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ARGENTINA Conmemoración del 203° aniversario de la Revolución de Mayo: Palabras de la Presidenta de la Nación

Conmemoración del 203° aniversario de la Revolución de Mayo: Palabras de la Presidenta de la Nación
Muchas gracias, muchas gracias a todos y a todas por esta plaza de la alegría, del amor, del amor por la patria, del amor por el otro, donde no venimos a insultar ni a agraviar, sino a festejar el Día de la Patria.
En este nuevo aniversario de nuestra querida patria, en este 203 aniversario, quiero confesarles a todos ustedes que ni ayer ni hoy ha sido un día fácil para quien les habla.
Junto a mi condición de argentina, como el resto de los 40 millones que recuerdan y festejan a su patria, surgen en mí también otras imágenes, otros recuerdos, porque hace exactamente 10 años, mi compañero de vida y de militancia, el presidente -qué paradoja- menos votado de todos los procesos democráticos y sin proscripciones de elecciones, era el que menos votos había obtenido y, sin embargo, vino a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas.
Yo la verdad que quiero recordar la historia, quiero recordar estos 203 años de nuestra Revolución de Mayo, pero no hacerlo desde la versión anodina y aséptica que muchas veces nos explicaron.
Yo quiero recordar y veo en todos ustedes, en esas caras jóvenes, las caras de otros jóvenes, de French, de Beruti, de Moreno, de Monteagudo los verdaderos cerebros de esa revolución, French y Beruti que no repartían como nos enseñaron en el Billiken, escarapelas festejando la caída del virrey. Repartían escarapelas que en realidad eran cintas amarillas españolas marcando los que únicamente podían ingresar al Cabildo. Así se hizo la Revolución de Mayo y así se hicieron también los grandes procesos de transformación aquí en Latinoamérica y en el mundo.
Jóvenes con ideales también junto a nuestros hombres de armas, encabezados por Cornelio Saavedra, el Regimiento de Patricios, que eran las épocas fundacionales del país donde pueblo y fuerzas armadas, las ideas junto a los que empuñaban también las armas para defender esa gran patria que nacía, construían la historia.
Luego vinieron siglos de desencuentros, avances y retrocesos y también casi una década que cambió la historia en el siglo XX, y no quiero con esto, por favor, que lo vean como un sesgo partidario, es simplemente una carga histórica innegable, un movimiento político, el peronismo que vino a cambiar definitivamente la historia del país. Un hombre y una mujer que les enseñaron a los argentinos que al lado de cada necesidad había un derecho, que les dieron educación, vivienda, vacaciones, aguinaldos, a partir del año 53 convenios colectivos de trabajo que le dieron al trabajador, que incorporaron al trabajador y a la mujer a la vida política de los argentinos, que también, porque es innegable, afectaron intereses, porque antes de que llegara el peronismo, había explotación en el país; porque antes de que llegara Juan Domingo Perón y Eva Perón, a la gente se le pagaban dos monedas, no había vacaciones, no había aguinaldos, solamente había explotación. Cómo entonces no iban a ser combatidos y denostados.
Creo que es fácil entender también los ataques permanentes que sufrieran primero Néstor como presidente y después esta Presidenta; tal vez después de Perón y de Evita, las dos personas más difamadas, atacadas, ultrajadas y descalificadas de toda nuestra historia.
Pero no me quejo, sabemos que cuando afectamos intereses, sabemos que cuando defendemos a los sectores más vulnerables, sabemos que cuando incorporamos a millones de argentinos al trabajo, cuando creamos la Asignación Universal por Hijo que ya no permite que cualquiera contrate a un hombre o a una mujer por dos pesos, cuando consagramos nuevamente desde hace 10 años las convenciones colectivas de trabajo, en esta “década ganada” -mal que les pese es una década ganada- pero no por un gobierno, ganada por el pueblo. Cada conquista, cada hombre y mujer que pudo jubilarse y que hoy cobra su jubilación que se ajusta dos veces al año, cada pibe que recibe una netbook, no para escuchar cumbias por favor, como alguien decía el otro día, sino para aprender en el proceso de inclusión educativa más importante que se recuerde en toda la historia, con 9 nuevas universidades, con más de 1.400 colegios nuevos, en cada joven que hoy puede estudiar y trabajar, en cada mujer que luego del reconocimiento del trabajo de los empleados y empleadas en servicios domiciliarios, algo que ni siquiera Evita podía lograr también, tienen instrumentos y herramientas para pelear sus derechos en cada región del país. Porque me atrevo a decir también que es una década ganada en federalismo, en donde todas las regiones han sido incorporadas en un plan de obra pública sin precedentes, con infraestructura social y económica. Y también, porque no, en los miles y miles de pequeños y medianos productores, empresarios, comerciantes y también de los grandes que han obtenido en esta década ganancias, rentabilidad y crecimiento a sus empresas, que ha generado también los millones de puestos de trabajo.
Hemos logrado articular esto, y este es el mejor homenaje que podemos hacer a esos hombres y a esas mujeres que liberaron un pueblo hace 203 años, pero que la tarea había quedado inconclusa, porque todavía estamos peleando también ya no por la libertad, sino por la igualdad que es el gran signo de esta década y de las que vendrán.
Quiero también convocar a todos los argentinos a esta gesta, a que esta década ganada, le siga otra década más en que los argentinos sigan ganando también. Porque yo me pregunto, yo no soy eterna, lo he dicho muchas veces, y lo que es más importante, tampoco lo quiero ser. Es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad de estas reformas y de estas conquistas para que ya nunca nadie más pueda arrebatárselas, y sé de qué estoy hablando.
Muchas veces leo en letra de molde que hablan del kirchnerismo y del fin del ciclo y yo me pregunto y le pregunto a todos los argentinos: el cambio de un gobierno por otro, ¿es fin de ciclo o en realidad a lo que se están refiriendo es a que cuando yo me vaya se va a acabar todo lo que hemos conquistado en esta década ganada? Me parece que se refieren a eso.
Me parece que cuando hablan de la Asignación Universal por Hijo con desprecio, me parece que cuando hablan en contra del desendeudamiento que comenzamos y que permitió generar un ciclo virtuoso en la economía, donde el Fondo Monetario Internacional no viniera a imponernos condiciones, tal vez se refieran a eso, a que también quieren que vuelva esa etapa.
O tal vez se refieren a que ya no va a haber más todos los años la fijación del salario mínimo vital y móvil, todos los años convenciones colectivas de trabajo donde incorporamos mayor poder adquisitivo porque a lo mejor ellos piensan que los salarios son los que provocan la inflación.
Yo digo que los precios no los ponen los trabajadores ni el gobierno. Yo digo que los precios los fijan los empresarios y los grandes monopolios.
¿A qué se refieren entonces, a qué se refieren?
Ustedes lo saben muy bien y hagamos memoria de estos 200 años; hagamos memoria cómo fueron atacados esos próceres, Moreno, Belgrano, a los que acosaban de ultras y jacobinos. Si Belgrano hubiera respetado las órdenes que emanaban de Buenos Aires, no hubiéramos tenido la Batalla de Salta y Tucumán. Por suerte, Belgrano era un joven desobediente porque era un patriota por sobre todas las cosas.
¿A qué se referían cuando también denostaban el gobierno del brigadier general Juan Manuel de Rosas que pudo resistir los embates del colonialismo francés e inglés? Luego vino lo que vino.
Cada ciclo de gobiernos populares ha tenido ataques feroces porque en realidad, cada una de esas dirigencias no era de ellas el problema, era el obstáculo, eran las herramientas que la historia del pueblo había tomado para transformar un destino de esclavitud, un destino de atraso y, entonces, había que destruir las herramientas.
