Despertar Nacional

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ARGENTINA TRES OPINIONES SOBRE LA EXPROPIACION DE YPF

TRES OPINIONES SOBRE LA EXPROPIACION DE YPF

Un rescate estratégico
FUENTE: EL ORTIBA – CABA
http://www.elortiba.org/notatapa10.html

Rajoy y otras penurias

Por Raúl Dorra *

Cosas veredes. Mariano Rajoy, hombre tan representativo de la obstinación franquista, no ahorró insolencias ni amenazantes baladronadas dirigidas, más que al gobierno argentino, a aquellos que se sientan inclinados a reproducir su gesto de soberanía. De acuerdo con su modo de percibir los valores, se es tan denodado patriota cuando se defiende el interés de una empresa transnacional como cuando se decreta una draconiana medida de ajuste. En esta misma lógica, el hecho de que su rey distraiga momentáneamente la aflicción que le causa el empobrecimiento de los españoles en una cacería de elefantes, de ningún modo mancilla su grandeza, ni disminuye su calidad de máximo embajador y primer defensor de las causas hispanoamericanas ante el mundo. Con una filosofía aun más depurada, Felipe Calderón entiende que recuperar para un país la soberanía de sus recursos energéticos es un acto irracional y anacrónico. Lo que está en consonancia con el mundo actual, según su leal entender, es entregar la economía del país a la voracidad de las megaempresas, y lo racional es ponerse al frente de una guerra que no ha hecho sino fortalecer al enemigo en una siembra de muerte y desolación sin término durante el transcurso de la cual, como lo ha declarado él mismo, el crimen organizado fue duplicando, y a veces reemplazando, las funciones del Estado. Esto, por añadidura, en un país que celebra como una gran fiesta cívica cada aniversario de la nacionalización del petróleo decretada por el general Lázaro Cárdenas en 1938, impulsando una medida más radical que la hoy tomada por Cristina Fernández de Kirchner. Sin duda por esa afinidad intelectual, el gobierno español ha hecho pública la iniciativa de pedirle a Felipe Calderón que sea mediador en el conflicto creado entre España y la Argentina, habida cuenta de las buenas relaciones que el presidente de México mantendría con las autoridades de ambos países. En esta increíble lógica, nada obsta para que alguien actúe como si se hubiera mantenido en una posición equidistante de aquel a quien ha otorgado toda la razón y de aquella de la que ha dicho que no está “en sus cinco sentidos”. Cosas veredes.

Tristemente, el gobierno de México, que históricamente ha exigido respeto para su autodeterminación soberana, ha invadido irrespetuosa e ilegalmente la soberanía de otro país, invadiendo en el mismo acto la propia Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Se ha sumado a la campaña de descalificaciones mediáticas emprendida por los campeones del neoliberalismo y por los organismos defensores de un sistema que, en casos como éste, defiende la expoliación –a la que parece tener derecho por naturaleza– con el agravio destemplado y con el recurso a la ceguera. Pero esta desmesura verbal, que pretende invisibilizar lo evidente, no es sino el síntoma de un desequilibrio que avanza sobre una Europa que, con los hechos, insiste en afirmar que el mejor, quizás el único, modo de salvarse de una enfermedad –entiéndase economía de mercado– es persistir y aun ahondar en aquello que la provoca. De más en más, Europa es una zona de riesgo. Tristemente, el gobierno de México parece no estar en condiciones de entender, con menos aspavientos, que la decisión tomada por el gobierno argentino está en el camino que economistas de justo renombre recomiendan: para enfrentar las actuales crisis y sobre todo para prever las que puedan sobrevenir, lo adecuado es asegurar la suficiencia alimentaria y los recursos energéticos, fomentar el gasto interno y la distribución social del ingreso, lo cual supone alejarse de la economía sin patria (y sin madre) del mercado. A los que no somos economistas y no estamos, por lo tanto, en condiciones de exponer los fundamentos de esta recomendación, nos basta con observar la desesperación de ciudadanos de Italia o de Grecia que, hundidos en la humillación y la miseria, han llegado hasta el suicidio porque sus respectivos gobiernos optaron, o se vieron obligados a optar, por esta vía tan recomendada por organismos como el Fondo Monetario Internacional.

En estas circunstancias, la prensa española, aun la que se dice de inspiración socialista como el diario El País, y la prensa de la derecha en general, ha recurrido a la diatriba fácil, a la siembra del miedo, ha preferido no pensar o no dejar pensar. Con otra disposición mental y moral, ciudadanos españoles que ven las cosas sin intereses creados y en consecuencia apuestan por el pensamiento han explicado que Repsol es una empresa privada en la que los capitales españoles son en realidad menos cuantiosos que los extranjeros, una empresa que cuenta con filiales en los llamados paraísos fiscales y que paga impuestos en España por una cantidad menor a la cuarta parte de los beneficios económicos que obtiene por sus negocios en todo el mundo. Esto último lo he leído en una nota que expone con detalle qué es lo que hay en el debe y en el haber de Repsol, una nota que firma David Posada Menéndez. Desde luego, yo no estoy en condiciones de corroborar la veracidad de estas cifras. Sin embargo, conociendo los privilegios fiscales que exigen y que obtienen las empresas transnacionales –sin contar las innumerables triquiñuelas a las que recurren sus contadores avezados en la evasión de impuestos–, nada me cuesta pensar que estoy ante un dato del todo verosímil.

