Despertar Nacional

Clausura de la 61 asamblea de la Cámara Argentina   de la Construcción: Palabras del Jefe de Gabinete
PALABRAS DE CLAUSURA DEL JEFE DE GABINETE JORGE   CAPITANICH, EN LA 61 ASAMBLEA DE LA CÁMARA ARGENTINA DE LA CONSTRUCCIÓN. EN   LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.Señor presidente de la Cámara Argentina de la   Construcción, Gustavo Weiss; integrantes de la Comisión Directiva y demás   cámaras representativas del sector empresario; representante de la Unión   Obrera de la Construcción y demás representantes gremiales, ministros del   Poder Ejecutivo que nos acompañan; secretarios, subsecretarios, funcionarios   públicos, en general, y por supuesto también a nuestro querido Gobernador de   la provincia de Chubut, Martín Buzzi, que también nos acompaña, muchísimas   gracias por esta invitación. Quiero expresar las cálidas, afectuosas y   sinceras salutaciones de nuestra Presidenta de la Nación, la Dra. Cristina   Fernández de Kirchner, que me ha encomendado representarla en esta   convención. (APLAUSOS).

En este contexto quería resaltar, básicamente, un   análisis en lo que es necesario pensar la República Argentina desde el   pasado, el presente y el futuro. Nuestro país, en 203 años de historia, ha   tenido tres tensiones de carácter estructural, que fueron irresueltas hasta   esta gestión de Gobierno y que se está encaminando en un proceso de solución   de carácter estructural. La primera tensión, que tuvo la República Argentina   fue precisamente entre la dificultad de ejercer gobernabilidad política y calidad   institucional; la segunda tensión entre crecimiento de la economía y   estabilidad macroeconómica sustentable a largo plazo y la tercera cuestión de   tensión estructural vinculada a la inclusión social y a la distribución del   ingreso.

Y obviamente estás tensiones irresueltas   generaron, a través de la historia, tres consecuencias directas: las   asimetrías profundas, severas e inclusive asistemáticas entre la distribución   funcional del ingreso, es decir entre trabajadores y empresarios y la   distribución espacial del ingreso entre distintas provincias y/o territorios   entre sí, sobre todo también la distribución inter-temporal del ingreso entre   niños, adolescentes y jóvenes, adultos y ancianos.

Seguramente para ello era absolutamente   imprescindible y necesario generar las condiciones y el liderazgo político   tendientes a generar un salto cualitativo que promueva la solución de   carácter estructural de estás tres tensiones. Estás tensiones que tienen que   ver con calidad institucional y gobernabilidad tienen que ver con un relato   muy breve de la historia. Nosotros hemos tenido – entre 1810 hasta 1880 – 70   años para la organización nacional. Esto equivale a decir que frente a   Estados Unidos, entre 1776 y 1787, que pasaron 11 años tuvieron la   oportunidad de tener una Constitución, un sistema de gobierno y un sistema de   elección de autoridades con una capital determinada. A nosotros nos llevó 70   años, pero eso es solamente un jalón de la historia para no hacer una   relación mucho más profunda.

Lo que quiero transmitir es que el problema de   gobernabilidad y calidad institucional ha podido ser gradualmente resuelto   por esta gestión de Gobierno a través de tres medidas que son sustantivas. En   primer lugar, la República Argentina ha logrado estabilidad democrática, en   los últimos 30 años. Celebramos esta estabilidad democrática y celebramos que   esta estabilidad democrática haya permitido tener estabilidad política y esta   gobernabilidad política basada, sobre todo, en decisiones que fueron   estratégicas en este Gobierno. El decreto 222, del año 2003, por parte de   Néstor Kirchner para impulsar la selección de un modo transparente de los   miembros de la Corte Suprema de Justicia, a los efectos de promover   independencia del Poder Judicial; la decisión estratégica de nuestra Presidenta   Cristina Fernández de Kirchner de impulsar la iniciativa para sancionar la   Ley 26.522, que ha permitido garantizar pluralidad de voces en un nuevo   escenario a los efectos de garantizar la sustentabilidad de la democracia con   gobernabilidad, con transparencia y con plena libertad de expresión, sobre   todo también por una reforma política que impulsó primarias abiertas,   obligatorias y simultáneas, con un cronograma de carácter electoral   pre-determinado – de carácter bianual – a los efectos de tener una democracia   que funcione plenamente, con sistema político organizado, con previsibilidad   en materia electoral, con garantía y transparencia de financiamiento, con   garantía desde el punto de vista de la libertad de expresión, con pluralidad   de voces y sobre todo con estabilidad del sistema democrático para mejorar la   calidad de ejercicio de un gobierno.