Yo, nosotros, él, que no está más, no fuimos importantes ni seremos importantes por nosotros mismos. Somos apenas una herramienta de ustedes, del pueblo y me refiero, no solamente a los que están en esta plaza. Es más, me refiero también a aquellos que sin saberlo, muchas veces repiten lo que escuchan o lo que leen. No es la primera vez en la historia.
Hubo distintos instrumentos también para difamar, para distorsionar y sino, no quiero remontarme tal vez a una historia que muchos no recuerden, pero les recuerdo a todos algo que todavía está muy fresco en nuestra memoria: los invito a que cuando lleguen a sus casas, los que tengan una compu, los que puedan acceder a Internet, que son muchos hoy en la República Argentina, más del 50 por ciento de la población puede acceder a Internet, vayan y lean los diarios del año 2001, previos a diciembre, previos al corralito, vayan a ver, vayan a leer si algunos meses antes o apenas el mes anterior o apenas la semana anterior a que se confiscaran los ahorros, fundamentalmente de la clase media argentina, algún diario, alguna radio, algún medio televisivo, algún economista, de esos que hoy preanuncian catástrofes y apocalipsis todos los días, le habían anunciado a los argentinos que le iban a manotear la plata y no se la iban a devolver.
Nadie les avisó nada y no era porque no sabían, sino porque tenían complicidad. Ni qué hablar, ¡por Dios!, del período más trágico de nuestra historia, de ese que se inició el 24 de marzo de 1976. Lean lo que decían y lo que hacían, miren las fotografías, hasta alguien tituló “Tenemos nuevo gobierno”. Recorran los documentos y archivos para ver con las cosas que se quedaron durante ese período en el que estas mujeres que están a mis espaldas de pañuelos blancos, todavía siguen buscando a sus hijos y a sus nietos.
Quiero confesarles algo: si bien nuestro Gobierno en materia de derechos humanos, en materia de castigo, castigo con la ley y la Constitución y los jueces de la Constitución, sobre los genocidas todavía y pese a eso, yo como argentina, siento con esas mujeres una inmensa deuda. Los argentinos todos, todavía tenemos una inmensa deuda.
Porque es cierto que están siendo juzgados, porque es cierto que están en prisión, porque es cierto que están purgando penas, porque es cierto que hay procesos judiciales que se abren todos los días, pero todavía no hemos podido encontrar a sus hijos ni a sus nietos y esa es una deuda que todavía no ha sido saldada por el conjunto de la sociedad ni de los gobiernos.
Yo quiero la unidad de todos los argentinos, pero quiero la unidad con memoria, con verdad y con justicia. Porque sin eso, no hay unidad posible y la necesitamos, la necesitamos en este proceso de transformación económica y de inclusión social y también, de grandes reformas políticas.
Reformas políticas que muchos no creían porque pensaban que eran enunciados cuando hablábamos de las internas abiertas, obligatorias, simultáneas y vinculantes para todos los partidos políticos iniciando el proceso de reforma política más importante.
Y también ahora, con la reforma que necesita la Justicia para democratizar también al tercer gran poder del Estado que necesita y que los argentinos necesitamos que sea democratizado.
Por eso la igualdad en el acceso, por eso también el voto popular en la representación de los organismos políticos en ese tercer poder el Estado.
¿A quién puede molestarle? ¿Cómo puede negarse el derecho a 40 millones de argentinos a elegir a quiénes son los que van a representarlos en ese organismo político que es el Consejo de la Magistratura que elige y designa jueces? Son los argentinos los que también tienen que opinar y participar, abrir las compuertas, darle luz y visibilidad.
Y hay algo que me obsesiona y me desvela y que es cómo hacer para que estas grandes transformaciones, que estas grandes conquistas, que van desde lo económico a lo social, hasta lo estrictamente igualitario como fue otro gran hito histórico del cual me siento orgullosa y del cual fue artífice Néstor como fue el matrimonio igualitario en la República Argentina.
¿Cómo hacer? Yo encuentro una sola manera. Porque quiero decirles algo: estos años felices, estas medidas que trajeron felicidad al pueblo en esta década ganada, fueron, es cierto, medidas para la felicidad del pueblo, pero no fueron medidas fáciles para el Gobierno: por cada medida, por cada decisión, un ataque. Cuando él decidió pagarle al Fondo Monetario Internacional, cuando decidió reestructurar la deuda, cuando en Mar del Plata le dijo “no” al ALCA, junto a otros patriotas como Lula, como Chávez, querido compañero y amigo Hugo Chávez, eterno en el corazón de nuestro pueblo también, o tal vez, cuando tomamos la decisión de recuperar los fondos de las AFJP, terrible decisión, corrida cambiaria, mis dos gobiernos llevan más de 3 o 4 corridas cambiarias presionándonos para que hagamos cosas que perjudiquen a la gente.
No es fácil, no son fáciles las presiones. También me pregunto, cuando alguno habla de fin de ciclo, ¿será que piensan que los dineros de los trabajadores que hoy están en la ANSES, vuelvan a comprar acciones como algún diario vendió sus acciones a no sé cuántos pesos que hoy no valen nada? Tal vez se quiera volver a eso cuando se habla de fin de ciclo.
Por eso, mi desvelo, mi obsesión es que esta sociedad de los 40 millones de argentinos se organice en forma unida y solidaria pero, al mismo tiempo, comprendan.
Yo el otro día, recordando a Jauretche, hablaba de los zonzos y contaba una anécdota de precisamente cuando se emitieron los famosos bonos para pagar a los argentinos que habían quedado atrapados en el corralito. Muchos los vendieron.
Cuando el año pasado pagamos el corralito, solamente era un 20 por ciento de argentinos, el otro 80 por ciento, era de extranjeros que habían comprado a 2 pesos lo que valía 100. Porque a muchos argentinos, inclusive argentinos instruidos, argentinos de clase media, argentinos que han tenido la oportunidad de la educación, tal vez no la de entender, sí la de saber. Pero hay una gran diferencia entre saber y entender. Lo que yo quiero es, finalmente, que los 40 millones de argentinos entiendan y comprendan cuáles y dónde están sus verdaderos intereses y me desvela.
Por eso, el otro día, cuando anunciaba las medidas de aumento en todas las asignaciones, de la Universal por Hijo, por embarazo, las de los trabajadores registrados, cuando anunciaba esas medidas, decía que tenemos que organizar a la sociedad para cuidar esa conquista, mirar para cuidar. Y yo convoco a todos los argentinos al momento –quiero decirles algo- empezaron a llegarme, yo en ese momento hablé de los jóvenes, de las iglesias, al momento comenzaron a llegarme mensajes de centros de jubilados, de gente que quería participar.
Porque quiero decirles algo: si no se organizan, si no participan, si no cuidan ustedes mismos lo que es de ustedes, van a venir otra vez por todos ustedes como lo han hecho a lo largo de toda la historia.
Tenemos los argentinos el deber de no depender de una persona; tenemos el deber, pero sobre todo la necesidad, de empoderarnos nosotros mismos de esas conquistas y de esos derechos y de organizarnos para defenderlas. Con eso sueño.
Sueño también con una Argentina como la que hemos logrado en esta década, la década ganada pero también la década de la solidaridad, la década donde cada argentino o por lo menos una gran parte de los argentinos, ha comenzado a mirar al costado o, tal vez, un poco atrás donde otro argentino u otra argentina todavía le falta algo, hay muchos a los que todavía les faltan muchas cosas. Yo les pido a los que ya han tenido logros que ayuden a que otros también lleguen al mismo lugar que ellos tienen.