Especialistas en el saqueo, las grandes empresas nunca pierden, puesto que aseguran sus ganancias en la primera movida. Entre quienes garantizan este saqueo se cuentan sus ejércitos de abogados y la prensa comprada o interesada en mantener este estado de cosas. Como si se tratara de una ley universal que vale para individuos tanto como para corporaciones, el que más tiene es el que con más furia se queja cuando alguien intenta disminuir, así sea mínimamente, sus poderosos ingresos. Un tímido suponer: si a los bancos españoles asentados en México –enriquecidos escandalosamente con tasas usurarias– el gobierno de este país quisiera expropiarles un 10 por ciento de sus ganancias, sus gritos atravesarían el océano para que la voz de Rajoy venga a socorrerlos. Y sin embargo, con un 10 por ciento menos, los bancos seguirían ganando en exceso. Un suponer más audaz: si el gobierno les expropiara el 50 por ciento de sus ganancias, todavía invertir en México sería para ellos un buen negocio. Y, en la más increíble de las suposiciones, si el gobierno les expropiara todas sus ganancias, y ellos conservaran la calma, podrían reconocer que ya han ganado tanto que sus inversores no sólo se retirarían de este país con las arcas llenas y que las ganancias obtenidas en estos años alegres alcanzaría para una holgura tan dilatada que se extendería a sus hijos y aun a los hijos de sus hijos. El mío es un razonamiento doméstico, claro está, el razonamiento de alguien que no entiende que la acumulación sin sentido de riquezas (digo bien: sin sentido, sin otra orientación que no sea la de su propia gravedad) es una pasión irrenunciable como es la pasión, igualmente voraz y sin sentido, del jugador. Una pasión que se aviva con la miseria de los otros, que más crece mientras más hace crecer la pobreza. Ser pobre, ya se sabe, cuesta caro.

Pero a este razonamiento casero yo le agregaría otro, de la misma modesta calidad. O, más que un razonamiento, una pregunta. Según estos terroristas de las finanzas, si la Argentina se sale con la suya, quedan en peligro todas las economías emergentes, puesto que las grandes empresas, espantadas por la falta de “seguridad jurídica”, se irían con sus euros a otra parte. La pregunta es ésta: ¿a dónde invertirían esas empresas acostumbradas a obtener ganancias que sólo pueden ofrecerles países de economías emergentes? ¿Pondrían sus capitales en Suiza o en Finlandia, donde la –todo hace suponer– probada “seguridad jurídica” les aseguraría que lo que ganan aquí en un año allá lo ganarían en cinco o acaso en diez? Pero no, esos gobiernos tampoco dan la “seguridad jurídica” tras la cual ellas van: ellas van tras un cómodo contrato que comprometa a los gobiernos, pero que ellas puedan violar sin mayores consecuencias o molestias.

* Escritor, radicado en México.

Yacimientos

Por María Pía López *

Desde el año pasado, un justo movimiento de resistencia en España fue nombrado por las industrias del espectáculo como los indignados. El nombre menoscaba el movimiento, porque “indignación” tiene la forma de un escándalo moral, de un gesto airado, antes que la fuerza creativa de la experimentación política. Es más adecuado ese nombre para los gobernantes españoles y los medios de comunicación que amplifican sus palabras –y las reordenan, organizan y sistematizan como arietes polémicos–. Ellos hablan más en el terreno de la indignación que los miles que desconfían de toda representación.

Hablaron con indignación ante una decisión fundamental del gobierno argentino: la de expropiar las acciones de Repsol en YPF. Recordaron, allí, ayudas preexistentes, pactos verbales y, con tono de amenaza, blandieron la denuncia contra un supuesto populismo expropiador. El gobierno español se presentó como agente y vocero de una empresa. No de cualquiera sino de aquella que cumplió una tarea de larga expoliación de los recursos energéticos nacionales, girando utilidades sin invertir en la exploración necesaria. El gobierno de la ex metrópoli colonial añora el pasado, pero ahora bajo los argumentos de la seguridad jurídica que haría de concesiones y privatizaciones, que muchos discutimos desde su efectiva realización, una condición ineluctable de la vida del país.

Es importante, y mucho, que la decisión soberana sobre el petróleo se asuma en el plano de la conmemoración del reclamo por Malvinas. Porque sitúa esa demanda en su más profunda materialidad –no se trata de sumar territorios para concederlos, graciosamente, a un tipo de explotación que los deje exangües y produzca escasos derrames a las economías regionales, como está en discusión, actualmente, en relación con las minerías–, y esa materialidad en la que queda situada la idea de soberanía implica pensar, también, cuál es el cuerpo social y político que la asume, que la ejecuta, que llevaría a cabo una efectiva apropiación de las riquezas de un país.

El petróleo es metáfora última de la riqueza en las sociedades industriales –no es el oro, fetiche por excelencia y dispendioso adorno– y, a la vez, corazón de la idea de una nación autónoma. En México, luego de la revolución que hizo el más avanzado de los textos constitucionales en 1917, hubo que esperar casi veinte años para que el gobierno de Lázaro Cárdenas llevara adelante las dos medidas más profundas que la Constitución habilitaba: la nacionalización del petróleo y la reforma agraria. Una plaza –el Zócalo– llena de trabajadores festejó la primera medida y comenzó una conmovedora colecta para sumar los pagos que una indemnización a las empresas norteamericanas requería.

