Despertar Nacional

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ARGENTINA 17 DE OCTUBRE DE 1945 – 17 DE OCTUBRE DE 2013

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO.
FUENTE: LUCHE Y VUELVE
http://www.lucheyvuelve.com.ar/Discursos/1710.html
El 17 de octubre de 1945, a las 23 hs. Desde el Balcon de la casa Rosada
Trabajadores: hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón, y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino. Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria.
Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. (En ese instante, alguien cerca del balcón le gritó: ¡un abrazo para la vieja!) Perón le respondió: Que sea esta unidad indestructible e infinita, para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado. Porque los hombres que no son capaces de olvidar, ni merecen ser queridos y respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.
Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño éste mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo que son la esperanza más cara de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último, el recomendarles que antes de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras, que han de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días.”

ARGENTINA Homenaje a Hipólito Yrigoyen y Juan Peron: Palabras del Vicepresidente de la Nación

Homenaje a Hipólito Yrigoyen y Juan Peron:   Palabras del Vicepresidente de la Nación
PALABRAS DEL VICEPRESIDNENTE DE LA REPÚBLICA EN   EJERCICIO DE LA PRESIDENCIA, AMADO BOUDOU, EN EL ACTO DE HOMENAJE A HIPÓLITO   YRIGOYEN Y A JUAN DOMINGO PERÓN

(Falta comienzo por problemas de tranmisión)

…un momento muy importante por lo que estamos   conmemorando y un momento muy importante tal cual lo destacaba nuestra   Presidenta que tiene que ver con estos dos líderes indiscutidos que han sido   pasos fundamentales en la construcción de esta Argentina, esto que tiene que   ver con la lucha contra el colonialismo y neocolonialismo que en la fecha de   ayer cometió un acto atroz contra un presidente de nuestra Sudamérica, de   nuestra patria grande.

Pero esta conmemoración, me parece que es   fundamental para interpretar el presente. No tiene sentido la historia si no   es para arrojar luz sobre el presente y tampoco tiene mucho sentido el   presente si no podemos interpretar cómo llegamos hasta aquí y hacia donde   vamos.

Me parece que la clave en común de estos dos   grandes líderes argentinos que estamos hoy reconociendo y conmemorando, tiene   que ver con las luchas populares, tiene que ver con la ampliación de   derechos, tiene que ver con que la democracia no sea solo un formalismo, sino   que cobre sentido. Y en ese aspecto es que hoy estamos viviendo una etapa   comparable a estas presidencias de Yrigoyen y de Juan Domingo Perón.

Y si querés conocer a alguien, lo podés conocer   por sus enemigos. Y realmente, dos gobiernos que fueron volteados por golpes   militares, no solo tenían de enemigos a los militares que encabezaron esos   golpes, sino que también, parte del poder concentrado, parte del poder   económico, parte del poder financiero y parte del poder mediático, sin duda   se encontraron y se encuentran entre los enemigos del pueblo y los enemigos   de las expresiones populares de ese pueblo.

Hoy lo vemos a la distancia, pero podíamos ver   las tapas y los comentarios del diario Crítica erosionando y buscando   restarle poder y representatividad a Hipólito Yrigoyen.

No pasaba algo similar con el diario La Nación en   la época del general Perón; no pasa algo similar hoy con los diarios La   Nación, Clarín, Perfil, lo enemigos siempre son los mismos, la lucha es la   misma, tiene que ver con distintos momentos históricos.

En un momento, la incorporación del pueblo a las   decisiones democráticas, en otro, la justicia social como eje rector y hoy la   inclusión, el crecimiento con inclusión social, como un eje fundamental.

Pero los temas también siempre son los mismos: la   visión de nuestro país integrado a su continente y peleando contra el   colonialismo en las tres épocas.

La visión de un país tratando de armar su sistema   industrial y poniendo el trabajo y al trabajador como centro de la   posibilidad de llevar adelante realizaciones individuales solamente en un   contexto de crecimiento colectivo. La necesidad de que la democracia no sea   solo un formalismo, sino llenarla de contenido, que esa democracia vuelva en   gestión de sus gobernantes a la vida del pueblo.

Y de esto se trata, ¿no?, hasta Yrigoyen votaban   muy pocos en la Argentina; con Perón, se incorporaron también las mujeres.   Hoy, con decisiones judiciales, nuevamente tratan de que los argentinos no   podamos votar para elegir cómo se gobierna el funcionamiento del Poder   Judicial. Los temas siempre son los mismos y esto lo marca con muchísima   claridad, pero sobre todo con su esfuerzo y su testimonio personal, todos los   días nuestra Presidenta.

