Despertar Nacional

Acto por los 30 años de la Democracia: Palabras   de la Presidenta de la Nación
DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA   FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ACTO EN CONMEMORACIÓN DE LOS 30 AÑOS DE   DEMOCRACIA EN LA ARGENTINA, EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO.

Muchas gracias, en principio agradecer, gracias   por los jóvenes radicales que nos acompañan, un fuerte aplauso para todos   ellos, por favor, Los irrompibles, después voy a hablar de ellos. Muy buenas   tardes a todos y a todas. Señores presidentes constitucionales; señores   miembros del cuerpo diplomático de la UNASUR, de la CELAC y de países   europeos que nos acompañan; empresarios, organismos de derechos humanos;   Madres; Abuelas; legisladores; amigos; compañeros: he decido expresamente que   pese a la importancia de esta fecha simbólica y que constituye un icono en la   historia de los argentinos, que es precisamente 30 años de democracia, el   período más largo de democracia que se recuerda en la historia y que hubiera   ameritado… gracias a todos los argentinos y a Raúl también… y que hubiera   ameritado tal vez una cadena nacional, he decidido expresamente no hacer una   cadena nacional. ¿Para qué? Para permitir que democráticamente, como   seguramente lo estarán haciendo en estos momentos, algún canal corte la   pantalla y entonces yo esté hablando de la democracia y de estos 30 años de   historia, de un lado, y del otro lado pongan alguna escena donde los   violentos, los antidemocráticos, los que no respetan los valores por los   cuales tantos argentinos y argentinas dieron su vida quieren, sin lugar a   dudas, hacernos olvidar o hacernos lo que es aún peor, que los argentinos   despreciemos o no nos importen los valores de la democracia.

Yo no soy ingenua, no creo en las casualidades,   tampoco creo en los hechos que se producen por contagio, como he escuchado   algunas argumentaciones por ahí. Por contagio son las paperas, la varicela o   la rubéola, pero algunas cosas que pasan en la Argentina y algunas cosas que   pasan en determinadas fechas y con determinados protagonistas no son por   contagio, son por planificación y ejecución con precisión quirúrgica. Tal   vez, inclusive, muchos de ellos son instrumentados sin saber realmente, como   ha pasado en otras etapas de la historia, instrumentados para servir a fines   que realmente terminan volviéndose en contra. Pero hoy lo pensé y lo medité   mucho y me acordé de otro 10 de diciembre de los derechos humanos también,   casualmente, fíjense qué casualidad, hace tres años: Parque Indoamericano.   También un 10 de diciembre, también hacíamos un festival por los derechos   humanos en la Plaza de Mayo, que terminamos suspendiendo por hechos   desencadenados por una patrulla o por dos de la policía, que terminaron con   tres muertes de ciudadanos bolivianos y paraguayos. También recuerdo que a   pocos días de las elecciones en las cuales resulté electa por más del 55 por   ciento de los votos, allí también se produjeron, casualmente en diciembre,   parece que además no solamente son por contagio, sino que el contagio tiene   fecha muy precisa en un calendario. ¿Pero saben qué? Los argentinos vivimos   los 365 días del año y vivimos en democracia, en paz, los 365 días del año.

Por eso tomé la decisión de llevar adelante este   acto en honor – como decía recién Joan Manuel Serrat – a los que pelearon y   cayeron, en honor a los que pelearon y ya no pelean más, a los que siguen   peleando, a los que no pelean, a todos, a quien un 10 de diciembre en una   Argentina terrible le tocó asumir como Presidente de todos los argentinos, y   que hoy nos acompaña su hijo. También en nombre de Néstor, que le tocó asumir   la Argentina, en nombre de todos.

Hoy quiero hablar de las coincidencias, no de las   diferencias, y parece mentira pero en aquella Argentina del 10 de diciembre…,   yo recuerdo además el 30 de octubre, el día de las elecciones. Era fiscal   general en un colegio de Río Gallegos, obviamente por el Partido   Justicialista, apostaba con el fiscal general del Radicalismo que nosotros   ganábamos y él me decía: “mirá que Raúl dice que gana él”. “Estás loco”, le   decía yo. Es que los peronistas nos creíamos imbatibles en las urnas, como si   uno pudiera hacer cualquier cosa en política y la gente pudiera olvidarlo,   sin autocrítica. Y llegó ese voto que por primera vez en elecciones libres,   democráticas y sin ningún tipo de proscripciones ganó la Unión Cívica Radical   y el doctor Raúl Ricardo Alfonsín. También en nombre de eso, hoy, estamos   aquí reunidos los argentinos. Fueron tiempos difíciles.