Quizás la relación de México con Estados Unidos esté tan revestida por símbolos e historias pasadas como la de nuestro país con España, pese a que son bien diferentes. Entre estos países hubo un hecho colonial en el origen y existieron y existen múltiples modos de la cooperación, el encuentro cultural y la comunidad lingüística. ¿Pueden todos esos lazos ponerse en juego porque el Estado español se convierte en vocero y lobista de su mayor multinacional? Más bien, nos obliga a pensar que un nuevo vínculo ata las formas contemporáneas de los Estados a las lógicas de acumulación de capital, en la que los primeros, muchas veces, no omiten servidumbres. Y, en ese sentido, se podrían revisar a la luz de esa conexión otras políticas españolas.

Incluso aquellas que hacen al patrimonio común de la lengua y que, en la estrategia del Estado español, aparecen como instrumentos de apropiación de un mercado que constituye alrededor del 16 por ciento del PBI del país europeo en crisis. Si su gobierno se presenta como agente de Repsol, la Real Academia de la Lengua cumple un rol adecuado a las necesidades de Telefónica y las trasnacionales editoriales. Lo hace al disponer del conjunto de los instrumentos regulatorios del idioma –gramáticas, diccionarios, ortografías– y por ende la capacidad de sancionar los usos “adecuados” –en muchos casos regionalismos europeos– y las formas “desviadas” –que pueden ser los usos más extendidos en América–.

Decir Argentina hoy es afirmar la inscripción latinoamericana de cualquier conflicto y también la revisión creativa del ejercicio de la soberanía popular. El reclamo argentino por Malvinas es latinoamericano, como tiene ese alcance la discusión de los países de la región sobre el derecho a la explotación de sus recursos naturales, y como están en este continente la mayoría de hablantes de castellano mientras las herramientas de estandarización se siguen diseñando en España. Cualquier nacionalismo que intentemos enunciar en relación con estas cuestiones debe ser, como efectivamente está ocurriendo, no nacional, capaz de reconocer sus fuentes en el acuerdo con otros países y de llamar nación a un conjunto poblacional hecho de partes heterogéneas.

Ese camino es el de una singular fuerza creativa, del tipo de las que refundan una vida política en común. Muchas exploraciones son necesarias y no sólo las muy fundamentales de petróleo, para que esas fuentes que requiere una sociedad dañada por distintas formas de la infamia no se extingan.

* Socióloga, docente de la UBA.

Argumentos contra las mentiras interesadas

Por Alejandro Grimson, Jorge Gaggero, Federico Schuster, Roberto Pianelli *

Los argumentos para que la República Argentina recupere el pleno control sobre sus hidrocarburos son elocuentes. Primero, porque su resignación ha sido una de las medidas más graves y destructivas de la política neoliberal impulsada con vigor desde principios de los años ’90. Segundo, porque el desarrollo de un país no puede quedar librado a la voluntad de reinversión de las grandes empresas transnacionales o nacionales, en un marco de regulaciones o controles laxos o (directamente) inexistentes. Tercero, porque tanto la producción energética como la apropiación de la renta resultante de la explotación de los recursos naturales son de interés de todo el pueblo argentino (su propietario).

No se puede designar con la palabra “argumentos” las agresiones y amenazas que llegan desde altos funcionarios españoles y de los ejecutivos de sus empresas más poderosas, las insistentes y a la vez perimidas opiniones del Fondo Monetario Internacional o las de las filiales políticas y mediáticas locales de tales intereses. La Argentina es un país democrático y tiene pleno derecho a ejercer su poder soberano en función de su constitución y sus leyes.

Dicen que la Argentina se ha tornado “imprevisible”. Mienten: si la Argentina hubiese tolerado pasar a ser dependiente crónica de la importación de hidrocarburos, entonces sí se hubiera tornado un país imprevisible. Dicen que empeoró el “clima de inversiones”. Falso: ha retrocedido el “clima de especulaciones” y mejoran, en consecuencia, las perspectivas económico-sociales. Dicen que quieren “negociar” con la Argentina. Mienten: quieren bloquear y, en todo caso, castigar una decisión soberana. Dicen que están “dispuestos a invertir”. ¿Una década después del comienzo del vaciamiento de YPF?: si hubieran invertido, explorado, descubierto yacimientos, una ley como la propuesta por el Poder Ejecutivo hubiese tenido menos apoyo social. Dicen que esto “rompe la amistad” con España y que es desleal frente a la crisis y el sufrimiento por el que atraviesa la “madre patria” de miles de argentinos. Esto es perverso: las relaciones entre los argentinos y los españoles tienen enorme densidad histórica, incluyendo exilios políticos y migraciones económicas en ambas direcciones. Estas relaciones se consolidan ahora en la hermandad de parecidos sufrimientos ante los desastres que acarrean las políticas neoliberales (hoy en España, hasta hace diez años en Argentina). Las amenazas o insultos de ningún empresario o funcionario, así fuera el más alto de todos, podrán destruir estos vínculos. Dicen que la expropiación “afecta los intereses del pueblo español”. Falso: las grandes mayorías populares de España no se benefician de la actividad de la empresa multinacional Repsol. Dicen que se trata de un “falso nacionalismo” de Argentina. Mentira: las mejores tradiciones que han sabido defender, en cualquier parte del mundo, los intereses nacionales lo han hecho en democracia o luchando por la democracia, en función de las necesidades del conjunto del pueblo.

