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ARGENTINA Cena anual por el Día de la Industria: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena anual por el Día de la Industria: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ, CON MOTIVO DE LA CENA ANUAL POR EL DÍA DE LA INDUSTRIA, EN TECNÓPOLIS.
Muy buenas noches a todos y a todas; sabemos que siguen ingresando invitados porque la Argentina anda tan mal que hay millones de gente arriba de los autos, atascando las autopistas sin poder llegar, así que en nuestra propia mesa tenemos algunos que todavía no han podido hacerlo y bueno es porque no hay autos y seguramente tampoco hay combustible, pero estamos aquí, primero, lo que no quiero olvidarme festejando el Día de la Industria en un día que no es el Día de la Industria, sino que es el Día del Maestro, el 11 de septiembre, y vaya también mi saludo a todos los docentes argentinos porque tiene que ver mucho a todos los docentes argentinos porque algo que puede parecer disociado del Día de la Industria, en realidad, está íntimamente vinculado a lo que es la industria y a lo que aspiramos nosotros a que sea nuestra industria y nuestros trabajadores: una industria con recursos humanos altamente capacitados, educados, de modo tal que los procesos de innovación y tecnología que exige seguir profundizando esta reindustrialización que hemos iniciado, en el país en el 2003, no se detenga.
Por eso saludamos a todos los docentes, especialmente a los de las escuelas técnicas argentinas, que fueron reabiertas y puestas en marcha, una vez más, durante la gestión del Presidente Kirchner y que hoy charlábamos, hace unos instantes, con el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, que nos acompaña también y que venía recorriendo la provincia y decía del entusiasmo de las escuelas técnicas porque los chicos hoy sienten que tienen salida laboral.
Fue excelente realmente, más allá de que estábamos todos charlando, el video que preparó la ministra de Industria, acerca de lo que ha sido la reindustrialización del país, del año 2003, a la fecha, que fue esencialmente una elección de cómo la Argentina debía crecer y también una definición de cuál debía ser el patrón de acumulación económica de esta etapa y que era, sin lugar a dudas, generar valor agregado; generar empleo calificado; generar, en definitiva, millones de puestos de trabajo; sustituir importaciones; retornar científicos a nuestro país; capacitar – cada vez más – a nuestra gente y lograr las cosas que hemos conseguido.
El día 2 de septiembre, que en realidad, es el Día de la Industria, les comentaba recién a mis compañeros de la mesa que yo había pensado que no iba a estar en el país y por eso postergamos para hoy este encuentro, pero en realidad después cambiaron los planes, siempre los planes suelen cambiar sobre la marcha, por lo menos los tácticos, no los estratégicos y estuve aquí y tuve dos audiencias que son claramente significativas de cómo se ha dado todo este proceso virtuoso de la reindustrialización en nuestro país. Ese día recibí, en mi oficina, al titular de AGCO, la empresa productora de tractores y maquinaría agrícola, de origen norteamericano, que se radicó en nuestro país, en el año 2006, en la Ciudad de Rosario y que hasta ahora realmente no tenía una gran integración en los componentes de los tractores, que son de los mejores tractores del mundo, sin perjuicio de los que se construyen en nuestro país, para venir a invitarme, este próximo 1 de octubre, a inaugurar la nueva planta de AGCO, aquí en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires con una inversión inicial, de 35 millones de dólares y lo que es más importante, no solamente una fábrica de tractores, sino de tractores y de motores, con lo cual AGCO va a comenzar a producir en la Argentina tractores con un 80 por ciento de integración nacional y por supuesto obviamente pasar de 150 empleados a 350, 400 empleados, en esta primera etapa. (APLAUSOS). Tampoco se va a desmontar la planta de Rosario, al contrario, allí se van a hacer también autopartes, van a ser las cabinas, y me explicaba todo el proceso de inversión y lo que esto va a significar para nosotros también en materia de importaciones.
La otra visita que recibí, el día 2 de septiembre, también, vinculada con la industria y con la actividad minera: el titular de una de las empresas mineras más importante del Perú haciendo una inversión, en un proyecto que se llama Don Nicolás, en la provincia de Santa Cruz, en las localidades de Fitz Roig y Jaramillo, una empresa con altísima responsabilidad social, en el marco de la economía y minería sustentable en acuerdo con la comunidad.
Nosotros tenemos, en Santa Cruz, una experiencia muy virtuosa que iniciamos con Cerro Vanguardia, con gran responsabilidad social y con acuerdo total, con una suerte de contrato social, entre la comunidad y la empresa para efectuar la explotación con absoluta sustentabilidad ambiental. Pero lo interesante del tema era que el financiamiento de este proyecto, parte del financiamiento de este proyecto está hecho con un fondo fiduciario que es proveniente de las industrias electrónicas de la Tierra del Fuego. Todas las empresas, las grandes empresas: BrightStar’s; BGH, Samsung, ¿no es cierto? Newsan, siempre me confundo con Samsung, estoy haciendo publicidad, me dice Marcelo Fernández. No, no estoy haciendo publicidad, estoy diciendo los que invierten, ¿por qué no puedo reconocerlo? Se hicieron tres fideicomisos, uno de los cuales aporta 560 millones de pesos a esta inversión, o sea articulamos una parte que tienen que depositar estas empresas que elaboran electrónicos en la isla para lograr tener fondos aplicables a procesos y a proyectos productivos.
En fin, recién veíamos en el video el crecimiento exponencial que ha tenido toda la industria. Una industria que ha convertido a Rosario en el mayor polo biotecnológico de Latinoamérica; en desarrollo de software, en desarrollo automotriz con venta récord de autos nuevos y usados, con ventas récord también en maquinaría agrícola con mayor integración nacional.
Yo no quiero atosigarlos a ustedes con números porque me escuchan permanentemente a mí, a la ministra repetir cifras, lo que quiero es analizar cómo hemos hecho esto, en esta década de reindustrialización de la Argentina, y en qué tiempos de la Argentina y del mundo lo hemos hecho.
Yo miraba las fechas: 2003, ahora 2013, diez años, una parte – la primera del año 2003 al 2008 – cinco años exactos fueron prácticamente el gobierno del Presidente Kirchner en el marco de un país, como él solía decir, que estaba en el Infierno y que estábamos tratando de salir del Infierno. Recuerdo que durante su gestión se decía que siempre había sido exitosa porque había viento de cola, teníamos viento de cola. Hete aquí que el viento de cola, en el año 2008, que marca exactamente la mitad de la década; del 2008 al 2013, son los otros cinco años y se inicia la crisis global, que aún persiste y que tiene como ciclos de distinta intensidad, ahora estamos de vuelta ante un ciclo, lo vemos ante las economías emergentes que venían creciendo y que mantuvieron durante la década la actividad económica global, que también tienen una cierta retracción, lo cual también nos preocupa, pero lo cierto es que esta segunda parte de la década no fue con viento de cola, fue casi con viento a contramano del mundo, a partir de la crisis del 2008. Quiere decir que el modelo elegido para crecer, que fue el modelo de metas de crecimiento, frente a lo que proponían desde el Fondo Monetario Internacional, o desde otros lados que era gobernar con metas de inflación, la elección que hicimos de hacer con metas de crecimiento fue exitoso en un mundo que crecía, y fue exitoso también en un mundo que decrecía.
Cuál es este modelo de metas de crecimiento, en el que basamos esencialmente el crecimiento de estos años, que significó duplicar el PBI; alcanzar y mejorar el poder adquisitivo, reflejado en el salario mínimo, vital y móvil, de un 1.700 por ciento, fue precisamente eso: apuntar a la reindustrialización del país con políticas públicas, a partir de subsidios, a partir de promoción, a partir del sostenimiento; fue también ampliar el poder adquisitivo de los trabajadores, y no solamente generar millones de puestos de trabajo, sino que también a partir de las negociaciones colectivas de trabajo, a través de la reunión todos los años del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil lograr mantener el poder adquisitivo, aumentar el poder adquisitivo no solamente en términos nominales sino también en términos de paridad del poder adquisitivo. ¿Qué significa esto, medido en dólares? Cuanto puede comprar un obrero argentino con ese salario, cuántas cosas puede comprar con ese mismo salario en otros lugares. Y la verdad que tanto en términos nominales como en términos de paridad de poder adquisitivo la verdad es que no nos ha ido mal, afortunadamente, a los argentinos y especialmente a los trabajadores.
Tampoco les ha ido nada mal a los empresarios. Hoy lo decíamos en la reunión que mantuvimos, durante la mañana, donde anunciamos la modificación en materia de monotributo y también en materia de aportes para los trabajadores y para los monotributistas de las obras sociales, que yo les decía a los empresarios: – muchos están hoy todos reunidos aquí, también hay dirigentes sindicales – con una mano en el corazón en esta década todos ustedes, que son empresarios, ¿han ganado o han perdido? Obviamente habrán ganado unas veces más, otras veces menos, pero en la década cómo les fue a todos los empresarios. Yo creo que han ganado todos, salvo alguno que haya ido al casino y haya perdido en el casino, pero si no fue al casino, se quedó en la Argentina y produjo y trabajó seguro que ganó buena plata, y en buena hora, porque eso es lo que queremos: empresarios que generen crecimiento, que generen ganancias para poder generar más trabajo. (APLAUSOS).
Lo mismo sucede con los trabajadores, charlaba ayer con un periodista y me decía que él tenía trabajo en el 2003, sí tenía trabajo, no era desocupado, pero tampoco le alcanzaba para llegar a fin de mes, y no era porque fuera menos o más capaz que ahora, que sí le alcanza, y no era que el que tiene trabajo, ahora, y no lo tenía en el 2003, es que ahora es más capaz o ha adquirido nuevas capacidades. Es que todos podemos esforzarnos, todos podemos hacer un gran sacrificio o tener grandes capacidades o aptitudes, pero si el país, en el cual vivimos, no acompaña con un modelo macroeconómico, que permita desarrollar nuestras virtudes y nuestras capacidades desde el sector empresario o desde el sector laboral, la verdad, es que se hace prácticamente imposible y si no evidentemente tendríamos que pensar qué pasó que todos los que no tenían trabajo en el 2003 pudieron tener trabajo o los que ganaban muy poco hoy pueden negociar libremente con pensiones colectivas de trabajo que le han permitido generar mucha capacidad adquisitiva, y en buena hora también.
Lo importante es que, además, esto se ha podido mantener en un mundo que se desploma y se derrumba todos los días, aunque muchas veces nos lo ocultan, porque bueno cómo contrastar un país como el nuestro que en plena crisis ha crecido, en lo que va del año, un 5,1 por ciento en su actividad económica, cuanto tenemos ventas récords de autos usados o nuevos, cuando más de 7 millones de argentinos pueden salir al exterior contra los 3 millones, que salían cuando Kirchner llegó al gobierno, y además todo eso en el marco de haber superado una de las más severas restricciones, sino tal vez la más severa que siempre atravesó nuestra economía por lo menos a partir del año 1976 y que fue el endeudamiento: la deuda externa. No había marcha política, gremial, social que no llevara un cartel, una pancarta en la que despotricara contra el Fondo Monetario Internacional y la deuda externa. La deuda externa era el caballito de batalla por lo menos de un sector político del país como uno de los principales problemas.
Y mañana, dentro de pocas horas, vamos a pagar 2.070 millones de dólares del Bonar 7, un bono en legislación local, que es parte de la deuda y de la reestructuración de deuda que hemos venido haciendo desde el año 2005; luego en el año 2010 y hoy cerró nuevamente la ley, donde hemos abierto – por tercera vez – el canje de la deuda y en esta oportunidad, hemos decidido dejarlo abierto, sin fecha de vencimiento y en manos del Parlamento, de modo tal que – como marca la Constitución – sea el propio Parlamento, más allá de la delegación que tienen en el Poder Ejecutivo para negociar ante acreedores externos quien decida cuándo debe cerrarse o no este nuevo tercer canje, en el que esperamos que puedan entrar los acreedores que no lo hicieron porque no creyeron en el 2005, o en el 2010, o porque hasta ahora no les combino. Pero quiero decir que hemos podido protagonizar todo este proceso de industrialización, de crecimiento, de mejora de la calidad de vida, de los índices educativos, de los índices sociales; un 6,5 por ciento de nuestro PBI dedicado a la educación, la mayor inversión en ciencia y tecnología que se recuerde desde décadas y décadas. Todavía está fresca en nuestros oídos aquella frase de que los científicos vayan a lavar los platos. Pero lo cierto es que ya no lavan los platos sino que muchos retornan y muchas retornan a la Argentina y en pocos días más recibimos a la científico número 1.000, que había emigrado de la República Argentina por falta de oportunidades en nuestro propio país, algo que nos debe llenar de orgullo a todos los argentinos. (APLAUSOS).
Yo comentaba, hoy, por la mañana, en la reunión los grandes desafíos que tenemos por delante, lo que denomino el sector tripartito de la economía: el Estado, los trabajadores y el sector privado que el gran desafío es cómo seguir adelante y cómo dar un salto cualitativo a este proceso de reindustrialización. Y creo que la clave, o una de las claves porque nunca hay un solo factor, un solo instrumento que pueda definir el mejoramiento de una política es insistir, por un lado, en la decisión de seguir teniendo como modelo el de metas de crecimiento, sobre todos en épocas de recesión global una política de ajuste significaría el colapso de la sociedad y sería creo insostenible en términos políticos, sociales e institucionales. Cómo hacer, entonces, para analizar las claves de cómo seguir y hablábamos hoy de varios factores, uno de ellos es la competitividad. Una competitividad que se compone de muchos factores: el primero, la necesidad imperiosa de aumentar la inversión privada en materia de ciencia e innovación tecnológica en el sector privado.
Por una razón muy sencilla: en el mundo se ha desatado una guerra de monedas, guerras comerciales que no van a tener solución y van a tener continuidad. Todo el mundo –acabo de venir del G-20- habla contra el proteccionismo y se rasga las vestiduras en nombre del libre comercio. Pero llegan a sus países de origen y toman todas las medidas arancelarias, paraarancelarias y que se les ocurra, para proteger su trabajo, su industria y su sector privado.
No nos parece mal, lo que nos parece mal es el doble estándar que tienen los países desarrollados que pretenden que nosotros, los países emergentes, tengamos abiertas nuestras actividades económicas cuando ellos cada vez las cierran más.
Yo lo planteaba el otro día cuando mantuve una reunión con el titular de la Organización Mundial del Comercio y donde me decía que la próxima ronda, que va a ser la Ronda de Bali, en sustitución de la Ronda de Doha, se acuerdan aquella donde nos decían que teníamos que bajar un 20 por ciento la protección arancelaria. Claro, en una Argentina con aranceles del 35 por ciento bajar un 20 por ciento, es un montonazo; en países desarrollados, don de la protección arancelaria es como mínimo un 100, un 50 por ciento, un 20 por ciento no les impacta nada.
¿Saben cuál es –me decía- el principal problema y yo le asentía al director de la Organización Mundial del Comercio? Que los países desarrollados son pocos y se ponen de acuerdo entre ellos; en cambio, los países emergentes o subdesarrollados somos muchos y no nos ponemos de acuerdo y entonces, muchas veces nos contradecimos y no nos damos cuenta que en realidad, lo que debemos exigir es que se acabe el doble estándar y que se aplique una única forma de entender la administración de comercio a nivel global.
No es posible que se nos trate de proteccionistas a los argentinos y nuestras carnes y nuestros limones lleven 11 años sin poder ingresar a los Estados Unidos de Norteamérica por cuestiones fitosanitarias. La carne argentina y los limones argentinos, primeros productores mundiales de jugo de limón y de limón y, bueno, de la carne argentina me parece que no hace falta hablar demasiado. Bueno, y lo mismo les podría dar múltiples ejemplos en numerosos productos.
Pero, ¿qué exige también por parte de nuestros industriales que es lo que venimos charlando y creo que es lo que vamos a desarrollar? Que tampoco el Estado puede durante mucho tiempo o en forma sine die, in eternum, para decirlo más claro, tener una protección si al mismo tiempo no hay un desarrollo en innovación, en tecnología que permita tornarnos competitivos frente a un producto extranjero y competir en precio y en calidad, de modo tal que las políticas públicas que llevamos adelante, no se transformen en distorsión de la calidad y del precio que deben tener nuestros productos, sino que sean incentivos para reinvertir y lograr tornarnos competitivos para venderle, no únicamente a los argentinos que tienen un buen poder adquisitivo, sino también salir a competir en el mundo.
Esta va a hacer una de las claves que tenemos que discutir entre el Estado, los trabajadores y los empresarios.
También y lo charlábamos hoy con los distintos representantes de los sindicatos, la necesidad también de poder lograr mejorar determinadas cuestiones que tienen que ver con la actividad laboral.
Charlábamos recién en la mesa y lo charlábamos también con compañeros trabajadores que se ha mejorado la productividad pero en algunas actividades ha aumentado notablemente el ausentismo, por ejemplo.
Tenemos que abordar estos temas sin prejuicios, sin tabúes ni enojarnos entre nosotros porque lo que es importante es que podamos debatir, podamos hablar y podamos llegar a acuerdos sustentables que nos hagan realmente llegar a la meta. Llegar a la meta significa que este proceso de reindustrialización se profundice, se mejore, logre resultados y, fundamentalmente, se prepare para luchar y pelear, por más que estas palabras a muchos no les gustan pero en el comercio también se lucha y se pelea como en la vida, ustedes lo deben saber mucho mejor que yo, luchan también con sus proveedores, luchan también con sus propios competidores locales para ver quién vende más y mejor, entre las propias empresas constructoras, luchar para lograr obtener una mejor producción, con mayor innovación, con mayor inversión, con mayor tecnología.