Por eso, queremos que este homenaje no sea nada   más que una reedición del pasado, sino toda la luz que arrojan Yrigoyen y   Perón sobre los tiempos y las luchas presentes. Porque solo conocerás hacia   dónde vas, si ves quiénes son los enemigos que te enfrentan. Y el mascarón de   proa, siempre son los medios de prensa concentrados, pero son solo el   mascarón de proa. Atrás hay mucho más, son la herramienta indispensable pero   no suficiente para ir contra los pueblos.

Y como el 2000 nos encontró dominados, es muy   bueno que estemos aquí, no solo nuestra fuerza política, sino también la   fuerza política centenaria. Porque como el 2000 nos encontró dominados, el   2003 y a partir de él, nos encuentra unidos construyendo la Argentina de los   40 millones.

Muchas gracias. (APLAUSOS)

 

ARGENTINA Homenaje a los ex presidentes Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón

Jueves, 04 de Julio de 2013

Homenaje a los ex presidentes Hipólito Yrigoyen y   Juan Domingo Perón

 

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El vicepresidente Amado Boudou presidió esta   tarde, en Casa de Gobierno, un acto por el aniversario de la muerte de los ex   presidentes Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, quienes -expresó-   “fueron pasos fundamentales en la construcción de la Argentina y en la   lucha contra el colonialismo”.

El vicepresidente, Amado Boudou, el jefe de   Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el secretario General de la Presidencia,   Oscar Parrilli, encabezaron esta tarde, en el Salón de los Patriotas   Latinoamericanos de la Casa de Gobierno, un homenaje por el aniversario de la   muerte de los ex presidentes Hipólito Yrigoyen, el 3 de julio de 1933, y Juan   Domingo Perón, el 1 de julio de 1974.

Luego de colocar una ofrenda floral ante los   cuadros de los ex mandatarios, Boudou señaló que “fueron pasos fundamentales   en la construcción de la Argentina y en la lucha contra el colonialismo, que   ayer concretó un acto atroz contra –el presidente de Bolivia- Evo Morales”.

“Los enemigos siempre son los mismos, la lucha es   la misma”, dijo el vicepresidente al referirse a parte del poder económico,   financiero y mediático, y subrayó que “las claves comunes de Yrigoyen y Perón   son la ampliación de derechos y la consolidación de la democracia”.

Afirmó, entonces, que “el crecimiento con   inclusión social es el eje de la Argentina, que hoy está integrada al   continente y pelando contra el colonialismo”.

“Hasta Yrigoyen votaban muy pocos, con Perón se   incorporaron las mujeres, y hoy trabas judiciales intentan impedir que los   argentinos elijan a los integrantes del Poder Judicial”, sostuvo el   funcionario y añadió que el “mascarón de proa son los medios concentrados,   herramienta indispensable para ir en contra de los pueblos”.

Indicó que estos líderes “arrojan luz sobre los   hechos presentes” y remarcó la necesidad de “llenar de contenido a la   democracia”. “El año 2000 nos encontró dominados, hoy estamos unidos los 40   millones de argentinos”, concluyó.

 

ARGENTINA TENIENTE GENERAL JUAN DOMINGO PERON

FUENTE TEXTO: LA PERONOSFERA

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Juan Domingo Perón, tres veces presidente de la Argentina, nace en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de l895. Su carrera militar y política fue muy exitosa.

La misma comenzó en l943, al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, y desde l944, de la Secretaría de Guerra. Luego se hizo cargo de la Vicepresidencia de la Nación, que tendía hacia una organización unipartidista.

A partir de ese momento, llegó al primer plano de la vida nacional una nueva fuerza, el justicialismo, que enfrentaría a los partidos tradicionales en l946.

Así Perón llega a la Presidencia. Es electo en 1951 para un nuevo período, y permaneció en su cargo hasta la Revolución Libertadora del 19 de setiembre de 1955.

Tras un exilio de 17 años regresó al país y asumió por tercera vez la presidencia el 12 de octubre de l973, hasta su fallecimiento ocurrido el 1º de julio de l974.

A 39 años de su desaparición física y en memoria de su lucha por constituir una Nación Socialmente Justa, Economicamente Libre y Políticamente soberana te decimos PRESENTE EN NUESTROS CORAZONES MI GENERAL!!!!! SOMOS TUS SOLDADOS!!!!

