación tecnológica, es el salto más grande tecnológico que se ha dado en la región en los últimos años. Ningún país de Sudamérica dispone de la capacidad que ofrece este avión, el Typhoon II. A tal punto que este es el avión que Inglaterra utilizó en sus guerras en Libia, en Afganistán y en Irak. Quisiera saber qué experto militar puede comparar la situación del Atlántico Sur con Libia, con Afganistán y con Irak. En Malvinas, los pilotos británicos se entrenan con estos aviones para luego ser enviados a Afganistán y recientemente a Libia. En el año 2010, uno de los Typhoon, de la Fuerza Aérea Británica, violó, sin previo aviso, el espacio aéreo argentino y aterrizó en Chile. Hasta el día de hoy, la Argentina no sabe por qué Gran Bretaña decidió, en aquel entonces, violar el espacio aéreo aduciendo después que habían tenido una avería. Pero lo cierto es que, sin previo aviso y sin comunicación, atravesaron el territorio argentino con un avión de guerra del cual ningún país de Sudamérica tiene algo similar. Este es un mapa interesante: el círculo rojo de afuera, llega hasta el sur de la provincia de Buenos Aires, el sur de Chile y todo el sur de la República Argentina. Ese es el radio de acción del avión Typhoon. Quiere decir que, un avión desde las Malvinas, puede llegar hasta la mitad de la República Argentina sin necesidad de volver a cargar combustible, a pesar de que estos aviones pueden hacer recarga de combustible en el aire, con lo cual no necesita volver a las Islas Malvinas. Este avión, el Typhoon, llega hasta la mitad de la República Argentina y desde ahí puede disparar los misiles Taurus, que tienen en las Malvinas, que tienen un alcance de 500 kilómetros. Los británicos de esta manera tienen una capacidad ofensiva que alcanza casi toda la Argentina, todo el Uruguay, gran parte de Chile y el sur de Brasil. Estamos hablando desde las Malvinas. Desde las Malvinas pueden atacar hasta el sur de Brasil. Este es el misil Taurus. Está diseñado para destruir blancos altamente protegidos y valiosos como centros de mando, estaciones de radar, infraestructuras. Su cabeza de guerra está capacitada para llevar hasta 450 kilogramos de explosivo de altísima potencia. Combinado con el avión Typhoon II, lo transforman en el arma ofensiva más letal en operación que existe en el Atlántico Sur. Aquí tenemos los polígonos de tiro. Desde estos polígonos de tiro, son 13 polígonos de tiro en las islas del Atlántico Sur. Trece polígonos de tiro. Desde ahí se hacen prácticas con misiles. En el año 2010 la Argentina denunció que Gran Bretaña utiliza para sus prácticas misilísticas, estos polígonos de tiro sin avisarle a la Organización Marítima Internacional, poniendo en riesgo una de las vías navegables civiles más importantes del mundo. Nunca avisaban a la Organización Marítima Internacional ni a la Argentina, porque la Argentina es responsable ante la Organización Marítima Internacional de avisarle a los buques que navegan que hay prácticas con misiles en la zona. Pero Gran Bretaña no le avisa a la Argentina, que es la responsable de avisarle a los buques, con lo cual, los buques navegaban sin poder estar informados sobre prácticas con misiles de Gran Bretaña. Esta es la foto de un polígono que está en Puerto Enriqueta y el radio de alcance que tiene desde su lugar los misiles hasta donde llega la zona que está ubicada ahí. Justo hacia ahí es donde va la ruta navegable. Trece polígonos de tiro misilísticos. Estas son las dos pistas aéreas con que cuentan las Islas Malvinas, las Fuerzas Armadas Británicas en las Islas Malvinas. La más larga, 2.900 metros de largo; la segunda, 1.500 metros de largo. Desde estas dos pistas pueden despegar los aviones de guerra más modernos del mundo. Desde ahí pueden operar y llegar hasta el Amazonas y todo el sur de las Amazonas hasta el Sur. Esa es la potencia militar con que cuenta Gran Bretaña: dos pistas aéreas, 2.900 metros. Muy pocas pistas en la Argentina tienen esta longitud, 1.500 metros la segunda pista. Recordemos que en las Malvinas hay 2.500 habitantes nada más. Este es el mapa de la red de estaciones de comunicaciones. En cada una de ellas hay una red de comunicaciones, es el más sofisticado sistema de comunicaciones que se conoce, ha sido modernizado en los últimos años y este sistema le permite a las Fuerzas Armadas Británicas, desde las islas, comunicarse con aviones y naves de guerra en cualquier parte del mundo. Es decir que, desde aquí, este centro de comando de comunicaciones que tiene Gran Bretaña, está en contacto permanente con las naves que están en el Golfo Pérsico, en el Océano Índico, en el Mar del