Despertar Nacional

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ARGENTINA 17 DE OCTUBRE DE 1945 – 17 DE OCTUBRE DE 2013

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO.
FUENTE: LUCHE Y VUELVE
http://www.lucheyvuelve.com.ar/Discursos/1710.html
El 17 de octubre de 1945, a las 23 hs. Desde el Balcon de la casa Rosada
Trabajadores: hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón, y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino. Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria.
Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. (En ese instante, alguien cerca del balcón le gritó: ¡un abrazo para la vieja!) Perón le respondió: Que sea esta unidad indestructible e infinita, para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado. Porque los hombres que no son capaces de olvidar, ni merecen ser queridos y respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.
Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño éste mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo que son la esperanza más cara de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último, el recomendarles que antes de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras, que han de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días.”

ARGENTINA Reunión con intendentes bonaerenses: Palabras de la Presidenta de la Nación

Reunión con intendentes bonaerenses: Palabras de la Presidenta de la Nación
Muy buenas tardes a todos y a todas, en este día tan especial; Gobernador de la provincia de Buenos Aires; Intendentes; Intendentas, en este 17 de octubre: qué mejor manera de recordar y homenajear ese 17 de octubre haciendo cosas como las que estamos haciendo hoy. Yo quiero rescatar detrás de las intervenciones, la tuya fue Julio, la memoria podríamos decir, recuerdos del pasado y recuerdos del presente también. Vos contabas, en el 2002, que llorabas en una reunión del consejo del partido porque no sabías qué hacer; a Mariano le pasaba lo mismo, a mucha gente.
Yo era legisladora nacional y era muy difícil ser político en el país, política en el país, o empresario, o banquero, o cualquier cosa que tuviera vinculación con el poder económico, institucional o político porque se focalizaba en ese poder las desgracias que sufría el pueblo argentino. Julio recordaba en su intervención, el ex Salón Padilla, hoy Salón Manuel Belgrano, del ministerio de Economía, donde se reunían las conducciones económicas del país con los delegados del Fondo Monetario Internacional, con Anoop Singh.
Yo nunca me reuní con Anoop Singh, pero recuerdo a Teresa Terminasian, que también venía del Fondo Monetario, a reunirse con nosotros, en el Senado de la Nación, a tomar examen, e inclusive recuerdo sanciones de leyes, que por supuesto voté en contra, porque eran solicitud del Fondo Monetario Internacional. Recuerdo ese país sin esperanza, con enfrentamientos, un país que terminó, que creíamos que se nos iba de las manos, ese 19 ó 20 de diciembre. Yo lo recuerdo bien porque estaba sentada. en el Senado de la Nación, y me acuerdo que un compañero – que hoy es Diputado – entró casi a los gritos diciendo: “le están pegando a las Madres, en la Plaza”. Estaba entonces el ex Presidente Alfonsín, que se sentaba banca por medio conmigo y me acuerdo que tomaron decisiones, en ese momento, de ir a la Casa de Gobierno. Una historia que la vivimos muy de cerca, ese día recién pudimos salir del Senado pasada las doce y media, una de la mañana, por la puerta trasera del Senado, además, sobre Combate de los Pozos y desde los distintos edificios la gente tiraba cosas. Era la Argentina que parecía que se esfumaba, que se rompía en mil pedazos.
Por eso lo que contaba Julio, de Florencio Varela, de la falta de hospital y del Hospital hoy, del Cruce, “Néstor Kirchner”, que ha sido catalogado como el hospital público más importante de la República Argentina, es impresionante pero en el 2002, Florencio Varela era apenas una ciudad dormitorio, una ciudad donde la gente iba a dormir o se quedaba a dormir porque no tenía siquiera trabajo. No hablemos de pavimento, ni de cloacas, no, no, no había trabajo, no había fábricas. Como vos recién señalabas las escuelas eran comedores, los docentes no iban a enseñar, los docentes iban a darles de comer a los chicos. Y no digo que hoy sea el país ideal, pero de aquel país a este hay una distancia sideral e inimaginable para nosotros mismos. Para quien habla si vos me decía que nosotros íbamos a poder estar en esta Argentina, de hoy, en el 2002, en el 2003, yo te decía que estábamos locos. Es más ni siquiera creía que Néstor podía ser Presidente, con eso te lo digo todo. Así que imagínate si podía pensar si podíamos cambiarlo, con el nivel de endeudamiento, en fin todo lo que era.
Y me acuerdo también de las palabras del Vasco y del concepto de lealtad, que
tantas veces fue distorsionado hacía el peronismo como si fuera una suerte
de obsecuencia o de verticalismo ciego a la dirección de un partido, o a la dirección de un movimiento. Y en realidad la lealtad que la gente tuvo con Perón y con Eva, con el peronismo, a mí no me gusta hablar del justicialismo, odio la palabra justicialismo, a mí me gusta hablar del peronismo, yo me identifico con el peronismo, yo soy peronista. (APLAUSOS). Esta es la lealtad hacía dirigentes que la gente identifica como defensores y representantes de sus propios intereses; cuando el Vasco habla de obras para los municipios o para las provincias claro que no son obras ni para los Intendentes ni para los que nos votaron. Cuando uno hace una cuadra de pavimento no pregunta si en la cuadra viven radicales o peronistas o a quiénes votaron, cuando se pone el agua potable se pone para todos, cuando son las cloacas y el gas es para todos y así las infinidades de obras de infraestructura.
