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ARGENTINA Presentación del billete con la efigie de Eva Perón: Palabras de la Presidenta de la Nación

Presentación del billete con la efigie de Eva Perón: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN OFICIAL DE UN NUEVO BILLETE CON LA EFIGIE DE EVA PERÓN, EN EL SALÓN DE LAS MUJERES ARGENTINAS DEL BICENTENARIO, CASA ROSADA.
Muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas: la verdad que es un día muy especial. En primer término quiero agradecer a los trabajadores de Casa de Moneda que han hecho posible este trabajo. (APLAUSOS). Quiero también invitar – aquí al escenario, por favor – al artista francés y al argentino que es el mejor dibujante de billetes del mundo que quiso ser partícipe de esta obra histórica que consagra a una mujer que marcó no solamente la vida de los argentinos, sino que marcó un hito en la historia mundial: Eva Perón. Y le agradecemos que haya participado realmente en este proyecto. Muchas gracias. (APLAUSOS). Y aquí un argentino, un de los mejores grabadores del mundo, es el hombre que luego que un artista como él dibuja el billete lo pasa… a ver cómo lo hacés. Yo lo iba a explicar y no sabía. (Risas). Se hace, primero el grabado, y después se hace todo lo que es el diseño del billete. Este hombre, que es uno de los mejores grabadores del mundo, es argentino, y trabajó 14 años en la Casa de Moneda, hace 21 años que se fue del país, hoy trabaja en Suiza, donde hacen la plata de todo el mundo. En fin, el hombre además de bueno… pero algún día te vamos a recuperar me parece, me gustaría que volvieras a la Argentina. (APLAUSOS). Un aplauso para él también, gracias. Qué orgullo, un argentino, uno de los mejores grabadores del mundo que hoy vive en Suiza y trabaja para los que hacen los billetes y las máquinas del mundo y que también fue el artista – porque además de grabador es artista – que protagonizó esta breve pero sentida historia de lo que fue también no la historia de un billete, si no la historia de los argentinos, en definitiva.
Este era un billete, que originalmente había sido pensado para un billete de 5 pesos, luego de la muerte de Eva Perón, en 1952, ustedes lo vieron y cuando vino la autodenominada revolución libertadora, golpe de Estado que derrocó el Gobierno constitucional del General Perón un empleado de la Casa de Moneda lo escondió detrás de un mueble de la Casa de Moneda como si fuera una suerte de embute, para decirlo así, lo escondió. El embutido viene de salame, no vayan a pensar otra cosas, nadie piense ninguna otra cosa extraña, por favor; lo embutió, se mete una cosa dentro. Cuando se refuncionalizó las Casa de Moneda y empezaron a correr muebles y cosas aparecieron; pudieron haber aparecido, qué sé yo, en otro momento también y haberlos destruido. No, si son esas cosas del destino, de la historia, aparecieron durante nuestra gestión, los recuperamos y ahí iniciamos la tarea de emitir para este 60 aniversario, que es el día de mañana, del paso a la inmortalidad de Eva Perón este billete, que comenzó siendo conmemorativo, pero que yo voy a pedir – y no quiero entrar en ninguna polémica porque el otro billete de 100 es el de Roca – no quiero entrar en ninguna polémica. Pero yo quiero que las autoridades monetarias, que las autoridades de Casa de Moneda, del ministerio de Economía puedan arbitrar todas las medidas para que, en definitiva, medidas obviamente legales y de carácter operativo, cuando estamos ante la moneda no estamos solamente ante medidas de carácter legal, sino también de carácter operativo para que este sea el nuevo billete de 100 pesos. (APLAUSOS). ¿Por qué? Porque sinceramente y sin quitarles méritos a nadie, porque ustedes saben que la historia siempre es compleja y siempre hay posiciones diferentes, y mi intención no es polemizar. Pero después de 200 años de moneda es la primera vez que una mujer aparece en un billete. (APLAUSOS). Han aparecido todos: San Martín, Belgrano, Roca, Sarmiento, bueno no me acuerdo.
Y me parece que sí tenemos que hacer honor al género, además, quién mejor que para hacer honor al género que la figura de Eva Perón, estampada en el billete de 100 pesos. (APLAUSOS). Me gusta mucho la imagen, es una imagen plácida, a mí me gustaba mucho la Evita está, esa que está ahí enojada y que quiere comerse el mundo… bah, no comerse el mundo, a algunos nada más. Vamos a ser más precisión, tenía una precisión quirúrgica para encarar, pero la verdad que esta Eva Perón da una sensación de paz y de tranquilidad muy impresionantes. Tiene una balanza, que no es la balanza de la Justicia, de la Justicia como Poder Judicial, sino la balanza de la verdadera justicia, de la justicia social que también está acá. (APLAUSOS). Este es el laurel, el que está acá al costadito, a ver bueno no importa, voy a empezar a hacer lío. Es maravilloso; está también el ceibo que es la flor nacional, está el símbolo de la Nación; está también el símbolo de la abundancia y del otro lado, le doy vuelta un ratito, está la Diosa Ara Pacis, que era la diosa, no estamos proponiendo ningún culto alternativo, por favor. Se acuerdan que en la Caja de Ahorro había una mujer que también era una diosa que simbolizaba el ahorro, bueno hay figuras griegas que – como Hermes, en la Cámara de Comercio – lo tienen a Hermes que era el Dios del Comercio y nadie piensa que de La Vega sea un heterodoxo en materia religiosa. Así que por favor…no porque ya veo mañana los titulares que nunca faltan, los de la cadena del miedo y del desánimo comienzan con análisis extraños. Además es muy lindo, porque dice, al lado de Ara Pacis: “en unión y libertad”.
La verdad que estamos muy contentos de poder haber hecho esto todos los argentinos y también hecho por argentinos y franceses que nos ayudaron, por los más de 1.100 empleados de Casa de Moneda que tiene más de 186 años ya de vida. También una tarea muy importante que se ha venido desarrollando porque la Casa de Moneda, que acá está su titular – venía dándonos negativo y empezó a dar positivo, a partir del año 2010, pero quiero decirles que el incremento del patrimonio neto, en el período 2011, ha sido del 45 por ciento, y el incremento de facturación, en el 2012, ha sido de 125 millones, que representa un 60 por ciento de aumento contra el año 2010. Si uno pudiera mostrar los gráficos vería que los gráficos siempre estaban en rojos o eran muy finitos, inclusive durante mi gestión y durante la gestión de Néstor también, estuvieron muy finitos, de azul en positivo y muchas veces en rojo. Pero la verdad que estos son- yo no sé si podrá divisarse – los tres últimos años con el crecimiento 2010, 2011 y lo que va del 2012 un crecimiento muy importante. Por ejemplo, una máquina que se llama la Simultan cuarta… una anécdota para ver cómo pasan muchas veces las cosa y por qué hay tantos intereses cruzados y tantas cosas. Había una licitación que finalmente dejamos sin efecto, que era comprar todas máquinas nuevas. Esta era una licitación de aproximadamente 147 millones de dólares, de francos suizos, un poco más. Lorenzino vos que andás con la moneda y todo eso ¿un poco más? Un poco más, finalmente esta máquina que era de origen suizo iba a ser desguazada porque ya no servía más, se le pidió a su casa de origen suiza que nos pasara un presupuesto para repararla. Nos pasaron presupuesto de 4.000.000 de francos suizos. Nos pareció mucho y decidimos a hacerla con los técnicos argentinos, con elementos argentinos y la reparamos y llevamos gastado – más o menos -400 mil pesos. Y se sigue usando y produciendo. (APLAUSOS). Cosas, maravillas de los argentinos, no es que la atamos con alambre, no, funciona y muy bien. Hubo una recalificación, comenzamos a hacer también muchas cosas que antes no hacíamos o la encargábamos a privados. Por eso muchas veces cuando uno deja de encargarle las cosas a los privados y retoma el Estado porque la moneda… vamos, no es que nos queramos hacer cargo de las cosas que hacen los privados, de ninguna manera, pero la moneda es una cosa que tiene que estar a cargo del Estado, sin ninguna duda.
Si hay un instrumento de soberanía y hoy más que nunca adquiere una singular importancia es precisamente la moneda. Y hemos pasado a hacer el pasaporte electrónico, diseño, desarrollo y fabricación de los nuevos pasaportes electrónicos para el RENAPER, contando con una planta de producción de última generación; los padrones electorales del 2011, que también normalmente los hacían los privados y los hicimos en la Casa de Moneda y vieron que no hubo ningún problema en las elección, por favor. Mañana dicen: “hicieron los padrones, por eso ganaron con el 55 por ciento de los votos”. No, fueron transparentes. También la Lotería Nacional, recuperamos la impresión de los cartones de bingo de la Lotería que estaban también en manos privadas; Parques Nacionales con la digitalización de documentos que también hicimos para ellos; el recupero del PAMI – como cliente – para la digitalización de los documentos; una nueva tarjeta inteligente de policarbonato. Bueno, de resultas que los incrementos han sido en todos los rubros: del 111; del 61, en títulos automotor; en otros títulos del 31; en diplomas universitarios del 222 por ciento; en estampillas de la AFIP del 89 por ciento; en fajas AFIP – esas que se ponen en las clausuras y no se ahí pongan nerviosos – del 10 por ciento; en cheques cancelatorios de cinco mil, ciento por ciento; en Parques Nacionales de 228 por ciento.
Yo quiero felicitar a las autoridades de Casa de Moneda y los empleados también de esa institución, que han hecho posible también esta recuperación y que hoy estemos nuevamente en superávit y tenemos que seguir recuperando las capacidades del Estado en lo que es estrictamente competencia del Estado, indelegable e insustituible. Y bueno, muy contentos con este billete de 100, que yo estoy segura que se van a poner finalmente de acuerdo las autoridades monetarias, las autoridades económicas y la Casa de Moneda y vamos a poder tener este billete, que por primera vez incorpora a una mujer y a una mujer como Eva, en un momento en donde todas las cosas que ella decía, todas las cosas a las que aspiraba: a la justicia social, al tema de los trabajadores, adquiere una relevancia por todo lo que está pasando en el mundo de una manera muy especial.
Hoy recorrió la red la foto de este hombre – no sé si lo ubican – esta foto me la alcanzaron mis secretarios que siempre andan navegando en la red, se ve que por ahí tienen tiempo mientras yo hago mis cosas, bueno está bien, tener ociosas a la gente es malo. Este es José Luis Sampedro, es un literato y un economista español muy importante. En el 2010, el Consejo de Ministros de España, le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España y en el 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras españolas. Bueno, este hombre apareció en la red con una carta dirigida al señor Presidente del Gobierno de España, que es economista también. Yo no voy a leer la carta, porque no corresponde, hay algunas cuestiones que tienen que ver con algunos adjetivos que él le dirige al Presidente y al Gobierno, que no corresponde que una Presidenta lo repita. Y no es broma, así que… pero sí una frase que creo que define un poco el momento y que tiene tanta actualidad y tanta antigüedad al mismo tiempo, pocas cosas tienen ese matiz. Yo que siempre dicen que hablo contra los economistas. Me encantó la frase porque dijo: “Hay economistas que sólo trabajan para que los ricos sean más ricos, y hay economistas que trabajamos para que los pobres sean menos pobres”. (APLAUSOS). Y fue una frase que realmente me gusto porque yo misma debo reconocer tengo cierta tendencia – no me mire Moreno así – yo reconozco mis defectos y mis virtudes también, más los defectos que tengo seguramente que las virtudes, pero al revés, pero la verdad que siempre he estigmatizado un poco a los economistas. Pero la verdad que es injusto porque es como abogado. Yo soy abogada y bueno hay buenos y malos… en fin, dejémoslo ahí a los abogados porque es un rubro muy cuestionado ¿no es cierto? No te rías De Mendiguren, de qué te reís vos. Bien, es un rubro muy cuestionado pero realmente esto de los economistas me impactó porque realmente define cuál es exactamente el problema que es actual, pero al mismo tiempo es antiguo y es lo que ha venido discutiéndose a lo largo de los 200 años de historia de la Argentina y seguramente de los cientos de años de historia de la humanidad: ¿Para quién trabajar, para qué trabajar, cuál es el objetivo y la dirección que tiene que tener no solamente un economista, sino un político o un gobierno?
Y cuando alguien toma la dirección que es la de que los pobres sean menos pobres, obviamente recibe durísimos ataques. Bueno, ¡qué les voy a contar! ¡Qué no se ha dicho de esta mujer en la República Argentina! De esta digo, de mí también se han dicho cosas, pero de ella se han dicho cosas horrendas y le han hecho cosas horrendas.
