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ARGENTINA Cena en honor del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena en honor del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ DURANTE LA CENA EN HONOR DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, NICOLÁS MADURO Y LA COMITIVA QUE LE ACOMPAÑA EN VISITA OFICIAL, EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO, CASA ROSADA.
Muy buenas noches a todos y a todas; señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, querido amigo y compañero Nicolás Maduro Moros; primera combatiente de la Patria, su compañera Cilia Flores, no te has elegido título tampoco. Y se acuerdan que cuando era la Primera Dama, no me gustaba que me dijeran Primera Dama, entonces era la Primera Ciudadana, me acuerdo, pero la verdad que me mataste el punto con esto de la primera combatiente de la Patria. (APLAUSOS).
La verdad que una noche de muchas emociones, un día de muchas emociones, de muchos recuerdos. Hoy en mi despacho, Nicolás miraba los cuadros colgados y me pregunta: “¿quién es ese de barba?”, que está a la entrada de mi despacho. Para los visitantes, para la comitiva que lo acompaña que no pudieron todos tal vez entrar a mi despacho tengo a los Padres de la Patria en el despacho. Creo que era necesario identificar claramente, cuando un entra a ese lugar, que estaba en la República Argentina. Y me pregunta: “¿Quién es ese barbudo?”. “Ese barbudo es Martín Miguel de Güemes” – le digo,- “y quien está al lado de él es su hermana “Macacha” Güemes, otra patriota ilustre. (APLAUSOS).
Y le cuento que eran de una familia patricia de Salta y que él, con las montoneras, de Martín Miguel de Güemes, y ahí –luego- viene el nombre posterior, en el siglo XX, de ahí se toma, con gauchos mal comidos, descalzos, sin ningún tipo de armas, en realidad tenían las mejores armas: las convicciones y el profundo amor a la tierra, a su tierra y a quererla ver liberada. Después le indiqué el nombre de mi preferido: Belgrano. “Pero – le dije – mirá sin el barbudo cuidando con sus montoneras en guerra de guerrillas, porque no tenían poder para enfrentar en combate convencional al ejército español, sino en guerra de guerrillas, si no hubiera sido por ellos en el norte, si no hubiera sido por el triunfo de Belgrano en las batallas de Salta y Tucumán, este otro que está aquí – y que está hoy en tu pecho – el General San Martín, que está entre Güemes y Belgrano, jamás hubiera podido cruzar la cordillera de Los Andes para libertad pueblos y encontrarse con otro libertador de pueblos, como fue Simón Bolívar”.
Porque la historia – y esto tenemos que aprenderlo – no se escribe a partir solamente de un solo hombre, si no de una conjunción de hombres y mujeres, algunos sobresalen más que otros por su natural capacidad, pero además, todos, necesitan de la base insustituible del pueblo que los acompañe en sus luchas. Se puede ser muy lucido, se puede ser muy patriota pero hay que saber convencer a un pueblo como, por ejemplo, lo hizo Manuel Belgrano y le comentaba también, a él que le gusta tanto escuchar historia y a Hugo también, como le gustaba, que antes de dar las batallas de Salta y Tucumán, Belgrano incendió la provincia de Jujuy, la destruyó en el famoso Éxodo jujeño para no dejar nada y desobedeció las órdenes que desde aquí, de Buenos Aires, se le impartían para retirarse y no presentar batalla ante el invasor español, las desoyó. Afortunadamente las desoyó y pudo liberar esas batallas decisivas para que luego se iniciara la campaña de la liberación.
Y en ese lugar, del Museo del Bicentenario, donde podemos divisar, desde aquí abajo, la Casa Rosada, hoy engalanada con los colores de la bandera venezolana, o de la Gran Colombia, como le gustaba decir a Hugo Chávez, en este Museo del Bicentenario en el que hemos querido los argentinos conmemorar la totalidad de la historia, porque la historia no es una fotografía, es una totalidad con todas sus marchas y contramarchas, sus claros y sus oscuros, sus balances y, finalmente, sus síntesis.
Y decía que esta es una noche de recuerdos pero también es una noche de futuro. Es una noche de futuro porque nos convoca también el porvenir; nos convoca la lucha de estos 200 años de estos hombres y mujeres como Martín Miguel de Güemes, como su hermana, como Belgrano, como San Martín, como en el siglo XX, Perón y Evita aquí en este magnífico cuadro a nuestras espaldas, como Néstor y como Hugo y como los que vendrán y como esos miles de jóvenes que hoy estaban en All Boys o te saludaban por la calle.
Son iguales a otros miles de jóvenes en distintos países del mundo que hoy están reclamando cambios profundos, cambios de un mundo que requiere nuevas ideas, nuevos paradigmas, nuevos modelos, nuevos valores.
Queremos construir y reconstruir entre todos y que aquí, en la América del Sur, como vos bien lo indicabas, hay un siglo XXI que nos ha encontrado mucho mejor parados que el XIX y el XX afortunadamente.
Pero también dependerá de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad para poder superar las adversidades, las dificultades, los palos en la rueda y el odio también, como señalabas. Odio que hay en muchas partes pero que hay que responderle con amor y con gestión, fundamentalmente con gestión y con gobierno.
Porque si uno se detiene a contestar, si uno se detiene a ver como contrarresta, como hace una marcha contra otra, se pierde tiempo, energía en las cosas que realmente tenemos que hacer y que es todos los días como presidentes, como presidentas, como ministros, como ciudadanos y ciudadanas levantarnos todos los días y pensar qué puedo hacer hoy para que mi país, mi pueblo, mi ciudad, mi provincia sea mejor que ayer. Esa es la misión que tenemos todos.
Y claro, hay gente que tiene tiempo para otras cosas; bueno, nosotros no tenemos tiempo para esas otras cosas. Tenemos tiempo y tenemos que dedicar todo nuestro esfuerzo, toda nuestra actitud, todos los recursos con los que contemos, precisamente para lograr y consolidar esta inclusión, este continente que ha tenido una transformación en la última década impresionante.
Lo charlábamos hace pocos días cuando también nos acompañaba la Presidenta de la República Federativa del Brasil, la compañera Dilma Rousseff, los formidables adelantos, el salto cualitativo y cuantitativo que ha dado la región. Esto exige un compromiso mayor de todos y cada uno de nosotros.
Hoy, en cada uno de esos 12 convenios que firmamos, más todos los compromisos y la tarea que nos queda por delante, ese es el mejor homenaje que se le puede hacer al barbudo, a Belgrano, a Rosas, a Perón, a Yrigoyen, a Chávez, a Néstor y, por sobre todas las cosas, al pueblo. Porque, en definitiva, ellos lucharon por la libertad de sus pueblos y por las grandezas de sus naciones.
Así que, yo invito a todos los presentes a que brindemos, a que brindemos por estos 200 años de historia, a que brindemos por todos los hombres y mujeres que a lo largo de estos 200 años de historia, en distintas circunstancias, han sabido afrontar el desafío y el reto de la historia y estar a la altura de ese reto; brindar por nuestros países, por Venezuela, por Argentina, por sus pueblos, por la UNASUR, por MERCOSUR, por todos y cada uno de estos americanos y americanas del Sur que yo creo que están decididamente convencidos de que nuestra hora es hoy y que no hay que demorar esta marcha que se emprendió hace 200 años y que debemos redoblar ese paso.
En nombre de todos esos, salud y muchas gracias a todos y a todas por acompañarnos!
¡Salud, Nicolás! (APLAUSOS)

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ARGENTINA “Los americanos del sur estamos convencidos que nuestra hora es hoy”, aseguró Cristina Fernández

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Miércoles, 08 de Mayo de 2013
“Los americanos del sur estamos convencidos que nuestra hora es hoy”, aseguró Cristina Fernández