Esa unidad, esa organización, esa participación, es lo que siempre les digo, lo que le dije…yo también los quiero mucho…es lo que dije otro día histórico también y de homenaje, nuestro último 2 de abril en Puerto Madryn, donde homenajeamos a nuestros veteranos y combatientes y caídos en la guerra de Malvinas, inclaudicable demanda de soberanía: la patria es el otro, la patria es el otro, es el que todavía no ha podido conseguir trabajo o que consiguiéndolo no está registrado; la patria es el que todavía tiene y lucha y trabaja para conseguir su casa propia. El otro es ese joven que tal vez no pueda estudiar todavía porque tiene que trabajar para ayudar al hogar; el otro también es el que sufre adicciones y tenemos que ayudarnos hermanos a rescatarlos entre todos para combatir los flagelos modernos que tiene nuestra sociedad. La patria es esas mujeres que han luchado por más de 35 años pidiendo justicia; la patria es también esos miles y miles de emprendedores que gracias a este proyecto político, que quede claro además, este no es un modelo económico, que quede claro que este es un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales. Digo entonces, que es necesario empoderar a la sociedad.
Y en cuanto a los insultos, a los agravios, a la descalificación y difamación permanente, inclusive contra los que ya ni siquiera pueden defenderse porque no están, le seguiremos contestando con gestión, con acción, con trabajo, con sacrificio, con esfuerzo, con militancia, con participación. Porque no van a lograr lo que quieren. En realidad quieren dividir como siempre lo hicieron los argentinos, quieren instaurar climas de división, de insulto, de agravio, de odio permanente. No lo van a logar, conmigo no van a poder, no van a escuchar una sola palabra de ofensa; sí de ideas, sí de debate, sí de política.
Necesitamos imperiosamente ser más inteligentes, porque el odio nubla las mentes, no nos deja pensar. Y nosotros queremos pensar, pero pensar, no solamente en esto que estamos haciendo, sino en todo lo que todavía nos falta hacer.
Esta plaza no es una plaza de ayer ni de hoy, es una plaza de futuro, de porvenir, es una plaza y una patria preñada de esperanzas, de sueños, de ilusiones como las que él tuvo.
Yo quiero finalmente, recordar a modo de homenaje, aquel 25 de mayo de 2003, cuando junto con Florencia, que sé que anda por ahí en medio de la plaza, lo acompañamos al Parlamento para que asumiera como presidente. Yo nunca lo había notado, pero viendo imágenes en películas, yo como iba adelante, para mí el Parlamento, claro, había estado allí desde 1995, era un lugar común, era el lugar de todos los días, era el lugar de mi trabajo, iba adelante saludando, parecía una estrella de cine que entraba por la “red carpet” al Parlamento. Y pude ver, cuando él ya no estaba, hace muy poco tiempo, pude ver las filmaciones que nunca había registrado y lo vi entrar atrás mío, iba constantemente abrazándola a Florencia, había en su cara, no lo había notado, un gesto de angustia, un gesto de nerviosismo, un gesto que presagiaba las tormentas y las luchas que iba a tener que dar.
Tal vez, cuando dijo que no pensaba dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno, nos parecía que hacía honor a todas las generaciones a las que él había pertenecido. En realidad, estaba diciendo que se iba a jugar y hacer todo lo que tuviera que hacer y sabía lo difícil que iba a ser, tal vez, como nadie.
Por eso, yo quiero agradecer el acompañamiento de todos los argentinos que creen en este proyecto.
También quiero agradecer a los que sin pensar como nosotros, son respetuosos y tienen ideas diferentes y tienen todo el derecho a tenerlas. Yo solo les pido, no en nombre mío, no en nombre de los que hoy estamos aquí, sino en nombre de los que se fueron, en nombre de sus propios hijos, que sepamos disentir con respeto, sin ofensas, sin descalificaciones, sin agravios, sin injurias, démosle a nuestros hijos una patria mejor, porque ellos también van a vivir al lado de los nuestros, que por favor recreemos todos un clima en el cual las ideas se debatan con altura.
Tenemos la inmensa suerte de una democracia participativa, tenemos la inmensa suerte de una libertad de expresión sin precedentes en la historia argentina, tenemos también y aquí también tengo el derecho a decirlo, somos un Gobierno que también nos hemos hecho cargo del costo político que muchas significa no reprimir a un solo argentino porque corta una calle o porque piensa distinto.
Sabemos que eso no está bien, sabemos que no es justo que otro argentino llegue tarde a su trabajo, a su casa o a sus obligaciones, sabemos que tienen razón en enojarse, pero les pido perdón, le pido perdón a cada uno de esos argentinos que se enoja y dicen que así no se puede vivir más.
Yo no voy a ser una presidenta que le dé palos a nadie, eso se los puedo asegurar, porque eso nunca ha sido ninguna solución en la Argentina.
Y les pido a todos de corazón, que pensemos en nuestros hermanos, que pensemos también en este mundo que estamos viviendo complejo.
Hoy leía los diarios y hasta ahora eran los países más conocidos, España, Francia, Italia, hoy leía que hasta Suecia hay problemas graves a partir de la economía que sigue sin recuperarse en el mundo. Y nosotros hoy tenemos la expectativa de una economía que está generando nuevamente crecimiento, incipiente pero crecimiento nuevamente.
Ayudémonos entre todos a sostener la Argentina porque esto es bueno para todos.
No se confundan, no se confundan, hubo una vez o varias tal vez, que algunos pensaron que tanto peor, tanto mejor. Nunca nadie se equivocó tanto. Es mentira; cuando las cosas empeoran, empeoran para todos y si no, acuérdense de aquel 2001 que vivimos los argentinos.
Néstor entró en la Casa de Gobierno como el fenómeno, como el producto de esa suerte de derrumbamiento que tuvieron los valores preestablecidos en la República Argentina; preestablecidos vaya a saber por quién, o sí lo sabemos, por los sectores más concentrados que son los que siempre se salvan cualquiera sea la crisis, cualquiera sea el presidente y cualquiera sea el partido.
Entonces argentinos, no les pido que estén de acuerdo con lo que pienso, no les pido que estén de acuerdo con nuestras políticas, sólo les pido que tengan memoria, que sean inteligentes y que piensen en la patria, porque todos somos la patria, los 40 millones de argentinos. Ese es el homenaje en estos 203 años de la Revolución de Mayo a esos hombres que combatieron y a esas mujeres también, no me quiero olvidar de la generala Juana Azurduy, a esos hombres y mujeres que combatieron por las libertades.
Hoy necesitamos hombres y mujeres que luchen por la igualdad, por la inclusión; hombres y mujeres que en cada uno de sus ámbitos hagan bien su trabajo, científicos, investigadores, docentes, alumnos, trabajadores, empresarios, comerciantes, productores, todos, todos juntos. Cada vez que nos hemos desunido, las cosas fueron mal para los argentinos.
Quiero finalizar con ese ejemplo maravilloso, en medio de una tragedia y una desgracia como la que ocurrió en los primeros días de abril en mi querida ciudad de La Plata, el otro día estaba en el Colegio Nacional entregándole fondos al Hospital Español, una vieja institución por más de 70 años, privada, comunitaria, porque había sido arrasada por la inundación. Quiero que tomemos ese ejemplo, cómo se volcó el pueblo solidario y también algo maravilloso que me llenó el corazón y que fue ver trabajar a miles y miles de jóvenes de la política, de las iglesias junto a los hombres de las Fuerzas Armadas, porque ¿saben qué? Yo estoy segura que quienes pergeñaron ese golpe terrible del 24 de marzo de 1976, quisieron tender un río de sangre que separara al pueblo de las Fuerzas Armadas.
Tenemos que cerrar ese río con memoria, con verdad, con justicia, con trabajo y con convicciones de que tenemos que unirnos porque la patria es el otro, sea quién sea.
Gracias a todos, gracias a todas. Feliz 203 aniversario de la Revolución de Mayo.
Amigos, amigas, compañeros y compañeras, argentinos y argentinas: ¡siempre por la patria, por el futuro, por nuestros hijos y nuestros nietos! ¡Adelante!
Gracias de corazón a todos, muchas gracias. (Aplausos)

