Despertar Nacional

Entradas etiquetadas como ‘Masacre’

ARGENTINA Los terroristas fundamentalistas de la OTAN han asesinado a cientos de civiles en Alepo, Siria

Los terroristas fundamentalistas de la OTAN han asesinado a cientos de civiles en Alepo, Siria
Los terroristas fundamentalistas de la OTAN han asesinado a cientos de civiles en Alepo, Siria
Red Voltaire | 10 de octubre de 2012

FUENTE: RED VOTAIRE NET ORG
http://www.voltairenet.org/article176183.html

La OTAN respaldó las acciones de los terroristas mercenarios que entraron la semana pasada en el barrio norte de la ciudad siria de Alepo, en donde mataron y mutilaron a decenas de civiles inocentes.
Empleando la típica táctica utilizada por Al Qaeda, es decir atentados con coches bomba dirigidos y colocados en plazas públicas en toda la ciudad. Esto fue un ataque coordinado contra la población civil pero que la prensa comercial occidental la ha presentado como siendo un ataque «preciso contra las fuerzas del régimen sirio del presidente Assad». La televisión CNN en su artículo «Siria: decenas de muertos en explosiones en las plazas públicas en Alepo» [1] tira su conclusión con [la información brindada por] el desacreditado Observatorio Sirio de Derechos Humanos, administrado por un solo hombre, Rami Abdelrahman, que es un reconocido miembro de esta sesgada agrupación llamada «oposición siria», cuya sede no está en Siria sino en el pueblo de Coventry, en Inglaterra, y que falsamente se hace pasar por una «organización de derechos humanos» [2].
Pero incluso sin tener fundamento alguno el señor Abdelrahman afirma y alega que «la mayoría de las víctimas han sido fuerzas del gobierno sirio», lo que significa que las víctimas restantes eran en realidad civiles inocentes. Atacar plazas públicas llenas de civiles [con niños y mujeres] de manera indiscriminada utilizando explosivos es un crimen de guerra, ataques que han sido posibles gracias al dinero en efectivo enviado por Occidente, así tambin como el armamento, los explosivos y el apoyo político que reciben estos grupos extremistas sectarios fundamentalistas [de Turquía, Francia, Arabia Saudita, EEUU, Catar, Alemania] y que comenzaron a organizar sus sabotajes ya en el año 2007 [3].
La ciudad de Alepo ha sufrido mucho a manos de los terroristas-mercenarios [bandas de bandidos y fánaticos a la base] apoyados por la OTAN, hay batallones enteros compuestos únicamente de terroristas-mercenarios fundamentalistas libios [4], no son sirios ni «luchadores por la libertad», como la prensa occidental intenta repetidamente de presentarlos.
Son militantes libios de la organización terrorista conocida como el Grupo Islámico Combatiente Libio (LIFG) [5], los cuales están estacionados, armados y financiados por la OTAN en Turquía, apoyados por Occidente y por los estados del Golfo como Qatar y Arabia Saudita, y que cruzaron la frontera en el norte de Siria para llevar a cabo atrocidades contra el pueblo sirio bajo la cobertura de un supuesto «Ejercito Sirio Libre».