Es necesario defender el derecho argentino frente a las presiones de países, empresas y organismos internacionales. Es necesario que la soberanía sobre los hidrocarburos sea una política de Estado inscripta en las mejores tradiciones políticas. Es necesario el respeto a las decisiones de las instituciones democráticas de la República Argentina. Las grandes mayorías argentinas apoyan las medidas. También tienen hoy una enorme expectativa frente a un desafío que saben que no será sencillo. Por una parte, porque todas esas presiones económicas y políticas son ejercidas por poderes reales. Por otra parte, porque se presenta la oportunidad de mostrar cómo el Estado puede ser legítimo y necesario protagonista en la gestión de una gran empresa estratégica, con justicia, controles sociales y protección del medio ambiente.

Un enfoque estratégico y un plan energético de mediano y largo plazos deberán entonces ser partes vitales de tal esfuerzo, el marco indispensable para que la gestión estatal de YPF pueda dar sus mejores frutos. Una conducción profesionalizada de la nueva YPF y la eficacia de los controles económico-financieros a los que deberá estar sometida, tanto por parte del Ejecutivo Nacional como del Congreso y las provincias asociadas, serán otras de las claves del éxito futuro de esta nueva etapa.

* También firman Paula Abal Medina, Victorio Paulón, Claudio Marín, Aníbal Viguera, Marcelo Rudaeff (Rudy), Sandra Arito, Michael Cohen, Florencia Abbate, Julián Rebón, Luis Alberto Quevedo, Pablo Semán, Alfredo Pucciarelli, Julio Neffa, Sebastián Pereyra, Gabriel Noel, Damián Pierbattisti, Mónica Abramzon, Gerardo Halpern, Ana Mariel Weinstock, Karina Bidaseca, Juan Bautista Ritvo y otros adherentes al texto del espacio de intelectuales Argumentos.

23/04/12 Página|12

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ARGENTINA Izquierda latinoamericana y española apoya la decisión de Argentina de expropiar YPF

Izquierda latinoamericana y española apoya la decisión de Argentina de expropiar YPF
Jueves, abril 19, 2012, 0:30
FUENTE: LIBRE RED NET
http://www.librered.net/?p=17345
El gobierno de Argentina y su presidenta, Cristina Fernández, recibieron en las últimas horas muestras de apoyo internacional por la decisión de expropiar la petrolera YPF, filial de la española Repsol.

Poco después de difundirse la noticia, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, saludó y respaldó la iniciativa de su homóloga argentina, encaminada a expropiar el 51 por ciento de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
La Cancillería venezolana divulgó un comunicado en el cual el gobernante “saluda y respalda la decisión” de Fernández que, por contraste, destapó un gran revuelo y fuertes críticas en España y en la comunidad europea informó Prensa Latina.
Chávez rechazó las amenazas que desde “Europa se han formulado contra la República de Argentina” y llamó a los gobiernos del continente a respaldar al de Buenos Aires en “el ejercicio de sus derechos soberanos”.
La presidenta argentina anunció el lunes un proyecto de ley -a debate desde este martes en el Senado de ese país- que busca expropiar a YPF bajo el argumento, entre otros, de que la falta de inversiones por la empresa obliga a importar combustibles.
El gobierno de Caracas ofreció a Argentina las capacidades operacionales y legales de la estatal Petróleos de Venezuela “para el fortalecimiento del sector público petrolero y la consolidación de su soberanía energética”.
Desde Bolivia, el presidente Evo Morales respaldó la decisión de su homóloga argentina y pidió un aplauso para la presidenta Fernández. Evo recordó que la nacionalización de los hidrocarburos decretada en su país en 2006 permitió un mayor crecimiento de la economía boliviana.
Por otra parte, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Edison Lobao, sostuvo este martes ante el Senado que “cada país tiene su soberanía y tiene derecho a tomar sus decisiones”.
El titular brasileño descartó cualquier preocupación en torno a la decisión del gobierno argentino y corroboró el derecho soberano de ese gobierno de decidir sobre su política de hidrocarburos.
Muestras de solidaridad y apoyo
En Chile, una delegación del Partido Comunista (PCCH), junto a dirigentes de organizaciones sociales entregó este miércoles una carta en la embajada de Argentina en Santiago en solidaridad con el reclamo de soberanía de ese país sobre las islas Malvinas y de respaldo también a la intervención de la empresa YPF, en manos hasta ahora de la transnacional Repsol.
“Queremos expresarle nuestra más amplia solidaridad ante su decidida defensa de la soberanía nacional de su patria en el caso de la ilegítima ocupación británica de las islas Malvinas, y su extraordinario esfuerzo por recuperar un recurso natural tan trascendente como el petróleo”, señala la misiva dirigida a la presidenta Cristina Fernández.
Rubricado por el presidente del PCCH, Guillermo Teillier, y el secretario general de esa agrupación, Lautaro Carmona, el texto rechaza “los términos agresivos que han utilizado el gobierno español, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton; y los comisarios de la Unión Europea” contra Argentina.
Constituyen de hecho, anota el documento, una clara injerencia en los asuntos internos de un país soberano.
En opinión del PCCH, la postura del gobierno argentino se convierte en aliciente y modelo para las luchas de recuperación de la soberanía nacional en América Latina y en sólido paso hacia la integración continental.
“Como fuerza política latinoamericanista y de izquierda, tenemos la convicción del derecho fundamental e inalienable de nuestros pueblos de disponer de sus recursos naturales de manera soberana para satisfacer sus necesidades vitales y generar un desarrollo equitativo, justo, y radicalmente democrático”, manifestó asimismo una declaración conjunta del PCCH y de las Juventudes Comunistas de Chile.
Respaldaron asimismo la acción del gobierno argentino en esta ciudad el Partido del Socialismo Allendista, organizaciones sociales como el Colegio de Profesores y los funcionarios municipalizados, así como grupos defensores de los derechos humanos y parlamentarios de la oposición chilena.
Para los allendistas chilenos la iniciativa de la presidenta Cristina Fernández de expropiar el 51 por ciento de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) constituye un ejemplo a seguir para los pueblos de América del Sur y particularmente para Chile.
El mandatario de Uruguay, José Mujica, se solidarizó con el gobierno argentino y dijo que no le gusta la prepotencia con la que respondió la “Europa rica”. El presidente del vecino país dijo que “en todo el caso el error de Argentina fue haber vendido” YPF, privatizada en 1992.
“Pero es un error viejo. Si lo arregla o no lo arregla es problema del pueblo argentino”, enfatizó el mandatario.
También desde España
En España, Izquierda Unida (IU) consideró que la expropiación de YPF no es un “ataque a España” pues Repsol es una entidad privada “de distintas nacionalidades” y cree “una vergüenza” que el Gobierno español haya salido en defensa de la compañía petrolera.
El diputado de IU, Alberto Garzón, señaló que Repsol no es técnicamente una empresa española, pues más del 50% de la multinacional es propiedad del capital extranjero, y además “proporciona beneficios a la economía española que podrían considerarse nimios”, ya que en nuestro país declara el 25% de sus beneficios totales por todo el mundo.
Por ello, sostiene que en este conflicto “no están enfrentados los intereses de dos naciones distintas, sino los intereses nacionales de Argentina y los intereses económicos de sujetos privados de distintas nacionalidades -y entre ellas, en menor grado, españoles-”.
“Por lo tanto, es una falacia considerar esta medida económica como un ataque a España -escribe en un artículo publicado en su página personal-. Es una compra legal, que en todo caso podría estar minusvalorada, y que afecta a los intereses de unos sujetos económicos -grandes empresas y bancos- que no comparten beneficios con el resto de la sociedad”.
A su juicio, la expropiación “no es la guerra de los trabajadores españoles” y por ello “es una vergüenza que el gobierno español salga en defensa de los intereses de las grandes empresas españolas que poseen un capital minoritario de Repsol, en perjuicio de los intereses nacionales de un país soberano como Argentina”. “Más aún cuando mientras eso ocurre el gobierno está efectuando políticas de recortes que hacen recaer el peso de la crisis sobre la población española más desfavorecida”, añade.
Según Garzón, “lo que debería hacer el Partido Popular (PP), en vez de proteger los intereses de los más ricos es replantearse su política económica y reflexionar acerca de si no es mejor opción de política económica imitar a Argentina y proceder a la recuperación de determinados instrumentos políticos: Instrumentos que deberían ponerse al servicio de los españoles en su conjunto, y no de unos pocos adinerados con capacidad para especular en distintos mercados financieros -entre ellos el de acciones”.
LibreRed.net