Yo quiero comparar, en este período más extenso   de la democracia, si no es casualidad también que en este que ha sido el   período más extenso de la democracia hayamos podido los argentinos, en esta   última etapa, producir también el crecimiento económico más importante de   nuestra historia.

Qué vinculación sensata, racional hay entre   profundidad democrática, crecimiento económico e inclusión social. Y   reflexionaba mucho en estos días, he reflexionado porque fui partícipe de esa   Argentina convulsionada de los años 80, del 10 de diciembre, que comenzó con   muchísimos puntos en común con lo que luego nosotros llevamos adelante. Yo   recuerdo al primer ministro de Economía del doctor Raúl Ricardo Alfonsín, a Bernardo   Grinspun, lo recuerdo como si fuera hoy, en otras circunstancias, enfrentando   también al Fondo Monetario Internacional, recuerdo también decidiendo al   doctor Alfonsín el juicio a las Juntas Militares, que marcó también un hito   en la historia política de los derechos humanos de la República Argentina.

Es cierto que la historia siguió y después los   condicionamientos de sectores antidemocráticos, en un país que se tambaleaba,   obligaron a retroceder el camino andado. Pero también recuerdo a mi partido,   junto al entonces Presidente, apoyando sin duda, recuerdo ese balcón como si   lo viera hoy, acompañado por el que era presidente de la bancada de mi   partido y también por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el   compañero Antonio Cafiero, lo recuerdo como si fuera hoy. ¿Por qué? Por una   razón muy sencilla, porque tal vez mi partido como pocos, el peronismo, haya   sufrido lo que significa la tragedia de una dictadura para sus hombres y   mujeres, para sus militantes, para sus dirigentes. Inclusive, luego – como   bien lo recordaba Joan Manuel Serrat – las Madres y las Abuelas, muchas   mujeres de ellas que se sacaron el delantal, porque no sabían nada de   política y fueron a buscar a sus hijos; otras como reconoció Estela cuando le   tocó recibir un premio, que ni siquiera participaba de nuestra ideas, o no   entendía las de su hija o directamente era anti-peronista, esta es la   historia de la Argentina de las frustraciones.

También en honor de esa política de Estado, que   se inició en los años 80, el MERCOSUR, que luego se alejó y que finalmente,   luego, Néstor retomó. Fue la Argentina, yo diría, de la libertad condicional,   de la democracia en libertad condicional, esa era la Argentina que se   inauguró un 10 de diciembre de 1983. Hasta acá se podía. No importa lo que pasó   en el medio porque vine hoy a resaltar las coincidencias. Y creo que muchas   de las cosas que no se pudieron hacer y que fueron las banderas que levantó   esa juventud y que enamoró a miles de jóvenes que llenaron la Plaza de Mayo   para ese histórico discurso en el Cabildo, o que llenaron la 9 de Julio en el   cierre de campaña…

Quiero contar una anécdota, mis compañeros me van   a retar después, pero quiero contar una anécdota personal, se estaba   produciendo el cierre de campaña en mi provincia, en Santa Cruz, en el   Colegio Salesiano, que tenía el gimnasio más grande, yo estaba a punto de   salir con Néstor para el acto y aquí estaba cerrando su acto de campaña, en   la 9 de Julio, el doctor Alfonsín. Me detuve por un minuto a escucharlo   porque Néstor estaba demorado haciendo no se qué cosa y le dije: “Néstor   escuchalo, parece Perón cuando habla”. Y me dijo: “pero vos estás loca, qué   estás diciendo”. Y ahí no más me arrastró y me llevó al acto.