El libio Mahdi al-Harati figura en las listas de terroristas buscados del Departamento de Estado de EE.UU., de las Naciones Unidas y de la Oficina de ministerio del Interior del Reino Unido (página 5, pdf)- Mahdi al-Harati pertenece a la reconocida y sindicada organización terrorista Grupo Islámico Combatiente Libio (LIFG), en la foto junto con sus compañeros terroristas en Siria. Harati está ahora al mando de una brigada operativa compuesta de libios dentro del territorio sirio que intenta destruir al gobierno sirio y someter a la población siria. Después de haber devastado muchos sitios históricos de Libia por rencor sectario religioso, estos mismos terroristas están atacando lugares del patrimonio histórico de Alepo, en Siria.
_______
A medida que estos batallones de terroristas-mercenarios no logran ganar ninguna batalla u objetivo militar significativo contra los militares del ejército sirio del gobierno del presidente Assad, estos han recurrido constantemente a la descarada estrategia de ataques terroristas como son los atentados con coches bomba de manera coordinada y sobre todo contra los sitios de alto valor histórico o simbólico [6] atentados perpetrados en el mismo casco urbano de la ciudad antigua. Los medios de comunicación occidentales han intentado presentar estos ataques y saqueos de los tesoros históricos de Siria como siendo perpetrados por el mismo gobierno sirio, cuando son los terroristas libios, ellos hicieron lo mismo contra sus propios lugares históricos en Libia y de manera sectaria, destrucción respaldada por la OTAN sobre los escombros de lo que fue la Jamahiriya, es decir el estado-nación- de Gaddafi.
La ONU describió en detalle estos ataques perpetrados en Libia contra los sitios o monumentos históricos del país en un informe titulado «expertos independientes de la ONU condenan la destrucción de lugares religiosos sufíes en Libia» [7], el informe decía:
«Tres expertos independientes de Naciones Unidas han condenado hoy enérgicamente la destrucción de sitios religiosos e históricos sufíes en varias partes de Libia, así como la intimidación y el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes desarmados que se oponían a la destrucción de dichos lugares».
«Según informes y otras investigaciones periodísticas independientes acusan a los ultra-conservadores islámicos como autores intelectuales y responsables de los daños causados a estos monumentos históricos, al parecer con la aprobación de miembros de las fuerzas de seguridad. Los sitios son venerados por los creyentes de culto sufíes, una rama del Islam conocido por su moderación, pero considerada herética por algunas ramas fundamentalistas de la fe islámica».
Son estos mismos extremistas fundamentalistas sectarios islámicos los que están efectuando este sucio trabajo terrorista en Siria, de nuevo, con el apoyo de la OTAN, con dinero en efectivo y mucho apoyo político y militar encubierto de Occidente, llevan a cabo atrocidades idénticas cada día y que la prensa comercial occidental se niega a revelar y prefiere repetir mentiras a la opinión pública evitando así de dar a conocer la verdadera dimensión de este conflicto.
Fuente: Tony Cartalucci, Land Destroyer Report.
[1] “Syria: Dozens killed in blasts at Aleppo public square”
[2] ”West’s Syrian Narrative Based on “Guy in British Apartment.”
[3] “Syrian War: The Prequel”
[4] “Libyan fighters join ’free Syrian army’ forces.”
[5] “Libyan Terrorists Are Invading Syria.”
[6] “Destruction of ancient Aleppo alarms antiquities experts.”
[7] “UN independent experts condemn destruction of Sufi religious sites in Libya.”, Una investigación de expertos independientes de la ONU condena la destrucción de lugares sufíes en Libia.

ARGENTINA BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO 16 DE JUNIO DE 1955

FUENTE: 24CON CONURBANO ON LINE
http://www.24con.com/conurbano/nota/22622-A-54-años-del-día-en-que-bombardearon-La-Plaza/
A 54 años del día en que bombardearon La Plaza

Una entrevista con el platense Gonzalo Chaves, el hombre que investigó la masacre de Plaza de Mayo en 1955.

El 16 de junio de 1955 la aviación naval y aparatos a reacción de la Fuerza Aérea bombardearon Plaza de Mayo. Los nombres de los muertos y heridos de aquellos hechos fueron durante años “desaparecidos” de la historia. Gonzalo Chaves les devolvió la identidad a partir de un minucioso relato que plasmó en La masacre de Plaza de Mayo.

Gonzalo Chaves es un escritor fraguado en la lucha política durante los años de proscripción del peronismo. Nació en La Plata en 1939 y desde muy joven, “por mandato paterno”, integró la denominada Resistencia Peronista. Su padre, un suboficial del Ejército que participó del alzamiento del general Valle, fue asesinado por la Triple A luego de la muerte del general Perón. Conoció el exilio y la persecución por su condición de militante de la Generación del Retorno, como prefiere llamar a los jóvenes de los años setenta.

