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ONU ARGENTINA 68ª Asamblea General de las Naciones Unidas: Palabras de la Presidenta de la Nación

68ª Asamblea General de las Naciones Unidas: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA 68º ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS, REALIZADA EN NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA
Muy buenas noches a todos y a todas; señor Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas una especial felicitación, en representación de Antigua y Barbuda, miembro del RULAC y del CELAC, un honor para todos los latinoamericanos su presidencia, en esta 68º reunión de Naciones Unidas.
En principio nuestra solidaridad con las víctimas del atentado de Kenia, también de Pakistán, en general, de todas las víctimas de los atentados terroristas que se producen, hoy, en distintas partes del mundo. Lo nuestro no es desde una solidaridad, o mención protocolar. En nuestro país, la Argentina, junto a los Estados Unidos de Norteamérica, son los dos únicos países del continente americano que han sufrido ataques terroristas. En nuestro caso, en dos oportunidades: en el año 1992, con la voladura de la Embajada de Israel, en la Ciudad de Buenos Aires, y dos años más tarde, la voladura de la AMIA, la mutual de la comunidad israelita en la Argentina. Algunos de sus familiares – como siempre – nos acompañan y los diviso desde aquí.
Por lo tanto, la claridad de saber que estamos ante verdaderas víctimas porque no son combatientes, no son soldados, es gente que subía a un ómnibus, entraba a un bar, entraba a su lugar de trabajo y era sorprendida por un artefacto letal, no había decidido participar en ninguna guerra, no era combatiente, no era soldado, no había elegido ir a pelear. Creo, entonces, que fundamentalmente a esas víctimas y a sus familiares es con quien debe estar expresada nuestra solidaridad y nuestra más firme condena a todo tipo de terrorismo.
No puede escapar a esta 68ºAsamblea, atravesada por la cuestión Siria, casi premonitoriamente estuve hace muy poco tiempo, aquí también, en las Naciones Unidas, presidiendo la sesión del Consejo de Seguridad. Argentina es miembro no permanente, durante los años 13 y 14 y ese 6 de3 agosto, hace poco menos de mes y medio, proponíamos la reforma del Consejo de Seguridad porque sosteníamos que su funcionamiento, su lógica databa de la post-guerra, databa de la Guerra Fría donde el temor al holocausto nuclear había creado ese organismos integrante de las potencias que había vencido a la Alemania nazi y que luego, producida el mundo bipolar y la Guerra Fría, ante el temor de un holocausto nuclear se había creado ese funcionamiento, con poder de veto, de modo tal que nadie pudiera apretar un botón y que el mundo volara por los aires.
Lo cierto es que ese instrumento que funcionó desde 1945, hoy se ha demostrado absolutamente antifuncional y obsoleto no solamente frente a la cuestión Siria, sino también ante otros frentes contra la paz y contra la inseguridad en el mundo.
Yo he escuchado y agradezco, también, el hecho de que por primera vez podamos hablar tan avanzada una sesión porque se rompo, un poco, la lógica y la inercia de lo que suelen ser estás reuniones, donde cada uno viene con un formato de discurso donde casi es un monólogo, que le impide interactuar, o tal, vez argumentar o contra-argumentar contra otros discursos y otras ponencias que han tenido lugar aquí.
Yo he escuchado atentamente muchos, casi todos los discursos que se han pronunciado, hoy, en el día de la fecha. Obviamente he prestado mayor atención a aquellos que inciden en el sistema de decisiones global, y también – por supuesto – he prestado mucha atención porque soy una firme defensora del multilateralismo al primer discurso, al del señor secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. En muchos de ellos he escuchado como que el 21 de agosto, nosotros habíamos hablado del 6 de agosto de la necesidad de reformular ese Consejo de Seguridad, de que ya no existiera el derecho de veto, que se adoptara – por ejemplo – el sistema que tenemos en los organismos regionales de América, como el UNASUR, como el CELAC, como el MERCOSUR, donde las decisiones se toman por consenso. ¿Por qué? Porque a diferencia de un organismo de gestión de gobierno, donde el derecho de veto es necesario para poder gobernar cuando se trata de la gestión de resolución de conflictos, si una de las partes que está en el conflicto, o que tiene intereses en el conflicto tiene el derecho a veto, este derecho a veto se convierte necesariamente en un obstáculo para la resolución del conflicto. No sabíamos qué iba a pasar 15 ó 16 días después. Y muchos mencionaron, aquí, que el 21 de agosto se produjo la crisis de Siria.
En realidad, resulta bastante incomprensible que se hayan dado cuenta que en Siria había una crisis únicamente el día 21, cuando estalló el escándalo de las armas químicas. Siria viene con un enfrentamiento desde hace dos años y medio, han muerto más de 150 mil personas, y el 99,99 por ciento de esas personas han muerto por medio de armas convencionales, no armas químicas. Recuerdo que en la última Reunión del G-20, cuando se abordó y se discutió el tema de la cuestión Siria planteé: “¿qué diferencia hay entre un muerto por una metralla, por una mina antipersonal, por un misil, por una granada que por un arma química?”. Tal vez impresione más o menos, tampoco es la primera vez porque se habla de armas químicas como si estuviéramos por primera vez ante un fenómeno de armas químicas o de armas de devastación masiva.
Recordaba un mandatario, que intervino también en el día de la fecha, de las cámaras de gas de los nazis, terribles, las trincheras, también armas químicas en otro lado. Yo también recuerdo, porque me lo contaron y porque lo leí, porque no había nacido, del holocausto nuclear en Nagasaki e Hiroshima y las consecuencias de ese uso de esas armas durante muchas generaciones de japoneses. Ya más, y más joven – como recordaba el presidente del Uruguay, cuando era joven – yo también fui joven recuerdo cuando tenía menos de 20 años y muchos de ustedes también lo deben recordar el uso de napalm o fósforo, en la Guerra de Viet-Nam que inmortalizaron aquellas fotografías, que recibiera el Premio Pulitzer y que eran chicos desnudos, una chica desnuda – lo recuerdo como si fuera hoy – corriendo en un camino y habiendo sido objeto de un bombardeo de napalm. También recuerdo – para ser justo – el dolor de la sociedad norteamericana viendo abrir el vientre de sus aviones y bajar, en bolsas negras, los cadáveres de sus soldados que había ido a pelear. Me imagino el dolor de cada madre, de cada novia, de cada hermana, de cada esposa, de cada hija de cada uno de esos soldados que moría, vaya a saber por qué, muchos sin saber por qué, a miles y miles de kilómetros de su país. Cuánta irracionalidad, cuanta injusticia. No hay guerras justas, no hay guerras justas, sólo la paz es justa.
Y decíamos, ese 6 de agosto, cuando abordábamos el concepto de cómo tratar la paz y la seguridad y decía yo, que la paz y la seguridad no son conceptos militares, son conceptos políticos. Hoy tuve una gran satisfacción, cuando escuchando al señor secretario general de Naciones Unidas, mencionaba este concepto que habíamos dado en el Consejo de Seguridad: la paz y la seguridad no son conceptos militares, son conceptos políticos.
Por eso saludamos el hecho de que se haya podido arribar a un acuerdo en la cuestión Siria. Nosotros nos opusimos a la intervención directa, al bombardeo. Era simple y sencillo: el argumento de que para evitar muertos íbamos a provocar más muertos no se sostenía desde ningún lugar argumentativo y racional. Pero además no hablábamos desde cualquier lugar, hablábamos de un país muy respetuoso de las normas escritas del derecho internacional. Mi país es firmante del Tratado de no Proliferación Nuclear, siendo Argentina uno de los países de mayor, sino tal vez el de mayor desarrollo nuclear de América latina. Desarrollo nuclear que lo hacemos únicamente con fines pacíficos y científicos, vendemos generadores nucleares a Egipto, a Argelia, a Australia. También tenemos la energía nuclear destinada a fines medicinales, o sea no andamos condenando el uso de la energía nuclear con fines de guerra y al mismo tiempo desplazamos submarinos nucleares como nos pasa – por ejemplo – a los argentinos en nuestra disputa de soberanía sobre nuestras Islas Malvinas, donde el Reino Unido militariza el Atlántico Sur y envía submarinos nucleares. O sea no tenemos doble estándar, no somos hipócritas. No solamente somos firmantes del Tratado de no Proliferación Nuclear, somos además miembros de la Corte Penal, de Roma, también mencionada en su discurso por el señor secretario general de Naciones Unidas, o sea cuando hablamos de la condena a dictadores hablamos de que somos parte de ese tribunal y por tanto podemos estar sometido a ese tribunal.
También formamos parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington; lo curioso es que mucho de los que hablan de derechos humanos, de respeto a las instituciones y al derecho internacional, y a la Corte Penal de Roma y a cuanto discurso sobre derechos humanos ande por allí suelto no han firmado ninguno de estos tratados. Y qué hablar de derechos humanos la República Argentina, hemos sido miembros fundadores e impulsores, primero, de la creación de la Secretaría de Derechos Humanos, en el ámbito de Naciones Unidas y, luego, del Tratado sobre Desaparición Forzada de Personas.
Me acompaña también, hoy aquí, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, quien también me acompañó en París para firmar aquel tratado, del cual también somos fundadores. Menciono este tema de los derechos humanos porque también en otro discurso, no quiero equivocarme, hoy se dijo: “si ese es el mundo en el que la gente quiere vivir”, se refería a aquellos países que creemos realmente que hay una diversidad cultural, y que hay valores que tal vez nos parezcan a nosotros absolutos y a otros les parezca relativo, y viceversa, he escuchado hablar de tolerancia. A mí no me gusta la palabra tolerancia, la palabra tolerancia siempre implica: “te aguanto porque no tengo más remedio”. A mí me gusta la palabra aceptar, aceptar al otro, aceptar que el otro es diferente y que el otro acepte que yo soy diferente. Se dijo, hoy aquí, que “si ese es el mundo en que la gente quiere vivir deberían decirlo y contar con la fría lógica de las fosas comunes”. Argentina también puede hablar de fosas comunes, todavía – en pleno siglo XXI – estamos descubriendo fosas con los restos de los miles de detenidos y desaparecidos, durante de la dictadura genocida, del 24 de marzo de 1976, similar a la que se instaló un 11 de septiembre de 1973, en la hermana República de Chile, derrocando al gobierno democrático de Salvador Allende.
