Despertar Nacional

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SIRIA La batalla de Damasco ha comenzado

Siria
La batalla de Damasco ha comenzado
La batalla de Damasco ha comenzado
por Thierry Meyssan
Los potencias occidentales y los países del Golfo han emprendido la operación de guerra secreta más importante que se haya visto desde la de los Contras, en Nicaragua. El objetivo de la batalla de Damasco no es el derrocamiento del presidente Bachar al-Assad sino quebrar el Ejército Árabe Sirio para garantizar la dominación de Israel y Estados Unidos en el Medio Oriente. Mientras la ciudad se prepara para un nuevo asalto de los mercenarios extranjeros, Thierry Meyssan pasa en revista la situación.
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 19 de julio de 2012
FUENTE: RED VOLTAIRE NET
http://www.voltairenet.org/La-batalla-de-Damasco-ha-comenzado

Provenientes del extranjero, los Contras tomaron varios puestos fronterizos al comienzo de su invasión contra Siria.
Hace ya 5 días que Washington y París dieron inicio a la operación «Volcán de Damasco y terremoto de Siria». No se trata esta vez de una campaña de bombardeos aéreos sino de una operación de guerra secreta comparable a desarrollada en Centroamérica en tiempos de la administración Reagan.
Entre 40 y 60,000 Contras, principalmente libios, han entrado en el país en varios días, esencialmente a través de la frontera jordana. La mayoría están vinculados con el Ejército «Sirio» Libre, estructurado bajo las órdenes de Turquía para servir de pantalla a las operaciones secretas de la OTAN. Algunos son miembros de grupos de fanáticos, entre ellos al-Qaeda, creados bajos las órdenes de Qatar y de una facción de la familia real de Arabia Saudita: los Sudairis. Se apoderaron a su paso de varios puestos fronterizos, antes de llegar a la capital, donde sembraron la confusión atacando al azar los objetivos que encontraban a su paso: como grupos aislados de policías o de militares.

Los generales Hassan Turkmani, Daud Rajha y Assef Chawkat, muertos en un atentado el 18 de julio de 2012.
En la mañana del miércoles, una explosión destruyó la sede de la Seguridad Nacional, donde se reunían varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional. La explosión costó la vida al general Daud Rajha, ministro de Defensa; al general Assef Chawkat, ministro adjunto; y al general Hassan Turkmani, adjunto del vicepresidente de la República. Se desconoce aún el modo exacto en que fue realizada la operación. Podría tratarse de un atentado suicida o de un ataque realizado con un avión sin piloto.
Washington esperaba que la decapitación parcial del aparato militar sirio condujese a varios oficiales superiores a desertar con sus tropas, o sea a volverse contra el gobierno civil. Pero no ha sido así. El presidente Bachar al-Assad firmó inmediatamente las nominaciones de los sucesores de los fallecidos, garantizando así a la perfección la continuidad del Estado.
En París, Berlín y Washington, los mismos que ordenaron la operación se han entregado además a una sucia maniobra que consiste en condenar el acto terrorista a la vez que confirman su apoyo político y logístico militar a los terroristas que lo cometieron. De forma totalmente desvergonzada concluyeron que los responsables de los asesinatos no son los realizadores del atentado sino las propias víctimas, por haberse negado a dimitir bajo la presión de esos mismos gobiernos y por no haber aceptado entregar su patria a los apetitos occidentales.
Caracas y Teherán han expresado sus condolencias a Siria, subrayando que el ataque fue ordenado y financiado por las potencias occidentales y los países del Golfo. Moscú también expresó sus condolencias y observó que el pedido de sanciones contra Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU constituye un respaldo político a los terroristas que atacan ese país.

El ministro de Información, Omran al-Zou’bi, se expresa ante las cámaras de la televisión siria después del atentado que decapitó parcialmente el Ejército Árabe Sirio.
Los canales de la televisión siria comenzaron a transmitir cantos patrióticos e imágenes del ejército. Interrumpiendo la programación, el ministro de Información, Omran al-Zou’bi, lanzó un llamado a la movilización de toda la ciudadanía. No es momento para querellas entre gobierno y oposición. La Nación está enfrentando una agresión externa. Recordando el artículo que publiqué en Komsomolskaya Pravda, donde describía la operación mediática de desmoralización preparada por los canales occidentales y del Golfo [1], el ministro alertó a sus conciudadanos sobre el inminente comienzo de dicha operación. Posteriormente desmintió las falacias de los canales del Golfo sobre un supuesto motín en la 4ª división y sobre una serie de explosiones que habrían destruido el cuartel principal de dicha división.
Los canales nacionales sirios han transmitido varias veces por hora las indicaciones necesarias para que los telespectadores sirios puedan captar sus programas a través del satélite Atlantic Bird, en caso de que se interrumpiera su transmisión a través de los satélites ArabSat y NileSat.
En Líbano, Hassan Nasrallah recordó la hermandad de armas existente entre el Hezbollah y Siria, forjada en la lucha contra el expansionismo sionista, y garantizó su respaldo al Ejército Árabe Sirio.
El atentado fue la señal de inicio para la segunda parte de la operación. Los grupos armados infiltrados en la capital se lanzaron al ataque de diversos objetivos, de forma más o menos selectiva. Por ejemplo, un centenar de Contras atacaron la casa próxima a mi apartamento al grito de ¡Alá Akbar! Un alto responsable militar reside en el lugar. Hubo 10 horas de combate ininterrumpido.
Al caer la noche, el ejército respondía con discreción a los ataques de los Contras. Posteriormente, se dio la orden de responder a los atacantes lo más enérgicamente posible. No se trataba ya de luchar contra terroristas que venían a desestabilizar Siria. La nueva misión era enfrentar una inconfesable invasión extranjera y proteger la patria en peligro.
La aviación entró entonces en acción para destruir las columnas de mercenarios que tratan de alcanzar la capital.
Al final de la mañana, la calma se restablecía progresivamente en la ciudad. Los Contras y sus colaboradores se veían obligados a retirarse. Se restablecía la circulación en las carreteras y las grandes arterias y se instalaban barreras para filtrar el tránsito en el centro de la ciudad. La vida volvía a su curso cotidiano, aunque aún podían escucharse disparos aislados en diversos lugares. La mayoría de los comercios permanecían cerrados y largas colas podían verse ante las panaderías.
Se piensa que el asalto final puede tener lugar durante la noche del jueves al viernes y durante la jornada del propio viernes. Es indudable que el ejército nacional sirio saldrá nuevamente victorioso ya que tiene a su favor la correlación de fuerzas. Se trata además de un ejército de reclutas que goza del apoyo de la población, e inclusive el respaldo de la oposición política interna.
Conforme a lo previsto, los satélites ArabSat y NileSat desconectaron durante la tarde la señal del canal sirio de televisión Ad-Dounia. La CIA pirateó la cuenta de Ad-Douni en Twitter para transmitir mensajes falsos que anunciaban una retirada del ejército nacional sirio.
Los canales de televisión del Golfo anunciaron un derrumbe de la moneda siria, como preludio de la supuesta caída del Estado. El gobernador del Banco Central, Adib Mayaleh, se presentó ante las cámaras de la televisión siria para desmentir la nueva intoxicación y confirmar que la tasa de cambio sigue siendo de 68,30 libras sirias por un dólar estadounidense.

Conferencia de prensa del general Robert Mood sobre la batalla de Damasco, que él mismo observa desde… las ventanas de su hotel.
Se desplegaron refuerzos en los alrededores de la plaza de los Omeyas, para proteger los estudios de la televisión estatal, que todos los enemigos de la libertad consideran un objetivo prioritario. Se han instalado estudios auxiliares en el hotel Rosa de Damasco, donde pasan cómodamente su tiempo los observadores de la ONU. La presencia de estos observadores militares de la ONU, que no han permitido que el ataque contra la capital interrumpa su farniente, sirve de facto de protección a los periodistas sirios que arriesgan sus vidas para mantener informados a sus conciudadanos.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, la Federación Rusa y China recurrieron por tercera vez al veto ante una proposición de resolución en la que los países occidentales y las monarquías del Golfo trataban de abrir el camino a una intervención militar internacional. Los representantes de Rusia y China ante el Consejo de Seguridad han denunciado incansablemente la propaganda tendiente a presentar como una revuelta ahogada en sangre lo que en realidad es una agresión exterior contra el Estado sirio.
Se estima que la batalla de Damasco puede reanudarse esta noche.
Thierry Meyssan