El concepto de lealtad está vinculado con la lealtad con los intereses del pueblo y de la Patria, que es la misma cosa. Y que eso es lo que nos ha diferenciado al peronismo de ciertos movimientos políticos que creían en una Patria sin pueblo, u otros que hablaban de pueblo, pero no vinculado a los intereses y las raíces profundas de nuestra historia, de nuestras tradiciones, de lo que somos y de lo que creemos. Por eso la permanencia del peronismo, la lealtad es fundamentalmente con esto. Y yo creo que más allá de las virtudes y errores que todos tenemos, que tuvo Néstor, que tengo yo y tenemos cada uno de nosotros me parece que la gente identifica a este proyecto, desde el año 2003, con la defensa irrestricta de los intereses del pueblo.
Yo creo que hasta los que no nos quieren saben de esto; algunos no nos quieren porque precisamente tenemos esos intereses, otros porque tal vez por prejuicios culturales creen que estar identificado con el pueblo, con los que menos tienen es una cuestión que rebaja sus aspiraciones de movilidad social ascendente, como si el progreso pudiera ser una cuestión individual, de construcción individual y no concebir al progreso como una construcción colectiva. Esto también nos viene, un poco, de nuestra tradición de inmigrante, de nuestros abuelos. Yo me acuerdo que mis abuelos que decían: “bueno, el que no tiene nada es porque no quiere o porque no trabaja”, es una cosa muy de los europeos. Soy nieta de europeos, sin comprender – que es cierto – que hay una gran cantidad de esfuerzo personal, pero por más esfuerzo personal que vos pongas si no hay un proyecto de país que acompañe, que genere trabajo, que genere puestos de trabajo es imposible progresar, crecer, tener trabajo, darle de comer a nuestros hijos, permitir que los hijos de los obreros lleguen a la universidad y además de llegar a la universidad podamos llegar a la Presidencia de la República Argentina. Esa es la movilidad social ascendente que caracterizó al peronismo y que molestó a algunos.
Jauretche siempre decía que las mayorías tienen mucha alegría, porque son mayoría, porque han conquistado derechos. Nadie si no ha conquistado derechos, ha ampliado garantías puede conformar un espacio mayoritario. Por eso las mayorías y los espacios mayoritarios – como lo ha sido el peronismo – son alegres. Y por eso tienen odios las minorías que creen haber perdido privilegios. Privilegios que no pierden, en realidad, porque muchas veces si uno observa también han crecido económicamente. El crecimiento ha sido para todos, inclusive – yo diría – que ha sido más fuerte para aquellos que más tienen por una cuestión simple de regla de concentración del capital. Y sin embargo, prejuicios culturales, el considerarse diferente por tener más, yo quiero considerarme diferente por ser mejor, nunca por tener más plata. Y entonces el que el pobre pueda progresar ya es casi igual al otro, y entonces esto es como una perdida de privilegio. Con cuestiones culturales profundas, que están arraigadas y que nosotros debemos explicar, no combatir y enojarnos y descalificar a los que piensan de esa manera, sino tomar como una tarea militante y docente casi explicar el porqué se pueden dar esas transformaciones.
Nos pasó en la primera etapa del peronismo, el primer y segundo gobierno de Perón, donde muchos creyeron que habían podido progresar porque sí y luego se transformaron en no peronista, por ejemplo, siendo que había progresado a partir del peronismo y es por el prejuicio cultural muchas veces ¿no? Y creo que estás cosas no nos tienen que enojar a nosotros, al contrario, la inmensa responsabilidad de todos y cada uno de comprender y tratar de deshilvanar y deconstruir todos esos prejuicios culturales para entender que la posibilidad de realización de un país se hace con los 40 millones de habitantes adentro.