La Presidenta de la Nación ofreció una cena en honor y condecoró a su par de Venezuela, Nicolás Maduro, en el Museo del Bicentenario de la Casa de Gobierno. La Jefa de Estado exaltó la figura de los próceres y sostuvo que a ambas naciones las “convoca el porvenir”.
La presidenta Cristina Fernández aseguró que el de hoy “es un día de muchas emociones y muchos recuerdos”. Comentó que el presidente venezolano Nicolás Maduro le había preguntado por uno de los cuadros de su despacho, el de Martín Miguel de Güemes, y respondió que el patriota junto a sus gauchos “tenían las mejores armas: las convicciones y el profundo amor a la tierra y a querer verla liberada”.
La Jefa de Estado consideró que “la historia no se escribe a partir de un solo hombre, sino de la conjunción de hombres y mujeres”, entre los que destacó la figura de Manuel Belgrano, al realizar el Éxodo Jujeño y encabezar los triunfos patriotas en las batallas de Tucumán y Salta.
La Primera Mandataria aseguró que el Museo del Bicentenario se propone “conmemorar la totalidad de la historia, porque la historia no es una fotografía” y afirmó que en la historia hay “idas y vueltas”.
Asimismo, sostuvo que “es una noche de futuro, porque nos convoca el porvenir”, al tiempo que también se debe honrar “la lucha de estos grandes hombres como Martín Miguel de Güemes, como Belgrano, San Martín, como Perón, como Néstor y como Hugo, y como los que vendrán”.
Respecto al acto que encabezó Maduro por la tarde, Cristina Fernández señaló que “como esos miles de jóvenes que hoy estaban en All Boys, son iguales a otros jóvenes que hay en todo el mundo, que reclaman cambios, nuevas ideas”.
En ese sentido, afirmó que “estamos en un siglo XXI que nos encuentra mucho mejor parados que el XIX Y el XX”. Pero admitió que el nuevo siglo “también requiere de nuestra capacidad para superar todos los obstáculos, los palos en la rueda y el odio también”.
“Si uno ve como se pone a responder, a hacer una marcha contra otra, se pierde mucho tiempo de lo que tenemos que hacer como funcionarios, como ciudadanos, que es levantarnos cada día y ver qué puedo hacer para que mi país, mi provincia, mi ciudad sean mejor que ayer”, afirmó la Presidenta.
La Jefa de Estado resaltó que “el continente ha tenido un avance en la inclusión impresionante”. “Hoy en cada uno de esos doce convenios que firmamos, mas toda la tarea que queda por delante, es el mejor homenaje que se le puede hacer al barbudo (por Güemes), a Belgrano, a Perón, a Rosas, a Chávez y a Néstor (Kirchner), y por sobre todas las cosas al pueblo, porque ellos lucharon por la felicidad de sus pueblos y la grandeza de nuestras naciones”, enfatizó.
Por último, la Mandataria brindó “por todos los hombres y mujeres que en estos 200 años de historia han sabido enfrentar el reto de la historia y estar a la altura de ese reto”. Y concluyó con un brindis “por todos y cada uno de estos americanos del sur que yo creo que están convencidos que nuestra hora es hoy y que no debemos detener más esa historia que se inició hace 200 años”.
Antes de los discursos, Cristina Fernández condecoró al presidente venezolano, Rafael Maduro, con el collar de la Orden del Libertador General San Martín.
Acompañaron a los mandatarios la esposa de Maduro y “primera combatiente” de la patria venezolana, Cilia Flores, los cancilleres de Venezuela, Elias Jaua, y de Argentina, Héctor Timerman, el jefe de gabinete argentino Juan Manuel Abal Medina, y los ministros de Energía venezolano, Rafael Ramirez, y de Planificación argentino, Julio De Vido.

ARGENTINA Cena en honor de la Presidenta de la República de Brasil, Dilma Rousseff: Palabras de la Presidenta de la Nación