Cuanto nos hubiera gustado que tantos discursos condenando a dictadores genocidas hubieran podido estar en aquella época, como nos hubiera gustado que vinieran a ayudar a los pueblos argentinos, chilenos y a tantos otros del continente americano, que en medio de la Guerra Fría éramos las víctimas propicias de dictadores y asesinos. Pero también se dijo acá, que si bien se respetaban los derechos humanos podría tratarse el caso de alguien que como fuera coincidente con los intereses de alguna potencia se comportarán de otro modo. De estás cosas hablamos y de este doble estándar hablamos, de la necesidad de acabar con este doble estándar y que las resoluciones, que las decisiones de este organismos multilateral, como es Naciones Unidas, se cumplan a rajatabla para débiles y para fuertes, para grandes y para pequeños. Lo estamos esperando nosotros, por ejemplo, desde 1965, cuando el plenario de la resolución y muchísimas otras resoluciones posteriores de esta Asamblea y del Comité de Descolonización obligan a ambos países, a la República Argentina y al Reino Unido a sentarse a dialogar, diálogo otra palabra que he escuchado recurrentemente en todos los discursos, a dialogar porque hay una controversia de soberanía sobre territorio malvinense. Sin embargo, caso omiso absoluto, por parte del Reino Unido y así seguimos con esto de los dobles estándares, que a algunos no les gustan que se mencione, por las hipocresías, pero que son como las brujas, que si las hay las hay evidentemente.
También he escuchado y debo decir con agrado, no solamente voy a decir las cosas que me parecen doble estándar, sino también con las que estamos de acuerdo, que finalmente se ha reconocido la necesidad como base esencial para lograr comenzar a desatar ese nudo gordiano que es la cuestión de Medio Oriente, la necesidad del reconocimiento del Estado de Palestina y del derecho del Estado de Israel también, a vivir dentro de sus fronteras en forma segura. Es más, creo que con mucho acierto se ha dicho, que es imposible lograr seguridad para el Estado de Israel si no se reconoce también la existencia y se viabiliza físicamente la existencia del Estado palestino. No podemos menos que coincidir con esta caracterización.
También, he escuchado al nuevo Presidente de la República Islámica de Irán y he escuchado los comentarios que las grandes potencias han hecho sobre este cambio de gobierno. Me pareció entender, si no he escuchado mal, que hay una suerte de nueva expectativa de cambio frente a la renovación de las autoridades de la República Islámica de Irán que, como ustedes saben, tenemos una diferencia producto de que la causa AMIA y la Justicia argentina han acusado formalmente a 5 ciudadanos iraníes de haber tenido participación en la voladura de la AMIA.
Desde hace 10 años, se cumplen 10 años desde que por primera vez, quien fuera presidente de la Argentina a partir del 25 de mayo del año 2003, el presidente Néstor Kirchner, reclamara en este mismo reciento cooperación a la República Islámica de Irán para el esclarecimiento de los hechos.
Año tras año él, hasta el año 2007, y desde el año 2007 hasta la fecha, quien habla también hemos venido reclamando…esto es más, hace 1 año recibimos una respuesta por parte del entonces canciller iraní para entablar una conversación y arribar a un acuerdo de cooperación.
¿Por qué? Y por una razón muy sencilla: porque la causa está estancada desde hace 19 años, no se moviliza y si hay 5 acusados iraníes, con los únicos que puedo y tengo que hablar para que el juez pueda tomar una declaración a estos 5 ciudadanos es, obviamente, con la República de Irán. Parece muy obvio, pero muchas veces en este mundo tan particular, y en mi país también que es un poco particular, hay que explicar las cosas obvias.
Lo cierto es que también escuché hablar hoy de elecciones imperfectas. Me gustó el término que utilizó un presidente, “elecciones imperfectas”. Creo que cuando la Argentina vino pidiendo la cooperación durante 10 años y de repente alguien que ha venido demandando la cooperación dice “bueno, vamos a conversar, vamos a cooperar”, me parece que no había otro elección posible que sentarse. Esto fue utilizado internamente en nuestro país para atacarnos políticamente.
Y también aquí en Estados Unidos por los fondos buitres para ponernos en contra del Congreso americano y decir que estábamos haciendo un acuerdo con Irán. Sí, claro, un tratado con Irán pero ¿sobre qué? ¿Sobre armas nucleares? No. ¿Sobre una alianza estratégica para atacar Occidente? No. ¿Sobre un acuerdo para convertirnos al islam? Tampoco.
Simplemente el acuerdo era destrabar la cuestión procesal y permitir tomar declaración a los acusados por la Justicia argentina y, al mismo tiempo, la garantía del debido proceso con una comisión de juristas internacionales, que no fuera ni iraníes ni argentinos, que garantizaran, sin ser vinculante, el debido proceso.
En mi país, ese tratado ya fue aprobado hace 9 meses, casi diría que está por nacer el niño, si lo midiera en términos biológicos y de parto. Fue aprobado por todos los organismos competentes, el Parlamento, fue publicado en el Boletín Oficial, el mundo tiene conocimiento que Argentina ha dado cumplimiento a este tratado, a los que decían que era tan conveniente para Irán, diríamos que después de 9 años sin tener ninguna noticia ni ninguna notificación ni ninguna aprobación por parte de las autoridades, me permito dudar de que realmente no tuviéramos razón nosotros cuando firmábamos y decíamos que era un instrumento para destrabar la cuestión.
Lo cierto es que hay nuevo gobierno; lo cierto es que esperamos que este nuevo gobierno, a quien también escuché atentamente en el discurso y también leí declaraciones del actual Presidente de la República Islámica de Irán, que dijo que de ninguna manera se niega el Holocausto, es creo algo muy importante, lo es por lo menos para mí y creo que lo es para muchísimos ciudadanos globales, ciudadanos del mundo, que hoy inclusive en su discurso manifestó que precisamente la sociedad iraní había dado muestras a través de esta elección, desplazando a quien tenía posturas, bueno, que todos hemos escuchado, no vale la pena repetirlas, por posturas más moderadas, una vocación, por lo menos lo que se dijo aquí, en este mismo lugar, con estos mismos micrófonos, una voluntad de acordar, de hablar, de estar abiertos, de ser una sociedad democrática, de paz y de buena voluntad.
Bueno, el Presidente de Francia mencionó el expediente nuclear como la cosa importante de Irán. Yo quiero mencionar el expediente AMIA como la otra gran cuestión.
Dijeron que van a dar muestras abriéndose a una negociación en el tema de que no quieren armas para uso militar, o sea que van a adherir –por lo menos es lo que entendí- a lo que adherimos nosotros, a la no proliferación. Ahora esperamos que nos digan si se ha aprobado el acuerdo, cuándo se va a aprobar en casa negativo y que, además, pudiésemos tener una fecha de conformación de la comisión, una fecha también para que el juez argentino pueda ir a Teherán, sí a Teherán, no tenemos miedo, vamos a ir a Teherán, no tenemos miedo. Porque además, creemos en la buena voluntad de la gente, no tenemos porqué no creer que quieren la paz. Todos los que pasaron hablando por acá, todos, dijeron que quieren la paz, que se aman unos con los otros. Así que, les creemos a todos, pero esperamos de todos opciones coincidentes entre lo que dijeron y con lo que vayan a hacer.
Por eso, dejo planteado este tema puntualmente, que no tengo dudas, de ser ciertas las palabras que aquí se pronunciaron, vamos a tener respuesta positiva.
Digo esto para que no se confunda nuestra profunda convicción con las normas del Derecho Internacional, tampoco se confunda nuestra paciencia con ingenuidad o estupidez. Queremos, creo que ha pasado un tiempo más que prudencial, respuestas. Lo merecen las víctimas y yo creo que lo merece la propia República Islámica de Irán si es que realmente quiere demostrarle al mundo que hay un gobierno diferente y que hay acciones diferentes. Yo confío en que así sea; no tengo por qué no hacerlo.
Con respecto a otras cuestiones que también me interesaría plantear, estos serían…Yo digo que nosotros somos cumplidores seriales de las normas del Derecho Internacional y somos también víctimas seriales de otras normas no escritas, normas no escritas pero que hoy tienen una gran importancia en el mundo de la economía y de las finanzas, normas no escritas por los grandes centros financieros, por las calificadoras de riesgo, por aquellos que especulan como los fondos buitres con aquellos países que como la Argentina defaultearon su deuda allá por el año 2001, sumiendo…
Se habló también en este recinto de pobreza, se habló de la necesidad de que los chicos y las niñas tengan educación.
Yo quiero leer 2 párrafos del discurso del señor Secretario General de Naciones Unidas: uno, que se refiere a las armas, donde habla de la pobreza y señala que “mientras tanto en momentos de necesidades humanas apremiantes el gasto en armas continúa siendo absurdamente elevado, corrijamos nuestras prioridades, invirtamos en la gente en lugar de desperdiciar miles de millones en armas letales”. La Argentina, aclaro, no produce armas químicas ni siquiera vende armas convencionales.
Sería interesante averiguar quién provee de armas a los grupos, esto lo dije en el G-20, a los grupos rebeldes que enfrentan al gobierno de Siria, porque, bueno, va de lógico que el gobierno de Siria tiene las armas que tiene el Estado, nos gustaría saber quiénes proveen las armas de los que enfrentan al gobierno sirio. Y esto no significa en absoluto tomar parte por nadie, simplemente es plantearnos cosas que so muy lógicas y que constituye hoy un verdadero negocio como es el negocio de las armas. Porque Dios mío, ¿hubo que esperar que murieran 1.000 personas con armas químicas para descubrir que habían muerto 150.000? ¿Por qué no se decretó el embargo de armas hace 2 años para evitar que muriera tanta gente? Bueno, eso deberían contestarlo los que venden armas, nosotros no las vendemos, así que es una respuesta que realmente no la podemos dar en este ámbito, aunque la imaginamos.