ARGENTINA Primero la Patria

El 04/16/2012 at 11:41 pm por Juventud Sindical
Primero la Patria
FUENTE: JUVENTUD SINDICAL
http://juventudsindical.com/2012/04/16/primero-la-patria/

Comunicado de la Juventud Sindical a propósito de la decisión de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner de enviar al Congreso el proyecto de ley para expropiar las acciones de YPF, equivalentes al 51 por ciento del capital social, en el marco de un proyecto de ley de soberanía hidrocarburífera.
“Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”
E. Mosconi
La decisión del ejecutivo de poner a YPF bajo el control estatal es una medida que debe alegrarnos a todos los argentinos. Todos aquellos que nos sentimos identificados con los hombres que encabezaron la resistencia a la entrega del patrimonio nacional en los 90, estamos profundamente conmovidos por esta decisión. Construir una Patria con Justicia Social para todos requiere poder controlar los resortes fundamentales de nuestra economía. El fracaso de la política energética llevada adelante hasta ahora y la necesidad de profundizar una política nacional de control de los recursos nacionales en dicha materia se hace necesario para profundizar el modelo.
Repsol compró YPF en 1999 con la estructura industrial del país en decadencia, con lo cual la demanda energética era débil y sin perspectiva de crecimiento. El combustible que se sacaba de nuestro suelo no era visto como una herramienta para desarrollar nuestra riqueza, sino como un producto más de exportación que se vendía sin sumarle ningún tipo de valor agregado. Uno de los pilares del proyecto neoliberal era la exportación de energía, que en el caso de YPF representaba un negocio inmejorable ya que las grandes inversiones en exploración, reservas y desarrollo las había hecho el Estado. No importa producir petróleo sino obtener ganancias, así sea exprimiendo y destruyendo una empresa estratégica para el desarrollo de un país.
Repsol-YPF no cambió de política en estos últimos años. Mientras la economía argentina creció un 96% (PBI) entre 2002 y 2011, Repsol pasó a producir un tercio menos. Durante 2011 se tuvo que comprar energía al exterior por 9000 millones de dólares, mermando fuertemente el superávit comercial. El control de precios, las presiones del Estado y las importantes retenciones que se le cobran a la exportación de petróleo crudo sirvieron en su momento para regular la actividad, mantener bajo el precio de la energía y redistribuir socialmente la renta extraordinaria del petróleo. Pero hoy se sienten los límites de no poseer una política energética propia. La introducción de capitales supuestamente nacionales tampoco.
La política del gobierno de introducir grupos de banqueros “nacionales” al control de una parte accionaria de YPF y a su gerenciamiento local tampoco generó los resultados esperados. El Grupo Petersen (Eskenazi) entro a la compañía sin poner un peso; acordaron pagar el paquete accionario a Repsol mediante las futuras ganancias obtenidas, con la consecuencia lógica que los beneficios no serán reinvertidos para mejorar la producción (o aunque sea mantenerla). La “argentinización” en áreas estratégicas de la economía no provee una solución de fondo. Esto demuestra que en un país dependiente, el único actor que puede actuar como “burguesía” estratégica nacional es el propio Estado.
Desde la perspectiva del proyecto nacional y en la situación energética actual se observa la necesidad de que el Estado profundice su política de seguridad energética, ya que sin soberanía energética no existe posibilidad de desarrollo autónomo con justicia social. Es claro el sentido de la política anunciada por el gobierno. Llama la atención que algunos se opongan con argumentos similares a los que en los 90 llevaron a una privatización del petróleo nacional. Sobre todo teniendo en cuenta la “seguridad jurídica” que brindaron las empresas españolas frente a la debacle de nuestra economía hace una década. A pesar del déficit comercial (que dio negativo en el 2010 y se duplicó en el 2011) en términos energéticos, nada han hecho las empresas privadas para evitar esta situación. La medida tomada por el estado es incuestionable. Por eso desde la Juventud Sindical que conduce Facundo Moyano acompañamos esta iniciativa y expresamos con humildad el anhelo de protagonismo de los trabajadores en la futura gestión de la compañía estatal. Sobre todo teniendo en cuenta la tradición de lucha de los trabajadores petroleros, la responsabilidad y el conocimiento de la actividad. Claro ejemplo es el Sindicato de Petroleros Privados, organización que incluso ha logrado la participación de los trabajadores en las ganancias de empresas privadas.
Por último reproducimos el comunicado de la CGT, que refleja el sentir compartido de la mayoría de los trabajadores argentinos, que tanto hemos luchado por este día y que tantas derrotas hemos sufrido. Hoy tenemos la certeza de que es un día peronista y que los hijos de nuestros hijos recordarán con alegría.