Porque la verba es la verba, pero le han hecho cosas horrendas y se las han hecho después de muerta inclusive, que es lo peor que le puede pasar a alguien.
Por eso, el rescate y la reivindicación y fundamentalmente pensar por qué somos tan atacados quienes orientamos los esfuerzos, a veces con errores, con defectos.
Yo leía ayer una tapa de…a ver, me alcanzás la tapita de la cadena nacional del jefe…ayer leía: “El 28 por ciento de los gastos de la ANSES se usan en los jubilados”. Bueno, ustedes saben, son los jefes de la cadena nacional del miedo y del desánino. Y me ponía a pensar, porque vienen cuestionando cuando se le dio un préstamos a General Motors, cuando se le dio un préstamo a la provincia de Buenos Aires el otro día para que pudiera pagar sus aguinaldos, y yo quiero contarles la historia de lo que hizo este monopolio con los fondos de los jubilados cuando las AFJP eran privadas.
A partir del 18 de octubre del 2007, poco antes de que se estatizaran los fondos de las AFJPs, todas, absolutamente todas las AFJPs, compraron más de 25 millones de acciones a un promedio de 23,85 por ciento del Grupo Clarín.
Ustedes saben que yo no acostumbro a hablar con nombre y apellido pero en este caso tengo que hacerlo con nombre y apellido porque sería injusto que no lo identificara e involucrara a todos los empresarios o a todos los que tienen acciones.
Pero esas acciones se compraron por 609 millones; hoy, solo valen 200 millones. Porque a los pocos días de valer 23,85, de ser cotizadas, pasaron a valer 7. Esto me lo dice Diego Bossio, el titular de la ANSES.
Miren si por ejemplo, vamos a hacer un ejercicio, hubieran sido colocados estos 609 millones en una inversión conservadora, como podría ser colocar un plazo fijo, tasa BADLAR, que es la tasa que se paga a los que depositan más de 1 millón, 2 millones de pesos, hoy la ANSES, en lugar de los 200 millones de pesos tendría más de 1.000 millones de pesos.
Si lo hubiéramos prestado en los términos que le prestamos a la provincia de Buenos Aires, porque esto sale exactamente al otro día que la provincia de Buenos Aires recibe los 600 millones, hoy tendríamos 1.300 y pico de millones de pesos contra los 200 que tenemos. Y si lo hubiéramos invertido en el Plan Pro.Cre.Ar, que es otro tipo de inversión a lo que puede ser una letra del Banco Provincia o un plazo fijo, que son inversiones de activos financieros, cuando uno invierte en viviendas está invirtiendo en activos de capital y acá, fundamentalmente, en activos de capital vinculados también a mejorar la calidad de vida de los recursos de un país. Usted sabe que un país tiene recursos humanos, recursos o capitales activos financieros, bueno, en fin, tendríamos algo así como 900 millones de pesos.
Estos son los que enjuician y los que dicen “¡qué mal que se gastan los dineros de los jubilados!”, pero no dicen esto…
Ahora, lo que más me llama la atención es que, pese a las denuncias que hay radicadas en la Justicia sobre esto, se avance tan lentamente.
Yo me pregunto: ¿cuándo para condenar al Estado o cautelares contra el Estado salen como pan caliente y se condena al Estado inmediatamente? ¿Cómo puede ser que duren años los juicios cuando algún grupo empresario privado importante se comprueba que ha cometido acciones que tienen que ser sometidas a investigación porque están sospechadas de haber defraudado los intereses de los jubilados y sin embargo todavía no tenemos ningún resultado?
¿Por qué?
Como leía el otro día también, una denuncia que se hizo en el año 2005 contra las cementeras por cartelización de los precios, que la hicieron durante la gestión del doctor Lavagna en el ministerio de Economía durante la gestión del presidente Kirchner. Y bueno, y había sido condenada precisamente porque se comprobó que se habían cartelizado, inclusive fueron también sentencias confirmadas por Casación y se le abrió un recurso de queja en la Corte. Esperemos que sea para que no haya ninguna injusticia y puedan discutir sobre la cuestión de fondo.
Pero la verdad que llama mucho la atención la premura, la rapidez cuando se trata de condenar al Estado, como si el Estado fuera “mongo”. Cuando el Estado no es “mongo”, argentinos; el Estado somos todos nosotros, cada peso, cada recurso que se le quita al Estado, se le está quitando y, fundamentalmente, a los sectores más vulnerables que son los que necesitan del Estado, son los que necesitan que la escuela pública funcione bien, porque no puede mandar a sus hijos a una escuela privada. Son los que necesitan que el transporte funcione bien y siga subsidiado para poder seguir viajando barato porque no tienen auto o porque no lo pueden hacer, son los que necesitan que las universidades sigan siendo gratuitas para que sus hijos tengan la esperanza de poder capacitarse y tener un futuro mejor, son las miles de obras, como en las que estuve ayer en Santiago del Estero conmemorando los 459 años de la ciudad Madre de Ciudades de la Argentina donde inauguramos un aeropuerto en Termas de Río Hondo totalmente hecho con recursos públicos y también un fantástico centro de convenciones para más de 3.000 personas en la vieja estación Mitre.
Una emoción porque me regalaron la foto y la grabación que registraba la llegada a esa misma estación, pero en los 40 o 50, de Perón y de Eva. Estaba ella con la manito levantada saludando.
Fue un lindo recuerdo, un lindo momento porque, además, todo el pueblo de Santiago del Estero se volcó a las calles, con una alegría, con un…y te decían gracias por venir. La verdad que…y yo, bueno, yo gracias a ellos porque cómo nos han apoyado. Además fue una fiesta popular impresionante. Esas son las cosas que te dan alegría.
Pero bueno, cuando uno ve entonces a estas cadenas nacionales del miedo y del desánimo…No sé si les pasó desapercibido el otro día un articulito que salió ayer, yo que soy lectora, porque leo todo últimamente, hay un articulito en La Nación, me mira la corresponsal de La Nación en Casa de Gobierno, ¿qué tal, Mariana, cómo estás? Bien. En Economía y Negocios, apareció, muy chiquitito, un articulito. Pobrecita, no tiene nada que ver ella, es simpatiquísima además, amorosa…Salió un articulito de una reunión en La Rural…Acá está, lo encontré: diario La Nación, sección Economía y Negocios, del 24 de julio, o sea del día de ayer, una reunión de la Rural con empresarios periodísticos. “Pucha –dije yo- a ver, vamos a ver qué es esto” Chiquitito estaba y dice: “La Mesa Directiva de la Sociedad Rural le planteó a un grupo de empresarios periodísticos su preocupación por la falta de diálogo con el Gobierno”. No se sabe de qué lado hay una falta de diálogo, si somos nosotros, ellos…bueno, no se sabe. Y “el desencanto que enfrenta la actividad agropecuaria”.
Yo no sé, ¿no?, pero, vos Wado que son de Mercedes, ¿cómo anda la soja?, ¿bien, no? ¿Te fue bien, no? Wado, herencia de su mamá, tiene un pequeño…se puso colorado… bueno, eso sí es herencia, la podés comprar. Y la verdad que hubiera sido mejor que no fuera herencia porque Wado es hijo de detenidos desaparecidos y la herencia es de su madre detenida desaparecida, sería mejor que no tuvieras nada, que estuviera ella todavía y serías más feliz.
Pero bueno, en la reunión, “el desencanto que enfrenta la actividad agropecuaria”, me hizo acordar, ¿se acuerdan de aquella película de Luis Bruñuel, “El discreto encanto de la burguesía”, yo decía: “¿Cuál es el desencanto de la actividad agropecuaria? Están con unos números que no se pueden creer, con una actividad en expansión”.
Bueno, pero seguí leyendo, “así lo indicó la agencia DyN”, DyN, es la agencia de noticias obviamente del monopolio también.
Yo creo que los pescaron en la reunión y la blanquearon…mi impresión acá es que alguien los vio y la blanquearon antes de que los escacharan, como les pasó cuando fueron a la Corte, ¿se acuerdan, no? Y dice: “Así lo indicó la agencia DyN el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, tras el almuerzo que compartió con José Aranda, de Clarín, Jorge Fontevecchia, de Perfil, Julio César Saguier y Fernán Saguier, de La Nación, y José Claudio Escribano, de La Nación, en el predio de Palermo”. Como se ve, el comando en jefe de la cadena nacional del miedo y del desánimo.
Estaban reunidos y después, ¿de qué estarían hablando y de quiénes estarían hablando? Digo yo que se reunieron.
Después sigue y explica de quiénes estaban hablando y dice: “En el encuentro se analizaron cuestiones vinculada con el precio de los commodities, la intervención a los mercados de granos y carnes y también sobre la falta de contactos que mantiene el sector con el Gobierno nacional”.
¿Ustedes se acuerdan de esa película o de esa serie de dibujitos animados que estaba el perro Pulgoso que se reía, ji, ji, ji. La verdad que si Pulgoso lee esto, estaría igual riéndose.
Estaban hablando, seguramente, de qué título nos van a enchufar mañana, con qué nos van a salir pasado mañana.
Pero bueno, es un poco la prueba de cómo, ¿no?, de cómo se manejan las cosas, de cómo la coordinación es perfecta, cómo sale una cosa una cosa en un lado, otra cosa en otra, otra cosa en la otra.
Pero lo que más me llamó la atención fue el desencanto de la actividad agropecuaria. La verdad que es muy importante.
Quería un poco, casi con humor, porque si no te tomás esto con humor te tenés que pegar un tiro realmente, ¿no?, y la verdad que no tengo ninguna intención. Así que, quédense todos tranquilos…
Pero la verdad que quería comentar estas cosas en un día como hoy, en vísperas también del 60º aniversario que mañana vamos a recordar, como creo que hay que recordarla a Eva, vamos a ir a José C. Paz a inaugurar un plan de 900 viviendas para sectores populares, ella quería eso y quería recordarla en este mundo, porque la verdad que uno lee las cosas que decía ella y también él, Perón, acerca del mundo, de lo que podía pasar en el mundo, no era premonición, porque nadie puede hablar de premonición, simplemente análisis político.
En Eva era intuición pura, intuición de la que vino de abajo, intuición de su sensibilidad; en Perón era formulación teórica, un militar como todos los militares de aquella época, por lo menos, con una gran formación teórica y con un mundo y que había participado en un mundo tan complejo como fueron los escenarios del siglo XX. Pero en Eva era lo que yo denomino inteligencia emocional, inteligencia intuitiva, inteligencia del corazón, la que muy pocas veces falla, yo te diría casi ninguna. Por eso tenía esa forma de contacto, por eso también sufrió tanto y por eso también dio tanto, nada más ni nada menos que su vida.
Por eso creo sinceramente que la propuesta de trasformar paulatinamente en el marco de las posibilidades legales y operativas a este billete como el billete de 100 pesos de los argentinos, me parece que es un homenaje que no solamente se lo debemos a ella, nos lo debemos a nosotros. Porque, en definitiva, ¿cuánto…?
Yo me acuerdo, veo ahí pañuelos blancos, me acuerdo un día cuando hicimos un homenaje en la Casa de Gobierno, aquí en el Salón Blanco, estaba Néstor, y le entregamos, creo que era un homenaje al bombardeo del ’55 y habló Estela de Carlotto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, y ella contó que había estado en la Plaza, Tati también, no sé si estará por ahí Tati, Tati, vos también me decías “yo era antiperonista”, porque bueno, tanta gente, Rodolfo Ortega Peña también contaba y relataba cuando estuvo en la Plaza, era joven él y su novia, tanta gente, porque en realidad tampoco vamos a creer la Plaza estaba llena en ese golpe de estado, muy pero muy llena y agitaban todos con pañuelos blancos…
Y la verdad entonces que creo que este billete es un homenaje que nos debemos los argentinos, es también reparador de nuestros propios errores, de nuestras equivocaciones. Y no es que Eva haya sido perfecta, no es que haya sido una santa, al contrario, lo que la convierte en algo más grande, en algo más inolvidable e inmortal, es que fue una humilde mujer de pueblo que tuvo la inmensa suerte de encontrarse con un hombre y con un pueblo, porque se encontró con un hombre y con un pueblo.
Si no lo hubiera conocido a Perón, seguramente hubiera pasado a la historia como otra artista. Es que la historia es así, es la historia de la gente que se encuentra y de la gente que cuando se encuentra con la historia y con el pueblo tienen la decisión de transformarlo, de ir adelante, aún a costa de todo, de su propia vida.
Ese fue el caso de Eva y por eso creo que darle el billete a ella es también reparar las injusticias que hemos cometido los argentinos contra nosotros mismos y contra nuestros compatriotas, con sus errores y con sus aciertos. Pero cuando uno mira esa balanza de la justicia social, a la cual nadie puede negarse, a la cual nadie puede decir que no está de acuerdo con la justicia social, Eva en esa balanza pesa cuatro toneladas por lo menos y, entonces, por esas cuatro toneladas de ese cuerpo frágil, que apenas 38 o 39 kilos cuando murió, es que los argentinos estamos haciendo hoy este homenaje entre todos.
Muchas gracias y muy buenas tardes. (APLAUSOS)