Si uno compara los países de mayor desarrollo, no los comparemos hoy como están, pero en realidad es porque han hecho una cohesión a partir de que han podido crecer parejos. Y fíjense ustedes que han comenzado los problemas cuando precisamente esos países que crecían parejos con grandes sectores de clase media han comenzado también a tener problemas por la desigualdad. Pongo el caso típico de Estados Unidos, que era digamos el sueño americano, la clase media, que hoy ya no es mayoría en Estados Unidos, y donde un 1 por ciento concentra el 25 por ciento del PBI y maneja el 40 por ciento de la economía. Esto finalmente trae problemas porque la desigualdad trae problemas. Entonces por eso creo que es muy importante entender esto de la lealtad. Lealtad que uno ve por allí, ya que han hablado de algunos medios los compañeros que han hecho uso de la palabra, de fondos buitres acechando a la Argentina, de gente que sirve a otros intereses como si los juicios que hay fueran contra Cristina Fernández de Kirchner o contra el peronismo, los juicios son contra la República Argentina, son contra los 40 millones de argentinos y lo hacen fondos que compraron por centavos dólares, que no quisieron entrar en la reestructuración de deuda y que se apoyan precisamente en inmunidades que fueron renunciadas por gobiernos anteriores. Los tratados internacionales de renuncia de inmunidad no fueron firmados por este gobierno, ni fueron aprobados por el Parlamento del año 2003 en adelante, tampoco la deuda que estamos pagando religiosamente – hoy pagamos Bonar 10, 200 millones de dólares, que tenía el bono legislación argentina, pero se pagó en dólares – entonces cuando uno ve que realmente se ponen increíblemente algunos, muy pocos, pero poderosos del lado de los fondos buitres realmente – digo – más que maldad hay irracionalidad, una profunda irracionalidad y un profundo desamor a la Patria y al prójimo fundamentalmente.
Y esto yo creo que lo que la gente identifica así, más allá de nuestros errores con este gobierno: la lealtad con los intereses del pueblo, irrestrictos, aún a costa de ser descalificados, agraviados, pero en definitiva yo estoy absolutamente comprometida con esa historia, pero no de ahora, del 2003, porque lo hacía cuando estaba en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y era oposición dentro de mi propio partido por las cosas que se hacían, partido del cual nunca me fui además porque viste que siempre hubo en el peronismo esa cosa del peronómetro, ¿no? Yo me acuerdo que cuando era muy jovencita y venía una y me decía: “yo soy peronista desde hace mucho tiempo”. Y claro si yo tengo 20 años y si vos tenés 40 ó 50 tenés que ser peronista ante que yo. Pero me parece que el peronismo no se mide por la antigüedad, me parece que eso está bien para un escalafón administrativo. A mí me parece que el peronismo se mide en los hechos, en las obras y en los compromisos que cada uno tiene. (APLAUSOS).
Y la verdad que este 17 de octubre, muy especial por muchas cosas, es un 17 de octubre que nos encuentra en un mundo desvastado. Hace poco me tocó estar hace unos días apenas… hoy estuve con el compañero Lula, una buena forma de festejar el 17 de octubre, ¿no?, unidos o dominados. Y Lula, junto a Néstor fueron los artífices de terminar con esa maldición que traía la América del Sur de un presunto enfrentamiento entre los hermanos del Brasil y los hermanos de la Argentina, ellos dos tuvieron el rol histórico de acabar con ese prejuicio ese mito. Y los dos pertenecen – ¡oh casualidad! – a partidos nacionales, populares y democráticos. Y yo no creo, como dijo alguien antes, en las casualidades, sino en las causalidades.
Hoy estuvimos con Lula, que realmente lo vimos muy bien de salud, y les quería contar que el otro día nos estaba visitando también el presidente de Irlanda, un politólogo, estuvimos con Juan Manuel y con él, y realmente fue muy interesante, nos hablaba del modelo roto, hablando obviamente del modelo de los países desarrollados, el modelo roto y yo lo escuchaba, el otro día hablar también al presidente de Venezuela, de la República Bolivariana de Venezuela, porque si me escucha que no digo de esa manera se va a enojar, y también vimos que nos quisieron plantear como que la elección de Venezuela era una suerte de segunda vuelta en la Argentina, o sea que parece ser que si a Chávez le hubiera ido mal, significaba que también a nosotros nos iba mal. Y allí fueron más de diez mil periodistas de todo el mundo porque creían… me parece que había tanto interés y tanta demostración y tanta observación, que no me pareció un mero interés periodístico o sociológico. Yo creo que algunos pensaban – y tenían todo el derecho a creer – lo que habían escrito porque ahora se produce otro fenómeno. Me acuerdo, una vez en el bloque, con el presidente de bloque en ese momento, bueno los compañeros haciendo operaciones y escribían cosas en los diarios, y después venían al bloque y hacían líos sobre las cosas que habían salido en el diario, que la habían hecho ellos. Entonces este compañero les decía: “hermanos, la operación ya la hicieron, pero no vengan adentro del bloque a hacerme la interna si ya sé quién escribió esto”. Vos te acordás Mariano, ¿no? Pasa un fenómeno parecido, saben que son mentiras las cosas que están escribiendo, pero después las leen, las escuchan, las miran y terminan creyéndolas y se las hacen creer a algunos, no a todos afortunadamente, porque evidentemente sino no habrían los resultados que hay en las elecciones, en el propio Brasil, donde el candidato del PT, estaba en cuarto lugar y entró en segundo vuelta y hoy me decía Lula que está ganando en San Pablo y arrasando en Río de Janeiro y en los principales municipios.