Eso que ha ocurrido, en los últimos 30 años de   democracia, en la República Argentina merece ser valorado. Porque eso   implicará el ejercicio proactivo para mejorar sustancialmente la calidad de   representación de los dirigentes políticos en el presente y en el futuro,   desde la renovación de los concejales, intendentes, diputados, legisladores   provinciales, gobernadores, legisladores nacionales y obviamente la estabilidad   de los mandatos constitucionales en el ejercicio de la Presidencia de la   República.

Una segunda cuestión, que es importante y merece   ser destacada es precisamente la estabilidad macroeconómica y el crecimiento.   Nosotros en 203 años de historia la características esencial ha sido los   procesos de touch and go, procesos de crecimiento a   irrupción del crecimiento económico de una manera extraordinaria y después   parálisis, recesión, destrucción de la creación de riquezas y obviamente un   costo intangible extraordinario que se trasladaba de generación en   generación.

La República Argentina ha iniciado, en los   últimos 10 años, una etapa de crecimiento económico de carácter sostenido   hasta llegar a casi el 104 por ciento en el Producto Interno Bruto de   carácter acumulativo. Y ha logrado, por supuesto, una estabilidad   macroeconómica con un impulso decidido a la potenciación del consumo, a la   potenciación de las exportaciones y a la potenciación de la inversión bruta   interna. Y los números son muy elocuentes: la inversión bruta interna, en el   año 2012, era equivalente al 12 por ciento del Producto Interno Bruto; llegó   hasta el 24,3 por ciento, en el año 2011; hoy oscila entre 22,6 por ciento en   el marco de la expansión y el crecimiento de la inversión pública, promovida   por el Estado, con financiamiento internacional y a su vez con la inversión   privada derivada de la capitalización de rentabilidad y utilidades y el   financiamiento complementario a sectores estratégicos es perfectamente   imposible crecer de un modo regular y programado hasta superar el 25 por   ciento y por qué no aceptar el desafío de llegar a una cifra aún inclusive   superior.

A su vez las exportaciones crecieron de   aproximadamente 25.600 millones de dólares, en el año 2002, hasta una   proyección de equivalente de casi 83.500 millones de dólares, para el año   2013 y naturalmente en el Presupuesto 2014 se plantea una meta de 94.000   millones de dólares y los desafíos de Argentina tienen que ver con potenciar   el flujo de inversión necesaria para superar esa barrera y naturalmente   colocarnos en una fase expansiva en materia de exportaciones. Por lo tanto,   tenemos crecimiento, tenemos una estabilidad macroeconómica de carácter   sustentable y a su vez tenemos también un fenómeno importante, en los últimos   diez años: inclusión social, 11.6 millones de argentinos incluidos   socialmente desde jubilación anticipada hasta Asignación Universal por Hijo,   pasando por políticas activas de seguridad social, que equivalen a una   inversión de 12 puntos del Producto Interno Bruto, factor esencial para el   crecimiento de la demanda agregada y la sostenibilidad del crecimiento de la   economía. Pero a su vez se produjo una redistribución del ingreso porque los   trabajadores tuvieron un incremento en la participación relativa de la   distribución del ingreso. El Coeficiente de Gini, que mide el sistema de   distribución de la riqueza ha mejorado ostensible y sustancialmente, en la   última década, como así también la reducción de las necesidades básicas   insatisfechas, a partir de la inversión en infraestructura pública como un   motor esencial para lograr esa equidad, del mismo modo que el mejoramiento de   los indicadores sociales y laborales.

No es casualidad que se hayan creado 6 millones   de puestos de trabajo; no es casualidad que la inclusión social, en forma   conjunta con la redistribución del ingreso, tanto funcional como espacial,   porque lo que mostraba Julio De Vido, no es ni más ni menos que una política   de asignación de recursos que favoreció y privilegió al Norte Grande   Argentino, a partir de programas específicos de financiamiento de inversión   pública.

El Programa Norte Grande, que permite – por   ejemplo – que las provincias del Norte tengan la perspectiva y las   posibilidades de tener obra pública con financiamiento pleno, sin   contrapartida financiera y sin tomar deuda, por parte de los estados   provinciales. Eso constituye una auténtica reparación histórica en materia de   rutas, autovía, agua potable, cloacas, y obviamente la complementación de   otras obras estratégicas que tienen que ver con caminos, electrificación   rural y la infraestructura en materia energética para el desarrollo de   nuestras comunidades. Entonces, naturalmente uno debe expresar que esa   redistribución también ha sido inter-temporal del ingreso porque por primera   vez el diseño de la política pública tiene la inclusión de un niño,   adolescente y joven, a través de la Asignación Universal por Hijo, pero   también de la jubilación anticipada, a través del sistema de seguridad social   promoviendo precisamente a través del sistema de seguridad social, el   incremento de la actividad económica para generar puestos de trabajo que a su   vez permiten tener más aportes y contribuciones y a su vez financien ese   sistema de seguridad social como un círculo virtuoso para seguir potenciando   el desarrollo de la actividad económica. En consecuencia, tenemos esa   historia económica, política y social de la República Argentina que nos   permite ver que el Gobierno de Néstor Kirchner, primero, y de Cristina   Fernández de Kirchner, después, propiciaron la corrección de carácter   estructural de estás tensiones para propiciar un futuro naturalmente   venturoso.