ARGENTINA La Presidenta presentó un billete en homenaje a Eva Perón y sostuvo que “es reparador de nuestros propios errores”

Miércoles, 25 de Julio de 2012
La Presidenta presentó un billete en homenaje a Eva Perón y sostuvo que “es reparador de nuestros propios errores”

La presidenta Cristina Fernández presentó el billete conmemorativo del 60 aniversario de la muerte de María Eva Duarte de Perón. Pidió a las autoridades monetarias que arbitren las medidas para que pase a ser el billete de 100 pesos definitivo. La mandataria afirmó que Evita tenía la “inteligencia del corazón, la que muy pocas veces falla. Por eso sufrió tanto, y por eso dio tanto, nada menos que su vida”.
Tras presentar el billete de 100 pesos conmemorativo por el 60 aniversario de la muerte de Eva Perón, la Jefa de Estado agradeció “a los trabajadores de Casa de la Moneda que han hecho posible este trabajo”, así como al diseñador y al grabador del billete.
Afirmó que la historia de la pérdida y recuperación del billete “fue la historia, no de un billete, sino de la historia de los argentinos”. Explicó que la imagen de Evita “había sido pensada para el billete de 5 pesos, a la muerte de Eva Perón. Cuando vino la autodenominada Revolución Libertadora, un empleado de la Casa de la Moneda lo escondió atrás de un mueble”. Y agregó que “cuando se refuncionalizó la Casa de la Moneda, ahí apareció durante una gestión, y decidimos emitir para el aniversario del paso a la inmortalidad que mañana se cumplen 60 años”.
La mandataria pidió que “las autoridades monetarias puedan arbitrar todas las medidas, legales y de carácter operativo, para que este sea el nuevo billete de 100 pesos”. “Sin quitarles méritos a nadie, porque la historia es compleja, pero después de 200 años es la primera vez que una mujer aparece en un billete”, enfatizó. Y reconoció que “si tenemos que hacerle honor al género, quién mejor que la figura de Eva Perón estampada en el billete de 100 pesos”.
La recuperación de la Casa de la Moneda
La Presidenta de la Nación aseguró que hay “una tarea muy importante que se ha venido desarrollando” en la Casa de la Moneda, la cual tenía un balance “que venía dando negativo, empezó a dar positivo en 2010”. Dio como ejemplo una licitación, finalmente dejada sin efecto para comprar máquinas nuevas de 147 millones de francos suizos. Y señaló que una máquina, cuya casa de origen había presupuestado su reparación en 4 millones de francos suizos, “decidimos repararla con los técnicos argentinos, funciona y llevamos gastados 400 mil pesos”
Cristina Fernández remarcó que “siempre le pedimos cosas a los privados. La moneda es una cosa que tiene que estar a cargo del Estado”. Puntualizó que en la Casa de la Moneda han pasado a confeccionarse el nuevo pasaporte electrónico, los padrones electorales del 2011, billetes de Lotería Nacional, entre otros documentos otorgados por el sector público.
La mandataria felicitó “a las autoridades y a los empleados de la Casa de la Moneda, que han permitido esta recuperación”. “Tenemos que seguir recuperando la participación del Estado en lo que es competencia indelegable del Estado”, afirmó.
Los fondos de la ANSES
En otro tramo del discurso, la Presidenta comentó que algunos medios “vienen cuestionando cuando se le dio un préstamos a la General Motors, cuando se le dio a la provincia de Buenos Aires para pagar aguinaldos”. En ese sentido, recordó que “el 18 de octubre de 2007, poco antes de que se estatizaran los fondos de las AFJP, todas las AFJP compraron más de 25 millones de acciones, a un promedio de 23,85% del Grupo Clarín”.
La Jefa de Estado señaló que “esas acciones se compraron por 609 millones: hoy solo valen 200 millones. Porque a los pocos días de valer 30, pasaron a valer 7”. “Si se hubiera hecho en una inversión conservadora, en lugar de valer 200 millones hoy valdrían 1000 millones; si los hubiéramos prestado en los términos de lo que hicimos a la provincia de Buenos Aires, serían 1300 millones”, describió.
Cristina Fernández sostuvo que “estos son los que enjuician y dicen “que mal que se gastan los fondos de los jubilados””. Al mismo tiempo, consideró que “llama mucho la atención la rapidez cuando se trata de condenar al Estado, como si el Estado fuera Mongo. El Estado no es Mongo, el Estado somos todos”, pero no se obra con la misma rapidez contra “los grupos concentrados”.
Asimismo, leyó un artículo en el que reflejaba una reunión en La Rural con empresarios periodísticos de Clarín, Perfil y La Nación. Consideró que “estaban hablando seguramente de con qué título nos van a enchufar mañana”. Sostuvo que “es un poco la prueba de cómo se manejan las cosas, la coordinación es perfecta”.
Homenaje a Evita
Cristina Fernández anunció que mañana, día en que se conmemora el 60 aniversario del fallecimiento de Eva Perón, irá “a José C. Paz a inaugurar un plan de 900 viviendas populares”.
Respecto a la figura de Evita, sostuvo que “si uno lee las cosas que decía ella acerca del mundo, no era premonición, simplemente análisis político. En Eva era intuición del que vino de abajo”, al tiempo que remarcó que “en Eva era lo que llamo inteligencia emocional, inteligencia del corazón, la que muy pocas veces falla”. “Por eso sufrió tanto, y por eso dio tanto, nada menos que su vida”, subrayó.
La Presidenta concluyó que “este billete es reparador de nuestros propios errores, de nuestras propias equivocaciones”. “No es que Eva haya sido una santa, sino que lo que la convierte inmortal es haber sido una sencilla mujer, que se encontró con un hombre y con un pueblo”, remarcó.
La Jefa de Estado estuvo acompañada durante el acto por el vicepresidente Amado Boudou, el jefe de gabinete Juan Manuel Abal Medina, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.

ARGENTINA EVA PERON

EVA PERON
FUENTE: DIARIO MAR DE AJO – BUENOS AIRES
http://www.diariomardeajo.com.ar/nota.php?id=180
MI MENSAJE

EVA PERÓN Último escrito de Eva Perón. Leído por el locutor oficial desde los balcones de la Casa de Gobierno en presencia del general Juan Domingo Perón el 17 de Octubre de 1952, a 82 días de su muerte desde los balcones de la Casa Rosada, en Plaza de Mayo.

En estos últimos tiempos, durante las horas de mi enfermedad, he pensado muchas veces en este mensaje de mi corazón. Quizás porque en “La Razón de mi Vida” no alcancé a decir todo lo que siento y lo que pienso, tengo que escribir otra vez. He dejado demasiadas entrelíneas que debo llenar; y esta vez no porque yo lo necesite. No. Mejor sería acaso para mí que callase, que no dijese ninguna de las cosas que voy a decir, que quedase para todos, como una palabra definitiva, todo lo que dije en el primero de mis libros, pero mi amor y mi dolor no se conforman con aquella mezcla desordenada de sentimientos y de pensamientos que dejé en las páginas de “La Razón de mi Vida”. Quiero demasiado a los descamisados, a las mujeres, a los trabajadores de mi pueblo, y por extensión quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte por los imperialismos y los privilegiados de la tierra. Me duele demasiado el dolor de los pobres, de los humildes, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin cielo como para que pueda callar. Si, todavía quedan sombras y nubes queriendo tapar el cielo y el sol de nuestra tierra, si todavía queda tanto dolor que mitigar y heridas que restañar, cómo será donde nadie ha visto la luz ni ha tomado en sus manos la bandera de los pueblos que marchan en silencio, ya sin lágrimas y sin suspiros, sangrando bajo la noche de la esclavitud! Y como será donde ya se ve la luz, pero demasiado lejos, y entonces la esperanza es un inmenso dolor que se rebela y que quema en la carne y el alma de los pueblos sedientos de libertad y justicia! Para ellos, para mi pueblo y para todos los pueblos de la humanidad es “Mi Mensaje”. Ya no quiero explicarles nada de mi vida ni de mis obras. No quiero recibir ya ningún elogio. Me tienen sin cuidado los odios y las alabanzas de los hombres que pertenecen a la raza de los explotadores.

Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón. Quiero decirles la verdad que una humilde mujer del pueblo -¡la primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!- aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la humanidad. Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del

pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira. Yo me vestí también con todos los honores de la gloria, de la vanidad y del poder. Me dejé engalanar con las mejores joyas de la tierra. Todos los países del mundo me rindieron sus homenajes, de alguna manera. Todo lo que me quiso brindar el círculo de los hombres en que me toca vivir, como mujer de un presidente extraordinario, lo acepté sonriendo, “prestando mi cara” para guardar mi corazón. Sonriendo, en medio de la farsa, conocí la verdad de todas sus mentiras. Yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña y todo lo que se finge, porque conozco a los hombres en sus grandezas y en sus miserias. Muchas veces he tenido ante mis ojos, al mismo tiempo, como para compararlas frente a frente, la miseria de las grandezas y las grandezas de la miseria. Yo no me

dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Ahora conozco todas las verdades y todas las mentiras del mundo. Tengo que decirlas al pueblo de donde vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanidad. A los trabajadores, a las mujeres, a los humildes descamisados de mi Patria y a todos los descamisados de la tierra y a la infinita raza de los pueblos! como un mensaje de mi corazón.

TENIA QUE VOLAR CON ÉL
En “La Razón de mi Vida” dije con mis pobres palabras cómo un día maravilloso de mi existencia me encontré con Perón. El ya estaba en la lucha. Lo recuerdo como si lo viese, con la mirada llena de brillo, con la frente levantada, con su limpia sonrisa, con su palabra encendida por el fuego de su corazón. Vi desde el primer momento la sombra de sus enemigos, acechando como buitres desde la altura o como víboras pegajosas desde la tierra vencida. Vi a Perón demasiado solo, excesivamente confiado en el poder vencedor de sus ideales, creyendo en la primera palabra de todos los hombres como si fuese su propia palabra, limpia y generosa, sincera y honrada. No me atrajeron ni su figura ni los honores de su cargo y, menos, sus galones de militar.

Desde el primer momento yo vi su corazón, y sobre el pedestal de su corazón, el mástil de sus ideales sosteniendo cerca del cielo la bandera de su Patria y de su Pueblo. Vi su inmensa soledad, una soledad como la de los cóndores, como la de las altas cumbres, como la soledad de las estrellas en la inmensidad del infinito. Y a pesar de mi pequeñez, decidí acompañarlo. Por seguirlo, por estar con él, hubiese sido y hubiese hecho cualquier cosa menos torcer la ruta de su destino. Fue cuando le dije un día: “estoy dispuesta a seguirlo, donde quiera que vaya”. Poco a poco yo entré también en sus batallas. A veces porque me provocaron sus enemigos. Otras, porque me indignaron sus traiciones y sus mentiras. Había decidido seguirlo a Perón, pero no me resignaba a seguirlo de lejos, sabiéndolo rodeado de enemigos y ambiciosos que se disfrazaban con palabras amistosas. Y de amigos que no sentían ni el calor de la sombra de sus ideales. Yo quería estar con él los días y las noches de su vida, en la paz de sus descansos y en las batallas de su lucha. Ya sabia que él, como los cóndores, volaba alto y solo. ¡Y sin embargo yo tenía que volar con él! Confieso que no medí desde el principio toda la magnitud de mi decisión. Creí que podía ayudar a Perón con mi cariño de mujer; con la compañía de mi corazón enamorado de su persona y de su causa, pero nada más. Pensé que mi tarea, junto a su soledad, era llenarla con la alegría y con los entusiasmos de mi juventud.

MI CORONEL

Y así emprendimos el camino: alegres y felices en medio de la lucha. Un día me confesó que yo, su pequeña “giovinota” como solía llamarme, era la única compañía sincera y leal de su existencia. ¡Nunca como ese día me dolió tanto mi pequeñez! ¡Ese día decidí hacer lo posible para acompañarlo mejor! Recuerdo que le pedí que fuese mi maestro y él, en las treguas de su lucha, me enseñó un poco de todo cuanto pude aprender. Me gustaba leer a su lado.

Empezamos por “Las vidas paralelas” de Plutarco y seguimos después con las “Cartas completas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope”. En un tiempo me enseñó un poco de los idiomas que él sabia: inglés, italiano y francés. Sin que yo lo advirtiese, fui aprendiendo también a través de sus conversaciones la historia de Napoleón, de Alejandro y de todos los grandes de la historia. Y así fue que me enseñó también a ver de una manera distinta nuestra propia historia. Con él aprendí a leer en el panorama de las cuestiones políticas internas e internacionales. Muchas veces me hablaba de sus sueños y de sus esperanzas, de sus grandes ideales. Metida en un rincón de la vida de “mi Coronel”, se me ocurre que yo era algo así como un ramo de flores en su casa…

Nunca pretendí ser más que eso. Sin embargo, la lucha que se libraba en torno de Perón era demasiado dura, muy grandes sus enemigos, casi infinita su soledad y demasiado grande mi amor para que yo pudiese conformarme con ser nada más que un poco de alegría en su camino.