Por eso esta suerte de realidad virtual de la que hablaban algunos y de la otra: la de los hechos claros y concretos, de la gente de carne y hueso. Y por eso esa desazón incomprensible que uno veía en algunos comunicadores sociales, en la noche del último domingo, con fuegos artificiales que el pueblo venezolano festejaba que habían ganado las elecciones. Y realmente se montó algo en donde finalmente pudo comprobarse lo que nosotros veníamos afirmando desde hace mucho tiempo, que había plena democracia y que la gente votaba, es más registraron participación ciudadana, no siendo el voto obligatorio, del 80 por ciento. Me gustaría saber si en la Argentina – si el voto no fuera obligatorio – si llegamos al 80 por ciento. Entonces esta cosa que nosotros vemos todos los días y que te da, pro ahí te duele porque te esforzás, trabajás, pones muchas cosas, yo siento que he puesto muchas cosas, nuestra familia ha puesto muchas cosas, cada uno de ustedes, cada uno de los argentinos, cada uno de los 40 millones de argentinos ha puesto muchas cosas y obviamente cuanto más arribas estás más cosas tenés que poner porque ese es el nivel de responsabilidad, y no tenés que quejarte por el nivel de responsabilidad. Pero sinceramente creo que la mejor manera de homenajear esta historia, que ya no es la historia – como decía el Vasco – ni de un partido, ni de un sector, es la historia de los argentinos: la de los que nos votan y la de los que no nos votan; la de los que nos quieren y la de los que no nos quieren. En realidad, este proyecto es para los 40 millones de argentinos y esto es lo que diferencia un proyecto de inclusión de uno de exclusión y lo que lo hace viable al de inclusión: que el de inclusión tiene la inmensa virtud y la fantástica generosidad, por la propia dinámica de acumulación, de generación de puestos de trabajo, de generación de empresariado nacional, de sustitución de importaciones, de beneficiar aún a aquellos que política o partidariamente no están de acuerdo. También lo beneficia.
No sucede lo mismo con un proyecto de exclusión, donde entonces las grandes mayorías normalmente quedan afuera y terminan sobreviniendo las crisis institucionales cíclicas que hemos tenido en la República Argentina.
Yo creo que el gran desafío que tenemos los argentinos, los 40 millones, pero especialmente su dirigencia política partidaria, la que es oficialista y la que es opositora, es la de lograr un nivel de institucionalización de los derechos, garantías alcanzados, del desarrollo productivo alcanzado, no solamente podemos ser los peronistas los garantes de los distintos parques industriales que están en cada una de las localidades de la República Argentina; no solamente tenemos que ser los peronistas los garantes de que se siga haciendo obras de infraestructura; no solamente tenemos que ser los peronistas los garantes de que no se vuelvan a escuchar los cantos de sirena permanentes de los que quieren volver a endeudarnos y nos dicen “ay, no tenemos acceso al mercado de capitales” y a Dios gracias, porque si hubiéramos tenido acceso al mercado de capitales, seguramente nuestro sistema financiero estaría con un grado de activos tóxicos que no estaríamos como estamos hoy. A Dios gracias que podemos hoy tener un proceso de sustitución de importaciones que nos permite generar puestos de trabajo.
Pero esto tiene que ser el piso; esto que hemos logrado, no es el techo, es el piso y de este piso tienen que hacerse garantes, no solamente los peronistas, sino todos los partidos nacionales, populares y democráticos de la República Argentina.
Este es el grado y la demanda que tenemos que tener, que se institucionalice para que no dependa de una persona o de un sector. De modo tal que esto que hemos logrado, que nuestros hijos vayan al colegio a estudiar; de esto que hemos logrado que el 6.47 del PBI se destine a educación; de esto que hemos logrado de que tenemos al 96 por ciento de los hombres y mujeres en edad de jubilarse cubiertos por un sistema previsional que le llega; de esta Asignación Universal por Hijo que algunos creen, yo escucho todavía, pensar que son programas para vagos, que son programas…cuando Naciones Unidas lo ha calificado como el programa de inclusión más importante, 1.2 del PBI. Esta Asignación Universal por Hijo que yo quiero que el día de mañana sean todas asignaciones familiares porque significaría que han conseguido trabajo registrado.
Porque también sabemos que estas asignaciones universales por hijo ayudan a los que no tienen trabajo registrado, a los que todavía no han sido declarados por sus patrones a complementar un salario digno para llegar a fin de mes.
Yo recibo muchísimas cartas de mujeres y de hombres que me dicen…fundamentalmente de mujeres, los hombres son más vergonzosos de reconocer algunas cosas.
Y ustedes deben acordarse de las épocas de mishiadura donde las que hacían las colas, cuando no había trabajo, eran las mujeres porque a los hombres les da vergüenza, porque el hombre ha sido creado y el hombre ha sido culturalizado como el sostén de la casa, es parte de la hombría sostener la olla, parar la olla. Y cuando los hombres quedaban sin trabajo, se destruían inclusive los hogares. Porque también, el hecho del fenómeno de muchísimas jefas de hogar, es producto también de esas década perdidas.