ARGENTINA YPF VUELVE A SER ARGENTINA

COMUNICADO DE PRENSA DE LA CGT
FUENTE: JUVENTUD SINDICAL
http://juventudsindical.com/2012/04/16/primero-la-patria/#more-3249
Como siempre lo quisieron los trabajadores
YPF VUELVE A SER ARGENTINA
Los trabajadores argentinos hacemos nuestra, la decisión del Gobierno Nacional de retomar el control sobre la Empresa Nacional de Petróleo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, nuestra querida YPF.
Con la coherencia de habernos opuesto, quienes ejercemos la conducción actual de esta CGT a todas las privatizaciones que significaron el vaciamiento de nuestra Patria por la conducta traicionera de los máximos dirigentes del país a la que no estuvieron ajenos, dolorosamente, algunos dirigentes sindicales, hoy festejamos sin complejos ni “mea-culpas” este paso como lo hicimos con la recuperación de Aerolíneas Argentinas, el Correo, Obras Sanitarias y sobre todo los fondos jubilatorios de las AFJP que volvieron al ANSES.
Siempre pensamos, sin dudarlo que un Proyecto Nacional y Popular no podía carecer de una Empresa Nacional de Petróleo, porque significaba entregar a intereses foráneos o nacionales especulativos, la independencia económica y la soberanía política de nuestro Pueblo y nuestra Patria. Hoy, más allá del dolor del vaciamiento sufrido en 20 años de usurpación, saludamos el comienzo de una nueva etapa que hará felices a H. Yrigoyen, Mosconi y Perón, cuya presencia rectora como nunca sentimos entre nosotros.
Esperamos sí, que al calor de la alegría popular que esta decisión conlleva, no hayan pícaros que como en la privatización quieran sacar provecho personal de este acto de soberanía manifiesto.
Nadie podrá desandar el camino perdido ni recuperar las pérdidas sufridas por el Pueblo y la Patria en 20 años, pero, sin perjuicio de analizar en detalle el contenido del proyecto de ley, de ahora en más ponemos todo nuestro esfuerzo en que YPF vuelva a ser el estandarte del desarrollo nacional y regional y la insignia de la bonanza económica y la Justicia Social.
Buenos Aires, 16 de abril de 2012.
JULIO PIUMATO
SECRETARIO DE DDHH
HUGO MOYANO
SECRETARIO GENERAL

ARGENTINA YPF vuelve al seno de la Nación

YPF vuelve al seno de la Nación
FUENTE: PERSPECTIVA El Sitio de Enrique Lacolla
http://www.enriquelacolla.com/sitio/nota.php?id=277

La Presidente ha dado un paso importantísimo y necesario al renacionalizar a YPF. Deja abierta también, con esta medida, la posibilidad de profundizar un modelo de desarrollo que aun requiere ser conceptualizado en materia estratégica.