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ARGENTINA “Esta es una década ganada por el pueblo”, afirmó la Presidenta en los festejos por el 25 de Mayo

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Sábado, 25 de Mayo de 2013
“Esta es una década ganada por el pueblo”, afirmó la Presidenta en los festejos por el 25 de Mayo

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta tarde en Casa de Gobierno, los festejos por el 203 aniversario de la Revolución de Mayo y de la formación del primer gobierno patrio. Sostuvo que la Revolución la hicieron “jóvenes con ideales, junto a nuestros hombres de armas”. Afirmó que los diez años que pasaron desde la asunción de Néstor Kirchner son “una década ganada, pero no por ningún gobierno, es una década ganada por el pueblo”. Y destacó la necesidad de “organizar a la sociedad para cuidar las conquistas, mirar para cuidar”.
La presidenta Cristina Fernández agradeció a todo el público reunido en la Plaza de Mayo “por esta plaza de la alegría, del amor, del amor por la patria, del amor por el otro”, donde nadie vino “a insultar ni a agraviar, sino a festejar el día de la patria”.
A continuación, recordó que hace exactamente 10 años “el Presidente –que paradoja- menos votado de todos los procesos democráticos y sin proscripciones, vino a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas”.
La Jefa de Estado conmemoró los 203 años de la Revolución de Mayo, “pero no desde la versión anodina y aséptica que muchas veces nos explicaron”. Señaló que ve en los rostros de los jóvenes que pueblan la plaza “las caras de otros jóvenes, de French, de Beruti, de Moreno, de Monteagudo, los verdaderos cerebros de esa Revolución”.
Indicó que, por ejemplo, “French y Beruti repartían escarapelas, que en realidad eran cintas, marcando quienes podían ingresar al cabildo: así se hizo la Revolución de Mayo”. “Jóvenes con ideales, también junto a nuestros hombres de armas, encabezados por Cornelio Saavedra”, aseguró y sostuvo que “eran las épocas fundacionales del país, donde juntos, pueblo y fuerzas armadas, construían la historia”.
La Primera Mandataria afirmó que “luego vinieron siglos de desencuentros, avances y retrocesos, y también casi una década que cambió la historia en el siglo XX”. Dijo que no lo expresaba desde “un sesgo partidario”, pero aseguró que es una verdad histórica que hubo “un movimiento político, el peronismo, que vino a transformar la historia del país”.
Señaló que Juan Perón y Eva Perón fueron “un hombre y una mujer que les enseñaron a los argentinos, que al lado de cada necesidad había un derecho, que les dieron salud, vivienda, vacaciones, aguinaldo, a partir de 1953, convenciones colectivas, que integraron a la mujer a la vida política”. Aseguró que “también afectaron intereses, antes de que llegara el peronismo había explotación en el país, a la gente se le pagaba dos monedas, no había vacaciones, no había aguinaldo”.
En ese sentido, Cristina Fernández consideró que “es fácil entender los ataques permanentes que sufriera Néstor como presidente, y luego esta Presidenta. Tal vez las dos personas, después de Juan y Eva Perón, más difamadas, atacadas y ultrajadas de toda nuestra historia”.
Pero aseguró: “No me quejo”. Y agregó que es natural “cuando atacamos intereses, cuando defendemos a los sectores más vulnerables, cuando incorporamos a millones al trabajo, cuando creamos la Asignación Universal por Hijo, que no permite que nadie contrate a otro por dos monedas”.
En referencia a los logros de los últimos diez años, afirmó que “mal que les pese es una década ganada, pero no por ningún gobierno, es una década ganada por el pueblo”.
La Presidenta sostuvo que la herencia de los hombres y mujeres que fundaron la patria se ven hoy en “cada conquista, en cada hombre y cada mujer que pudo jubilarse y que hoy cobra una jubilación que se ajusta dos veces al año”; en “cada pibe que recibe una netbook” como parte “del proceso de inclusión educativo más importante que se recuerde de toda la historia”; en cada mujer que tiene ahora el reconocimiento de su trabajo como empleada en domicilios particulares y “tienen herramientas para pelear sus derechos”; en “cada región del país”, porque “esta es una década ganada en federalismo, donde todas la regiones han sido incorporadas en un plan de infraestructura sin precedentes”; Y también – agregó – “en los miles de pequeños y medianos productores, empresarios, comerciantes, y también los grandes, que han obtenido en esta década ganancias y rentabilidades que generaron millones de puestos de trabajo”. “Este es el mejor homenaje que podemos hacer a esos hombres y esas mujeres que lideraron un pueblo hace 203 años”, expresó.
La lucha por la igualdad
La Jefa de Estado sostuvo además que en la actualidad, los argentinos “estamos peleando ya no por libertad, sino por la igualdad, el gran signo de esta década y de las que vendrán”. Por eso, manifestó su deseo de extender este período de crecimiento, al convocar a todos los hombres y las mujeres de este país a hacer que “a que esta década ganada le siga una década más en que los argentinos sigan ganando”.
En ese marco, señaló: “Yo no soy eterna, ya lo he dicho muchas veces, y, lo que es más importante, tampoco lo quiero ser; es necesario empoderar al pueblo y a la sociedad de estas trasformaciones y estas conquistas para que ya nadie más pueda arrebatárselas”.
Asimismo, se preguntó si la expresión “fin de ciclo”, que suele blandirse desde sectores de la oposición en referencia a la extensión del período iniciado con la asunción de Néstor Kirchner hace 10 años, significa que “cuando yo me vaya se va a acabar todo lo que hemos conquistado en esta década ganada”. “Me parece que se están refiriendo a eso”, lamentó.
Por eso, defendió las políticas de recuperación del salario llevadas a cabo durante los últimos 10 años en la Argentina, y rechazó los argumentos de quienes sostienen que esa movilidad genere inflación. “Los precios no lo fijan ni los trabajadores ni el gobierno, los precios lo fijan los empresarios y los grandes monopolios”, aseguró.
El ejemplo de los próceres
Por otra parte, pidió a los argentinos hacer ejercicio de memoria, y recordar como en “estos 200 años fueron atacados esos próceres, como Moreno y Belgrano, a los que acusaban de ultras y jacobinos”. “Si Belgrano hubiera respetado las órdenes que manaban de Buenos Aires, no hubiéramos tenido la batalla de Salta y Tucumán”, expresó, para agregar en seguida que “por suerte Belgrano era un joven desobediente porque era un patriota por sobre todas las cosas”.
En ese mismo sentido, recordó que también fue denostado el gobierno del brigadier general Juan Manuel de Rosas, por “resistir los embates del colonialismo francés e inglés”.
Por eso, recordó que “cada ciclo de gobiernos populares han tenido ataques feroces”, dado que esas gestiones entregaron “herramientas que el pueblo tomó para dejar atrás un destino de esclavitud y atraso”.
Discursos contra los intereses del pueblo
“Yo, nosotros, él, que no está más [en referencia al ex presidente Néstor Kirchner], no somos importantes por nosotros mismos; somos apenas una herramienta del pueblo”, aseguró la Primera Mandataria. Y agregó: “Me refiero no solamente a los que están en esta Plaza, me refiero a aquellos que sin saberlo muchas veces repiten lo que escuchan y lo que leen”.
En ese marco, recomendó a los argentinos repasar lo publicado por los medios de comunicación “algunos meses antes, o apenas el mes anterior, o apenas la semana anterior a que se confiscaran los ahorros de la clase media argentina” en el año 2001 y verificar su “algún diario, alguna radio, algún medio televisivo, algún economista de esos que hoy preanuncian apocalipsis y catástrofes todos los días, le habían anunciado a los argentinos que le iban a manotear la plata y no se la iban a devolver”.
Dijo que a quienes quedaron dentro del corralito “nadie les avisó nada. Y no era porque no sabían, sino porque tenían complicidad”. “Ni que hablar del periodo más trágico de nuestra historia, de ese que inició el 24 de marzo de 1976. Lean lo que decían y lo que hacían”, recomendó. Y señaló que hay que recorrer los archivos, “para ver las cosas con que se quedaron en ese periodo, en el que estas mujeres con pañuelos blancos” perdieron a sus hijos y a sus nietos, a quienes “todavía siguen buscando”.
La Mandataria admitió que siente “una inmensa deuda” con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. “Es cierto que están siendo juzgados, es cierto que están prisión, es cierto que están purgando penas, hay procesos judiciales que se están abriendo todos los días, pero todavía no hemos podido encontrar a sus hijos y a sus nietos, pero eso es una deuda que todavía no ha sido saldada”, enfatizó.
Las grandes reformas
La Presidenta de la Nación aseguró que desea “la unidad de todos los argentinos”, pero la unidad “con memoria, con verdad, y con justicia. Sin eso, no hay unidad posible”. Aseguró que “La necesitamos en este proceso de transformación económica y de inclusión social. Y también de grandes reformas políticas”.