Si yo tuviera que definir estos casi 10 años, 9 años y algo, podría definirla como la década ganada. Esta fue una década ganada por los argentinos, como fueron décadas perdidas las anteriores, en endeudamiento, en empobrecimiento. Deudas que, bueno, que todos las conocíamos. Cuando Néstor llegó con apenas un 22 por ciento de votos…
Yo no me voy a olvidar nunca porque cada vez que voy allá adonde hay una partecita de él muy chiquitita, en la parte de arriba hay fotos y comienzan las fotos de él cuando está joven y la segunda foto es la foto de cuando él es presidente y está cuando le pegan –casi como una metáfora- con una cámara, no quiero decir nada con esto, pero casi una metáfora, y tiene una herida cortante, profunda.
Él entro herido a la Casa de Gobierno, no solo herido por esa cámara que le había partido la frente, sino entró herido porque entró con el 22 por ciento de los votos nada más, entró deslegitimado. Y el tipo, a fuerza de coraje y de política y a fuerza de gobernar y gobernar, y digo tipo con orgullo porque era mi tipo, construyó una Argentina absolutamente diferente, una Argentina con autoestima. Los argentinos volvimos a tener autoestima, nos habían convencido que no servíamos para nada, que éramos unos inútiles, que todo lo que venía de afuera era mejor, que los otros países eran mejores.
Los argentinos hacían colas…Cuando yo era senadora, Julio, además de las cosas que viví, yo salía por esa Callao y entraba para mi casa de Juncal y Uruguay y pasaba por el Consulado español y veía colas y colas, todas las noches, inclusive los coleros, hasta carpitas, para irse a España y para irse del país. Yo recuerdo esa Argentina. ¡Cómo no valorar esta Argentina de hoy!
Y bueno, vamos siempre a encontrar críticos y, bueno, es buena la crítica también. ¿Sabés por qué? Porque la crítica nos esfuerza a ser mejores, a tener más fuerza.
Yo cada vez que…Algunos creen por ahí que cuando me pegan me desmoralizan. No saben, pero cuánto más me pegan…y él era igual. Era como que cuando le pegan o lo castigaban, él mismo se desafiaba a sí mismo. Yo creo que a veces demasiado. Esa también creo que fue…
Pero él vivió como quiso, vivió como quiso, nunca reconoció jefes. Él tenía un norte, una idea: primero, fue gobernar su provincia, ese fue su gran sueño cuando lo conocí, que yo le día que estaba loco, andábamos corriendo ahí en La Plata para ver cómo podíamos escaparnos y él andaba soñando con ser gobernador. Y después vino lo otro, ya por el 2002, y yo tampoco creía que llegábamos, sinceramente.
Yo le decía, ese día que se lanzó ahí por micrófono, acá en la Casa Rosada, donde había un micrófono y cada uno que pasaba se mandaba una parrafada, eran épocas increíbles, dan risas y ganas de llorar.
Pero me refiero y quiero retomar eso que él entró herido acá y, bueno, y cuando se fue, se fue triunfante y se fue triunfante no solamente de la Casa de Gobierno, se fue triunfante también de la vida. Porque no sé si Dios habrá querido también que sea justamente en el año de ese Bicentenario que él se fuera y en el mes de octubre. Y me acuerdo su alegría cuando vio ese pueblo que desbordó Buenos Aires festejando los 200 años y nos dio a todos los argentinos, a todos, a todos, a los dirigentes fundamentalmente, una gran lección de que el pueblo no come vidrio, de que el pueblo sabe, entiende, comprende.
Por eso, yo quiero decirles a todos ustedes que este trabajo que han hecho durante las jornadas de trabajo, cuando el otro día, el lunes, en una teleconferencia en General Pinto y Germania, uníamos la ruta y esa maestra hablaba de los años que había tenido, 15 años dijo ella, recorriendo esa ruta y que cuando llovía o se quedaba a dormir en Germania o tenía que recorrer 150 kilómetros así en U, porque vimos las fotos, era un barrial y un charco imposible de cruzar. O ese trabajador municipal que con vos, Jorge Ferraresi, de 62 años, tenía 41 años alquilando una casa, tenía su casa, Carlos creo que se llamaba y María Magdalena su esposa, si mal no recuerdo. Ese magnífico centro cultural increíble que Paco y Celso pudieron hacer en Mendoza con 71 palos de la soja y 45 de regalías y que revela que cuando administrás bien lo que tenés y gestionás las cosas se pueden hacer en la República Argentina.
Entonces, digo que esa es la Argentina de los hechos; esa es la Argentina de los millones de seres silenciosos y anónimos que conforman la Argentina; esa Argentina que Scalabrini Ortiz describió el 17 de octubre, ya que estamos hablando del 17 de octubre del 45, como la patria sublevada, el suelo sublevado, él habló del suelo sublevado de la patria.
Y yo creo que lo que dijo también, para terminar, esa frase que nos gustaba a los jóvenes decir y esto también es la transformación que hemos tenido desde el propio peronismo y que hemos sido capaces de realizar. Esa frase flamígera de Evita, “que la patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas”. Yo cada vez que la veo a Eva diciendo esas cosas, es francamente conmovedor.