El Estado argentino invierte mucho, invierte a través de un Banco Nación que ha abierto las puertas a todos los sectores. Al sector primario, que allá por el año 2003 tenía una hectárea en provincia de Buenos Aires valía 2.000, 2.500 dólares y además estaba hipotecada; hoy, una hectárea ya no está hipotecada afortunadamente, y vale 15.000 o 16.000 dólares. Miren si no ha mejorado la situación de nuestro sector primario.
Un Banco Nación que además, ha acudido también en ayuda de grandes empresas; una de las principales automotrices del país cuenta con uno de los préstamos más grandes otorgados por el Banco Nación para desarrollar sus plantas o aumentar la productividad y la producción de sus plantas en Córdoba y nos pone muy contentos poder dar este tipo de impulso a la industria automotriz.
Ustedes saben que todas las terminales automotrices no son de capital nacional, sino que sus accionistas son propietarios extranjeros.
Pero estamos absolutamente convencidos que también debemos en el sector automotriz estamos trabajándolo fuertemente con la ministra de Industria, lograr mejorar los niveles de acuerdos y de contratos entre las terminales automotrices y todo el sector autopartista. Esto es imprescindible porque nos hemos planteado y yo creo que el sector autopartista lo conoce muy bien, necesitamos contratos a más largo plazo, de manera tal de que pueda negociarse mejores condiciones cuando van a pedirse préstamos a los bancos y, fundamentalmente, tener seguro la colocación de la producción.
Es cierto que en la jungla de la economía, normalmente el más fuerte se aprovecha del más débil. Pero tratemos de convertir a la jungla en algo más civilizado en momentos en que la Argentina necesita arribar a acuerdos básicos para poder seguir sosteniendo este crecimiento con inclusión social que ha sido y es muy importante.
También el aporte que los trabajadores deben hacer a lograr acuerdos con la parte patronal de modo tal de sostener, saber que sostener la empresa, es sostener la fuente de trabajo, que es lo que hoy necesitamos los argentinos. Y también, lograr integraciones regionales que nos permitan aprovechar la potencialidad de un mercado regional como es la América del Sur.
El otro día estaba mirando televisión, no un canal de noticias nacional, porque los canales de noticias nacionales, salvo raras excepciones, cuentan lo que pasa afuera; parece que afuera todo anda bien y, bueno, acá todo anda mal. Pero lo cierto es que puse un canal suramericano, que no es TELESUR, sino un canal colombiano, y podíamos ver como una hermana república tenía paralizada durante 15 días todas sus rutas porque su compesinado, a partir de la firma de un tratado de libre comercio, no tenía dónde colocar sus productos.
Por eso creo que a la hora de negociación, debemos ser muy prudentes, muy cuidadosos, no negarnos a las aperturas ni a las integraciones, pero sabiendo hacerlo con inteligencia, siempre preservando el trabajo, la producción y el esfuerzo nacional.
Estos diálogos que vamos a seguir manteniendo y que ahora van a ser sectoriales con distintos sectores, estamos estudiando los documentos que nos han presentado, algunos hoy charlábamos con Débora, bueno, tenemos algunas diferencias porque toman como precio de producto final en fábrica los de precios mayoristas del INDEC, pero cuando hablan de los costos, toman los costos, por ejemplo, que nos son los del INDEC sino lo que vayan a saber de dónde y entonces allí, tenemos algunas inconsistencias que, seguramente cuando nos sentemos a analizarlas, vamos a llegar a acuerdos porque somos todos gente inteligente y además, 2 más 2 es 4 para el Gobierno nacional, para la UIA, para la CGT o para cualquier otro. En esto de los números, me parece que no hay ideología, no hay, digamos, así, desvíos ideológicos, sino simplemente sentido común, realismo y hablar con la verdad.
Creo que sincerar nuestros desafíos, nuestras diferencias, no tenemos que tener temor a tener diferencias. Yo digo que lo importante no es tener diferencias, lo importante es saber procesarlas y saldarlas adecuadamente para que el conjunto de la sociedad se beneficie.
Porque, precisamente, esto ha sido –y ustedes saben que yo creo que la Economía no es una ciencia exacta- la base del crecimiento. Lograr armonía en la participación de los beneficios por parte de los distintos actores sociales en la República Argentina.
Hoy, no creo que los…si hacemos un poco de números, creo que los trabajadores y empresarios debemos cerca, Débora, del famoso fifty-fifty en la participación del ingreso. Ahí estamos…¿cuánto nos falta? Punto y medio, 2 puntos, vamos a conceder 2 puntos. Bueno, de aquella Argentina con un 25 por ciento de desocupación, en donde, como decía el otro día el titular del SMATA, que no sé si está por allí, recordaba a los compañeros rascando el fondo de la olla o algunos compañeros cartoneando, de aquella Argentina a esta Argentina, donde los trabajadores les faltan 2 puntos para alcanzar el fifty-fifty, creo que hemos dado un salto cualitativo importante.
Pero no nos detenemos, ahora vamos por más aunque algunos quieran distorsionar o interpretar mal la frase de “vamos por más”, vamos por más para lograr más cosas porque creemos que se pueden hacer más y mejoras cosas. Porque apostamos muy fuerte a la capacidad y a la voluntad de los argentinos.
Pero también creemos que el diálogo debe ser sincero, abierto, sin miedos, porque yo creo que, además, nadie puede tenerle miedo a nadie y menos a mí. Si me tuvieran miedo, no seguirían ni dirían las cosas que dicen de mí, evidentemente. Así que, mucho miedo, se ve, que no inspiro.
Así que, yo les pido a todos los que forman parte de la mesa de encuentro que se reúne junto con nuestros funcionarios en forma sectorial y periódicamente con la Presidenta, que expresen todas sus diferencias, sus inquietudes, que vamos a elaborarlas, vamos a discutirlas, vamos a debatirlas. Lo cual no quiere decir que el Estado delegue las decisiones. No, porque para eso estamos viviendo en un sistema democrático y, evidentemente, hay un poder político representado por un Parlamento y un Poder Ejecutivo que adopta decisiones.
Ahora, ese Poder Ejecutivo quiere adoptar decisiones que sean lo más consensuadas posibles con los actores económicos. ¿Por qué? Porque si no tomamos decisiones que tengan un buen consenso o, por lo menos, un consenso mayoritario del sector empresarial o del sector sindical, bueno, normalmente, no se llega a buen puerto.
Así que, creo que estos son los objetivos. Seguramente puede haber más elementos para analizar y para incorporar a la discusión, al debate.
De hecho, hoy, lo hemos hecho; de hecho también hemos adoptado medidas en esta mesa que veníamos discutiendo desde hacía rato con sectores sindicales y, por lo tanto creo que lo importante es advertir todo lo que hemos hecho y, fundamentalmente, lo que tenemos que hacer para seguir sosteniendo en un mundo complejo, les puedo asegurar muy complejo, mucho más de lo que ustedes creen.
Me hubiera gustado poder filmar o al menos grabar las conversaciones, las discusiones, algunos de los debates que tuvieron lugar en el G-20. Seguro que a algunos se les atragantaría la comida si…Pero no quiero amargarle la vida a nadie, para eso está la Presidenta que es la que tiene que tiene que ir a discutir y a defender las posiciones del país en los foros internacionales y no tengan ninguna duda que allí voy a estar como siempre defendiendo los intereses de la Argentina.
Para finalizar y para entender este mundo tan complejo en lo político, piensen no más ustedes…Yo pensaba cuando discutíamos el otro día la cuestión Siria. No solamente pensaba, debo ser sincera, en la tragedia humanitaria que podría convertirse en Siria, sino también en la cuestión económica. No podía escapárseme que de producirse un conflicto del alto voltaje en Medio Oriente, el precio del crudo, que hoy está en 102 dólares, se iría así, en un abrir y cerrar de ojos, se decía ahí, a 150 dólares. Se nos pone a todos la piel de gallina, no es cierto, fundamentalmente a quienes dependen del petróleo, del combustible, del gas para producir un petróleo y un combustible a 150 dólares más allá de que en la Argentina esté subsidiado tanto para los hogares como para el comercio y la industria, como uno de los puntales, precisamente, de las políticas públicas diferenciadoras para el crecimiento económico.
Pero quería…Sí, es bueno recordarlo, porque parece sino que todo fuera arte de magia.
Quería finalizar contándoles una anécdota: uno de los mandatarios, no recuerdo cuál, en una de las discusiones, fundamentalmente en las de la primera etapa, donde se hablaba de la volatilidad de los mercados, de que todavía la situación se la definió como quebradiza, ese fue el término más utilizado, la situación financiera y económica global sigue siendo quebradiza por la alta volatilidad de los mercados, por las especulaciones financieras, uno de los mandatarios decía “tenemos que lograr que haya mayor inversión en proyectos de infraestructura o en proyectos productivos que generen trabajo”.
Ustedes saben que uno de los principales problemas que tienen algunas economías europeas, no solamente es el altísimo nivel de endeudamiento, sino lo que ellos denominan “paro” o “cesantía”, que son los 2 términos que se utilizaron para definir lo que nosotros denominamos desocupación. Y cuando me tocó hacer uso de la palabra a mí, recordé lo que había dicho este mandatario y dije que iba a ser muy difícil obtener en mundo inversiones de carácter productivo cuando veíamos el ejemplo de Argentina, donde un 0,45 por ciento de acreedores externos, que no habían ingresado al canje, que habían comprado sus bonos a precio de bicoca ya cuando el país había defaulteado en el año 2008, estos grupos los compraron en 40 millones de dólares y pretenden que se les pague en efectivo, cash, y sin ningún tipo de plazo más de 1.400 millones de dólares. Eso significaría una ganancia entre el año 2008 y el año 2013 en dólares, superior al 1.300 por ciento.
Díganme ustedes, acá hay de todo, laboratorios, metalmecánica, agroalimentación, en fin, todas las actividades que forman el plexo industrial y productivo argentino, díganme qué actividad económica, qué actividad de infraestructura, nos acompaña también el presidente de la Cámara de la Construcción, puede generar una tasa de retorno en dólares del 1.300 por ciento. No existe y ahí está la clave de lo que está pasando en el mundo. Que seguimos atados a la cuestión estricta de los mercados financieros y también a cómo se desplazan y volatilizan por el mundo jugando con alzas ficticias y bajas ficticias de monedas, tipos de cambio, etcétera.
Este es el mundo que estamos viviendo, tenemos que tomar plena conciencia de ello, pero no para asustarnos, no para inmovilizarnos, no para tener miedo, porque el miedo paraliza, al contrario, para mover las mentes, para romper conceptos que muchas veces nos quieren meter desde adentro y desde afuera de nuestras cabezas y entender que la única manera de seguir creciendo, de seguir este círculo virtuoso que hemos tenido en la Argentina…
También contaba, estoy recordando cosas de esta mañana, una reunión muy buena que tuvimos, no sé si estará por acá Gerardo Martínez, el titular de la UOCRA, pero contaba que había participado en una reunión de los sindicatos en Norteamérica donde los sindicalistas le reconocían que en Estados Unidos la desocupación no es de un dígito como marcan las estadísticas, sino son de 2 dígitos, que la desocupación real, le decían los trabajadores norteamericanos, es del 16 por ciento en los Estados Unidos. Lo que pasa es que, claro, son muy pocos los países que cuentan todas las cosas o además inventan y macrodimensionan las cosas. Al contrario, siempre tratan de plantear una imagen buena del país.
Y contaba que en esta reunión estaban también Joseph Stiglitz y Paul Krugman, 2 importantes Premio Nobel, que hablaban de la Argentina. Sí, de nosotros, los argentinos. Dos Premio Nobel de nacionalidad estadounidense como un fenómeno a observar, como un modelo a observar frente a todo lo que se estaba desarrollando en el mundo.
¿Y saben qué? Tengo la sensación, más que la sensación tengo la certeza, de que en realidad, muchas cosas que se están pergeñando desde afuera y desde adentro, tiene que ver con, tal vez, escarmentar a un país que se atrevió a una receta diferente a la que le vinieron aplicando durante décadas y que nos llevó al desastre del año 2001.
Yo quiero decirles que como toda presidenta, como todo miembro de lo que puede denominarse el poder político institucional de la Argentina, soy absolutamente temporal en este lugar. Pero ustedes, no son temporales, ustedes son dueños de las empresas y yo entiendo que deben querer seguir conservándolas, engrandeciéndolas y haciéndoles cada vez mejor. Y a los trabajadores, entiendo, deben querer seguir conservando su trabajo, que no es electivo, que no los votaron, sino que están trabajando todos los días para lograr mejores condiciones de vida.
Entonces, cuando tomen sus decisiones, no las tomen pensando en si les gusta o no la cara de la Presidenta o la cara de la ministra de Industria o la cara de cualquier otro funcionario; piensen en sus empresas, los empresarios, y piensen los trabajadores en sus trabajos. Y no en lo que les cuenten o les digan, sino en lo que viven a diario en su empresa y lo que viven a diario como trabajadores y cómo ha mejorado su condición de vida.
¿Saben por qué? Cuando uno piensa realmente en lo que vive y en lo que le pasa y no en lo que le cuentan o le quieren hacer creer, suele tomar muchas mejores decisiones y equivocarse mucho menos.
Así que, en nombre de todos ustedes, agradeciéndoles a todos los empresarios, industriales el esfuerzo de estos años, a todos los trabajadores también en cómo han aumentado su productividad y como, seguramente, vamos a mejorar entre todos los niveles de producción de la Argentina, este 11 de septiembre, Día del Maestro, y si se me permite una licencia como militante política: era muy jovencita, yo tenía 20 años y un 11 de septiembre de 1973, caía el gobierno derrocado por un golpe militar de Salvador Allende.
Hoy se lo recordaba a algunos empresarios…Quiero recordar algo, dos cosas: por un lado, me impresionó mucho ver la foto que seguramente ustedes vieron hoy en los diarios, de la expresidenta Michelle Bachelet y también actual candidata a serlo para los próximos 4 años encabezando una movilización pidiendo justicia con las fotos de los muertos y desaparecidos de la dictadura chilena.
Como verán, la Memoria, la Verdad y la Justicia, que algunos dicen que hay que olvidarse del pasado, no es una cuestión de los argentinos, es una cuestión de la condición humana y debemos ahora, que también está pasando en la hermana República de Chile.
Pero yo recordaba también otra cosa que nos diferenció a lo que nos pasó a los argentinos y otros países latinoamericanos. El doctor Salvador Allende durante su gestión, durante su corta gestión, nacionalizó el cobre, que es el principal ingreso que hoy tiene Chile, o sea el commoditie de gran valor. Y fíjense qué cosa curiosa: no es un hombre de la unidad popular, un hombre marcadamente de izquierda, que murió combatiendo contra quienes querían sacarlo de La Moneda, había prometido que no iba a salir vivo de allí, y fíjense qué curioso: le sucedió una dictadura totalmente antagónica, le sucedieron gobiernos que tampoco tenían absolutamente nada que ver, pero el cobre sigue siendo chileno y nadie lo discute.
Me parece que estas cosas son las que también tenemos que hacer un aprendizadje, que la Nación, el país y la patria, siempre tienen que estar por arriba de los intereses sectoriales o partidarios.
Me parece que es un buen día para homenajear muchas cosas, así que, por la industria, por los trabajadores y por la Argentina, tengan ustedes muy buenas noches y salud para todos.
¡Qué dios los bendiga! Muchas gracias. (APLAUSOS)

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ARGENTINA La Jefa de Estado convocó a dar “un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”

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Miércoles, 11 de Septiembre de 2013
La Jefa de Estado convocó a dar “un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta noche la cena por el Día de la Industria en el predio ferial de Tecnópolis, en Villa Martelli. Resaltó el crecimiento de la industria en la última década y consideró que se debió a las políticas activas a favor del crecimiento del mercado interno. En ese sentido, dijo que uno de los desafíos de la industria es mejorar la competitividad y reclamó una mayor inversión privada en materia de ciencia y tecnología. Asimismo, defendió la convocatoria al diálogo a empresarios y sindicatos y aseguró que “lo importante no es no tener diferencias, sino saldarlas para que el conjunto de la sociedad se beneficie”.
La presidenta Cristina Fernández comenzó su discurso enviando un “saludo a todos los docentes argentinos” en su día. Señaló que “algo que puede parecer disociado del día de la industria, está íntimamente ligado a lo que aspiramos que sea nuestra industria”, ya que sostuvo que debe ser “una industria con recursos humanos altamente capacitados, de modo que los procesos de ciencia y tecnología no se detengan”.
La Jefa de Estado se refirió especialmente a los docentes “de las escuelas técnicas argentinas, que fueron reabiertas y puestas en marcha durante la presidencia de Néstor Kirchner”.
Respecto al crecimiento de la industria durante la última década, la Primera Mandataria sostuvo que se debió a “una decisión del patrón de acumulación económica: generar trabajo, generar valor agregado, capacitar a nuestra gente, repatriar profesionales y lograr lo que hemos logrado”.
Recordó que el pasado 2 de septiembre, Día de la Industria, recibió la visita de dos empresas. Una de ellas, AGCO la invitó a la inauguración de “la nueva planta de AGCO en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, con una inversión inicial de 35 millones de dólares”. “Es una planta de tractores y motores. AGCO va a comenzar a producir en argentina tractores con un 80% de integración nacional”, remarcó.
Indicó que la otra visita fue la de una empresa minera peruana que realizará una inversión en la provincia de Santa Cruz. Y destacó que “parte del financiamiento de este proyecto está hecho con un fondo fiduciario, proveniente de las industrias tecnológicas de Tierra del Fuego”, por 560 millones de pesos.