La decisión presidencial de renacionalizar YPF adquiriendo las acciones de Repsol y asumiendo el control del 51 por ciento de su paquete accionario es, junto a la nacionalización de las AFJP, la más trascendente de las decisiones tomadas durante los gobiernos kirchneristas. Era hora. Durante las últimas semanas debimos soportar las insolencias de la prensa monopólica española –asistida por su equivalente argentina- y las amenazas y el chantaje del gobierno del Partido Popular y ahora también de la Unión Europea, ante la posibilidad que nuestro país asumiera el ejercicio de sus derechos y pusiera coto al saqueo y a la inoperancia deliberada de la transnacional española. Durante años se verificó el giro de cuantiosas remesas de divisas al exterior, derivadas de la explotación del subsuelo argentino, sin contrapartidas de ningún orden en lo referido a la reinversión de utilidades en el incremento de la exploración y producción de nuestros hidrocarburos. Si a esto se suma el previo vaciamiento de Aerolíneas Argentinas –oportunamente recuperada para el país cuatro años atrás- y el desmantelamiento de su flota, se hace evidente que los insultos de la prensa y los aires de matamoros asumidos por los gobernantes de Madrid sólo deberían tener lugar y efecto en el ámbito de la península, en un intento de seducir con argumentos preñados de demagogia imperial, a los millones de españoles sacudidos por la crisis.

Por desdicha hay medios argentinos que en los últimos tiempos han abandonado todo pudor y se han puesto al servicio tanto de los intereses españoles en materia petrolera como de los intereses británicos en lo referido al tema Malvinas. No hay razón para sorprenderse, sin embargo; las miserabilidades del sistema dependiente en el que han proliferado y del cual se han nutrido tornan lógicas esas actitudes. Aunque no por ello las hagan menos repugnantes.

Profundizar, este es el camino. La presidente acaba de descubrir, nos parece, que la “sintonía fina” no es suficiente en el país y que hay que recurrir a los expedientes drásticos para seguir adelante. Por fortuna el kirchnerismo, cualesquiera sean sus limitaciones y errores, ha reaccionado en forma adecuada cuando se ha visto apremiado por las circunstancias. En ocasión del rechazo a la ley a las retenciones a la soja o de las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, que parecieron tañer a muerto para el gobierno, los Kirchner se retemplaron en la adversidad y doblaron la apuesta. En España, donde ya estaban especulando con un posible pliegue del gobierno argentino ante las amenazas de represalias, se han sentido sacudidos en lo más hondo. El gobierno nacional ha procedido por etapas, promoviendo la desvalorización de las acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York a través de la presión acumulada (cosa que permitirá readquirirlas a un precio mucho menor al que tenían hace un tiempo) y elaborando un proyecto de ley sin fisuras. La declaración de interés público nacional de los recursos energéticos, la expropiación de activos a ser tasados por el Estado argentino, el pacto de sindicación del voto provincial con el del Estado Nacional, la disposición que exige que cualquier futura transferencia de acciones deba ser aprobada por las dos terceras partes de los votos en el Congreso Nacional y la inmediata intervención de la empresa, conforman un mecanismo operativo rápido y abarcador, que podrá ser diligenciado en las Cámaras sin muchos trámites.

Hemos de prepararnos, desde luego, a la avalancha de reclamos provenientes de España y de la Unión Europea. La Argentina se suele distinguir por actos de soberanía que molestan doblemente a los empresarios de la globalización porque de pronto provienen de un país que en general, debido a la naturaleza transaccional o servil de sus estamentos dirigentes, da la impresión de que puede ser corrido con la vaina. El furor que suele impregnar a los dueños del poder sistémico al ver restringidos sus privilegios, se complica con la decepción y la esperanza de que, alardeando con alharaca, obligarán a este país a ponerse de rodillas. Algo de esta dialéctica hubo en la agresión británica en Malvinas, y se ha de convenir que hasta cierto punto dio resultado. Pero ello sólo porque la dictadura militar estaba dividida dentro de sí misma y porque era propensa a traicionar la causa que había enarbolado debido a que temía que el respaldo popular que la empujaba la llevara mucho más lejos de lo previsto. No es este el caso hoy.

La decisión argentina es un acto soberano, que ha de repercutir de manera favorable en nuestra economía y que concitará el apoyo de todos los países de la región, cosa que debe importarnos mucho más que el G 20 y las Cumbres de las Américas, institución, esta última, que decididamente ya ha vivido, como lo demostró el deplorable espectáculo de la Cumbre de Cartagena, incapaz de consensuar un documento pues había una nación que no estaba dispuesta a ceder un ápice en sus pretensiones. La actitud de Estados Unidos -y de Canadá en su estela- oponiéndose a la presencia de Cuba en la asamblea y rechazando cualquier posibilidad de levantar el embargo contra la isla, más la exclusión del asunto Malvinas del temario (hasta el punto de que el archipiélago no figuró siquiera en el mapa hemisférico que adornó la conferencia) demuestra que la utilidad de esa convención es cero y que tan solo sirve para poner de manifiesto la desconexión entre un bloque dominante que se desentiende de otro bloque que intenta coordinar sus esfuerzos y agruparse para crecer.

Es mejor así. No se pueden esperar favores de alguien cuyos intereses van en sentido contrario a los propios. En el caso de haberlos, serán favores envenenados.

Con una crisis mundial amenazante, la Argentina no podía seguir dándose el lujo de regalar sus reservas energéticas o de abandonarlas a la incuria de una empresa expresiva en nuestro país de las fórmulas del capitalismo salvaje. Es de desear que la iniciativa asumida con YPF, como las antes adoptadas respecto a las AFJP y a Aerolíneas, se hagan extensivas a los otros sectores estratégicos y a los puntos sensibles de la rentabilidad fiscal. El diagrama de un plan de desarrollo estratégico, la recuperación de los ferrocarriles, la puesta en orden de la minería y sus dividendos reorientándolos hacia el país, y la progresividad impositiva, son tareas pendientes indispensables para revertir para siempre el modelo de exacción económica que nos dejaron las prácticas neoliberales. Se ha esperado demasiado, pero siempre se está a tiempo. Para esto, sin embargo, será necesario que el gobierno se temple y busque o consolide los apoyos activos y sobre todo más consistentes que puede recibir del campo popular. Un proyecto nacional no se mantiene sólo con el sostén de una progresía gaseosa o de un empresariado huidizo. Requiere la presencia del trabajo organizado en la CGT y también, por qué no, de unas fuerzas armadas fortalecidas por el concepto de su valor, educadas en el respeto a la democracia y abiertas a la sugestión de su misión regional y continental.