LAS PRIMERAS SOMBRAS
La mayoría de los hombres que rodeaban entonces a Perón creyeron que yo no era más que una simple aventurera. Mediocres al fin, ellos no habían sabido sentir como yo quemando mi alma, el fuego de Perón, su grandeza y su bondad, sus sueños y sus ideales. Ellos creyeron que yo “calculaba” con Perón, porque medían mi vida con la vara pequeña de sus almas. Yo los conocí de cerca, uno por uno. Después, casi todos lo traicionaron a Perón, algunos en octubre de 1945, otros más tarde. Me di el gusto de insultarlos de frente, gritándoles en la cara la deslealtad y el deshonor con que procedían o combatiéndolos hasta probar la falsía de sus procedimientos y de sus intenciones. Yo me quedé sola junto a mi coronel hasta que se lo llevaron prisionero. Desde aquellos días desconfié de los amigos encumbrados y de los hombres de honor y me aferré ciegamente a los hombres y mujeres humildes de mi pueblo que sin tanto “honor”, sin tantos títulos ni privilegios saben jugarse la vida por un hombre, por una causa, por un ideal. ¡O por un simple sentimiento del corazón! Aquellas primeras grandes desilusiones me hicieron ver con claridad el camino: Perón no podía creer en nada ni en nadie que no fuese su pueblo. Desde entonces se lo he dicho infinitas veces en todos los tonos de voz como para que nunca se le olvide, en medio de tantas palabras con que mienten su honor y lealtad los hombres que rodean por lo general a un presidente. Los pueblos de la tierra no sólo deben elegir al hombre que los conduzca: deben saber cuidarlo de los enemigos que tienen en las antesalas de todos los gobiernos. Yo cuidé por mi pueblo a Perón y los eché de sus antesalas, a veces con una sonrisa, y a veces también con las duras palabras de la verdad que dije de frente con toda la indignación de mi rebeldía.

LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO

Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón. Yo los he visto llegar hasta él con todas las formas de la maldad y de la mentira. Quiero denunciarlos definitivamente.

Porque serán enemigos eternos de Perón y del pueblo aquí y en cualquier parte del mundo donde se levante la bandera de la justicia y la libertad. Nosotros los hemos vencido, pero ellos pertenecen a una raza que nunca morirá definitivamente. Todos llevamos en la sangre la semilla del egoísmo que nos puede hacer enemigos del pueblo y de su causa. Es necesario aplastarla donde quiera que brote si queremos que alguna vez el mundo alcance el mediodía brillante de los pueblos, si no queremos que vuelva a caer la noche sobre su victoria. A los enemigos de Perón yo los he conocido de cerca y de frente. Yo no me quedé jamás en la retaguardia de sus luchas.

Estuve en la primera línea de combate; peleando los días cortos y las noches largas de mi afán, infinito como la sed de mi corazón, y cumplí dos tareas. ¡No sé cuál fue más digna de una vida pequeña como la mía, pero mi vida al fin! Una, pelear por los derechos de mi pueblo. La otra, cuidar las espaldas de Perón. En esa doble tarea, inmensa para mi, que no tenía más armas que mi corazón enardecido, conocí a los enemigos de Perón y de mi pueblo. Son los mismos. iSí!

Nunca vi a nadie de nuestra raza y la raza de los pueblos! peleando contra Perón. A los otros en cambio, si… A veces los he visto fríos e insensibles. Declaro con toda la fuerza de mi fanatismo que siempre me repugnaron. Les he sentido frío de sapos o de culebras. Lo único que los mueve es la envidia. No hay que tenerles miedo: la envidia de los sapos nunca pudo tapar el canto de los ruiseñores. Pero hay que apartarlos del camino. No pueden estar cerca del pueblo ni de los hombres que el pueblo elige para conducirlos. Y menos, pueden ser dirigentes del pueblo. Los dirigentes del pueblo tienen que ser fanáticos del pueblo. Si no, se marean en la altura y no regresan. Yo los he visto también con el mareo de las cumbres.

LOS FANÁTICOS

Solamente los fanáticos – que son idealistas y son sectarios – no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros. Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: “¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que arda!” Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo.

¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?

NI FIELES NI REBELDES

Yo he medido con la vara de mi corazón la frialdad y el fanatismo de los hombres. Los dos extremos han desfilado permanentemente ante mis ojos. El paisaje de estos años de mi vida es un inmenso contraste de luces y sombras. En todos los momentos de esta vida mía me es dado contemplar y sufrir ese tremendo encuentro del fanatismo y de la indiferencia. Confieso que no me duele tanto el odio de los enemigos de Perón como la frialdad y la indiferencia de los que debieron ser amigos de su causa maravillosa. Comprendo más y casi diría que perdono más el odio de la oligarquía que la frialdad de algún hijo bastardo del pueblo que no siente ni comprende a Perón. Si alguna cosa tengo que reprocharle a las altas jerarquías militares y clericales es precisamente su frialdad y su indiferencia frente al drama de mi pueblo. Sí, no exagero: lo que sucede en nuestro pueblo es drama, auténtico y extraordinario drama por la posesión de la vida, de la felicidad, del simple y sencillo bienestar que mi pueblo venia soñando desde el principio de su historia. El 17 de octubre fue el encuentro del Pueblo con Perón. Aquella noche inolvidable se selló el destino de los dos, y así empezó el inmenso drama… Frente a un mundo de pueblos sometidos Perón levantó la bandera de nuestra liberación. Frente a un mundo de pueblos explotados Perón levantó la bandera de la justicia. Yo le sumé mi corazón y entrelacé las dos banderas de la justicia y de la libertad con un poco de amor… pero todo esto -la libertad, la justicia y el amor, Perón y su pueblo-, todo esto es demasiado para que pueda mirarse con indiferencia o con frialdad. Todo esto merece odio o merece amor. Los tibios, los indiferentes, las reservas mentales, los peronistas a medias, me dan asco. Me repugnan porque no tienen olor ni sabor.

Frente al avance permanente e inexorable del día maravilloso de los pueblos también los hombres se dividen en los tres campos eternos del odio, de la indiferencia y del amor. Hay fanáticos del pueblo. Hay enemigos del pueblo. Y hay indiferentes. Estos pertenecen a la clase de hombre que Dante señaló ya en las puertas del infierno. Nunca se juegan por nada. Son como “los ángeles que no fueron ni fieles ni rebeldes”.

CAIGA QUIEN CAIGA

Yo he visto a Perón peleando incansablemente por su pueblo frente a las fuerzas dominantes de la humanidad. Este capítulo está dedicado a ellas. No puedo callar porque sería mentirle a mi pueblo y a todos los pueblos de la tierra que han sufrido y sufren la despiadada prepotencia de los imperialismos. Es hora de decir la verdad, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Existen en el mundo naciones explotadoras y naciones explotadas. Yo no diría nada si se tratase solamente de naciones, pero es que detrás de cada nación que someten los imperialismos hay un pueblo de esclavos, de hombres y mujeres explotados. Y aún las mismas naciones imperialistas esconden siempre detrás de sus grandezas y de sus oropeles la realidad amarga y dura de un pueblo sometido. Los imperialismos han sido y son la causa de las más grandes desgracias de una humanidad que se encarna en los pueblos. Esta es la hora de los pueblos, que es como decir la hora de la humanidad. Todos los enemigos de la humanidad tienen las horas contadas.

¡También los imperialismos! En la hora de los pueblos lo único compatible con la felicidad de los hombres será la existencia de naciones justas, soberanas y libres, como quiere la doctrina de Perón. Y esto sucederá en este siglo. Aunque parezca ya una letanía de mi fanatismo sucederá, “caiga quien caiga y cueste lo que cueste”.

LOS IMPERIALISMOS

¡Los imperialismos! A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Yo lo he visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad mientras va encadenando a todos los pueblos que de buena o de mala fe tienen que aceptar sus inapelables exigencias.

LOS QUE SE ENTREGAN

Pero más abominable aún que los imperialistas son los hombres de las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos. Yo los he conocido también de cerca. Frente a los imperialismos no sentí otra cosa que la indignación del odio, pero frente a los entregadores de sus pueblos, a ella sumé la infinita indignación de mi desprecio. Muchas veces los he oído disculparse ante mi agresividad irónica y mordaz. “No podemos hacer nada”, decían. Los he oído muchas veces; en todos los tonos de la mentira. ¡Mentira! ¡Sí! ¡Mil veces mentira…! Hay una sola cosa invencible en la tierra: la voluntad de los pueblos. No hay ningún pueblo de la tierra que no pueda ser justo, libre y soberano. “No podemos hacer nada” es lo que dicen todos los gobiernos cobardes de las naciones sometidas. No lo dicen por convencimiento sino por conveniencias.

POR CUALQUIER MEDIO

Nosotros somos un pequeño pueblo de la tierra, y sin embargo con nosotros Perón decidió ganar, frente al imperialismo capitalista, nuestra propia justicia y nuestra propia libertad. Y somos justos y libres. Podrá costar más o menos sacrificio ¡pero siempre se puede! No hay nada que sea más fuerte que un pueblo. Lo único que se necesita es decidirlo a ser justo, libre y soberano. ¿Los procedimientos? Hay mil procedimientos eficaces para vencer: con armas o sin armas, de frente o por la espalda, a la luz del día o a la sombra de la noche, con un gesto de rabia o con una sonrisa, llorando o cantando, por los medios legales o por los medios ilícitos que los mismos imperialismos utilizan en contra de los pueblos. Yo me pregunto: ¿qué pueden hacer un millón de acorazados, un millón de aviones y un millón de bombas atómicas contra un pueblo que decide sabotear a sus amos hasta conseguir la libertad y la justicia? Frente a la explotación inicua y execrable, todo es poco. Y cualquier cosa es importante para vencer.

EL HAMBRE Y LOS INTERESES

El arma de los imperialismos es el hambre. Nosotros, los pueblos sabemos lo que es morir de hambre. El talón de Aquiles del imperialismo son sus intereses. Donde esos intereses del imperialismo se llamen “petróleo” basta, para vencerlos, con echar una piedra en cada pozo.

Donde se llame cobre o estaño basta con que se rompan las máquinas que los extraen de la tierra o que se crucen de brazos los trabajadores explotados… ¡No pueden vencemos! Basta con que nos decidamos. Así quiso que fuese Perón entre nosotros y vencimos. Ya no podrán jamás arrebatarnos nuestra justicia, nuestra libertad y nuestra soberanía. Tendrían que matarnos uno por uno a todos los argentinos. Y eso ya no podrán hacerlo jamás.

EL ODIO Y EL AMOR

En años de lucha he aprendido cómo juegan su papel en el gobierno de los pueblos las fuerzas políticas nacionales e internacionales, las fuerzas económicas y espirituales de la tierra, y cómo se disfrazan las ambiciones de los hombres. Yo he visto a Perón enfrentándolos de pie, sereno e imperturbable, mirando siempre más allá de su vida y de su tiempo, con los ojos puestos exclusivamente en la felicidad de su pueblo y en la grandeza de su Patria. Nada ni nadie pudo ni podrá apartarlo de su camino. Yo recuerdo cómo, en los primeros tiempos de su lucha, debió enfrentar la calumnia que intentaba separarlo de sus descamisados: decían que él era un peligro para el pueblo porque era militar. Algunos años después, como la calumnia no prosperó, sus enemigos trataron de enfrentarlo con las fuerzas armadas. Decían que Perón intentaba crear una fuerza en los trabajadores para sustituir el influjo militar en el Gobierno de la República. Sobre todas estas cosas quiero decir la verdad ¡mi auténtica verdad! y espero que alguna vez se imponga sobre tanta mentira, o por lo menos -aunque no me crean- sirva para algo a los pueblos del mundo en sus luchas por la justicia y por la libertad. Declaro que pertenezco ineludiblemente y para siempre a la “ignominiosa raza de los pueblos”. De mí no se dirá jamás que traicioné a mi pueblo, mareada por las alturas del poder y de la gloria. Eso lo saben todos los pobres y todos los ricos de mi tierra, por eso me quieren los descamisados y los otros me odian y me calumnian.

Nadie niega en mi Patria que, para bien o para mal, yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle. Por eso, porque sigo pensando y sintiendo como pueblo, no he podido vencer todavía nuestro “resentimiento” con la oligarquía que nos explotó. ¡Ni quiero vencerlo! Lo digo todos los días con mi vieja indignación descamisada, dura y torpe, pero sincera como la luz que no sabe cuando alumbra y cuando quema. Como el viento que no distingue entre borrar las nubes del cielo y sembrar la desolación en su camino. No entiendo los términos medios ni las cosas equilibradas. Sólo reconozco dos palabras como hijas predilectas de mi corazón: el odio y el amor. Nunca sé cuando odio ni cuando estoy amando, y en este encuentro confuso del odio y del amor frente a la oligarquía de mi tierra -y frente a todas las oligarquías del mundo- no he podido encontrar el equilibrio que me reconcilie con las fuerzas que sirvieron antaño entre nosotros a la raza maldita de los explotadores.