SIRIA TURQUIA Porqué Turquía no irá a la guerra contra Siria

El primer ministro Erdogan todavía no entiende el nuevo acuerdo cerrado entre Rusia y EEUU
Porqué Turquía no irá a la guerra contra Siria
Porqué Turquía no irá a la guerra contra Siria
por Pepe Escobar
FUENTE: RED VOLTAIRE NET
http://www.voltairenet.org/Porque-Turquia-no-ira-a-la-guerra
La tensión y probabilidad de una guerra mundial a causa del conflicto en Siria es elevada y de actualidad porque ciertos países se comportan como pirómanos, sobre todo Turquía que sigue ofreciendo la base logística para mercenarios provenientes de Libia «liberada». Arabia Saudí, la casa de Saud sigue suministrando el dinero para armarlos. Washington, Londres y París seguirán afinando las tácticas en lo que sigue siendo el prolongado, candente juego anticipatorio para un ataque de la OTAN contra Damasco.
Red Voltaire | 7 de julio de 2012

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogán nunca pensó que eso sucedería.
Supo que estaba en apuros cuando el Pentágono filtró que el Phantom RF-4E turco fue derribado la semana pasada por artillería antiaérea siria frente a la línea costera siria, contradiciendo directamente el relato de Erdogán, quien afirmó que sucedió en el espacio aéreo internacional.
Y la cosa empeoró; Moscú, a través del ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ofreció «datos objetivos de radar» como prueba.
No quedaba mucho que hacer excepto cambiar de tema. Entonces Ankara introdujo una zona tapón de facto de 6,4 km a lo largo de la frontera sirio-turca – implementada ahora por F-16 que despegan desde la base Incirlik de la OTAN a intervalos regulares.
Ankara también despachó tanques, baterías de misiles y artillería pesada a la frontera de 800 km, inmediatamente después que Erdogán calificara efectivamente a Siria de «Estado hostil».
¿Cuál será el próximo paso? ¿Conmoción y pavor? Frena tus caballos (neo-otomanos).