Cena en honor de la Presidenta de la República de Brasil, Dilma Rousseff: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA CENA EN HONOR DE LA PRESIDENTA DE LA REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, DILMA ROUSSEFF, Y SU COMITIVA, EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO, CASA ROSADA
Muchísimas gracias buenas noches a todos y a todas.
Querida amiga y compañera Presidenta de la República del Brasil, Dilma Rousseff y a la distinguida comitiva que la acompaña; señores gobernadores de las distintas provincias argentinas; señores legisladores; señores empresarios y empresarias; también diviso desde aquí a artistas e intelectuales que nos acompañan en esta noche tan especial: quiero agradecer la presencia de todos ustedes y, fundamentalmente, confirmar cada una de las palabra, de las ideas que ha esbozado Dilma y que tienen que ver con la historia de la región y con la historia de nuestros propios países.
Yo digo que cuando hay dificultades, cuando hay diferencias, que siempre las hay, lo bueno es recordar la historia de dónde venimos, cómo estábamos y qué hicimos en estos diez años.
Porque tal vez allí, podamos encontrar las claves de cómo superar diferencias y lo que es más importante, poder profundizar la integración en una nueva reformulación de alianza estratégica, porque está muy claro que el mundo no es ni el de la década de los 90, del neoliberalismo, que realmente condujo a nuestros países a situaciones sociales, económicas e institucionales muy malas…
Yo recordaba hoy con el ministro de Industria, que durante los años 90, Argentina tenía superávit comercial con Brasil y, sin embargo, social y económicamente nos iba como el Demonio, por utilizar una frase generosa y algún eufemismo.
Y entonces creo que este mundo que hoy tenemos y que se ha derrumbado estrepitosamente, donde se nos planteaba como ideales o modelos de crecimiento a los países en desarrollo y se nos designaba a muchos de nosotros como gobiernos populistas, hemos podido, en estos diez años, en esta década ganada, desarrollar modelos virtuosos de crecimiento económico e inclusión social.
Por eso son virtuosos, porque también durante la década de los 90, la Argentina creció en términos económicos pero no en inclusión social.
Pero, ¿por qué digo esto? Es importante ver qué fue lo que pasó en estos diez años que nos permitió crecer de manera armónica.
Recién Dilma reconocía la labor de esos dos gigantes que fueron Lula y Néstor Kirchner. (APLAUSOS)
¿Por qué dos gigantes? Porque comprendieron que durante mucho tiempo, tal vez durante centurias casi, intereses que no vale la pena nombrar pero que todos ustedes saben cuáles son, les interesaba mantenernos enfrentados, divididos y casi como con intereses contrapuestos entre Argentina y Brasil.
El gran mérito de esos dos hombres, fue demostrar, precisamente, que se podía hacer otra política en cada uno de nuestros países y que además era necesario integrar definitivamente el MERCOSUR porque la suerte de uno y de otro país, estaban indisolublemente vinculadas y atadas.
Lo cierto es que en estos diez años, más allá de balanza comercial más o menos en superávit, más o menos, hemos crecido como nunca lo habíamos hecho en términos económicos y, además, hemos incluido a millones de compatriotas que no accedían a los servicios básicos de educación, de salud, de vivienda y de trabajo.
En el caso de Argentina tal vez más dramáticamente con el peso inconmensurable de una deuda externa que estrangulaba a la economía argentina y que nos obligó a realizar la reestructuración de deuda soberana más importante de la que se tenga memoria.
Hoy, se está hablando ya en todo el mundo de los planes de austeridad, de restricciones sociales y económicas, no están dando resultado y estamos viendo cómo se ha desmoronado Europa y los grandes países desarrollados que ponen a prueba la fortaleza de nuestros modelos.
¿Cuál es la gran prueba que afrontamos como responsables de las dos economías más importantes de la América del Sur, responsabilidad que no es solamente frente a nuestras sociedades, a nuestros pueblos, sino a toda la región?
Yo siempre digo que quien más arriba está, más responsabilidades tiene frente al conjunto de sus compatriotas o de quienes viven en una misma región.
Y yo creo que eso nos va a obligar a replantear y a reformular esta integración de una manera más densa, más profunda que tiene que ver con asociarnos, no solamente y vernos como clientes o ver cómo vendemos a un lado o al otro. Al contrario, creo que tenemos que aunarnos en investigación, en ciencia, en tecnología, en conocimiento para realmente conducir al conjunto de la región a un modelo de integración que no solamente pude ser el MERCOSUR, sino que tiene ser toda la América del Sur.
No es voluntarismo lo que estoy planteando, es sentido común e inteligencia. No inteligencia de creerme la más inteligente o que soy la que encontró el agujero al mate, como decimos aquí en la Argentina.
De ninguna manera, es simplemente una observación realista de cómo está el mundo y de las posibilidades que tiene la región por recursos naturales, por capacidades intelectuales, por los millones que todavía quedan por incluir, que no son solamente ciudadanos, sino también son usuarios y consumidores que tenemos que incluir en nuestros mercados y que tenemos que lograr, además, que consuman cada vez más nuestros propios productos, no solamente en materia de alimentos y primarios, sino también en productos de alto valor agregado.
Creo que era Napoleón el que decía que un ejemplo explica las cosas mejor que mil discursos. Hoy cuando estábamos compartiendo la reunión con la presidenta del Brasil, le relataba una experiencia de un empresario argentino, propietario de un laboratorio, que nos contaba…Ustedes saben que la Argentina es el único país que está produciendo hoy anticuerpos monoclonales, que son los insumos básicos para producir productos farmacéuticos oncológicos, o sea, para la lucha contra el cáncer.
Para que ustedes tengan una idea, aún estando produciendo esto, todavía tenemos un déficit comercial con los grandes países desarrollados que producen esto, de 215 millones de dólares anuales.
Este empresario, que hoy no nos acompaña porque está fuera del país y se disculpaba por ello, nos contaba que ha realizado una asociación estratégica con uno de los más importantes laboratorios brasileros, que va a invertir más de 100 millones de dólares, para transferir tecnología argentina y que también Brasil pueda producir anticuerpos monoclonales.
Y fíjense ustedes que estoy hablando de una actividad donde la ciencia, donde la investigación y la tecnología alcanzan su máxima expresión. Convengamos que toda la actividad farmacéutica y de laboratorios exige de un altísimo grado de capacitación en todos los recursos humanos.
Por lo tanto creo que esta asociación en una actividad que siempre ha sido casi patrimonio exclusivo de los países desarrollados…
Recuerdo en Roma, si me perdonan la digresión, una anécdota de Lula conmigo, habíamos sido ambos invitados por la FAO a la famosa conferencia contra el hambre, y estaba en ese momento una gran discusión con los biocombustibles y con declarar la Mazonía propiedad, patrimonio de la humanidad y Lula andaba muy enojado, con justa razón, por estas cosas y dijo que él estaba dispuesto a declarar a la Mazonía patrimonio de la humanidad si también los grandes laboratorios medicinales del mundo declaraban patrimonio de la humanidad a las patentes medicinales. Porque, en definitiva, era…(APLAUSOS)
Lo recuerdo porque despertó un gran aplauso como ahora de quienes estábamos escuchándolo y, en realidad, esto nos enseña un poco, me parece, lo que debemos hacer, no solamente en el campo de la industria farmacéutica, a la que tomé como ejemplo, sino en el caso de la biotecnología, sino también en el caso, y lo hemos charlado hoy mucho, de la industria automotriz.
Yo lo decía ayer en la inauguración de una fábrica que tanto en Brasil como en Argentina, las terminales automotrices, sé que hay empresarios de ellas hoy aquí, ninguna es de origen ni brasilero ni argentina, sí el sector autopartista.
Decía entonces que una cosa interesante sería explotar todo este conocimiento que tenemos en materia de software, de nanotecnología y también asociados con Brasil, pedirles a estas grandes automotrices, que tienen fantásticas ganancias aquí en nuestros países y que estamos muy contentos que ganen dinero, pero queremos también que inviertan en ciencia y tecnología, en autopartes de gran valor agregado, por lo menos una parte, para integración nacional, pero no solamente de fierros, sino también de alto valor agregado.
Por eso, estos son algunos de los ejemplos y además también, obviamente, reconocer el potencial y el volumen de la economía brasilera, una de las más importantes del mundo, Brasil tuvo una suerte que no tuvo la Argentina, que aún con distintos gobiernos, concibieron a la industria como un eje fundamental a diferencia de los que nos pasó a nosotros que derrumbaron todo el sector industrial argentino.
Hoy Dilma me preguntaba que habíamos sido el quinto país del mundo a principios de siglo, y es cierto, pero éramos un país productor de materias primas. Fuimos la primera economía latinoamericana durante los años 50, el país donde se creó el primer avión a propulsión, el país donde se crearon las primeras locomotoras, se hacían locomotoras en la República Argentina y trenes, rieles de trenes que hoy no hacemos ni en Brasil ni en Argentina y que tenemos que importarlos en ambos países.
Miren todas las cosas que podemos hacer: Brasil, gran productor de hierro; nosotros, con talleres diseminados en todo el país porque la industria ferroviaria, en Córdoba, en Buenos Aires, en Tucumán, supo ser de las más importantes de Latinoamérica.
Por lo tanto y para no aburrirlos, pero quiero decirles que tenemos una inmensa tarea por delante y también una inmensa ventaja en cuanto a cómo debe ser el modelo de integración.
Porque durante mucho se nos presentó a la Unión Europea como un modelo de integración y que ese era el camino a seguir y, bueno, algunos teníamos dudas porque cuando uno renuncia a determinados instrumentos fundantes de la economía, no es conveniente para los intereses de un país.
Creo que entonces, tenemos que aprender de fallas, de errores que se cometieron en otros lados para no hacerlo nosotros, pero saber, tener la certeza absoluta, gobernantes y gobernados, empresarios y trabajadores que el único camino para seguir con el crecimiento, el único camino para seguir mejorando la calidad de vida de nuestros trabajadores que, en definitiva, son también usuarios y consumidores de nuestros productos, el único camino para que nuestros empresarios, que han crecido enormemente en estos años.
Yo desafío a los empresarios, a muchos empresarios, a todos los empresarios argentinos y brasileños cómo les ha ido en esta última década, sea en el sector productivo, sea en el sector financiero, cómo les ha ido en estos últimos diez años y cómo les iba en los anteriores años.
Entonces, una mirada inteligente, desapasionada, objetiva sobre los resultados de estas políticas, son las que nos tienen que dar las claves para enfrentar los problemas, las diferencias y encontrar las soluciones, que no pueden ser más que más integración y mejor integración. No solamente más, sino que hacerlo mejor.
Que no es fácil hacer todo esto, por supuesto que no es fácil. ¿A alguno algo en estos diez años nos fue fácil, por lo menos a los argentinos? Nada nos fue fácil, todo nos fue difícil y todavía nos siguen queriendo poner desde muy afuera palos en la rueda.
Pero creo sinceramente que podemos hacerlo y debemos hacerlo, por sobre todas las cosas, porque necesitamos hacerlo.
Nosotros mismos, nuestra región, debe ser el reaseguro para seguir el modelo de crecimiento. Esperar que vengan desde afuera las soluciones, y cuando hablo de afuera, hablo desde afuera de la región, va a ser muy difícil porque el mundo está muy complicado.
Pero tenemos un mercado amplio, demandante, con capacidades y estoy absolutamente convencida de que tanto Dilma como quien les habla y también otros gobernantes de nuestra región que integran el MERCOSUR, y aún los que no lo integran y están queriendo venir al MERCOSUR, están convencidos, precisamente, de que aquí en la región, en la patria grande, en la casa grande está la solución. (APLAUSOS)
Por eso, quiero invitar a todos a un brindis: a un brindis, en primer lugar, en honor de mi querida amiga, la presidenta Dilma Rousseff; también quiero brindar en honor a esos dos grandes hombres que fueron Néstor Kirchner y que es Inácio Lula da Silva y quiero brindar por el MERCOSUR, por la UNASUR, por la CELAC, por la democracia, por el respeto a la voluntad popular y porque nunca más nadie crea que pueden venir a vendernos espejitos de colores. Ya se terminó esa época y no compramos más espejitos de colores.
¡Salud y muchas gracias! (APLAUSOS)

ARGENTINA La Jefa de Estado aseguró que con Brasil hace falta “no solo más, sino mejor integración”

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Jueves, 25 de Abril de 2013
La Jefa de Estado aseguró que con Brasil hace falta “no solo más, sino mejor integración”