La masacre de Plaza de Mayo (De la Campana, 2005) es, como dice en su prólogo Miguel Bonasso, “la reparación de un olvido maliciosamente perpetrado por una historia oficial experta en cultivar la desmemoria”.

–Pasó más de medio siglo del bombardeo a Plaza de Mayo, y continúa siendo un hecho casi perdido en la memoria y en la historia de los argentinos, cuando en verdad representa una de las masacres más brutales que cualquiera pueda imaginar.

–Esa fue la razón, precisamente, que motivó la escritura de mi libro. Cuando se cumplieron los cincuenta años de la masacre, el diario La Nación puso el énfasis en recordar la quema de las iglesias, que se produjo ese mismo día, luego de que cayeran las bombas, y cuyos autores muy probablemente fueron los propios enemigos de Perón para exacerbar el enfrentamiento con los sectores católicos, pues no hubo una sola iglesia quemada en los barrios y en las afueras de Buenos Aires o de ninguna otra ciudad. Lo que reflejó La Nación es consecuencia de una mirada sobre la historia nacional llena de silencios como el silencio que por años reinó en torno a la masacre de la Plaza de Mayo.

–¿Cúal es la cronología de aquel 16 de junio de 1955?
–A las seis de la mañana en la base aeronaval de Punta de Indio, los militares sediciosos ya estaban preparados para iniciar el bombardeo sobre la Casa Rosada con el objeto de asesinar al general Perón. A las nueve despegaron y en virtud de que las condiciones meteorológicas habían empeorado debieron cruzar hasta el Uruguay, donde sobrevolaron la ciudad de Colonia durante varias horas a la espera de que mejoraran las condiciones del tiempo. Al mediodía, para ser más exactos a las 12.40, el capitán de fragata Néstor Noriega dio la orden de bombardear. La primera bomba la tira él y cae sobre la Plaza. En ese mismo instante, un trabajador de la Aduana, Juan Carlos Marino, que viajaba todos los días desde Morón a Buenos Aires, asomaba en la salida del subte. Es alcanzado por una esquirla y es el primer trabajador en caer asesinado.

–¿Cuántos aviones intervinieron en el bombardeo?
–La aviación naval contaba con seis aparatos Beechcraft. Estaban armados con una bomba de cien kilogramos cada uno. Detrás de estos aviones, una formación de North American, al mando del capitán de corbeta Santiago Sabarots, integrada por catorce aparatos con cuatro bombas de cincuenta kilos, hicieron la segunda pasada. También actuaron algunos aviones a reacción de la Fuerza Aérea.

–Las bombas cayeron en un amplio perímetro y muy pocas en la Casa de Gobierno…
–Sí, al punto que la tercera bomba dio de lleno sobre un trolebús que circulaba por detrás de la Casa Rosada. Penetró limpiamente el techo de vehículo y aunque no estalló fue suficiente el vacío que provocó para causar la muerte de alrededor de cincuenta personas y un grupo de niños que iba a la escuela.

–¿Su libro es el primero que indaga en torno a estos hechos?
–Durante mi investigación encontré varios artículos en la revista Primera Plana y en otras revistas de los años setenta. Hay un libro de Alberto Carbone, El día que bombardearon Plaza de Mayo, publicado en 1997, que no tuvo gran difusión. El autor no relata todos los hechos pero tiene mucho valor porque incorpora una serie de entrevistas a militares implicados en la masacre de enorme relevancia. Los dichos, por ejemplo, de un marino, cuyo nombre el autor no revela, demuestran una lógica implacable en obvia conexión con lo que sucederá años después durante el Proceso: “La masacre de Plaza de Mayo es una mentira, no existió”, le dice este marino a Carbone, que a cartón seguido le pregunta: “¿Usted alguna vez encontró una lista de los muertos, una placa, un monumento? Nada existió. Si hubiera existido Perón ponía a las viudas en la Plaza de Mayo”.