Norte, en el Pacífico. Con los aviones y con los barcos entran en contacto desde esa zona. Es el más grande centro de comunicaciones que existe en el Atlántico Sur. Este es el radar. Fue instalado hace menos de un año con el incremento de la militarización que hemos denunciado hoy ante las Naciones Unidas. Es la última generación de radares que existe en el mundo. Integran, esto es interesante, un sistema global que está en comunicación permanente con los Estados Unidos, con Francia, con Japón y con Canadá. O sea, desde las Malvinas, ellos están por radar interconectados con los radares de Estados Unidos, Francia, Japón y Canadá. Este sistema está siendo utilizado para tareas de vigilancia, control marítimo, control aéreo de toda una amplia zona de Sudamérica. Bueno, señores, para concluir, esto es simplemente un pantallazo de lo que le hemos entregado al presidente de la Asamblea General, al presidente del Consejo de Seguridad y al Secretario General de las Naciones Unidas, que describe el grado de militarización en el Atlántico Sur desplegado por el Reino Unido. Esto ha sido incrementado en los últimos años, a tal punto que el presupuesto de defensa de Gran Bretaña ha sido reducido en todos sus niveles excepto en el tema de las Malvinas. Las Malvinas ha mantenido su presupuesto militar de Gran Bretaña en momentos en que lo han reducido para otras áreas del mundo. Quiero decirles que el Reino Unido está utilizando una infundada defensa de la autodeterminación de 2.500 isleños como excusa para el establecimiento de una poderosa base militar que sirve a sus intereses estratégicos. Y digo de una infundada defensa, porque las Naciones Unidas, desde el año 1965, dice que el conflicto es un conflicto de soberanía entre Gran Bretaña y la República Argentina. Además, la Argentina, en su Constitución garantiza que solamente, a través de la paz, va a buscar la recuperación de la soberanía y siempre respetando los intereses de quienes hoy habitan las Islas Malvinas. La Argentina insta una vez más a Gran Bretaña a cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas, sentarse en la mesa de negociaciones y a desistir de esta escalada militar que está llevando adelante en el Atlántico Sur con la introducción de barcos y naves de última generación y con el envío de un submarino nuclear con capacidad para descargar armas nucleares. Muchas gracias por haber estado presente aquí y voy a contestar algunas preguntas.
PERIODISTA.- (Pregunta formulada en idioma inglés)
TIMERMAN.- Le voy a contestar sus dos preguntas y no su tercera pregunta. La primera pregunta está relacionada con por qué hay una escalada ahora en este momento sobre el conflicto de soberanía en las Islas Malvinas. La escalada se da a partir de declaraciones del Primer Ministro británico y de su Ministro de Defensa y de diferentes miembros de las Fuerzas Armadas Británicas llamando a una militarización y a una resolución militar del conflicto de las Islas Malvinas. En ningún momento han apelado al diálogo. Nos han llamado colonialistas. Han llamado a la Argentina colonialista. Cualquiera que conoce la historia, me imagino que usted no cubrirá a la Argentina, pero debo conocer algo de la historia. Llamar a la Argentina colonialista viniendo del Primer Ministro inglés, es una ofensa a Inglaterra, no a la Argentina. Porque si hay un país que se puede vanagloriar de haber sido colonialista, es Inglaterra. No sé de qué muchas otras cosas, tal vez de Shakespeare y de muchos otros autores. Pero si hay algo que han sido en la historia, han sido colonialistas. Gran Bretaña invadió cuatro veces la República Argentina. El Río de la Plata, fue invadido cuatro veces por Gran Bretaña: en 1806, 1807, 1833 y 1845. Fueron derrotados tres veces: 1806, 1807, la invasión desde Buenos Aires, 1833, triunfaron con la invasión en las Malvinas, 1845, intentaron violar la soberanía argentina. Déjeme decirle que desde 1825 el Reino Unido y la Argentina se reconocen mutuamente como naciones y en ambos casos se reconoce la soberanía de ambos territorios. Gran Bretaña nunca planteó en 1825 que tenía un problema de soberanía con el territorio argentino. Sin embargo, ocho años después invade la República Argentina en las Islas Malvinas. Primera pregunta. Segunda pregunta sobre el apoyo de la región que yo dije que era unánime, me remito a los documentos firmados. Primero, el asunto de la bandera ilegal del gobierno ilegítimo de las Islas Malvinas ha sido rechazado por UNASUR y por el MERCOSUR unánimemente. Segundo: CELAC, que es otro organismo regional, que incluye desde México hasta Tierra del Fuego, ha reconocido los derechos soberanos sobre la República Argentina sobre las Islas Malvinas y el pedido de Argentina de negociar en forma pacífica con Gran Bretaña. Los países que usted mencionó son firmantes del documento de la CELAC, con lo cual no hay una contradicción. Y su tercera pregunta, que fue la de Irán, no la voy a contestar porque no es el tema de esta conferencia de prensa.