LOS ALTOS CÍRCULOS

Me rebelo indignada con todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor -no lo sé todavía-, en contra del privilegio que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales. Tengo plena conciencia de lo que escribo. Sé lo que sienten y lo que piensan de esos círculos los hombres y mujeres humildes que constituyen el pueblo. Todos los pueblos de la humanidad. Yo no los condeno personalmente. Aunque personalmente me combatieron y me combaten como enemiga declarada de sus propósitos y de sus intenciones. En el fondo de mi corazón, yo no deseo otra cosa que salvarlos con mi acusación, señalándoles el camino del pueblo por donde llega el porvenir de la humanidad. Yo sé que la religión es el alma de los pueblos y que a los pueblos les gusta ver en sus ejércitos la fuerza pujante de sus muchachos como garantía de su libertad y expresión de la grandeza de su Patria. Pero sé también que a los pueblos les repugna la prepotencia militar que se atribuye el monopolio de la Patria, y que no se concilian la humildad y la pobreza de Cristo con la fastuosa soberbia de los dignatarios eclesiásticos que se atribuyen el monopolio absoluto de la religión. La Patria es del pueblo, lo mismo que la Religión. No soy antimilitarista ni anticlerical en el sentido en que quieren hacerme aparecer mis enemigos. Lo saben los humildes sacerdotes del pueblo que me comprenden a despecho de algunos altos dignatarios del clero rodeados y cegados por la oligarquía. Lo saben los hombres honrados que en las fuerzas armadas no han perdido contacto con el pueblo. Los que no quieren comprenderme son los enemigos del pueblo metidos a militares. Ellos desprecian al pueblo y por eso desprecian a Perón, que siendo militar abrazó la causa del pueblo aún a costa de abandonar en cierto momento su carrera militar. Yo veo no sólo el panorama de mi propia tierra. Veo el panorama del mundo y en todas partes hay pueblos sometidos por gobiernos que explotan a sus pueblos en beneficio propio o de lejanos intereses. Y detrás de cada gobierno impopular he aprendido a ver ya la presencia militar, solapada y encubierta o descarada y prepotente. En este mensaje de mis verdades, no puedo callar esta verdad irrefutable que se cierne como la más grande sombra cubriendo los horizontes de la humanidad. Es necesario que los pueblos destruyan los altos círculos de sus fuerzas militares gobernando a las naciones.

¿Cómo? Abriendo al pueblo sus cuadros dirigentes. Los ejércitos deben ser del pueblo y servirlo.

Deben servir a la causa de la justicia y de la libertad. Es necesario convencerlos de que la Patria no es una geografía de fronteras más o menos dilatadas sino que es el pueblo. La Patria sufre o es feliz en el pueblo que la forma. En la hora de nuestra raza, en la hora de los pueblos, la Patria alcanzará su más alta verdad. Es necesario que los ejércitos del mundo defiendan a sus pueblos sirviendo la causa de la justicia y de la libertad. Solamente así se salvarán los pueblos de caer en el odio contra “eso” que antes se llamaba Patria, y que era una mentira más ¡una bella mentira que inventó la oligarquía cuando empezó a vender la dignidad del pueblo, es decir la dignidad augusta y maravillosa de la Patria!

EL PUEBLO ES LA ÚNICA FUERZA

Yo no sé si no será posible que alguna vez el mundo cancele todo cuanto signifique una fuerza de agresión y desaparezca la necesidad de sostener ejércitos para la defensa, pero mientras eso -que sería lo ideal, acaso lo sobrenatural o lo imposible- no suceda, los pueblos del mundo deben cuidar que sus fuerzas militares no se conviertan en cadenas o instrumentos de su propia opresión. El ejército de mi Patria custodió en 1946 las elecciones que consagraron a Perón presidente de los argentinos. En aquella ocasión, fueron sus militares una garantía para el pueblo. A pesar de eso, yo considero que la función militar no debe ser en ningún caso garantía cívica de la justicia y la libertad. Porque la fuerza suele tentar a los hombres, lo mismo que el dinero. La garantía de la voluntad soberana del pueblo debe estar en el propio pueblo. Sacarla de sus manos es reconocerle una debilidad que no existe, porque los pueblos constituimos por nosotros mismos la fuerza más poderosa que poseen las naciones. Lo único que debemos hacer es adquirir plena conciencia del poder que poseemos y no olvidarnos de que nadie puede hacer nada sin el pueblo, que nadie puede hacer tampoco nada que no quiera el pueblo. ¡Sólo basta que los pueblos nos decidamos a ser dueños de nuestros propios destinos! Todo lo demás es cuestión de enfrentar al destino. ¡Basta eso para vencer! ¡Y si no que lo diga nuestro pueblo!

SERVIR AL PUEBLO

En estos momentos el mundo es una inmensa fortaleza. Todos los gobiernos han sido dominados por los altos círculos de sus fuerzas armadas. Así como la Edad Media fue clerical y la iglesia gobernó sobre los pueblos por medio de los reyes y los reyes dominaron a los pueblos valiéndose del clero, así en la Edad de nuestro siglo las fuerzas armadas mandan sobre los pueblos infiltradas en los gobiernos de las naciones y los gobiernos oprimen y sojuzgan y explotan a los pueblos valiéndose del instrumento colosal de sus ejércitos. Todo es militar en este mundo nuestro. Yo no diría una sola palabra si las fuerzas armadas fuesen instrumentos fieles al pueblo.

Pero no es así: casi siempre son carne de oligarquía. O porque la oligarquía copó los altos círculos de la oficialidad, o porque los oficiales a los que el pueblo dio a sus fuerzas armadas se entregaron, olvidándose del pueblo, de sus dolores, y de su inmenso dolor! Nosotros, el pueblo, tenemos que ganar las altas jerarquías de las fuerzas armadas de las naciones. No se trata de destruirlas, aunque yo pienso que alguna vez serán inútiles. Se trata de convertirlas al pueblo y después, cuando todos sus dirigentes -sus oficiales- sean carne y alma del pueblo, habrá que permanecer alertas, vigilándolas para que no se entreguen otra vez. No creo que la solución sea la que adoptaron los espartanos en los años de su decadencia y que los generales tengan que ser elegidos por el pueblo. El pueblo sólo tiene que elegir a sus gobernantes para que ellos hagan lo que el pueblo quiere. Los generales deben servir al gobierno del pueblo con plena y absoluta conciencia de que nada en la Nación puede sobreponerse ni oponerse a la voluntad del pueblo.

LA GRANDEZA O LA FELICIDAD

La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia. Las fuerzas armadas sirven a la patria sirviendo al pueblo. El gran error de algunas fuerzas armadas consiste en creer que servir a la patria es una cosa distinta. Entonces, en aras de lo que ellos creen que es la patria, no les importa sacrificar al pueblo, sometiéndolo a las reglas de la prepotencia militar. En todos los siglos de la historia ha sucedido lo mismo. El espíritu militar ha considerado que el gran ideal de su existencia consistía en alcanzar la grandeza de la Nación y que, ante ese objetivo supremo se justificaba todo, incluso sacrificar la felicidad del pueblo. Perón nos ha enseñado que la felicidad del pueblo es lo primero; que no se puede hacer la grandeza de un país con un pueblo que no tiene bienestar. Las fuerzas armadas del mundo deben convencerse de esta absoluta verdad del peronismo. Si no es así, los pueblos mismos, por su propia mano, con la conciencia plena de nuestro poderío insuperable, las iremos borrando de la historia de la humanidad.

SOMOS MÁS FUERTES

Todas estas ideas y razones me llevan a decirle a mi pueblo y a todos los pueblos del mundo en este mensaje de mis verdades: nadie puede más que nosotros. Somos más fuertes que todas las fuerzas armadas de todas las naciones juntas. Si nosotros no queremos que la fuerza bruta de las armas nos domine, no podrá dominarnos. Con las armas pueden matarnos, pero morir de hambre es más doloroso, y nosotros sabemos lo que es morir por hambre! No podrán matarnos.

Los soldados son hijos nuestros y no se atreverán a tirar sobre sus madres aunque los manden miles y miles de oficiales entregados y vendidos a la oligarquía. Podrán vencemos un día, en la noche o de sorpresa, pero si al día siguiente nos largamos a la calle, o nos negamos a trabajar, o saboteamos todo cuanto ellos quieran mandar; tendrán que resignarse a devolvernos la libertad y la justicia. Si toda esta resistencia puede organizarse, mejor; si no, lo mismo venceremos con tal

de que tengamos plena conciencia de nuestro poderío soberano. Debemos convencernos definitivamente de una sola cosa: de que el gobierno debe ser del pueblo y que nadie sino el pueblo puede ocuparlo, porque, si no, no será tampoco para el pueblo. La hora de los pueblos no será alcanzada por nuestro siglo si no exigimos participación activa en el gobierno de las naciones. Pero ¿cómo? Como nosotros lo hemos hecho en nuestra tierra, gracias a Perón.

Llevando a los obreros y a las mujeres del pueblo a los más altos cargos y responsabilidades del Estado. Y cuidando después que los dirigentes políticos del pueblo y los dirigentes sindicales no pierdan contacto con las masas que representan. Los gobernantes del pueblo deben seguir viviendo con el pueblo. Es una condición fundamental para que los pueblos no empiecen a sentirse traicionados. Y para gobernar con sentido real de lo auténticamente popular.

VIVIR CON EL PUEBLO

Es lindo vivir con el pueblo. Sentirlo de cerca, sufrir con sus dolores y gozar con la simple alegría de su corazón. Pero nada de todo eso se puede si previamente no se ha decidido definitivamente encarnarse en el pueblo, hacerse una sola carne con él para que todo dolor y toda tristeza y angustia y toda alegría del pueblo sea lo mismo que si fuese nuestra. Eso es lo que yo hice, poco a poco en mi vida. Por eso el pueblo me alegra y me duele. Me alegra cuando lo veo feliz y cuando yo puedo añadir un poco de mi vida a su felicidad. Me duele cuando sufre. Cuando los hombres del pueblo o quienes tienen obligación de servirlo en vez de buscar la felicidad del pueblo lo traicionan. También tengo para ellos una palabra dura y amarga en este mensaje de mis verdades. Yo los he visto marearse por las alturas. Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo y de todos los pueblos. Hay que cuidarse de ellos: son los peores enemigos del pueblo porque han renegado de nuestra raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro dolor para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna vez volviesen habría que sellarles la frente con el signo infamante de la traición.

LAS JERARQUÍAS CLERICALES

Entre los hombres fríos de mi tiempo señalo a las jerarquías clericales cuya inmensa mayoría padece de una inconcebible indiferencia frente a la realidad sufriente de los pueblos. Declaro con absoluta sinceridad que me duelen como un desengaño estas palabras de mi dura verdad. Yo no he visto sino por excepción entre los altos dignatarios del clero generosidad y amor… como se merecía de ellos la doctrina de Cristo que inspiró la doctrina de Perón. En ellos simplemente he visto mezquinos y egoístas intereses y una sórdida ambición de privilegio. Yo los acuso desde mi indignidad, no para el mal sino para el bien. No les reprocho haberlo combatido sordamente a Perón desde sus conciliábulos con la oligarquía. No les reprocho haber sido ingratos con Perón, que les dio de su corazón cristiano lo mejor de su buena voluntad y de su fe. Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía. Les reprocho haber traicionado a Cristo que tuvo misericordia de las turbas. Les reprocho olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan. Yo soy y me siento cristiana. Soy católica, pero no comprendo que la religión de Cristo sea compatible con la oligarquía y el privilegio. Esto no lo entenderé jamás. Como no lo entiende el pueblo. El clero de los nuevos tiempos, si quiere salvar al mundo de la destrucción espiritual, tiene que convertirse al cristianismo. Empezar por descender al pueblo. Como Cristo, vivir con el pueblo, sufrir con el pueblo, sentir con el pueblo. Porque no viven ni sufren ni sienten ni piensan con el pueblo, estos años de Perón están pesando sobre sus corazones sin despertar una sola resonancia. Tienen el corazón cerrado y frío. ¡Ah, si supieran qué lindo es el pueblo, se lanzarían a conquistarlo para Cristo que hoy, como hace dos mil años, tiene misericordia de las turbas!

LA RELIGIÓN

Cristo les pidió que evangelizasen a los pobres y ellos no debieron jamás abandonar al pueblo donde está la inmensa masa oprimida de los pobres. Los políticos clericales de todos los tiempos y en todos los países quieren ejercer el dominio y aún la explotación del pueblo por medio de la iglesia y la religión. Muchas veces, para desgracia de la fe, el clero ha servido a los políticos enemigos del pueblo predicando una estúpida resignación… que no sé todavía cómo puede conciliarse con la dignidad humana ni con la sed de Justicia cuya bienaventuranza se canta en el Evangelio. También el clero político pretende ejercer en todos los países el dominio y aún la explotación del pueblo por medio del gobierno, lo que también es peligroso para la felicidad del pueblo. Los dos caminos del clericalismo político y de la política clerical deben ser evitados por los pueblos del mundo si quieren ser alguna vez felices. Yo no creo, como Lenín, que la religión sea el opio de los pueblos. La religión debe ser, en cambio, la liberación de los pueblos; porque cuando el hombre se enfrenta con Dios alcanza las alturas de su extraordinaria dignidad. Si no hubiese Dios, si no estuviésemos destinados a Dios, si no existiese religión, el hombre sería un poco de polvo derramado en el abismo de la eternidad. Pero Dios existe y por El somos dignos, y por El todos somos iguales, y ante El nadie tiene privilegios sobre nadie. ¡Todos somos iguales!