–Seguramente se habrá preguntado muchas veces por qué el 16 de junio fue silenciado durante tantos años.
–Mire, hay varias causas del silenciamiento: una de las causas, la más inmediata, es que a los tres meses se produce el triunfo de la Libertadora y eso legitimó el bombardeo. Ellos mismos lo dicen cuando aseguran, en distintas publicaciones, que sin el 16 de junio no hubiera habido un 16 de septiembre. En consecuencia, se produce una enorme distorsión histórica que llega, en cierta forma, hasta nuestros días. El otro motivo es la actitud del propio Perón, que busca tender una mano de paz después del bombardeo, en un gesto que no es comprendido por el resto de las Fuerzas Armadas. Todo lo contrario. Se lo interpreta como un gesto de debilidad. El gobierno constitucional podría haber aplicado con toda severidad el Código de Justicia Militar y haber fusilado a los responsables de la masacre. No lo hizo, y tres meses después se produce el golpe que provoca la caída del general Perón.
–El complot para derrocarlo ya estaba en marcha e incluso formaban parte de este proceso hombres muy cercanos al Gobierno.
–Claro, el mismo ministro de Marina, el contralmirante Aníbal Olivieri, que hacía gala de su lealtad a Perón, forma parte de la conspiración. Este personaje, dos días antes del bombardeo, se internó en el hospital Naval y cuando el contralmirante Samuel Toranzo Calderón –jefe del levantamiento– ocupó el Ministerio, Olivieri abandona el hospital con sus dos ayudantes, dos jóvenes tenientes de la Marina que tiempo después serían autores directos del genocidio perpetrado por la última dictadura: Emilio Eduardo Massera y Horacio Mayorga.

–¿Olivieri fue juzgado por su responsabilidad en la masacre?
–El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo incriminó y cuando se le preguntó por qué había ido al Ministerio continuó sosteniendo que era leal al presidente y que sólo había concurrido al lugar para ver qué pasaba. Lo interesante de su declaración, en términos históricos, es que cuando se lo indaga en torno a la participación de Massera y Mayorga pide que a estos oficiales no se los juzgue porque estaban cumpliendo órdenes. Allí aparece el primer antecedente de la obediencia debida.

–¿Se producen enfrentamientos en tierra?
–Unos trescientos hombres de la Infantería de Marina, al mando del capitán de fragata Juan Carlos Argerich, avanzaron desde el Ministerio de Marina, donde hoy funciona la sede de la Prefectura, hacia la Casa Rosada. La heroica resistencia de los Granaderos los puso en retirada. Hay un dato para subrayar: los infantes de Marina contaban con armamento moderno de origen belga, que había ingresado en el Bahía Tetis, en el por entonces buque escuela de la Armada, y que secretamente fue desembarcado en el apostadero de Río Santiago, lugar donde funciona la escuela de oficiales de la Marina y que dirigía Isaac Rojas. Cayeron en el enfrentamiento quince granaderos que, con sus viejos fusiles Máuser de un tiro, repelieron el ataque. Recién al cumplirse cincuenta años de estos hechos, el Ejército, a través de su jefe, el general Bendini, los recordó y les hizo un homenaje.

–¿Cuándo se produce el segundo bombardeo?
–Alrededor de las tres de la tarde. Los sediciosos, en la madrugada, habían ocupado el aeropuerto de Ezeiza para reabastecerse de combustible y armamento. En Ezeiza se suman tres aviones Catalina que habían despegado de la base Comandante Espora, aunque según varios investigadores, dos de los pilotos de estos aparatos se negaron a bombardear. En ese segundo raid participan los Gloster Meteors de la Aeronáutica.

–¿Es decir, entonces, que un sector de la Fuerza Aérea también participó del bombardeo?
–El oficial De la Vega, que toma la base aérea de Morón, es el jefe de los aviadores que aportan los Gloster, los aviones a reacción más poderosos que tenía la Argentina.

