Despertar Nacional

Entradas etiquetadas como ‘Guerra’

MALI La guerra global del gas

La guerra global del gas
¿Al-Qaeda en la torre Eiffel?
por Alfredo Jalife-Rahme

FUENTE : RED VOLTAIRE NET ORG
http://www.voltairenet.org/article177275.html
En momentos en que el número de militares que participan en la intervención francesa en Mali ya sobrepasa la cifra de 2 000 hombres en el terreno, el comentarista mexicano Alfredo Jalife analiza en el diario La Jornada las razones de esa intervención. Su visión de especialista en relaciones internacionales lo lleva a señalar las similitudes entre ese y otros escenarios existentes en otras latitudes. Y resalta además que, al igual que en otros conflictos que hoy se desarrollan alrededor del Mediterráneo, la nueva intervención francesa… huele a gas.
Red Voltaire| Ciudad de México (México)| 28 de enero de 2013
31ene13 frenchsoldier_mali-65149

Un soldado francés en la ciudad maliense de Niono, el domingo 20 de enero de 2013.
Ha sido muy ilustrativa la confesión de las partes interesadas, desde Libia hasta Argelia y pasando por Mali, lo cual nos evita tener exponer evidencias irrefutables, como reza el sacrosanto apotegma penal aplicable a los yihadistas de al-Qaeda, quienes están siendo usados como carne de cañón en la prístina agenda geopolítica/geoeconómica de la OTAN, encabezada por Estados Unidos, con el fin de hacer prosperar triplemente sus objetivos en:
• 1- El norte de África/Sahara/Sahel: región pletórica en materias primas, sobre todo, gas, uranio y oro;
• 2- la parte oriental del mar Mediterráneo (Gaza/Líbano/Chipre/Siria): región pletórica en gas;
• 3- la región del golfo Pérsico: sobresaturada en hidrocarburos.
En «Bajo la Lupa» [1] ya planteé –en septiembre de 2011– la hipótesis de la «guerra del gas» que se libra en la costa oriental del Mediterráneo (desde Gaza hasta Siria), mientras que la Red Voltaire ha expuesto que detrás de la conflagración en Siria se encuentra «el centro de la guerra del gas en el Medio Oriente» [2].
La entrevista de Michael Maloof, experto del Pentágono en la fase del bushiano Ronald Rumsfeld, al cada vez más imprescindible canal de televisión Russia Today, esclarece el empantanamiento de Francia como consecuencia de la intervención en Mali –su antigua colonia– que se puede convertir en el «Afganistán» de París [3].
Michael Maloof hasta presagia un epílogo «trágico» (sic) al presidente Hollande y confiesa sin tapujos el papel que jugó el Comando de Estados Unidos para África (AfriCom) en la «formación y entrenamiento» (¡nuevamente sic!) de los tuaregs –legendarios nómadas del Sahara/Sahel–, que luego «desertaron» extrañamente para aliarse a los salafistas, quienes practican una lectura integrista del Corán, y a la franquicia de al-Qaeda en el Maghreb Islámico (AQMI).
El término «Maghreb» designa la parte occidental del mundo árabe en contraposición al término «Al-Mashrek», que designa su parte oriental. ¡Qué parecido con la telenovela del cártel de Los Zetas en México, que repite el mismo guión, concebido quizás por el mismo autor! El «experto» pronostica que AQMI, a partir de sus reductos en Libia/Mali/Argelia, emprenderá «ataques contra Europa» (¡súper-sic!). ¿Al-Qaeda en la Torre Eiffel?
Nolens volens (sin querer queriendo) y en forma tangencial, Michael Maloof advierte que también Rusia se encuentra amenazada debido a «sus inversiones en la región». El panorama que pinta es ominoso: «situación peligrosa (sic) que rebasa a Malí per se. Puede afectar todo el norte de África (¡súper-sic!) y penetrar en Europa». ¡Uf !
¿Se trata de represalias anglosajonas por la repatriación del oro europeo de las arcas de la Reserva Federal? ¿Forma parte de la ya desatada «guerra de las divisas» entre el dólar y el euro por la hegemonía en Occidente ante el ascenso irresistible del renminbi chino?
Mali exhibe 7 fronteras incandescentes donde la franquicia AQMI se mueve increíblemente a sus anchas y con una precisión digna de la más alta tecnología: Argelia (potencia en la producción de gas), Níger (país pletórico en uranio), Burkina Fasso, Costa de Marfil, Guinea, Senegal y Mauritania.
La prensa china está preocupada y vislumbra detrás del nuevo montaje hollywoodense en el Norte de África/Sahara/Sahel un sabotaje deliberado a las cuantiosas inversiones de China en el continente africano. ¿Arrecia la guerra geoeconómica de la OTAN contra los países del BRICS [4] en el continente africano?