Tuvimos la inmensa suerte y esta es la inmensa suerte que tenemos los que estamos aquí, todos los que de alguna manera se identifican con nosotros, con el peronismo, que pudimos, como dijiste vos, dejar de ser colonia y que la bandera flameara sobre escuelas, sobre fábricas, sobre rutas, sobre hospitales, sobre chicos que tienen su computadora, sobre universidades en el Conurbano bonaerense y con los mayores presupuestos en educación. Es una inmensa suerte que no tuvo nuestra generación.
Por eso creo que debemos sentirnos alegres y contentos. Porque falta mucho, este es el piso, pero hemos logrado tener autonomía, hemos logrado…
Hoy cuando leía que España tuvo que retroceder y volver a permitir el ingreso del biodiesel argentino y que algún diario dijo que el Gobierno español lo hizo…No, señores, fue gestión del Gobierno ante la ONC porque sabían que perdían el juicio por eso tuvieron que levantar la prohibición. Y eso es representar los intereses de los argentinos.
Y convengamos…Yo no soy productora de biodiesel ni tengo intereses vinculados al biodiesel. Sin embargo, peleo por cada uno de los intereses de los argentinos que son agredidos injustamente por políticas de restricción, por políticas que quieren trasladarnos sus problemas hacia nosotros, vamos a defender cada uno de esos argentinos, aún aquellos que tuvieron grandes diferencias con nosotros.
A mí me ha tocado en el G-20 defender que los commodities no tuvieran tope como querían ponerles y como van a intentar, les aclaro, ponerlos si se agrava la crisis en los países desarrollados, porque se puede prescindir o puede bajar el precio del petróleo, pero el precio de los alimentos es diferente. Porque alguien puede no subirse al auto; puede necesitar menos petróleo porque la actividad económica decayó, pero comer, necesita comer todos los días. Y una vez que la gente se acostumbra a comer y adquiere esa sana costumbre, lo sabemos del peronismo, va a luchar con uñas y dientes para seguir conservándola y en hora buena.
Así que, con todo este espíritu, espíritu de construcción, espíritu de unidad nacional, espíritu de construcción colectiva, espíritu de saber que necesitamos el esfuerzo de los 40 millones de argentinos, espíritu de saber que nosotros solos no podemos, porque ya tuvimos la experiencia histórica durante los gobiernos de Perón, tanto en el primero y en el segundo como el tercero, que necesitamos de la confluencia de los distintos sectores y de la comprensión de los distintos sectores…Hoy tenemos un mundo diferente, una Argentina diferente y una América del Sur también diferente que salta cuando cada país es atacado en su democracia o en sus instituciones y que hoy estamos mucho más férreamente unidos. El MERCOSUR, la UNASUR en la que muy pocos apostaban, en la que muy pocos creían y en la que trabajamos día a día, tiene que ser la plataforma para seguir creciendo, para seguir incluyendo y para seguir haciéndole honor a nuestra propia historia, que es lealtad, en definitiva, con las convicciones, con el pueblo y con la patria.
Muchas gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)

ARGENTINA “La gente identifica a este gobierno por la lealtad con los intereses del pueblo”, afirmó Cristina Fernández

Miércoles, 17 de Octubre de 2012
“La gente identifica a este gobierno por la lealtad con los intereses del pueblo”, afirmó Cristina Fernández

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta noche una reunión con el gobernador bonaerense Daniel Scioli e intendentes del Conurbano. Al recordar un aniversario del 17 de octubre de 1945, sostuvo que “el concepto de la lealtad está vinculado con la lealtad a los intereses del pueblo y de la patria, que es la misma cosa”. La jefa de Estado sostuvo que “este modelo es para los 40 millones de argentinos” y afirmó que “el inmenso desafío que tenemos es lograr un nivel de institucionalización de los derechos y garantías alcanzados”.
La presidenta Cristina Fernández aseguró que la “mejor manera de recordar y homenajear ese 17 de octubre” de 1945, es “hacer cosas como las que estamos haciendo”.
La Jefa de Estado recordó que en el 2001 “era legisladora”, y sostuvo que “era muy difícil ser político en el país. Se focalizaba en ese poder las desgracias que sufría el pueblo argentino”. “Recuerdo ese país sin esperanza, con enfrentamientos, un país que creaíamos que se nos iba entre las manos el 19 y 20 de diciembre”, rememoró.
La mandataria puso el ejemplo del municipio de Florencio Varela, por la “falta de hospitales”, y lo comparó con el actual hospital de El Cruce “Néstor Kirchner”, “que ha sido catalogado como el hospital más importante de la República Argentina”. Aseguró que en muchas localidades “no había trabajo, no había fábricas. Las escuelas eran comedores. Los docentes iban a darle de comer a los chicos”.
Al respecto, dijo que la Argentina de la actualidad no es el país “ideal, pero la distancia de aquel país a este es sideral, inimaginable”.