 

ARGENTINA Bombas sobre Plaza de Mayo

16 de junio de 1955
Bombas sobre Plaza de Mayo (*)

Roberto Bardini

FUENTE: LUCHE Y VUELVE
http://www.lucheyvuelve.com.ar/General/bomabasalaplaza.htm

En la mañana del 16 de junio de 1955, efectivos de la
marina de guerra y “comandos civiles” intentan sin
éxito copar la Casa Rosada y tomar prisionero al
presidente Juan Perón. El mandatario busca refugio
en el edificio del ministerio de Guerra y se dispone a
sofocar la rebelión. A mediodía, aviones la Armada
bombardean y ametrallan la sede del gobierno y la
Plaza de Mayo. Una de las primeras bombas estalla
en el techo de la Casa Rosada. Otra, le pega a un
trolebús lleno de pasajeros y mueren todos. Los
aviadores subversivos lanzan nueve toneladas y
media de explosivos.

Hay 350 muertos y 2 mil heridos. Setenta y nueve personas
quedan lisiadas en forma permanente. Los agresores huyen
hacia Uruguay, donde solicitan asilo político.

Al día siguiente, el diario Clarín -que no se caracteriza por
sus simpatías peronistas- escribe: “Las palabras no alcanzan
a traducir en su exacta medida el dolor y la indignación que
ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión
perpetrada por los aviadores sediciosos”.

Fue la segunda vez en toda la historia argentina que la ciudad
de Buenos Aires era bombardeada. La primera ocurrió durante
las invasiones inglesas de 1806 y 1807. En esta ocasión, a
mediados del siglo veinte, no existía un estado de guerra,
quienes atacaron por sorpresa vestían uniformes militares
argentinos y las víctimas fueron civiles desarmados, también
argentinos.

El ataque a traición de los aviadores navales produce un terrible
impacto en la población. Durante meses no se habla de otra cosa
en los hogares de todo el país. En Dossier secreto – El mito de la
guerra sucia, el periodista norteamericano Martin Andersen cita
el informe de un analista de la embajada de Estados Unidos en
Buenos Aires, quien describe este estupor generalizado:

“El bombardeo del 16 de junio de 1955 explotó con una fuerza
cataclísmica, por tanto, sobre una población civil condicionada
por un siglo de paz y que tenía la confirmada creencia de que
semejantes cosas no ocurrían en la Argentina. Se detecta en la
gente no sólo el sentimiento de escándalo, sino de vergüenza
de que semejante matanza de civiles inocentes pudiera haber
ocurrido en el corazón de Buenos Aires”.

Perón no quiere enfrentamiento entre las fuerzas armadas y,
mucho menos, entre militares y trabajadores. Aquel 16 de junio
de 1955, después del primer bombardeo a la Casa de Gobierno,
el general le ordena a un mayor del ejército que fuera a hablar
con el secretario general de la CGT:

– Ni un solo obrero debe ir a la Plaza de Mayo -le dice al oficial.
Y refiriéndose a los aviadores navales, agrega: -Estos asesinos
no vacilarán en tirar contra ellos. Ésta es una cosa de soldados.
Yo no quiero sobrevivir sobre una montaña de cadáveres de
trabajadores.

El relato de este hecho tiene una dimensión mayor porque su
autor es Pedro Santos Martínez, un historiador insospechado
de simpatías peronistas (citado en 1946-1955 – La nueva
Argentina, La Bastilla, Buenos Aires, 1988).

Los obreros salieron a la calle igual, al grito de “¡Perón, Perón!”
Muchos fueron masacrados desde el aire o al quedar atrapados
entre dos fuegos.

Martínez describe otro episodio que da una idea de las
convicciones morales de los golpistas. Por la tarde, los
subversivos atrincherados en la Secretaría de Marina despliegan
una bandera blanca que, de acuerdo a las reglas militares, sólo
podía significar dos cosas: diálogo o rendición. El general
peronista Juan José Valle y otros oficiales leales se dirigen al
lugar para parlamentar, con instrucciones de ser tolerantes con
los rebeldes. Cuando la comisión se acerca al edificio, la bandera
blanca es arriada y una ametralladora los recibe con ráfagas de
plomo.

Perón narra en su libro Del poder al exilio, citado por Martínez,
que cuando una multitud enardecida se concentró con garrotes
frente a la Secretaría de Marina, el almirante golpista que estaba
al mando envió un “dramático” mensaje al jefe del ejército:
“Intervenga. Mande hombres. Nos rendimos, pero evite que la
muchedumbre armada y enfurecida penetre en el edificio”.

Ese mismo día, después de recuperar el edificio, el general Valle
le dijo a Perón:

– Mi general, este ejército no le va a servir para la revolución
popular. Arme a la CGT.