El crecimiento de la industria en la última década
La Presidenta señaló que al ver el crecimiento de la industria “hay que analizar como hemos hecho esto, en esta década de reindustrialización de la argentina, y en qué tiempos de la Argentina y del mundo lo hemos hecho”.
Comentó que “la primera parte, de 2003 al 2008 fueron el gobierno del presidente Kirchner, en el marco de un país que estaba intentando salir del infierno”. Recordó que “siempre se decía que su gestión había sido exitosa porque teníamos “viento de cola””.
Advirtió que “en 2008 se inicia la crisis blobal que aún persiste, con distintos ciclos; ahora estamos en un ciclo en que vemos que las economías emergentes que habían crecido, tienen cierta retracción”. “Esta segunda parte de la década no fue con viento de cola, fue con viento a contramano”, enfatizó.
La Jefa de Estado sostuvo que “el modelo elegido para crecer fue el modelo con metas de crecimiento, frente a lo que decía el FMI de gobernar con metas de inflación”. “Fue exitoso en un mundo que crecía, y fue exitoso también en un mundo que decrecía”, remarcó.
La Primera Mandataria sostuvo que una de las decisiones pasó por “apuntar a la reindustrialización del país, con políticas de apoyo” a las empresas. También destacó la decisión de “apostar a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores”, no solamente “en términos nominales, sino también en términos de paridad de poder adquisitivo”.
“No nos ha ido mal afortunadamente a los argentinos, ni tampoco a los trabajadores ni a los empresarios”, afirmó. En ese sentido, preguntó a los presentes: “Con una mano en el corazón, en esta década, todos ustedes, que son empresarios, ¿han ganado o han perdido?”. Y contestó: “Yo creo que han ganado todos, salvo alguno que haya ido al casino. Si se quedó en la Argentina y produjo, seguro que ganó buena plata. Y en buena hora porque eso es lo que queremos”, remarcó.
Señaló que eso se debe a un modelo de país, ya que “todos podemos hacer un gran sacrificio, tener grandes aptitudes, pero si el país donde vivimos no acompaña con un modelo que permita desarrollar nuestras capacidades, desde el sector empresario o desde el laboral, sería imposible” crecer.
La renegociación de la deuda
Cristina Fernández aseguró que “lo importante es que esto se ha podido mantener en un mundo que se desploma todos los días”. “Muchas veces nos lo ocultan, porque cómo comparar esto con las ventas récords, con la cantidad de argentinos que pueden viajar al exterior”, remarcó.
Señaló que todo ello se logró además “después de haber sufrido una de las mas graves restricciones que sufrió nuestro país, que fue el endeudamiento”. Y recordó que en todas las manifestaciones políticas y sociales “la deuda externa era el caballito de batalla, como uno de los principales problemas” que tenía nuestra economía.
En ese sentido, la Presidenta anunció “Mañana vamos a pagar 2070 millones de dólares del Bonar 7, que es parte de la reestructuración de la deuda” que se inició en 2003. Además, indicó que hoy se cerró “la ley por la que hemos abierto por tercera vez la reestructuración de la deuda”. “Hemos decidido dejarlo abierta y dejar en manos del parlamento, para que sea el parlamento quien decida cuando deba cerrarse”, apuntó. Y agregó: “Esperamos que ingresen los acreedores que no lo hicieron en 2003 o 2010, porque no lo creyeron conveniente”.
Los desafíos de la industria
La Presidenta sostuvo que uno de los grandes desafíos es “ver como damos un salto cualitativo en el proceso de reindustrialización”. Por un lado, indicó que se va a insistir “en seguir teniendo como modelo el de metas de crecimiento; sobre todo en épocas de recesión global, una política de ajuste sería provocar una recesión y sería insostenible política y socialmente”.
Además, la Jefa de Estado remarcó la necesidad de mejorar la competitividad, la cual “se compone de muchos factores”. En primer lugar, señaló “la necesidad imperiosa de aumentar la inversión privada en materia de ciencia e innovación tecnológica”.
Advirtió que “en el mundo se ha desatado una guerra de monedas, guerras comerciales, que van a tener continuidad”. “Todo el mundo habla contra el proteccionismo y se rasga las vestiduras en nombre del libre comercio, pero llegan a sus países y toman todas las medidas arancelarias, para-arancelarias, para proteger su comercio y su industria”, puntualizó.
En ese sentido consideró negativo “el doble standard de los países desarrollados, que pretenden que las economías emergentes abran sus economías, mientras que ellos nunca abren las suyas”. Indicó que en su diálogo reciente con el nuevo presidente de la Organización Mundial del Comercio, en San Petersburgo, el funcionario le expresaba que “el principal problema es que los países desarrollados son pocos y se ponen de acuerdo entre ellos”.
“Lo que tenemos que exigir es que se termine el doble standard y que se adopte una sola medida de administración de comercio”, remarcó. Y consideró que “no es posible que se nos trate de proteccionistas a los argentinos y las carnes y los limones argentinos hace 11 años que no pueden ingresar a EE.UU. por barreras fitosanitarias”.
La Primera Mandataria sostuvo que “tampoco el Estado puede in eternum tener una protección, si al mismo tiempo no hay un desarrollo en tecnología que nos permita volvernos competitivos frente a productos extranjeros”. Resaltó que las medidas de protección a la industria se deben aplicar “de manera que las políticas públicas no se transformen en distorsión de la calidad, sino en incentivo para poder no sólo venderle a los argentinos sino también salir a exportar al mundo”. “Esta es una de las claves que tenemos que tratar entre el Estado, los empresarios y los sindicatos”, remarcó.
Y admitió que “se ha mejorado la productividad, pero en algunas actividades ha aumentado mucho el ausentismo”.
La discusión entre los distintos sectores y la integración regional
La Presidenta consideró que “lo importante es que podamos debatir y llegar a acuerdos sustentables que nos hagan llegar a la meta: que este proceso de industrialización mejore, que nos permita luchar para lograr una mejor producción, con mayor innovación, con mayor inversión, mayor tecnología”.
Aseguró que “el estado nacional invierte mucho, lo hace a través del Banco Nación, que le abre las puertas a todos los productores”. Y afirmó que se trata de un banco que también “ha acudido en ayuda de grandes empresas”.
Respecto al sector automotriz, consideró que “debemos lograr mejorar los niveles de acuerdo entre las terminales automotrices y todo el sector autopartista”. “Necesitamos acuerdos a mas largo plazo, de manera que se puedan negociar mejores condiciones, cuando se van a gestionar préstamos a los bancos”, afirmó.
Al respecto, reconoció que “en la jungla de la economía, normalmente el mas fuerte se aprovecha del más débil”. Pero señaló que se debe tratar de “transformar a la jungla en algo más civilizado, en momentos en que Argentina necesita mantener este modelo de crecimiento con inclusión social”.
Asimismo, la Mandataria habló de la posibilidad de “lograr integraciones regionales que nos permitan aprovechar un mercado regional como lo es la América del Sur”. “A la hora de la negociación debemos ser muy prudentes, no negarnos a las aperturas, pero hacerlo con inteligencia, conservando el trabajo y la producción nacionales”, explicó.
La negociación con empresarios y sindicatos
La Jefa de Estado admitió que con algunos sectores industriales hay “algunas diferencias porque toman como precio final en fábrica los precios mayoristas del INDEC, pero cuando hablan de los costos, toman precios que los sacan de otro lado, vaya a saber de donde”. “Nos vamos a poner de acuerdo, porque 2 mas 2 es cuatro, para el gobierno, la UIA y la CGT”, relativizó.
Por ello, pidió “sincerar nuestros desafíos, nuestras diferencias, no debemos tener temor a tener diferencias”. Y consideró que “lo importante no es no tener diferencias, sino saldarlas para que el conjunto de la sociedad se beneficie”.
Cristina Fernández aseguró que la base del crecimiento ha sido “lograr armonía en la participación de los beneficios por parte de los distintos actores sociales en la República Argentina”. Afirmó que “los empresarios y los trabajadores debemos estar cerca del famoso fifty-fifty” y consideró que de la Argentina del 25% de desocupación se ha “dado un salto cualitativo importante”.
La Presidenta resaltó: “No nos detenemos, siempre vamos por más. Aunque algunos quieran distorsionar la frase vamos por más”. “Apostamos muy fuerte a la capacidad de los argentinos. Pero también creemos que el diálogo debe ser sincero. Nadie debe tenerle miedo a nadie, mucho menos a mí”, remarcó.
Al respecto, pidió “a todos los que forman parte de la mesa de encuentro con los funcionarios y la Presidenta, que digan con toda sinceridad sus inquietudes, vamos a discutirla”. Advirtió que “eso no quiere decir que vamos a delegar las decisiones. Para eso existe un poder político elegido por el pueblo”. “Lo que queremos es consensuar lo más posible las decisiones económicas”, aseguró y afirmó que se han tomado “medidas que veníamos discutiendo desde hace rato con sectores sindicales”.
La preponderancia del capital financiero sobre el productivo
La Mandataria volvió a resaltar que se trata de un “mundo complejo” y comentó: “Me hubiera gustado poder grabar las conversaciones que se dieron en el G20. A alguno se le atragantaría la comida”. Pero señaló que “no quiere amargar a nadie. Para eso está la Presidenta, que va a estar siempre para defender los intereses de la Argentina”.
Comentó que en las reuniones en San Petersburgo “se hablaba de la volatilidad de los mercados, donde a la situación se la definió como quebradiza”. Indicó que uno de los mandatarios presente decía que se debe “lograr que haya mas inversión en infraestructura o en proyectos productivos que generen trabajo”.
La Jefa de Estado señaló que cuando le tocó el turno dijo que “iba a ser muy difícil tomar decisiones de carácter productivo, cuando veíamos el ejemplo de la Argentina, donde un 0,45% de bonistas, que compraron bonos a precio de bicoca, cuando Argentina ya había defaulteado, y pretenden que se les paguen cash los bonos, con una ganancia de 1300%”. “Díganme que actividad de infraestructura, de industria, de la construcción, puede generar una tasa de retorno de 1300%: ninguna”, remarcó.
Afirmó que “ahí está el problema del mundo: que seguimos atados a la volatilidad de los mercados”. “Este es el mundo que estamos viviendo, debemos tener conciencia de ello, no para paralizarnos. Sino, para romper conceptos que nos quieren meter desde adentro y desde afuera”, afirmó.
Al respecto, la Mandataria comentó que en una reunión de sindicalistas en Estados Unidos, donde estuvieron presentes los premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, “hablaban de la Argentina, como un fenómeno a observar, frente a todo lo que se estaba desarrollando en el mundo”. “Tengo la sensación, más bien la certeza, que muchas de las cosas que se están pergeñando desde afuera y desde adentro, se tratan de escarmentar a un país que contradijo las recetas que le indicaron desde afuera y que nos llevaron a la crisis de 2001”, consideró.
Cristina Fernández señaló: “Como Presidenta soy absolutamente temporal en este puesto. Pero ustedes, los dueños de las industrias no son temporales y quieren mejorar sus empresas. Y los trabajadores quieren mejorar sus niveles de vida”. Por ello solicitó que “cuando tomen sus decisiones no las tomen pensando si les gusta o no la cara de la presidenta o la de la ministra de industria”, sino en lo que sea mejor para las empresas.
El recuerdo del golpe de Estado contra Allende en Chile
Por último, la Presidenta recordó que este 11 de septiembre también se cumplen 40 años de la caída del gobierno de Salvador Allende en Chile. Resaltó que la impresionó ver la foto de la ex presidenta Michele Bachelet “encabezando una movilización con las fotos de los muertos y desaparecidos durante la dictadura chilena”. “Algunos dicen que hay que olvidarse del pasado. Pero la memoria y la justicia no es una cuestión argentina, es de la condición humana y lo estamos viendo hoy en Chile”, resaltó.
Por otra parte, recordó que Allende “nacionalizó el cobre, que es el principal ingreso que hoy tiene Chile, un commoditie de mucho valor. Lo hizo un hombre de izquierda, que murió combatiendo contra los que pretendían sacarlo de La Moneda”. Resaltó que “le sucedió una dictadura antagónica, pero el cobre sigue siendo chileno y nadie lo discute”. Por lo que concluyó que “la nación, el país y la patria, siempre tienen que estar por encima de los intereses sectoriales y partidarios”.

ARGENTINA Día de la Industria. Palabras de la Presidenta de la Nación

Día de la Industria. Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA SEÑORA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ACTO DE CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA INDUSTRIA, REALIZADO EN TECNÓPOLIS
Muy buenas noches a todos a y todas.
Gobernadores, intendentes, legisladores, señoras y señores empresarios, comerciantes, porque también está invitada la Cámara de Comercio: hoy están y tengo el orgullo de decir que estamos celebrando los 425 años de la inauguración del primer producto manufacturado argentino en Santiago del Estero y que, por esas cosas de la vida, fuera su primer destino Brasil, nuestro principal socio, y estamos además con todas las entidades que agrupan a los empresarios argentinos.
Yo me siento muy orgullosa de que, precisamente, el sector del capital, el sector de los empresarios, hoy puedan todas las instituciones y cámaras y diferentes corrientes que la integran, estar presentes en este día muy especial que es el Día de la Industria.
Podrá pensarse que voy a hablar del modelo económico, pero en realidad, luego de ver el video y de analizar nuestros años de historia, en realidad no estamos creo ante un modelo económico; la reindustrialización no es una variable o una decisión de un determinado modelo económico. Yo creo, sinceramente, que responde a un proyecto político.
Entiéndase, no político partidario, un proyecto político de país. La decisión de no ser un país en donde haya materia prima sin agregar valor, un país donde los trabajadores tengan un salario mínimo, vital y móvil acordado por unanimidad entre trabajadores y empresarios, en la última reunión del Consejo del Salario que nos eleva al salario industrial más importante de Latinoamérica, con un aumento, del año 2003 a la fecha, del 1.338 por ciento. Los trabajadores registrados en la República Argentina ganaban en el año 2003, cuando ese hombre que recién vimos anunciaba a los argentinos que había llegado a la Presidencia para no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno, los trabajadores argentinos ganaban 200 pesos, lo recordábamos el otro día en la reunión del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Y en la última reunión, llegamos a un aumento del 1.338 por ciento, 2.876 pesos el salario mínimo, vital y móvil que, además, no solamente es el más alto en términos nominativos, sino también en paridad de poder adquisitivo en toda Latinoamérica.
Los números que recién veíamos, en cuanto a duplicación de la producción industrial, 107 por ciento, hablan a las claras de que no estamos ante un modelo económico, estamos ante un proyecto político.
Y permítanme hacer una semejanza con otros países: muchas veces se habla de modelos cuando se habla de Estados Unidos, cuando se habla de China; en realidad, todos sabemos que cuando hablamos de Estados Unidos o de China, estamos hablando también de proyectos políticos.
Yo voy a recordarles una anécdota que me tocó vivir acompañando a Néstor como presidente a su primer encuentro en la Cumbre de las Américas, en Monterrey, México. Era el segundo encuentro que tenía con el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Y me acuerdo que se había generado en ese momento una gran discusión acerca de qué era lo que había permitido que Estados Unidos llegara a ser lo que fue y lo que sigue siendo, la primera potencia del mundo.
Y me acuerdo que Chávez y entre ellos también nosotros, decíamos “es New Deal, el New Deal de Franklin Delano Roosevelt fue el gran impulsor y el resultado de lo que es América hoy”. Y me acuerdo que una reunión bilateral que mantuvimos con Bush, y se debe acordar el titular de CEDRONAR, el doctor Rafael Bielsa que en ese momento era Canciller, entra Bush bastante ofuscado, fastidiado con Condoleezza Rice por ese tema que se estaba hablando que el New Deal había sido el gran impulsor del modelo de poder o del poderío norteamericano. “¡Qué New Deal ni New Deal –dijo-, el gran impulsor y el gran factor de crecimiento fue la guerra, no otra cosa!”. Por favor, nadie interprete que estoy por declararle la guerra a nadie para impulsar el crecimiento en la Argentina.
Simplemente estoy hablando de lo que es un proyecto político y lo que significa que puede tener instrumentos que un día sirven, que otro día no sirven, que hay que cambiarlos porque cambia la situación del mundo, porque cambia la situación del país.
Esto es muy importante entenderlo, sobre todo porque algunos creen que las reglas de un modelo económico son estáticas y nunca tienen que estar fijas y, bueno, vemos que el mundo no se comporta de esa manera.
Estamos hablando realmente, lo mismo pasa en China. Si uno ve cuál es el modelo de negocios, cuál es el clima de negocios de la República Popular China, un país donde hay partido único, un país donde las reglas de juego las impone el Estado y donde además, todos los que ustedes han viajado y negocian con China y no es ninguna crítica, saben de la necesidad de tener que asociarse a través de empresas que tienen directa vinculación en el Estado Popular Chino para poder negociar.
Esto significa que cada país elige un proyecto para servir a los grandes intereses nacionales que no pueden ser otros que los del crecimiento, los de la generación de trabajo y consumo y que, en definitiva, es la reindustrialización.
Por eso, la reindustrialización no fue una decisión del modelo económico, estaba en las más profundas convicciones políticas, en el corazón de este proyecto que nació en el año 2003. Como de la misma manera cuando observábamos esa propaganda tan vieja y tan terrible que recuerda los años en los cuales había propaganda por parte del Estado argentino donde se decía que la industria nacional era mala y que lo que se construía en la Argentina era malo y que debía comprárselo hecho afuera, también fue un proyecto político, no fue un modelo económico. Y no fue un proyecto político el que leyó la junta de los tres comandantes; no, no, el proyecto político se desplegó el día 2 de abril en la Bolsa de Comercio cuando habló el entonces ministro de Economía y comenzó el plan de desindustrialización y de desarme del Estado nacional de que se tenga memoria y que implosionó, finalmente, en el año 2001.