El concepto de lealtad
Cristina Fernández afirmó que el concepto de lealtad “tantas veces fue distorsionado”. “ A mí no me gusta hablar del justicialismo, yo soy peronista”, enfatizó.
Al respecto, remarcó que la lealtad del pueblo hacia Perón y hacia Eva, “es la lealtad hacia los que la gente siente como representantes y hacedores de sus propios intereses”.
“El concepto de la lealtad está vinculado con la lealtad de los intereses del pueblo y de la patria, que es la misma cosa”, remarcó la Presidenta. Por lo que consideró que, “más allá de las virtudes y los errores” de la gestión, “la gente identifica a este proyecto con la defensa irrestricta de los intereses del pueblo”. “Hasta los que no nos quieren saben de esto”, aseguró.
También consideró que algunos sectores de la vida nacional, por cuestiones de prejuicio, “creen que estar identificados con el pueblo rebaja sus pretensiones de movilidad social ascendente”.
Por eso, recordó que si bien para crecer es necesario “una gran cantidad de esfuerzo personal, por más esfuerzo que se ponga, si no hay un proyecto de país es imposible progresar, creer, tener trabajo, darle de comer a nuestros hijos, permitir que los hijos de los obreros lleguemos a la universidad y eventualmente a la presidencia”.
Recordó entonces que “la movilidad social ascendente caracterizó al peronismo y molesto algunos otros”. Recordó al pensador Arturo Jauretche cuando afirmó que “las mayorías tienen mucha alegría, porque son mayoría al haber conquistado derechos. Y por eso tienen odio las minorías que creen haber perdido privilegios”.
No obstante, la Jefa de Estado consideró que el crecimiento registrado en el país desde 2003 a la fecha “ha sido para todos”. “Inclusive, por allí, ha sido más fuerte para aquellos que más tienen, por una simple aplicación de la regla de la concentración de capital”, y sin embargo “por prejuicios personales” estos logros no son reconocidos.
La mandataria pidió entonces “no descalificar a quienes piensan diferente”, sino “adoptar la tarea militante de explicar el por qué”.
“Tenemos la inmensa responsabilidad de comprender y deshilvanar prejuicios culturales para entender que la posibilidad de realización de un país se hace con los 40 millones de habitantes adentro”, expresó.
Y recordó que en los países centrales hoy azota una crisis que tiene su origen en la desigualdad. “La desigualdad trae problemas”, aseguró.
El embate de los fondos buitres
Cristina Fernández reconoció que por estas horas los fondos buitres “acechan a la Argentina”, y lamentó que en el país existan sectores que defiendan sus posiciones. “Algunos, muy pocos pero poderosos se ponen del lado de los fondo buitres, y es irracional”, criticó.
La Mandataria recordó que los tratados internacionales de renuncia de inmunidad “no fueros firmados por este gobierno, ni tampoco las deudas tomadas y por esta administración honradas.
Recordó entonces que hoy mismo “se pagó en dólares el BonAr 10”, con un desembolso de 200 millones de dólares.
“Más allá de nuestros errores, la gente identifica a este gobierno por la lealtad con los intereses del pueblo”, aseveró. Y al peronismo en general “con los hechos, las obras y los compromisos” que cada uno de sus dirigentes tienen con el pueblo”, agregó.
El encuentro con Lula Da Silva
La Presidenta recordó que este mediodía compartió un encuentro con el ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, hecho que consideró “una buena forma de festejar el 17 de octubre”. Lo justificó al recordar que el ex mandatario brasileño y el ex presidente Néstor Kirchner fueron los artífices de terminar con el mito de un enfrentamiento entre países hermanos, como lo son Brasil y la Argentina.
La elección venezolana
Luego, Cristina Fernández señaló que desde algunos medios de prensa se intentó instalar a la última elección presidencia de la República Bolivariana de Venezuela como “una suerte de segunda vuelta de la elección argentina”, hecho que, sostuvo, sobrepasaba “el mero interés periodístico”. “Hubo allí una suerte de realidad virtual -en referencia al supuesto triunfo que se daba por asegurado del candidato opositor al presidente Hugo Chávez- que se contrapone a la otra, la de los hechos claros concretos, de la gente de carne y hueso”.
“Pudo demostrarse algo que venimos sosteniendo desde hace muchísimo tiempo, y que es que había plena democracia y que la gente votaba”, expresó.
Institucionalizar los logros alcanzados
La Presidenta subrayó que “este modelo es para los 40 millones de argentinos” y enfatizó que “esto es lo que diferencia a un proyecto de inclusión de uno de exclusión”. “El proyecto de inclusión tiene la inmensa fuerza de beneficiar aún a aquellos que, políticamente o partidariamente, no están de acuerdo; no ocurre lo mismo con los proyectos de exclusión, en los que la inmensa mayoría queda afuera”, consideró.
La Jefa de Estado afirmó que “el inmenso desafío que tenemos es lograr un nivel de institucionalización de los derechos y garantías alcanzados; del desarrollo productivo alcanzado”. “No solamente tenemos que ser los peronistas los garantes de los parques industriales; no solamente tenemos que ser los peronistas los que no escuchemos los cantos de sirenas de los que piden endeudar”, aseguró.