Yo no comprendo entonces por qué, en nombre de la religión y en nombre de Dios, puede predicarse la resignación frente a la injusticia. Ni por qué no puede en cambio reclamarse, en nombre de Dios y en nombre de la religión, esos supremos derechos de todos a la justicia y a la libertad. La religión no ha de ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía. La religión está en el alma de los pueblos porque los pueblos viven cerca de Dios, en contacto con el aire puro de la inmensidad. Nadie puede impedir que los pueblos tengan fe. Si la perdiesen, toda la humanidad estaría perdida para siempre. Yo me rebelo contra las “religiones” que hacen agachar la frente de los hombres y el alma de los pueblos. Eso no puede ser religión. La religión debe levantar la cabeza de los hombres. Yo admiro a la religión que puede hacerle decir a un humilde descamisado frente a un emperador: “¡Yo soy lo mismo que Usted, hijo de Dios!” La religión volverá a tener su prestigio entre los pueblos si sus predicadores la enseñan así: como fuerza de rebeldía y de igualdad, no como instrumento de opresión. Predicar la resignación es predicar la esclavitud. Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia. ¡Es el amor el único camino por el que la religión podrá llegar a ver el día de los pueblos!

LAS FORMAS Y LOS PRINCIPIOS

Yo vivo con mi corazón pegado al corazón de mi pueblo y conozco por eso todos sus latidos. Yo sé cómo siente, cómo piensa y cómo sufre. No se me escapa que muchas veces ha sido engañado y que en materia religiosa tiene demasiado prejuicios y acepta numerosos errores. Yo no me siento autorizada para juzgar sobre este trascendente tema. Mi mensaje está destinado a despertar el alma de los pueblos de su modorra frente a las infinitas formas de la opresión, y una de esas formas es la que utiliza el profundo sentido religioso de los pueblos como instrumento de esclavitud. El sentimiento religioso debe ser defendido por los pueblos y por eso todas sus deformaciones reclaman una condenación imperdonable. Yo creo que tanto mal han hecho a la humanidad los que creen que la religión es una simple colección de formalidades exteriores como aquellos que no ven otra cosa que principios de absoluta rigidez. La religión es para el hombre y no el hombre para la religión, y por eso la religión ha de ser profundamente humana, profundamente popular. Y para que la religión sea así, profundamente popular; debe volver a ser como antes. Ha de volver a hablar en el lenguaje del corazón que es el lenguaje del pueblo, olvidándose de los ritos excesivos y de las complicaciones teológicas también excesivas. Cuando al pueblo se le habla con sencillez y con amor; acepta la verdad que se le ofrece. Y con más fe todavía si se le predica con el ejemplo. Desgraciadamente nuestro pueblo, y acaso todos los pueblos de la tierra, sólo han visto demasiado interés en los predicadores de la fe y acaso por eso mismo, les han cerrado el corazón.

LOS PUEBLOS Y DIOS

Muchas veces, en estos años de mi vida, he pensado qué lejos estaban ciertos predicadores y apóstoles de la religión del corazón del pueblo… porque la frialdad y el egoísmo de sus almas no podía contagiar a nadie ni sembrar en las almas el ardor de la fe, que es fuego ardiente. Yo sé -y lo declaro con todas las fuerzas de mi espíritu- que los pueblos tienen sed de Dios. Y sé también como trabajan sacerdotes humildes en apagar aquella sed. Mi acusación no va dirigida contra éstos, sino contra quienes por egoísmo, por vanidad por soberbia, por interés o por cualquier otra razón indigna a la causa que dicen defender. alejan a los pueblos de la verdad, cerrándoles el camino de Dios. Dios les exigirá algún día la cuenta precisa y meticulosa de sus traiciones con mucho más severidad que a quienes, con menos teología, pero con más amor, nos decidimos a darlo todo por el pueblo. Con toda el alma, con todo el corazón.

LOS AMBICIOSOS

Enemigos del pueblo son también los ambiciosos. Muchas veces los he visto llegar hasta Perón, primero como amigos mansos y leales, y yo misma me engañé con ellos, que proclamaban una lealtad que después tuve que desmentir. Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo. Son los caudillos. Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos. Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina – una doctrina es un ideal para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre. Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador. Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices!

Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente. Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos, nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes “causas”, los tres “ideales” de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!

No quisiera morirme, por Perón y por mis descamisados. No por mí, que he vivido todo lo que tenía que vivir. Perón y los pobres me necesitan.

¿Sabrán mis “grasitas” todo lo que yo los quiero?

Si alguien me preguntase, en estos momentos difíciles y amargos de mi vida, cuál es mi deseo más ferviente y cuál mi voluntad más absoluta, yo les diría: vivir eternamente con Perón y con mi pueblo. Muchas veces, en las horas largas y duras de mi enfermedad, he deseado vivir no por mí, que ya he recibido de la vida todo cuanto podía pedir y más todavía, sino por Perón y por mis “grasitas”, por mis descamisados. La enfermedad y el dolor me han acercado a Dios y he aprendido que no es injusto todo esto que me está sucediendo y que me hace sufrir. Yo tenía todas las posibilidades de tomar, cuando me casé con Perón, el camino equivocado que conduce al mareo de las altas cumbres. En cambio Dios me llevó por los caminos de mi pueblo y por haberlo seguido he llegado a recibir como nadie el cariño de los hombres, de las mujeres, de los niños y de los ancianos. Pero le pido a Dios que me dé algunas vacaciones en mi sufrimiento.

EL GRAN DELITO

Muchas veces, sobre todo en los años de la revolución, oía como los altos jefes militares trataban de disuadir al Coronel de su amor por el pueblo. Ellos no concebían que un oficial superior pudiese entregarse así a “la chusma”. Al principio creían que el Coronel hacia demagogia para conquistar el poder. Fue entonces cuando, envidiosos del éxito de Perón, le hicieron la primera revolución, le exigieron su renuncia y lo encarcelaron en Martín García. Pero felizmente el pueblo ya lo había conocido a Perón, y ya no veía en él al jefe militar con vocación de dictador; sino al compañero cuyo corazón había sentido el dolor de nuestra raza. Y el pueblo se lanzó a la calle dispuesto a todo. Los jefes militares de la reacción huyeron asustados y la oligarquía se escondió con ellos. Fue el 17 de octubre de 1945. Después, las cosas cambiaron. El Coronel, ya Presidente, siguió fiel a sus descamisados. Ya no podía ser que fuese demagogo, como decían. Era cierto entonces aquello de que Perón, un jefe militar, concedía importancia fundamental a los trabajadores de su pueblo. Y a medida que los trabajadores se organizaban constituyendo la más poderosa fuerza del país, la oligarquía infiltrada también en las fuerzas armadas preparaba la reacción. Yo he presenciado la dura batalla de Perón con el privilegio de la fuerza, tan dura como las luchas contra el privilegio del dinero o de la sangre. Yo sé lo que ha sufrido, aunque he tenido el raro y maravilloso privilegio de ser algo así como el escudo donde se estrellaron siempre los ataques de sus enemigos. Ellos, cobardes como todos los traidores, nunca lo atacaron de frente, lo atacaron por mí… ¡Yo fui el gran pretexto! Cumplí mi tarea gozosa y feliz, parando los golpes que iban dirigidos a Perón. Sin embargo los que no me querían a mí, siempre terminaron por alejarse de Perón. De alguna manera se fueron… ¡Y muchos lo traicionaron! La verdad, la auténtica y pura verdad, es que la gran mayoría de los que no quisieron a Perón por mí, tampoco lo quieren sin mí. En cambio el pueblo, los descamisados, los obreros, las mujeres, que me quieren a mí más de lo que merezco, son fanáticos de Perón hasta la muerte. En el pueblo reside la fuerza de Perón, no en el ejército. Solamente el pueblo lo quiere a Perón con fanatismo y sinceridad. Y cuando en los últimos tiempos algunos oficiales de las fuerzas armadas quisieron “terminar con Perón, tuvieron que enfrentarse con el pueblo que rodeó a su Líder; oponiendo a los traidores el pecho descubierto, la fuerza infinita del corazón. Aún en el ejército, los hombres leales, aún las que cayeron en defensa de Perón, fueron hombres del pueblo, humildes pero nobles y fieles ante la defección traidora de la oligarquía. Aquel día, el 28 de septiembre, yo me alegré profundamente de haber renunciado a la vicepresidencia de la República el 22 y el 31 de agosto. Si no, yo hubiese sido otra vez el gran pretexto. En cambio, la revolución vino a probar que la reacción militar era contra Perón, contra el infame delito cometido por Perón al “entregarse” a la voluntad del pueblo, luchando y trabajando por la felicidad de los humildes y en contra de la prepotencia y de la confabulación de todos los privilegios con todas las fuerzas de la antipatria. ¡Este es el gran delito de Perón! El gran delito que yo bendigo desde el fondo de mi corazón descamisado. En mí, no tiene importancia ni tiene valor todo lo que yo siento de amor y de cariño por mi pueblo, porque yo vine del pueblo, yo sufrí con el pueblo. En cambio, el amor de Perón por los descamisados vale infinitamente más, porque dada su condición de coronel, el camino más fácil de su vida era el de la oligarquía y sus privilegios. En cambio se decidió por el pueblo, contra toda probabilidad, venciendo las resistencias de muchos compañeros y abrazó nuestra causa definitivamente. ¡Cometió el gran delito! Pienso que, cometiéndolo, salvó él sólo a las fuerzas armadas de mi Patria del descrédito y del deshonor. Si Perón no fuese militar, nuestro pueblo estaría convencido de que las fuerzas armadas son un reducto de la oligarquía. Los militares tienen, en este año de Perón, la gran oportunidad de asegurarse el porvenir ayudándolo en su tarea de servir al pueblo, partiendo de la base fundamental de que eso no es delito: es servir a la Patria.

MI VOLUNTAD SUPREMA

Quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo. Esta es mi voluntad absoluta y permanente y será también por lo tanto cuando llegue mi hora, la última voluntad de mi corazón. Donde esté Perón y donde estén mis descamisados allí estará siempre mi corazón para quererlos con todas las fuerzas de mi vida y con todo el fanatismo de mi alma. Si Dios llevase del mundo a Perón antes que a mí, yo me iría con él porque no sería capaz de sobrevivir sin él, pero mi corazón se quedaría con mis descamisados, con mis mujeres, con mis obreros, con mis ancianos, con mis niños para ayudarlos a vivir con el cariño de mi amor; para ayudarlos a luchar con el fuego de mi fanatismo y para ayudarlos a sufrir con un poco de mis propios dolores. He sufrido mucho, pero mi dolor valía la felicidad de mi pueblo y yo no quise negarme – no quiero negarme -, acepto sufrir hasta el último día de mi vida si eso sirve para restañar alguna herida o enjugar alguna lágrima.

