Despertar Nacional

Entradas etiquetadas como ‘Frente para la victoria’

ARGENTINA Aníbal: “Los buenos gobiernos son reconocidos”

29 DE AGOSTO
FUENTE: SALA DE PRENSA
http://WWW.PRENSA.ARGENTINA.AR/2011/08/29/23115-ANIBAL-LOS-BUENOS-GOBIERNOS-SON-RECONOCIDOS.PHP
Aníbal: “Los buenos gobiernos son reconocidos”
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, celebró la victoria electoral del gobernador de Tucumán, José Alperovich, y dijo que “evidentemente los buenos gobiernos son reconocidos”.

El funcionario afirmó, esta mañana en Telefé, que “ayer hubo en Tucumán una gran participación ciudadana y esto es muy importante”.

Además, el ministro señaló que la buena performance del oficialismo en comicios provinciales “no es cambiar poco, sino fortalecer los gobiernos” y remarcó que “la gente reconoce el buen momento que hoy vive en país”.

Escrutado el 84,09 de las mesas, Alperovich se imponía con el 69,64 por ciento de los votos. Segundo quedaba el candidato de la UCR, José Cano, con el 14,76 por ciento. “La relación cinco a uno con el segundo es un hecho muy importante”, afirmó.

ARGENTINA “Biolcati tiene un concepto muy malo de la política”, dijo Aníbal Fernández

19 DE AGOSTO
FUENTE: SALA DE PRENSA – CABA
http://WWW.PRENSA.ARGENTINA.AR/2011/08/19/22813-BIOLCATI-TIENE-UN-CONCEPTO-MUY-MALO-DE-LA-POLITICA-DIJO-ANIBAL-FERNANDEZ.PHP
“Biolcati tiene un concepto muy malo de la política”, dijo Aníbal Fernández
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, calificó de injustos los dichos del titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, quien vinculó los votos del Frente para la Victoria con ciudadanos que miran Showmatch. Dijo que aún así no lo asombró porque Biolcati tiene un concepto “muy malo” de la política.

Al ser entrevistado en el canal de noticias C5N, el funcionario nacional criticó el “buscar explicaciones no significa echarle el fardo al que votó”.

En esa línea, el jefe de ministros defendió a la cultura popular y a los televidentes que eligen ver el programa que conduce Marcelo Tinelli. “¿Qué tiene de malo mirar Tinelli? Me parece torpe (la opinión de Hugo Biocalti) por su mirada generalista, simplista, agraviante para la sociedad”.

“Las generalidades son injustas y, normalmente, terminan siendo agraviantes para la sociedad en sí misma. Esta expresión de Biolcati, no me llama la atención porque siempre supe quién es Biolcati. Siempre he creído que tiene un concepto muy malo de la política y una formación gorila que la exacerba y la expresa cada vez que tiene oportunidad”, afirmó Aníbal Fernández.

En ese sentido, Fernández, señaló que el “concepto romano de que ‘vox populi, vox dei’ (la voz del pueblo es la voz de Dios) sigue siendo constante y latente”.

ARGENTINA Claves de una derrota

Claves de una derrota

El aplastante triunfo de Macri no es ningún enigma. Es la consecuencia de un precipitado histórico propio de Buenos Aires y de cierta ineficiencia oficialista para plantear sus propias razones.

FUENTE: PERSPECTIVA El Sitio de Enrique Lacolla
http://www.enriquelacolla.com/sitio/nota.php?id=236

Nadie esperaba un triunfo de Daniel Filmus en la Capital Federal. Pero tampoco se aguardaba su derrota por guarismos tan altos. Las expresiones de satisfacción del candidato del Frente para la Victoria por la mejoría en el voto y por el segundo lugar alcanzado no pueden disimular el revés. El cual no sería tan grave si no fuera porque el candidato que lo derrotó, Mauricio Macri, es la expresión más deletérea de esa mezcla de frivolidad, señoritismo bien y pavotería, engarzada al núcleo más duro de la doctrina neoliberal, que usa tales atributos para lubricar y descerebrar al electorado. El establishment sale, si no reforzado, al menos confortado con la victoria de “Mauricio”.