En la noche, como reacción popular a los bombardeos, son
saqueadas e incendiadas la Catedral Metropolitana y diez
iglesias. Poco después, trasciende que Perón ha sido
excomulgado por el Papa Pío XII, quien siempre se negó a
tomar idéntica medida con Mussolini y Hitler.

Durante años, los antiperonistas repetirán que los incendiarios
de los templos contaban con la complicidad de policías y
bomberos. Y los historiadores oficiales pondrán más énfasis en
la quema de las iglesias que en la masacre de civiles perpetrada
horas antes por la aviación naval. Años después, muchos
jóvenes repetirán lo que escucharon de chicos en sus casas.

Luego del bombardeo a la Plaza de Mayo, Perón no sólo no toma
revancha contrariando el sentimiento de sus propios seguidores,
sino que busca la pacificación interna. En julio, levanta el estado
de sitio, deja en libertad a varios detenidos políticos y elimina
algunas restricciones políticas. El 31 permite utilizar la radio, el
principal medio de comunicación de la época, a dirigentes
opositores.

Perón ofrece renunciar a la jefatura del movimiento peronista
y mantener sólo el cargo de presidente de la nación. En
búsqueda de la reconciliación, el general cambia a integrantes
de su gabinete, sustituye al jefe de policía y se desprende de
Raúl Apold, su jefe de propaganda. Al mismo tiempo, designa
A John William Cooke como interventor del partido en la Capital
Federal.

Sin embargo, la situación ha llegado a un punto sin retorno.
Conservadores, radicales, nacionalistas liberales, comunistas
y socialistas exigen la renuncia del presidente. El Ejército, la
Marina y la Aeronáutica conspiran abiertamente y los “comandos
civiles” se organizan. Tres meses después, Perón será derrocado
por la llamada “revolución libertadora”, un antecedente de la
ciénaga sangrienta instaurada en 1976.

(*) Publicado el 15 de junio de 2003 en Rodelu.net

El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente correcto»,
el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde
arriba. Está a favor de la ética, las relaciones fraternales entre
personas y la universalidad construida desde abajo.

ARGENTINA PERON VUELVE – 17 DE NOVIEMBRE DE 1972 – EZEIZA

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO.
FUENTE: LUCHE Y VUELVE
http://www.lucheyvuelve.com.ar/Discursos/1710.html
El 17 de octubre de 1945, a las 23 hs. Desde el Balcon de la casa Rosada
Trabajadores: hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón, y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino. Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria.
Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. (En ese instante, alguien cerca del balcón le gritó: ¡un abrazo para la vieja!) Perón le respondió: Que sea esta unidad indestructible e infinita, para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado. Porque los hombres que no son capaces de olvidar, ni merecen ser queridos y respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.
Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño éste mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo que son la esperanza más cara de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último, el recomendarles que antes de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras, que han de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días.”

ARGENTINA 8 de octubre de 1895 Nacimiento de Juan Domingo Perón

8 de octubre de 1895
Nacimiento de Juan Domingo Perón
FUENTE: INSTITUTO NACIONAL JUAN DOMINGO PERON
http://www.jdperon.gov.ar/institucional/noticias/08-10.html

“Es la mañana del 8 de octubre de 1895. En el patio de una amplia casona de la calle Buenos Aires, en el pueblo de Lobos, un niño de cuatro años ha interrumpido sus juegos. Mario Avelino Perón no entiende bien lo que está sucediendo: su madre, doña Juana, no ha salido ese día de la habitación, un agitado ir y venir de gente extraña lo inquieta y los persistentes berridos que de pronto llenan la casa acaban por intrigarlo. Por fin, su tía Francisca aparece con un recién nacido en brazos. Ha llegado al mundo su hermanito prometido”.

Estas palabras corresponden a una obra titulada Perón, el hombre del destino, editada en febrero de 1974, bajo la dirección de Enrique Pavón Pereyra, cuando todavía vivía el general Juan Domingo Perón.
Se ha dicho mucho y se sigue diciendo acerca de la fecha y el lugar de nacimiento de Juan Domingo Perón. Aún hoy se siguen publicando obras escritas por autores nacionales y extranjeros, que ponen en duda estos datos que nuestro Instituto Nacional entiende como ciertos, basándose en que tanto la obra que citamos como la biografía escrita sobre Perón en vida, aceptada como real por él mismo, así lo afirman.

Su nacimiento, su infancia repartida entre el campo bonaerense y los rigores de la Patagonia, los cuidados de sus padres y su formación militar, forjaron su personalidad hasta convertirlo en la figura más fuerte que marcó el siglo XX en la República Argentina por sus capacidades de conductor, de gobernante y de estadista.