PERIODISTA.- (Pregunta formulada en idioma inglés)
TIMERMAN.- El tema de la autodeterminación. Si la Argentina no es colonialista, si hay algo que fue la Argentina siempre, es un fiel defensor del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Pocos países en el mundo pueden tener el orgullo que tenemos los argentinos de haber apoyado todos los procesos de autodeterminación en el mundo. Así que, nosotros en ningún momento dejamos de reconocer el derecho a la autodeterminación. Pero ocurre algo que está en las Naciones Unidas y que las Naciones Unidas dice en 1960, en una resolución donde dicen que la integridad territorial de un país no puede ser afectada por un proceso de intento de autodeterminación del pueblo que le habita ese territorio. O sea, primero está la soberanía y después, está la autodeterminación. La Argentina no puede perder un territorio porque haya un grupo de habitantes de uno de sus territorios, que fue ocupado militarmente, que quiere elegir un destino diferente al que le ha tocado en suerte por el territorio que ocupa. Pero déjeme decirle algo: esa población llegó después de la invasión; esa población no es autóctona, ni siquiera son colonos que llegaron antes de la independencia argentina, llegaron después de la independencia argentina. Por eso, en 1965, las Naciones Unidas y desde entonces más de 40 veces dice que el conflicto es entre Gran Bretaña y la República Argentina. Hay un problema de soberanía que debemos resolver. No habla del otro tema. Sí dice que debemos tener en cuenta los intereses de los habitantes de la Isla. Pero los intereses de los habitantes de la Isla, no son los deseos de los habitantes de las islas, son los intereses. Y la Argentina ha mantenido en su Constitución el respeto hacia los intereses y la forma de vida de los isleños. Y ese es el tema en cuestión. Gran Bretaña, aduce un tema de autodeterminación. ¿Me puede decir cuántas veces Gran Bretaña ha aducido un tema…? Por ejemplo en Hong Kong, ¿le preguntó a la gente de Hong Kong cómo quería resolver su situación? Diego García, ¿les preguntó a la gente Diego García, antes de haberlos evacuado, cuál era el deseo o qué era lo que querían hacer? Por eso llama la atención que solamente en las Malvinas estén tan preocupados por la autodeterminación. La Argentina ha apoyado todos los procesos de autodeterminación del mundo. No creo que Gran Bretaña pueda decir lo mismo.
PERIODISTA.- Ministro: quería preguntarle qué es lo que espera Argentina del Consejo de Seguridad. Sé que se ha reunido o se va a reunir con los miembros latinoamericanos el Consejo de Seguridad. Espera una resolución más allá de una posibilidad de veto del Reino Unido. ¿Está interesada en eso la Argentina?
TIMERMAN.- La verdad es que siempre es preocupante que haya países que tienen derecho al veto y otros países que debemos asumir que los demás tienen derecho de veto. Es una situación un poco incómoda. Pero, le voy a decir: estuve reunido con el presidente del Consejo de Seguridad hasta hace pocos minutos y me dijo que iba a trasladar nuestra protesta a todos los miembros del Consejo de Seguridad e iba a pedir una reunión con el representante del Reino Unido en las Naciones Unidas, transmitirle nuestra protesta, transmitirle nuestro deseo de mantener un diálogo constructivo con Gran Bretaña para resolver el tema de la soberanía de las islas y, al mismo tiempo, me dijo: “En breve me voy a poner en contacto con usted, dándole a usted la respuesta que me dé el representante de Gran Bretaña, así como la de los demás miembros del Consejo de Seguridad”. ¿Cuál es la expectativa argentina? Esa, que las Naciones Unidas cumplan con su objetivo y resguarde las negociaciones pacíficas para la resolución del conflicto. También me dijo el presidente del Consejo de Seguridad y el presidente de la Asamblea General que apoyan el ofrecimiento de Secretario General Ban Ki-Moon de mediar entre ambos países para que comience un diálogo entre Gran Bretaña y la Argentina. Así que, ya tenemos al Secretario General Ban Ki-Moon, apoya el diálogo; el presidente de la Asamblea General, apoya el diálogo; el presidente del Consejo de Seguridad, apoya el diálogo y la República Argentina apoya el diálogo. Bueno, falta Gran Bretaña. Gracias a todos.