Quiero leer también una parte muy importante donde el Secretario General de Naciones Unidas hablaba de la situación económica. Porque si bien toda esta Asamblea fue cruzada por la cuestión Siria, está claro que la crisis económica que comenzó aquí en Estados Unidos con la caída de Lehman Brothers en 2008 y que pese a los discursos y pese a las cosas, sigue produciendo una situación volátil, quebradiza, como se dijo…Quebradiza es un término que se utilizó mucho, no acá sino en el G-20, quebradizo, vemos millones de desocupados en el mundo, similar situación a la que vivió Argentina en el año 2001 con el default de la deuda.
Y a eso iba, a que somos víctimas seriales también de esas reglas no escritas de los lobistas, de las calificadoras de riesgo, de los derivados financieros que siguen especulando como buitres sobre los países que caen en default, compran bonos a muy escaso precio y luego pretenden cobrar sumas millonarias. Esta es la historia de la Argentina, pero puede ser la historia de cualquier otro país en muy poco tiempo.
La Argentina, a partir del gobierno del presidente Kirchner, del 25 de mayo de 2003, comenzó a dedicarse a ver cómo podíamos salir de esa deuda que significaba el 160 por ciento del PBI de nuestro país; 25 por ciento de desocupación; 54 por ciento de pobreza; 30 y pico por ciento de indigencia. Muchos países que hoy también podrían verse reflejados.
En el año 2005 se produce la primera reestructuración de la deuda: entra un 76 por ciento de los acreedores. Durante mi gestión, en el año 2010, se vuelve a abrir el canje de la deuda y llegamos a un 93 por ciento de los acreedores de la deuda. Tengan en cuenta ustedes que en cualquier país que tiene una ley de quiebras cuando quiebran las empresas, se requiere para llegar a un acuerdo, por lo menos en la Argentina, que esté de acuerdo un 66 por ciento de los acreedores para que el juez de la quiebra obligue al resto de los acreedores a aceptar ese acuerdo.
Aquí en Estados Unidos creo que es también la misma cifra, el 66 por ciento. Es más, aquí en Estados Unidos pueden quebrar hasta las municipalidades y un juez puede determinar que si es necesaria la sustentabilidad de la municipalidad, puede haber menos del 66 por ciento.
Lo cierto es que la Argentina en el año 2010 había llegado y ha llegado a un acuerdo con el 93 por ciento de sus acreedores. Y desde entonces, desde el año 2005 a la fecha, ha pagado en término y rigurosamente cada uno de los vencimientos de su deuda. A punto tal que el último pago se hizo hace pocos días, era un bono con legislación local, con legislación argentina, pagadero en Buenos Aires, se pagaron 2.070 millones de dólares y de aquel 160 por ciento del PBI, hoy estamos en un 45, un poco menos, del PBI de deuda, de la cual gran parte es dentro del propio sector público y en moneda extranjera Argentina está debiendo solamente el 8,7 por ciento de su PBI, tanto a tenedores privados nacionales como extranjeros. Pero reitero: venimos cumpliendo rigurosamente.
Hete aquí que en el año 2008, 7 años después de que la Argentina había defaulteado su deuda, fondos buitres, como se los llama, yo digo esta es una ONU entre los buitres de la deuda y los halcones de la guerra, es peor que la de los pájaros de Hitchcock, por lo menos Hitchcock era un buen director.
Pero lo cierto es que compraron por 40 millones de dólares bonos que hoy pretenden comprar por afuera del acuerdo de los acreedores que acordaron quitas, que acordaron períodos de plazo, como hace todo grupo de acreedores que acordaron y entonces establecen quitas y plazos de pago, quieren cobrar la totalidad a valor nominal del bono, sin ningún plazo ni quita ni espera. O sea, de 40 millones de dólares que lo compraron en estos benditos mercados autoregulados, cobrar hoy 1.700 millones de dólares o más. Un rendimiento en dólares del año 2008 a la fecha que supera el 1.300 por ciento.
Yo me pregunto y le pregunto al Secretario General Ban Ki-moon, ¿dónde vamos a encontrar empresarios que se dediquen a crear empleos, a innovar, a invertir en producción, en generar trabajo cuando en realidad, a partir de una suerte de economía casino, alguien compra 40 millones de dólares en bonos defaulteados y luego consigue una sentencia judicial que le dice que puede cobrar 1.300, 1.700 millones de dólares?
Esto no es un problema de la Argentina, esto es un problema del mundo. Por eso, agradecemos también a la República de Francia el haberse presentado ante la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos como “amicus curiae”. También agradecemos a la extitular del Fondo Monetario, Anne Krueger, que no es precisamente una amiga ni nunca lo fue de la República Argentina que también lo hizo.
Y recordamos aquel secretario del Tesoro americano, Paul O’Neill, que cuando decidieron soltarle la mano a la Argentina, en el año 2001, con una crisis social, institucional y más de 30 muertos por represión en las calles, dijo que los plomeros americanos o norteamericanos no tenían por qué pagar la fiesta de los argentinos.
Yo digo hoy que los millones de argentinos que recuperaron el trabajo, los millones de argentinos que volvieron a tener esperanzas e ilusiones, los científicos que retronaron al país, los chicos que volvieron a tener educación, tampoco tienen por qué pagar la fiesta de los lobistas que porque participan en campañas políticas y ponen plata en las campañas de los políticos aquí, tiene el poder de lobby suficiente para lograr hacer tambalear el sistema financiero internacional.
¡Qué cosa, no! Y miren qué poco tiempo pasó entre aquella aseveración de Paul O’Neill y esto que estamos manifestando hoy. Y no estamos pidiendo nada, estamos pidiendo simplemente que nos dejen pagar.
¡Qué cosa, no! De haber defaulteado la deuda, hoy no nos quieren dejar pagar la deuda. Resulta casi absurdo en un mundo que se debate en reestructuraciones de deudas, en millones de hombres y mujeres, inclusive aquí en Estados Unidos, uno puede ver hombres y mujeres sin trabajo, que han perdido su casa, que han visto disminuido su empleo, ni qué hablar en una Europa devastada.
Obviamente, la Argentina y muchos de los que estamos sentados aquí, no tenemos la suerte de ser países que emitamos moneda de reserva. Pero lo cierto es que hemos evidenciado una voluntad de cumplimiento que creo que debe ser reconocida bajo pena, bueno, de que en realidad se quiera instalar una doctrina de que se quiera castigar o escarmentar a la Argentina porque pudo salir del pozo, pudo generar empleo, pudo generar crecimiento, pudo pagarles a sus acreedores sin las recetas que se le querían imponer desde el Fondo Monetario Internacional.
Dicho sea de paso, la necesidad también de determinar una ley global, una regulación global de mercados y una intervención. Porque ha habido declaraciones fantásticas del G-20 en cuanto a las guaridas fiscales, calificadoras de riesgo, movimientos de capitales. Pero lo cierto es que el mundo necesita de una normativa global para una gobernanza global, de la misma manera que se pide respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad, de la Asamblea de Naciones Unidas, pedimos también normativas y también el respeto a la soberanía de los países y, fundamentalmente, a los países que queremos cumplir.
Yo quiero finalmente, dirigirme a todos ustedes en este día tan particular en donde se entremezclan la guerra, las violaciones a los derechos humanos, o a otras violaciones también a los derechos humanos, tal vez más sutiles como la de perder el trabajo, perder los derechos, perder la vivienda, perder la esperanza.
Creo que, en definitiva, nuestra obligación como dirigentes globales, es construir una historia diferente en serio. Muchos de los que aquí pasaron tuvieron discursos un tanto ambivalentes, entre esperanzadores y entre desilusionados porque no habían podido hacer lo que querían, como si de repente hubiera sido algo así como un capricho, como querer hacer algo, no lo dejaron y se enojaron.
Yo creo que lo único que uno no pude hacer cuando tiene la responsabilidad de conducir un país y, sobre todo, cuando se tiene la posibilidad de conducir un país con mucho poder, es enojarse y mucho menos equivocarse. Esto es lo único que no podemos hacer: equivocarnos. Porque los errores, no los pagan los dirigentes que toman las decisiones o hacen las elecciones imperfectas; los errores se pagan en vidas humanas, sin son de la guerra, pero también en vidas humanas si son de la economía, en desocupación, en falta de salud, en falta de educación, en falta de vivienda, en inseguridad, en mano de obra barata para el narcotráfico que tanto decimos combatir.
Una de las claves para combatir el narcotráfico es terminar con la mano de obra barata de los países emergentes y subdesarrollados y también terminar con el lavado de dinero del narcotráfico en los países centrales. Porque la verdad que el dinero del narcotráfico, no se lava en los países que producen la materia prima; el dinero del narcotráfico se lava en los países centrales. Bueno es decirlo también ya que tanto se habla del narcotráfico y se habla de tantas cosas.
Voy a terminar con una frase que pronunció el señor Secretario General de Naciones Unidas, me gustó mucho, me pareció muy apropiada la convocatoria que realizaba y que era, precisamente, una convocatoria de convertir la esperanza en acción a través del trabajo duro, del compromiso, la habilidad y la integridad y finalizaba diciendo: “Con pasión –yo soy una persona con mucha pasión, a veces dicen que me excedo en esto de la pasión y soy un poco fuerte en mis exposiciones, pero bueno-, pero sobre todo con compasión podemos construir el futuro que su gente desea y que nuestro mundo necesita”. Compasión, no es la primera vez que escucho esa palabra; debo confesarles que la escuché hace muchos años en mi país con mucha frecuencia. Tal vez lo entendí en ese momento por esto de la pasión, ¿no?, la pronunció y la pronuncia todavía un cardenal argentino que hoy es Papa, a quien también le agradezco como cristiana la intervención fundamental que tuvo también en esto de la cuestión Siria. Compasión, pasión por la esperanza, pasión por el provenir, pasión por el futuro y compasión por los que menos tienen, por los más vulnerables, por los que esperan todo, por los que no han hecho nada para merecer la miseria y el estar dejados de la mano de Dios. Con compasión para todos aquellos que son víctimas de la guerra, de la desocupación, de la miseria, de la pobreza, en definitiva, de nuestros propios fracasos como dirigencia global.
Muchas gracias y muy buenas noches a todos y a todas. (APLAUSOS)