¿A quién o a qué cabe responsabilizar por este fiasco? ¿A la arrogancia porteña, asociada a la vieja tradición unitaria, que hizo de la Capital un bastión siempre difícil de conquistar para los movimientos populares? Pero en ese caso –como en el de la anterior elección- fue el conjunto de los barrios porteños los que favorecieron a Macri, más allá de su carácter de clase alta, media alta, baja o proletaria. ¿Fueron los eventuales errores de Cristina Fernández, privilegiando a La Cámpora en las listas por encima de otros sectores y personajes de mayor arraigo? ¿Fue un pase de factura de la CGT por su postergación en las listas de candidatos y en sus aspiraciones programáticas, preanunciados por el puntapié retórico que la Presidente le propinó en el acto en José C. Paz en mayo pasado? En la nota El discurso, que publicamos en esta columna el 18 de ese mes, poníamos en guardia acerca de los peligros que supondría enajenarse la buena voluntad de un movimiento obrero que ha sido siempre el contrafuerte del peronismo y sin el cual no hay construcción nacional posible.

Pero dejemos de lado las hipótesis y pensemos un poco en lo que se viene. El balotaje en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) va a ser asumido por el FPV. No va a ganar, seguramente, pero dar una batalla dura y frontal tal vez pueda disipar un poco el regusto a ceniza que ha dejado esta elección. Pero si se va a batallar, como se debe; y a perder, casi seguramente, que el combate no sea inútil y sobre todo que sirva para aclarar un discurso que durante demasiado tiempo ha sido elusivo respecto de las grandes definiciones estratégicas que el país necesita para orientar su curso.

Jorge Asís, expresión suma del cinismo inteligente, en sus ironías contra el kirchnerismo suele referirse al Modelo proclamado por la Presidente como el “Modelo Imaginario”. No le falta razón. Si bien el kirchnerismo ha hecho mucho, tiene demasiadas asignaciones pendientes todavía. Ha logrado grandes cosas en el campo de la alineación internacional del país y ha tocado bastiones del sistema como lo eran las AFJP y los monopolios de prensa; ha recuperado para el Estado una palanca de la economía como es la conducción del Banco Central, ha potenciado la investigación tecnológica y ha recuperado Aerolíneas, pero las batallas principales están aun por darse. “Profundizar el modelo”, como se enuncia, está muy bien, pero hay que saber qué se entiende por dicha profundización, adónde apunta esta y cuáles serán sus objetivos. Es decir, cuál es el Modelo, en definitiva, en cuya persecución vamos. Sin un plan estratégico de desarrollo similar a los planes quinquenales del primer peronismo y sin una enunciación de las medidas concretas que se piensan adoptar para abolir los sedimentos del desempleo y suplantar el asistencialismo por la productividad, no se va a ir muy lejos y el frente neoliberal partidocrático puede ponerse en condiciones de aspirar nuevamente al poder en el 2015. La nacionalización del comercio exterior, la reforma de la ley de entidades financieras, la estatización de los recursos energéticos, el diseño de un plan de inversiones productivas dirigido a los sectores pesados de la industria; la puesta en condición de las Fuerzas Armadas para defender nuestras amenazadas reservas ictícolas y energéticas en alta mar, así como los reservorios acuíferos de la región; la definición y puesta en marcha de los trazados ferroviarios y viales que son esenciales para la inserción del país en el Mercosur, son propuestas fundamentales que no terminan no sólo de diseñarse sino incluso de proclamarse. Los recursos económicos para esta proyección programática están en parte; sólo que hay que resolverse a tocarlos procediendo a asumir las medidas que se reseñan en el párrafo anterior. Y los inversores externos que concurran a este tipo de desarrollo no faltan, como lo demuestran los actuales contactos entre el gobierno argentino con India y China, las economías emergentes más poderosas del globo.

La respuesta a este tipo de planteo es -viniendo del campo oficialista, claro, pues en el campo de la ortodoxia económica asociada al imperialismo semejantes ocurrencias son herejías que merecen la hoguera-, la respuesta a este tipo de planteo, repito, es siempre la misma: “la correlación de fuerzas no lo permite”. ¿Es tan así? Como expresa Gustavo Cangiano, el rasgo de toda fuerza política con pretensiones más o menos revolucionarias “es que pretende alterar la realidad con el objeto de modificarla, y no adaptarse pasivamente a ella”. En algún momento, de alguna manera, hay que romper lanzas en procura de lo que se quiere lograr. Y el primer paso para hacerlo es ser explícito respecto de aquello que se desea. La gradación de los pasos en procura de tal objetivo estará determinada por las resistencias que se encuentren, pero la transparencia de las metas permitirá siempre encontrar las vías o los atajos que están a mano para alcanzarlas.