Supuesta trayectoria de vuelo del avión militar turco.
¿Lord Balfour supongo?
El futuro inmediato de Siria fue planeado en Ginebra recientemente, en una de esas representaciones absurdas de la «comunidad internacional» cuando EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Turquía y Qatar y Kuwait del Consejo de Cooperación del Golfo se sentaron para preparar una «solución pacífica» para el drama sirio, aunque según se informa la mayoría de ellos arman a la oposición contra Damasco.
Se podría haber pensado que hemos vuelto a los días de la Declaración Balfour, cuando potencias extranjeras decidían la suerte de un país sin la más simple consulta de su pueblo, el que, a propósito, nunca les pidió que lo hicieran en su nombre.
En todo caso, en pocas palabras: no habrá una guerra de la OTAN contra Siria –por lo menos por el momento. Más allá del hecho de que Lavrov no tiene problemas para enfrentar a la secretaria de Estado de EE.UU., Rusia gana, por el momento.
Previsiblemente, Moscú no impondrá un cambio de régimen a Asad; teme que la consecuencia sea el derrumbe total de la maquinaria estatal siria, con consecuencias catastróficas. La posición de Washington se resume a la aceptación de un Asad muy débil, pero no necesariamente destituido.
El problema es la interpretación de «consenso mutuo», en el cual se basaría un «gobierno de transición» en Siria – la vaga formulación que emergió en Ginebra. Para el gobierno de Obama, significa que Asad debe partir. Para Moscú –y, crucialmente, para Beijing– significa que la transición debe incluir a Asad.
Hay que contar con grandes altercados respecto a la interpretación. Porque se puede pretender que haya una nueva «zona de exclusión aérea» sobre Libia –convertida por la OTAN en una campaña de bombardeo de 30.000 vuelos– que se convierta en el «gobierno de transición» de Siria, basado en «consenso mutuo».
Una cosa es segura: nada pasará antes de la elección presidencial en EE.UU. en noviembre. Esto significa que durante unos cinco meses, Moscú intentará extraer algún tipo de «gobierno de transición» de los protagonistas sirios. Después, todo es posible. Un Washington bajo Mitt Romney podría ordenar un ataque de la OTAN a principios de 2013.
Es posible que se pueda llegar a un acuerdo Putin-Obama o EE.UU.-Rusia incluso antes de Ginebra.
Rusia ha disminuido la presión sobre la OTAN en Afganistán. Luego hubo la acción altamente coreografiada de la oferta de EE.UU. de una apología formal y su aceptación por Pakistán como era de esperar – abriendo así las rutas de abastecimiento de la OTAN hacia Afganistán.
Es crucial recordar que Pakistán es observador e inevitable futuro miembro pleno de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) – dirigida por China y Rusia, ambos miembros del BRICS, muy interesados en que EE.UU. y la OTAN salgan definitivamente de Afganistán.
El «precio» pagado por Washington es, por supuesto, la disminución de la presión sobre Damasco, por lo menos por el momento. Erdogán no puede cambiar gran cosa; en realidad no estaba informado.
Mantener intacta la división del trabajo
Esa es la esencia perversa de Ginebra: los protagonistas (extranjeros) estuvieron de acuerdo en que no están de acuerdo – y al diablo con los civiles sirios atrapados en el fuego cruzado de la guerra civil.
Ante la ausencia de un ataque de la OTAN, la pregunta es ahora cómo el sistema de Asad pueda contener o ganar una guerra civil que es, según todas las razones prácticas, patrocinada por el extranjero.
Sí, porque la división del trabajo seguirá intacta. Turquía seguirá ofreciendo la base logística para mercenarios provenientes de Libia «liberada», Arabia Saudí, Iraq y el Líbano. La Casa de Saud seguirá suministrando el dinero para armarlos. Y Washington, Londres y París seguirán afinando las tácticas en lo que sigue siendo el prolongado, candente juego anticipatorio para un ataque de la OTAN contra Damasco.
A pesar de que la oposición siria armada no controla nada que sea remotamente significativo dentro de Siria, se espera que los mercenarios supuestamente armados por la Casa de Saud y Qatar se hagan cada vez más implacables. Se espera que el no tan ‘Libre’ Ejército Libre Sirio siga montando operaciones durante meses, si no años. Un punto clave es si seguirán existiendo suficientes línea de aprovisionamiento –si no desde Jordania, ciertamente desde Turquía y el Líbano.
Es posible que Damasco no tenga el poder para atacar a los máximos protagonistas occidentales en este drama. Pero ciertamente puede causar estragos entre los actores de reparto –como en Jordania, Qatar, Arabia Saudí y, por cierto, Turquía.
Jordania, –un eslabón débil, tiene un régimen inestable en el mejor de los casos–, ya ha cerrado líneas de suministro. Hizbulá hará, tarde o temprano, algo respecto a las rutas libanesas. Erdogán, tarde o temprano, tendrá que ser realista sobre lo que fue decidido en Ginebra.
Además, no se puede olvidar que Arabia Saudí solo estará dispuesta a combatir hasta el último estadounidense muerto; no arriesgará saudíes para combatir a sirios.
En cuanto a alertas rojas sobre tropas saudíes que se aproximarían al sur de Siria a través de Jordania, se trata de un chiste. Los militares de la Casa de Saud no siquiera pudieron derrotar a los abigarrados rebeldes houthi en el vecino Yemen.
Un último punto jugoso. La base naval rusa en Tartus aproximadamente a solo 90 km del sitio en el que fue derribado el Panthom RF-4E –ahora tiene su radar en funcionamiento permanente. Y se necesita solo un barco de guerra ruso anclado en aguas sirias para enviar el mensaje: si alguien tiene ideas extrañas, basta con considerar lo que le pasó a Georgia en 2008.
Hora de barajar esos naipes
A Erdogán le quedan muy pocas cartas que jugar, si es que le queda alguna. Asad, en una entrevista con el periódico turco Cumhuriyet lamentó «100%» el abatimiento del RF-4E y argumentó: «El avión volaba en un área previamente utilizada por la aviación israelí».
Sigue existiendo el hecho de que el impulsivo Erdogán obtuvo una disculpa del astuto Asad. Al contrario, después del desastre del Mavi Mármara, Erdogán ni siquiera recibió un plátano pelado de Israel.
El verdadero escenario suicida sería que Erdogán ordenara otra provocación al estilo del F-4 y luego declarara la guerra a Damasco por cuenta del no tan «Libre» Ejército Libre Sirio. No tendrá lugar. Damasco ya ha demostrado que posee una red decente de defensa antiaérea.
Todo analista militar que se respete sabe que una guerra contra Siria está a años luz de distancia de las previas operaciones «de juego de niños» de Iraq y Libia. Los comandantes de la OTAN, a pesar de toda su ineptitud, saben que podrían sufrir una tremenda paliza.
En cuanto a los militares turcos, su obsesión suprema son los kurdos en Anatolia, no Asad. Reciben alguna ayuda militar de EE.UU. Pero lo que ansían realmente es que un ejército de drones [aviones sin tripulación] estadounidenses sea lanzado sobre Anatolia.
Turquía cruza rutinariamente hacia el norte de Iraq para atacar a guerrilleros del PKK kurdo acusados de matar fuerzas de seguridad kurdas. Ahora, se informa que guerrilleros basados en Turquía cruzan la frontera hacia Siria y matan fuerzas de seguridad sirias, e incluso civiles. Sería demasiado difícil obligar a Ankara a admitir su hipocresía.
Erdogán, en todo caso, debería proceder con extremo cuidado. Sus tácticas duras lo están aislando; más de dos tercios de la opinión pública turca se oponen a un ataque contra Siria.
Ha llegado a un punto en el cual la revista turca Radikal consultó a sus lectores si Turquía debiera ser un modelo para el nuevo Medio Oriente. Turquía solía ser «el enfermo de Europa»; ahora Turquía «se convierte en el hombre solo de Medio Oriente», dice el artículo.
Es gas, gas, gas
Sobre todo, Erdogán simplemente no se puede permitir antagonizar a Rusia. Hay por lo menos 100.000 rusos en Siria – haciéndolo todo, desde la construcción de represas al asesoramiento en la operación de sus sistemas de defensa.
Y luego está la inevitable cuestión de los gasoductos. Sucede que Turquía es el segundo cliente por su tamaño de Gazprom. Erdogán no se puede permitir rivalizar con Gazprom. Toda la arquitectura de seguridad energética turca depende de gas de Rusia – e Irán. Hace un año se llegó a un acuerdo crucial por 10.000 millones de dólares entre Irán, Iraq y Siria para un gasoducto desde el gigantesco yacimiento South Pars de Irán a Iraq, Siria, y más allá hacia Turquía, conectando finalmente con Europa.
Durante los últimos 12 meses, mientras Siria caía en la guerra civil, protagonistas esenciales dejaron de hablar del tema. Ya no. Cualquier analista que se respete en Bruselas admite que la suprema paranoia de la Unión Europea es convertirse en un rehén de Gazprom. El gasoducto Irán-Iraq-Siria sería esencial para diversificar los suministros de energía de Europa, apartándolos de Rusia.
Para EE.UU. y la UE, este es el verdadero juego, y si requiere dos o más años de Asad en el poder, así sea. Y debe ser hecho de una manera que no enfrente totalmente a Rusia. Es donde entran en juego las promesas hechas en Ginebra a Rusia de que conservaría intactos sus intereses en una Siria post Asad.
No hay que fruncir el ceño. Es como se juega a la geopolítica ultra dura entre bastidores. Queda por ver si Erdogán entiende el mensaje.
La guerra fantasma de Siria y Turquía
Érase una vez, no hace mucho tiempo, el ministro de Exteriores turco Ahmet Davutoglu era el principal proponente de una política exterior denominada «cero problemas con nuestros vecinos», ridiculizada por muchos en Occidente como «nuevo-otomanismo».
La OTAN se reúne este martes en Bruselas no solo para presentar su respuesta al abatimiento de un caza turco F-4 Phantom derribado por la artillería antiaérea de Siria, sino para sellar qué tipo de «nuevo-otomanismo» emerge de lo que en realidad se ha convertido en una política de «gran problema con uno de nuestros vecinos».
Davutoglu insiste en que el F-4 fue derribado en espacio aéreo internacional, aunque concede que había penetrado brevemente el espacio aéreo sirio. Contradiciendo la explicación oficial siria, dijo que el jet estaba claramente marcado como turco; iba en un «vuelo de entrenamiento» para probar el «sistema nacional de radar» de Turquía; y sobre todo «no tenía una misión clandestina relacionada con Siria».
Previamente, el portavoz del ministerio de Exteriores sirio, Jihad Makdissi había subrayado que se trataba de un «accidente, no un ataque». Según Makdissi, «un objeto no identificado entró en nuestro espacio aéreo y desgraciadamente fue abatido como resultado. Solo después nos dimos cuenta de que era un avión turco».
Davutoglu, en una guerra relámpago en los medios turcos, como informa Today’s Zaman, reiteró que se trataba de un «vuelo solitario»; que el jet «no iba armado»; que no hubo advertencia antes de que fuera derribado; y era «irrelevante» el intento de Siria de conectar la «violación no malintencionada» de su espacio aéreo con el abatimiento del F-4.
La violación del espacio aéreo de otro país, intentando evitar sus defensas al volar a baja altitud, es tan normal para Davutoglu como un shish kebab para almuerzo: «Antes hubo numerosas violaciones del espacio aéreo sirio por otros países. Pero Siria derribó nuestro avión desarmado».
Pero entonces el ministro de Exteriores comenzó a desviarse (o no) de su libreto. Subrayó: «No importa cómo se desarrolle la historia del jet turco derribado, siempre estaremos junto al pueblo sirio». Y lo siguiente: «Siempre estaremos junto al pueblo sirio hasta la llegada de un régimen democrático en ese país». Olvidad el F-4 Phanton; el «pueblo sirio» puede dormir tranquilo porque lo más importante sigue siendo el cambio de régimen.
Todo lo demás es irrelevante
La OTAN considerará el caso de Turquía según el Artículo Cuatro de su carta, que permite consultas cada vez que «la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes es amenazada». No estamos –todavía– en el Artículo Cinco, que tiene que ver con una reacción armada. Pero podría ser, dependiendo de cómo interprete la OTAN la afirmación de Turquía de que el F-4 Phantom fue «atacado a 13 millas de la costa siria, en espacio aéreo internacional».
Por lo tanto, según la historia de Davutoglu el F-4 fue brevemente desviado al espacio aéreo sirio por alguna fuerza irresistible (¿Thor?); enseguida se dio cuenta de su error; se fue rápidamente; pero entonces fue derribado. A propósito, no se trató de un «vuelo solitario»; testigos dijeron a la televisión turca que vieron a dos cazabombarderos volando a baja altura que aceleraban hacia las aguas de Siria, pero solo uno volvió.
De un modo tan predecible como que Inglaterra fuera eliminada de la Eurocopa 2012, las usuales mascotas belicistas europeas del tipo William Hague ya han intervenido, culpando a Siria porque Turquía violó el espacio aéreo sirio. Sin embargo no existe evidencia –hasta ahora– de que Ankara haya advertido al gobierno y a las fuerzas armadas sirias de que realizaría una especie de reconocimiento cerca de lo que ya es una frontera muy explosiva.
Es «irrelevante», según Davutoglu, si el F-4 (o el par de F-4) iba armado o no; bastaría con tratar de contar al Pentágono, por ejemplo, que el hecho de que un objeto no identificado desconocido, volando a baja altura, rápidamente, entrara a su espacio aéreo, no constituiría una amenaza. Si se trataba de una misión de reconocimiento militar, como arguye el propio Davutoglu, el F-4 tenía que estar armado.
E imaginad si se hubiera tratado de un jet sirio volando sobre territorio turco o israelí.
Arde, Anatolia, arde
Ankara ciertamente solicitará a Damasco una disculpa formal y el pago de reparaciones. Teherán, que prácticamente hasta ayer, es decir, antes de la revuelta siria, formaba parte de un eje Ankara-Damasco-Teherán– hace un llamamiento a la serenidad.
Por mucho que los belicistas profesionales alienten un remix del Golfo de Tonkín, eso sigue siendo demencia pura. A pesar de ello, Asia Times Online ha sido informado por una fuente local de «frenéticos» movimientos en la creciente base Incirlik de la OTAN en Turquía desde hace días.
Todo el mundo sabe –pero nadie habla de ello– del centro de comando y control de la OTAN en Iskenderum, en la provincia Hatay de Turquía, cerca de la frontera siria, establecido hace meses para organizar, entrenar y armar al grupo abigarrado conocido como Ejército Libre Sirio. Todo el mundo sabe que Catar, Arabia Saudí y la CIA asesoran y arman a esos «rebeldes» sirios de la OTANCCG con esencial ayuda turca en el campo de la logística y del refugio.
Todo el mundo sabe que Washington no aceptará otra cosa que un cambio de régimen en Siria, a favor de un títere dócil, sub-imperial (ciertamente no un islamista). Todo el mundo sabe que cada provocación impulsa la agenda -no tan oculta- de un ataque generalizado de la OTAN y el CCG contra Siria sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, soslayando a Rusia y China.
Si el «neo-otomanismo» persiste en su obsesión con el cambio de régimen en Siria –en gran medida vinculada al sueño turco de encontrar una solución al «problema» kurdo– más vale que comience a evaluar cómo podría Damasco hacer que lleguen fondos y logística al PKK kurdo para que desencadene un infierno en Anatolia turca.
Sin duda las cosas empeorarán considerablemente. Pero en términos de que la cola menee al perro –y de eso se trata– nadie sabe con seguridad; ¿trata Turquía de llevar al perro OTAN a una guerra, o es al revés?
Pepe Escobar
Fuentes: Asia Times Online, 26 de junio de 2012; Al-Jazeera, 06 de julio de 2012.
Traducido del inglés por Germán Leyens.