Hoy, estamos en un puente sobre aguas turbulentas, no quiero emular a Simon y Garfunkel, se acuerdan de aquel famoso conjunto de los años 60, con aquella magnífica canción, pero en realidad, puentes sobre aguas turbulentas nos habla que los grandes motores de la economía mundial como es Estados Unidos, tiene un crecimiento que todavía no ha podido igualar al que tenía en momentos de iniciarse la crisis en el 2008 y que hablaba de la Unión Europea que está muy por abajo, en recesión directamente, y también se observa que China, el otro gran motor de la economía mundial, viene decreciendo con coletazos fuertes por parte de toda la crisis y porque, obviamente, ha caído la demanda agregada por parte de Europa que también ha impactado en China.
Si nosotros observamos a nuestro principal socio, nuestra amiga la República Federativa del Brasil y vemos también la caída del Producto Bruto Industrial, si bien nosotros tuvimos al principio de la crisis, una caída más fuerte que Brasil, pudimos recuperarnos y hoy Brasil tiene una caída en esta etapa de la crisis más fuerte que la caída de la industria argentina que también ha impactado.
Pero yo creo que es un gran desafío el momento, como lo fue en el año 2009, donde nadie pagaba 2 pesos por nosotros y, sin embargo, protagonizamos en los años 2010 y 2011 los dos ciclos más virtuosos. Pero nada de eso y por eso hablo de proyecto político, podría haberse hecho si antes, ese hombre que hablaba de las convicciones, no hubiera comenzado con el proceso de desendeudamiento más formidable del que se tenga memoria en la República Argentina.
Si hoy, la restricción en nuestra economía es la crisis mundial, en aquel momento la más severa restricción era, precisamente, el nivel de endeudamiento que tenía nuestro país que rondaba el 160 por ciento del Producto Bruto, nuestra dependencia con el Fondo Monetario Internacional que nos imponía las políticas desde, bueno, desde 1976 en adelante y yo creo que desde 1956, si vamos un poquito más atrás, creo que se firmó en 1956 la adhesión a Bretton Woods.
Pero realmente, nada de lo que hicimos después, nada, por ejemplo, del pasado, la inversión que tuvimos el 24,5, casi el 25 por ciento del PBI, en materia de inversión, el porcentaje más importante en inversión de equipos durables para la industria que fue el 12,2 también el año pasado, en equipos durables para el sector industrial, la duplicación, el 107 por ciento les decía del crecimiento del Producto Industrial, la generación de más de 1.900 empresas, el pase de lo que habían sido pequeñas empresas a medianas empresas y el de medianas empresas a grandes empresas, el ser primerísimos actores en muchísimas de las actividades industriales, que ha mencionado el…total como la industria del software, tal como la industria de laboratorios farmacéuticos en sanidad para animales…
Yo quiero, aquí tengo la enumeración de los lugares también, en la producción de aerosoles a nivel mundial, el otro día…y quiero contar esto en términos de cosas concretas y reales y de empresas concretas y reales, no solamente de números, somos el quinto productor mundial de aerosoles y el otro día se nos anunció la inversión por parte de una multinacional que está radicada en el país y que es la que tiene sus plantas en Pilar y en Garín, en dos etapas del llenado y de la conformación del aerosol, del último eslabón productivo para ser enteramente nacional la producción de aerosoles y que ahora está radicada al lado de la industria de aluminio, por primera vez también no sé por qué el gobernador Martín Buzzi vino él a anunciarme la radicación a poca distancia de ALUAR, una de las empresas emblemáticas y monopólicas en la producción de aluminio para, precisamente, hacer la última cosa que se estaba importando en la cadena de valor en materia de aerosoles y que lo hace la misma empresa que eligió nuestro país para hacerlo y que, por lo tanto, se convierte la producción de aerosoles en una producción con exportación neta, son netamente exportadores porque no tienen que importar absolutamente ninguno de sus valores.
También, una industria muy emblemática, porque ha crecido mucho a la ley del impulso que le dimos desde el Estado, en la mesa principal está sentado conmigo Martín Migoya, de Globand, una de las dos empresas de software, él y Mercado Libre, que hoy están internacionalizadas y que a partir de la Ley del Software, nos ha convertido en el primer exportador de software en toda América latina con más de 600 millones de dólares y también una producción de 2.000 millones de dólares, el 20 por ciento se exporta y el otro se retiene aquí en el país, jóvenes que en el año 2003 decidieron dedicarse a esto, ¿les suena la fecha 2003?, luego vinieron la Ley del Software, el impulso y hoy son una empresa que ha trascendido las fronteras nacionales.
También me gusta recordar el tema de la biotecnología, primeros exportadores de biotecnología y productores de biotecnología además, en América latina.
Y yo que también quiero, además de ese fantástico Polo Científico que tenemos en la ciudad de Rosario, de Biotecnología, y en numerosísimas partes del país, quiero recordar también como emblemática una empresa como Novatex, que me tocó visitarla no hace mucho tiempo.
Novatex hoy también es una empresa líder en materia de productos medicinales para sanidad animal. Es una empresa que empezó, no sé si estará alguno de sus socios aquí, pero eso no es lo importante, lo importante es rescatar lo que se puede ver. Empezó en el año 2003 con una inversión de 300 mil dólares; hoy produce por 30 millones de dólares y es líder en materia, por ejemplo, de vacunación para salmones, gran exportador a la República de Chile, gran productora además de salmón del Pacífico, la vacuna que inoculan, inoculan porque van salmón por salmón, estaban en un proyecto para hacer una vacuna que se pudiera diseminar en el agua, se hace aquí en la Argentina.
Ni qué hablar, de aquí lo veo a Hugo Sigman, de Laboratorios Elea también, el de Sidus, también con uno de los grandes productores de vacuna aftosa. Nos costó trabajo entrar en Brasil pero finalmente lo logramos, y somos también de los principales productores y exportadores en materia de sanidad animal.
Estamos un poquito flojos en la parte de otra que es muy importante y que me gustaría mencionarlo, que es el tema, yo les hablé de software, es una cosa que todavía nos debemos y que es el tema del desarrollo industrial en materia de microelectrónica, que sustenta un desarrollo industrial con el conocimiento, la ciencia y que son un factor muy importante en todo lo que hace a electrónica. Y tenemos un gran desafío con todo el equipo interdisciplinario que integra Industria, que integra Economía, la propia Presidenta, que está obsesionada con este tema también y que la tengo corriendo a Débora ahí atrás de los empresarios, pero lo cierto es que tenemos un déficit comercial creciente en electrónica que ha pasado de 1.900 millones de dólares en el 2003 a 8.000 millones de dólares en el 2011.
Ahora, si uno advierte cómo se modificaron, por ejemplo, los componentes en materia de celulares, en materia de toda la línea blanca, esto es heladeras, lavarropas, televisores, aires acondicionados, todo eso era prácticamente importado y solamente teníamos una pequeñísima con los extractores, hoy la proporción, la mínima es extractores que ya estamos en un 50 por ciento de producción nacional, aires acondicionados, por ejemplo, no se importan, se produce el 100 por ciento en nuestro país, y otro que tenía todo lo que es la línea blanca y LCDs y también celulares, han dejado de importarse para producirse también en la República Argentina.
Obviamente, que si no tuviéramos eso, el déficit en todo esto sería mucho más alto. Por eso el gran desafío que tenemos que hacer ahora es precisamente en todo lo que es electrónica.
No quiero hablar de lo que es una característica de nuestra…lo veo también a Roberto Urquía, sentado también en nuestra mesa, he querido poner a cada uno de los sectores más representativos en la mesa, no es una elección casual. Precisamente, de lo que es la producción primaria, lo que fue o quiso ser alguna vez la Argentina cuando apenas éramos 6 millones de habitantes y que tal vez alcanzaba para 6 millones de habitantes con la exportación de productos primarios. Una Argentina de más de 40 millones de habitantes, se hace inconsistente, insostenible, insustentable en términos sociales, políticos y económicos si no largamos y lanzamos una campaña de valor agregado a toda nuestra producción primaria que fue, precisamente, lo que nos caracterizó en estos años donde fuimos el único país de toda América latina, según datos de la CEPAL, que no reprimarizó sus exportaciones, sino que por el contrario, logró una mayor participación para llegar casi al 34 por ciento en la torta de exportaciones por primera vez superando a las manufacturas de origen agropecuario en la torta de exportación.
Esto ha tenido que ver mucho con la generación de más de 5 millones de puestos de trabajo. Porque también tenemos que decir que si bien el sector de producción primaria ha alcanzado un altísimo grado de competitividad merced a la inversión, merced a la tecnología, también sabemos que no es generador de puestos de trabajo y también de muchos puestos de trabajo y también sabemos que los mayores grados de informalidad los tenemos precisamente, en el sector de producción primaria. No porque sean ni más buenos ni más malos los unos y los otros, sino simplemente porque esconder una fábrica es mucho más difícil que esconder a 3 o 4 personas o 5 que trabajan en un campo. Es evidente que hay mayor control natural, sobre todo, en el sector industrial y comercial de mayor contralor.
Pero, ¿qué es lo que estamos haciendo precisamente y lo que hemos hecho y lo que vamos a seguir haciendo en esta apuesta por la industria y por la reindustrialización del país?
No quiero, antes de pasar a las cosas que hemos hecho y a los efectos que estamos logrando, sin mencionar algo que hoy leía por la mañana muy temprano, un artículo en el diario El Cronista Comercial, donde reproducía declaraciones tuyas, Vasco, en Radio 10. No sé si serían tal cual porque siempre viste que hay teléfono descompuesto entre lo que dice uno y lo que dice el otro. Pero hablabas de un problema que teníamos a través de las importaciones porque, es cierto, todavía y muy a pesar nuestro, en estos 9 años, si bien hemos dado un salto cualitativo fenomenal en la incorporación de industria nacional de que las cadenas cada vez tengan mayor grado de participación nacional en cada uno de sus eslabones, decía el Vasco, el titular de la UIA, que todavía nuestra matriz productiva tiene una dependencia de las importaciones y que, por lo tanto, es bueno que no haya demasiadas restricciones en la importación porque eso puede afectar a la producción.
Al mismo tiempo que se dice esto, y no es un reproche para nada para él, porque para eso estamos, para debatir, para discutir, se dice también que el tipo de cambio está retrasado. Ahí tenemos una primera y grave inconsistencia.
Yo creo, primero, que el tipo de cambio no está retrasado. Yo creo que la administración, la explotación administrada que hemos desarrollado en el año 2003, nos ha permitido tener este crecimiento que hemos tenido, pero si como se dice hay todavía una matriz productiva muy dependiente de las importaciones, un aumento del dólar evidentemente va en contra de reconvertir esa matriz productiva porque, obviamente, se va a producir un efecto neutro o negativo para aquellos que quieran seguir sustituyendo importaciones, sobre todo, en un mundo donde nos van a competir por precio y por volumen y donde hay crisis no hay precio ni volumen.
Por eso, cuidar el tipo de cambio y seguir en el camino de la explotación administrada hace a seguir logrando que la Argentina pueda seguir sustituyendo importaciones y reindustrializándose.
Con un tipo de cambio alto o con los intentos devaluacionistas que hubo durante el proceso electoral y con posterioridad, cuando nos quisieron hacer una corridita cambiaria, una corridona porque eran unos cuantos miles de dólares, realmente, con un tipo de cambio alto favorecemos al sector más primario de la producción argentina que no necesita un tipo de cambio más competitivo porque realmente ese tipo de cambio supercompetitivo para sus propios costos operativos y perjudicamos a la industria que necesita todavía seguir elaborando un proceso de sustitución de importaciones para adquirir independencia frente a la volatilidad de los mercados. Con lo cual, hay una inconsistencia en el planteo: por un lado de no restricciones a las importaciones, que ahora voy a hablar un ratito de ello, y, por el otro lado, un pedido de cambio del tipo de cambio, vaya la redundancia, porque realmente atentaría fundamentalmente contra el sector productivo. Más sorpresa obviamente causa cuando desde algún sector gremial se pide otro tipo de cambio y devaluación.
Miren, yo voy a cumplir 60 años ahora el próximo año así que, van a tener una Presidenta, si Dios quiere, sexagenaria y la verdad que milito desde muy joven, no te rías De Vido, vos también ya sos sexagenario, tenés 62 vos, así que, no te hagas el chistoso y Laly es más joven que vos también, Néstor era más grande que yo, pero buen.
La verdad es que sorpresa que desde algunos sectores gremiales, precisamente se solicite devaluación. Nunca lo escuché en mi vida, porque el primer perjudicado ante un proceso devaluatorio es el poder adquisitivo del salario de los trabajadores. El primer impacto que tiene un tipo de cambio alto, una devaluación es de lleno al corazón del salario.
¿Por qué se creen que la explotación administrada ha permitido la reindustrialización y al mismo tiempo ha permitido en un proceso muy virtuoso desendeudamiento también que los trabajadores desarrollen un mercado interno muy importante con los salarios que han obtenido?
Yo la verdad que encuentro en algunas cosas que siempre es bueno discutirlas, porque uno puede estar equivocado, tener puntos de vista diferentes. Pero veo inconsistencia en los planteos porque realmente es clave para la industria que nosotros sigamos con el proceso de sustitución de importaciones y para eso necesitamos un tipo de cambio de equilibrio que no haga perder poder adquisitivo a los trabajadores, que permita a los industriales seguir, por ejemplo, adquiriendo equipo durable, como se hizo el año pasado y también, al mismo tiempo, no quiero hablarles de la arbitrariedad que tiene el sector primario porque creo que a todas luces no merece la soja volando por los aires, el maíz también, en fin, todos los commodities y los alimentos en general, en realidad, me relevan de mayores explicaciones.
Y con respecto a las restricciones, también mucho mito urbano con esto de las restricciones. Porque ayer, el fin de semana leía en Calafate que un conocido director de cine se quejaba porque, bueno, viste, lanzan un Polo de Contenidos Audiovisuales y yo no puedo importar, tengo parado en la Aduana un equipo de cámaras de 200 mil dólares, creo que era. Yo lo conozco al director, no lo conozco personalmente, pero conozco sus películas y algunas son muy buenas, pero aunque hubieran sido muy malas me hubiera ocupado igual, y lo llamé al secretario de Comercio para decirle que por favor tomara contacto con este director de cine para decirle de cuál era el problema que tenía en la Aduana, qué equipos estaban detenidos porque seguramente eran equipos que no se elaboran en el país y que tienen una tecnología que nosotros no tenemos y que por lo tanto estaba abierta la importación.
Bueno, se comunicó en el día de la fecha y me llamó para decirme que, en realidad, no había iniciado nunca el trámite de importación. Lo que pasa que dijo que había ido a la Aduana y le había dicho un despachante de aduana que otro le había dicho…Y bueno
, finalmente, no había ningún trámite, ningún despachante de aduana reconoció haberle dicho nada ni ningún empleado de la Aduana, y ahora va a empezar el trámite para poder finalmente traer sus cámaras de televisión.
Lo mismo sucede con los medicamentos, saben perfectamente todos los laboratorios presentes que también quiero reconocer el esfuerzo de otro empresario como Sigman que hoy lo señalaba que también inauguramos hace muy poco tiempo la primera fábrica que produce anticuerpos monoclonales que son insumos básicos para la producción de remedios oncológicos.
Nosotros los argentinos tenemos que disponer solamente, que son los insumos básicos para productos oncológicos, como cáncer de colon, cáncer de mama, y otros tipos de oncología, 225 millones de dólares anuales para pagar esas importaciones. Si no tenemos esos 225 millones de dólares para pagar esas importaciones, no podemos producir remedios en el país para los enfermos oncológicos. Lo mismo pasa en el caso del HIV y lo mismo pasa en el caso de hemofílicos donde los insumos básicos todavía tenemos que seguir importándolos.
Y realmente cuando uno escucha que pasa tal cosa y pasa tal otra y en realidad nunca encuentran ni se identifica a la persona que no pudo atenderse, que no pudo ser operada o que le pasó algo.
Imagínense por un instante que a alguna persona se le muere un ser querido y porque no se pudo importar tal o cual remedio. La verdad que hay también muchas veces cuando uno…esto me hace acordar cuando uno iba a un negocio y buscaba algo y decía “no, eso ya no se fabrica más”. “¡Cómo que ya no se fabrica más, si yo lo vi…”. “No, no, ya no se fabrica más”. No era que no se fabricaba más, era que el comerciante no lo tenía o no le había pagado al laboratorio o no lo tenía en la fábrica o tenía problemas comerciales, que es lo que está pasando en muchas de las tan mentadas restricciones en las importaciones.
Sería casi absurdo pensar que este Gobierno, que ha hecho lo que ha hecho en materia de inclusión social, negara o que hubiera restricciones a la importación de medicamentos básicos para la salud, además de constituir un escándalo y que la gente estuviera por la calle diciendo cualquier cosa.
La verdad que las licencias no automáticas, que además se emplean en todo el mundo. Nosotros hemos hecho un panel ahora ante la Organización Mundial de Comercio contra Estados Unidos precisamente porque desde hace más de 10 años se nos prohíbe el ingreso de carnes y de limones a los Estados Unidos por cuestiones fitosanitarias. La producción de estos alimentos ustedes saben que son de altísima calidad y, sin embargo, le hemos pedido a Estados Unidos que haga paneles científicos y dicen que les falta presupuesto; hoy estamos ante la Organización Mundial del Comercio y todos en el mundo sabemos que hay una verdadera batalla comercial entre todas las principales economías y lo que está haciendo la República Argentina y lo que es más importante, lo que vamos a seguir haciendo, es seguir protegiendo el trabajo y la industria nacional a rajatabla, contra viento y marea. (APLAUSOS)
Porque uno de los desvelos más grandes que tuvimos, precisamente, en la crisis del 2009, fue mantener el empleo para mantener el consumo para mantener la actividad y para crear esa rueda virtuosa de la que nos hablaba el corto que recién veíamos.