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ONU ARGENTINA “Los millones de argentinos que volvieron a tener ilusiones no tienen que pagar la fiesta de los lobbystas”, afirmó la Presidenta en la ONU

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Martes, 24 de Septiembre de 2013
“Los millones de argentinos que volvieron a tener ilusiones no tienen que pagar la fiesta de los lobbystas”, afirmó la Presidenta en la ONU

La presidenta Cristina Fernández brindó un discurso esta noche ante la 68ª. Asamblea anual de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York. La Jefa de Estado volvió a reclamar una reforma en el Consejo de Seguridad de la ONU, para que no se vuelva “un obstáculo en la resolución de conflictos” como el de la crisis de Siria. “No hay guerras justas; sólo la paz es justa”, enfatizó. Asimismo, la Mandataria emplazó al nuevo gobierno de la República de Irán para que apruebe el tratado para interrogar a los imputados por la justicia argentina en la voladura de la AMIA. Y advirtió lo “insólito” del caso que se dirime en la Justicia estadounidense contra los fondos buitre, ya que señaló que “de haber defaulteado la deuda, ahora no nos quieren dejar pagar la deuda”.
La presidenta Cristina Fernández expresó esta noche durante su mensaje ante la asamblea anual de las Naciones Unidas su “solidaridad con las víctimas del atentado de Kenia, también de Pakistán, y en general de todas las víctimas de los atentados terroristas que se producen en distintas partes del mundo”. Recordó la Argentina “junto a Estados Unidos de América, son los únicos dos países del continente americano que sufrieron ataques terroristas”.
Indicó que eso lleva a conocer con claridad “que estamos frente a verdaderas víctimas, no son soldados; era gente que toma un ómnibus, entraba en su lugar de trabajo, y recibía un ataque letal. No había elegido ir a pelear”. “A esas víctimas y a sus familiares es con quien debe estar expresada nuestra solidaridad y nuestra condena a todo tipo de terrorismo”, enfatizó.
Respecto a la cuestión en Siria, la Jefa de Estado recordó que estuvo en la ONU el pasado 6 de agosto, presidiendo la sesión del Consejo de Seguridad. Señaló que en ese momento el país propuso “la reforma del Consejo de Seguridad, porque sosteníamos que su lógica databa de la posguerra, donde el temor al holocausto nuclear, había generado ese organismo con las potencias vencedoras de la Alemania nazi”.
Sostuvo que “ese organismo que funcionó desde 1945, hoy se ha demostrado absolutamente antifuncional y obsoleto, no solamente en la cuestión siria, sino en otros incidentes contra la paz en el mundo”. “El 6 de agosto reclamamos que se adoptara el mecanismo que tenemos en los organismos de Latinoamérica, donde las decisiones se toman por consenso”, expresó.
La Primera Mandataria consideró que “si una de las partes que está en el conflicto o tiene intereses, tiene derecho a veto, este derecho a veto se convierte en un obstáculo a la resolución de ese conflicto”. En ese marco, planteó que “resulta bastante incomprensible que se hayan dado cuenta que en Siria había un conflicto, recién el día 21 de agosto”.
Cristina Fernández remarcó que “Siria viene con un conflicto desde hace más de un año y medio, han muerto 150 mil personas, y el 99,99% de esas personas han muerto por armas convencionales, no por armas químicas”. “Se habla de armas químicas como si estuviéramos por primera vez ante un fenómeno de armas de devastación masiva”, apuntó. Y recordó entre otros hechos las las cámaras de gas de los nazis, el holocausto nuclear en Nagasaki e Hiroshima, o el uso de napalm o fósforo en la guerra de Vietnam.
“También recuerdo para ser justa, el dolor de la sociedad norteamericana viendo abrir el vientre de sus aviones y bajar en en bolsas negras los cadáveres de los soldados que habían ido a pelear a alguna parte del mundo”, mencionó. Y remarcó: “Cuanta irracionalidad. No hay guerras justas; sólo la paz es justa”.
La Presidenta aseguró que “la paz y la seguridad no son conceptos militares, son conceptos políticos”. “Saludamos el hecho de que se haya podido arribar a un acuerdo en la cuestión siria”, remarcó. Y reiteró la oposición del país a “la intervención directa, al bombardeo. El hecho de que para evitar muertos íbamos a provocar más muertos, no se sostenía desde ninguna lógica”.
Respeto al derecho internacional
La Jefa de Estado afirmó que Argentina es “un país muy respetuoso de las normas escritas del derecho internacional”. “Mi país es firmante del tratado de no proliferación nuclear, siendo la Argentina uno de los países con mayor desarrollo nuclear en América Latina. Lo hacemos con fines pacíficos”, remarcó.
En ese sentido, criticó la actitud de algunas potencias como Gran Bretaña: “No andamos condenando el uso de la energía nuclear con fines de guerra, y andamos enviando submarinos nucleares, como nos sucede a los argentinos, con nuestros conflicto por Malvinas, donde el Reino Unido militariza el Atlántico Sur”, puntualizó.
Además, resaltó que Argentina es miembro de la corte internacional de Roma. “Cuando hablamos de la condena a dictadores, hablamos de que somos parte de ese tribunal y podemos ser sometidos a ese tribunal”, señaló. También mencionó la pertenencia del país a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington y a otros organismos de Derechos Humanos a nivel global. “Lo curioso es que muchos de los que hablan de derechos humanos, no han firmado ninguno de estos acuerdos”, enfatizó.
La Primera Mandataria consideró que “hay una diversidad cultural y que hay valores que nos pueden parecer a nosotros absolutos y a otros relativos”. “No me gusta la palabra tolerancia. Me gusta la palabra aceptar: aceptar que el otro es diferente y que el otro acepte que yo soy diferente”, opinó.
Cristina Fernández comentó que uno de los mandatarios que la precedió en la palabra mencionó a las “fosas comunes”. En ese sentido, señaló que “Argentina también puede hablar de fosas comunes, todavía en pleno siglo XXI estamos descubriendo fosas con los restos de los miles de detenidos y desaparecidos de la dictadura genocida del 24 de marzo de 1976, como ocurrió en Chile a partir del golpe de 1973”. “Cómo nos hubiera gustado que tantos que hacen discursos condenando a genocidas y dictadores, hubieran venido a ayudar a los pueblos como el argentino o el chileno, que eran víctimas de las dictaduras durante la guerra fría”, expresó.
Por todo ello, la Presidenta reclamó la “necesidad de acabar con el doble standard y que las decisiones de este organismo se cumplan a rajatabla, para grandes y para pequeños”. “Lo estamos esperando desde 1965, cuando el plenario de la asamblea y del comité de descolonización, obligaron a la Argentina y al Reino Unido a sentarse a dialogar, porque hay una controversia de soberanía sobre territorio malvinense”, afirmó.
Pero advirtió que pese a todas las resoluciones no hubo avances sobre la cuestión de Malvinas. Y afirmó: “Así seguimos con estos dobles standards, que algunos no les gustan que se nombren, pero que son como las brujas: que las hay, las hay”.
La Causa AMIA
La Jefa de Estado destacó que “se ha reconocido la necesidad, como base esencial para comenzar a desatar ese nudo gordiano que es la cuestión de Medio Oriente, de la creación de un estado palestino, y que el estado de Israel viva en sus fronteras”.
Por otra parte, comentó que escuchó al presidente de la República Islámica de Irán y las declaraciones de otros mandatarios sobre su asunción en el cargo. “Me pareció entender que hay una suerte de nueva expectativa de cambio frente a la renovación de las autoridades de Irán”, afirmó.