SIRIA Rusia: Suministro de armas a sublevados sirios transforma el conflicto en una masacre

Rusia: Suministro de armas a sublevados sirios transforma el conflicto en una masacre
FUENTE: GRAMMA – CUBA
http://www.granma.cu/espanol/internacional/5abril-rusia.html
BAKÚ, Azerbaiyán, 4 de abril.—La oposición siria no derrotará al presidente Bashar al-Assad aunque se arme “hasta los dientes”, por esta razón los activistas antigubernamentales apuestan por la participación de “fuerzas exteriores”, aseguró el canciller ruso, Serguei Lavrov, durante un discurso en la capital de Azerbaiyán.
El suministro de armas a los opositores transformará el conflicto en una masacre, advirtió Lavrov, quien acusó a los autotitulados “Amigos de Siria” de socavar los esfuerzos para poner fin a la violencia, según DPA.
El plan del enviado especial de la ONU, apoyado por Al Assad, prevé un cese de las hostilidades por ambas partes del conflicto.
El Gobierno de Siria ya ha comenzado a retirar al Ejército gubernamental de las ciudades y localidades del país, según establece el plan de paz propuesto por Kofi Annan.
Sin embargo, EE.UU. a la cabeza de los “Amigos de Siria” ya han reconocido al llamado Consejo Nacional Sirio (CNS) como su principal socio en las negociaciones, reforzando las presiones y desconociendo al legítimo Gobierno sirio.
El próximo 10 de abril, fecha límite para la implementación del plan de Annan, el canciller sirio, Walid al Muallem, viajará a Moscú en visita oficial, siguiendo la vía política para la resolución del conflicto.
Por otra parte, grupos armados en Siria cometieron otras dos masacres, estas en el poblado de Dir Baalba, provincia de Homs (centro), de personas que tenían secuestradas.
Las autoridades de Homs, a 162 kilómetros de Damasco, hallaron la víspera en una granja avícola un número indeterminado de personas asesinadas a sangre fría. Además, encontraron en otra casa de esa zona los cuerpos de cuatro mujeres a las que mataron brutalmente, según PL.

SIRIA La guerra de la triple alianza contra un Estado soberano

El sangriento camino hacia Damasco
La guerra de la triple alianza contra un Estado soberano
La guerra de la triple alianza contra un Estado soberano
por James Petras
Mientras que la maquinaria mediática del dispositivo occidental para la guerra en Siria conforma su versión de los sucesos a la propaganda de la OTAN, la realidad documentada de los hechos sobre el terreno es muy diferente. Para el profesor norteamericano James Petras, no se trata de una guerra civil sino de un ataque coordinado llevado a cabo por una coalición internacional. El gobierno sirio no reprime a manifestantes pacíficos sino combate a grupos armados de mercenarios de Al-Qaida.
Red Voltaire | Nueva York (EEUU) | 31 de marzo de 2012

FUENTE: RED VOLTAIRE NET
http://www.voltairenet.org/La-guerra-de-la-triple-alianza

Algunas de las armas abandonadas por los mercenarios de Al-Qaida durante la liberación del barrio de Baba-Amro a Homs, Siria.
xisten pruebas claras y contundentes de que el levantamiento para derrocar al presidente al-Assad de Siria es un violento robo de poder dirigido por combatientes apoyados desde el exterior que han matado y herido a miles de soldados, policías y civiles sirios, a partidarios del gobierno y de su oposición pacífica.
La indignación expresada por los políticos de Occidente y de los Estados del Golfo y en los medios de comunicación sobre el asesinato de pacíficos ciudadanos sirios que protestaban por la injusticia está cínicamente planificada para encubrir los informes documentados de la toma violenta de barrios, pueblos y ciudades a manos de bandas armadas que blanden ametralladoras y colocan bombas en las márgenes de los caminos.
La agresión a Siria está respaldada por fondos, armas y formación extranjeros. Sin embargo, debido a la falta de apoyo interno, y para tener éxito, será necesaria la intervención militar extranjera directa. Por esa razón se ha montado una enorme campaña de propaganda y diplomática con el fin de demonizar al legítimo gobierno sirio. El objetivo es imponer un régimen títere y reforzar el control imperial occidental en Oriente Próximo. A corto plazo, ello aislará aún más a Irán en la preparación para un ataque militar de Israel y de Estados Unidos y a la larga, eliminará otro régimen laico independiente amigo de China y Rusia.
Con el fin de movilizar el apoyo del mundo a esta toma de poder financiada por Occidente, Israel y los Estados del Golfo, se han utilizado diversos ardides propagandísticos que justifiquen otra violación flagrante de la soberanía de un país tras su exitosa destrucción de los gobiernos laicos de Iraq y Libia.
El contexto más amplio: la agresión en serie

El seudo intelectual francés Bernard Henry Lévy (izquierda) en compañía de sus compatriotas Laurent Fabius (centro) y Bernard Kouchner, alias “french doctor”, respectivamente predecesor y posible sucesor del ministro de Relaciones Exteriores francés Alain Juppé, reunidos durante un meeting para una Siria “democrática”, el 4 de julio de 2011. Estuvo ausente el líder centrista francés François Bayrou quien dejó un mensaje grabado. Este lobby logró convencer y hacer jurar a toda una asamblea, en la cual estaba incluso la responsable del partido ecologista, la Sra. Cécile Duflot, para una “democratización” de Siria bajo modelo aplicado en Libia.
La actual campaña occidental contra el régimen independiente de al-Assad en Siria forma parte de una serie de ataques contra los movimientos pro democracia y contra los regímenes independientes desde el Norte de África hasta el Golfo Pérsico. La respuesta imperial-militarista al movimiento democrático egipcio que derrocó la dictadura de Mubarak ha sido respaldar la toma de poder de la Junta militar y la campaña criminal de encarcelar, torturar y asesinar a más de 10.000 manifestantes a favor de la democratización.
Enfrentados a movimientos populares democráticos similares a los [de otras partes] del mundo árabe, los dictadores autocráticos del Golfo apoyados por Occidente aplastaron sus respectivos levantamientos en Bahréin, Yemen y Arabia Saudí. La agresión se extendió al gobierno laico de Libia, donde potencias de la OTAN lanzaron un bombardeo aéreo y marítimo masivo en apoyo de las bandas armadas de mercenarios destruyendo con ello la economía y la sociedad civil de Libia.
El despliegue de mercenarios mafiosos armados condujo a un ataque despiadado contra la vida urbana en Libia y a la devastación del campo. Las potencias de la OTAN eliminaron al régimen laico del coronel Gadafi y a él mismo asesinándolo y mutilándolo con sus mercenarios. La OTAN supervisó las lesiones, el encarcelamiento, la tortura y la eliminación de decenas de miles de civiles partidarios de Gadafi y funcionarios del gobierno. La OTAN respaldó al régimen títere cuando éste se embarcó en un sangriento pogromo contra ciudadanos libios de ascendencia africano-subsahariana, así como contra trabajadores inmigrantes africano-subsaharianos —grupos que se habían beneficiado de los generosos programas sociales de Gadafi. La política imperial de arruinar y gobernar en Libia sirve de “modelo” para Siria: crear las condiciones para un levantamiento popular dirigido por los fundamentalistas musulmanes, financiados y entrenados por mercenarios occidentales y los Estados del Golfo.
El sangriento camino de Damasco a Teherán

La Secretaria de Estado de EEUU, la Sra. Hillary Clinton, en compañía de sus homólogos extranjeros, el jeque Abdullah Bin Zayed Al-Nahyan de los Emiratos Árabes Unidos, el Sr. William Hague, del Reino Unido y Ahmet Davutoglu y de Turquía, pidiendo intervención “humanitaria” en la conferencia de “Amigos de Siria” 24 de febrero de 2012.
De acuerdo con el Departamento de Estado, el camino a Teherán pasa por Damasco: el objetivo estratégico de la OTAN es destruir al principal aliado de Irán en Oriente Próximo; para las monarquías absolutistas del Golfo el propósito es reemplazar una república laica por una dictadura teocrática vasalla; para el gobierno turco el propósito es fomentar un régimen dócil a los dictados de la versión del capitalismo islámico de Ankara; para al-Qaida y los aliados fundamentalistas salafistas y wahabíes, un régimen teocrático suní despojado de sirios laicos, alawíes y cristianos servirá como trampolín para proyectar poder en el mundo islámico; y para Israel, una Siria ensangrentada y dividida garantizará aún más su hegemonía regional. No fue sin previsión profética que el sionista por antonomasia estadounidense, senador Joseph Lieberman, exigiera días después del ataque de al-Qaida del 11-S de 2001: “Primero tenemos que ir a por Irán, Iraq y Siria” antes de considerar quiénes eran los verdaderos autores de los hechos.
Las fuerzas armadas anti-sirias reflejan una variedad de perspectivas políticas en conflicto ligadas únicamente por su odio común al régimen nacionalista, laico e independiente que ha gobernado la compleja y multiétnica sociedad siria durante décadas. La guerra contra Siria es la principal plataforma de lanzamiento para un resurgimiento del militarismo occidental que se extienda desde el Norte de África hasta el Golfo Pérsico, apoyada por una campaña sistemática de propaganda que proclama la misión democrática, humanitaria y “civilizadora” de la OTAN en nombre del pueblo sirio.
El camino a Damasco está lleno de mentiras