Perturbadoramente, The Jerusalem Post, diario israelí muy cercano a los caducos neoconservadores straussianos/bushianos, revela en su edición del 22 de enero de 2013 que la toma de la planta de gas de BP (again!) en In Amenas (Argelia), en la frontera con Libia, por la brigada de corte hollywoodense Khaled Abu Al-Abbas, rama de los yihadistas de AQMI, «fue coordinada por un canadiense» (sic) apodado «Chedad» y arrojó 81 muertos en los enfrentamientos con el ejército argelino. ¿Un «canadiense» de la anglósfera?
Más allá del sensible factor humanitario, para el análisis geopolítico se decanta que la planta de marras exporta un 10% del gas argelino a Europa (según Stratfor, 21 y 25/01/13). Stratfor advierte que AQMI ha puesto en jaque el gas norafricano desde Libia hasta Argelia.
El rotativo británico Morning Star reporta el 22 de enero de 2013 que el canciller británico William Hague admitió que los «terroristas» (sic) de In Amenas portaban armas británicas (¡super-sic!) provenientes de la suculenta venta de armas pactada por Gran Bretaña con el régimen de Khadafi, ulteriormente depuesto en Libia (país pletórico en gas y agua fresca, sin contar sus evaporadas reservas de oro, hoy bajo control «contable» debido a la ocupación de la OTAN).
El portal del canal de televisión France24 pregunta –el 22 de enero de 2013– si el diminuto emirato árabe de Qatar, «alimenta la crisis en el norte de Malí», donde los nómadas de la legendaria tribu de los tuaregs –que se mueven al ritmo de las arenas en el Sahara/Sahel norafricano– han instalado en el norte de Mali (rico en oro) la república independiente de Azawad en conjunción con los salafistas/yihadistas que han impuesto la ley coránica integrista de la Sharia.
Más allá de su exigüidad geográfica y militar, llama poderosamente la atención el papel preponderante que juega Qatar (tercera potencia mundial en producción de gas natural y primer ingreso per cápita del planeta) en varios focos incandescentes del Medio Oriente, con sus generosos financiamientos a los grupos salafistas/yihadistas e incluso a la poderosa Hermandad Musulmana en Egipto, Siria, Jordania, Gaza, Libia, Túnez etc. Qatar es por sí solo todo un tema a escudriñar.
France24 cita al geopolitólogo Mehdi Lazar, «especialista del tema Qatar», quien en el semanario francés L’Express expone que «Malí posee un inmenso potencial en gas y petróleo» y en su región norte –la secesionista Azawad– tiene «ricos yacimientos de oro y uranio».
A juicio de Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire, la teatralidad de la intervención francesa tiene como fin «apoderarse del oro y uranio de Mali» y «abre la vía a la desestabilización de Argelia» [5]. Thierry Meyssan es muy severo con su país natal y afirma que «la técnica de injerencia francesa es una repetición de la administración Bush: utilizar a los grupos islámicos para crear conflictos, luego intervenir e instalarse bajo el pretexto de resolver los conflictos». ¿Será cierto? ¿Existe tanta perfidia en el mundo? ¿Estamos ante un juego de trampas múltiples: Argelia cae en la trampa de Francia, que a su vez cae en la de Estados Unidos?
La evaluación estratégica del presidente ruso Putin y su canciller Lavrov expone que los acontecimientos norafricanos son consecuencia de la intervención de Occidente en Libia y Siria. Se perfila una exquisita guerra por las materias primas, en particular los hidrocarburos, que afecta la retaguardia y el abastecimiento de Rusia (como exportador) y China (como importador).
El más alto nivel de la cúpula de la OTAN no oculta su desprecio por la muerte masiva de islámicos, como acaba de proferir el príncipe Harry, nieto de la reina Isabel de Inglaterra, al afirmar que «matar musulmanes es tan divertido como jugar videojuegos» [6].
Para la misántropa herejía neoliberal imperante en la OTAN lo relevante es el control de las materias primas cotizables, no la suerte de los humanos. Y tanto mejor si esos humanos son islámicos, indígenas, mexicanos o latinos, sin cotización bursátil.
Alfredo Jalife-Rahme
Fuente
La Jornada (México)
[1] «”La guerra del gas” de Israel vs. sus vecinos: Egipto, Gaza, Líbano, Siria y Turquía», por Alfredo Jalife, La Jornada, 18 de septiembre de 2011.
[2] “Siria, centro de la guerra del gas en el Medio Oriente”, por Imad Fawzi Shueibi, Red Voltaire, 13 de mayo de 2012.
[3] ‘Mali a potential long-term, Afghanistan-like conflict for France’, Russia Today, 17 de enero de 2013
[4] Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica
[5] «Mali: Una guerra puede esconder la llegada de otra» por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de enero de 2013.
[6] Ver http://www.librered.net, 25 de enero de 2013.