Este problema sobrevuela toda la cuestión nacional argentina. En el caso de Buenos Aires (la Capital Federal), la cuestión se agudiza por aquello que mencionamos al principio y que resulta del carácter histórico de su particularismo, abrevado en los viejos privilegios del Puerto y de la Aduana, privilegios que durante 70 años de guerras civiles impidieron la organización del país. El resabio de esa lucha impregna todavía nuestro tiempo de las maneras más impensadas, hasta el punto de que ahora el estatus de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (el Artificio Autónomo de Buenos Aires, como dice Asís), y su Policía Metropolitana, evocan y pueden leerse como una emulación caricatural de los tiempos en que el gobernador Carlos Tejedor creaba sus rifleros para enfrentarse al ejército de línea y declaraba al gobierno federal “huésped” de Buenos Aires.

Estas apagadas recordaciones no son más que eso, sin embargo: reminiscencias semiconscientes. Buenos Aires quedó cercado por un cinturón proletario de orígen provinciano y latinoamericano, y absorbida en el cuerpo de la Nación a través del trabajo de los años. Esto es irreversible. Con todo, conserva un particularismo que la hace un poco impronosticable a la hora de votar. No es un mal atributo, en la medida en que es expresivo de un temperamento independiente, pero suele estar influido por esa frivolidad que es fruto de un lavado de cerebro que en la CABA cala más hondo que en otras partes del país en razón de un temperamento autorreferencial que deviene de su propia historia.

El triunfo de una nulidad como Macri en Buenos Aires es expresivo de esta compilación de factores. No es una razón para bajar los brazos, sino, por el contrario, para tratar de clarificar las raíces de ese revés fogoneando el debate de la historia y corrigiendo los eventuales desajustes del oficialismo, a veces también demasiado atraído por el juego de su propia dialéctica interna.

ARGENTINA Cuando caen las máscaras

09/06/2011

FUENTE: REDACCION ROSARIO –ROSARIO

http://redaccionrosario.com.ar/noticias/index.php?q=node/12626

Estocada a “los progresistas de los ‘90”

Cuando caen las máscaras

Distendidos, Rossi, Heller y Sabbatella comparten espacio.

 

En el acto de lanzamiento de Nuevo Encuentro, en Rosario.

 

Por Horacio Çaró.

La extendida y
malintencionada tesis que atribuye las políticas socio-económica y de derechos
humanos del kirchnerismo a un oportunismo de coyuntura, más propias del olfato
de un líder que descubrió el “negocio” de aplicarlas que de profundas
convicciones, vuelve como un bumerán contra algunos de sus más conspicuos
propaladores.

Agustín Rossi acaba
de sacar a la luz un polémico pero ineludible postulado: en Santa Fe, “quienes
aparecían como progresistas en los ‘90 hoy quedaron como conservadores”, a
propósito del juego de alianzas que socialistas y radicales diseñan para dar
pelea en las presidenciales de octubre. ¿Habrá sido “negocio” presentarse como
progresistas durante el menemismo?

El interesante
disparador que el Chivo echó a rodar merece discusión y análisis. Cuando el
diputado nacional y candidato a gobernador del Frente Santa Fe para Todos
Agustín Rossi dijo que en esta provincia “quienes aparecían como progresistas
en los ‘90 hoy quedaron como conservadores”, a nadie del auditorio sorprendió
que, acto seguido, completara la definición con lo que considera son sus
causas: “Gracias a las gestiones de Néstor y Cristina (Kirchner) ha crecido en
la Argentina el piso del progresismo”.

El Chivo participó
este miércoles por la noche en Rosario del lanzamiento del espacio Nuevo
Encuentro, junto a los diputados Martín Sabbatella –su mentor y líder– y Carlos
Heller, y fue en ese marco que atendió al Frente Progresista, Cívico y Social
que encabeza el gobernador Hermes Binner: “Una fuerza política no se define sólo
por lo que expresa discursivamente, sino también por cuál es su punto de
acumulación política”, sentenció. No es una novedad lo dicho, pero el actual
contexto político le otorga relieve y densidad inusuales.

Para socialistas y
radicales, sobre todo desde el advenimiento de Carlos Reutemann en 1991, no fue
difícil ubicarse en la franja ubicada del centro hacia la izquierda en el mapa
político santafesino y, con los matices propios de cada una de esas fuerzas
–que no siempre confluyeron juntas en los procesos electorales– construyeron un
relato poblado de conceptos “progresistas”, fuertemente influenciados por
pensadores de la socialdemocracia europea, que ya gobernaba en forma
alternativa, con mayor o menor éxito, en diversos países del Viejo Mundo.