Combatientes del «Ejército Sirio Libre» (ASL). Integrado principalmente por mercenarios y fanáticos, financiados por las fuerzas armadas de Qatar, armados por parte de Turquía y dirigidos por Francia y Gran Bretaña, no es un ejército de Siria, ni libre.
Un análisis objetivo de la composición política y social de los principales combatientes armados en Siria desmiente cualquier afirmación de que el levantamiento persiga la democracia para el pueblo de ese país. La columna vertebral de la insurrección está integrada por combatientes fundamentalistas autoritarios. Los propios Estados del Golfo que financian a estos matones brutales son monarquías absolutistas. Tras haber endosado un brutal régimen de gánsteres al pueblo de Libia, Occidente no puede reclamar ninguna “intervención humanitaria”.
Los grupos armados se infiltran en las ciudades y se sirven de los centros de población como escudos desde los que lanzan sus ataques contra las fuerzas del gobierno. En el proceso, expulsan a miles de ciudadanos de sus hogares, tiendas y oficinas que utilizan como puestos militares avanzados. La destrucción del barrio de Baba Amro en Homs es un caso clásico de bandas armadas que utilizan a civiles como escudos y como carne de cañón para la propaganda en la demonización del gobierno.
Esos mercenarios armados no tienen credibilidad nacional entre la masa del pueblo sirio. Una de sus principales fábricas de propaganda se encuentra en el corazón de Londres, el denominado “Observatorio Sirio de Derechos Humanos”, desde donde se coordina estrechamente con los servicios de inteligencia británicos produciendo historias espeluznantes y atroces para agitar el sentimiento a favor de una intervención de la OTAN. Los reyes y los emires de los Estados del Golfo proporcionan estos combatientes. Turquía proporciona las bases militares y controla el flujo transfronterizo de armas y el movimiento de los dirigentes del llamado “Ejército Sirio Libre”.
Estados Unidos, Francia e Inglaterra ofrecen las armas, el entrenamiento y la cobertura diplomática. Yihadistas fundamentalistas extranjeros, incluyendo combatientes de al-Qaida en Libia, Iraq y Afganistán, han entrado en el conflicto. Esto no es una “guerra civil”. Es un conflicto internacional que enfrenta a una infame triple alianza de los imperialistas de la OTAN, los déspotas de los Estados del Golfo y fundamentalistas musulmanes en contra de un régimen nacionalista laico independiente.
El origen extranjero de las armas, de la maquinaria de propaganda y de los combatientes mercenarios revela el siniestro carácter imperial y “multinacional” del conflicto. En última instancia el violento levantamiento contra el Estado sirio supone una campaña imperialista sistemática para derrocar a un aliado de Irán, de Rusia y de China, aun a costa de destruir la economía y la sociedad civil de Siria, de fragmentar el país y de desencadenar prolongadas guerras sectarias de exterminio contra las minorías alawíes y cristianas, así como contra los partidarios del gobierno laico.
Los asesinatos y la huida masiva de refugiados no son el resultado de la violencia gratuita cometida por un Estado sirio sediento de sangre. Las milicias respaldadas por Occidente han cercado barrios por la fuerza de las armas, destruido oleoductos, saboteado el transporte y bombardeado edificios gubernamentales. En el curso de sus ataques han desbaratado servicios básicos esenciales para el pueblo sirio como la educación, el acceso a la atención médica, la seguridad, el agua, la electricidad y el transporte.
Por lo tanto, en ellos recae la mayor parte de la responsabilidad por esta “catástrofe humanitaria” (de la que sus aliados imperiales y los funcionarios de la ONU culpan a la seguridad y a las fuerzas armadas sirias). Las fuerzas de seguridad sirias están combatiendo para preservar la independencia nacional de un Estado laico, mientras que la oposición armada ejerce violencia en nombre de sus amos extranjeros que le pagan desde Washington, Riad, Tel Aviv, Ankara y Londres.
Conclusiones

El proyecto de reforma constitucional sometido a referéndum por el actual presidente sirio Bashar al-Assad fue aprobado por casi el 90% de los votos emitidos. 57,4% de los votantes acudieron a las urnas, más de 8 millones de sirios. Esta cantidad de votantes participando en estas votaciones fue la elección más importante realizada desde hace 60 años.
El referéndum al régimen de al-Assad el mes pasado atrajo a millones de votantes sirios desafiando las amenazas imperialistas occidentales y los llamamientos terroristas de boicot. Ello indica claramente que la mayoría de los sirios prefieren una solución pacífica y negociada, y que rechazan la violencia mercenaria. El Consejo Nacional Sirio respaldado por Occidente y el “Ejército Sirio Libre” armado por Turquía y por los Estados del Golfo han rechazado de plano los llamamientos de Rusia y China para un diálogo abierto y negociaciones que el régimen de al-Assad ha aceptado.
La OTAN y las dictaduras de los Estados del Golfo están empujando a sus representantes a luchar por un violento “cambio de régimen”, una política que ya ha causado la muerte de miles de sirios. Las sanciones económicas de Estados Unidos y Europa están diseñadas para destruir la economía siria a la espera de que la intensa privación impulse a una población empobrecida a los brazos de sus violentos subsidiarios. En una repetición del escenario de Libia, la OTAN propone “liberar” al pueblo sirio destruyendo su economía, su sociedad civil y su Estado laico.
Una victoria militar occidental en Siria únicamente alimentará el creciente frenesí del militarismo. Alentará a Occidente, a Riad y a Israel a provocar una nueva guerra civil en Líbano. Después de destruir Siria, el eje Washington-UE-Riad-Tel Aviv avanzará a una confrontación mucho más sangrienta contra Irán.
La horrible destrucción de Iraq, seguida del colapso posbélico de Libia proporciona un patrón aterrador de lo que le espera al pueblo sirio: un abrupto desmoronamiento de su nivel de vida, la fragmentación de su país, la depuración étnica, el gobierno sectario y fundamentalista de bandas mafiosas y la inseguridad total de la vida y de la propiedad.
Al igual que los “izquierdistas” y “progresistas” declararon que el brutal ataque despiadado contra Libia era la “lucha revolucionaria de demócratas insurgentes” alejándose después y lavándose las manos de la sangrienta secuela que ha dejado la violencia étnica contra los libios negros, repiten los mismos llamamientos a favor de una intervención militar contra Siria.
Los mismos liberales, progresistas, socialistas y marxistas que están pidiendo a Occidente que intervenga en la “crisis humanitaria” de Siria desde sus cafés y sus oficinas en Manhattan y en París, perderán todo interés por la orgía sangrienta de sus victoriosos mercenarios después de que Damasco, Alepo y otras ciudades sirias hayan sido bombardeadas por la OTAN hasta la rendición.
James Petras
Fuente: James Petras / Red Voltaire.
Traducción de Loles Oliván.
Leer también: James Petras: La revuelta árabe y el contraataque imperialista (en inglés), Clarity Press: Atlanta 2012, segunda edición.

SIRIA Ejército sirio detiene intentos de infiltración armada desde Turquía

Ejército sirio detiene intentos de infiltración armada desde Turquía
• Sábado, febrero 25, 2012, 0:40
FUENTE: LIBRE RED NET
http://www.librered.net/?p=15710
Fuerzas sirias abortaron nuevos intentos de infiltración de grupos armados desde Turquía a través de las zonas fronterizas próximas a los pueblos de al-Nassereh y al-Hassanieh, en el área de Jisr al-Shughour, en Idleb, informaron las autoridades.
Citando al gobierno de esa noroccidental provincia, la agencia de noticias SANA reportó este viernes que los efectivos sirios enfrentaron a los armados a los que infligieron bajas entre muertos y heridos, y el resto huyó hacia territorio turco.
Desde Idleb también se informa que las fuerzas sirias realizaron una operación en el pueblo de Sanqul, en el área de Ariha, como parte de la persecución de remanentes de esas bandas que generaron el caos en esa zona.
También en Idleb, siete ciudadanos que habían sido secuestrados fueron liberados por las fuerzas del orden en el vecindario de Maaret al-Numan. En el enfrentamiento murieron dos de los secuestradores y otros 12 resultaron heridos.
Mientras las autoridades se esfuerzan por devolver la seguridad al país y el pueblo sirio siente las consecuencias de las sanciones y la violencia de grupos armados desde hace meses, los llamados “Amigos de Siria” se reunieron este viernes en Túnez para decidir qué más hacer para castigar a Damasco.
Diplomáticos dijeron que dictarán mayores y más severas medidas punitivas, si el gobierno del presidente Bashar no cumple las exigencias.
En nuevas operaciones en Damasco Campo, las autoridades detuvieron a miembros de grupos armados, eliminaron e hirieron otros, y ocuparon alijos de armas, municiones y explosivos como parte de la operación para librar esta extensa provincia con fronteras con Jordania y el Líbano de remanentes de las bandas armadas y restaurar la estabilidad.
Un grupo de armados se entregó a las autoridades en Harasta, también en esa provincia, mientras en Qara fue allanado un escondite de una de esas bandas donde las fuerzas de seguridad hallaron un hospital de campaña, rifles automáticos, computadoras y equipos de comunicación.
Sobre Homs, el diario al-Watan informa que muchas personas que voluntariamente o por indicación se habían evacuado, comienzan a regresar a sus hogares ante el notable mejoramiento de la seguridad, excepto en la barriada de Baba Amr.
En una breve nota informativa, SANA reporta que un artefacto explosivo de fabricación artesanal explotó debajo de un auto en el barrio de al-Mezzeh en Damasco, y causo daño material, pero no víctimas humanas.
PL