SIERRA LEONA La revolución de Momi: una historia

La revolución de Momi: una historia de Sierra Leona
• Viernes, febrero 17, 2012, 11:30
FUENTE: LIBRE RED NET
http://www.librered.net/?p=15474
Antes de nada, advertirles que lo que van a leer es una historia construida con retales de las distintas realidades, siempre durísimas, que viven muchas de las mujeres del África negra. Quien contó el relato es Chema Caballero, ex-misionero destinado a Sierra Leona durante 18 años, en el II Congreso de Nacionalidad y Extranjería celebrado el pasado mes de diciembre en Granada.
Una vez más antes de comenzar, y perdonen tanto suspense pero es que conviene conocer el contexto, escuchemos la introducción de Chema.
“No existen guerras étnicas ni religiosas en África. Todo eso es mentira. Detrás de cada guerra en África hay un recurso natural que interesa a occidente. Allí una materia prima equivale a una guerra.” Por ejemplo: el coltán en Congo, el petróleo de Sudán, el uranio en Nigeria o los diamantes en Sierra Leona. Lo que no hay porque no se fabrican en África son armas, éstas vienen de fuera. “Los cinco principales países fabricantes de armas son los cinco países que tienen derecho a veto en la ONU (EEUU, Francia, Reino Unido, China y Rusia).” El sexto es España.
Bueno, y ahora sí, comencemos con la historia de Momi. Todo empieza en 1991 con Sierra Leona envuelta en una guerra que desencadenó una violencia inusitada con miles de violaciones, centenares de mutilados, más de cien mil muertos y dos millones de desplazados; de estas cifras la gran mayoría, por supuesto, son civiles. Por aquel entonces las milicias del RUF (Frente Revolucionario Unido) recorría el país saqueando pueblos y secuestrando niños y niñas para utilizarlos como esclavos domésticos y sexuales. Como cualquier otro de los menores secuestrados Momi, que tenía unos 7 u 8 años, estaba “a disposición” de todos los milicianos que hubiera en los campamentos de la selva. Muchas de sus compañeritas, también los chicos, morían por las repetidas violaciones. Los menores que sobrevivían se convertían en soldados, los famosos niños-soldado, aunque no por ello dejaban de seguir siendo esclavos sexuales. “El mayor sueño de las chicas era llegar a ser Bus-wife(mujer de la selva), quedando prohibida para el uso de los demás milicianos y siendo esclava exclusiva de su jefe. Una de sus tareas era la de sujetar a otras niñas mientras su marido las viola.”
De las pruebas de entrenamiento militar cabe destacar la misión encomendada al niño para que vuelva a su pueblo con el fin de asesinar a un familiar. “Es una prueba de lealtad definitiva y una manera de asegurarse que el pequeño no podrá regresar jamás a casa.” Los pequeños soldados acaban por llamar papá a su comandante-violador y se convierten en auténticas máquinas de matar cuando se les suministra el brown-brown (una mezcla de pólvora y cocaína) en sangre, a través de cortes en las sienes.