Sostuvo que se llevaron a cabo reformas políticas en las que “muchos no creían, pensaban que eran enunciados cuando hablábamos de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias”. “También ahora con la reforma que necesita la justicia, para democratizar al tercer gran poder del estado, que necesita y que los argentinos necesitamos que sea democratizado”, aseguró.
“Como se puede alguien negar que sean los 40 millones de argentinos los que voten a quien ingresa a ese cuerpo político” como es el Consejo de la Magistratura, se preguntó.
Y señaló que “otro gran logro” del que se siente “orgullosa”, fue el matrimonio igualitario.
La jefa de Estado afirmó que durante “estos años felices, estas medidas que trajeron felicidad al pueblo”, se tomaron medidas que “no fueron medidas fáciles para el gobierno”. “Con cada medida, cada decisión, un ataque: cuando él decidió pagarle al FMI, restructurar la deuda, cuando le dijo no al ALCA, junto a Lula y a Chávez, eterno en el corazón de nuestro pueblo”, enumeró.
También recordó los ataques que sufrió la decisión de “recuperar los fondos de las AFJP”. Sostuvo que su propio gobierno sufrió “tres o cuatro corridas cambiarias, presionándonos para que hagamos cosas que perjudiquen a la gente”. “Cuando alguien habla de fin de ciclo, será que piensan que los fondos de los trabajadores que hoy están en la ANSES, vuelvan a comprar acciones de un diario, que hoy no valen nada”, indicó.
La organización popular para cuidar lo logrado
“Mi obsesión es que esta sociedad, los 40 millones de argentinos, se organicen, en forman unida, solidaria, pero al mismo tiempo comprendan”, enfatizó la Presidenta. Señaló que todavía había “zonzos”, y al respecto recordó que de los bonos para pagar el corralito, cuando fueron abonados el año pasado, “solo el 20 por ciento era de argentinos, el otro 80 era de extranjeros que pagaron a 2 pesos, lo que valía 100”.
Al respecto, consideró que hay mucha gente con instrucción y con saberes, pero estimó que “hay una gran diferencia entre saber y entender”. “Lo que yo quiero es que los argentinos entiendan y comprendan donde están sus verdaderos intereses”, enfatizó.
En ese sentido, la Jefa de Estado destacó la necesidad de “organizar a la sociedad para cuidar las conquistas, mirar para cuidar”. “Si no se organizan, si no participan, si no cuidan ustedes mismos lo que es de ustedes, van a venir por todos ustedes como han hecho a lo largo de la historia”, remarcó.
La Primera Mandataria afirmó que “tenemos los argentinos el deber de no depender de una persona, la necesidad de empoderarnos nosotros mismos de esas conquistas y de esos derechos, y de organizarnos para defenderlas”.
La década de la solidaridad
Cristina Fernández comentó en otro tramo de su discurso: “Sueño con una Argentina como la que hemos logrado. La década ganada, pero también la década de la solidaridad”. Al respecto, sostuvo que “una gran parte de los argentinos ha comenzado a mirar al costado, o tal vez un poco atrás, hay muchos argentinos a los que todavía le faltan muchas cosas”. Y pidió “a los que ya han tenido logros, que ayuden a otros argentinos a tener lo que ellos mismos tienen”.
En ese sentido, recordó su frase del pasado 2 de abril, cuando aseguró que “la patria es el otro, es el que todavía no ha podido conseguir trabajo, o que consiguiéndolo no está registrado”. Y enumeró que “la patria es el que todavía trabaja y lucha para tener su casa propia; la patria es el joven que no estudia porque tiene que trabajar para ayudar en su hogar; el otro es el que sufre adicciones, y que tenemos que rescatarlo; la patria es estas mujeres que han luchado 35 años pidiendo justicia; la patria es esos miles y miles de emprendedores”, que han logrado prosperar gracias a este proyecto político
La Jefa de Estado pidió que “quede claro que este no es un modelo económico: este es un proyecto político, con objetivos económicos, sociales y culturales”. Y por ello aseguró que “es necesario empoderar a la sociedad”.
Disenso sin agravios
La Presidenta aseguró que “a los insultos, a los agravios, a la difamación permanente, inclusive contra los que ya no pueden defenderse porque no están, les seguiremos contestando con gestión, con trabajo, con militancia, con participación”. “No van a lograr lo que quieren, en realidad quieren dividir, como siempre lo hicieron, a los argentinos”, señaló.
Sostuvo que quienes agravian “quieren instaurar climas de división, de odio”. Y aseguró: “Conmigo no van a poder, no van a escuchar una sola palabra de ofensa. Sí de ideas, sí de política”.
“Necesitamos ser mas inteligentes, porque el odio nubla las mentes, no nos deja pensar. Nosotros queremos pensar no solo en lo que estamos haciendo, sino en todo lo que nos falta hacer”, aseguró. Respecto al pueblo reunido hoy en la Plaza de Mayo, aseguró que “esta no es una plaza de ayer, es una plaza de hoy y de futuro. Es una plaza preñada de sueños, de ilusiones”.
El recuerdo de Néstor Kirchner
La Presidenta recordó a Nestor Kirchner “aquel 25 de mayo de 2003”, cuando junto con su hija Florencia, lo acompañaron “al parlamento para que asumiera como Presidente”. Dijo que vio en filmaciones que en la cara del ex mandatario había “un gesto de angustia, de nerviosismo, que presagiaba las tormentas y las luchas que iba a tener que dar”.
“Tal vez cuando dijo que no pensaba dejar sus convicciones en la puerta de la casa de gobierno, nos parecía que hacía honor a todas las generaciones a las que había pertenecido, en realidad decía que iba a jugársela”, expresó.
Libertad y respeto en el disenso
La Jefa de Estado insistió en “agradecer el acompañamiento de todos los argentinos que creen en este proyecto”. También agradeció “a los que sin pensar como nosotros, son respetuosos, y tienen ideas diferentes”.
”Yo solo les pido, no en nombre mío, de los que hoy estamos aquí, sino en nombre de los que se fueron, de sus propios hijos, que sepamos disentir con respeto, sin agravios, sin injurias, démosles a nuestros hijos una patria mejor, porque ellos también van a vivir al lado de los nuestros”, exhortó.
La Mandataria pidió recrear “un clima en el que las ideas se debatan con altura”. “Tenemos la inmensa suerte de una democracia participativa, de una libertad de expresión sin precedentes”, afirmó.
“Somos un gobierno en el que nos hemos hecho cargo del costo político de no reprimir a un solo argentino porque piense distinto”, afirmó. Y pidió perdón a quienes se ven perjudicados por los cortes de tránsito: “Les pido perdón a cada uno de esos argentinos que se enojan y dicen que así no se puede vivir mas. Yo no voy a ser una Presidenta que le de palos a nadie”, aseguró.
Sostener a la Argentina en un mundo en crisis
Por otra parte, indicó que aún hoy se sigue extendiendo la crisis económica y financiera iniciada en 2009 a nivel global. “Hasta en Suecia hay problemas graves a partir de una economía que sigue sin recuperarse en el mundo, y nosotros tenemos la expectativa de que se está generando crecimiento, incipiente, pero crecimiento al fin”. “Ayudémonos entre todos a sostener a la Argentina porque esto es bueno para todos”, solicitó. Y, seguidamente, advirtió: “No se confundan, hubo una vez, o varias tal vez, en que algunos pensaron que ‘tanto peor, tanto mejor’”. “Nunca nadie se equivocó tanto; es mentira, porque cuando las cosas empeoran, empeoran para todos; sino, acuérdense de aquel 2001 que vivimos los argentinos”, indicó.
Tras esa expresión, Cristina Fernández recordó que hace 10 años el presidente Néstor Kirchner “entró en la Casa de Gobierno como el producto de esa suerte de derrumbamiento que tuvieron los valores establecidos en la República Argentina por los sectores más concentrados, que son los que siempre se salvan, cualquiera sea la crisis, el presidente o el partido”.
“Argentinos, no les pido que estén de acuerdo con lo que pienso o de acuerdo con nuestras políticas; sólo les pido que tengan memoria, que sean inteligentes y que piensen en la Patria, porque todos somos la Patria, los 40 millones de argentinos”, dijo la Mandataria.
La Patria es el otro
Finalmente, sostuvo que el mejor homenaje a rendir a los que hicieron posible la Revolución de Mayo es luchar “por la igualdad y la inclusión de hombres y mujeres”
“Cada vez que nos hemos desunidos, las cosas fueron mal para los argentinos”, expresó. Y remarcó el ejemplo expresado tras la trágica inundación que en el mes de abril afectó a la ciudad de La Plata y que generó una fuerte acción de solidaridad por parte “miles de jóvenes de la política y las iglesias junto a los hombres de las Fuerzas Armadas”. “Porque yo estoy segura que quienes pergeñaron ese golpe terrible del 24 de marzo de 1976 quisieron tener un río de sangre que separara al pueblo de las Fuerzas Armadas”, manifestó, para agregar seguidamente que “tenemos que cerrar ese río con verdad, justicia, trabajo y la convicción de que tenemos que unirnos la Patria es el otro, sea quien sea”.