Pero si Dios me llevase del mundo antes que a Perón, yo quiero quedarme con él y con mi pueblo, y mi corazón y mi cariño y mi alma y mi fanatismo seguirán en ellos, seguirán viviendo en ellos, haciendo todo el bien que falta, dándoles todo el amor que no les pude dar en los años de mi vida, y encendiendo en sus almas todos los días el fuego de mi fanatismo que me quema y me consume como una sed amarga e infinita. Yo estaré con ellos para que sigan adelante por el camino abierto de la justicia y de la libertad hasta que llegue el día maravilloso de los pueblos. Yo estaré con ellos peleando en contra de todo lo que no sea pueblo puro, en contra de todo lo que no sea la “ignominiosa” raza de los pueblos. Yo estaré con ellos, con Perón y con mi Pueblo, para pelear contra la oligarquía vendepatria y farsante, contra la raza maldita de los explotadores y de los mercaderes de los pueblos. Dios es testigo de mi sinceridad. El sabe que me consume el amor de mi raza, que es el pueblo. Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los limites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por si mismo, ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres “grasitas” a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que “Evita”. Pero es más grande el amor de Perón por el pueblo que mi amor; porque él, desde su privilegio militar supo encontrarse con el pueblo, supo subir hasta su pueblo, rompiendo todas las cadenas de su casta. Yo, en cambio, nací en el pueblo y sufrí en el pueblo. Tengo carne y alma y sangre del pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta voluntad mía, la última y definitiva de mi vida, sea leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados. Quiero que sepan, en ese momento, que quise y que quiero a Perón con toda mi alma y que Perón es mi sol y mi cielo. Dios no me permitirá que mienta si yo repito en este momento una vez más, como León Bloy, que “no concibo el cielo sin Perón”. Pido a todos los obreros, a todos los humildes, a todos los descamisados, a todas las mujeres, a todos los pibes y a todos los ancianos de mi Patria que lo cuiden y lo acompañen a Perón como si fuese yo misma. Quiero que todos mis bienes queden a disposición de Perón como representante soberano y único del pueblo. que todos mis bienes, que considero en gran parte patrimonio del pueblo y del movimiento peronista, que es del pueblo, y que todo lo que dé “La Razón de mi Vida” y “Mi Mensaje”, sea considerado como propiedad absoluta de Perón y del pueblo argentino. Mientras viva Perón, él podrá hacer lo que quiera de todos mis bienes: venderlos, regalarlos e incluso quemarlos si quisiera, porque todo en mi vida le pertenece, todo es de él, empezando por mi propia vida que yo le entregué por amor y para siempre, de una manera absoluta. Pero después de Perón, el único heredero de mis bienes debe ser el pueblo y pido a los trabajadores y a las mujeres de mi pueblo que exijan por cualquier medio el cumplimiento inexorable de esta voluntad suprema de mi corazón que tanto los quiso. Todos los bienes que he mencionado y aún los que hubiese omitido deberán servir al pueblo, de una o de otra manera. El dinero de “La Razón de mi Vida” y de “Mi Mensaje”, lo mismo que la venta o el producido de mis propiedades, deberá ser destinado a mis descamisados. Quisiera que se constituya con todos esos bienes un fondo permanente de ayuda social para los casos de desgracias colectivas que afecten a los pobres y quisiera que ellos lo aceptasen como una prueba más de mi cariño. Deseo que en estos casos, por ejemplo, se entregue a cada familia un subsidio equivalente a los sueldos y salarios de un año, por lo menos. También deseo que, con ese fondo permanente de Evita, se instituyan becas para que estudien los hijos de los trabajadores y sean así los defensores de la doctrina de Perón, por cuya causa gustosa daría mi vida. Mis joyas no me pertenecen. La mayor parte fueron regalos de mi pueblo. Pero aún las que recibí de mis amigos o de países extranjeros, o del General, quiero que vuelvan al pueblo. No quiero que caigan jamás en manos de la oligarquía y por eso deseo que constituyan, en el Museo del Peronismo, un valor permanente que sólo podrá ser utilizado en beneficio directo del pueblo. Que así como el oro respalda la moneda de algunos países, mis joyas sean el respaldo de un crédito permanente que abrirán los bancos del país en beneficio del pueblo, a fin de que se construyan viviendas para los trabajadores de mi Patria. Desearía también que los pobres, los ancianos, los niños, mis descamisados, sigan escribiéndome como lo hacen en estos tiempos de mi vida y que el monumento que quiso levantar para mí el Congreso de mi Pueblo recoja las esperanzas de todos y las convierta en realidad por medio de mi Fundación, a la que quiero siempre pura como la concebí para mis descamisados. Así yo me sentiré siempre cerca de mi pueblo y seguiré siendo el puente de amor tendido entre los descamisados y Perón. Por fin, quiero que todos sepan que si he cometido errores los he cometido por amor y espero que Dios, que ha visto siempre mi corazón, me juzgue no por mis errores ni mis defectos, ni mis culpas, que fueron muchas, sino por el amor que consume mi vida. Mis últimas palabras son las mismas del principio: quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo. Dios me perdonará que yo prefiera quedarme con ellos, porque él también está con los humildes y yo siempre he visto en cada descamisado un poco de Dios que me pedía un poco de amor que nunca le negué.

UNA SOLA CLASE

Es necesario que los hombres y mujeres del pueblo sean siempre sectarios y fanáticos y no se entreguen jamás a la oligarquía. No puede haber, como dice la doctrina de Perón, más que una sola clase: los que trabajan. Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta verdad peronista. Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencemos. Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra libertad. Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan. El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud. Cuando todos sean trabajadores, cuando todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad. Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a la raza oligarca de los explotadores. Todo explotador es enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!

Fuente: Eva Perón

ARGENTINA Acto de inauguración del Salón Eva Perón de Casa de Gobierno: Palabras de la Presidenta de la Nación

Acto de inauguración del Salón Eva Perón de Casa de Gobierno: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL SALÓN EVA PERÓN, ANTIGUO DESPACHO QUE OCUPÓ EVA PERÓN EN CASA ROSADA.
Muy buenas tardes a todos y a todas. Hoy nos acompaña un público muy diverso, muy plural, como es la Argentina. Nos acompañan Madres, Abuelas, actrices, actores, dirigentes de movimientos sociales, ciudadanos, creo que está entre nosotros Angela Gravier. Esta señora, Angela Gravier, es la que nos trajo la boina de Evita que se exhibe aquí, original. Me llegó hace unos días en una caja muy primorosa, primero me dije ¿será, no será? La mandé llamar a María Cristina Alvarez Rodríguez, la sobrina nieta de Eva Perón, directora del Museo Evita, a mí me parecía que era verdadera porque la etiqueta era de una casa que ya no existe, sobre la calle Juncal, y el papá de Angela trabajaba con Eva y fue Eva la que le dio a él en un momento, como un recuerdo de su afecto, de su cariño, esa hermosa boina, que lucía junto a ese vestido también original de Eva, a lunares blancos, y zapatos originales, en muchos acontecimientos, algunos de los más conocidos fueron acontecimientos deportivos.
Cuando le contaba esto a mi hija, dijo ¿una señora así y asá? Porque se acordaba de haberla cruzado en la Plaza de Mayo el día del festejo de las elecciones. “Ella me decía un montón de cosas, mamá, de vos, de papá, y yo no sabía qué decirle”, contaba mi hija, que tiene grabado en su celular el nombre y allí fue cuando confirmamos que era la misma persona. Así que muchas gracias por entregarle a los argentinos este recuerdo.
También nos acompañan mujeres que han hecho de Eva, Esther Goris y Julieta Díaz, en dos fantásticas películas, una Desanzo y la otra de Paula Luque. Igualmente nos acompaña la mamá de Leonardo Sbaraglia; le voy a pedir perdón porque debería haberle preguntado el nombre. Mi cuñada Alicia Kirchner, ¿está por acá? No vino, ah, está en Santiago del Estero, trabajando como corresponde. Ella estuvo este fin de semana viendo la obra en que hace de Eva, Roxana Randon, para quien pido un aplauso, y dice que lo más impactante es cuando la obra termina porque uno tiene la sensación -por lo menos es lo conmocionante- de estar frente a Eva Perón. Es lo que hacen los actores, conmocionar, conmover e identificar al personaje definitivamente. Como lo hizo Julieta, como lo hizo Esther, impresionante, como seguramente lo está haciendo ahora Elena Roger, otra fantástica actriz argentina, en una ópera más controvertida, pero lo importante es la actuación fundamentalmente, que es lo que uno rescata.
¿Cómo fue esto? Quisimos hacerle el homenaje a Eva el día de su nacimiento, porque siempre la recordamos en el día de su muerte y yo creo que es importante recordarla en el día que nació, el 7 mayo. Y como ustedes verán hemos reconstruido lo que era esto originalmente, cada uno de los escudos de las provincias argentinas, este lugar va a contar también con un inmenso escritorio que por obvias razones no lo pusimos hoy porque sino no podíamos haber desarrollado el acto, y cuenta en la antesala de lo que era su despacho con el hogar original que estaba en la mansión Alzaga Unzué, frente a plaza Francia, donde hoy está la Biblioteca Nacional, que luego del golpe del 55 fuera destruida, fuera derrumbada para que no quedaran rastros. ¿Qué tontería no? Qué tonta que es la gente, alguna, no toda por supuesto. Levantan muros o prohíben cosas creyendo que con eso se puede destruir una historia que ha construido el pueblo, junto a los políticos y demás. Como si fuera tan fácil, destruir algo para que uno se olvide, ya no tendríamos país con todo lo que han destruido.
Pero acá estamos los argentinos de pie, erguidos. Y junto a este lugar está el Salón de los Científicos, que es otro lugar histórico del siglo pasado, pero tienen algo en común estos dos lugares. Por esas raras cuestiones de la historia, de la vida, coincidencias, yo tengo muy presentes esas cosas, este balcón, el de su escritorio, fue el balcón donde ella habló por última vez, donde aparece sostenida prácticamente por Perón y con la figura de la enfermera atrás; este fue el balcón, este pequeñito de acá, de su despacho. Y el balcón de al lado, el del Salón de los Científicos, es el balcón donde habló Perón por última vez también el 12 junio. De eso sí me acuerdo porque yo estaba la plaza con mi madre. ¿Te acordás que habíamos entrado por Banco Nación? Habíamos llegado casi a la pirámide y cuando Perón salió al balcón, había una suerte de valla policial sobre Balcarce, dio orden de que esa valla se levantara y creo que vine desde el medio de la plaza hasta aquí abajo prácticamente sin tocar el piso, en el aire, y fue la vez que estuve más cerca de él, recuerdo todavía que llevaba una especie perramus a cuadritos con un cuellito de piel. ¿De terciopelo era mami? Vos tenés más memoria que yo, y eso que pasado mañana cumplís 83 años. Claro, porque ella es del 29 y evita del 19, son 10 años justos, por eso nunca me equivoco en los cálculos.
Pero la verdad es que estamos muy contentos porque esto es parte de la historia de los argentinos. De los argentinos, independientemente del lugar o de la ideología o del partido en que cada uno milite. Yo siento que Eva es inclusive más que de los argentinos, es un personaje, es un icono que nos identifica en todo el mundo y creo que bien merecido lo tiene. Y además era una actriz, para este día de actores y actrices, ella empezó como actriz, lo que nunca imaginó tal vez es que su mejor papel no iba a ser sobre un escenario o en un film sino en la historia, que es el más difícil de todos, sin menospreciar a nadie. Es el más difícil de todos y el que más amarguras trae y arrastra para siempre en la vida de las personas.
Pero no quiero ponerme triste en un día como hoy en el que estamos recordando su natalicio y estamos inaugurando este hermoso lugar. Quiero también aprovechar esta oportunidad para felicitar al pueblo de Francia, al nuevo gobierno, porque la verdad que todo acto democrático, toda democracia que se ejerce como tal y una voluntad popular claramente expresada, debe ser saludada, felicitada y además realmente nos parece muy interesante la postura del nuevo presidente de Francia acerca de la necesidad de crecimiento y generar empleo como uno de los dos instrumentos para afrontar la crisis y no el ajuste. Así que bienvenido sea y ojalá que pueda actuar y pueda articular con los otros miembros de la Unión Europea, y dentro de la Unión Europea con el G-20, y podamos entre todos hacer las cosas que venimos nosotros diciendo que deben hacerse hace bastante tiempo.
También y para finalizar -porque no quiero extenderme demasiado, están todos muy apretujados aquí y sé que se tienen que ir muy temprano porque hay muchos actores que deben ir a sus funciones y no quiero poner nervioso a nadie- quiero decir algo que tiene que ver con nuestros sentimientos más profundos, como son nuestras islas Malvinas, porque algunos parece que se hicieron los ofendidos por un corto que refleja los sentimientos de los argentinos, que para nada es agraviante; agraviante es depredar los recursos; agraviante es apoderarse de lo que no es de uno; agraviante es no respetar las resoluciones de las Naciones Unidas; y no respetar la memoria de los muertos es mandar a morir a más. Yo creo que no hay mejor manera de honrar a los muertos en una guerra que trabajar en construir la paz y fundamentalmente no mandar a morir a nadie más a otras guerras. Así que yo creo que en definitiva esos son ejercicios de políticas locales que tratan de ocultar lo inocultable, el ejercicio del colonialismo en pleno siglo XXI, el incumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, las provocaciones de enviar destructores y decir cada dos minutos que hay un destructor, el más moderno, a pocos kilómetros de las Malvinas; el seguir apoderándose de nuestro petróleo, de nuestros peces. Eso sí que es provocación, eso sí que es violación a las leyes, eso sí que es agravio. Pero a nosotros nada ni nadie nos hará salir de nuestra práctica, de nuestra política y fundamentalmente de nuestras palabras y de nuestras actitudes. Actitudes que tienen que ver con estar siempre dispuestos al diálogo, siempre reclamando el cumplimiento de la resolución de Naciones Unidas, porque creemos firmemente en el multilateralismo. Creemos que todos aquellos que haciendo uso del privilegio que les otorga ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad se dan el lujo de no cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas, están haciendo un inmenso mal al multilateralismo pero por sobre todas las cosas a la seguridad del mundo.
Y además, como dijera el Canciller, la creatividad no puede ser condenada, la creatividad debe ser aplaudida, debe ser reconocida, sobre todo cuando además de creatividad refleja los sentimientos y la verdad, porque en definitiva es la verdad, no estamos diciendo más que la verdad. Quería decir esto para terminar con alguien que quiso polemizar, hacer toda una cuestión de provocación sobre lo que es realmente un excelente mensaje, hecho por argentinos pero desde una compañía inglesa. Como verán los ingleses también necesitan recurrir a la creatividad de los argentinos para hacer cosas inteligentes, así que felicitaciones al creativo que refleja una vez más la calidad de nuestros publicistas, de nuestros actores, de nuestros directores, de nuestros guionistas, en fin, de lo que somos culturalmente, un faro muy importante en América Latina, y en este lugar donde también una mujer, que fue protagonista de la historia, antes fue protagonista de películas y radioteatros. Después eligió, o la historia la eligió a ella, uno nunca sabe cómo es eso. Yo creo que se autoeligieron ella y la historia para ser ambas protagonistas de un pueblo feliz. Muchas gracias y buenas tardes a todos y a todas.