La presidenta Cristina Fernández brindó una cena en honor a su par de Brasil, Dilma Rousseff, en el Museo del Bicentenario de Casa de Gobierno. Aseguró que ambos países comparten un “modelo virtuoso de desarrollo económico e inclusión social”. Y afirmó que la región debe encarar una integración “de manera mas intensa y mas profunda”.
La presidenta Cristina Fernández sostuvo sobre la relación con Brasil que “cuando hay diferencias, que siempre las hay, lo bueno es recordar la historia, como estábamos y que hicimos en estos diez años”. Señaló que “tal vez ahí podamos encontrar claves de cómo superar los problemas, y relanzar la región en una nueva alianza estratégica”.
La Jefa de Estado sostuvo que la pasada fue una “década ganada”, con la construcción de un “modelo virtuoso de desarrollo económico e inclusión social”. “Por eso es virtuoso, porque durante la década del 90, la Argentina creció en términos económicos, pero no en inclusión social”, remarcó.
Comentó que su par brasileña, Dilma Rousseff, “reconocía la labor de esos dos gigantes que fueron Lula y Néstor Kirchner”. Afirmó que son “dos gigantes porque comprendieron que durante centurias intereses que no vale la pena nombrar, les interesaba mantenernos enfrentados, divididos y con intereses contrapuestos entre Argentina y Brasil”. “El gran mérito de esos dos hombres fue demostrar que se podía hacer otra política en ambos países, pero que era posible integrar definitivamente el Mercosur, porque la suerte de estos dos países estaba absolutamente atada”.
“Hemos crecido como nunca lo habíamos hecho y hemos incluido a millones en materia de trabajo, salud y educación”, afirmó Cristina Fernández. Aseguro que “hoy se está hablando en todo el mundo que los planes de austeridad no están dando resultados y observamos como se han desmoronado las economías de los países desarrollados”.
La Presidenta aseguró que como “las dos mas grandes economías de América del Sur”, Brasil y Argentina están obligadas a “replantear nuestra relación de manera mas intensa y mas profunda”. “Tenemos que aunarnos en materia de investigación, ciencia, tecnología, conocimiento, para conducir al resto de la región a un modelo de crecimiento, que tiene que ser no solo del Mercosur sino de toda la América del Sur”, enfatizó.
La Primera Mandataria sostuvo que la suya es “una observación realista de ver como está el mundo y de las capacidades que tiene la región por recursos naturales, por capacidades intelectuales”. Y señaló que aún se debe incluir a muchos habitantes “que son potenciales consumidores, y que tenemos que tratar de que consuman nuestros propios productos, productos con alto valor agregado”.
Comentó como ejemplo el de una empresa argentina que “está produciendo anticuerpos monoclonales, insumo básico para medicamentos oncológicos” y que ha hecho “un acuerdo con una empresa brasilera para transferir tecnología y que Brasil también pueda producir anticuerpos monoclonales”.
La Jefa de Estado subrayó que “tanto en Brasil como en Argentina, las terminales automotrices ninguna es de origen argentino o brasilero, sí la industria autopartista”. Por ello, pidió a las “grandes automotrices, que ganan mucho dinero y que estamos muy contentos, que inviertan en tecnología para integración regional, pero no solo de fierros, sino también de productos de alto valor tecnológico”.
Cristina Fernández indicó que se debe reconocer “el potencial, el volumen de la economía brasilera. Brasil tuvo una suerte que no tuvo la Argentina, aun con distintos gobiernos, concibieron la industria como un valor fundamental”. Recordó que la Argentina fue “la primera economía latinoamericana durante los años 50, el país donde se creó el primer avión a propulsión, se hacían locomotoras en Argentina, rieles que hoy no hacemos ni en Brasil ni en Argentina”.
“Tenemos una inmensa tarea por delante y también una gran vocación”, aseguró la Primera Mandataria. Dijo que se debe “aprender de fallas, de errores, que se cometieron en otros lados, para no cometerlos nosotros”.
La Presidenta sostuvo que se debe tener “la certeza absoluta gobernantes, empresarios y trabajadores, que el único camino para seguir con el crecimiento, para seguir mejorando la calidad de vida de nuestros trabajadores” es seguir con este tipo de políticas. Por ello, convocó a todos a tener “una mirada inteligente y objetiva sobre los resultados de estas políticas”, las cuales – consideró- “son las que nos tienen que dar las claves para hallar la salida a los problemas”.
Aseguró que hace falta “no solo mas integración, sino mejor”. Admitió que “no es fácil”, pero indicó que nada fue fácil en estos diez años para el país. “Nos quieren seguir poniendo desde afuera palos en la rueda. Pero creo que podemos hacerlo y necesitamos hacerlo”, enfatizó.
Por último afirmó que tanto “Dilma, como quien les habla, y muchos otros presidentes de la región, están convencidos de que aquí en la patria grande está la solución” a los problemas que provoca el mundo desarrollado. Para finalizar, brindó “en honor de mi querida amiga Dilma Rousseff, en honor a esos dos grandes hombres que fueron Nestor Kirchner y Lula Da Silva, por Mercosur, por Unasur, por la CELAC, por la democracia, porque nunca mas alguien crea que pueda venir a vendernos espejitos de colores”.

ARGENTINA Discurso de la Presidenta en la cena ofrecida en su honor por el Presidente de Indonesia