ARGENTINA Miles de personas participan de los festejos por el aniversario de la Revolución de Mayo

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Sábado, 25 de Mayo de 2013
Miles de personas participan de los festejos por el aniversario de la Revolución de Mayo

Desde temprano, miles de personas llegadas desde todo el país colman la Plaza de Mayo en el marco de los festejos organizados por el Gobierno nacional para conmemorar el 203° aniversario de la Revolución de Mayo y los 10 años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente de la Nación.
Numerosas columnas de manifestantes y organizaciones populares colocaron sus banderas identificatorias sobre el vallado que separa el escenario montado frente a la Casa de Gobierno de la Plaza.
Varios números musicales forman parte del acto, que comenzó a las 14 y tendrá como punto principal el discurso que la Presidenta pronunciará alrededor de las 18, transmitido por cadena nacional.

ARGENTINA EVA PERON Aniversario de su nacimiento

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¡Feliz Cumpleaños,

Evita!

1919 – 7 de mayo – 2013

ARGENTINA Retorno de Juan Domingo Perón – 17 de Noviembre de 1972

ARGENTINA Inmortal. Homenaje al General Don José de San Martín y a los Ejércitos de la Independencia

ARGENTINA Acto por el 196º aniversario de la Declaración de la Independencia: Palabras de la Presidenta de la Nación