Fueron muchas las cosas que hemos vivido y muchas   las cosas que hemos logrado también en común, me lo han dicho muchísimos   militantes, dirigentes de la Unión Cívica Radical, que siguen conmovidos y   abrazados con las mismas convicciones, que son las del viejo movimiento   nacional. No estamos inventando nada nuevo, ni inventó tampoco nada nuevo el   alfonsinismo, era simplemente rescatar las banderas del yrigoyenismo,   nosotros las de Perón, y en definitiva la continuidad de un movimiento   nacional, que pugna, con marchas y contramarchas, y con los que siempre   acechan contra los valores de la democracia. Por eso dije: hoy más que nunca   la ratificación de la democracia. Frente a los violentos, frente a los que   quieren instalar el miedo en la gente, frente a la conmoción que provoca ver   escenas que realmente conmueven, consternan y algunas avergüenzan, porque ver   gente en saqueos con autos o 4 x 4 no sólo conmociona sino simplemente   avergüenza. Avergüenza a todos los argentinos.

Pero también debemos pedirle –lo decía Joan   Manuel- a nuestra Justicia que defienda a sus ciudadanos y a las instituciones   democráticas. Nosotros como gobierno tenemos procesado al Secretario de   Seguridad por detener a gente que cortaba la General Paz; bueno, mientras las   cosas sigan funcionando así en la Justicia vamos a tener cada vez más   problemas.

Pero quiero rescatar estos 30 años, que pese a   todos los intentos antidemocráticos los argentinos hemos decidido vivir en   democracia, porque hemos conquistado demasiadas cosas que no estamos   dispuestos a ceder en estos 10 años que constituyen el período de crecimiento   económico más importante y también de importante inclusión social. Y yo lo   quiero remarcar porque no es una inclusión social producto de que cuando   llegamos encontramos una situación económica con las arcas llenas en el Banco   Central, no, encontramos solamente endeudamiento y problemas. Fue la decisión   de otro Presidente que tampoco hoy está, fue su convicción la que hizo que   rompiéramos con esta dependencia de la deuda externa, del Fondo Monetario   Internacional y que también junto a otro gran hombre como fue el presidente   de Venezuela le dijeran no al ALCA en el año 2005.

La inclusión social, la educación, la   investigación, las universidades, las obras, el agua potable, la recuperación   de YPF, del Correo, de Aerolíneas Argentinas, de Aysa, tantas cosas que hemos   recuperado los argentinos, no un gobierno, hoy no es el día de un partido,   hoy es el día de la democracia, y por eso estamos todos reunidos aquí para   conmemorar esa democracia. Y fundamentalmente para condenar a los violentos y   para decir también de una buena una vez por todas, porque hubo un tiempo en   que desde algunos análisis se convalidaban actitudes en virtud de que había   un proceso económico de deterioro social, yo no nací en el palacio Anchorena,   soy hija de trabajadores, nunca me sobró nada, trabajo desde los 18 años,   pero jamás se me ocurrió saquear un lugar para tener un televisor mejor. Son   estas cosas las que finalmente toda la sociedad debe condenar sin lugar a   dudas, condenar la sociedad y juzgar la Justicia. Porque para eso también está   la división de poderes.

Y también, de la misma manera que en estos 30   años a partir de procesos difíciles, complejos, logramos una nueva Ley de   Defensa, una reincorporación y reinserción de nuestras Fuerzas Armadas a los   procesos democráticos, hay que hacer lo mismo en cada una de las   jurisdicciones con las policías provinciales de una buena vez por todas. Es   necesario. Que no significa no reconocer derechos, que no significa negar   realidades, pero significa sí, por favor, condenar sin dudas la extorsión a una   sociedad por parte de aquellos que portan armas para defenderla y no para   atacarla. Y mucho menos aún, lo que hemos visto, liberar, perdón, y mucho   menos aún lo que hemos visto y cuentan los propios gobernadores con quienes   estuve en contacto permanente: liberar zonas para que vaya gente a cometer   delitos. ¿Quiénes son los que están en contacto los unos con los otros para   hacer este tipo de cosas? Yo quiero hablar con mucha sinceridad a la sociedad   argentina, hemos desplegado durante todo el territorio, y lo saben bien los   gobernadores, a las policías de seguridad nacional, la Gendarmería Nacional,   la Prefectura; hemos colaborado, estamos y seguimos colaborando, pero es   imprescindible que los más de 200.000 efectivos provinciales cumplan la   función que tienen que cumplir, porque son muchos más que los 35.000   efectivos que tiene la Gendarmería Nacional y que además no forma parte de su   función estar dando seguridad interior sino que debe cuidar nuestras   fronteras.