Entonces el desafío es explicar, desde el   presente, la construcción del futuro y desde el presente es absolutamente   imprescindible destacar que nosotros tenemos, en el Presupuesto 2014, con la   sumatoria de recursos del sector público nacional, más lo que está   debidamente integrado en los desembolsos de los organismos multilaterales de   crédito, el monto de 131.078 millones de pesos para el año 2014. Esto   equivale también a decir que uno contabiliza y registra la inversión pública   y dentro de la inversión pública la construcción, y dentro de la construcción   no solamente lo que es el sector público nacional sino engloba al sector   público argentino con provincias y municipios y engloba desde esa perspectiva   la sumatoria global de financiamiento con recursos del Tesoro y con distintas   fuentes complementarias, en el año 2014, superaremos el 5 por ciento. Y eso   es lo que nos va a permitir un récord histórico, el mismo récord histórico   cuando uno toma la serie estadística de tiempo. Uno depende de qué mes tome,   del año 2002, si lo hace en promedio del año 2002 y sobre distintas fuentes   correspondientes de consolidación de base de datos para, en definitiva, hay   un acuerdo generalizado, que teníamos en el año 2002 menos de 100 mil   trabajadores en la construcción y nadie duda que hoy superamos 410 mil   trabajadores en la industria de la construcción, un fenómeno extraordinario   de crecimiento. (APLAUSOS).

Del mismo modo que el indicador sintético de   actividad de la construcción era equivalente a 54 en el año 2002 y hoy está   prácticamente en 200, con lo cual supera holgadamente la cuadruplicación, o   sea, prácticamente cuadruplica el enfoque desde el punto de vista de su   potenciación.

Por lo tanto, más empleo en la industria de la   construcción, más actividad económica, más participación en el Producto   Interno Bruto es una explicación razonable para ver la importancia   estratégica que le asigna el Gobierno que lidera nuestra Presidenta Cristina   Fernández de Kirchner a la construcción.

Y allí es importante remarcar lo que ya han   manifestado los distintos funcionarios de las distintas áreas, el ministro de   Economía hasta los distintos secretarios y responsables de áreas específicas,   respecto a la asignación de estos recursos y el impacto que esto tiene.

Pero yo quisiera remarcar 3 cuestiones que son   esenciales desde nuestra concepción filosófica e ideológica respecto a la   industria de la construcción: primero, la industria de la construcción   constituye un motor del crecimiento de la economía.

Cuando uno analiza un modelo macroeconómico,   tiene que pensar en el consumo, en la inversión y las exportaciones. Y para   ello tiene que pensar en una regla fiscal, monetaria y cambiaria. Cuando esas   reglas tienen coherencia y consistencia y promueven esencialmente la   potenciación de estas inversiones, por supuesto que uno debe asimilar que la   industria de la construcción por el efecto multiplicador que tiene, es la   base del crecimiento en términos de la sustentabilidad de este modelo   macroeconómico.

Del mismo modo que la industria de la   construcción para este modelo macroeconómico, implica garantizar la   competitividad de la economía, lo cual consiste en la reducción de los costos   sistémicos a los efectos de incrementar la producción de bienes y servicios   destinado a un mercado doméstico de mayor cuantía y, a su vez, permite   producir bienes y servicios más competitivos en términos de precios a los   efectos de incrementar las exportaciones que a su vez generan saldos de   balanza comercial positiva junto al balance en cuenta corriente a los efectos   de consolidar lo que fue la estructuración de este modelo macroeconómico   desde mayo del año 2003 hasta la fecha.

Este modelo macroeconómico tuvo distintas faces:   una primer face de superávit fiscal primario y financiero conjuntamente con   superávit en balanza comercial y en cuenta corriente y eso permitió la   acumulación de reservas que luego, en una etapa y en escenario complejo desde   el punto de vista de la crisis internacional, permitió que se destinen estas   reservas para cancelar deuda pública a los efectos de promover un   desendeudamiento que implique mayor autonomía financiera y mayor autonomía   decisoria de las estrategias de crecimiento económico de inclusión social y   de sostenibilidad de la política de creación de empleo para la República   Argentina.

Y esto es lo que efectivamente ocurrió: 178 mil   millones de dólares se destinaron a cancelar deuda pública de una deuda que   esta gestión no contrajo, pero que a su vez, permitieron la perspectiva de   pensar en una face expansiva del ciclo, se acumularon reservas para destinar   en otra face de mayor complejidad relativa del ciclo a los efectos de tener   hoy la posibilidad de decidir en forma autónoma la aplicación de estos recursos.