Acto por el 196º aniversario de la Declaración de la Independencia: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE CONMEMORACIÓN DEL 196° ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA, EN LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN
Gracias, muchas gracias Tucumán.
Señor Gobernador de la provincia de Tucumán; señor Vicepresidente de la Nación; señores gobernadores de las hermanas provincias de Jujuy, de Santiago del Estero, de la Rioja; señores intendentes de la Capital y de las otras localidades de esta hermosa Tucumán: yo recién, cuando escuchaba las palabras del señor Gobernador, recordaba que hoy hace exactamente 9 años que venimos a conmemorar el 9 de Julio, nueve por nueve, desde aquel 2003. (APLAUSOS)
Hace exactamente 9 años, quien fuera mi compañero de vida y de militancia, venía a esta Provincia a pocos meses de haber inaugurado su presidencia; era un mundo totalmente diferente y también un país totalmente diferente. Éramos nosotros los que nos habíamos caído del mundo y era ese hombre el que marcaba un camino que a muchos tal vez, pero no al pueblo profundo, que tiene otros saberes y otra comprensión, entonces él nos proponía un camino que no era independiente del mundo, porque sabía que había un mundo globalizado pero necesitábamos romper las cadenas que durante décadas se habían tejido sobre las posibilidades del pueblo argentino; esas cadenas que eran el endeudamiento, esa deuda externa feroz que nos obstruía, que obturaba toda posibilidad de crecimiento y desarrollo; esa dependencia de ese organismo multilateral de crédito que nos daba clases a nosotros y al mundo.
Él le proponía y les propuso a los argentinos un modelo que parecía a contramano del mundo y de la historia en esos momentos; tuvo que soportar agravios, descalificaciones, burlas, porque tal vez no tenía la enjundia académica de algunos que supieron explicarles y engañar muy bien a los argentinos con los mecanismos de la dependencia. Venía con la frescura, pero también con la gestión de un hombre que había militado desde muy joven y que creía que otro país, otra nación era posible. Él creía en la patria, siempre creyó en la patria.
Sabía también que era necesario comenzar un proceso de fuerte industrialización que generara los millones de puestos de trabajo que vinieran a cubrir esa miseria de un 25 por ciento de los argentinos que, como recién decía aquí José, aquí en Tucumán, en aquel 9 de Julio había un 25 por ciento de desocupados. Hoy hay un 4 por ciento, por abajo de la media nacional.
Porque ese proyecto no sólo era nacional, popular y democrático, sino además, profundamente federal, como fueron las luchas de tantos próceres, de tantos argentinos que regaron la tierra argentina en la lucha por libertad y la independencia.
Desde aquel 9 de Julio, la Argentina comenzó lentamente pero inexorablemente a levantarse sobre sus ruinas, a levantar sus banderas, a sentirse orgulloso de ser argentinos.
Recuerdo también, imposible olvidarlo, otro 9 de Julio del 2007, aquí, no en día soleado y maravilloso como hoy, era un día invernal, de nevisca, yo ya era candidata a presidenta, parecía que el tiempo me anunciaba algunas cosas que me iban a pasar, parecía que el tiempo me anunciaba algunas cosas que pasaron después, pero que también con fortaleza, con coraje pero por sobre todas las cosas con profundas convicciones en que la lucha no sólo es por crecer, sino por crecer con igualdad y equidad es que tenemos que seguir trabajando. (APLAUSOS)
Ni a él ni a mí nos importa el crecimiento económico por sí mismo; sabemos que el crecimiento tiene que venir con la redistribución del ingreso para que haya igualdad, para que haya equidad, para que haya justicia, esa justicia social durante la cual mucho tiempo se llenaron la boca declamándola pero pocas veces ejerciéndola en nombre de nuestras ideas, de nuestro partido y de nuestro movimiento.
Por eso, este 9 de Julio, que ha sido siempre una fecha muy emblemática para nuestro movimiento. Perón siempre decía que el 9 de Julio era la fecha de los peronistas y yo les propongo que desde aquel Bicentenario maravilloso que vivimos, juntamos las dos partes de la patria, la del 25 de Mayo y la del 9 de Julio, porque son la misma cosa, porque son exactamente la lucha de ideales para tener una patria más grande. Y hoy, este 9 de Julio nos encuentra casi con un mundo dado vuelta; una Argentina que ha crecido en estos 9 años a un ritmo como nunca lo había hecho en sus 200 años de historia, el crecimiento más importante, 80 por ciento de nuestro PBI hemos crecido, desendeudamiento, más de 5 millones de puestos de trabajo, recuperamos la administración de los recursos de los trabajadores, recuperamos nuestra línea de bandera que vuelve a conectar a todos los argentinos, recuperamos Yacimientos Petrolíferos Fiscales para que vuelva a ser patrimonio de los argentinos…(APLAUSOS); millones de hombres y mujeres que había quedado a la vera del camino, incorporados a los beneficios previsionales que nos convierten en el país con mayor cobertura, 95 por ciento de cobertura previsional; mejor poder adquisitivo de América latina para nuestros asalariados, el mejor salario de toda América latina, más de 2.500 convenciones colectivas de trabajo donde se vuelve a negociar libremente entre trabajadores y patrones con la participación del Estado.
Por eso, hoy nos encontramos con un mundo dado vuelta, ese mundo ideal que le refregaron por la cara durante sus 4 años y medio de gestión, que me refregaron también a mí y algunos todavía intentan monocordemente defender, se ha derrumbado.
Recién lo decía José, una crisis internacional sin precedentes, tal vez peor que la del 2008 o que la del 2009, porque en realidad primero dijeron que eran la “subprime”, parece que el primer argumento fue echarle la culpa a los pobres que habían comprado casas y como después las casas no las podían pagar, por eso había venido la crisis mundial; después vino la caída de Lehman Brothers, allí ya no pudieron ocultar tanto la cosa, uno de los mayores bancos del mundo que se caía; y ahora, claramente ha aparecido la verdad desnuda, la verdad implacable. Han timbeado durante 9 años en las grandes centrales mundiales de poder, en los paraísos fiscales, miles de millones que no se sabe si existen, que solamente existen en un mundo virtual.
Me ha tocado verlo a mí con Argentina miembro del G-20, ver como otrora economías florecientes, algunos primeros inversores en nuestro país, hoy se desploman agobiados por el peso de su deuda externa. No nos alegra, al contrario, nos preocupa y nos ocupa, porque sabemos que en un mundo tan interconectado no hay posibilidades de no recibir los coletazos de semejantes desastres.
Por eso, hoy, aquí, puedo venir de frente a mirar los ojos de miles y miles de tucumanos que se han acercado a conmemorar esta fecha patria para decirles que no estábamos equivocados cuando planteábamos la necesidad de producción, de capital a favor del trabajo, de la producción de bienes y de servicios. (APLAUSOS)
Por eso estamos todos los días imaginando políticas proactivas, contracíclicas como es el Plan Procrear que va finalmente a hacer su primer sorteo este 20 de julio, préstamos para jubilados, seguir incrementando el que haya negociaciones colectivas de trabajo, que haya más inversión y por eso hemos reformado la Carta Orgánica del Banco Central, para que los bancos que tanto dinero han ganado en estos años los destinen también a la inversión para las grandes empresas y para las pequeñas y medianas empresas. (APLAUSOS)
Así como nosotros, el Estado, sostiene la demanda agregada a través del salario de los trabajadores a través de políticas activas, necesitamos que nuestros empresarios inviertan para poder seguir con la rueda del crecimiento, para poder seguir agregando valor cada vez más valor a nuestros productos, porque cada valor que se agrega, son miles de puestos de trabajo que ingresan al circuito y son miles de argentinos que tienen la dignidad del trabajo registrado y bien remunerado, que ese es nuestro objetivo final.
Por eso digo que tal vez, pocos hayan sido los gobiernos en toda nuestra historia, que hayan podido desde un mismo proyecto, ver cómo ha cambiado el mundo y cómo ha cambiado el país. Porque siempre con la interrupción institucional durante décadas o tal vez los fracasos económicos que desembocaban finalmente en crisis institucionales, ni qué recordar el 2001.
En estos días, argentinos, el próximo 3 de agosto, la Argentina terminará de pagar el corralito de los dólares que se hizo en el año 2001. (APLAUSOS) Ese corralito que, como yo digo, ningún consultor económico de esos que hablan todos los días anunciándoles a ustedes las cosas horribles que va a hacer este Gobierno. Vienen anunciando desde el 2003 a la fecha, cosas espantosas, sobre todo, después de la última elección. Parece que el número de los votos los preocupó un poco y se dedicaron entonces a lanzar rumores de que íbamos a hacer tal cosa o tal otra. No solamente ellos mienten, hay unos cuantitos otros que aparecen en los medios de comunicación que también lo hacen. (APLAUSOS)