En ese sentido, indicó que la justicia argentina ha acusado formalmente a ciudadanos iraníes de haber tenido participación en la voladura de la AMIA. “Se cumplen diez años desde que el que fuera presidente Néstor Kirchner pidiera colaboración a Irán para el esclarecimiento de los hechos”, comentó.
La Mandataria señaló que “el año pasado recibimos una respuesta del entonces presidente iraní para arribar a un acuerdo y llegar a una resolución”. “Cuando la Argentina vino pidiendo la colaboración durante diez años, y alguien al que se le reclamaba, da una respuesta, es natural atenderla”, aseguró.
Lamentó que en Argentina el acuerdo “fue usado en nuestro país, para atacarnos políticamente, y acá en Estados Unidos por los fondos buitres, para presionar al congreso, diciendo que estábamos llegando a un acuerdo con Irán”. Pero advirtió que ese acuerdo no se alcanzó para llevar a cabo ninguna guerra, sino para tratar de encontrar justicia sobre un atentado terrorista.
“En mi país ese tratado ya fue aprobado hace 9 meses. Fue aprobado por los organismos competentes, el mundo tiene conocimiento que Argentina ha respetado a este tratado”, afirmó Cristina Fernández. Y reconoció: “A los que decían que era tan conveniente para Irán, 9 meses después de no tener novedades, me permito dudar”.
De todos modos, la Presidenta destacó las declaraciones del nuevo presidente iraní “que dijo que de ninguna manera se niega el Holocausto, es algo muy importante”. “Hoy inclusive en su discurso manifestó que la sociedad iraní dio muestras, a través de esta elección, desplazando a quien tenía posturas que todos hemos escuchado, por posturas más moderadas, de ser una sociedad democrática y de buena voluntad”, remarcó.
“Esperamos que nos digan si se ha aprobado el acuerdo, cuando se va a aprobar, y que además pudiésemos tener una fecha de conformación de la comisión, y que el juez argentino pueda ir a Teherán”, afirmó la Jefa de Estado. Y aseguró: “No tenemos miedo y creemos en la voluntad de la gente. Todos los que pasaron por acá dicen que quieren la paz. Esperamos de todos acciones coincidentes entre lo que dijeron y lo que van a hacer”.
Pero pidió que “tampoco se confunda nuestra paciencia con ingenuidad o estupidez. Queremos respuestas”. “Lo merecen las víctimas y lo merece la propia República Islámica de Irán si quiere demostrarle al mundo que hay un gobierno diferente”, enfatizó.
El conflicto con los fondos buitre
La Presidenta afirmó que los argentinos “somos cumplidores seriales de las normas del derecho internacional. Y somos también víctimas seriales de otras normas no escritas”. Señaló que dichas normas “hoy tienen una gran importancia, normas no escritas por las calificadores de riesgo, por los fondos buitres”.
Aseguró que “está claro que la crisis económica que comenzó aquí, con la caída de Lehman Brothers, en 2008, sigue produciendo una situación volátil, quebradiza”. “Vemos millones de desocupados en todo el mundo, similar situación que la que vivió argentina con el default en 2001”, puntualizó.
La Jefa de Estado aseguró: “Somos víctimas de esas reglas no escritas de las calificadores de riesgo, de los derivados financieros, de los fondos buitre”. Y consideró que “esta es la historia de Argentina pero puede ser la historia de cualquier otro país en muy poco tiempo”.
Recordó que “Argentina a partir del gobierno del presidente Kirchner, comenzó a ver como hacíamos para salir de esa deuda que significaba el 160% de nuestro PBI”. Indicó que “en el año 2005 se produce la primera reestructuración de la deuda, entra el 76% de los acreedores”. “Durante mi gestión se vuelve a abrir el canje y llegamos al 93% de los acreedores de la deuda”, agregó.
La Mandataria consideró que “en cualquier país que tiene una ley de quiebra, hace falta ingrese el 66% de los acreedores, para que el juez determine que ingrese el resto de los acreedores al acuerdo”. Aseguró que “desde 2005 a la fecha ha pagado en término y rigurosamente cada uno de los vencimientos de su deuda”.
En ese sentido, informó que “hoy estamos en un 45% o poco menos de deuda del PBI, de lo cual la mayoría es dentro del propio sector público; en moneda extranjera, la Argentina está debiendo solo el 8,7% de su PBI”.
En ese marco, la Presidenta comentó que grupos de especuladores “compraron por 40 millones de dólares, bonos que hoy pretenden cobrar, -por afuera del acuerdo de los acreedores que acordaron quitas, términos de pago- la totalidad, sin quita ni espera: cobrar hoy 1700 millones de dólares o mas. Un rendimiento que es del 1300%”. En ese sentido, se preguntó “dónde vamos a encontrar empresarios que se dediquen a invertir en producción y crecimiento, si alguien compra bonos defaulteados por 40 millones de dólares, y luego encuentra un juez que le dice que puede cobrar 1700 millones”.
Cristina Fernández agradeció la presentación como amicus curiae de la Argentina a la la República de Francia y a la ex vicepresidente del FMI, Anne Krueger.
Por otra parte, recordó la frase del ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, quien en 2001 negó ayuda a la Argentina porque consideró que “los herreros y carpinteros norteamericanos no debían pagar la fiesta de los argentinos”. En ese sentido, la Mandataria afirmó: “Yo digo que los millones de argentinos que recuperaron trabajo, que volvieron a tener ilusiones, los científicos que volvieron al país, los chicos que volvieron a tener educación, tampoco tienen que pagar la fiesta de los lobbystas, que tienen poder para hacer tambalear el sistema financiero internacional”.
Aseguró que “resulta insólito” el hecho de que “de haber defaulteado la deuda, hoy no nos quieren dejar pagar la deuda”. Remarcó además que esto se da “en un mundo que se debate, con millones de hombres y mujeres que pierden su trabajo”.
“Hemos evidenciado una voluntad de cumplimiento, que creo que debe ser reconocida”, afirmó la Jefa de Estado. “A menos que se quiera escarmentar a la argentina, porque pudo salir del pozo, pudo generar crecimiento y empleo, pudo pagarle a sus acreedores, sin atenerse a las recetas del Fondo Monetario Internacional”, opinó.
Asimismo, señaló que “ha habido manifestaciones excelentes del G20 sobre guaridas fiscales, pero el mundo necesita una normativa global para el sistema financiero internacional”.
La pasión y la compasión
La Presidenta afirmó: “Nuestra obligación como dirigentes globales es construir una historia diferente, en serio”. “Lo que uno menos puede hacer cuando tiene la responsabilidad de conducir un país, es enojarse”, aseguró.
En ese sentido, señaló que “los errores no los pagan los dirigentes que toman las decisiones imperfectas: los errores se pagan en vidas humanas, si son de la guerra; pero también en vidas humanas si son económicas: en falta de salud, en falta de educación, en inseguridad, en mano de obra barata para el narcotráfico”.
La Jefa de Estado destacó el discurso del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y consideró “muy apropiada la convocatoria que realizaba a convertir la esperanza en acción, a partir del trabajo duro”. También resaltó las palabras del funcionario quien dijo que se debe actuar “con pasión, pero sobre todo con compasión”
Cristina Fernández señaló que la palabra compasión la escuchó “hace muchos años en nuestro país, tal vez no la entendí en ese momento. La pronunció y la pronuncia un cardenal argentino que hoy es Papa. A quien también le agradezco, como cristiana, la intervención que tuvo en la cuestión siria”. “Pasión por la esperanza, por el futuro; y compasión por los que menos tienen, por los que esperan todo, que no han hecho nada para estar como están, por todos aquellos que son víctimas de la pobreza, de la indigencia, de la guerra”, concluyó.