La mandataria remarcó: “Todo esto que hemos logrado no es el techo, es el piso. Y de este piso tienen que hacerse garantes no solo los peronistas, sino todos los partidos nacionales, populares y democráticos de la Argentina”. Entre los ítems que dijo se deben mantener, enumeró “que cada uno de nuestros hijos vaya a estudiar; que tengamos el 6,47% de PBI en Educación; que tengamos el 96% de los hombres y mujeres en edad de jubilar, cubiertos”.
Asimismo, destacó que algunos críticos hablan de la Asignación Universal por Hijo como “planes para vagos, cuando expertos lo han calificado como el plan social más importante de América Latina”, con una inversión del 1,2% del PBI.
Y sostuvo que si tuviera que “definir a estos 9 años y algo, es una década ganada. Esta ha sido una década ganada, cuando fueron décadas perdidas las anteriores”.
El recuerdo de Néstor Kirchner
La Presidenta recordó que el ex presidente Néstor Kirchner “entró herido a la Casa de Gobierno, no solo herido por esa cámara que le cortó la frente, sino entró herido por el 22% de los votos”. Indicó que el ex mandatario “a fuerza de coraje y de política”, logró que los argentinos volviera a “tener autoestima”. “Nos habían convencido que éramos inútiles, que no servíamos para nada”, señaló la jefa de Estado y recordó las colas frente al Consulado de España, en el 2001, con miles de personas que querían irse del país.
La mandataria aseguró que “es buena la crítica, porque la crítica nos fuerza a ser mejor”. Afirmó que las críticas no la desmoralizan y recordó que Kirchner “era igual. Cuando le pegaban o lo castigaban, él se desafiaba a sí mismo”.
“Él entró herido y cuando se fue, se fue triunfante. No solamente de la Casa de Gobierno, se fue triunfante de la vida”, aseguró. Y rememoró la alegría del ex presidente durante los festejos del Bicentenario “cuando vio todo ese pueblo desbordado en la calle, y nos dio una gran lección a todos los dirigentes: que el pueblo no come vidrio”.
La patria dejó de ser colonia
Cristina Fernández sostuvo que “cuando administrás bien lo que tenés, las cosas se pueden hacer en la Argentina”. Afirmó que la que se ve en los distintos actos “es la Argentina de los hechos, de los millones que conforman la Argentina”.
En otro tramo de su exposición, la Jefa de Estado recordó una frase de Evita: “La patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas”. “Tuvimos la inmensa suerte los que estamos acá, todos los que se identifican con nosotros, con el peronismo, de que dejamos de ser colonia, y la bandera flameó sobre escuelas, hospitales, sobre chicos que tienen educación”, enfatizó.
La Presidenta consideró que “falta mucho, este es el piso. Hemos logrado tener autonomía”. Al respecto, comentó el caso de que España debió permitir que se volviera a importar biodiesel argentino. “Fue la gestión del gobierno ante la OMC, eso es defender los intereses de los argentinos”, remarcó.
La Jefa de Estado sostuvo que pelea “por cada uno de los intereses de los argentinos que son agredidos injustamente por políticas de restricción”. “Vamos a defender el interés de cada uno de los argentinos, aún de aquellos con los que hemos tenido fuertes diferencias”, enfatizó.
Por último, la mandataria aseguró que es necesario “este espíritu de construcción colectiva, de saber que necesitamos la unidad de los 40 millones de argentinos, necesitamos la comprensión de todos los sectores”. “Hoy tenemos un país diferente y una América latina diferente. Tenemos un continente unido: el Mercosur y la Unasur tienen que ser la plataforma para seguir creciendo, para seguir incluyendo, para hacer honor a nuestra historia, que es lealtad con nuestras convicciones, con nuestro pueblo y con nuestra patria”, concluyó.
Acompañaron a la Presidenta durante la reunión el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, ministros del gabinete nacional e intendentes del primer y segundo cordones del Conurbano bonaerense.

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO

DISCURSO DEL CORONEL PERON DESPUES DE SER LIBERADO DEL CAUTIVERIO, FRENTE A MAS DE DOS MILLONES DE TRABAJADORES QUE RECLAMBAN SU LIBERACION EN LA HISTORICA PLAZA DE MAYO.
FUENTE: LUCHE Y VUELVE
http://www.lucheyvuelve.com.ar/Discursos/1710.html
El 17 de octubre de 1945, a las 23 hs. Desde el Balcon de la casa Rosada
Trabajadores: hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón, y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino. Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria.
Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. (En ese instante, alguien cerca del balcón le gritó: ¡un abrazo para la vieja!) Perón le respondió: Que sea esta unidad indestructible e infinita, para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado. Porque los hombres que no son capaces de olvidar, ni merecen ser queridos y respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.
Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño éste mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo que son la esperanza más cara de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último, el recomendarles que antes de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras, que han de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días.”

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