Pero ya es hora de que cejen en esos intentos, porque ya nos hemos dado cuenta todos o casi todos los argentinos. ¿Cómo puede ser que no hayan podido prever, con tanta inteligencia y tanta información, lo que iban a hacer en el 2001 cuando los bancos cerraron las puertas y no le devolvían la plata a la gente por indicación del Gobierno? ¿A quién le contaron? ¿Algún argentino escuchó por radio, por televisión, escucharon o leyeron en algún diario, local o nacional, que el Gobierno iba a tomar esa medida? Contéstenme, ¿escuchó alguien?
– “No”, contesta el público presente.
¿Escuchó alguien?
– “No”, contesta el público presente.
Y sin embargo la tomaron y dejaron a la Argentina y a miles de argentinos colgados del pincel, argentinos a los que ahora nosotros este 3 de agosto les vamos a devolver en dólares lo que se quedaron de otros gobiernos.
Por eso es hora de que aquellos argentinos que todavía no se dieron cuenta, les pidan a estos que los engañaron que rindan cuenta de una buena vez por todas. (APLAUSOS)
También sabemos y él lo sabía también y yo lo sé también como lo sabemos todos los argentinos de la necesidad imperiosa de la unidad nacional. Si uno recorre estos 200 años de historia, si uno conmemora y recuerda lo que pasó en Tucumán cuando prácticamente San Martín tuvo que obligar a que declararan la independencia porque tenían dudas, sabemos que la unidad nacional es presupuesto básico para seguir creciendo, más allá de las diferencias. Unidad nacional no quiere decir que todos pensemos u opinemos los mismo; unidad nacional quiere decir ponerse de acuerdo sobre las banderas fundamentales para que nuestro pueblo siga logrando crecer y nuestra patria siga siendo eso, una patria. (APLAUSOS)
Unidad nacional a la que convoco a los 40 millones de argentinos, porque necesitamos también de otra unidad superior que es la unidad regional, la unidad de la América del Sur, de este MERCOSUR ampliado, de esta UNASUR. (APLAUSOS)
Miren las cosas que hemos podido resolver y por eso hoy nuestra región y en ella la Argentina, tienen un protagonismo inédito. Lo podemos ver y razonar a partir de nuestros recursos, de nuestras potencialidades, de nuestra producción.
Por eso, este 9 de Julio debe servir para que cada argentino, piense cómo piense, provenga de dónde provenga, sepa que no se puede dejar engañar nunca más. Ni tampoco ver en otro hermano que está en otro partido o que piensa diferente o que viene de un lado diferente, un enemigo, al contrario.
Si la mayoría de los argentinos, la absoluta e inmensa mayoría de los argentinos tiene las mismas necesidades. ¿O se creen que les va a ir mejor a algunos si les va mal a las grandes mayorías? Cuando le ha ido bien solamente a unos poquitos, siempre les ha ido bien, independientemente de cómo le vaya a las grandes mayorías.
Pero nuestros trabajadores, nuestra clase media, nuestros estudiantes, nuestros docentes, nuestros científicos, nuestros empresarios, comerciantes, saben que solamente podremos seguir creciendo en la medida que el país siga teniendo una política que proteja a nuestras empresas a nuestro trabajo, a nuestros trabajadores.
Saben también que hemos logrado reducir la deuda de esa Europa que, por ejemplo, hoy llega a límites de más del 100 por ciento de su PBI, apenas un 14 por ciento del PBI vinculado con tenedores privados o nacionales.
Perece un milagro, parece mentira cuando él vino acá por primera vez, ese 9 de julio, debíamos más del 130 por ciento de nuestro PBI; hoy vengo yo y estamos debiendo el 14,9 a tenedores nacionales privados o extranjeros. El resto es intra sector público. (APLAUSOS)
Cómo no sentirnos orgullosos, argentinos, de la tarea realizada! ¡Claro que falta mucho, siempre va a faltar! Porque siempre cuando uno sube un escalón quiere subir al siguiente, es algo que viene de la condición humana. Cuando conseguiste el trabajo, querés ver si te podés comprar la casita y después la moto o el auto, después mandar los pibes a la universidad, una universidad que sigue y seguirá siendo popular, nacional, gratuita, pública como lo fue siempre desde el primer grado, como nos ha marcado la historia. Nueve universidades se han creado durante la gestión iniciada en el 2003 y hasta la fecha.
La distribución federal también que permite el crecimiento armónico con una obra de infraestructura en caminos, en rutas, en viviendas, en hospitales como nunca se había visto y que federalizó la inversión de este Norte que ni siquiera estaba conectado eléctricamente, donde no había casi agua corriente ni cloacas y hoy estamos trabajando y dando industrias y electricidad para poder seguir creciendo al Norte y al Sur para quebrar ese maleficio que arrastramos durante 200 años de una zona centro super desarrollada a la cual emigraban miles y miles de tucumanos, santiagueños, salteños, jujeños, riojanos a buscar una nueva oportunidad. Ahora queremos que no se vaya ningún tucumano ni riojano ni salteño, queremos que se queden en su tierra porque hay trabajo, porque hay oportunidad de estudio, de vivienda. (APLAUSOS)
Por eso este 9 de Julio, nos tiene que llevar a la gran reflexión a los argentinos. Y para conmemora los documentos para los trans, el matrimonio igualitario, la igualdad. (APLAUSOS)
¿Saben una cosa? Cuando Néstor fue diputado, a él no le gustaba la tarea legislativa, lo aburría enormemente, era un hombre que no podía estar quieto y creo que fue a la Cámara cuando le tocó jurar como diputado, a un mensaje mío, porque tampoco fue a todos los mensajes, y la única ley que votó fue la del Matrimonio Igualitario. (APLAUSOS)
Una sociedad que ha recuperado, que ha devuelto a miles y miles de argentinos su verdadera identidad, que ha reparado, que ha dado más igualdad, que no le ha quitado igualdades a nadie; al contrario, ha ampliado igualdades a otros que no tenían los mismos derechos que teníamos tantos argentinos. (APLAUSOS)
¡Qué orgullo siento como argentina cuando veo que en naciones como la “France”, la Gran Francia de la cual vinieron las ideas revolucionarias de mayo, recién ahora se esté tratando el matrimonio igualitario! ¡Mi madre! ¡Quién nos ha visto y quién nos ve! Y me siento orgullosa de esta Argentina igualitaria, reparadora, solidaria y justa. (APLAUSOS)
Además, y para finalizar, les pido…Yo sé que esa frase que cantan en las consignas, que en los malos momentos los pibes van a estar, sé que es cierta porque tiene una verdad histórica. Tiene una verdad histórica que es el compromiso de los jóvenes históricamente, desde Bernardo Monteagudo, desde Mariano Moreno, desde Belgrano, pasando por todas las generaciones y por toda la historia de la Humanidad. Son los jóvenes los que empujan, son los jóvenes los baluartes y la vanguardia del cambio, porque está en el ADN de la juventud, aquí están los secundarios y los universitarios y también los que están en los barrios trabajando.
Yo quiero que ustedes, jóvenes universitarios y secundarios también, como lo hacíamos nosotros, vayan a los barrios junto a los más humildes porque allí se aprende lo que sufre el pueblo, las cosas que necesitan, ahí uno adquiere la sensibilidad que nunca más pierde. Porque es en la juventud, porque es en la edad en que aprendés a incorporarte a la vida, donde se te quedan fijados los conceptos y las ideas. (APLAUSOS)
No era casualidad que Eva tuviera apenas 20 y pico de años, aunque parezca por allí por su peinado y su rodete y ustedes la vean como una señora; tenía la edad de ustedes cuando asumió como primera dama de este país. ¡Cómo no iba a revolucionar este país! Mujer, joven. (APLAUSOS)
Por eso, yo les pido, para finalizar, que a esa Argentina le pongamos unidad, organización y solidaridad. Unidad, porque depende de nosotros, de los 40 millones de argentinos que tiremos para el mismo lado para seguir creciendo. Organización, porque se requiere de todos y cada uno de nosotros, sea en la universidad, en la escuela secundaria, en el barrio, en el sindicato, en el movimiento social, en la parroquia, se organicen para el gran objetivo que es la solidaridad, la igualdad y la equidad. Para eso los quiero a los argentinos unidos y organizados. No es una unidad para cualquier cosa, es una unidad para ayudar a los demás, es una unidad para darle al que todavía le falta el trabajo, es solidaridad y es justicia por la que venimos luchando desde hace más de 200 años.
Gracias, Tucumán; gracias, Argentina y feliz Día de la Patria. (APLAUSOS)

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