ARGENTINA La Presidenta recibió al relator especial de la ONU sobre Libertad de Expresión, Frank La Rue

Lunes, 26 de Agosto de 2013
La Presidenta recibió al relator especial de la ONU sobre Libertad de Expresión, Frank La Rue
La presidenta Cristina Fernández recibió esta tarde en su despacho de la Casa Rosada al Relator Especial de las Naciones Unidas para la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Expresión, Frank La Rue.
Del encuentro participaron además el jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina, y el presidente del AFSCA, Martín Sabbatella.

ARGENTINA Almuerzo en honor del Secretario General de las Naciones Unidas: Palabras de la Presidenta de la Nación

Almuerzo en honor del Secretario General de las Naciones Unidas: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ALMUERZO OFRECIDO EN SU CARÀCTER DE PRESIDENTA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD, EN HONOR DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, SR BAN KI-MOON, MIEMBROS DEL CONSEJO Y CANCILLERES INVITADOS, EN THE RIVER CLUB, NUEVA YORK.
Muy buenas tardes a todos y a todas; señor secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon; miembros del Consejo y cancilleres invitados: en el relato del señor secretario general de Naciones Unidas acerca de su experiencia en la Argentina porque su cumpleaños lo celebramos con un almuerzo estupendo, en el Museo del Bicentenario, un lugar muy importante que reconstruye los 200 años de nuestra historia y que está pegado a la Casa Rosada, así que realmente compartimos muy buenos momentos.
La verdad que agradezco, también, la presencia de tantísimos cancilleres, que hoy nos acompañan – de todas las latitudes – y en especial a los cancilleres de mi querida América del Sur y de mi querida Latinoamérica, saludamos también a la nueva embajadora de los Estados Unidos, que es su primer almuerzo, pero como embajadora, porque el secretario general había dicho que era su primer almuerzo, pero yo creo que, pese a que es muy delgada, creo que debe haber almorzado también en otras oportunidades, así que la damos la bienvenida también a ella, una mujer muy joven y talentosa, necesitamos mujeres: jóvenes o viejas, pero talentosas es lo más importantes, porque viejas se vuelven todas, pero talentosas no, o nos volvemos todas. ¿No es cierto, Marita? Pero el talento ya es otra cosa… no viene con los años, eso se adquiere y se construye y se cultiva también. (Aplausos).
Estamos muy contentos de poder participar en este debate, que creemos muy importante porque es un aporte a la construcción de nuevas doctrinas. Yo creo que el mundo está necesitando nuevas doctrinas, nuevos instrumentos porque estamos en un mundo absolutamente diferente, ni peor ni mejor que el anterior, diferente.
Yo creo que esto de calificar a las cosas mejor o peor que antes es ignorar las modificaciones y transformaciones profundas que se han producido en materia de comunicaciones, en materia de esta aldea global que alguien alguna vez la calificó, tal vez, como un giro poético, pero que hoy adquiere una carnadura totalmente diferente. Somos realmente un mundo global y debo confesarles algo, en un primer momento, por lo pronto desde mi concepción, desde mi cosmovisión veía esa globalidad casi como una amenaza, pero hoy lo veo como una inmensa virtud.
Hablaba el secretario general de la dictadura que asoló mi país y a otros países de la región. El padre de nuestro canciller fue víctima de esa dictadura y fue ayudado por el gobierno del entonces presidente James Carter, él y otros argentinos y ciudadanos también de otras nacionalidades. Lo conversaba, hace unos instantes, con el canciller francés, que se acercó a saludarme, con motivo de las convenciones que hemos logrado en materia de desaparición forzada de personas y en el avance de los derechos humanos y realmente dos ciudadanas francesas desaparecieron, en la Escuela de Mecánica de la Armada, en la que recién hacía mención el secretario Ban Ki-Moon.
Por eso creemos que esta universalidad, esta globalización no es una amenaza. Yo siempre me pregunto y tengo esta interrogante: ¿si en la Argentina se hubieran podido hacer las cosas que se hicieron durante la dictadura, si realmente hubiéramos alcanzado un grado de desarrollo en las comunicaciones y en la globalización como el que hoy tenemos? Estoy segura que no, porque ni los mismos argentinos de haber conocido a fondo lo que estaba pasando en mi país no lo hubieran ni siquiera soportado, ni tolerado. Creo, entonces, que la globalización también, hoy, es una garantía precisamente para hacer más vigente y profundizar la política de los derechos humanos.
El dilema que tenemos frente a esta profundización de los derechos humanos, a esta globalización de los derechos humanos es saber cuáles son los instrumentos o los agentes para llevar a cabo y adelante ese respeto a los derechos humanos. Y nosotros creemos que el instrumento adecuado siguen siendo los Estados, el respeto a la soberanía de los Estados para llevar adelante esa política de derechos humanos. Nosotros lo hemos hecho en nuestro país, no con pocas críticas internas, pero sí con la decisión absoluta de que en un país donde no se garantizan los derechos humanos a las mujeres, el debido proceso, la garantía en juicio, la liberad de opinión y de expresión constituyen sociedades pre-democráticas, previas al mundo democrático. Por eso tenemos un gran compromiso con los derechos humanos y con el respeto irrestricto de los mismos a escala global.
Por eso, hoy, veo a la globalización como algo más amigable, por lo menos en este aspecto. Creo que debemos discutir otros aspectos de la globalización como son la movilidad de los capitales, pero no es motivo de esta reunión del Consejo de Seguridad, es un motivo más del G-20, en San Petersburgo. Así que no voy a introducir discusiones que seguramente corresponderán a otros ámbitos. Simplemente quiero agradecerles y no extenderme demasiado en el discurso porque a las tres tenemos que volver a sesionar. Hay numerosos cancilleres pendientes del uso de la palabra y por lo tanto quiero brindar – junto a todos ustedes – por el éxito de estos debates y también por la necesidad de seguir llevando adelante todos los Estados, integrantes de Naciones Unidas, esta lucha por los derechos humanos; esta lucha por la inclusión social de millones de ciudadanos que todavía no gozan de los beneficios que muchos de los otros tenemos en países democráticos y más avanzados. Si nosotros logramos que más ciudadanos tengan educación, salud, vivienda y trabajo vamos a lograr mayor paz y seguridad.
Ya lo dije, hoy – y lo vuelvo a repetir – la paz y la seguridad no solamente son un concepto militar, son fundamentalmente un concepto cultural y social.
¡Salud por todos ustedes! Muchas gracias. (Aplausos).

ARGENTINA “La globalización es una garantía para profundizar la política de los derechos humanos”, afirmó Cristina Fernández

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Martes, 06 de Agosto de 2013
“La globalización es una garantía para profundizar la política de los derechos humanos”, afirmó Cristina Fernández

La Presidenta de la Nación ofreció un almuerzo en honor del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon y a las delegaciones participantes en la reunión del Consejo de Seguridad, en Nueva York. La Jefa de Estado aseguró que su aporte en el debate tiene que ver con la “construcción de nuevas doctrinas” a fin de garantizar la paz y el cumplimiento de los derechos humanos a nivel global.
La presidenta Cristina Fernández agradeció la presencia en el almuerzo de los cancilleres que la acompañaron, especialmente a los de Latinoamérica. Asimismo, saludó la presencia de la nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU. “Es una joven y talentosa mujer. Necesitamos mujeres, jóvenes o viejas, pero talentosas, es lo más importante”, afirmó.
La Jefa de Estado aseguró estar muy contenta “de poder participar en este debate”. Señaló que “es un aporte a la construcción de nuevas doctrinas”, ya que consideró que “el mundo está necesitando nuevas doctrinas, nuevos instrumentos, porque estamos en un mundo diferente”.
“Somos un mundo global. Debo confesarles que en un primer momento veía esa globalidad como una amenaza, pero hoy lo veo como una inmensa virtud”, expresó la Primera Mandataria. Afirmó que en materia de derechos humanos “esta globalización no es una amenaza”. Y se preguntó “si en la Argentina se hubieran podido hacer las cosas que se hicieron durante la dictadura, si hubierámos alcanzado un desarrollo de las comunicaciones como el que hoy tenemos”.
Cristina Fernández remarcó que “la globalización es una garantía para profundizar la política de los derechos humanos”. “El problema que tenemos es cuales son los instrumentos por los que debemos llevar adelante esa política de derechos humanos: nuestra propuesta es que debe ser el respeto a la soberanía de los estados”, aseguró.
Reiteró que la Argentina tiene “un gran compromiso con los derechos humanos y con el respeto a los mismos a nivel global”. Indicó que se deben “discutir otros aspectos de la globalización como el movimiento internacional de capitales”, pero afirmó que “eso no es materia de este Consejo de Seguridad”, sino del Grupo de los 20.
Por último, la Presidenta brindó por “la necesidad de seguir llevando adelante esta lucha por los derechos humanos, por la inclusión social de muchos millones de ciudadanos”. “Si logramos que muchos mas ciudadanos consigan salud, educación y vivienda, vamos a tener paz”, concluyó.
Previamente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon agradeció a la mandataria su presencia en Nueva York. Celebró el compromiso del gobierno argentino “en el sentido de incrementar la participación de las mujeres en las misiones de mantenimiento de paz”. También, remarcó que el país está “marcando ejemplo en materia de derechos humanos”.