Discurso de la Presidenta en la cena ofrecida en su honor por el Presidente de Indonesia
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN LA CENA OFRECIDA POR EL PRESIDENTE DE INDONESIA EN SU HONOR, EN EL PALACIO PRESIDENCIAL
Su excelencia, señor presidente de Indonesia y su distinguida esposa, así también hombres y mujeres que integran el gobierno de Indonesia: quiero manifestarles a todos en nombre de mi pueblo, de mi país y de la comitiva que me acompaña en este viaje, nuestro agradecimiento por la cálida bienvenida y la hospitalidad que nos han brindado en este maravilloso país.
Quiero decirle señor Presidente que en el día de hoy, cuando mantuvimos la reunión bilateral y luego la reunión ampliada con sus ministros, he confirmado y he superado las expectativas que tenía cuando decidí responder y hacer lugar a su invitación para visitar su patria. Esto me movilizó inmediatamente, a formularle a usted y también a su distinguida esposa hace unos instantes, la invitación formal para que usted venga acompañado por su señora esposa a visitar nuestro país en visita oficial de Estado. Será para nosotros un inmenso honor recibirlos.
Estamos convencidos, absolutamente convencidos, que de la cooperación y de la articulación inteligente de las economías emergentes, de la cooperación sur-sur, de estos países que como Indonesia y la República Argentina han contribuido en la última década a sostener e incrementar el crecimiento de la actividad económica global, incorporando a millones de compatriotas al consumo, ampliando el mercado interno, generando nuevas alternativas, creyendo y sabiendo fundamentalmente que hay un mundo nuevo que debemos entender y que debemos aprovechar las oportunidades que a nosotros, países emergentes, que el viejo orden mundial nos había asignado el lugar de meros proveedores de materias primas, baratas además, esto ha cambiado definitivamente y hay un mundo que ya no nos tiene como meros proveedores de materias primas, sino como protagonistas de la nueva etapa.
Este siglo XXI, que algunos líderes de países desarrollados no alcanzan todavía a comprender la profundidad y la densidad del cambio, exige un nuevo modelo de abordaje en las relaciones entre los países. El siglo XX en la historia, el siglo IXX también, fundamentalmente en la etapa de las colonias, y la descolonización del Africa y del Asia, del Sudeste Asiático también durante el siglo XXI, las cruentas dictaduras que también hemos vivido nosotros en América del Sur, no ya a manos de potencias extranjeras, sino muchas veces manipuladas desde el exterior y ejecutadas por nuestros propios compatriotas, también nos acercan en algo que es el sufrimiento que hemos tenido como sociedades con gobiernos autoritarios que no se preocupaban por el bienestar de nuestros pueblos. Son muchas las cosas que nos acercan, los sufrimientos, las experiencias, pero por sobre todas las cosas las esperanzas de un mundo mejor y las realidades que hemos podido construir.
Usted mencionaba que ambos somos miembros del G-20, este nuevo espacio que ha ampliado aquel viejo G-8, no porque hayan querido ampliarlo, sino porque la realidad se impuso y se visualizó que aquel espacio ya no reflejaba el mundo que vivíamos. Y como usted señalaba, este año y el próximo nos tocará integrar a la Argentina el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Nosotros desde allí, desde ese puesto, no representaremos únicamente a la República Argentina, sino a todos aquellos países que están comprometidos en un mundo donde haya más paz y seguridad. Pero para que haya más paz y seguridad deberá haber mejor y mayor calidad de vida para todos los habitantes de este mundo global, porque los fenómenos que hoy atacan al mundo en distintas latitudes, desde el narcotráfico al terrorismo internacional, tienen también sus raíces y sus causas en la falta de esperanzas y de expectativas de muchísima gente que termina refugiándose o creyendo que esos pueden ser los caminos para una vida mejor. Y cuando eso sucede es porque los estados y fundamentalmente el mundo no les ha ofrecido una expectativa y una esperanza mejor.
Por eso nuestra labor en ese Consejo de Seguridad, será concebir a la paz no como un ejercicio militar, la paz no se consigue militarmente, la paz se consigue política y socialmente. Yo tengo la firme convicción de que esta debe ser la manera de abordar, y también, por qué no, la modificación de muchísimos organismos multilaterales y de sus reglas de juego.
Ese Consejo de Seguridad, hoy lo charlábamos en la reunión bilateral, que nació luego de la Carta de San Francisco cuando terminó la Segunda Guerra Mundial reflejaba un mundo que hoy ya no existe; reflejaba ese mundo que sería dividido en dos y donde estaba siempre latente el problema y el peligro del holocausto nuclear. Resulta ser que quienes hoy integran en forma permanente ese Consejo de Seguridad ya no son los antagonistas y enemigos de antaño, al contrario, se llevan todos muy bien y muchas veces toman decisiones que precisamente no van en pos de lo que decide el plenario de Naciones Unidas
Nosotros, la Argentina, somos un claro testimonio de cómo se utiliza ese sillón permanente en el Consejo de Seguridad para incumplir las mismas órdenes que esa Asamblea de Naciones Unidas impone.
Aprovecho para mencionar el caso Malvinas, que es un claro ejemplo de ese doble estándar que se da por ejemplo en el Consejo de Seguridad. Allí tenemos múltiples resoluciones de Naciones Unidas, de su Comité de Descolonización, de otros foros internacionales, absolutamente todos respaldando la decisión de Naciones Unidas de que Inglaterra se siente a negociar con la Argentina la cuestión de soberanía. No pretendemos nos diga que sí, no pretendemos que se nos de la razón, simplemente que se cumpla la norma que ha establecido Naciones Unidas.
Pero claro, Inglaterra tiene un lugar permanente en el Consejo de Seguridad y esto le permite no cumplir las normas. Les voy a citar otros ejemplos respecto de otros países y respecto de otras situaciones, pero no parece acercarse a la paz, no parece acercarse a un mundo más equitativo y justo, que los que tienen el privilegio de tener un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas utilicen ese lugar para violar las decisiones de Naciones Unidas.
También en materia de Organización Mundial del Comercio, algo que hoy es fundamental en los pueblos. Siempre en el siglo XX las relaciones de intercambio comercial fueron favorables a los países desarrollados. Y decía al principio de mi intervención que siempre se nos veía en esto como los proveedores de materias primas sin valor agregado, a precios baratos. Esto significaba hambre, miseria y atraso para nuestros pueblos.
Pero fue precisamente el surgimiento de todo el Sudeste Asiático, juntamente con la India, lo que trastocó este mapa y hay hoy una nueva realidad global, donde los productores de materias primas, los productores de alimentos, los productores de energía se han convertido en protagonistas y sus materias primas valen mucho más.
No debemos dejar escapar esta oportunidad para que esas materias primas tengan valor agregado en nuestras propias tierras para lograr un mejor empleo, mejor remunerado y más calificado. Y también en materia de Organización Mundial de Comercio exigir reglas claras, transparentes e igualitarias para todos los países.
Se nos dice a algunos de nosotros que violamos las reglas de la Organización Mundial de Comercio, o porque hay subsidios, o por aquello, o por lo otro, sin embargo, mi país, la República Argentina, productor por excelencia desde tiempos inmemoriales de productos agrícola ganaderos, sufrió durante todo el siglo XX y sigue aún sufriendo los subsidios agrícolas que la Unión Europea parece no mirar y la Organización Mundial de Comercio ignorar.
Afortunadamente el surgimiento de nuevos actores en el Asia nos ha permitido no depender, como antes dependíamos, de lo que nos compraba la Unión Europea. Este es uno de los aportes a la modificación del orden global, pero es imprescindible ir más allá y establecer reglas claras de juego para todos. No nos pueden exigir a los países emergentes, que estamos luchando para incorporar más gente a la producción, para tener más clase media, para ampliar nuestra clase media, que no administremos nuestras economías y nuestros comercios para seguir progresando. Porque además incorporando más gente al consumo no solamente estamos contribuyendo al bienestar de nuestro país o de nuestra sociedad, estamos también contribuyendo al bienestar y a la rueda de consumo global que algunos parecen haber olvidado proponiéndole al mundo sólo programas de ajuste y contracción del gasto.