Por eso creo que el homenaje a la democracia es   llamar las cosas por su nombre, el homenaje a la democracia es rescatar los   valores y lo que hemos logrado. Saber que estas cosas no suceden por   casualidad, que estas cosas suceden porque se quiere desgastar los valores de   la democracia; que la gente piense que es mejor vivir de otra forma, que no   es la democrática, pero que es más seguro que vivir en democracia. Yo quiero   solidarizarme con todos aquellos ciudadanos que se vieron afectados y cuyos   derechos no fueron defendidos por quienes tenían la obligación constitucional   de hacerlo. Y quiero hacer un llamado porque no puede ser, lo sabíamos   también el año pasado en diciembre, en Bariloche, también el efecto contagio,   todos sabemos que no hay ningún efecto contagio, sabemos que hay instigación   política por los que creen que se pueden ganar elecciones hablando de la   seguridad o de la inseguridad instalando el miedo. Quieren instalar el miedo   para ganar con la inseguridad. ¿Y saben qué? Eso dura muy poco y hemos tenido   experiencias muy terribles en la República Argentina. ¿Y además saben qué?   Esas políticas han fracasado, porque en realidad la inclusión social y el   control civil y político de los organismos de seguridad es lo que garantiza   la verdadera seguridad de los ciudadanos.

Quería rescatar estos 30 años en que hemos   logrado cosas impensables. Por eso pasan estas cosas, para que no pensemos en   lo que hemos logrado, para que no pensemos en los 6 millones de puestos de   trabajo, para que nos olvidemos de los 3 millones y medio de netbooks, para   que nos olvidemos de todas las empresas que se han creado, para que nos   olvidemos de cómo crecieron las exportaciones , para que nos olvidemos de los   3 millones de jubilados que se han incluido y que antes estaban de la mano de   Dios; para que nos olvidemos del aumento y de la movilidad social jubilatoria   de dos aumentos al año; para que nos olvidemos del aumento salarial y de los   salarios más importantes de Latinoamérica; para que nos olvidemos de las   convenciones colectivas de trabajo; para que nos olvidemos del matrimonio   igualitario, del divorcio vincular también logrado con mucho trabajo durante   la gestión del doctor Alfonsín; para que nos olvidemos de que también el año   que viene vamos a aprobar un nuevo Código Civil y Comercial que amplíe más   derechos y que vamos a discutir lo que tengamos que discutir si es necesario,   porque no somos cerrados. Porque hemos venido ampliando y generando nuevos   derechos y queremos seguir ampliando y generando más derechos, y es cierto,   cuando hay más derechos, cuando se amplían derechos hay sectores que se   molestan. Porque necesitan tal vez una tasa de desocupación alta, para que el   salario sea más bajo; porque necesitan tal vez medidas macroeconómicas que   produzcan formidables transferencias de ingresos de un sector a otro, como se   vivió en determinadas etapas de nuestro país, que no voy a mencionar porque,   reitero, hoy no quiero plantear ninguna diferencia, quiero simplemente hablar   de las coincidencias, de los logros, y de lo que falta y del futuro.

Pero tengo una sola certeza, absoluta,   inconmovible, todo lo que falta lograr, todo lo que nos falta hacer sólo se   puede hacer en democracia, respetando la Constitución, respetando las leyes,   respetando las autoridades legítimamente constituidas y elegidas por el   pueblo. No hay ningún otro modo de poder hacerlo y el que crea que hay un   camino alternativo que no se disfrace de cordero, que lo diga, si piensa que   la democracia o la libertad o el poder expresar lo que sentimos es malo, que   lo digan. Pero queremos definitivamente consolidar, este es el homenaje a   todos los hombres y mujeres que en democracia y en no democracia dieron su   vida por ella. Muchísimas gracias a todos. Mucha fuerza, mucha convicción, yo   estoy junto a ustedes como siempre, con toda mi fuerza, con todas mis convicciones,   con lo que puedo dar y con lo que no puedo dar también. Muchas gracias.

 

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