Es justo decir que de
los dos socios fue el partido de la rosa el que más aportó en lo que respecta
al marco teórico. La “construcción de ciudadanía”, la permanente proclama a
favor de mejorar la “calidad institucional”, las prácticas talleristas a partir
de la creación de institutos programáticos que alentaban la “participación
ciudadana”, la apelación sistemática a la necesidad de recrear los vínculos
entre la “transparencia” y la política, la promoción de prácticas de control de
gestión y de programas anticorrupción, y la conformación de estructuras de
gestión descentralizada, cuyo principal laboratorio experimental fue la ciudad
de Rosario desde el momento en que Binner accedió a la Intendencia fueron los
cimientos discursivos con que los “progresistas” de ayer edificaron una especie
de catedral laica en la que aplicados seminaristas se preparaban para gobernar
hoy. Y llegó la hora de gobernar algo más que la gran ciudad. La oportunidad
esperada y soñada desde aquellos jóvenes tiempos universitarios en los que la
venta de pastelitos y el celoso gerenciamiento de los recursos que dejaban las
fotocopiadoras ayudaban a financiar la formación de cuadros. Pero volvamos a
los ’90.

Tanto despliegue
teórico, pero fundamentalmente el desafío que representaba la llegada del
socialismo al Palacio de los Leones, obligó al peronismo, principal opositor, a
ensayar una trama que interpelara políticamente a ese atractivo corpus de
ideas. Rápidamente se estableció una dialéctica que tuvo a la distancia entre
teoría y praxis como escenario casi exclusivo.

Sin embargo, las
críticas del peronismo, que se esforzó en mostrar que la mayoría de esos
enunciados y programas constituían en verdad una suerte de cascarones vacíos
que enmascaraban la casi nula vocación de la cerrada y sectaria de la
estructura partidaria socialista por generar reales niveles de participación
cayeron por lo general en saco roto, principalmente por provenir de un
justicialismo que entonces acompañaba acríticamente el modelo neoliberal
impuesto por Carlos Menem.

¿Era fácil ser
“progresista” en los ’90? Parece que con el diario del Siglo XXI bajo la axila
la respuesta es sí. A pocos organismos de DDHH se les escapaba en los ’90 que
el socialismo y el radicalismo tenían un abordaje más que tibio respecto de las
demandas de Verdad y Justicia, que eran morosos a la hora de ejecutar acciones
reparadoras –recordar las ignominiosas prórrogas que el socialismo otorgó a los
dueños de Rock & Feller’s, demorando la creación del Museo de la Memoria–,
y que la falta de compromiso de sus cuadros para enfrentar a la dictadura
contrastaban con la apabullante miríada de muertos y desaparecidos de otras
fuerzas a manos de la dictadura genocida.

La declamada
“transparencia” chocó como un tren contra la pared que Binner levantó ladrillo
a ladrillo con el objetivo de neutralizar a los organismos de contralor de
gestión. Su administración desmontó con precisión quirúrgica las atribuciones
que originalmente tenía el Tribunal Municipal de Cuentas, en particular
aquellas que le permitían llevar a sede judicial los casos de corrupción que
eventualmente detectara, le quitó recursos e infraestructura, reduciéndolo a un
órgano elaborador de dictámenes que alimentaron aisladas investigaciones
periodísticas pero que pocas veces tuvieron consecuencias judiciales.

Como ya se dijo, al
socialismo y su socia menor, la UCR, les llegó la hora de gobernar la provincia
de Santa Fe, exactamente siete meses después de la asunción de Néstor Kirchner,
quien a poco de ocupar su despacho en la Casa Rosada mostró que podía
constituirse en el ejecutor más impiadoso de una agenda verdaderamente
progresista. Y allí empezaron los problemas para los “progresistas”,
descolocados ante tamaño impulso y frente a la desmesurada voluntad por reparar
el daño provocado por el neoliberalismo de Menem y la Alianza que supo tener a
Binner como uno de sus destacados puntales.

Este miércoles, Rossi
felicitó a Sabbatella y Heller “por esta nueva fuerza política que es Nuevo
Encuentro”, y sostuvo, sin siquiera nombrar a socialistas o radicales, aquello
de que “una fuerza política no se define sólo por lo expresa discursivamente,
sino que también por cuál es su punto de acumulación política”. Acomodándose en
la silla, el Chivo volvió a la carga: “Una fuerza política que podía presentarse
como progresista en los 90, del 2003 a hoy aparece como conservadora porque
simplemente le cambiaron el marco de referencia”.