SIRIA Se termina la partida en el Medio Oriente

Se termina la partida en el Medio Oriente
Se termina la partida en el Medio Oriente
por Thierry Meyssan

En momentos en que el clamor de los combates no se ha apagado aún en el barrio rebelde de Homs y en que las autoridades de Siria y Líbano no han anunciado su reciente acción, Thierry Meyssan hacía, este lunes 13 de febrero de 2012, un primer balance de las operaciones a través del primer canal de la televisión rusa con informaciones de primera mano que ahora comparte con los lectores de la Red Voltaire.
FUENTE: RED VOLTAIRE NET
http://www.voltairenet.org/Se-termina-la-partida-en-el-Medio

Hace 11 meses que las potencias occidentales y las monarquías del Golfo se empeñan en desestabilizar la nación siria. Varios miles de mercenarios han sido infiltrados en el país. Reclutados por Arabia Saudita y Qatar en los medios extremistas sunnitas, estos elementos armados llegaron a Siria para derrocar al «usurpador alauita» Bachar al-Assad e imponer una dictadura de inspiración wahhabita. Cuentan con el más moderno equipamiento militar, incluyendo equipos de visión nocturna, centrales de comunicación y robots para el combate urbano. El apoyo encubierto que les proporcionan las potencias de la OTAN les garantiza además acceso a datos indispensables en materia de inteligencia militar, como imágenes satelitales de los desplazamientos de las tropas sirias e intercepciones de las comunicaciones telefónicas.
Esta operación se presenta al público occidental de forma tendenciosa, como si se tratara de una revolución política ahogada en sangre por una implacable dictadura. Pero no todos se creen esa mentira. La rechazan Rusia, China y los países latinoamericanos miembros del ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas. Nota del Traductor.]. Y es que las experiencias históricas de estos países les han permitido comprender clara y rápidamente el trasfondo de la operación montada contra Siria. Los rusos recuerdan lo sucedido en Chechenia, los chinos no olvidan los acontecimientos de Xinjiang y los latinoamericanos tienen muy presente las guerras sucias contra Cuba y Nicaragua. En todos esos casos, más allá de las apariencias ideológicas o religiosos, la CIA recurrió a los mismos métodos de desestabilización.

Grupo de opositores al gobierno sirio pertenecientes al nebuloso grupo que se ha dado en llamar “ejército sirio libre”.

Lo que más sorprendente resulta en esta situación es ver cómo los medios de prensa occidentales se autoconvencen de que los salafistas, los wahhabitas y los elementos armados de Al-Qaeda son individuos amantes de la democracia, a pesar de que siguen utilizando los canales de televisión vía satélite de Qatar y Arabia Saudita para lanzar constantes llamados a degollar a los herejes alauitas y a los observadores de la Liga Árabe. No importa que Abdelhakim Belhaj (número 2 en la jerarquía de Al-Qaeda desde la muerte oficialmente proclamada de Osama ben Laden) llame a desencadenar la yihad en Siria. La prensa occidental sigue tratando de imponer su romántica versión de la supuesta revolución liberal.
Lo más ridículo es oír como, al hacerse eco de los informes del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos sobre los crímenes del régimen y sus víctimas, los medios occidentales siguen divulgando servilmente las acusaciones cotidianas que profiere la rama siria de la Hermandad Musulmana. ¿Desde cuándo esa hermandad de golpistas se interesa por la defensa de los derechos humanos?

Ayman Al-Zawahiri, principal jefe de Al-Qaeda desde el anuncio oficial de la muerte de Osama ben Laden, ha lanzado un llamado a hacer la yihad junto a los occidentales en aras de derrocar al régimen baasista sirio.
Sólo bastó que los servicios secretos occidentales sacaran del sombrero un títere llamado «Consejo Nacional Sirio», con un sociólogo de la parisina universidad de la Sorbona como presidente y con una portavoz que no es más que la amante de un ex jefe de la DGSE [Dirección General de la Seguridad Exterior, la agencia de inteligencia de Francia. NdT.], para convertir a los «terroristas» en «demócratas». Como por arte de magia, la mentira se convierte así en una verdad mediática. Las personas secuestradas, mutiladas y asesinadas por la Legión Wahhabita se convierten, por obra y gracia de la prensa, en víctimas del tirano, mientras que los jóvenes sirios de todas las confesiones que sirven en el ejército nacional para defender su país de la agresión sectaria son presentados como soldados alauitas que oprimen a su propio pueblo. La desestabilización de Siria por parte de fuerzas extranjeras se convirtió a su vez en un episodio de la llamada «primavera árabe». El emir de Qatar y el rey de Arabia Saudita, dos monarcas absolutistas que nunca han organizado elecciones en sus propios países y que no vacilan en encarcelar a todo el que protesta contra sus regímenes, se convirtieron a su vez en defensores de la revolución y de la democracia. Francia, el Reino Unido y Estados Unidos, países que acaban de asesinar a 160 000 libios en violación del mandato que el Consejo de Seguridad de la ONU les había otorgado, se transformaron por su parte en filántropos protectores de la población civil, etc., etc., etc.
El doble veto ruso y chino del 4 de febrero de 2012 representa el fin de la guerra de baja intensidad que la prensa occidental y la del Golfo habían venido enmascarando con su campaña mediática. La OTAN y sus aliados han recibido una clara advertencia de que deben cesar las hostilidades y retirarse si no quieren tener que asumir una verdadera guerra de carácter regional, o incluso mundial.

El presidente sirio Bachar al-Assad recibe en Damasco al ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov el 7 de febrero de 2012.
El 7 de febrero llegó a Damasco una importante delegación rusa que incluía entre sus miembros a los más altos responsables de la inteligencia rusa, delegación que recibió una cálida acogida dispensada por una multitud entusiasta, segura de que el regreso de Rusia a la escena internacional significa el fin de la pesadilla. La capital siria y Alepo –la segunda ciudad sirie en importancia– se vistieron de blanco, azul y rojo y sus habitantes desfilaron por las calles portando banderolas en ruso. En el palacio presidencial, la delegación rusa se reunió con las de otros países, esencialmente de Turquía, Irán y Líbano. Se procedió entonces a la conclusión de una serie de acuerdos con vistas al restablecimiento de la paz. Siria aceptó proceder a la entrega de 49 instructores militares que habían sido hechos prisioneros por el ejército nacional. Turquía intercedió para lograr la liberación de los ingenieros y los peregrinos iraníes secuestrados, incluyendo a los que se encontraban en manos de los franceses (y de paso fue eliminado el teniente Tlass, quien mantenía secuestrados a los ingenieros iraníes por cuenta de la DGSE). Turquía puso fin a toda forma de apoyo al «Ejército Sirio Libre», cerró sus instalaciones en suelo turco (con excepción de la que se encuentra en la base que posee la OTAN en Incirlik) y entregó a su jefe, el coronel Rifat al-Assad. En su papel de garante de la aplicación de dichos acuerdos, Rusia fue autorizada a reactivar la antigua base soviética de intercepción del monte Qassium.
Al día siguiente, el Departamento de Estado estadounidense informó a la oposición siria en el exilio que no debe contar en lo adelante con la ayuda militar de Estados Unidos. Al darse cuenta de que han traicionado a su país sin obtener nada a cambio, los miembros del Consejo Nacional Sirio se han lanzado ahora a la búsqueda de nuevos padrinos. Uno de ellos llegó incluso a escribirle a Benjamin Netanyahu pidiéndole que invada Siria.