La recuperación de YPF es un paso esencial y de gran magnitud en este camino. Sólo queda desearle a la presidente persistencia y coherencia en este rumbo, en la certidumbre de que en él hallará los apoyos más sinceros, desinteresados y resueltos que puede encontrar.

ARGENTINA La Argentina finalmente recuperará, como Nación soberana, sus recursos energéticos

17 Abr 2012
La Argentina finalmente recuperará, como Nación soberana, sus recursos energéticos
Artículo publicado por: Carlos Heller

FUENTE: CARLOS HELLER WEB – CABA
http://www.carlosheller.com.ar/2012/04/17/la-argentina-finalmente-recuperara-como-nacion-soberana-sus-recursos-energeticos/

Ayer participé del acto en el que la presidenta anunció el envío al Congreso del proyecto de ley de soberanía que establece la expropiación del 51% del capital social de las acciones de YPF.
Creo que la de ayer es una fecha para conmemorar, porque indica la recuperación para la Nación del manejo soberano de los recursos energéticos. Este proyecto es un claro y valiente avance hacia la profundización y mejoramiento del modelo iniciado en 2003, que derivará en mejores condiciones para el funcionamiento de la economía, recuperando soberanía de los recursos y liquidando las estructuras de la dependencia que se construyeron desde el Golpe de Estado de 1976 y que se consolidaron en los noventa.
La decisión más importante de este proyecto está expresada en su artículo 1º, por el cual se declara de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la explotación, industrialización, transporte, y comercialización de hidrocarburos. Esta definición apunta a desandar el camino de la privatización de los recursos hidrocarburíferos, poniéndolos bajo el paraguas de interés público.
Creo, además, que el proyecto de ley del Ejecutivo resulta una fuerte barrera a futuras privatizaciones, ya que la expropiación se realiza por causa de utilidad pública, prohibiendo la transferencia de tales acciones salvo la aprobación de las dos terceras partes de los miembros del Parlamento, lo que le da una fuerte impronta de continuidad y seguridad jurídica.
La Argentina tiene desde hace tiempo un desfasaje entre el crecimiento significativo de la economía sin que el balance energético haya acompañado. Es que evidentemente para los responsables de Repsol el objetivo no era invertir sino llevarse los beneficios fuera del país. Por eso celebro con entusiasmo este proyecto orientado a que el Estado tome el control efectivo sobre la empresa emblemática del petróleo fundada por Mosconi, para que sea la vanguardia de la política de hidrocarburos en general y del autoabastecimiento en particular.
Muchas veces he dicho ya que los argentinos hemos sido los mejores alumnos del recetario neoliberal, llegando a prescindir de algo tan clave como el manejo de los recursos energéticos y dejándolo en manos de una empresa privada. Es algo que no han hecho otros países de la región; no lo hicieron Brasil, Colombia, México, Venezuela, Chile, ni Uruguay. Por eso a mí me parece una excelente noticia que Argentina recupere, como Nación soberana, sus recursos energéticos.

ARGENTINA SANTA FE Rossi celebró la decisión de la Presidenta Cristina Fernández en el avance hacia la soberanía energética

Rossi celebró la decisión de la Presidenta Cristina Fernández en el avance hacia la soberanía energética
FUENTE: AGUSTIN ROSSI WEB – SANTA FE
http://www.agustinrossi.com.ar/rossi-celebro-la-decision-de-la-presidenta-cristina-fernandez-en-el-avance-hacia-la-soberania-energetica/
16 abr 2012
El presidente del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, manifestó su beneplácito frente a los anuncios realizados por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
En tal sentido el legislador nacional remarcó: “Compartimos y acompañamos plenamente a nuestra presidenta. El control estratégico por parte del Estado es condición necesaria para revertir las necesidades del abastecimiento”.
En cuanto a la decisión tomada sobre la petrolera Agustín Rossi recordó: “Una vez más nuestra presidenta sabe leer la actualidad política local e internacional y toma las decisiones necesarias para el desarrollo y crecimiento de nuestro país”.
El presidente del bloque afirmó: “Queremos un país en funcionamiento, que produzca y se desarrolle y hoy, gracias a la presidenta, dimos un verdadero avance hacia la soberanía energética”, y agregó: “La cuestión hidrocarburífera es clave para sostener este proceso de desarrollo económico con la creación de empleo”.
Rossi explicó: “Lamentablemente durante los últimos años las inversiones que realizó YPF son realmente escazas e improductivas, nosotros importamos 10 mil millones de dólares el año pasado en combustible, el pronóstico para este año son 13 mil millones”, y continuó: “Si uno tiene esa situación de déficit energético y por otro lado hay una empresa que es la que tiene mayor potestad en áreas petroleras y remite dividendos a su casa central hay algo que no funciona”
Finalmente el diputado nacional, rescato la participación de las provincias en el Consejo Federal, cuya creación esta prevista en el Proyecto de Ley que hoy mismo ingresará al Senado de la Nación Argentina.

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