Y eso es lo que le
pasó a los “progresistas”. Durante el conflicto entre el Gobierno de Cristina
Fernández y la Mesa de Enlace por la 125 no dudaron en prestar el balcón de la
Casa Gris a esas rancias instituciones, consolidaron a través de grandes
negocios la relación con los grupos mediáticos monopólicos como Clarín y La
Nación, reeditaron su vieja relación con los organismos de crédito
internacionales como el Banco Mundial y el BID, endeudándose para ejecutar obra
pública o financiar el gasto corriente, llevaron a la Justicia sus reclamos de
mayor coparticipación, en desmedro de las provincias que poseen menos recursos
naturales, y cuestionan desde un infantil reclamo de “consenso” las lógicas
pulseadas entre el Estado central y las corporaciones, cuando las políticas
públicas afectan los intereses de estas últimas.

“Lo que pasó en esta
provincia es que quienes aparecían como progresistas en los noventa hoy
quedaron como conservadores”, disparó Rossi, arrojando sus cartas a la mesa.
Que Alfonsín llegue a octubre de la mano de Javier González Fraga, y que Binner
no sienta culpa por tener al PDP en sus filas y se apreste a definir una fórmula
que no será menos gorila que la diseñada entre Ricardito y el Colorado
Francisco de Narváez quedará, luego de los comicios presidenciales, en los
oscuros anaqueles donde duermen las anécdotas menores. Pero la frustración de
vastos sectores de la sociedad que en algún momento se ilusionaron ante la
posibilidad de que todo lo dicho en épocas en que el despliegue teórico
contrastaba con la obscena entrega del patrimonio nacional que ejecutaron Menem
y la Alianza “progresista”, tiene otro peso y cotiza, seguramente, en el
territorio que más temen quienes saben que las máscaras, al fin, terminan
cayendo: las urnas.

 

Agustin Rossi se reunió con todos los candidatos del Frente Santa Fe Para Todos

Rossi se reunió con todos los candidatos del Frente Santa Fe Para Todos

FUENTE: AGUSTIN ROSSI WEB

http://www.agustinrossi.com.ar/?opcion=noticias&t=noticias&rec=65881

03/06/2011 |

El candidato a gobernador del Frente Santa Fe Para Todos, Agustín Rossi, se reuniò hoy en la sede del Partido Justicialista en la ciudad de Santa Fe con los ex precandidatos a gobernador que compitieron en la interna, Omar Perotti, Rafael Bielsa y Juan Carlos Mercier, ademàs de los candidatos a senadores y diputados provinciales electos en las primarias del 22 de mayo, encabezados por María Eugenia Bielsa. Rossi, quien junto con los ex PRE candidatos a gobernador fueron recibidos con aplausos, dijo: “esta reunión conjunta es el inicio formal de la campaña que esperamos que nos encuentre, con la unidad de todos, victoriosos en las elecciones del 24 de julio”. “Quiero hacer un gobierno de todos, donde todos tengan la posibilidad de aportar” enfatizó el candidato a gobernador, quien no dudó en asegurar que “tenemos ciertamente la posibilidad de ganar las elecciones” y que “tendremos el apoyo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”. El encuentro fue presidido por el titular del PJ provincial, Ricardo Spinozzi, y el vicepresidente, Jorge Fernández. Rossi agradeció al Consejo Provincial del PJ el apoyo manifestado públicamente a su candidatura y a la de todos los candidatos legislativos, municipales y comunales. “Todos los que estamos acá somos tributarios de una estrategia definida en febrero”, expresó Rossi en diálogo con la prensa, y añadió: “Hicimos una excelente elección primaria, no solo por los resultados sino también por el trato dispensado por todos los pre candidatos”. Por su parte, Perotti aseguró que “Agustín tendrá nuestro apoyo. Será quien conduzca este proceso” y agregó: “juntos tenemos la posibilidad de recuperar municipios y comunas, de gobernar la provincia y de ganar con nuestra lista de diputados”. En tanto, Rafael Bielsa indicó: “El peronismo tiene, en la generosidad y en la amplitud, dos criterios fundamentales para la acción política” y sostuvo: Tengo la certeza de que Agustín Rossi será el próximo gobernador de Santa Fe. Tenemos que ayudarlo a ganar las elecciones”. Asimismo, Juan Carlos Mercier señalò; “Los peronistas tenemos un fuerte sentido de la lealtad y del compromiso con las estrategias fijadas por el partido”, al tiempo que instó a “seguir trabajando porque hay demasiados santafesinos que necesitan de un gobierno que los ayude a progresar”. A su turno, la primera candidata a diputada provincial, María Eugenia Bielsa calificó de “ejemplar” la interna del Frente Santa Fe Para todos, y dijo sentirse “orgullosa” de dicho proceso, al tiempo que llamó a “trabajar juntos” para recuperar la provincia el 24 de julio. “Nunca voy a dejarle de agradecer al peronismo por la posibilidad que me brinda en esta oportunidad”, finalizó.

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