Despliegue del ejército libanés en el marco de la operación emprendida en el norte de su país.
Al cabo de un periodo de 2 días, plazo imprescindible para la aplicación de estos acuerdos, el ejército nacional de Siria se lanzó al asalto de las bases de la Legión Wahhabita. En el norte del Líbano, cuyo ejército también emprendió una ofensiva contra la Legión Wahhabita, un gigantesco arsenal fue confiscado en la región libanesa de Trípoli y 4 oficiales occidentales fueron hechos prisioneros, en la zona de Akkar, en una antigua escuela de la UNRWA convertida en cuartel general militar. En Siria, el general Assef Chawkat dirigió personalmente las operaciones. Al menos 1 500 elementos armados han sido capturados, entre ellos un coronel del servicio técnico de la DGSE, y más de mil personas resultaron muertas. No ha sido posible determinar, por el momento, cuántas de las víctimas mortales son mercenarios extranjeros, sirios que colaboraban con las fuerzas extranjeras o civiles atrapados en una ciudad en guerra.
Líbano y Siria han restablecido su soberanía en sus territorios nacionales.
Algunos intelectuales polemizan ahora sobre si Vladimir Putin ha cometido un error al proteger a Siria arriesgándose a tener que enfrentar una crisis diplomática con Estados Unidos. Se trata de una cuestión mal planteada. Al reconstruir su potencial a lo largo de todos estos años y consolidar ahora su posición en la escena internacional, Moscú pone fin a dos décadas de un orden mundial unipolar que permitía a Washington seguir extendiendo su propia hegemonía hasta alcanzar una dominación global. La alternativa planteada no era aliarse a la pequeña Siria o aliarse al poderoso Estados Unidos, sino permitir que la primera potencia mundial procediera a la destrucción de un Estado más o modificar la correlación de fuerzas y crear un orden internacional más justo en el que Rusia podrá desempeñar un papel.
Thierry Meyssan
Fuente
Komsomolskaïa Pravda

SIRIA Mentiras y verdades sobre Siria

Guerra mediática

Mentiras y verdades sobre Siria
por Thierry Meyssan
Hace 8 meses que los dirigentes occidentales y ciertos medios públicos de difusión vienen haciendo campaña a favor de una guerra contra Siria. Las acusaciones extremadamente graves que vienen lanzando contra Bachar el-Assad intimidan a quienes se preguntan si sería justo o no desencadenar une nueva intervención militar. Pero, ¿intimidan a todos? No. Con el respaldo de la Red Voltaire, algunos han venido a verificar los hechos sobre el terreno y han podido comprobar la verdadera envergadura de la propaganda de la OTAN. Thierry Meyssan hace un balance del estado de la guerra mediática.
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 29 de noviembre de 2011
FUENTE: VOLTAIRE NET ORG
http://www.voltairenet.org/Mentiras-y-verdades-sobre-Siria

Formado, endoctrinado en París y bajo la protección de Francia, el Consejo Nacional Sirio pretende derrocar el régimen del presidente Bachar el-Assad. El presidente de dicho Consejo es Burhan Ghaliun, profesor de sociología en la universidad de la Sorbona (en la foto, junto a Alain Juppé, el 23 de noviembre de 2011).
En 1999, durante la guerra de Kosovo, la Red Voltaire expresó su indignación sobre el hecho que Francia participara en la guerra junto a la OTAN sin que se realizara un voto al respecto en la Asamblea Nacional y con la silenciosa complicidad de los presidentes de los grupos parlamentarios. Señalamos entonces que la negativa del presidente de la República y del primer ministro a organizar un verdadero debate permitía presagiar la opacidad que rodearía la conducción de la guerra.
También tomamos entonces la iniciativa de publicar un boletín cotidiano sobre el conflicto. La OTAN destruyó de inmediato los sitios web del gobierno serbio impidiéndonos así tener acceso a la versión serbia sobre los hechos. Para remediar esa carencia nos suscribimos a las agencias de prensa de la región (las de Croacia, Bosnia, Grecia, Chipre, Turquía, Hungría, etc.).
Durante todo el conflicto ofrecimos un resumen diario de la conferencia de prensa que ofrecía la OTAN en Bruselas y también un resumen de los testimonios de los periodistas de países vecinos; países que, habían tenido a veces graves diferencias con Serbia, pero cuyos gobiernos narraban los hechos de la misma manera. A medida que iba pasando el tiempo, la versión de la OTAN y la de los periodistas locales fueron separándose, hasta que llegó el momento en que ya no tenían nada en común.
Al final eran ya dos historias radicalmente diferentes. No teníamos cómo saber quién mentía o si una de las dos partes estaba diciendo la verdad. Nuestros lectores tenían la impresión de estar volviéndose esquizofrénicos, sobre todo si se tiene en cuenta que los medios de prensa de Europa occidental sólo repetían la versión de la OTAN y que, por lo tanto, nuestros lectores sólo tenían dos versiones paralelas cuando nos leían a nosotros.
Proseguimos esa línea de trabajo a lo largo de los 3 meses de duración de los combates. Cuando por fin cesó el tronar de las armas, los colegas y amigos que pudieron entonces viajar a los lugares de los hechos comprobaron con estupor que no hubo «propaganda de ambas partas».
No, la versión de la OTAN era enteramente falsa mientras que la de los periodistas locales era enteramente real. Durante los siguientes meses informes parlamentarios de varios países miembros de la OTAN permitieron comprobar los hechos. Varios libros fueron publicados sobre el método concebido por el consejero de prensa de Tony Blair, método que permitió a la OTAN manipular a toda la prensa occidental y que se conoce como «story telling».
Se puede intoxicar a todos los periodistas occidentales y esconderles los hechos si se les cuenta un cuento de niños, a condición de no interrumpir jamás la narración, de cargarla con referencias capaces de despertar lejanas reminiscencias y de mantener su coherencia.
No tuve entonces el reflejo de irme rápidamente a Serbia antes de que estallara la guerra y ya no pude hacerlo cuando comenzó el tronar de las armas. Pero en este momento, amigo lector, me encuentro en Siria, donde he tenido tiempo de investigar como es debido y desde allí escribo este artículo. Es por lo tanto con conocimiento de causa que afirmo aquí que la máquina de propaganda de la OTAN se ha puesto nuevamente en marcha en el caso de Siria, como anteriormente sucedió en Serbia.
La OTAN está contando una historia que no tiene nada que ver con la realidad y lo hace con ánimo de justificar una «intervención militar humanitaria», al estilo del oxímoron blairiano. Y ahí termina el paralelismo: Slobodan Milosevic era un criminal de guerra que nos presentaron como un autor de crímenes contra la humanidad para justificar el desmembramiento de su país; Bachar el-Assad es un combatiente de la resistencia antiimperialista y antisionista que apoyó al Hezbollah cuando el Líbano fue agredido y que además respalda al Hamas y a la Yihad islámica en su lucha por la liberación de la patria palestina.
Cuatro mentiras de la OTAN
1. Según la OTAN y sus aliados del Golfo, masivas manifestaciones vienen desarrollándose en Siria desde hace 8 meses en demanda de más libertades y del retiro del presidente Bachar el-Assad.
Falso. Sólo en algunas ciudades, y al llamado de predicadores sauditas y egipcios a través de Al-Jazzera, se produjeron algunas manifestaciones contra el presidente Bachar el-Assad y lo cierto es que esas manifestaciones reunieron, cuando más, un total de 100 000 personas. En dichas manifestaciones no se pedía más libertad sino la instauración de un régimen islámico. Si se exigía la dimisión del presidente al-Assad no era por causa de su política sino porque los manifestantes apoyaban una corriente sectaria del sunnismo, la corriente takfiri, y afirman que Bachar el-Assad es un hereje –porque es alauita– sin derecho por lo tanto a ejercer el poder en un país musulmán que, según la corriente takfiri, sólo puede ser gobernado legítimamente por un sunnita perteneciente a la misma escuela teológica que la corriente takfiri.
2. Según la OTAN y sus aliados del Golfo, el «régimen» respondió a las manifestaciones dispersando a las multitudes con el uso de municiones de guerra, lo cual habría provocado al menos 3 500 muertos en lo que va de año.
Falso. En primer lugar, es imposible reprimir manifestaciones que nunca han tenido lugar. Además, desde el principio mismo de los incidentes, las autoridades comprendieron que el objetivo era provocar enfrentamientos de índole confesional en un país donde el laicismo ha sido la columna vertebral del Estado desde el siglo VIII. Así que el presidente Bachar el-Assad prohibió a las fuerzas de seguridad, a la policía y el ejército, el uso de armas de fuego en cualquier circunstancia en la que existiese la más mínima posibilidad de herir a civiles. Su objetivo es impedir que la existencia de heridos o muertos de tal o más cual confesión pueda servir de pretexto para justificar una guerra confesional. Las fuerzas de seguridad están aplicando esas instrucciones presidenciales al pie de la letra, incluso, como veremos más adelante, al precio de poner en peligro las vidas de sus propios miembros. En cuanto a la cantidad de muertos, en realidad son la mitad de la suma mencionada. Y la mayoría no son civiles sino soldados y policías, lo cual pude comprobar personalmente en el transcurso de mis visitas a hospitales y morgues civiles y militares.
3. Cuando logramos romper el muro del silencio y que numerosos medios de prensa reconocieran la presencia en Siria de escuadrones de la muerte provenientes del exterior que asesinan civiles en las ciudades y tienden emboscadas al ejército, la OTAN y sus aliados del Golfo empezaron a hablar de un ejército de desertores. Según la OTAN y sus cómplices del Golfo, hubo militares (no policías) que recibieron órdenes de disparar contra la gente por lo que decidieron rebelarse y conformar un ejército sirio libre, que ya contaría con 1 500 hombres.
Falso. Sólo se han producido unas pocas decenas de deserciones y los desertores han huido a Turquía, donde están bajo las órdenes de un oficial miembro del clan de Rifaat el-Assad y Abdel Hakim Khaddam, públicamente vinculado a la CIA. Lo que sí existe es un creciente número de jóvenes que se niegan a hacer el servicio militar, a menudo debido a presiones de sus familiares más que por decisión propia, ya que los militares que caen en una emboscada no tienen derecho a defenderse haciendo uso de sus armas si se hallan civiles en el lugar. Así que los militares tienen que estar dispuestos a sacrificar sus propias vidas si no tienen cómo escapar a sus agresores.
4. Según la OTAN y sus aliados del Golfo, el ciclo revolución/represión ha cedido su lugar a un principio de «guerra civil». Atrapados en esa circunstancia, 1,5 millones de sirios estarían siendo víctimas del hambre. Sería por lo tanto conveniente organizar «corredores humanitarios» para permitir el envío de alimentos y la huida de los civiles que deseen abandonar las zonas de combate.
Falso. En relación con el número y la crueldad de los ataques perpetrados por los escuadrones provenientes del exterior, los desplazamientos de población son poco numerosos. Siria es un país autosuficiente en el plano agrícola y la producción no ha disminuido significativamente. Sí existen, en cambio, frecuentes interrupciones de la circulación a través de las carreteras en las que se producen la mayoría de las emboscadas. Además, al producirse algún ataque dentro de una ciudad, los comerciantes cierran de inmediato sus establecimientos. Esto ha venido ocasionando graves problemas de distribución, incluso en lo tocante a la alimentación. Pero ni siquiera son esas las verdaderas causas del problema. Son las sanciones económicas las que están provocando un desastre. Siria, país que a lo largo del decenio había registrado una tasa anual de crecimiento del 5%, ya no puede vender sus hidrocarburos a Europa occidental y su industria turística está siendo gravemente afectada. Mucha gente ha perdido así sus empleos y sus ingresos y se ve por lo tanto obligada a economizar en todos los aspectos. El gobierno está haciéndose cargo de esas personas y está distribuyendo gratuitamente combustible (para la calefacción) y alimentos. Lo cierto es que, ante tal situación, hay que decir que sin la ayuda del gobierno de el-Assad, 1,5 millones de sirios serían hoy víctimas de la desnutrición por causa de las sanciones de los países occidentales.
En definitiva, aunque nos encontramos aún en una etapa de guerra no convencional, con envío de mercenarios y de fuerzas especiales para desestabilizar el país, la narración que ofrecen la OTAN y sus aliados del Golfo ya se aleja considerablemente de la realidad. Y el abismo entre esa imagen y la realidad de los hechos ira acentuándose cada vez más. En lo que a usted concierne, amigo lector, al no hallarse usted en el lugar de los hechos, no tiene razón alguna para confiar en mí más que en la OTAN. Pero sí existen, sin embargo, algunos indicios que pueden indicarle cómo orientarse.