ARGENTINA “Argentina apoya el diálogo, falta Gran Bretaña”, afirmó Timerman en la ONU

Viernes, 10 de Febrero de 2012
“Argentina apoya el diálogo, falta Gran Bretaña”, afirmó Timerman en la ONU

El canciller Héctor Timerman detalló la denuncia presentada ante la ONU por la militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido. Afirmó que “el secretario general de la ONU apoya el diálogo, el presidente de la Asamblea General apoya el diálogo, el presidente del Consejo de Seguridad apoya el diálogo, Argentina apoya el diálogo, falta Gran Bretaña”.
Timerman repasó su encuentro con el presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Kodjo Menan, quien prometió “trasladar la protesta a todos los países miembros del Consejo” y pedir “una reunión con el representante de Gran Bretaña ante las Naciones Unidas”, para transmitirle “nuestro deseo de mantener un diálogo constructivo para resolver el tema de la soberanía”, según explicó el canciller.
“Me dijo que en breve se pondrá en contacto con nosotros, dándonos la respuesta tanto de Gran Bretaña como de los otros miembros del Consejo de Seguridad”, subrayó el funcionario. Sostuvo que las expectativas de la Argentina pasan porque “las Naciones Unidas cumplan con su objetivo de preservar el diálogo entre los países para resolver conflictos”.

Consultado en rueda de prensa sobre el deseo de los isleños de mantener su nacionalidad británica, Timerman explicó que, según la ONU, “primero está la soberanía y luego está la autodeterminación” y que “esa población llegó después de la invasión, esa población no es autóctona, ni siquiera son colonos que llegaron antes de la independencia argentina; por eso, en 1965 la ONU se expidió diciendo que el conflicto es entre Gran Bretaña y la República Argentina, que lo que se debe resolver es un tema de soberanía”.

“La Argentina ha mantenido el respeto hacia los intereses y la forma de vida de los isleños”, aseguró Timerman y cuestiónó que Gran Bretaña recurra al argumento de la autodeterminación de los pueblos: “¿En Hong Kong les preguntó a los habitantes cuales eran su deseos o sus intereses?”, ironizó el funcionario, y agregó que “la Argentina ha apoyado todos los procesos de autodeterminación del mundo; no creo que Gran Bretaña pueda decir lo mismo”.