Hoy el señor administrador general de impuestos, el señor AFIP, me anunciaba que teníamos una recaudación de 60.456 millones de pesos, un 29,2 por ciento más que el mismo mes del año anterior, o sea, una recaudación más importante, seguramente mañana vamos a tener los detalles de cuáles fueron los impuestos…la verdad que la recaudación superó las expectativas de lo que estaba presupuestado.
Lo mismo sucede con nuestro comercio exterior, que si bien todavía no tenemos los resultados de agosto, tenemos a julio 8.350 millones de dólares de superávit comercial a julio. Casi 2.000 millones más que la misma época, que el mismo julio del año pasado, donde tuvimos un crecimiento del 8.9 de nuestra actividad económica.
Y la verdad que es importante recalcar esto porque no somos un país emisor de dólares y los dólares que obtenemos de nuestro intercambio comercial, son los dólares que tenemos que utilizar para pagar a nuestras importaciones, como el caso de los medicamentos y de todos los otros insumos básicos de los que hoy hablaba el Vasco que se necesitan precisamente para que la industria no detenga su marcha y, al mismo tiempo, la deuda, porque no nos olvidemos de que venimos pagando desde que se permitió mediante una ley poder hacerlo a través de las reservas del Banco Central, más de 20.000 millones de dólares en pagos a organismos multilaterales y en pago a tenedores de bonos argentinos, en el caso del BODEN 12 y en el caso de los demás, como el cupón en dólares que se pagarán a fin de año y que son aproximadamente 3.500 millones de dólares que vamos a tener que pagar a fin de año con el cupón de crecimiento, que me dijeron que está muy demandado, ¿no?, hay gente muy atrás del cupón. Me parece muy bueno, muy interesante y le vamos a pagar en dólares.
Bueno, es para eso que necesitamos también los dólares porque no somos un país emisor de dólares. Sería bueno serlo, pero el país emisor de dólares está allá en el Norte y por ahora parece ser que es el único que va a poder seguir emitiendo dólares.
Estos datos hacen a la necesidad de entender cómo es el proceso y qué es lo que estamos haciendo y qué es lo que vamos a hacer.
La capacidad instalada de la industria, está un 4,4 por ciento debajo de lo que estaba en julio del año pasado. Fundamentalmente, impactó mucho el sector automotriz que ahora obtuvo una fuerte recuperación afortunadamente en el mes de julio y la caída que se observa en el bloque industrial de metálicas básicas es precisamente por una parada técnica que tuvo ACINDAR y creo que una de las empresas del grupo Techint. Se denomina parada técnica cuando hacen paradas, digamos, justamente coyunturales y que tienen que ver con el mantenimiento o con trabajos.
En materia de alimentos estamos prácticamente con la misma capacidad instalada y la propia recaudación está marcando el nivel de consumo que se está teniendo en la República Argentina.
¿Qué hemos hecho a partir de este enero cuando se comenzó a agudizar la crisis? Tomamos medias muy importantes: primero, decidimos ampliar el cupo del Programa del Bicentenario, que ha tenido un gran éxito y que ha servido precisamente para impulsar la inversión desde el Estado, no solamente ampliada al sector privado sino hacerlo también desde el Estado.
Hemos tomado también la decisión de reformar la Carta Orgánica del Banco Central, un verdadero ícono de los años 90 de la reforma implementada en 1992 a partir del Consenso de Washington en donde el Banco Central era prácticamente un país aparte o un mundo aparte del resto de los argentinos, de los productores, de sus trabajadores, de sus científicos, inclusive de las autoridades electas democráticamente porque en definitiva, bueno, que sea independiente de algún sector corporativo podía ser, pero independiente de quien resulta electo por voto popular y democrático para dirigir los destinos del país, realmente resulta…y con una sola misión que era cuidar el valor de la moneda.
El problema era que nunca supo cuidar el valor de la moneda porque sino, no hubiéramos tenido las devaluaciones que hemos tenido y que, además de cuidar el valor de la moneda, hay que cuidar los 40 millones de argentinos que viven adentro. Porque si cuidamos las monedas pero las monedas las tienen 4 y los 40 millones no tienen una sola moneda, en realidad, no estamos cuidando la moneda, estamos cuidando los intereses de un grupo de corporaciones en contra de todo el pueblo argentino…(APLAUSOS)…y por eso tomamos la decisión estructural y política, no es modélica, es política, de que el Banco Central sea, precisamente, un instrumento similar a lo que es la Reserva Federal, por ejemplo, del tan admirado Estados Unidos donde se sube, se baja y se financia el Tesoro Nacional cuántas veces sea necesario y se emite para tener el déficit fiscal más grande del mundo que lo tiene, precisamente Estados Unidos y que puede tenerlo porque, obviamente, se lo financia el resto del mundo a partir de ser moneda de reserva. Esta es la verdad. Se lo podrán contar de alguna otra manera en algún medio, algún economista podrá decirles otra cosa, pero la realidad es esta. Nosotros, o sea, el resto del mundo, financia el déficit de Estados Unidos porque, por imperio de la relación de fuerza, que es lo que gira la política internacional, Estados Unidos emite moneda de reserva.
Por eso tomamos la decisión de reformar para darle mayores facultades al Banco Central pero fundamentalmente a seguir por todo el sistema financiero. También habíamos tomado la medida de que el 75 por ciento de las utilidades del sistema financiero no fueran distribuidas de modo tal de darle mayor grado de solvencia y fortaleza a un sistema que realmente está muy fuerte porque tuvimos la inmensa suerte de al estar declarados con lepra por el default en el año 2001, no nos pudieron infectar, no hay mejor leproso que infectado por capitales nocivos, no pudimos ser infectados con capitales y por lo tanto, el sistema financiero argentino es muy sólido. Y además, hemos instrumentado una orientación del crédito decidiendo a través de una comunicación, la 5318, si mal no recuerdo el número, del Banco Central, donde el 5 por ciento de los depósitos sea orientado al préstamo de pequeñas, medianas y grandes empresas a una tasa que no puede superar el 15,1 por cuento a 3 años de plazo. (APLAUSOS)
En general, los bancos, de acuerdo a la última fiscalización que se realizó del Banco Central, han cumplido en algo más de un 10 por ciento. De los 14.876 millones que tienen que prestar de aquí a fin de año, llevan prestados 1.580 millones de pesos. Cuando presten, porque los van a prestar los 14.876, habrán contribuido…(APLAUSOS)…a mejora en un casi 61 por ciento el mecanismo de inversión del sector financiero privado al sector privado productivo y agregado casi un punto del PBI.
Por eso esperamos que en los próximos meses, en septiembre, ahora que viene la Primavera, todo surge y todo florece y todos estamos un poco mejor porque o va a llover tanto y esperemos y vamos a tener mejor clima, puedan completar los 14.876 millones de aquí al 31 de diciembre para seguir acompañando el esfuerzo que estamos haciendo el Estado, o sea los 40 millones de argentinos, los empresarios y los trabajadores para seguir adelante con este proceso virtuoso de crecimiento.
Igualmente, hemos decidido reorientar numerosos subsidios, no para llevarlos a rentas generales, sino simplemente para orientarlos hacia sectores que nos den mayor producción, mayor venta, como es el caso de la venta de camiones que se está implementando a través del Banco Nación y también otros que seguramente discutiremos con los sectores para poder hacer más eficiente.
¿Qué es lo que estamos pidiendo a cambio de todo esto? Tenemos que trabajar mucho para terminar y creo que esta tal vez sea la última vez, no por dónde estará el ministro Tomada, por allí debe estar seguramente, quiero que este sea…ahí está, cómo que no vino, ahí está, lo tapan las cámaras, quiero que este sea el último año donde tengamos que seguir discutiendo con el sector de los empresarios, de los compañeros trabajadores y el Estado para poder arribar a un acuerdo en materia de accidentes de trabajo.
La propuesta que tiene esta Presidenta y quiero decirlo públicamente para que no hay ningún grado de confusión, es lograr eliminar la doble vía a partir de una…(APLAUSOS)…esperen a que termine porque no sé si van a seguir aplaudiendo después, esperen que termine la idea que por ahí no me aplauden tanto, la idea que tengo y que creo que puede llevarse a cabo, es actualizar anualmente los montos indemnizatorios. O sea, que ningún monto indemnizatorio quede fijo. Es más, se puede llegar hasta si quieren a una actualización de carácter semestral, pero yo creo que con un actualización de carácter anual para accidentes de trabajo, en el cual acuerden los empresarios y los trabajadores el valor de tal o cual accidente, el valor de tal o cual discapacidad, y eso todos los años se aumente en cada reunión paritaria, no que se fije ninguna fórmula y ningún índice porque realmente por allí eso no sirve, queda desactualizado y yo soy enemiga de las fórmulas rígidas, que no quede encorsetado y cualquiera de las variables que se modifica se descalabra todo el sistema.
La idea es que en el Consejo del Salario que se reúne anualmente, también se actualice ese monto y entonces haya una opción para el trabajador. Si al trabajador le parece que no es suficiente, que tiene todo el derecho porque no hay legislación en el mundo que pueda impedir que alguien inicie un juicio. Uno puede sacar 22.000 leyes aprobadas por unanimidad por todos los parlamentos, pero invariablemente va a ser declarada inconstitucional si uno clausura la posibilidad de ir a juicio. Lo que no va a ser declarado inconstitucional porque no lo es, es el hecho de que alguien opte si quiere va cobra la indemnización, que ya está fijada, y si no, porque le parece poco va a juicio. Pero el modelo de que cobra una parte ahora y después quedo abierto para ir a juicio, es un incentivamiento total para letigiosidad que solo le sirve…sinceramente le quita…(APLAUSOS)…no solamente competitividad a la economía, sino que la parte del león, y discúlpenme mis colegas, normalmente se la quedan los estudios jurídicos y los abogados y no los trabajadores. Y sé de lo que estoy hablando.
Y también tal vez, algunas partes, no todas, de la Justicia porque evidentemente para que haya estudios jurídicos que sean exitosos en los resultados de los juicios laborales o indemnizatorios, siempre cuentan con algún amigo para que firme el fallo. Es lo mismo sucede en el sector provisional y si no, pregúntenselo al administrador federal de impuestos.
Por eso creo que las verdaderas normas y las más efectivas y las mejores, son las que evitan ir a juicios. Las leyes o los códigos que invariablemente llevan a juicio, son malos códigos porque, en definitiva, no han sabido mediar para poder impedir llegar a lo que no se debe llegar que al juicio.
Yo sé que esto no cae nada bien a los abogados, pero creo que uno puede ser muy buen abogado y llegar a grandes arreglos extrajudiciales. Yo como abogada siempre supe que prefería un mal arreglo extrajudicial a que el mejor de los juicios.
Pero esto se convierte en una maquinita y en una industria que, precisamente, tiene un aceitado engranaje y funciona permanentemente, bueno, por eso es importante fijar estos criterios en cuanto a lo qué queremos hacer en materia de accidentes de trabajo que también es muy importante.
Pero pedirles también a las empresas varias cosas: la primera, reinversión importante de las utilidades para poder seguir creciendo y avanzando y saber también que los márgenes de rentabilidad que hubo en épocas donde el mundo crecía en una determinada manera y nuestro país, nuestra economía y la economía de la región crecía a una determinada velocidad era posible, pero que hoy hay que volver a afinar el lápiz, a plantear rentabilidades y entre todos, como digo yo, ayudar a que la economía siga creciendo y que la rueda siga andando.
También es muy importante la inversión en investigación y desarrollo, esto es clave. No es casual que las empresas que han surgido o las actividades que antes eran impensadas en la República Argentina, como ser primeros exportadores de software, tener hoy un grado de desarrollo en biotecnología impresionante, se debe a una gran inversión en tecnología, en investigación y en desarrollo. Hay que hacer esto.
También en mejores productos en distintos productos, innovar, la innovación tecnológica, la innovación de productos es clave, el marketing también es clave en el sector y estas son cosas que tiene que hacer el sector privado. Van a ser apoyados por el sector público, que estamos manteniendo la demanda agregada y lo vamos a seguir haciendo como, por ejemplo, en el caso del lanzamiento de Plan Pro.Cre.Ar que tiene una meta ambiciosa de 400 mil viviendas de aquí al 2015 y el año que viene cubrir las primeras 100.000 viviendas que son únicamente para construir, los préstamos son únicamente para construir y también para construir a partir de desarrolladores privados de modo tal de poner en marcha a esa potentísima industria que es la de la construcción que genera el movimiento de centenares y miles de pequeñas y medianas empresas y de distintas actividades.
El esfuerzo lo tenemos que hacer con un Estado en que tenemos que discutir las cosas como se discutieron el otro día. Yo la verdad que cuando fui al ministerio de Trabajo a cerrar la negociación entre trabajadores y empresarios, segundo año que lo hacemos por unanimidad, logrando una vez más sostener el salario más importante de toda Latinoamérica en un momento donde el mundo se ha derrumbado, en un momento donde, bueno, vemos los niveles de desocupación en Estados Unidos, en la Unión Europea, el recorte de derechos, el recorte de derechos inalienables a trabajadores, a jubilados, a estudiantes, a pensionados, en materia de salud, en materia de acción social y veo que nosotros seguimos adelante impulsando, veo que estamos en el buen camino y que es necesario seguir poniendo mucho esfuerzo. Pero también los empresarios, deben saber que son una parte fundamental para poder seguir sosteniendo lo que hemos venido construyendo en conjunto. Y lo son porque son en relación de fuerza la parte más importante, la parte del capital, pero al mismo tiempo porque han sido muy beneficiados por este proceso que se inició en el 2003 y que ha permitido un crecimiento más que importante a todos los sectores de la actividad económica, aún aquellos que protestan porque no están de acuerdo y que tienen todo el derecho de hacerlo, por eso estamos en un país democrático, no nos vamos a enojar ni les vamos a poner el 0-800 a nadie para que nos denuncien los que no nos quieren porque no creemos en esas cosas, somos profundamente democráticos. (APLAUSOS)
Pero cuando ahí decía recién el corto que yo veía más industrias es más democracia, yo estoy convencida de que es así. Porque cuando mayor cantidad de gente tiene trabajo, cuando además ese trabajo es bien remunerado, cuando no depende de ningún plan social ni de ninguna asignación que hoy por hoy las asignaciones son automáticas y no dependen afortunadamente de ningún dirigente político ni de ninguna organización, simplemente están totalmente bancarizadas y controladas para la educación por Salud, cuando tenemos un plan de inversión en materia educativa que es el 6,47 por ciento del PBI con un plan como Conectar-Igualdad, formidable esfuerzo que ha hecho el Estado para desarrollar no solamente nuestra educación sino que paralelamente desarrolla toda la industria precisamente de la tecnología de punta, creo que todos los argentinos hemos hecho y estamos haciendo un esfuerzo muy grande y debemos seguir haciéndolo porque el mundo es difícil, estamos en un puente sobre aguas turbulentas pero los números nos están indicando que vamos a crecer, tal vez, obviamente, no lo vamos a hacer como lo hicimos en el año 2010 y en el 2011, pero igualmente vamos a crecer y nos va a permitir enfrentar el año 2013 con mucha mayor fortaleza.
Los acuerdos que hacemos entre distintos sectores de la actividad para que nivelen la balanza comercial, bueno, tenés que importar tanto, exportá tanto, son en beneficio de todos y cada uno de los argentinos. En beneficio de sostener este nivel de ingresos, de consumo popular, de inclusión social y también por qué no decirlo, más allá de los gritos o de los ruidos desde pares sociales, yo decía y para terminar, cuando me entregaron aquellas banderas famosas que estuvieron en el Operativo Cóndor en Malvinas, me regaló la hija del empresario Cao Saravia un libro que ustedes recordarán se llamaba “Consumo más trabajo igual a paz social”. Yo desconocía el libro la verdad y su título me impactó, todavía no he tenido tiempo de leerlo, pero no debe ser demasiado diferente la propuesta a lo que venimos haciendo los argentinos.