–¿Se puede pensar, independientemente del heroísmo de los pilotos que lucharon en Malvinas, que este es el verdadero y a la vez tristísimo bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina?
–Lamentablemente, sí. Los Gloster no eran aviones bombarderos pero estaban dotados de cohetes y ametralladoras que usaron a discreción sobre distintos puntos de Buenos Aires. Lo hacen sobre la CGT y el edificio donde hoy funciona el Ministerio de Desarrollo Social, en plena Avenida 9 de Julio, donde unos años antes se había llevado a cabo el renunciamiento de Evita. También desde el aire se ataca la residencia presidencial, de Agüero y Libertador, donde hoy se levanta la Biblioteca Nacional. Allí muere un hombre de sesenta años y dos jóvenes de quince y dieciséis años, un vigilante y una mucama de una casa de los alrededores.

–¿Qué edad tenían esos hombres?
–Eran muy jóvenes, tenían entre 22 y 23 años. Los aviadores militares tienen una carrera muy breve. A los 30 años o un poco más ya no pueden tripular aviones de combate. Se sentían una suerte de cruzados. Sobre el fuselaje de sus aeronaves habían inscripto la insignia “Cristo Vence”, con una V y en el centro de ella una cruz, un signo que luego el peronismo transformará para hacerlo propio, con la “V” y la “P” de Perón para significar su retorno, y la lucha, por otra parte, que para ese fin articulará la resistencia peronista y la generación a la que yo pertenezco. Creo, volviendo a lo que me interesa remarcar, que para justificar tamaño crimen sus autores apelaron a un fundamento religioso como tantas veces ha pasado en la historia de la humanidad.

–¿Cuál fue el rol de la oposición en este alzamiento?
–La verdad, la oposición a Perón, vinculada a los grandes intereses de la oligarquía, aparece simultáneamente con el peronismo, ya en 1946. Sin embargo recién cobrará fuerza y podrá ganar la calle cuando la Iglesia se enfrenta al Gobierno. La fecha clave es el 11 de junio de 1955. Ese día, en la procesión del Corpus Christi, la oposición al Gobierno logra reunir a unas cien mil personas. Durante la marcha se congregan no sólo los católicos sino también algunos partidos políticos y muchos ateos confesos. La marcha termina en el Congreso, donde se quema una bandera argentina para apagar una de las lámparas votivas que tiene el parlamento.

–Queda claro, por lo que acaba de decir, que hubo participación de civiles en la planificación de la masacre.
–El objetivo del bombardeo era matar a Perón en la Casa de Gobierno. Y junto a los marinos actuaron los denominados comandos civiles que rodearon la Plaza de Mayo aquel 16 de junio bajo el liderazgo de Mario Amadeo. Buscaban instalar un gobierno cívico militar con participación del Ejército, la Marina y la Aeronáutica y con políticos como el unionista Zavala Ortiz, funcionario años después del gopbierno de Artuto Illia, el conservador Adolfo Bichi y el socialista Américo Ghioldi, embajador del Proceso en Lisboa y que ya había participado en el alzamiento del año 1952 contra Perón. También fue un protagonista importante Alvaro Morales, un estudiante encargado de organizar el apoyo de los universitarios y Mariano Grondona, que estaba a cargo de la célula de los Comandos Civiles en la Facultad de Derecho.

–¿Cuántos trabajadores murieron ese día?
–No hay precisión, es decir, no podemos decir que tenemos un número cerrado sobre la base de lo que hemos investigado. Logramos establecer con exactitud el nombre, el documento y el domicilio de más de 350 muertos y 700 heridos. En el local de la CGT, al cumplirse cincuenta años del bombardeo, colocaron una placa con el nombre de los muertos sobre la base de lo que registramos en nuestro libro. No obstante ello, hay firmes presunciones de que los muertos pueden ser un poco más, alrededor de 400, y que los heridos superaron el millar.