Durante la conferencia, el canciller detalló la denuncia y la información presentada ante la ONU, que evidencia la militarización de la zona y los alcances de fuego en la región latinoamericana (ver informes adjuntos ) y pidió a Gran Bretaña que “desista de esta escalada militar que está llevando a cabo en el Atlántico Sur”.

Los alcances de la denuncia

El comunicado presentado al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, expresa que “una vez más, la República Argentina se ve en la obligación de alertar a la comunidad internacional, a través de los órganos principales de las Naciones Unidas, sobre la creciente militarización británica de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes que son parte del territorio nacional argentino y al estar ilegalmente ocupados por el Reino Unido son objeto de una disputa bilateral de soberanía, reconocida por las Naciones Unidas.

El Gobierno argentino, reiteradamente, ha destacado que esa creciente militarización británica es contraria a la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía, constituyendo una afrenta para la región toda y creando una tensión innecesaria en el Atlántico Sur.

La preocupación del Gobierno argentino se ha acrecentado recientemente con las declaraciones y decisiones adoptadas por el Gobierno británico de carácter netamente provocativo, cuyo corolario es la creación de una situación en el Atlántico Sur no deseada ni por la Argentina, ni por la región.

No pueden ser interpretadas de otra manera, entre otras, las declaraciones del Primer Ministro David Cameron del pasado 18 de enero cuando, frente al Parlamento y refiriéndose a las fuerzas militares de las islas Malvinas, señaló que había convocado al Consejo de Seguridad Nacional para discutir dicha cuestión. Ello estuvo acompañado por el alarde del Ministro de Estado para las Fuerzas Armadas del Ministerio de Defensa, Nick Harvey, quien manifestó también ante el Parlamento, el pasado 16 de enero, que la base militar de las Islas Malvinas cuenta con un vasto número de recursos militares, los que incluyen fuerzas aéreas, navales y de tierra con capacidad de ser reforzadas, si fuera necesario. En la misma línea, el pasado 15 de enero, se manifestó el Canciller británico William Hague quien agregó una mención a la reciente remodelación del aeropuerto militar de las Islas. Julien Brazier, miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes británica calificó, el pasado 1 de febrero, al reciente despliegue militar británico como un mensaje para la Argentina “muy poderoso y oportuno”.

Argentina cuenta con información que, en el marco del reciente despliegue militar británico en las Islas Malvinas, alerta sobre el envío de un submarino nuclear con capacidad para transportar armamento nuclear al Atlántico Sur. La Argentina, así como otros países de la región a pedido de la Argentina, requirieron información con relación al transporte de armas nucleares en el Atlántico Sur al Reino Unido. Este país se negó a otorgar información alguna que permitiera corroborar o desmentir un hecho de tal gravedad que afecta a países con los cuales pretende mantener relaciones diplomáticas normales.

Tal conducta, que ya tiene antecedentes similares, ha contribuido a aumentar la preocupación del Gobierno argentino por esta escalada militar.

En 2003 el Gobierno Británico, luego que la prensa denunciara los hechos, admitió el ingreso de navíos en forma secreta con armamento nuclear en el Atlántico Sur y que, además, ocurrieron incidentes con motivo de su manipulación. El Gobierno Argentino denunció el incidente ante la ONU.

La introducción de armas nucleares en el Atlántico Sur es una contradicción al Tratado de Tlatelolco del cual Gran Bretaña es parte, cuyo fin es la desnuclearización militar de América Latina, habiendo todos los países sudamericanos renunciado a las armas de destrucción masiva.

Eso hace de los archipiélagos en disputa una pieza fundamental del esquema estratégico británico de naturaleza y alcance globales, donde se concentra un enorme poderío militar y el único nuclear de la región; pudiendo concluirse que la infundada defensa por el Reino Unido de la autodeterminación de los 2.500 isleños no es mas que una excusa para el establecimiento de una poderosa base militar que sirva a sus intereses estratégicos en el Atlántico Sur con proyecciones a la Antártida, al Pacífico y al Indico.