ARGENTINA “Eva es un ícono que nos identifica en todo el mundo”, afirmó

Lunes, 07 de Mayo de 2012
“Eva es un ícono que nos identifica en todo el mundo”, afirmó Cristina Fernández

La presidenta Cristina Fernández inauguró esta tarde el Salón Eva Perón, que antiguamente fue el despacho que ocupó la esposa de Juan Domingo Perón, en el primer piso de la Casa de Gobierno. En la oportunidad, además, anunció una modificación del decreto Nro. 1914, de creación de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI). La mandataria aprovechó la oportunidad para felicitar al nuevo gobierno francés y rechazó que el spot de Presidencia sobre Malvinas sea “agraviante”.
La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, aseguró durante la inauguración del Salón Eva Perón en Casa de Gobierno, que quiso “hacerle el homenaje a Eva en el día de su nacimiento, porque siempre la recordamos en el día de su muerte”. El salón contará con objetos que pertenecieron a María Eva Duarte, como un vestido, una boina, su escritorio, y hasta el fogón original que estaba en la mansión Alzaga Unzué, que fuera residencia del presidente Juan Domingo Perón y su esposa, antes de su destrucción en 1955.
El salón Eva Perón se encuentra en el primer piso de la Casa Rosada, contiguo al Salón de los Científicos. La mandataria sostuvo que “tienen algo en común estos dos lugares: este balcón, fue el balcón donde ella habló por última vez” y agregó que “el balcón de al lado es el balcón en el que habló Perón por última vez”.
La Jefa de Estado afirmó que lo exhibido en el lugar “es parte de la historia de los argentinos, independientemente de la ideología o el partido en el que cada uno milite”. Consideró que “Eva es más que de los argentinos: es un ícono que nos identifica en todo el mundo y bien merecido se lo tiene”. Y agregó que “empezó como actriz, lo que nunca imaginó que su mejor papel no iba a ser sobre un escenario o en un film, sino en la historia, que es el más difícil de todos”.
Nuevo gobierno en Francia
La Presidenta aprovechó la oportunidad para “felicitar al pueblo de Francia, felicitar al nuevo gobierno” del socialista Francoise Hollande, quien derrotó ayer al actual presidente, Nicolas Sarkozy. “Todo acto democrático, toda democracia que se ejerce como tal, debe ser saludada y felicitada”, enfatizó.
Además, la mandataria remarcó que le “parecen muy interesantes las posiciones del presidente de Francia”, acerca de priorizar la creación del empleo por sobre el ajuste fiscal. “Bienvenido sea, y que pueda actuar y pueda articular con Europa toda y con el G20, haciendo cosas que venimos pregonando hace tiempo”, señaló.
El spot sobre Malvinas
La Jefa de Estado, por último, se refirió a la situación generada por un corto de Presidencia de la Nación filmado en las islas Malvinas. Sostuvo que “algunos se sintieron ofendidos por un corto, que refleja el sentimiento de los argentinos, para nada es agraviante”, al tiempo que consideró que “agraviante es depredar los recursos naturales”. Asimismo, opinó que “no honrar la memoria de los muertos es mandar a matar a más en nuevas guerras”.
Estimó que las declaraciones del ministro de Defensa británico “son ejercicios de política local, que intentan ocultar lo inocultable: el sostenimiento del colonialismo en pleno siglo XXI”. “Nada ni nadie nos hará salir de nuestra práctica, de nuestra política, de nuestras palabras y nuestras actitudes: tienen que ver con estar siempre dispuestos al diálogo, siempre reclamando el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, porque creemos en el multilateralismo”, enfatizó Cristina Fernández.
La Presidenta consideró que “la creatividad no puede ser condenada, la creatividad debe ser aplaudida”. Y felicitó “al creativo, que demuestra una vez más la calidad de nuestros publicistas, nuestros directores, nuestros actores”.

ARGENTINA Declaran lugar histórico al templo donde se casaron Perón y Eva

14 DE OCTUBRE
Declaran lugar histórico al templo donde se casaron Perón y Eva
FUENTE: SALA DE PRENSA
http://www.prensa.argentina.ar/2011/10/14/24725-declaran-lugar-historico-al-templo-donde-se-casaron-peron-y-eva.php
Fue declarado lugar histórico nacional el templo de San Francisco de Asis, en la ciudad de La Plata, donde contrajeron matrimonio Perón y Eva, en 1945, por decreto publicado hoy en el Boletín Oficial.

Por Decreto 1617/2011, publicado hoy en el Boletín Oficial, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner declaró lugar histórico nacional al Templo de San Francisco de Asís, ubicado en la Ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, donde contrajeron matrimonio en 1945 el entonces coronel Juan Domingo Perón y María Eva Duarte.

El decreto lleva la firma de la Presidenta, del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y del ministro del Interior, Florencio Randazzo.

En los considerandos expresa que se tomó el expediente de la Secretaría de Cultura, por el que se propuso la declaratoria y luego realiza una breve reseña de la historia del templo.

Expresa que en el año 1885 se iniciaron las obras de construcción del citado templo, bajo las órdenes del Ingeniero Santiago Botillana, cuando la comunidad franciscana se estableció en la Ciudad de La Plata para fundar un colegio y un convento.

Agrega que en el año 1888 se inauguró la escuela y en el año 1889 se inauguró el convento, siendo el primero de esa congregación en la nueva capital provincial. En el año 1902 el edificio primitivo sufrió un incendio y fue reedificado el mismo año. En el año 1922 fue erigido como sede parroquial por decreto de S.S.I. Monseñor Francisco Alberti el 1º de noviembre de 1922. En el año 1945 fue construida la torre principal de su frente.

En este templo parroquial contrajeron enlace mediante el sacramento del matrimonio, el entonces coronel Juan Domingo Perón y María Eva Duarte, el día 10 de diciembre de ese mismo año, en una ceremonia privada, la cual quedó inscripta en el folio 297 del Libro de Actas de la Parroquia San Francisco de Asís.

El padre Bernardino Bermúdez oyó en confesión al coronel, y el padre Fidel Salvador Rossell escuchó a María Eva Duarte, según consta en una reseña histórica redactada al dorso del documento, por el párroco de entonces, el Padre José González. El cumplimiento de este rito por parte de Juan Domingo Perón y de María Eva Duarte –dice el Decreto- evidencia su actitud de líderes respetuosos de las tradiciones espirituales argentinas.

Agrega que en el año 1975 el templo fue declarado Monumento Histórico Provincial. El templo forma parte de un conjunto mayor junto con el Colegio Castañeda y el Convento de la Orden Franciscana.

ARGENTINA Acto de inauguración del retrato de Evita en el ex Ministerio de Obras Públicas: Palabras de la Presidenta de la Nación

Acto de inauguración del retrato de Evita en el ex Ministerio de Obras Públicas: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL RETRATO DE EVITA, EN LA FACHADA DEL EX MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS, EN LA C.A.B.A.

Muchas gracias a todos, muy buenas noches a todos y a todas: la verdad que esta va a ser para todos, al menos para mí, una noche absolutamente inolvidable. El 8 de marzo del Año del Bicentenario declaramos a Evita, a Eva Duarte de Perón la Mujer del Bicentenario y presentamos, en el Salón de las Mujeres Argentinas, en la Casa Rosada, la maqueta de lo que hoy estamos viendo aquí hecho y construido con inmenso amor, con inmenso respeto a la historia y a la cultura. Porque no es solamente una representación política, Eva Perón es una auténtico ícono histórico y cultural de todos los argentinos. (APLAUSOS).
Y quisimos hacerlo, aquí, en su lugar; yo me acuerdo que había estado en Cuba, en enero de 2009, y en el homenaje en la Plaza de la Revolución, a José Martí vi la imagen del Che, representado en el ministerio en que él trabajaba, y allí me vino a la cabeza cómo es posible que una sociedad homenajee a un hombre que no es de su país y nosotros no tengamos un homenaje a una mujer que significó no solamente el ingreso de las mujeres a la política argentina, no solamente la revolución social más importante de nuestro país, sino también que asumió sin cortapisas, sin dobleces la representación del pueblo y de la Patria, tal vez, con más pasión y amor que nadie. (APLAUSOS). Y allí como con todas las cosas que a veces se me ocurren, empecé a hablar con el Secretario General de la Presidencia, con Parrilli, que me sigue con el Bicentenario y con todas estás cosas y allí contactamos con un artista que también, por otro lado, había imaginado esto mismo, sin conocernos los dos, junto también a Daniel Santoro, a quien primero convoqué y a Mármora, el otro hombre que imaginó esto que estamos viendo aquí, y pudieron plasmarlo y ejecutarlo.
Yo les pedí que las luces fueran de color ocre, representando el sol de la bandera y que los pilares que la sostuvieran fueran la bandera de la Patria. También elegí las dos fotos de Evita, las dos imágenes de Evita; uno cuando ve esta Evita es como si viera el libro “La razón de mi vida”. Esa fue la primera imagen que esta Presidenta, siendo muy chiquita, vio de Evita; la encontré revolviendo los cajones de mi abuelo que guardaba como un tesoro un libro rojo de tapas duras, junto a la libreta de afiliado peronista, y la primera página que uno abría decía: “La razón de mi vida”, y en la otra página estaba esto que no era una fotografía, era casi una pintura. El libro – lo recuerdo como si fuera hoy – de fotos en blanco y negro, de papel brillante, pero ella estaba en una foto casi en colores, casi pintada. Esa fue la primera imagen, fue la Evita que conocieron millones de trabajadores cuando creó los derechos más importantes para los niños, para los trabajadores, para los ancianos, fue la Evita hada, fue la Evita dadora de dones y generosa.
Por eso la quise mirando al Sur, hacia las fábricas, hacia esos puentes donde, seguramente, miles de trabajadores cruzaban un 17 de octubre para liberar a Perón. Esta Eva hada tenía que mirar hacia el Sur. Y también, la Eva profunda, la Eva política, la Eva combativa, la Eva que se envolvía en la bandera y ofrecía generosa su vida, consumiéndose. (APLAUSOS)
Y yo la verdad que cuando recién escuchaba la voz de este locutor que, tal vez, cuando dijo: “su pase a la inmortalidad”, no pensó el exacto sentido de esas palabras y que más que una presentación, estaba afirmando escribiendo una verdad histórica: el pase a la inmortalidad. Porque ella, la más odiada, pero la más amada; la más agraviada, insultada y descalificada, pero la más venerada; la más vejada, pero hoy eternamente victoriosa, mirando a la historia definitivamente, con el amor de su pueblo y el reconocimiento, me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, de todos los argentinos. Porque de algo no se puede dudar y es, precisamente, de su dimensión histórica, política humana y cultural.
Para terminar, queríamos hacer este homenaje en este lugar, donde hace muchos años, 60 años, que van a cumplirse en este octubre del ’51, cuando le vinieron a ofrecer más de 2 millones de trabajadores la vicepresidencia del país, si alguien merecía eso y mucho más, era esta mujer. Esa mujer, como muchos le decían, y que hoy, desde el fondo de la historia, nos enseña que nada se obtiene sin sacrificio, que enfrentarse, como decían recién las imágenes que veíamos, a los poderosos, tiene un precio, que defender a los humildes y a los que menos tienen, cuesta caro. Y ella, pagó con su vida gustosa el precio de ser recordada para siempre como la abanderada de los humildes, como una humilde mujer del pueblo, Evita, como se recuerda a las grandes. (APLAUSOS)
Hoy queremos rendirle homenaje en nombre de todas las mujeres, porque ella nos abrió las puertas a todas. En nombre de los jóvenes que levantan su nombre como bandera y lo llevan a la victoria, en nombre de los millones de trabajadores que han recuperado sus puestos de trabajo, en nombre de los productores, de los empresarios, de los intelectuales, de los científicos, de los estudiantes, de todos los argentinos que confían que una patria mejor merece y puede ser construida por el aporte de todos los argentinos.
Que sea símbolo de unidad, que sea el símbolo de superar viejas antinomias y que desde la historia nos enseñe que es necesaria la unidad nacional, la unidad de todos los argentinos para lograr los grandes objetivos.
Muchas gracias a todos, gracias a los artistas que hicieron posible esta maravilla; gracias a los hombres y mujeres que trabajaron incansablemente.
Este ícono es para todos los argentinos, es también para la ciudad de Buenos Aires, la ciudad donde ingresaron miles de trabajadores un 17 de octubre y donde las despidieron millones de argentinos un 26 de julio como hoy hace exactamente 59 años.
Muchísimas gracias, los quiero mucho. Muchas gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)

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