Digo yo, si la gente no consume, si los países tienen deudas soberanas que les impiden inyectar recursos en el mercado; si además las familias pierden sus empleos y sus casas, cómo se cree que se puede reactivar la economía del mundo.
Estos son los planteos que muchas veces yo hago, a los que hacía alusión el señor presidente de Indonesia, en el G-20. Y creo que lo que falta son nuevas ideas, no se pueden resolver nuevos problemas con viejas ideas y viejas políticas. Y sobre todo si estas viejas ideas y estas viejas políticas fueron las que provocaron la crisis financiera que en el año 2008 se desplomó sobre el mundo y cambió de un plumazo las relaciones que había hasta ese momento.
Y fundamentalmente las cambió desde el punto de vista de modelo cultural. Se nos había impuesto a todo el mundo, desde el Consenso de Washington, la idea de que el Estado era casi un estorbo para la economía, que el Estado no debía meterse, que el mercado asignaba recursos, que el mercado todo lo resolvía, que las soluciones estaban en el mercado y que el Estado sólo molestaba al desarrollo y al progreso. Pero he aquí la sorpresa, cuando el mercado explota, cuando se comienzan a descubrir burbujas, cuando comienzan a explotar bancos, financieras, aseguradoras en el mundo, cuando comienzan a producirse las masivas ejecuciones de hipotecas y desalojos, ¿a quién se recurre? Al Estado. Es el Estado quien tiene que inyectar ingentes recursos para financiar los sistemas financieros, que precisamente a partir de los derivados y de creer que el dinero se reproduce a sí mismo, sin pasar por el circuito de la producción de bienes y servicios, produjo esa catástrofe que empezó en el 2008, que aún desgraciadamente no ha terminado y este año que pasó parece profundizarse.
¿Cuál debe ser entonces nuestra colaboración, la colaboración en este caso de la relación bilateral entre Argentina e Indonesia? Relación que yo me atrevo a decir no tiene techo, en mi país no tener techo significa que tiene crecimiento indefinido. Y lo tiene primero porque hay una escala muy importante en Indonesia, cuarto país en población en el mundo, con una densidad poblacional superior a los 130 habitantes por kilómetro cuadrado. Y por otra parte mi país, el octavo en superficie en el mundo y el cuarto en superficie cultivable, pero sólo con apenas 40 millones de habitantes. En mi provincia, la provincia de Santa Cruz, que es la segunda en extensión de la República Argentina, hay menos de un habitante por kilómetro cuadrado. Pero tenemos magníficas políticas y tenemos también la decisión y el coraje de creer en nuestro país y desarrollar un mercado interno muy importante; tenemos un desarrollo en materia de ciencia y tecnología, en materia nuclear, en materia de agricultura de precisión, en materia de biotecnología, de software, de turismo, todas las disciplinas que hemos repasado hoy con su excelencia el señor Presidente y sus colaboradores, y más tarde en el hotel donde me alojo con la asociación de empresarios de este país. Muchos de los cuales me han dicho que luego de haberme escuchado hablar acerca de nuestro país, de las posibilidades en minería, en turismo, en fin, en tantísimas actividades, están deseosos de visitar nuestro país.
Hemos acordado con el señor Presidente que una delegación previa de funcionarios de Indonesia visitará la Argentina para poder identificar, y así lo establece el memorándum de cooperación para inversión, el memorándum de entendimiento que hemos suscrito en el día de la fecha, todas aquellas áreas en las cuales debe producirse una asociación estratégica entre Indonesia y la República Argentina.
También debo decir que muchos de los empresarios indonesios que hoy compartieron conmigo la tarde en una reunión excelente, muchos de ellos ya tienen fuertes negocios con Argentina. Visita además, acompañando a esta delegación política, si no me equivoco la delegación de empresarios más importante de Argentina que hasta ahora ha visitado Indonesia. Esto es una muestra del interés que tenemos por quien es nuestro principal socio en el Sudeste Asiático y también queremos que sea la Argentina una plataforma para Indonesia en todo lo que es el continente americano, Latinoamérica y el Caribe.
Por eso digo que debemos y podemos contribuir a un mundo mejor y comenzar a hacerlo desde la relación bilateral en la complementariedad de nuestras economías. Estoy muy feliz de haber tomado la decisión y haber venido aquí a Indonesia. Es cierto lo que mencionaba el señor Presidente, el jet lag es fatal, pero a los pocos días uno lo supera y creo que ya esta noche voy a poder dormir mucho mejor. ¿Pero qué es una o dos horas de sueño si podemos recuperar años y años en que no nos mirábamos entre nosotros, países del Sur – Sur, para poder construir un mundo mejor?
Tenemos convicciones y visiones muy parecidas acerca de lo que está pasando en el mundo, tenemos la decisión de que nuestros países no vuelvan a dar un solo paso atrás, todos los pasos que deben dar nuestros países deben ser adelante y convenciendo a los demás, a los que aún no han entendido que sin bienestar y calidad de vida de los habitantes será imposible tener un país con paz y seguridad, convencer a todos mostrando nuestros modelos.
El señor Presidente hacía mención a la situación que vivió mi país entre 1999 y 2002. Sinceramente señor Presidente, su distinguida esposa y todos quienes están aquí, los argentinos vivimos momentos muy difíciles. Yo era senadora nacional y por momentos, ante tal grado de violencia, ante tal grado de saqueo que los argentinos sentíamos que vivíamos por una deuda que había sobrepasado todos los límites, creímos en un momento que el país se nos escurría entre las manos. Cuando mi esposo tuvo que asumir como presidente de todos los argentinos, con apenas un 22 por ciento de los votos, él siempre me contaba que el día que asumió, el 25 mayo del 2003, 30 años exactos después que cuando era muy joven -él fue militante como yo desde muy joven de nuestro movimiento- había estado en la plaza gritando también junto a otros jóvenes de su misma edad por un país mejor, y por esas cosas de la vida 30 años exactos después, sin imaginarlo, asumía como presidente. Y siempre me decía que una vez que terminaron los festejos y al otro día tuvo que ir a trabajar de presidente como correspondía, sintió la soledad y sintió todo lo que faltaba hacer. Sin embargo, su inmenso coraje, su valentía, su convicción, sus ideas, sus pensamientos, que él mismo había dicho que jamás iba a abandonar en la puerta de la Casa de Gobierno, lo ayudaron a reconstruir un país que parecía destruido e insalvable, con gente que se iba, con gente en la puerta de los consulados.
Recuerdo por esas cosas de la vida -y discúlpenme si me prolongo un poco pero las cosas que ha dicho el Presidente me remueven muchos recuerdos -yo era senadora en aquellos tiempos y al volver del Senado todas las noches pasaba por el consulado de la República de España y le aseguro, Presidente, que eran cuadras de colas de gente esperando tener una visa del gobierno de España para irse del país. Había gente que acampaba de noche con una sillita o una carpita o pagaba a alguien para que le hiciera un lugar en la cola porque se iban España en busca de un futuro mejor que su país no les ofrecía.
Las vueltas de la vida y de la historia hoy nos colocan en una posición diferente, pero no en una posición triunfalista y exitista, muy por el contrario, nada más alejado de eso, sino en una posición de comprender y entender lo que está pasando porque primero nos pasó a nosotros. Y sin pretender convertirnos en maestros ni dar lecciones a nadie porque no nos creemos con el derecho a dar lecciones a nadie, simplemente llevar el mensaje que estamos llevando y que usted también lleva, que es el de la necesidad de trabajar en políticas contra cíclicas, en políticas públicas, en un Estado fuerte que intervenga, pero no que intervenga para entorpecer la economía sino al contrario, para ayudar a la economía, ayudar a asignar mejor los recursos y que haya mayores posibilidades para nuestros jóvenes, para nuestros ancianos, para nuestras familias.
Nuestros jóvenes deben saber que hay un futuro mejor, si no, no se les puede pedir nada. Por eso digo que tenemos la obligación de construir esperanza y construir futuro, para que lo que nos pasó a nosotros no les pase a nuestros hijos ni a nuestros nietos.
Por eso invito a brindar por la amistad entre nuestros pueblos, entre nuestros gobiernos, por la solidaridad, por la cooperación y por la paz en el mundo, que sea con Dios y con todos ustedes. Muchas gracias.