–Existe la sensación de que incluso con el aporte que usted ha hecho con su libro, la masacre del 16 de junio de 1955 continúa siendo un hecho de escasa relevancia para gran parte de los intelectuales y políticos argentinos.
–Siempre se habló de la masacre pero ciertamente nunca se le dio la dimensión que tenía. Tal vez debido a la primera reacción de Perón, que nadie se animó a quebrar. Es más, ni la generación del ‘70 le dio la verdadera relevancia a estos hechos. De todos modos hay que tener en cuenta que no existieron muchas oportunidades para hablar de este tema ni para articular un relato que pueda garantizar un lugar, el lugar que debe tener, en la memoria de los argentinos. Tres meses después, como ya dije, cayó el gobierno peronista. Luego vino la proscripción, la persecución, la resistencia. Cuando el peronismo vuelve al gobierno, con el doctor Cámpora, se viven apenas 49 días y luego, ya con el general Perón en el poder, comenzamos una etapa donde comienzan a producirse severas convulsiones internas en el seno del propio movimiento. Poco más tarde ya tenemos el Proceso y su plan genocida, cuya semilla se sembró con las bombas del 16 de junio.

–¿Quiénes fueron los pilotos que participaron del bombardeo?
–De la Marina, el capitán de fragata Noriega; los capitanes de corbeta De la Canal, Pérez y Gambier; los tenientes de corbeta Richmond, Kelly, Moya y Gentile; los tenientes de navío Massera, Garavaglia, Sanguinetti, Kiernan y Orsi; los tenientes de fragata García, Mac Dougall y Miranda; los guardiamarinas Pedroni, Grondona, Reindl y Larrosa, y el suboficial Aguilar. De la Fuerza Aérea participaron los tenientes primeros Martin y Carus y el teniente Soto.

–Carlos Enrique Carus fue, tal vez, el que demostró la máxima perversidad entre todos los perversos de aquel día.
–El teniente primero Carus, después de la rendición de la Marina, fue el último en pasar sobre la Plaza de Mayo. Tira la última bomba sobre los treinta mil trabajadores que se habían reunido en la plaza. Un dirigente de la CGT, que fue testigo de estos hechos, me dijo que para él habían tirado bombas de napalm porque muchos cuerpos estaban carbonizados. A mí me resultó llamativa su deducción, pues estaba casi seguro que todavía esas bombas no habían sido inventadas. Sin embargo, hay fotos que muestran cadáveres absolutamente carbonizados. La respuesta la obtuve tiempo después. Un día, casi por casualidad, llegó a mis manos una revista española de aviación. En uno de sus artículos publicaba la ficha técnica de los Glosters Meteors y su capacidad de combate. Como un agregado que, con toda seguridad no imaginaron sus fabricantes, aparecía el detalle de que los tanques suplementarios de combustible podían ser utilizados en un combate. Ponían, como ejemplo, lo que había sucedido el 16 de junio de 1955 en nuestro país, cuando uno de los comandantes de esos aviones los arrojó sobre los trabajadores reunidos en la plaza para prenderlos fuego.

Publicado el 10 de mayo de 2007 en el diario Noticias de la Costa de Viedma.
Gentileza diario Diagonales

LIBIA La OTAN está masacrando a la población civil en Trípoli

27/08/11
FUENTE: LOENOR EN LIBIA BLOGSPOT
http://leonorenlibia.blogspot.com/2011/08/kay-nos-manda-un-twiter.html
Kay nos manda un twiter

Foto extraída Tarpley.net
Estos twitter me parecen importantes para comprobar a pesar del asedio mediático de la OTAN, que los libios siguen en su sitio y que jamás cederán el país a los agresores.
Libia entera está unida entonces: ¿Cómo pueden justificar que defienden al pueblo? Es un gran escándalo. Ya veis ene esta foto de supuestos rebeldes Libios.
Una aclaración es que los libios no llevan barba y supongo que no tengo que aclarar nada respecto a los occidentales que se ven claramente.

Twitte:
El gobierno está liderando la lucha en Trípoli. No es verdad que se hayan marchado.

La OTAN está masacrando a la población civil en Trípoli.

Los mercenarios de la OTAN ejecutan a los soldados libios que apresan.

El gobierno libio nos lidera y no permitiremos que los mercenarios de la OTAN destruyan Tripoli.
Publicado por Leonor en 04:28

Nube de etiquetas