ARGENTINA Reunión del Consejo de Seguridad de la ONU: Palabras de la Presidenta de la Nación

Reunión del Consejo de Seguridad de la ONU: Palabras de la Presidenta de la Nación
Mi país asume por novena vez la presidencia de este Consejo de Seguridad, pero en un marco regional inédito. Hoy contamos aquí con la presencia de 14 cancilleres, 12 de los cuales pertenecen a la región Latinoamericana, y han hecho uso de la palabra hoy el representante de la CELAC, a través de la representante de la República de Cuba y de la UNASUR a través del representante de Perú.
Ambos organismos regionales y subregionales cuentan a la Argentina como miembro fundador. Pero lo más importante de esto es que ambos organismos hemos enfrentado situaciones de gran conflictividad en la región que permitieron dar una respuesta, una respuesta que es en definitiva lo que debiera dar este Consejo de Seguridad ante distintos conflictos que se suscitan en distintos escenarios del mundo y que tornan a la paz y a la seguridad en dos valores muy vulnerables en el mundo contemporáneo.
Uno de los ejemplos que nos tocó resolver cuando todavía no éramos ni siquiera CELAC, sino éramos Grupo de Río, en la República Dominicana -Río es el antecedente inmediato en la conformación de CELAC- fue el duro enfrentamiento que sobrevino entre la República de Ecuador y de Colombia, que prácticamente casi termina en un conflicto armado y que debido a la intervención que le cupo al Grupo de Río en aquella oportunidad de República Dominicana, pudimos sortear con éxito.
Más tarde la UNASUR también pudo sortear con mucho éxito diversas situaciones que inclusive eran internas de lo distintos países y que afectaban la estabilidad democrática de los gobiernos, por ejemplo del presidente Evo Morales en Bolivia en lo que se denominó la Crisis de Pando, que dio origen a la Declaración de la Moneda, en la República de Chile cuando Michelle Bachelet era presidenta pro témpore de la UNASUR. Y también la Declaración de Buenos Aires, cuando abordamos un tema también destituyente del presidente Rafael Correa en la República de Ecuador, pudimos conjurar la crisis y permitir la continuidad del sistema democrático, que en nuestra región la continuidad de los sistemas democráticos no es una cuestión menor, es una cuestión que ha marcado la posibilidad de crecer económicamente y fundamentalmente hacerlo en un marco de paz y de seguridad.
Por eso creo que la elección que hemos hecho en temas de debate, de cómo podemos colaborar los organismos regionales y subregionales con este Consejo de Seguridad, con estas Naciones Unidas, para encontrar métodos de solución, tiene que ver también con algunos dilemas, con algunos problemas que han señalado otros representantes.
No puedo obviar la intervención que le cupo al representante de la Liga de los Países Árabes en un punto que para mí es modal en la solución de conflictos y en la eficacia -quiero resaltar este atributo-, la eficacia del Consejo de Seguridad para resolver cuestiones de gravedad. Qué es lo que planteó concretamente el representante de la Liga de Países Árabes: que todos los estados miembros de Naciones Unidas den cumplimiento a las resoluciones de Naciones Unidas. Parece casi una obviedad, pero en realidad no es una obviedad, el rasgo distintivo ha sido muchas veces que quienes se sientan en este ámbito y porque son miembros permanentes y con derecho a veto, utilizan esta facultad que les otorga reglamentariamente la Carta de Naciones Unidas, el reglamento del Consejo de Seguridad, pero son los que obturan la verdadera resolución de los conflictos.
Y me permito compararlo con la doctrina que yo podría denominar “doctrina de la América del Sur”. ¿Cómo tomamos las resoluciones en la CELAC o en la UNASUR? Las resoluciones se toman por unanimidad cuando hay conflictividad y esto es lo que tenemos que distinguir.
Todos los organismos y todos los estados normalmente en nuestras organizaciones institucionales contamos con lo que se denomina el derecho del veto, natural a todos los poderes ejecutivos, pero una cosa es la gestión de gobierno y otra cosa es la gestión de conflictos. Cuando en la gestión de conflictos aparece el derecho de veto, la solución se torna mucho más difícil y por momentos imposible.
Por lo tanto creemos que sería necesario revisar el funcionamiento de las instituciones en general de Naciones Unidas y en particular del Consejo de Seguridad, que responden a una lógica diferente, que fue la lógica de su fundación con posterioridad a la Guerra Fría ante el peligro de un holocausto nuclear, el derecho de veto era casi una salvaguarda precisamente para evitar ese holocausto nuclear.
Terminada esta suerte de Guerra Fría y dado que los que estaban enfrentados en esa Guerra Fría están todos sentados en esta mesa y no tienen grandes conflictividades, creo que debemos repensar el funcionamiento de los organismos porque tenemos un nuevo mundo, una nueva realidad y no se puede enfrentar un nuevo mundo, una nueva realidad y nuevos problemas con viejos instrumentos y con viejos métodos, porque no nos van a dar una respuesta. Por eso creemos en la necesidad de elaborar consensos, consensos que no se basen en los intereses particulares de cada estado que tenga el derecho a veto, sino en asegurar en serio la paz y la estabilidad.
En ese sentido podemos afirmar que la América del Sur, Latinoamérica es hoy una región de paz. Mi país es líder en materia de energía nuclear, pero también es líder en materia de no proliferación nuclear y de uso pacífico en la energía nuclear. Sin embargo, así como hoy el representante de la Liga de los Países Árabes hablaba de la conflictividad que conmueve al mundo en el Medio Oriente, ante la no aceptación de un Estado de Palestina que vienen demandando no solamente los países árabes sino numerosos países de la región, entre ellos el mío, podemos también decir en nuestra región, como bien lo mencionó el representante de la CELAC, una conflictividad por no respetar una resolución de Naciones Unidas en cuanto a la necesidad de que mi país y el Reino Unido entablen negociaciones, conversaciones en el marco de lo resuelto por Naciones Unidas en la resolución 2065 del año 1965 en cuanto a la soberanía de las Islas Malvinas.
No se trata de una postura caprichosa, no se trata de una postura de reafirmar que tenemos razón nosotros, simplemente decimos: queremos que se cumpla la resolución de Naciones Unidas y que ambos países nos sentemos a discutir sobre una cuestión litigiosa y controversial.
Se señalaba que había opiniones discordantes, uno puede tener opiniones discordantes sobre algo que no está resuelto por Naciones Unidas, pero cuando de este organismo que nos cobija a todos, del que todos somos signatarios, en el que todos nos hemos comprometido a respetar sus resoluciones, emana de su Asamblea General, órgano máximo de este organismo, una resolución, no estamos ante opiniones discordantes, estamos ante una resolución de Naciones Unidas y quienes están dispuestos a cumplir con lo que estamos obligados como miembros o no. Tomo esto como un ejemplo, no quiero introducir una polémica aquí porque me parece que son tan grandes y tantos los problemas que está atravesando el mundo que además no solamente hacen a la seguridad desde un concepto militar sino esencialmente desde un concepto económico. La crisis que no cesa del año 2008 y que tiende a agravar aún más las conflictividades ya existentes, nos exige a todos nosotros tener una actitud absolutamente diferente y repensar cómo funcionar en estos organismos y cómo cambiar reglas, cómo imaginar y diseñar nuevos instrumentos que nos permitan ser eficaces, porque en definitiva creo que el respeto de la sociedad global lo vamos a tener cuando seamos capaces de demostrar que somos eficaces en nuestra gestión.
Ser eficaces en la gestión es mediar y otorgar una solución a esa mediación, sobre todo cuando la mediación ha sido objeto también de una resolución del organismo máximo. De la misma manera que dentro de cada uno los resultados se replican cuando un parlamento toma una decisión y el poder ejecutivo la respeta. Algo similar debemos entender si queremos abordar una gobernanza global.
También se ha hablado mucho de derechos humanos. Mi país tengo el orgullo de decir que es un ejemplo en materia de respeto irrestricto a los derechos humanos, luego de haber sufrido durante la década de los 70 una de las dictaduras más trágicas y terribles que provocó la desaparición no sólo de ciudadanos argentinos sino también de ciudadanos de otras nacionalidades. Somos también líderes en esta materia, hemos fundado la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Naciones Unidas junto a otros países y también hemos celebrado la Convención sobre desaparición forzada de personas, que nos ha tenido junto a Francia y otros países como autores.
Por eso quería ensayar estas ideas, que son reflexiones, que no tienen la soberbia de tener la verdad revelada ni de ser certezas absolutas, simplemente comparar cómo resolvimos momentos muy graves para la región sudamericana con una metodología en la cual nadie se levantaba hasta que no se resolvía la cuestión y se hacía por consenso.
Finalmente también –lo charlaba ayer con el Secretario General de Naciones Unidas, el doctor Ban Ki Moon, que tuvo la deferencia una vez más de recibirme en audiencia privada- la necesidad de establecer regulaciones de carácter global para asegurar la soberanía de los estados y la privacidad de los ciudadanos en el mundo ante hechos que son de público y notorio conocimiento. Creo -le decía yo- que han pasado muchas cosas desde la caída del Muro de Berlín y precisamente una de las razones más distintivas para la caída de ese muro fue primero que los ciudadanos del otro lado querían vivir con libertad, querían vivir sin ser observados, y yo recordaba ayer esa excelente película que seguramente todos ustedes han visto, que recibió un Oscar de la academia aquí en Estados Unidos, “La vida de los otros”, donde los ciudadanos se sentían espiados, se sentían controlados.
Creo que esto nos debe servir para que esos valores que tanto sirvieron para construir un ideal, el ideal de la democracia, el ideal de que podemos vivir y convivir en pluralidad, en diversidad, con diferentes ideas y que esas ideas diferentes no nos tornan en enemigos del estado ni enemigos de otro compatriota, deben volver a retomarse porque son las que dieron origen en definitiva a la carta de San Francisco, son las que dieron origen a múltiples convenciones que hemos suscripto y estoy absolutamente convencida que en el fondo -tal vez algunos más en el fondo que otros- pensamos exactamente de la misma manera. No es una cuestión de sensibilidad solamente, no es una cuestión de generosidad intelectual únicamente, es una forma, creo la más inteligente tal vez, de que esta forma democrática sea concebida por la mayor cantidad de ciudadanos globales como la mejor forma de vida. Para eso la paz, la seguridad, el crecimiento económico, la inclusión, el respeto a los derechos humanos y la diversidad de las personas creo que son los valores inalienables y a los que nadie está dispuesto a renunciar.
Por eso hoy quisimos introducir este debate que es el debate de cómo cooperamos desde los organismos regionales y subregionales por nuestra organización madre, que es Naciones Unidas, para asegurar un mundo con más paz y más seguridad, pero también decía que la paz y la seguridad no es un concepto militar, los que crean que la paz y la seguridad se aseguran únicamente con las armas, bueno, creo que hay múltiples ejemplos a lo largo de estos miles de años de historia de la humanidad que nos aseguran que lo que realmente construye sociedades y construye estabilidades son valores e ideales por los cuales una sociedad y millones de compatriotas globales están dispuestos a dar su vida por esos valores, como se hizo en nuestras revoluciones emancipadoras durante el siglo XIX, fundamentalmente en América, como se hizo en África durante el siglo XX y cuando estamos ante esta nueva aldea global, que también requiere otro tipo de emancipaciones y otro tipo de independencias.
Muchas gracias y ahora sí retomo nuevamente mi rol de presidenta del Consejo de Seguridad y restando aún 30 oradores los invito a un cuarto intermedio hasta las 15 horas, porque creo que todos debemos comer algo para poder seguir dialogando y debatiendo. Muchas gracias y buenos días a todos y a todas.