ARGENTINA “Tenemos la obligación de construir esperanza y futuro”, afirmó la mandataria al finalizar su gira en Indonesia

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Jueves, 17 de Enero de 2013
“Tenemos la obligación de construir esperanza y futuro”, afirmó la mandataria al finalizar su gira en Indonesia

“La paz no se consigue militarmente sino política y socialmente” y “no se pueden resolver nuevos problemas con viejas ideas”, afirmó la jefa de Estado, en el marco de la cena de honor que le ofreció su par de Indonesia, Susilo Yudhoyono, a quien invitó oficialmente a visitar la Argentina.
En su discurso, aseguró que países como Indonesia y Argentina “han contribuido a sostener e incrementar el crecimiento de la actividad económica mundial, incorporando millones de compatriotas al consumo”.En ese sentido, remarcó:”Hay un nuevo mundo del que ya somos protagonistas”.
La Presidenta postuló que para que haya un mundo “con más paz y seguridad” debe haber “mejor y mayor calidad de vida para todos los habitantes”. Al señalar la posición de Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU aseveró:”La paz no se consigue militarmente; la paz se consigue política y socialmente”, y sostuvo que “los fenómenos que atacan al mundo, como el narcotráfico y el terrorismo, tienen también sus raíces en la falta de esperanzas y de expectativas de muchísima gente”.
Economía y Estado
Al referirse a la economía, afirmó que “es necesario revisar” las características de los organismos internacionales e hizo referencia a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la que le pidió “reglas claras para todos”.
“Se nos dice a los países en vías de desarrollo que violamos las reglas de la OMC porque establecemos subsidios. Sin embargo, la Argentina, con sus productos agrícola-ganaderos, sufrió durante todo el siglo XX, y sigue sufriendo, los subsidios agrícolas de la Unión Europea”, ejemplificó la Presidenta.
La Presidenta aseguró que “lo que faltan son nuevas ideas”, al sostener que “no se pueden resolver nuevos problemas con viejas ideas, sobre todo porque fueron las viejas ideas las que provocaron la crisis mundial de 2008”.
En ese marco, afirmó que “no nos pueden exigir a los países emergentes, que estamos luchando para incorporar más gente, para ampliar nuestra clase media, que no administremos el comercio para seguir progresando”.
Al respecto, consideró que “incorporando más gente al consumo no sólo contribuimos al bienestar de nuestros países sino a la rueda de consumo global que algunos parecen haber olvidado proponiendo programas de ajuste”.
La mandataria señaló su visión en los distintos foros sobre el rol del Estado y las consecuencias de las crisis mundial: “Se nos había impuesto por el Consenso de Washington que el Estado era un estorbo para la economía, que el mercado todo lo resolvía, pero cuando el mercado explota, explotan bancos y las aseguradoras, se recurre al Estado, que es el que tiene que inyectar recursos”.
La jefa de Estado destacó el surgimiento de nuevos actores en Asia que posibilitó que nuestro país no dependiera exclusivamente del comercio con la Unión Europea, y remarcó la necesidad de “establecer reglas claras de juego”.
Al respecto, aseguró que la catástrofe por la crisis económica mundial “aún no ha terminado” y resaltó que “Tenemos la obligación de construir esperanza y futuro para los más jóvenes”
Malvinas
Durante su alocución, también se refirió a Malvinas y afirmó que en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, “la Argentina es un claro testimonio de cómo se utiliza el sillón permanente para incumplir las órdenes (del plenario) y aprovecho para mencionar el caso Malvinas, ejemplo del doble standard que se da en ese organismo”.
Por ello, reiteró la necesidad de una “modificación de muchísimos organismos multilaterales, porque reflejan un mundo que ya no existe, que estaba dividido en dos y hoy, quienes integran en forma permanente el Consejo ya no son los antagonistas y enemigos de antes; se llevan muy bien y toman decisiones que no van en pos de lo que decide el plenario de Naciones Unidas”.
Relaciones bilaterales
La presidenta aseguró que la relación bilateral entre la Argentina e Indonesia “no tiene techo, tiene un crecimiento indefinido”.
La mandataria destacó “la cooperación y la articulación inteligente de las economías emegentes, la cooperación sur-sur, de estos paises que han contribuido en la última década a incrementar el crecimiento de la economía global”. En ese sentido, señaló: “Hay un mundo nuevo que debemos entender y aprovechar las oportunidades, generando nuevas alternativas”.
“El viejo orden mundial nos había asignado el lugar de meros proveedores de materias primas baratas. Esto ha cambiado y el mundo nos tiene como protagonistas de la nueva etapa. Este siglo XXI, en el que algunos líderes de países desarrollados no alcanzan a comprender la profundidad del cambio, exige un nuevo abordaje en la integración entre los países”, subrayó la Jefa de Estado.
Al respecto, señaló: “Hemos acordado un viaje de funcionarios (indonesios) que podrán identificar todas aquellas áreas en las cuales se debe producir una asociación estratégica entre Indonesia y Argentina”, destacó la jefa de Estado.
También, subrayó el interés por profundizar el vínculo con Indonesia, “principal socio en el sudeste asiático”, y sostuvo que Argentina puede ser para ese país “una plataforma en todo lo que es América Latina y el Caribe”.
La mandataria reflexionó y repasó distintas circunstancias que unen a ambos países y remarcó las similitudes históricas entre Argentina e Indonesia: “El sufrimiento que hemos tenido como sociedades nos acerca. Pero por sorbe todas las cosas las esperanzas de un mundo mejor y las realidades que hemos podido construir”.
Detacó la necesidad de reforzar estos lazos sociales, políticos y económicos: “Juntos podemos contribuir a construir un mundo mejor y comenzar a hacerlo en la relación bilateral, en la complementariedad de nuestras economías”, sostuvo la mandataria,
Además, afirmó sentirse “muy feliz” por la decisión de aceptar la invitación del presidente indonesio, Susilo Yudhoyono, de realizar una visita oficial a ese país.
Por su parte, el Presidente de Indonesia destacó el lugar de líder mundial de la mandataria relevado tanto por los distintos medios internacionales como Times, Forbes y a nivel político en los distintos foros internacionales. Además, destacó la política económica que lleva adelante el gobierno argentino y en particular para recuperar al país después de la crisis de 2001. En ese sentido, resaltó la postura y visión de la mandataria en los foros internacionales, como también las misiones de paz en el mundo.
El presidente de Indonesia hizo un repaso de las relaciones bilaterales entre ambos países y destacó la cooperación permanente que remarcó seguirá intensificándose.

ARGENTINA Cena en honor a la visita de la Presidenta Cristina Fernández al Estado Plurinacional de Bolivia. Palabras de la Presidenta