Bernard-Henry Levy, quien se jacta de haber impulsado a Francia a implicarse en la guerra contra Libia en interés de Israel, anuncia en el diario francés Le Parisien que tiene una lista de objetivos.
Cuatro evidencias que la OTAN se empeña en ocultar
1. Sería lógico creer que las acusaciones sobre la supuesta represión y la cantidad de víctimas han sido objeto de la más cuidadosa comprobación. Pero no es así. Todos los datos al respecto provienen de una sola fuente: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede… en Londres, cuyos responsables se escudan tras el más estricto anonimato. ¿Qué valor pueden tener esas graves acusaciones si no se confrontan con los informes de otras fuentes? ¿Por qué instituciones como la Oficina del Alto Comisario de la ONU para los Derechos Humanos se hacen eco de tales acusaciones sin tomarse el trabajo de comprobar su veracidad?
2. Rusia y China recurrieron al veto contra un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que abría el camino a una intervención militar internacional. Los responsables políticos de la OTAN nos explican, apenados, que los rusos están protegiendo su base naval militar del puerto sirio de Tartus y que los chinos son capaces de cualquier cosa con tal de obtener unos cuantos barriles de petróleo. ¿Debemos aceptar el concepto maniqueo de que Washington, Londres y París hacen gala de buenos sentimientos mientras que Moscú y Pekín son esencialmente egoístas e insensibles al martirio de un pueblo? ¿Es posible no darnos cuenta de que Rusia y China tienen muchos menos interés en defender Siria que los países occidentales en destruirla?
3. Resulta ciertamente extraña la composición de la coalición de estos países supuestamente bien intencionados. ¿Podemos acaso pasar por alto el hecho que los dos principales contribuyentes de la Liga Árabe y promotores de la «democratización» en Siria son precisamente Arabia Saudita y Qatar, dos dictaduras al servicio de Estados Unidos y de Gran Bretaña? ¿Podemos acaso dejar de preguntarnos si los mismos países occidentales que acaban de destruir sucesivamente Afganistán, Irak y Libia –donde ya demostraron lo poco que les importa la vida humana– son realmente honestos cuando enarbolan el estandarte humanitario?
4. Y ante todo, para no dejarnos manipular en cuanto a los acontecimientos en Siria, es esencial ponerlos en su contexto. Para la OTAN y sus aliados del Golfo –cuyos ejércitos ya invadieron Yemen y Bahrein ahogando allí en sangre las manifestaciones– la «revolución siria» es la prolongación de la «primavera árabe», según la cual los pueblos de la región aspiran a la democracia de mercado y al confort del American Way of Life.
Por el contrario, para rusos y chinos, al igual que para venezolanos y sudafricanos, lo que sucede en Siria es la continuación del «rediseño del Medio Oriente ampliado» anunciado por Washington y que ya ha dejado 1,2 millones de muertos, un proceso al que toda persona preocupada por la vida humana debe sentirse deseosa de poner fin. Estos últimos recuerdan que, el 15 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush programó 7 guerras. Los preparativos para el ataque contra Siria comenzaron oficialmente el 12 de diciembre de 2003 con el voto de la Syrian Accountability Act, en medio de la euforia por la caída de Bagdad. Desde ese día, el presidente de Estados Unidos –cargo que hoy ejerce Barack Obama– cuenta con la autorización del Congreso para atacar Siria y ni siquiera está obligado a presentarse ante los parlamentarios estadounidenses antes de dar la orden de abrir fuego. Así que la cuestión no es saber si la OTAN ha encontrado una justificación divina para desencadenar la guerra sino más bien si Siria podrá encontrar un medio de salir de esta situación, como ya logró hacerlo ante todas las acusaciones difamatorias, y para no caer en todas las trampas anteriores, como el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri o el ataque israelí contra una imaginaria central nuclear militar.
Los «grandes medios de prensa comercial» occidentales ante los hechos y como testigos
Ya al terminar este artículo quisiera señalar, amigo lector, que la Red Voltaire facilitó una gira de prensa organizada por iniciativa del Centro Católico de Información de los Cristianos de Oriente, en el marco de la apertura a los medios de prensa occidentales, apertura que el propio presidente el-Assad anunció a la Liga Árabe.
Nosotros mismos ayudamos a los periodistas de los grandes medios a viajar a las zonas de combate. Nuestros colegas se sintieron al principio incómodos en nuestra compañía, al mismo tiempo porque tenían de nosotros una imagen negativa preconcebida y porque creían trataríamos de lavarles el cerebro. Pero pudieron comprobar posteriormente que somos personas normales y que nuestro compromiso no nos ha hecho renunciar a nuestro espíritu crítico.
En definitiva, a pesar de que están íntimamente convencidos de la bondad de la OTAN y de que no comparten nuestro propio compromiso antiimperialista, pudieron ver y oír la realidad de los hechos. Con honestidad, mencionaron en sus trabajos las acciones de las bandas armadas que siembran el terror en el país.
También es cierto que se abstuvieron de contradecir abiertamente la versión atlantista y que trataron de conciliar con esa versión lo que ellos mismos habían podido ver y oír, lo cual los obligó a veces a hacer toda una serie de piruetas alrededor del concepto de «guerra civil» entre el ejército sirio y mercenarios extranjeros. En todo caso, los reportajes de la Radio Televisión Belge (RTBF) o los del diario La Libre Belgique, por citar tan sólo dos casos, demuestran que desde hace 8 meses la OTAN ha venido escondiendo las acciones de los escuadrones de la muerte extranjeros cuyos crímenes atribuye a las autoridades sirias.
Thierry Meyssan

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