Su mayor aporte a la patria fue, sin lugar a dudas, su tarea sin descanso por la dignidad de los trabajadores, su sensibilidad para con los más necesitados y su dedicación a los humildes que llevó adelante con tesón, bajo las banderas rectoras de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Su llegada al gobierno después del glorioso 17 de octubre de 1945 que selló para siempre la unión del líder con su pueblo, produjo la puesta en marcha de una revolución en paz y el surgimiento del Movimiento Nacional Justicialista, con su herramienta electoral, el Partido Justicialista, que sigue siendo el más grande de nuestro país.

Hoy, día en que se cumple un nuevo aniversario del natalicio de Juan Domingo Perón, queremos recordarlo diciendo: ¡Gloria y honor al hombre que colmó de felicidad al Pueblo y dio grandeza a la Nación!

ARGENTINA TENIENTE GENERAL JUAN DOMINGO PERON

FUENTE TEXTO: LA PERONOSFERA

Juan Domingo Perón, tres veces presidente de la Argentina, nace en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de l895. Su carrera militar y política fue muy exitosa.

La misma comenzó en l943, al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, y desde l944, de la Secretaría de Guerra. Luego se hizo cargo de la Vicepresidencia de la Nación, que tendía hacia una organización unipartidista.

A partir de ese momento, llegó al primer plano de la vida nacional una nueva fuerza, el justicialismo, que enfrentaría a los partidos tradicionales en l946.

Así Perón llega a la Presidencia. Es electo en 1951 para un nuevo período, y permaneció en su cargo hasta la Revolución Libertadora del 19 de setiembre de 1955.

Tras un exilio de 17 años regresó al país y asumió por tercera vez la presidencia el 12 de octubre de l973, hasta su fallecimiento ocurrido el 1º de julio de l974.

A 38 años de su desaparición física y en memoria de su lucha por constituir una Nación Socialmente Justa, Economicamente Libre y Políticamente soberana te decimos PRESENTE EN NUESTROS CORAZONES MI GENERAL!!!!! SOMOS TUS SOLDADOS!!!!

ARGENTINA BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO 16 DE JUNIO DE 1955

FUENTE: 24CON CONURBANO ON LINE
http://www.24con.com/conurbano/nota/22622-A-54-años-del-día-en-que-bombardearon-La-Plaza/
A 54 años del día en que bombardearon La Plaza

Una entrevista con el platense Gonzalo Chaves, el hombre que investigó la masacre de Plaza de Mayo en 1955.

El 16 de junio de 1955 la aviación naval y aparatos a reacción de la Fuerza Aérea bombardearon Plaza de Mayo. Los nombres de los muertos y heridos de aquellos hechos fueron durante años “desaparecidos” de la historia. Gonzalo Chaves les devolvió la identidad a partir de un minucioso relato que plasmó en La masacre de Plaza de Mayo.

Gonzalo Chaves es un escritor fraguado en la lucha política durante los años de proscripción del peronismo. Nació en La Plata en 1939 y desde muy joven, “por mandato paterno”, integró la denominada Resistencia Peronista. Su padre, un suboficial del Ejército que participó del alzamiento del general Valle, fue asesinado por la Triple A luego de la muerte del general Perón. Conoció el exilio y la persecución por su condición de militante de la Generación del Retorno, como prefiere llamar a los jóvenes de los años setenta.

La masacre de Plaza de Mayo (De la Campana, 2005) es, como dice en su prólogo Miguel Bonasso, “la reparación de un olvido maliciosamente perpetrado por una historia oficial experta en cultivar la desmemoria”.

–Pasó más de medio siglo del bombardeo a Plaza de Mayo, y continúa siendo un hecho casi perdido en la memoria y en la historia de los argentinos, cuando en verdad representa una de las masacres más brutales que cualquiera pueda imaginar.

–Esa fue la razón, precisamente, que motivó la escritura de mi libro. Cuando se cumplieron los cincuenta años de la masacre, el diario La Nación puso el énfasis en recordar la quema de las iglesias, que se produjo ese mismo día, luego de que cayeran las bombas, y cuyos autores muy probablemente fueron los propios enemigos de Perón para exacerbar el enfrentamiento con los sectores católicos, pues no hubo una sola iglesia quemada en los barrios y en las afueras de Buenos Aires o de ninguna otra ciudad. Lo que reflejó La Nación es consecuencia de una mirada sobre la historia nacional llena de silencios como el silencio que por años reinó en torno a la masacre de la Plaza de Mayo.