ARGENTINA “No se puede enfrentar un nuevo mundo con viejos métodos”, sostuvo la Presidenta ante el Consejo de Seguridad de la ONU

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Martes, 06 de Agosto de 2013
“No se puede enfrentar un nuevo mundo con viejos métodos”, sostuvo la Presidenta ante el Consejo de Seguridad de la ONU

La Jefa de Estado argentina expuso hoy en la Sede de las Naciones Unidas ante el Consejo de Seguridad, organismo que es presidido temporalmente por nuestro país. Pidió revisar el funcionamiento de la ONU y actualizar sus procedimientos para que se adapten a la nueva realidad imperante en el mundo.
En el inicio de su exposición, la Mandataria destacó el “marco regional inédito” en el que se desarrolla este encuentro, dado que participan del Consejo numerosos cancilleres latinoamericanos. “Hoy contamos aquí con la presencia de 14 cancilleres, 12 de los cuales pertenecen a la región Latinoamericana”, señaló.
En ese sentido, Cristina Fernández destacó el aporte a la paz y la estabilidad que realizaron instituciones como CELAC y UNASUR en la región sudamericana: “Hemos enfrentado situaciones de grave conflictividad en la región, y hemos dado respuesta; una respuesta que es en definitiva lo que debiera dar este Consejo de Seguridad ante distintos conflictos que se suscitan en distintos escenarios del mundo y que tornan a la paz y a la seguridad en dos valores muy vulnerables en el mundo contemporáneo.”, remarcó.
Como ejemplo de los algunas de las situaciones conflictivas que los organismos regionales debieron resolver, citó el enfrentamiento entre las repúblicas de Ecuador y Colombia tras el bombardeo militar lanzado por esta última hace dos años contra una base de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano; o la crisis internas de Bolivia tras la ola de violencia que afectó al departamento de Pando en 2008, y de Ecuador tras el intento de golpe contra el presidente Rafael Correa, iniciado con una revuelta policial en 2010.
En todos los casos, explicó la Mandataria, “se logró obturar la crisis y permitir la continuidad del sistema democrático”, lo que – continuó – “no es una cuestión menor para nuestra región”. La continuidad del sistema democrático permitió el crecimiento en paz y con seguridad, señaló la Mandataria.
Por otra parte, Cristina Fernández destacó la posición expresada en su alocución por el representante de la Liga de Países Árabes, quien consideró de suma importancia para la paz mundial que se cumplan las resoluciones emitidas por las Naciones Unidas. “Este es un punto nodal en la asunción de conflictos y en la eficacia del Consejo de Seguridad para resolver cuestiones conflictivas”, sintetizó la Mandataria argentina.
La Presidenta argentina señaló que esta expresión “parece casi una obviedad, pero en realidad no es una obviedad”, sino que constituye “el rasgo distintivo de quienes se sientan en este ámbito y porque son miembros permanentes y con derecho a veto, utilizan esta facultad que les otorga reglamentariamente la Carta de Naciones Unidas, el reglamento del Consejo de Seguridad, pero obturan la verdadera resolución de los conflictos”.
En ese marco, propuso que el Consejo contemple la aplicación de lo que denominó la “Doctrina de América del Sur”: que las resoluciones se tomen por unanimidad cuando hay alta conflictividad. Por eso pidió revisar el funcionamiento tanto de la ONU como del Consejo de Seguridad, dado que responden a una lógica diferente a la existente en el momento de su creación, en plena “Guerra Fría”. “No se puede enfrentar un nuevo mundo con viejos métodos”, dijo la Presidenta argentina.
Para Cristina Fernández, la no aceptación de un estado de Palestina, o la negativa del Reino Unido a entablar conversaciones por la soberanía de las Islas Malvinas son planteos que obstaculizan la estabilidad mundial: “No tenemos una postura caprichosa con Malvinas, simplemente queremos que se cumpla la resolución de la ONU, y que se resuelva una cuestión que es litigiosa y controversial”, dijo la Jefa de Estado sobre el conflicto del Atlántico Sur.
Asimismo, agregó que los países que constituyen la ONU “pueden tener opiniones discordantes sobre algo que no está resuelto por Naciones Unidas”, pero sostuvo que “cuando de este organismo que nos cobija a todos, del que todos somos signatarios, en el que todos nos hemos comprometido a respetar sus resoluciones, emana de su Asamblea General, órgano máximo de este organismo, una resolución, no estamos ante opiniones discordantes, estamos ante una resolución de Naciones Unidas” que debe ser acatada.
“Son tan graves los problemas que está atravesando el mundo, y éstos no solo hacen a la paz un concepto militar, sino un concepto económico”, aseveró la Presidenta. Y agregó: “El respeto de la sociedad global lo vamos a tener cuando podamos demostrar que podemos ser eficaces en la gestión”. “Ser eficaces en la gestión es mediar y otorgar una solución a esa mediación, sobre todo cuando la mediación ha sido objeto también de una resolución del organismo máximo. De la misma manera que dentro de cada uno los resultados se replican cuando un parlamento toma una decisión y el poder ejecutivo la respeta. Algo similar debemos entender si queremos abordar una gobernanza global”, expresó la Mandataria.
Finalmente, la Mandataria argentina señaló que “lo que realmente construye sociedades son los valores y los ideales”.

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