En 1998 la ONU decide intervenir en el conflicto. Es entonces cuando se crea un programa especial que por primera vez intentará rehabilitar niños-soldado. Momi, que acaba en uno de estos centros, tiene un dilema. Está embarazada y el niño que espera supone para ella el recuerdo funesto de sus violadores y de su vida como niña-soldado. Cuando el bebé nazca, dejará caer al pequeño a un pozo simulando un accidente. Es la manera para deshacerse del recuerdo. No será la única (adviértase que fue esta una práctica extendida), tampoco nadie le dirá nada, nadie se sentirá capacitado para juzgar el dolor de esta pequeña madre. Sin embargo también se da el caso contario; hay mamitas para las que su niñito “es lo único bueno que les ha pasado en la vida”.
En los centros se realizan toda una serie de terapias para que estos menores intenten superar sus traumas y poder optar a una vida mejor. Dura tarea. Tal vez valga la pena advertir que la psicología occidental sirve de poco en África, funcionan mucho mejor el teatro o el deporte. “De lo que se trataba en estos campamentos es de que los menores hablasen de sus vivencias, sacasen fuera toda la violencia sufrida. Se intenta que hablen sobre lo que les mantuvo con vida: la esperanza de volver a ver a su madre, el deseo de venganza… sin hablar de estos sentimientos continúan siendo máquinas de matar.” Cuando se encuentran más o menos rehabilitados, después de 2 o 3 años, se intenta localizar a sus familias para que puedan volver a casa. La cosa funciona más o menos bien con los niños pero las niñas se escapan de sus casas a los pocos días. Momi que contaba todos sus recuerdos de la guerra no habló nunca de la violencia sexual de la que fue víctima, no hablaba de su sufrimiento como mujer. La presión social y cultural es siempre mucho más fuerte sobre las mujeres. Tal vez ya no fuera una guerrera pero seguía siendo una puta. Así lo sentía y quizá así la veían también muchos de los que convivían con ella.
De manera que tenemos miles de adolescentes excombatientes, expertas sexuales y sin la menor autoestima, con un destino que les aguarda en las playas de Freetown. Allí el mercado de la prostitución (también de menores) florecía gracias, entre otras cosas, a los cerca de 17500 soldados de la ONU destinados ha dicho lugar y las 500 ONGs que aparecieron por aquel entonces. Una vez, para dejar el oficio en Freetown, a Momi le ofrecieron un sueldo como costurera. Su respuesta fue aparentemente tan contundente como cargada de lógica: “Lo que puedo ahorrar trabajando dos años como costurera, lo gano con un blanquito en una noche”.
Ahora han pasado los años. Los soldados de la ONU ya se fueron, Momi ha tenido varios hijos y ya no parece resultar tan linda como antes. Desde hace un tiempo y gracias a un microcrédito tiene un pequeño negocio de peluquera en un pueblo rural al interior del país. La peluquería consiste básicamente en una caseta, dos sillas y un espejo colgado junto a las extensiones y los utensilios con los que hace sus peinados. Gana lo suficiente para mantenerse por sí misma y no piensa casarse. No quiere ni oír hablar de matrimonio, ni de tener pareja fija. Alguna vez se la ve con algún novio o un amigo, una no renuncia a los placeres de la vida, pero luego cada uno duerme en su casa. Nunca volverá a depender de ningún hombre, eso lo tiene claro.
“Y tengan ustedes en cuenta una cosa; esto, en el África rural donde ahora vive, constituye una auténtica revolución.”
Euleterio Gabón

Nube de etiquetas