Por eso, poder reunir a todas las centrales empresarias de nuestro país para conmemorar, para celebrar el Día de la Industria Nacional, poder hacerlo frente a todos ustedes, pequeños, medianos y grandes empresarios, es para mí un motivo de orgullo y quiero para finalizar agradecer muy especialmente al titular de CAME, al señor Osvaldo Cornide y a todos los integrantes de esa organización empresarial, por el gesto que tuvieron hacia un hombre que creyó siempre que la industria, creyó siempre que los trabajadores, que el valor agregado, que la ciencia, que la tecnología, que el desendeudamiento, que la independencia en la toma de las decisiones que no quiere decir independencia de lo que pasa en el mundo, pero sí tener la suficiente autonomía, la razonable autonomía que nos permite tomar decisiones soberanas como las que hemos tomado en defensa de los intereses del pueblo, quiero agradecerle personalmente a él y a todos los que concurrieron a Río Gallegos para hacerle un homenaje a ese hombre, que no es a la persona, sino es, como él mismo se identificó, el día que asumió con el 22 por ciento de los votos, como el representante de una generación diezmada y porque queremos que la última generación diezmada precisamente sea esa, y porque queremos que no haya más chicos que tengan que ir a la escuela no a aprender sino a comer y porque queremos que además siga habiendo trabajo cada vez mejor remunerado para todos los argentinos, hemos reducido el trabajo en negro del 50 al 32 por ciento, pero todavía es muy alto, en nombre de todos esos, de todos esos argentinos y argentinas, a los que todavía no hemos podido llegar, pero que tenemos la obligación moral, política y en mi caso ideológica de llegar para que tengan la opción de un trabajo digno y, por lo tanto, una opción de vida que merezca ser vivida, en nombre de todos ellos, les pido a todos ustedes que sigamos trabajando juntos, que sigan apostando e invirtiendo en la Argentina y se van a encontrar siempre en este nuestro Gobierno, su gobierno, el gobierno de empresarios, de trabajadores, de científicos, de docentes, de maestros, en definitiva, un gobierno que quiere representar los intereses de todos los argentinos van a tener un aliado en esta lucha por seguir en una Argentina inclusiva, en una Argentina democrática y en un Argentina que cree en su destino, yo creo en el destino de mi país, yo creo que tenemos patria, creo en el destino, creo que tenemos que volver a ser lo que alguna vez fuimos cuando veíamos las imágenes viejas de aquellas fábricas de los años 50, del Pulqui o del Rastrojero, y que hoy estamos en óptimas condiciones de hacerlo, con nuevas actividades, con nuevas tecnologías, con nuevos desafíos, pero en definitiva con el mismo horizonte siempre: trabajo, inclusión, democracia y bienestar para todos los argentinos. (APLAUSOS)
Los invito a brindar, en primer lugar, por un nuevo aniversario del Día de la Industria, el 425, 425 años; por ustedes, por los hombres y mujeres que tienen la inmensa responsabilidad de mantener su empresa, su actividad y pagar los salarios a fin de mes, de mantener la plantilla, de seguir haciendo inversiones para seguir creciendo; quiero también brindar por todos los trabajadores de mi patria, por los millones de argentinos que se han incorporado al trabajo registrado y al trabajo digno, también por los millones de jubilados y pensionados que volvieron a tener derechos a partir de la recuperación de su sistema provisional; quiero brindar por los miles de jóvenes que hoy están en las escuelas técnicas, en las escuelas secundarias y que realmente a partir de la Asignación Universal por Hijo hemos logrado un incremento de la matrícula; quiero brindar por todos los científicos y científicas que regresaron al país para seguir contribuyendo a su grandeza y que ayudan a través de la ciencia aplicada a que precisamente la industria siga creciendo; quiero brindar por los docentes universitarios, por los que enseñan a leer y escribir a nuestros chicos, por los que están en las escuelas secundarias; quiero brindar por esos millones de mujeres que han quedado solas al frente de sus hogares y que tienen que mantener a sus familias, en definitiva, brindar, no solamente por la industria, sino brindar por la industria y por todos y cada uno de los argentinos que necesitan que todos los días las fábricas se amplíe más o se abra un taller más para seguir pidiendo cada día un poco mejor y además por la patria que somos todos.
¡Salud!, muchas gracias. (APLAUSOS)

ARGENTINA “Más industria es más democracia”, afirmó la Presidenta

Lunes, 03 de Septiembre de 2012
“Más industria es más democracia”, afirmó la Presidenta

La presidenta Cristina Fernández encabezó la cena de celebración por el Día de la Industria en Tecnópolis. Allí, remarcó la potencialidad de los distintos sectores de la actividad fabril argentina. Defendió la flotación administrada del tipo de cambio y las licencias no automáticas en materia de comercio exterior, como instrumentos para sostener la actividad económica. Y reclamó al sector financiero que otorgue mayores créditos al sector productivo. “No estamos ante un modelo económico, estamos ante un proyecto político”, enfatizó la Jefa de Esado.
La presidenta Cristina Fernández fue la oradora principal en la cena en conmemoración del Día de la Industria, en el predio de Tecnópolis. La Jefa de Estado destacó que “la reindustrialización no es una variable de determinado modelo económico. Se trata de un proyecto político de un país”.
“No estamos ante un modelo económico, estamos ante un proyecto político”, sostuvo la mandataria y subrayó la importancia del crecimiento del salario mínimo, que es el más alto de América Latina, tanto en términos nominales como de poder adquisitivo.
La Presidenta señaló que “cada país elige un proyecto para servir a los grandes intereses nacionales: el crecimiento, la generación de trabajo y consumo y la reindustrialización”. Y enfatizó que “la reindustrialización estaba el corazón del proyecto político que nació en 2003”
La turbulenta situación internacional
Cristina Fernández afirmó que el país se encuentra “en un puente sobre aguas turbulentas”. Explicó que “los grandes motores de la economía mundial, como EEUU, tienen un crecimiento que no pudo igualar el previo a la crisis de 2008; Europa está en recesión; China tiene una baja en el crecimiento”. “Nuestro principal socio, Brasil, registra una caída del producto bruto industrial. Nosotros tuvimos una caída al principio de la crisis, nos pudimos recuperar”, puntualizó.
Señaló que la situación se convierte en “un gran desafío” como en la crisis de 2009, pese a la cual en 2010 y 2011 el país continuó creciendo en forma vigorosa.
“Nada de eso se podría haber dado si el hombre que hablaba de las convicciones no hubiera comenzado con el proceso de desendeudamiento mas grande de la historia argentina”, enfatizó la Presidenta en referencia al ex mandatario Néstor Kirchner. Sostuvo que esa medida permitió una “inversión de casi 25 por ciento del PBI; la duplicación del producto industrial; la generación de mas de 1900 empresas; el pase de pequeñas a medianas empresas y de medianas a grandes empresas”.
Sectores industriales
La Jefa de Estado puntualizó, entre otros sectores, que el país es quinto productor mundial de aerosoles; el primer exportador de software en América Latina; primer exportador de biotecnología en Latinoamérica.
Pese a ellos, remarcó que se debe mejorar en “el desarrollo industrial en materia de microelectrónica”. “Hoy la proporción, en tractores es 50 por ciento; aires acondicionados se produce 100 por ciento; LCD y celulares han dejado de importarse”, destacó
Por otra parte, resaltó la intención del gobierno de implementar “valor agregado a toda nuestra materia prima”. “Fuimos el único país de toda América Latina que no reprimarizó sus exportaciones”, sostuvo. Y subrayó que las exportaciones de origen industrial son del 34 por ciento, superando a las manufacturas de origen agropecuario.
Administración del tipo de cambio
La Presidenta se refirió a las versiones acerca de que “el tipo de cambio está retrasado”. “Yo creo que el tipo de cambio no está retrasado, la flotación cambiaria que hemos instalado en 2003 nos ha permitido este crecimiento”, consideró.
La Jefa de Estado señaló que si la matriz productiva es “dependiente de las importaciones”, una devaluación generaría mayores problemas a la producción. Y opinó que el actual tipo de cambio “hace que la Argentina pueda seguir sustituyendo importaciones”.
“Con los intentos devaluacionistas que hubo durante la campaña electoral y a posteriori, beneficiamos a los sectores más primarios de la producción”, afirmó la mandataria, al tiempo que señaló que se perjudicó “a la industria que necesita seguir aumentando la sustitución de importaciones”.
Cristina Fernández sostuvo que “mas sorpresa causa cuando desde algún sector gremial se pide otro tipo de cambio”, porque subrayó que “el primer impacto que tiene una devaluación es de lleno al salario del trabajador”.
“Veo inconsistencia en los planteos, porque es clave para la industria que nosotros sigamos con el proceso de sustitución de importaciones, y para eso necesitamos un tipo de cambio de equilibrio, que permita no perder poder adquisitivo a los trabajadores, adquirir a los empresarios bienes durables”, estimó la mandataria.
Comercio exterior
Por otra parte, la Jefa de Estado sostuvo que “hay mucho mito urbano con esto de las restricciones” a las importaciones. Al respecto señaló que, por ejemplo, no existen trabas para la importación de medicamentos que no se fabrican en el país.
La Presidenta explicó que lo que se puso en funcionamiento son “las licencias no automáticas, que se emplean en todo el mundo”. Como ejemplo, indicó que Estados Unidos impide la entrada de carnes y limones provenientes de Argentina, por lo cual nuestro país inició una demanda ante la Organización Mundial del Comercio.
“Todos en el mundo sabemos que hay una verdadera batalla comercial entre las principales economías. Lo que vamos a seguir haciendo es defender el trabajo y la industria nacional a rajatabla”, enfatizó. Y remarcó que, al igual que en 2009, la decisión es “mantener el empleo, para mantener el consumo y la productividad”.
Recaudación impositiva
La Presidenta anunció que, según los números de la AFIP, la recaudación del mes de agosto fue de 60.450 millones de pesos, un 29 por ciento mas que el mismo mes del año anterior. Por otra parte, indicó que, al mes de julio, el país detenta un superávit comercial de 8.350 millones de dólares.
La Jefa de Estado sostuvo que estos datos son fundamentales “porque no somos un país emisor de dólares y los dólares que obtenemos de nuestro superávit comercial son los que utilizamos para pagar nuestras importaciones, como la de medicamentos, y al mismo tiempo nuestra deuda”. Al respecto, indicó que a fin de año el país pagará “3500 millones de dólares por el cupón de crecimiento, que está muy demandado”.
Financiamiento productivo
La Presidenta de la Nación indicó el gobierno continuará tomando medidas a favor de aumentar la inversión. En ese sentido, destacó el aumento en el cupo del Programa de Créditos del Bicentenario.
Asimismo, subrayó “la decisión de reformar la carta orgánica del Banco Central, ícono de los años 90, donde el Banco Central era un mundo aparte del resto de los argentinos”.Destacó la solidez del sistema financiero, y resaltó la importancia de la decisión de que “el 5 por ciento de los depósitos sea orientado a pequeñas y medianas empresas, a una tasa que no puede superar el 15,1 por ciento”. “Los bancos han cumplido en algo mas del 10 por ciento, llevan prestados 1580 millones de pesos. Cuando presten los 14.576 habrán contribuido en mejorar casi un 61 por ciento el mecanismo de financiamiento privado”, puntualizó.
“Esperamos que en los próximos meses, ahora que viene la primavera, puedan cumplir para seguir acompañando el esfuerzo que está haciendo el Estado, los empresarios y los trabajadores, para seguir con este proceso virtuoso del crecimiento”, sostuvo la mandataria.
Accidentes de trabajo
En otro tramo del discurso, la Presidenta manifestó su deseo de que sea “el último año donde tengamos que seguir discutiendo con empresarios y trabajadores el tema de los accidentes de trabajo”. En ese sentido, propuso “terminar con la doble vía: actualizar anualmente los montos indemnizatorios, que ningún monto quede fijo”, y que el monto de indemnización sea fijado “en la convención paritaria”
La jefa de Estado admitió que “no hay legislación en el mundo que pueda evitar un juicio”. Pero destacó que “lo que no va a ser declarado inconstitucional es que alguien opte: si le parece bien, que opte por la indemnización, y si no que vaya a juicio. Pero que cobre la indemnización como parte y después vaya a juicio, estimula la litigiosidad, donde la parte del león se la quedan los estudios de abogados”.
Reinversión de utilidades
Cristina Fernández aprovechó la oportunidad para pedirle a los empresarios que reinviertan “una parte importante de las utilidades para poder seguir creciendo”. “Hoy hay que volver a afinar el lápiz, afinar rentabilidades, y ayudar a que la economía siga creciendo y la rueda siga andando”, enfatizó.
Explicó a los industriales que “van a ser apoyados por el sector público: estamos manteniendo la demanda agregada y lo vamos a seguir haciendo”. Al respecto destacó la implementación del plan PROCREAR, “que tiene como meta ambiciosa 400 mil viviendas hasta el 2015, 100 mil para el año que viene”.
“Estamos en el buen camino y es necesario seguir poniendo mucho esfuerzo”, sostuvo la mandataria. Y remarcó que “los empresarios tienen que saber que son una parte fundamental para seguir sosteniendo lo que hemos generado en conjunto”.
Más industria
La Presidenta reiteró un concepto vertido en el video previo a su alocución: “Mas industria es mas democracia, yo estoy convencida que es así”, consideró. “Los números nos indican que vamos a crecer y nos va a permitir enfrentar el 2013 con mucha mayor fortaleza”, enfatizó. Y afirmó que “los acuerdos que hacemos con las distintas empresas para emparejar la balanza comercial son en beneficio de todos los argentinos”.
La mandataria agradeció el homenaje de la CAME al ex presidente Kirchner, a quien calificó como el “representante de una generación diezmada”. “Queremos que la última generación diezmada sea esa”, sostuvo. Y pidió a los empresarios “en nombre de todos esos argentinos a los que no hemos podido llegar”, que continúen “trabajando juntos, que sigan invirtiendo en la Argentina, y decirles que van a encontrar en el gobierno un aliado”.
“Yo creo en el destino de nuestro país, yo creo que tenemos un gran destino, hoy estamos en óptimas condiciones de hacerlo, con el mismo horizonte de siempre: trabajo, inclusión, democracia, bienestar para todos los argentinos”, aseveró Cristina Fernández.

ARGENTINA Cena por el Día de la industria en Tecnópolis: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena por el Día de la industria en Tecnópolis: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA CENA, ORGANIZADA POR LA UIA, CON MOTIVO DEL DÍA DE LA INDUSTRIA, EN TECNÓPOLIS, VILLA MARTELLI, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.
Muchas gracias, muy buenas noches a todos y a todas; señor titular de la UIA; señor secretario general de la Confederación General del Trabajo; señor presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señores gobernadores, también se encuentra acompañándonos el señor director general electo de la FAO, por primera vez en la historia de la FAO un suramericano, un hombre del MERCOSUR, que hoy nos acompaña. (APLAUSOS). Estuve reunida hace unos instantes, antes de venir aquí con él y también estuve reunida con otros empresarios que están hoy aquí, que me entregaron esto, que es muy simbólico: la primera Lenovo, una computadora hecha en la República Argentina, que no se enoje nadie si hay de alguna otra marca, son asociados, es un joint venture entre Lenovo, una de las más importantes marcas globales, asociada con New Sun, en el marco de lo que fue la tan mentada y discutida, en su momento, Ley Marco para la Promoción de Inversión Tecnológica, en nuestra Tierra del Fuego, de modo tal de hacer una zona franca similar a la de nuestro socio del MERCOSUR, en Manaos.
Yo escuchaba recientemente con atención el discurso del titular de la UIA, creo que es la primera vez que cuando voy a un lugar no tengo que responder absolutamente nada de las cosas que se han dicho, lo cual revela creo que un salto cualitativo de todos: de los que nos toca tener la responsabilidad, a partir del voto popular, de conducir los destinos de la Nación y de quienes, a través del voto de los componentes de las distintas cámaras empresarias, son elegidos también para llevar adelante las políticas, las necesidades del sector.
Debo decir, también, así como muchas veces he criticado y calificado de corporativo algunos discursos, debo decir que el suyo – señor presidente de la UIA – no ha sido un discurso corporativo, ha sido un discurso con una concepción colectiva y nacional, que realmente me hace sentir muy bien, porque no es el triunfo de cosas que nosotros venimos discutiendo desde hace mucho tiempo y llevando adelante, yo siento que es un triunfo de los argentinos, que es un triunfo de la marca nacional, que es un triunfo de las ideas que permitieron esto, que es Tecnópolis y que muestra en definitiva, lo que decía recién De Mendiguren, la película. Te vi muy cinematográfico en el discurso con el tema de la película y los fotogramas, pero realmente la Argentina ha sido una película apasionante, por momentos; trágica por otros, pero está en nosotros realmente que esta película siga y siga incorporando fotogramas y siga incorporando actores.
Hoy leía, porque como decía De Mendiguren: “es necesario aprender de nuestros errores para no volver a cometerlos”, en un diario un artículo muy interesante. Era de un historiador que recordaba que ayer, 30 de agosto, se cumplieron 55 años del ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional. Exactamente el 30 de agosto de 1956, el entonces gobierno que había depuesto al gobierno del General Perón decidió firmar Bretton Woods y desde allí ingresamos al Fondo Monetario. Hacía una comparación muy interesante: en el momento en que ingresamos al Fondo Monetario la cuota que se nos fijó, que obviamente está de acuerdo con el tamaño – todos sabemos – de cada economía era exactamente o casi similar a la cuota de la República Federativa del Brasil, hablo del año 1956, y hoy obviamente somos el 30 por ciento de la economía del Brasil, que se ha convertido – en buena hora también – en uno de los gigantes de la economía mundial. ¿Qué es lo que pasó? Y pasó que el Pulqui, éramos uno de los cincos países en el mundo que estábamos produciendo, en aquel entonces, aviones a propulsión; supimos ser en la década del 50 el PBI más importante de Latinoamérica; el surgimiento del rastrojero, de la industria nacional, de los Di Tella, de todos esos industriales – que nombró De Mendiguren – eran eso: una Argentina industrial, una Argentina pujante con un fuerte mercado interno.
Y charlando con otro Presidente latinoamericano – con “Pepe” Mujica para ser más exacta – me contaba, cuando inaugurábamos el otro día el tren que cruza nuevamente el Río Uruguay, que había terminado de leer un interesante estudio de un economista que decía que el decrecimiento de la República Oriental del Uruguay había comenzado simultáneamente a partir de que comenzó a decrecer, en 1955, la República Argentina. Y no es una apelación partidaria, por favor que nadie se sienta que estoy haciendo una defensa partidaria e ideológica, es simplemente la objetividad del número y del desarrollo y del alcance de la economía, de la innovación tecnológica. En materia aeronáutica, por ejemplo, nosotros tendríamos que tener hoy la construcción de nuestros propios aviones, porque teníamos un desarrollo aeronáutico muy importante y así podría seguir recorriendo cada una de las cosas que hoy están aquí bajo la forma de piezas de museo y que yo quiero que dejen de ser piezas de museo para que se conviertan en los fotogramas, de los que hablaba recién el señor titular de la UIA, de la nueva película que tenemos que continuar con desarrollo y con profundización, con innovación tecnológica. (APLAUSOS).