La tensión creada por los hechos referidos se ha incrementado con la llegada a las Islas Malvinas del Príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, en su condición de alto oficial de las fuerzas armadas británicas para realizar ejercicios aeronavales. Sin entrar a considerar las implicancias políticas de esta decisión, ésta se ve agravada al verse acompañada por el envío al Atlántico Sur de un destructor misilístico de última generación, de la misma clase del recientemente enviado por el Reino Unido al Golfo Pérsico, zona que por su alta volatilidad no resulta comparable a la del Atlántico Sur.

Lo que hoy está ocurriendo es una nueva etapa del incremento de la presencia militar británica en el área en disputa. En efecto, en el año 2004, el Gobierno británico jerarquizó la base militar de las Islas Malvinas, extendiendo su ámbito operacional a espacios que exceden al área disputada. Más aún, en el año 2010, la República Argentina denunció ante la Organización Marítima Internacional, los ejercicios misilísticos británicos en áreas marítimas aledañas a las Islas Malvinas, que ponían en riesgo la seguridad de la navegación en el Atlántico Sudoccidental.

Simultáneamente la nueva Revisión de la Seguridad y Defensa Estratégica británica, presentada en octubre de 2010, muestra el verdadero objetivo estratégico de la base militar establecida en las Islas Malvinas: contar con un centro de apoyo para el despliegue militar británico a escala global. Huelga señalar que ese objetivo es ajeno a los intereses de la región.

La escalada militar británica preocupa no sólo a la Argentina sino también a los países del área y fuera de ella. La Cumbre Iberoamericana en diciembre de 2010 y en octubre de 2011, y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en octubre de 2011, se sumaron a la Argentina en el rechazo al despliegue militar británico en la zona.

Esta situación se enmarca en la reiterada negativa del Reino Unido a reanudar las negociaciones que ordenan las Naciones Unidas y en sus ilegales medidas unilaterales que involucran la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables del área de la controversia. Ello en abierta violación de lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la Naciones Unidas, que requiere que ambas partes se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación de las Islas mientras se encuentre pendiente de solución la controversia de soberanía entre los dos países.

Las ilegítimas exploraciones hidrocarburíferas desarrolladas por el Reino Unido en aguas adyacentes a Malvinas – e intensificadas a partir del año 2010 -, además de ser contrarias a la Resolución 31/49 antes mencionada, se llevan adelante en las difíciles condiciones del Atlántico Sur, en un medio ambiente marino, hasta el presente, prístino. Estas actividades, también, son motivo de particular preocupación para la Argentina toda vez que implican un grave riesgo ambiental que puede producir una catástrofe ecológica, como la ocurrida recientemente en el Golfo de México.

Tales ilegales actividades han sido rechazadas por el MERCOSUR y los Estados Asociados, la UNASUR y la CELAC. Los dos primeros a fin de prevenir o evitar que ellas se realicen han acordado informar a la Republica Argentina sobre el movimiento de buques con cargas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en las áreas ocupadas por el Reino Unido.

La ilegal actividad británica pesquera en el área de la controversia se ha visto agravada, también, con la adjudicación unilateral a terceras banderas por parte del Reino Unido de derechos de propiedad sobre recursos pesqueros por un plazo de hasta 25 años, creando de ese modo hechos consumados que ponen de relieve, una vez más, el rechazo británico a solucionar la disputa a través de negociaciones bilaterales.

A la luz de lo anterior, la conducta del Reino Unido en relación a la disputa de soberanía resulta incompatible con sus obligaciones como miembro de las Naciones Unidas, en virtud de las disposiciones de la Carta, relativas al arreglo pacífico de las controversias internacionales. Ello resulta particularmente grave en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad, órgano encargado de velar por la paz y seguridad internacionales.

Más grave aun es que, en momentos en que el mundo debate la necesidad de controlar y disminuir el riesgo nuclear, un miembro permanente del Consejo de Seguridad envía el mensaje contrario.

La República Argentina reitera su disposición a reanudar las negociaciones, ya largamente postergadas, para alcanzar una solución pacífica de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

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