–¿Cúal es la cronología de aquel 16 de junio de 1955?
–A las seis de la mañana en la base aeronaval de Punta de Indio, los militares sediciosos ya estaban preparados para iniciar el bombardeo sobre la Casa Rosada con el objeto de asesinar al general Perón. A las nueve despegaron y en virtud de que las condiciones meteorológicas habían empeorado debieron cruzar hasta el Uruguay, donde sobrevolaron la ciudad de Colonia durante varias horas a la espera de que mejoraran las condiciones del tiempo. Al mediodía, para ser más exactos a las 12.40, el capitán de fragata Néstor Noriega dio la orden de bombardear. La primera bomba la tira él y cae sobre la Plaza. En ese mismo instante, un trabajador de la Aduana, Juan Carlos Marino, que viajaba todos los días desde Morón a Buenos Aires, asomaba en la salida del subte. Es alcanzado por una esquirla y es el primer trabajador en caer asesinado.

–¿Cuántos aviones intervinieron en el bombardeo?
–La aviación naval contaba con seis aparatos Beechcraft. Estaban armados con una bomba de cien kilogramos cada uno. Detrás de estos aviones, una formación de North American, al mando del capitán de corbeta Santiago Sabarots, integrada por catorce aparatos con cuatro bombas de cincuenta kilos, hicieron la segunda pasada. También actuaron algunos aviones a reacción de la Fuerza Aérea.

–Las bombas cayeron en un amplio perímetro y muy pocas en la Casa de Gobierno…
–Sí, al punto que la tercera bomba dio de lleno sobre un trolebús que circulaba por detrás de la Casa Rosada. Penetró limpiamente el techo de vehículo y aunque no estalló fue suficiente el vacío que provocó para causar la muerte de alrededor de cincuenta personas y un grupo de niños que iba a la escuela.

–¿Su libro es el primero que indaga en torno a estos hechos?
–Durante mi investigación encontré varios artículos en la revista Primera Plana y en otras revistas de los años setenta. Hay un libro de Alberto Carbone, El día que bombardearon Plaza de Mayo, publicado en 1997, que no tuvo gran difusión. El autor no relata todos los hechos pero tiene mucho valor porque incorpora una serie de entrevistas a militares implicados en la masacre de enorme relevancia. Los dichos, por ejemplo, de un marino, cuyo nombre el autor no revela, demuestran una lógica implacable en obvia conexión con lo que sucederá años después durante el Proceso: “La masacre de Plaza de Mayo es una mentira, no existió”, le dice este marino a Carbone, que a cartón seguido le pregunta: “¿Usted alguna vez encontró una lista de los muertos, una placa, un monumento? Nada existió. Si hubiera existido Perón ponía a las viudas en la Plaza de Mayo”.

–Seguramente se habrá preguntado muchas veces por qué el 16 de junio fue silenciado durante tantos años.
–Mire, hay varias causas del silenciamiento: una de las causas, la más inmediata, es que a los tres meses se produce el triunfo de la Libertadora y eso legitimó el bombardeo. Ellos mismos lo dicen cuando aseguran, en distintas publicaciones, que sin el 16 de junio no hubiera habido un 16 de septiembre. En consecuencia, se produce una enorme distorsión histórica que llega, en cierta forma, hasta nuestros días. El otro motivo es la actitud del propio Perón, que busca tender una mano de paz después del bombardeo, en un gesto que no es comprendido por el resto de las Fuerzas Armadas. Todo lo contrario. Se lo interpreta como un gesto de debilidad. El gobierno constitucional podría haber aplicado con toda severidad el Código de Justicia Militar y haber fusilado a los responsables de la masacre. No lo hizo, y tres meses después se produce el golpe que provoca la caída del general Perón.
–El complot para derrocarlo ya estaba en marcha e incluso formaban parte de este proceso hombres muy cercanos al Gobierno.
–Claro, el mismo ministro de Marina, el contralmirante Aníbal Olivieri, que hacía gala de su lealtad a Perón, forma parte de la conspiración. Este personaje, dos días antes del bombardeo, se internó en el hospital Naval y cuando el contralmirante Samuel Toranzo Calderón –jefe del levantamiento– ocupó el Ministerio, Olivieri abandona el hospital con sus dos ayudantes, dos jóvenes tenientes de la Marina que tiempo después serían autores directos del genocidio perpetrado por la última dictadura: Emilio Eduardo Massera y Horacio Mayorga.