Cuando tomamos la decisión de finalizar la conmemoración del Bicentenario, el año pasado, con Tecnópolis – me acuerdo que él me decía: “¿te parece Tecnópolis? Mirá que te salió tan bien el Bicentenario, mirá si sale mal lo de Tecnópolis”. No va a salir mal, Tecnópolis no va a salir mal porque somos – como decía recién, que además con un giro poético llamaste “metáfora de lo que somos, espejo de lo que fuimos y no sé qué cosa de lo que queremos ser”. Bueno, “Vasco” no te conocía realmente esa veta poética, muy buena, pero realmente esto es el símbolo de lo que nosotros queremos que sea la Argentina, del siglo XXI, del tercer centenario. Significa porque aquí también, y lo pueden recorrer en todos los stands, hay maquinaria agrícola, hay importantes sectores de nuestro agro. Es como decía recién, superar antinomias falsas: si el agro o la industria; si el mercado interno o la exportación. Al contrario, es todo junto, sumado, potenciado, incorporándole ciencia y tecnología. Como recién decíamos la innovación va hacer la diferencia de la rentabilidad; el crecimiento que hemos tenido se debe – obviamente en materia de generación de puestos de trabajo, en generación de valor agregado – al desarrollo industrial. Pero esto no significa que el sector primario no necesite de incorporar cada vez mayor valor agregado para poder participar con mayor densidad en la rentabilidad, y al mismo tiempo, asegurarse que la volatilidad o la variación de los términos de intercambio no signifiquen el certificado de defunción para tal o cual actividad.
Recién lo decía con la gente de New Sun y de Lenovo, no hay una única estrategia, es la suma de muchas estrategias donde tenemos que ir sector por sector identificando correctamente dónde tenemos mayores ventajas, dónde necesitamos mayor grado de innovación, dónde se necesita más Estado, dónde se necesita más mercado para poder seguir profundizando esto que hemos logrado y que es tan importante.
Las metas del Plan 2020, al que hacía mención recién el señor titular de la UIA, nos tienen que llevar a lograr que en el año – y aquí las tengo me las anotó la señora ministra de Industria, me voy a poner los anteojos porque si no me voy a equivocar seguro – los objetivos del Plan 2020 tienen que hacer que la inversión, como decía, se ha recalentado y podamos llegar a un 28% del PBI para poder duplicar el PBI industrial en 140 mil millones de dólares para crear un millón y medio de empleos más, que nos hagan reducir el tema del desempleo al 5%, que sería pleno empleo, al mismo tiempo sustituir importaciones por el equivalente al 45% de las importaciones que hoy estamos realizando.
Yo la verdad que cuando ayer, que no pude viajar a San Juan, no sé si estará por acá el Gobernador de San Juan. Ahí lo veo, José Luís no podía faltar; cuándo ayer veía, en la provincia de San Juan, inaugurar una fábrica, también un joint venture de una empresa argentina con Lacoste; Chemise Lacoste que se van a producir en San Juan. Son tres empresas fuera de Francia que tienen Lacoste: en China, Perú y la tercera es aquí en Argentina; con la gente de Lenovo, de las computadoras, somos la sexta en todo el mundo que produce también netbooks y notebooks, aquí en la República Argentina. Cuando ayer veía, en San Juan, esa felicidad de los trabajadores y trabajadoras produciendo camisas no solamente para el mercado interno, sino también para Uruguay, para Chile, para Brasil, para Paraguay, o sea exportar; cuando venía la gente de los Smartphone, los famosos teléfonos inteligentes, los BlackBerry, a decirnos que venían a producir en el país; cuando nos hemos convertido en el país que también genera satélites, que se asocia con la NASA; cuando vemos como el otro día fui a Las Flores también a inaugurar la ampliación de una fábrica de zapatillas, en una localidad de Las Flores, provincia de Buenos Aires – Daniel – donde se llegó a tener un 30 ò 40% de desocupación, cuando quebraron fábricas que allí estaban, en el año 2001. Y estos ejemplos lo saben todos los Gobernadores, lo saben todos los empresarios de los distintos lugares de la República que hoy están aquí. Esta situación se ha y se sigue reproduciendo en todos y cada una de las jurisdicciones.
Cuando yo hablo de industrializar la ruralidad, que es una de las claves y de los desafíos más importantes que tenemos en esto que se viene. ¿Qué es esto de industrializar la ruralidad? Hacer participar al productor primario en la cadena, en los eslabones de producción que le siguen a lo primario para poder también lograr no solamente rentabilidad para ese productor, sino generar trabajo en el pueblo, en origen, al lado de la materia prima para evitar los traslados de poblaciones y el despoblamiento del campo y fundamentalmente también lograr a través de un entramado de pequeñas y medianas empresas la calidad no solamente para el mercado interno, sino también para la exportación.
Nuestras Pymes participan en la exportación muy por sobre la media de lo que son las Pymes, en América latina; las Pymes, en América latina participan en el marco exportador en un 5% de las exportaciones. Nuestras Pymes participan en un 15% del total de las exportaciones argentinas. Ni que hablar del sector industrial que por primera vez está participando mayoritariamente, la manufactura industrial en la exportación por encima de las manufacturas de origen agropecuario y por supuesto también por arriba del sector primario en un 35%, lo cual habla de este desarrollo pujante que hoy tiene nuestra industria y que tenemos que agrandar.
Y les voy a dar un dato que mañana va a dar el señor ministro de Economía, con el titular de la AFIP. Yo sé que hablar de la a AFIP no es simpático por ahí porque bueno ya sabemos…pero mañana que vamos a hacer también una recaudación muy importante de 46.777 millones de pesos; una variación interanual del 35,4%, de mes a mes; en el récord histórico de IVA, también hay un récord en el aumento del sector industrial que participa de ese IVA, en el 43% el aumento del IVA industrial. Estos números son claros y objetivos. También participan fuertemente en lo que es el aumento el sector industrial en ganancias en un 34% del total determinado, lo que también los constituye en grandes aportantes.
Yo creo que el gran desafío que tenemos es lo que yo decía el otro día, cuando me tocó cerrar la Reunión Anual del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, muchas veces hemos dicho que hay intereses contrapuestos entre capital y trabajo y créanme que me he convencido – al cabo de todo este tiempo – que no hay intereses más coincidentes que el de los empresarios con los trabajadores. Por eso creo que tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes para no arruinar lo que son las bases del desarrollo argentino y que es esta Argentina que hemos construido con tanto esfuerzo.
Miren cuando veo el crecimiento de la industria que ha sido en 2 puntos por arriba del crecimiento de la actividad económica; cuando veo unos circulitos divinos que acá me ha preparado Débora, de las heladeras, de cómo por ejemplo, en el año 2003 – cuando él empezó como Presidente de los argentinos – las heladeras nacionales que se vendían eran solamente del 32% y el 68% de las heladeras eran importadas, de los que podían comprar una heladera porque tenían trabajo, no nos olvidemos, que en el año 2003, el 25% de los argentinos no tenía trabajo, o sea que de los que podían comprar heladeras el 68% eran heladeras importadas; en el 2010, el 69%, un 1% más de las que eran importadas son nacionales (APLAUSOS). La tarea que él empezó, porque primero obviamente se empieza por las heladeras, permitió que, por ejemplo, en el año 2008, los teléfonos celulares en la República Argentina, el 98 por ciento eran totalmente importados. Hoy, en el año 2011, el 70 por ciento de los celulares, se están haciendo en la República Argentina. Pero para poder hacer esto con los celulares, primero, hubo que hacer lo otro con las heladeras.
Porque también es una cosa que tenemos que empezar a comprender los argentinos que siempre estamos como queriendo devorarnos y saltar las etapas y las cosas llevan su tiempo, tienen sus estadios y tenemos que aprender a tener paciencia.
También es cierto que la inestabilidad, la política pendular de un modelo de país que iba de un lado para el otro, muchas veces impulsaba a que todo el mundo pensara que tenía que ganar y hacerse la América o ganar todo junto en un año o dos y, finalmente, no hay economía ni modelo macroeconómico que resista que alguien pueda acumular todo en dos años y luego tirarse a la marchante.
La construcción de un país, es una cosa cotidiana y de avance permanente. Y yo creo que esto también es un modelo cultural que nosotros creo que estamos aprendiendo. Creo que estamos aprendiendo –y en esto no hay ninguna connotación futbolera ni tampoco política- que las cosas son paso a paso. Y creo que tenemos que darnos cuenta que todos muchas veces en las negociaciones tenemos que resignar cosas, porque nunca, decía un hombre muy importante, que es imposible obtener el 100 por ciento en una negociación; en todo caso hay que conformarse con el 40 o con el 50 y tratar de que, en todo caso, ese 40 o 50 sea la parte más importante.
Pero tenemos que aprender la necesidad que todos tenemos de articular un proyecto colectivo. Que es imposible que un sector, por más rentabilidad que tenga, puede ser ese sector únicamente el que tenga rentabilidad y el resto del país no. Eso no dura como no duró.
Porque si uno mira la historia de la Argentina, en realidad se da cuenta que siempre se truncaron los procesos que vivíamos por una inestabilidad institucional que tenía su raíz, esencialmente, en una falta de equidad y justicia, sobre todo, en una sociedad como la nuestra que tuvo la suerte de tener educación pública desde fines del siglo XIX, con la educación primaria obligatoria, que tuvo la suerte de tener universidad nacional pública y gratuita a partir del año 40 y pico, 49, creo que fue el decreto de Perón, que tuvo también la suerte de tener una poderosa clase media que nos dio un perfil muy especial hoy, que nos ha convertido también en un país que ha podido tener tres Premio Nobel en ciencia duras, el único en Latinoamérica, que se ha caracterizado por una gran creatividad, por una gran innovación, que la podemos ver acá en Tecnópolis pero que la vemos también en una cosa que hoy está irrumpiendo en el mundo y que ya está, y que como ha crecido, que es la industria del software en Argentina, que dicho sea de paso también, el otro día me olvidé de decir que habíamos sancionado la Ley, cuando la firmamos aquí en Tecnópolis, hoy somos uno de los países modelo en el mundo en materia de desarrollo de software. Y el software que nos parecía que en el pasado iba a ser una cosa únicamente necesaria para una computadora. Software va a necesitar todo, lavarropas, heladeras, ventiladores, televisores.
Cuanto más avance la tecnología, mayor desarrollo tecnológico vamos a tener y nosotros tenemos la inmensa suerte de tener una industria en este sentido, y una creatividad y una materia prima que son recursos humanos únicos en la región. (APLAUSOS)
No sé por dónde estarán los del software, por allá deben estar, pero en unos días más vamos a inaugurar nuevas oficinas de una empresa modelo argentina de software, la primera empresa argentina de software que adquiere una empresa norteamericana de software. Y creo que también eso merece un aplauso, porque la verdad, díganme si alguien imaginaba hacer Chemise Lacoste en San Juan o que alguna empresa de software argentino comprara una empresa norteamericana.
La verdad que yo siempre soñé con esas cosas, pero eran sueños, se parecían a sueños. Porque siempre éramos vistos como alguien que siempre venía a pedir cosas porque era como que no sabíamos nosotros hacer las cosas; y la verdad que cuando yo ahora veo que somos un país donde vamos con nuestras delegaciones empresarias no a pedir, sino a ofrecer lo que estamos produciendo, lo que estamos haciendo, lo que estamos creando y podemos hacer buenos negocios en el mundo, creo que hemos cumplido la mayoría de edad y por eso también tenemos un Documento Nacional de Identidad que nos es propio. Hasta eso hemos logrado: un Documento Nacional de Identidad propio, con tecnología propia, desarrollada por el Estado y también un pasaporte.
Vos, Vasco, que andabas presentando DNI y pasaportes.
Por eso, yo tengo muchas esperanzas, pero no esperanzas basadas en ilusiones; esperanzas basadas en realidades concretas.
Esto que hablábamos también del desarrollo ferroviario. Con lo de Hugo, no te preocupes, porque si llegamos a la matriz de 25, va a ir a disputar a la Unión Ferroviaria y la Fraternidad las elecciones. Así que, no te hagas problemas, no va a ser tampoco un problema, le vas a ir a disputar seguro la elección a los gremios. Seguro. (APLAUSOS)
Pero, sinceramente, lo que nosotros tenemos que lograr, y esto es clave, es diversificar nuestra matriz productiva exportadora, agregarle mucho valor, lograr agregar valor también en origen, en lo que, reitero el término de “industrializar” la ruralidad, seguir adelante con el formidable avance tecnológico que tenemos en el agro argentino.
Hablábamos muy recientemente con el director electo de la FAO, Argentina ha logrado ser punta en materia de desarrollo de maquinaria metalmecánica y también de biotecnología. Esto no nos tiene que detener ahí, nosotros necesitamos avanzar aún más porque tenemos que evitar la primarización de nuestras exportaciones.
Debemos decir que, según informes de la CEPAL, no discurso de esta Presidenta, somos el único país latinoamericano que no ha reprimarizado sus exportaciones, sino que por el contrario, ha aumentado las exportaciones, como antes los mencionaba, del sector industrial.
Por eso, tengo grandes ilusiones. Yo también creo que con los únicos que tenemos que confrontar es con los problemas que tenemos, enfrentarlos, debatirlos y, fundamentalmente, solucionarlos en forma concreta, objetiva y viable.
Logramos superar momentos muy difíciles que pusieron a prueba el modelo. El año 2008 y, fundamentalmente el año 2009, pusieron a prueba el modelo. Y yo quiero recordar que en aquella oportunidad, tuve reuniones con los trabajadores que, con lo que estaba pasando y con lo que se anunciaba que podía pasar en el mundo, había fundados, más que fundados temores de cómo podía impactar esto en la generación de puestos de trabajo y en el nivel de ocupación.
Me acuerdo que tuvimos una reunión excelente en la Casa de Gobierno y me propusieron una serie de medidas que, bueno, era normalmente el menú que podría ofrecerse ortodoxamente acerca de cómo hacer, a través de instrumentos legales u otros instrumentos, lograr paliar eso que parecía que se venía. Y la verdad que nosotros apostamos y les dijimos “confíen en nosotros que creemos que esa no va a ser la salida. Y que si hacemos eso, al contrario, vamos a provocar una retracción muy importante, un temor y va a ser peor el remedio que la enfermedad”. Porque más allá de los buenos objetivos y de las buenas ideas y de las buenas intenciones, en realidad, todos sabemos que el capital y el mercado se rigen por otras cuestiones.
Esto no significa aceptar las reglas que nos quieren imponer; significa, simplemente, aceptar también que algunas cosas son la realidad y sobre la realidad hay que operar y no ignorarla o querer hacer una cosa diferente.
Por eso, yo quiero decirles también a los empresarios, que hemos trabajado mucho en el tema de inversión con el Proyecto del Bicentenario, en el cual ya tenemos proyectos por más de 5.000 millones de pesos financiados en forma conjunta entre los ministerios de Industria y de Economía.
Quiero decirles también a los trabajadores, que vamos a seguir sosteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores porque sabemos que la demanda agregada es clave para que haya oferte.
Fíjense cómo ha habido oferta que si uno compara la capacidad instalada industrial de los 10 bloques de julio contra julio, estamos 75 contra 75, con lo cual quiere decir que, debido al formidable crecimiento que hubo, necesariamente para tener los 10 bloques industriales, es porque ha habido una muy buena inversión. Si no, estaríamos con una capacidad instalada prácticamente al tope en todos los bloques. Es más, hay algunos sectores, que fueron los de mayor impacto, como fue el sector de alimentos, donde hoy tenemos en julio una capacidad instalada un poco, inclusive, más alta que la teníamos el año pasado en julio. Quiere decir que ha habido una fuerte inversión y necesitamos más inversión.
Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Nadie invierte un peso si no piensa que se va a llevar por lo menos 1 y medio o 1.20 o 1.30.
Bueno, yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde el año 2003, no solamente las vamos a sostener, sino que las vamos a mantener y profundizar y, además, vamos juntos, a revisar lo que tengamos que revisar para poder seguir adelante y si es que se han producido distorsiones, hacer también las correcciones necesarias, porque es imposible en el desarrollo de una política económica, no tener errores o no producir esas distorsiones en determinados sectores o en determinadas unidades o en determinados rubros.
Por eso, quiero decirles en este Día de la Industria, que es el 2 de septiembre…Me enteré por qué es el 2 de septiembre: cuando visité Santiago del Estero -por ahí estaba divisando al Gobernador, Gerardo Zamora, muy buen gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora- para inaugurar un maravilloso centro cultural en Santiago del Estero, allí se conmemoraba, en un salón lindísimo, lo que fue la primera exportación argentina que fue el 2 de septiembre de 1587, y que era de una misión jesuítica. ¿Y a dónde era esa primera exportación? Al Brasil. Esa primera exportación argentina desde Santiago del Estero, ese 2 de septiembre, por eso se conmemora ese día el Día de la Industria fue al Brasil. Y creo que fue un hilado, unos ponchos que se tejieron. Se constituyó esa en la primera exportación argentina.
Miren las cosas que han pasado de una Argentina que desde Santiago del Estero exportaba al entonces Imperio del Brasil, nosotros tampoco éramos Argentina, éramos Virreinato del Alto Perú.
Todo esto revela, entonces, nuestra potencialidad y también los altos y bajos que hemos tenido en estos largos años, que no son 200, sino como todos vemos son un poco más de 200. El mundo avanza a pasos agigantados.
Yo debo decirles algo: la globalización, que hace unos años me parecía como una amenaza, hoy la veo como una inmensa oportunidad para la República Argentina.