Cena en honor a la visita de la Presidenta Cristina Fernández al Estado Plurinacional de Bolivia. Palabras de la Presidenta
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ DURANTE LA COMIDA OFRECIDA EN SU HONOR POR EL SEÑOR PRESIDENTE DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA, EVO MORALES, EN EL GRAN HOTEL COCHABAMBA, DE COCHABAMBA.
Muchas gracias, muy buenas noches a todos y a todas; compañero Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, compañero Evo Morales; compañero vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera; compañero Choquehuanca, que nos hemos encontrado en tantas cumbres; gobernador del Departamento, alcalde de Cochabamba que me dio una hermosísima llave y se lo agradezco mucho: la verdad que me siento muy honrada de estar aquí compartiendo con los movimientos sociales, con los trabajadores, con los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, en fin con todo lo que es Bolivia.
Hoy cuando bajé y había un grupo de periodistas, que me estaban esperando, le dije que me sentía un poco en casa y que realmente nosotros, que alguna vez fuimos un solo espacio institucional, y que luego las guerras de la independencia, de la liberación, de la colonia y también – hay que decirlo un poco – la ingerencia que hubo externa para que nuestros Estados fueran divididos y no fueran uno solo. Yo siempre pienso cómo seríamos, qué poder tendríamos si todavía fuéramos lo que originalmente éramos porque esa diversidad también se da en mi propio país.
Yo siempre digo que es mucho más igual un hermano de Jujuy con un hermano de Bolivia, que por ejemplo con alguien que vive en la pampa húmeda, o un hermano de Formosa o correntino con un hermano del Paraguay. Por eso digo que nuestras fronteras son fronteras que muchas veces no obedecen a cuestiones culturales, ni siquiera geográficas sino a fronteras que se hicieron en un momento histórico.
Y creo que lo importante de este momento es que los hombres y mujeres, que tenemos responsabilidades al frente de nuestros países por el voto popular; me encanta cuando dicen Presidenta constitucional o Presidente constitucional. No es un dato menor, en mi país – por ejemplo – asolado por tantas dictaduras. Pero digo hoy conformamos en los espacios que mencionaba Evo: la UNASUR, el MERCOSUR, la CELAC un espacio más ampliado aún un lugar donde hemos podido superar las fronteras y hemos podido construir espacios institucionales en los cuales resolver nuestros problemas, discutir nuestros problemas muchas veces con ardor, con fuerza porque somos pasionales, porque sentimos las cosas, porque las cosas no nos son indiferentes. Yo desconfío de eso que son siempre perfectitos, nunca se salen del lugar, y nunca elevan el tono de voz porque yo digo que los hombres y mujeres que tenemos responsabilidades institucionales también tenemos que tener no solamente racionalidad, sino también mucha pasión y mucho coraje para defender a nuestros representados.
Y yo la verdad que en la última reunión, en Mendoza, que tuvimos, que es la reunión a la que hacía mención el compañero Evo – histórica, diría yo – donde se decidió el ingreso de la hermana República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR y donde también se discutió la cuestión del Paraguay, que era la suspensión por lo que consideramos, sin lugar a dudas, un apartamiento de la cláusula democrática, un golpe institucional contra el compañero Presidente Fernando Lugo, que esperemos que se restablezca la democracia nuevamente cuando se den los comicios libres, democráticos y sin proscripciones para volver a regularizar todas las relaciones entre nuestros países realmente hubo un momento, en el cual muchas veces por nuestras pasiones no nos damos cuenta que tal vez una palabra o una posición pueda afectar la unidad del conjunto. Y yo creo que lo más importante que tenemos que preservar es esta unidad del MERCOSUR, de la UNASUR, de la CELAC, que fue precisamente las que nos permitió sortear momentos difíciles que vivieron nuestros países. Recuerdo la reunión de la Moneda, en Chile; recuerdo la reunión en Buenos Aires, cuando pasó lo del compañero Rafael Correa en Ecuador y también mi presencia aquí hoy, en Cochabamba, obedece a que nadie se confunda, a que todos estamos unidos y que todos vamos a defender con uñas y dientes no a los gobiernos o a las personas, sino a la voluntad popular, expresada libremente en comicios libres, democráticos y sin proscripciones. (APLAUSOS).
Porque tenemos que tener claro algo, no defendemos a tal Presidente o a tal Presidenta, a tal gobierno o a cual gobierno, sino a la voluntad de los pueblos que se expresen libremente.
Por eso, también sabemos los inconvenientes y los desafíos que tenemos por delante en un mundo que se está derrumbando y no precisamente por las políticas que siempre hemos dicho nosotros que debían llevarse adelante, se están derrumbado precisamente por esas políticas absolutamente, yo ya ni diría neoliberales porque sería darles una adjetivación que me parece que ya carece. Yo habló y hablé, en un encuentro que mantuvimos en el G-20, de este anarcocapitalismo que hoy vive el mundo, en el cual se privilegian los beneficios del sector financiero por sobre cualquier otra cuestión y está desencadenando estás caídas en serie digamos de los grandes países desarrollados que durante mucho tiempo se dirigieron a nosotros con alguito de soberbia, como diciéndonos que como éramos sudacas, o como éramos de color diferente de piel no teníamos las capacidades para conducirnos a nosotros mismos o para desarrollar modelos que fueran representativos. Y aquí estamos, los sudacas; acá estamos los pueblos originarios; acá estamos los sudacas que tenemos también orígenes de inmigrantes pero con la capacidad para formular políticas de inclusión social, aún en las diversidades que tenemos. (APLAUSOS). Porque lo más importante de todo no es que todos pensemos igual, sino que aún teniendo orígenes diferentes, o proviniendo de movimientos diferentes tengamos la inteligencia de poder superar esas diferencias y articular los intereses de nuestros pueblos, porque de lo que se trata aquí no es de articular los intereses de los gobiernos si no los intereses de los pueblos. Porque de ese modo estaremos representando a todos nuestros próceres, a la Juana Azurduy, que es cierto en mi país ella es una figura maravillosa. Yo la tengo en el Salón de las Mujeres Argentinas con su sable representando a la mujer heroína de la independencia y seguramente más adelante vamos a darle un lugar aún más importante todavía, como tantos otros patriotas que lucharon por la independencia de nuestra región.
Por eso hoy me encuentro muy contenta y además muy alegre por el afecto y el cariño con el que me han recibido siempre que he venido aquí a Bolivia. Yo me siento como en casa, lo dije con los periodistas y lo repito.
Ayer, Evo, estábamos en la provincia de Buenos Aires, en el Mercado Central, dando importantes subsidios a horticultores de toda la horticultora periurbana que tenemos en nuestra provincia de Buenos Aires, en el sur, en el oeste y hay una importantísima presencia de la comunidad boliviana que trabaja denodadamente y que crece y que es, precisamente, uno de los principales productores hoy de frutas, de hortalizas en nuestros país y que son bienvenidos.
Porque también nuestro país es un país abierto a lo que yo digo la segunda inmigración. Yo soy hija de la primera inmigración, De Vido también, aunque él es tano y yo soy gallega.
Pero ha venido una segunda ola de inmigración y yo lo decía ayer, que no tenemos que tener perjuicios, me refería a los argentinos, porque todavía hay algunos argentinos prejuiciosos, pero debemos saber que son comunidades laboriosas y que muchas de las cosas que comemos en nuestras mesas, se deben, precisamente, a su trabajo y a su laboriosidad y lo agradecemos.
Porque son solamente los tontos, los irracionales, los xenófobos, los que nos comprenden que los procesos migratorios son los que también dan crecimiento a la economía. Y si no, que se fijen en Europa, ahora que de repente han creído que la inmigración es responsable de sus problemas cuando en realidad la inmigración contribuyó fundamentalmente a hacer crecer toda la zona del euro.
Es así, Alvaro, mucha veces, cuando llegan los momentos difíciles, siempre se buscan chivos expiatorios. Y bueno, y la Vieja Europa tiene siglos de esto de buscar chivos expiatorios bajo distintas formas.
Esperemos que puedan reaccionar porque sabemos que en este mundo globalizado, que en este mundo tan interconectado, nada nos es indiferente, de alguna manera siempre la crisis que se desarrollan en lugares lejanos, de alguna manera nos toca. Y hoy, las economías emergentes, que fuimos las que sostuvimos el crecimiento económico de la última década a nivel global, también estamos siendo afectados en cierta medida por los coletazos de una crisis que se originó en los grandes centros de poder, en los grandes centros de poder económicos donde nos señalaban con el dedo.
Hoy leía en un periódico local, que se encontraban dos nacionalizadores, se referían a vos y a mí, Evo. A vos, por los hidrocarburos y a nosotros por lo que resolvimos con el 51 por ciento de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Pero yo estoy segura que si realmente esas empresas hubieran cumplido con un manejo responsable y racional de los recursos y, fundamentalmente, los pueblos hubieran advertido que su presencia era muy beneficiosa para ellos, porque hoy se hace imposible venir con las técnicas de los tiempos de la colonia donde extraían desde las minas de Potosí y se llevaban las cosas sin dejar nada.
Hoy, el mundo debe comprender que los países quieren manejar sus recursos naturales y hacer una política de ganar-ganar, que ganen los que invierten y que ganen también los que son propietarios de los recursos naturales. En definitiva, son los pueblos, no es ni Evo Morales ni es Cristina Fernández de Kirchner. (APLAUSOS)
Precisamente yo decía el otro día que nosotros habíamos elegido el camino más difícil cuando decidimos, porque podríamos haber expropiado el 100 por ciento de las acciones y decidimos solamente hacerlo con el 51 por ciento, es decir, para tomar el control accionario pero para seguir enlistado en la Bolsa de Nueva York, en la Bolsa local y, por lo tanto, seguir siendo controlados por todos los organismos que auditan a todas las empresas del mundo.
En realidad, con las cosas que uno escucha últimamente respecto de la tasa Libor, de lo que han hecho grandes bancos, se ve que mucho que digamos no los están auditando o, por lo menos, deberían poner un poquito más de empeño porque si no, no hubiéramos vivido ni sufrido las cosas que estamos viviendo.
Pero bueno, yo creo que es importante charlar estas cosas sin enojarnos, sin adjetivaciones. Ustedes verán que yo no adjetivo ni agrego calificaciones, porque yo creo que cuando hay mucha adjetivación, mucha calificación y mucho agravio, es porque no se tienen argumentos. Cuando hay razones no es necesario ni agraviar ni injuriar ni mentir ni nada, simplemente con la verdad.
Y para finalizar, hoy cuando venía desde el Aeropuerto aquí y vi una pintada, nosotros le decimos pintada a los graffitis, me acordé que cuando lo conocí a Canciller Choquehuanca en la News School de Nueva York, donde dimos una conferencia, ¿te acordás Héctor? ¿vos era cónsul en Nueva York?, y me acuerdo un concepto y se lo decía a mi secretario cuando veníamos hoy, “para vivir bien” y yo me acuerdo que él vio el concepto de que nosotros no queremos vivir mejor, porque siempre mejor puede parecer que el otro quiere mejor y mejor y más y más y más. Nosotros queremos vivir bien. Y vi esa consigna escrita en el paredón y me acordé de esa charla y me acordé de cómo ese concepto, porque no es una frase, está claro, es un concepto había impresionado a todo el auditorio en ese momento y también a mí que era una de las oradoras que había sido invitada.
Yo creo que ese debe ser, por ejemplo, uno de los objetivos de la UNASUR, del MERCOSUR, de la CELAC, que nuestros pueblos, que nuestras sociedades vivan bien. De eso se trata: gobernar y hacer política y nuestra responsabilidad.
Muchas gracias a todos los hermanos y hermanas, compañeros y compañeras que me han recibido y yo quiero invitarlos a brindar por la amistad entre Bolivia y Argentina, entre Argentina y Bolivia, por la unidad del MERCOSUR, de la UNASUR y de la CELAC y por una América del Sur que está como nunca y que yo creo que tiene una oportunidad histórica de ser una de las grandes protagonistas del siglo XXI.
Corren nuevos vientos y vienen también nuevos tiempos, el desafío es que nuestros pueblos y nuestras sociedades sean protagonistas de esos nuevos tiempos.
¡Salud! Gracias, muchas gracias. (APLAUSOS)

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