–¿Olivieri fue juzgado por su responsabilidad en la masacre?
–El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo incriminó y cuando se le preguntó por qué había ido al Ministerio continuó sosteniendo que era leal al presidente y que sólo había concurrido al lugar para ver qué pasaba. Lo interesante de su declaración, en términos históricos, es que cuando se lo indaga en torno a la participación de Massera y Mayorga pide que a estos oficiales no se los juzgue porque estaban cumpliendo órdenes. Allí aparece el primer antecedente de la obediencia debida.

–¿Se producen enfrentamientos en tierra?
–Unos trescientos hombres de la Infantería de Marina, al mando del capitán de fragata Juan Carlos Argerich, avanzaron desde el Ministerio de Marina, donde hoy funciona la sede de la Prefectura, hacia la Casa Rosada. La heroica resistencia de los Granaderos los puso en retirada. Hay un dato para subrayar: los infantes de Marina contaban con armamento moderno de origen belga, que había ingresado en el Bahía Tetis, en el por entonces buque escuela de la Armada, y que secretamente fue desembarcado en el apostadero de Río Santiago, lugar donde funciona la escuela de oficiales de la Marina y que dirigía Isaac Rojas. Cayeron en el enfrentamiento quince granaderos que, con sus viejos fusiles Máuser de un tiro, repelieron el ataque. Recién al cumplirse cincuenta años de estos hechos, el Ejército, a través de su jefe, el general Bendini, los recordó y les hizo un homenaje.

–¿Cuándo se produce el segundo bombardeo?
–Alrededor de las tres de la tarde. Los sediciosos, en la madrugada, habían ocupado el aeropuerto de Ezeiza para reabastecerse de combustible y armamento. En Ezeiza se suman tres aviones Catalina que habían despegado de la base Comandante Espora, aunque según varios investigadores, dos de los pilotos de estos aparatos se negaron a bombardear. En ese segundo raid participan los Gloster Meteors de la Aeronáutica.

–¿Es decir, entonces, que un sector de la Fuerza Aérea también participó del bombardeo?
–El oficial De la Vega, que toma la base aérea de Morón, es el jefe de los aviadores que aportan los Gloster, los aviones a reacción más poderosos que tenía la Argentina.

–¿Se puede pensar, independientemente del heroísmo de los pilotos que lucharon en Malvinas, que este es el verdadero y a la vez tristísimo bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina?
–Lamentablemente, sí. Los Gloster no eran aviones bombarderos pero estaban dotados de cohetes y ametralladoras que usaron a discreción sobre distintos puntos de Buenos Aires. Lo hacen sobre la CGT y el edificio donde hoy funciona el Ministerio de Desarrollo Social, en plena Avenida 9 de Julio, donde unos años antes se había llevado a cabo el renunciamiento de Evita. También desde el aire se ataca la residencia presidencial, de Agüero y Libertador, donde hoy se levanta la Biblioteca Nacional. Allí muere un hombre de sesenta años y dos jóvenes de quince y dieciséis años, un vigilante y una mucama de una casa de los alrededores.

–¿Qué edad tenían esos hombres?
–Eran muy jóvenes, tenían entre 22 y 23 años. Los aviadores militares tienen una carrera muy breve. A los 30 años o un poco más ya no pueden tripular aviones de combate. Se sentían una suerte de cruzados. Sobre el fuselaje de sus aeronaves habían inscripto la insignia “Cristo Vence”, con una V y en el centro de ella una cruz, un signo que luego el peronismo transformará para hacerlo propio, con la “V” y la “P” de Perón para significar su retorno, y la lucha, por otra parte, que para ese fin articulará la resistencia peronista y la generación a la que yo pertenezco. Creo, volviendo a lo que me interesa remarcar, que para justificar tamaño crimen sus autores apelaron a un fundamento religioso como tantas veces ha pasado en la historia de la humanidad.

–¿Cuál fue el rol de la oposición en este alzamiento?
–La verdad, la oposición a Perón, vinculada a los grandes intereses de la oligarquía, aparece simultáneamente con el peronismo, ya en 1946. Sin embargo recién cobrará fuerza y podrá ganar la calle cuando la Iglesia se enfrenta al Gobierno. La fecha clave es el 11 de junio de 1955. Ese día, en la procesión del Corpus Christi, la oposición al Gobierno logra reunir a unas cien mil personas. Durante la marcha se congregan no sólo los católicos sino también algunos partidos políticos y muchos ateos confesos. La marcha termina en el Congreso, donde se quema una bandera argentina para apagar una de las lámparas votivas que tiene el parlamento.