Yo creo que y para finalizar, en este tercer centenario, vamos a ver un mundo en el cual van –y lo charlábamos con el director de la FAO- a confluir, por un lado, un desarrollo tecnológico sin par que se patentiza en el lugar, digamos, más sofisticado y que más llama la atención en el mundo de las telecomunicaciones a través de todos esos aparatitos sofisticados que hoy podemos manejar y comunicarnos y hacer cosas y demás y, por el otro lado, el reclamo de alimentos que va a ser también la clave de este siglo XXI. Alimentos que no va a alcanzar con la producción –y lo repito y lo quiero repetir para que se grabe en la mente de todos y cada uno de nosotros- así se cultivaran todas las superficies posibles cultivables del mundo; en el año 2050 no va a alcanzar la producción en materia de alimentos. Por lo tanto, la intervención de la ciencia y la tecnología en la producción de esos alimentos para multiplicarlos, va a ser imprescindible.
Nosotros estamos muy adelantados con respecto al resto del mundo en este país. Con una ventaja: un país maravilloso con su tierra, con un crecimiento vegetativo que nos acerca más a los países europeos que a otros países, lo cual nos permite un excedente más que importante también en esta materia y, por lo tanto, nos convierte en un actor principalísimo en este siglo XXI, de una manera diferente a como lo fuimos a inicios del siglo XX en donde nos sobraban 6 millones de argentinos.
Ahora no queremos que nos sobre nadie de los 40 millones; queremos ser actor principalísimo del siglo XXI, con los 40 millones de argentinos adentro. Este es el gran desafío que tenemos y tenemos que hacerlo juntos, el sector de la producción con el sector de la industria y también, con el sector de los servicios. Porque también es cierto que, debido al avance y desarrollo tecnológico, llega un momento en que únicamente con el sector industrial no alcanza para generar la cantidad de puestos de trabajo que necesitamos y por eso también necesitamos del sector de servicios.
Por eso también estamos dándole una gran importancia a todo lo que es el sector de turismo, a todo lo que es el sector de servicios informáticos, a todo lo que es el sector de contenidos audiovisuales, porque son grandes generadores e intensivos generadores de mano de obra.
Por eso, no hay que pelearse con nadie. Al contrario, hay que sumar a todos, porque los necesitamos a todos para hacer esa Argentina que todos soñamos.
Yo estoy convencida de que militemos en el partido que militemos o en el sector o en la historia que tengamos porque todos tenemos historia, después de todo, nadie ha nacido de un repollo y yo desconfío de los que no tienen historia, no sé qué estarían haciendo, yo desconfío, no es que quiera que todos tengan mi historia, pero yo creo que todos en algún momento tienen que haber estado en algún lado. Y lo importante creo que es saber en qué lado estamos ahora. Y yo creo que el lugar en el que todos nos encontremos, sea este país que estamos construyendo, esta Argentina que se ha convertido en una de las más importantes productoras en muchísimos rubros, una país que es el que más computadoras ha distribuido entre sus educandos, un país que destina el 1,2 por ciento de su PBI al programa de la Asignación Universal por Hijo, que es un programa social absolutamente transparente, que ha logrado emancipar el clientelismo electoral porque nadie depende, simplemente basta que acredite ante una oficina de la ANSES su calidad de desocupado, para obtener ese beneficio para sus hijos a cambio, nada más ni nada menos, de que lo envíe al colegio y además, tenga su Libreta Sanitaria.
Y además, una ecuación que le gusta decir siempre a nuestro ministro de Economía y que también ha sido clave –y aquí termino con lo que empecé-, el Fondo Monetario: en el año 2003, la Argentina destinaba el 5 por ciento de su Producto Bruto Interno a pagar la deuda y solamente el 2 a la educación; hoy destina el 2 por ciento de su PBI a pagar la deuda y el 6.47 a la educación. Ha habido un cambio más que importante.
El retorno de nuestros científicos. Una Argentina que formaba a sus hombres y mujeres en las universidades públicas y gratuitas y que luego se iban por falta de oportunidades o que mandaba a lavar los platos a los científicos del CONICET. Hoy tenemos a nuestros científicos retornando al país, a nuestros jóvenes renovando las plantas de nuestros científicos en CONICET, en la Comisión Nacional de Energía Atómica. En fin, un país en el cual dan ganas de vivir en él.
Cuando el otro día veía un cartel de argentinos que estaban en España, concretamente, con un inmenso cartel que salió creo en la portada de un diario porteño que decía “Cristina ayudanos a volver”. Yo me acordaba que cuando era senadora y volvía del Senado a la noche a mi casa, pasaba por el Consulado de España ubicado allí en la calle Guido, si mal no recuerdo, y veía colas y colas de argentinos, coleros, algunos con carpitas, otros cobrando para poder hacer la cola y para obtener una visa, digo bueno, seguramente nos hemos equivocado, seguramente hemos cometido muchos errores, pero creo que el rumbo y el camino en general, porque nada es perfecto ni nadie es perfecto, es el correcto y es el adecuado.
Quiero decirles a esos argentinos que por ahí no necesitan pedir volver, porque en realidad esta siempre ha sido su casa, la Argentina, que alguna vez no le dio la oportunidad y que ahora quiere volver a darles la oportunidad, no solamente a los que están aquí, sino también a los que se fueron.
Por eso, quiero agradecer las palabras del señor titular de la UIA; quiero agradecer también la presencia de los rectores de nuestras universidades nacionales. Hecho inédito también: por primera vez estamos articulando entre e conocimiento de nuestras universidades entre la ciencia y el sector empresario. Siempre había en las universidades una cierta aprehensión a vincularse con el sector económico, como si esto no fuera lo suficientemente santificado, como si hubiera una suerte de pecado original mezclar conocimiento y ciencia con dinero y que sin recursos nadie pueda investigar nada y sin conocimiento tampoco nadie pueda avanzar demasiado en un mundo como el de hoy.
Por eso también, la presencia de nuestras universidades en estos lugares, en estos espacios, no solamente en lo protocolar o en una cena, sino en proyectos concretos, en asesoramientos concretos, en proyectos con empresas argentinas, es para nosotros también y a mí especialmente también como egresada de la universidad pública nacional, un gran logro.
También, haber logrado un mejoramiento en las condiciones de nuestras universidades, de nuestros trabajadores.
En fin, la verdad que yo, pese a lo duro que muchas veces tiene uno en esta tarea, por cuestiones institucionales, naturales a un cargo tan importante como el de presiente y también por alguna que otra cuestión personal, digo, bueno, por lo menos estamos llevando a cabo lo que siempre soñamos, por lo menos, lo que yo siempre soñé: ayudar a que mi país vuelva a ser lo que alguna vez fue. Ese es mi sueño y que, en todo caso, nos recuerden a todos nosotros, no solamente a esta Presidenta, sino a todos los hombres y mujeres que en distintos estamentos, como empresarios, como académicos, como trabajadores, formamos la parte de lo que yo digo la Generación del Bicentenario para que nuestros hijos y nuestros nietos se sientan orgullosos de sus padres y de sus predecesores.
Ninguna nación, ninguna sociedad puede subsistir o crecer si no tiene orgullo de ser y pertenecer.
Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes esta noche, festejar junto a todos ustedes el Día de la Industria y convocarlos a ir por más, siempre por más.
Muchas gracias y muy buenas noches a todos y a todas. (APLAUSOS)

ARGENTINA “Queremos ser un actor principalísimo del mundo, con los 40 millones de argentinos adentro”, afirmó la Presidenta en la cena de la UIA

Viernes, 02 de Septiembre de 2011
“Queremos ser un actor principalísimo del mundo, con los 40 millones de argentinos adentro”, afirmó la Presidenta en la cena de la UIA

La presidenta Cristina Fernández participó de la cena que realizó esta noche la Unión Industrial Argentina por el Día de la Industria. “Tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes, para no arruinar las bases del desarrollo argentino, que hemos construido con tanto esfuerzo”, remarcó la jefa de Estado respecto a las negociaciones entre empresarios y trabajadores. “Necesitamos mas inversión. Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde 2003 no solo las vamos a mantener, sino también a profundizar”, señaló. El acto se desarrolló en la Megamuestra Tecnópolis, en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires.
La presidenta Cristina Fernández fue esta noche la principal oradora de la cena por el Día de la Industria, tras la apertura del acto por parte del presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren. La acompañaron los ministros de Industria, Débora Giorgi, y de Economía, Amado Boudou, del Interior, Florencio Randazzo, de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, de Planificación, Julio De Vido, de Trabajo, Carlos Tomada, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli
La presidenta Cristina Fernández afirmó que la coincidencia en las expresiones de los industriales y del gobierno nacional “revela un salto cualitativo de todos. De los que nos toca tener la responsabilidad de conducir los destinos de una nación, y de los que son elegidos también para llevar adelante las políticas del sector”. Señaló que el discurso del titular de la UIA, José de Mendiguren, “ha sido un discurso con una concepción colectiva y nacional”. Y consideró que la coincidencia “no es el triunfo de cosas que venimos llevando adelante, es un triunfo de los argentinos, de la marca nacional, de los que permitieron esto que es Tecnopolis”.
La jefa de Estado aseguró que “la Agentina ha sido una película apasionante por momentos, trágica por otros, pero que está en nosotros que esta película siga incorporando fotogramas y siga incorporando actores”.
Recordó que ayer se cumplieron 55 años del ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional. “En el momento que ingresamos al FMI la cuota que se nos fijó era casi similar a la cuota de la República Federativa del Brasil. Hoy somos el 30% de la economía del Brasil, que se ha convertido en uno de los gigantes de la economía mundial”, destacó.
En referencia a la diferencia con ese momento histórico, puntualizó que “éramos uno de los cinco países que fabricaba aviones a propulsión; el Rastrojero, la industria nacional, éramos una economía pujante, con un fuerte mercado interno”. “Son las cosas que hoy están aquí, como piezas de museo, y yo quiero que dejen de ser piezas de museo, y se conviertan en fotogramas de la película que tenemos que construir con desarrollo y con innovación productiva”, enfatizó.
Asimismo, la Presidenta remarcó que la muestra Tecnópolis “es el símbolo de lo que queremos ser en el tercer milenio”. Sostuvo que los argentinos deben “superar antinomias falsas, si el agro o la industria; el mercado interno o la exportación. Es falso, todo sumado, sumándole ciencia y tecnología”.
Afirmó que “no hay una única estrategia, es una suma de muchas estrategiaas, donde tenemos que ir sector por sector, viendo nuestras ventajas relativas, donde se necesita más Estado, donde se necesita más mercado”. En ese sentido, detalló algunas de las metas del Plan 2020: “que la inversión llegue al 28% del PBI, para duplicar el producto industrial, crear un millón y medio de empleos, sustituir el 55% de nuestras importaciones”.
Subrayó algunos logros de la economía, en los últimos tiempos, entre los que rescató la inauguración de una fábrica de Lacoste en San Juan, la producción de Lenovo en Tierra del Fuego, o la instalación del país de la fábrica de teléfonos Black Berry.
“Cuando hablo de industrializar la ruralidad que es una de las claves más importantes en el tiempo que se viene. Hacer participar al productor primario en la cadena, en los eslabones que le siguen, para generar trabajo en origen, para evitar el despoblamiento del campo. Y lograr a través de un entramado de pequeñas y medianas empresas, mejorar la distribución del producto”, afirmó Cristina Fernández.
También destacó que “el sector industrial por primera vez está participando en la exportación por encima de las manufacturas de origen primario y de las exportaciones de productos primarios”.
En otro tramo de su discurso, la Presidenta anunció que el mes pasado se logró una recaudación impositiva de 46.777 millones de pesos, con una variación del 35,4% respecto al mismo mes del año anterior. En ese sentido, destacó que se logró “record del IVA, y también un record de la participación del sector industrial, que participa en un 43% en el IVA”.
Negociaciones entre empresarios y trabajadores
Más adelante, la Presidenta de la Nación, aseguró que “no hay intereses más coincidentes que el de los empresarios con los trabajadores. Tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes, para no arruinar las bases del desarrollo argentino, que hemos construido con tanto esfuerzo”.
Como ejemplo, comentó que en 2003, las heladeras nacionales que se vendían eran 32%, el 68% eran importadas, mientras que en 2010, el 69% son nacionales. Señaló que la tarea comenzada por el ex presidente Néstor Kirchner “permitió que los teléfonos celulares, que en 2008 el 98% eran importados; hoy el 70% se producen en Argentina. Pero para hacer esto con los celulares, primero hubo que hacer lo de las heladeras”.
“Tenemos que aprender a tener paciencia. Nuestra historia pendular, hacía que todos pensaran que tenían que aprovechar la oportunidad y hacer la America en un año o dos. Creo que estamos aprendiendo que las cosas son paso a paso”, enfatizó.
Asimismo, la jefa de Estado consideró que “un sector, por más rentabilidad que tenga, es imposible que sea solo ese sector que tenga rentabilidad y el resto no. Siempre se truncaron los procesos que vivíamos por una inestabilidad institucional, que tenía que ver con la falta de justicia y equidad”.
Cristina Fernández destacó que “hoy somos uno de los países modelo en el mundo en desarrollo de software. Software va a necesitar todo: lavarropas, heladeras, televisores. Nosotros tenemos la suerte de tener una materia prima y recursos humanos, que son únicos en el mundo”. Resaltó que en pocos días se inaugurarán las oficinas de la primera empresa argentina que compra una empresa norteamericana de software.
“Yo siempre soñé con esas cosas. Pero parecían sueños”, afirmó. “Tengo muchas esperanzas, pero no esperanzas basadas en ilusiones, sino en realidades”, destacó.
La Presidenta señaló que “con los únicos que tenemos que confrontar es con los problemas que tenemos, discutirlos y solucionarlos de manera viable”. Recordó que en 2008 y 2009 se “puso a prueba el modelo”. “En aquella oportunidad tuve reuniones con trabajadores, que con lo que pasaba en el mundo, había fundados temores de cómo podía impactar en el mercado de trabajo”, remarcó. Y destacó que en ese momento pidieron confianza en las medidas que tomó el gobierno, las cuales finalmente fueron las acertadas.
En referencia a los trabajadores, sostuvo que se va “a seguir sosteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores, porque la demanda agregada es clave para que siga habiendo oferta”. “Necesitamos mas inversión. Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde 2003 no solo las vamos a mantener, sino también a profundizar”, aseveró. “Y en las cosas que hemos tenido errores, los vamos a revisar”, admitió la presidenta.
Los desafíos de la globalización
En otro tramo de su discurso, la Presidenta de la Nación afirmó que “el mundo avanza a pasos agigantados. La globalización que hace años me parecía una amenaza, hoy la veo como una inmensa oportunidad para la República Argentina”. “En este tercer centenario vamos a ver un mundo donde van a confluir por un lado un sector tecnológico muy sofisticado; y por otro lado el reclamo de alimentos, que no van a alcanzar con la producción, así se cultivaran todas las superficies cultvables del mundo”, explicó.
Sostuvo en ese sentido que “la inclusión de tecnología va a ser fundamental. Nosotros somos un país que está avanzado, lo cual nos ubica como un actor principalísimo en el mundo”. Dijo que no pretende un país como el de principios del siglo XX “donde nos sobraban 6 millones de argentinos”. “Queremos ser un actor principalísimo del mundo, con los 40 millones de argentinos adentro. Y lo tenemos que hacer juntos, el sector industrial, con el sector agropecuario, y con el sector de servicios también”, enfatizó.
La jefa de Estado consideró que “no hay que pelearse con nadie. Hay que sumar a todos, porque los sumamos a todos, para hacer esa Argentina que soñamos. Militemos con el partido que militemos, todos en algún momento tienen que haber estado en algún lado. Yo quiero que el país en el que nos encontremos sea este país que estamos construyendo”.
Destacó que el país “destina el 1,2% del PBI a la Asignación Universal por Hijo, que es un programa social absolutamente transparente”. Remarcó que “en el año 2003, la Argentina destinaba el 5% de su PBI a pagar la deuda, y solo el 2% a la educación; hoy dedica el 2% a la deudca, y el 6,17% a la educación”.
“Cuando el otro día veía un cartel de argentinos que estaban en España, “Cristina ayudanos a volver”. Yo me acordaba que cuando volvía a mi casa siendo senadora, pasaba por el consulado español, eran colas y colas pidiendo una visa. Seguramente nos hemos equivocado, hemos cometido errores, pero el rumbo general es el correcto y el adecuado. Esos argentino no deben pedir volver, porque esta siempre ha sido su casa, y quiere darles la oportunidad no sólo a los que están aquí, sino a los que han decidido irse”, comentó.
Por último, la Presidenta, afirmó que su intención es “ayudar a que nuestro país, sea lo que alguna vez fue: ese es mi sueño”. “Ninguna sociedad puede crecer si no tiene orgullo de ser y pertenecer”, enfatizó. Y convocó a todos “a ir por más, siempre por más”.
Durante la cena, se sentaron junto a la jefa de Estado, de Mendiguren, parte de su gabinete, y los miembros del comité ejecutivo de UIA, Federico Nicholson, Juan Carlos Sacco, Guillermo Moretti, Adrián Gauna, Cristiano Rattazzi, Juan Carlos Lascurain y Adrián Kaufman.
También compartió la mesa con la Presidenta, el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
La jefa de Estado había anunciado que participaría de esa cena, el viernes pasado durante su discurso en el Consejo del Salario Mínimo.
El 2 de septiembre se conmemora el día de la industria, porque en la misma fecha pero en 1587 zarpó del puerto de Buenos Aires la carabela San Antonio rumbo a Brasil, con tejidos y bolsas de harina producidos en Santiago del Estero. Fue la primera exportación de lo que luego se llamaría Argentina.

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