–Queda claro, por lo que acaba de decir, que hubo participación de civiles en la planificación de la masacre.
–El objetivo del bombardeo era matar a Perón en la Casa de Gobierno. Y junto a los marinos actuaron los denominados comandos civiles que rodearon la Plaza de Mayo aquel 16 de junio bajo el liderazgo de Mario Amadeo. Buscaban instalar un gobierno cívico militar con participación del Ejército, la Marina y la Aeronáutica y con políticos como el unionista Zavala Ortiz, funcionario años después del gopbierno de Artuto Illia, el conservador Adolfo Bichi y el socialista Américo Ghioldi, embajador del Proceso en Lisboa y que ya había participado en el alzamiento del año 1952 contra Perón. También fue un protagonista importante Alvaro Morales, un estudiante encargado de organizar el apoyo de los universitarios y Mariano Grondona, que estaba a cargo de la célula de los Comandos Civiles en la Facultad de Derecho.

–¿Cuántos trabajadores murieron ese día?
–No hay precisión, es decir, no podemos decir que tenemos un número cerrado sobre la base de lo que hemos investigado. Logramos establecer con exactitud el nombre, el documento y el domicilio de más de 350 muertos y 700 heridos. En el local de la CGT, al cumplirse cincuenta años del bombardeo, colocaron una placa con el nombre de los muertos sobre la base de lo que registramos en nuestro libro. No obstante ello, hay firmes presunciones de que los muertos pueden ser un poco más, alrededor de 400, y que los heridos superaron el millar.

–Existe la sensación de que incluso con el aporte que usted ha hecho con su libro, la masacre del 16 de junio de 1955 continúa siendo un hecho de escasa relevancia para gran parte de los intelectuales y políticos argentinos.
–Siempre se habló de la masacre pero ciertamente nunca se le dio la dimensión que tenía. Tal vez debido a la primera reacción de Perón, que nadie se animó a quebrar. Es más, ni la generación del ‘70 le dio la verdadera relevancia a estos hechos. De todos modos hay que tener en cuenta que no existieron muchas oportunidades para hablar de este tema ni para articular un relato que pueda garantizar un lugar, el lugar que debe tener, en la memoria de los argentinos. Tres meses después, como ya dije, cayó el gobierno peronista. Luego vino la proscripción, la persecución, la resistencia. Cuando el peronismo vuelve al gobierno, con el doctor Cámpora, se viven apenas 49 días y luego, ya con el general Perón en el poder, comenzamos una etapa donde comienzan a producirse severas convulsiones internas en el seno del propio movimiento. Poco más tarde ya tenemos el Proceso y su plan genocida, cuya semilla se sembró con las bombas del 16 de junio.

–¿Quiénes fueron los pilotos que participaron del bombardeo?
–De la Marina, el capitán de fragata Noriega; los capitanes de corbeta De la Canal, Pérez y Gambier; los tenientes de corbeta Richmond, Kelly, Moya y Gentile; los tenientes de navío Massera, Garavaglia, Sanguinetti, Kiernan y Orsi; los tenientes de fragata García, Mac Dougall y Miranda; los guardiamarinas Pedroni, Grondona, Reindl y Larrosa, y el suboficial Aguilar. De la Fuerza Aérea participaron los tenientes primeros Martin y Carus y el teniente Soto.

–Carlos Enrique Carus fue, tal vez, el que demostró la máxima perversidad entre todos los perversos de aquel día.
–El teniente primero Carus, después de la rendición de la Marina, fue el último en pasar sobre la Plaza de Mayo. Tira la última bomba sobre los treinta mil trabajadores que se habían reunido en la plaza. Un dirigente de la CGT, que fue testigo de estos hechos, me dijo que para él habían tirado bombas de napalm porque muchos cuerpos estaban carbonizados. A mí me resultó llamativa su deducción, pues estaba casi seguro que todavía esas bombas no habían sido inventadas. Sin embargo, hay fotos que muestran cadáveres absolutamente carbonizados. La respuesta la obtuve tiempo después. Un día, casi por casualidad, llegó a mis manos una revista española de aviación. En uno de sus artículos publicaba la ficha técnica de los Glosters Meteors y su capacidad de combate. Como un agregado que, con toda seguridad no imaginaron sus fabricantes, aparecía el detalle de que los tanques suplementarios de combustible podían ser utilizados en un combate. Ponían, como ejemplo, lo que había sucedido el 16 de junio de 1955 en nuestro país, cuando uno de los comandantes de esos aviones los arrojó sobre los trabajadores reunidos en la plaza para prenderlos fuego.

Publicado el 10 de mayo de 2007 en el diario Noticias de la Costa de Viedma.
Gentileza diario Diagonales

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