Por eso para nosotros, la primera condición de la   industria de la construcción ha sido generar como motor del crecimiento,   segundo, para generar competitividad del sector y, por último, para propiciar   un cambio cualitativo a la calidad del empleo.

Todos sabemos que un obrero de la construcción   puede pasar distintas etapas, puede pasar una etapa de ser un obrero no   calificado a ser un obrero calificado. Y esto implica no solamente la   participación del Estado, los empresarios y los trabajadores organizados a   través de cursos de capacitación, sino a través de lo que significa el   trabajo específico en obra. Un trabajador no calificado puede ser un   trabajador calificado que a través de los salarios de convenio, tiene un   poder adquisitivo del salario y, obviamente, una vida digna de mayor calidad   relativa.

Esto es lo que ha ocurrido en la República   Argentina, más de 400 mil trabajadores hoy tienen convenio colectivo de   trabajo, perciben salarios dignos y han pasado a tener una calificación   laboral para ser un agente competitivo del proceso de transformación   estructural de la economía argentina. Y eso no es una cuestión menor: lograr   al mismo tiempo que una misma industria genere ser motor del crecimiento,   promover la competitividad de la economía para incrementar el valor agregado,   promover la industrialización, producir bienes y servicios con destino a un   mercado doméstico y también para el mercado de exportación y, a su vez,   generar un elemento indispensable para propiciar la calidad del empleo,   constituye una industria con un efecto multiplicador que se expande desde el   pueblo más recóndito de nuestro gran territorio hasta zonas urbanas de mayor   densidad poblacional.

Eso tiene la industria de la construcción, puede   permitir que un trabajado no calificado sea un trabajador calificado; puede   permitir un trabajo en El Sausalito, en la provincia del Chaco, o en la   Ciudad Autónoma de Buenos Aires; puede generar, a partir de su propio   esfuerzo, el mejoramiento de la calidad de vida de un hermano en distintas latitudes.

Pensar que si uno suma todo lo que hay entre agua   potable y cloacas, que se hayan resuelto los problemas de conectividad de 10   millones de argentinos, merece verdaderamente un reconocimiento o casi 1   millón de soluciones habitacionales. (APLAUSOS)

Los argentinos, que yo también los reconozco, los   chaqueños a veces, pareciera acostumbrarnos a estas enormes acciones que   durante tantos años fueron postergadas.

¿Ustedes saben que en muchos de nuestros pueblos   y de nuestras provincias desde cuándo que no se hacía un pavimento urbano y   hoy se hace? ¿Saben cuánto tiempo esperaros miles de familias argentinas de   acceder al agua potable o a cloacas o a una vivienda digna o a una ruta o a   una autovía o a una autopista o a obras de energía?

Porque muchas veces, las críticas que se le hacen   siempre al Gobierno son por los problemas que faltan resolver o, simplemente,   por los problemas que se exponen.

Ahora, quiero hacer un análisis muy particular   con ustedes. ¿Ustedes creen que si una economía no crece uno tendría   problemas de energía? No, las economías que crecen son las que generan más   demandas que uno debe resolver. (APLAUSOS)

¿Ustedes creen que las tensiones sociales se dan   en sociedad con alta exclusión social o con alta inclusión social? Por   supuesto que en alta inclusión social, que es cuando los trabajadores están   desquerellados, cuando son capaces de reclamar legítimamente por sus   derechos.

¿Acaso ustedes hoy no son muchos más los   empresarios que están representados en esta Cámara Argentina de la   Construcción? Claro que sí, porque una razón muy sencilla: porque hay más   trabajo, porque hay más empresas, porque hay más fortaleza en las   organizaciones empresariales y de trabajadores.

Simplemente, lo que tenemos que pensar los   argentinos es que tenemos un extraordinario y maravilloso país, que tenemos   que potenciarlo todos los días con actitud pero, sobre todo, pensando en ese   futuro. Ese futuro que quiero transmitir como un mensaje final.

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, nos   ha instruido a nosotros trabajar en la búsqueda de financiamiento   internacional para asignar los recursos necesarios para obras estratégicas   que impliquen reducción de costos sistémicos en el país, lo cual implica el   tipo de cambio real efectivo o más competitivo para exportar más y generar un   círculo virtuoso de crecimiento expansivo y de empleo.

Nosotros hoy tenemos 6,8 por ciento de desempleo,   junto al 6,7 por ciento de los últimos 10 años es la tasa más baja. Pero   siempre es necesario bregar con mayor esfuerzo para eso.

Por eso, en los últimos 10 años tuvimos un   crecimiento del 104 por ciento en el Producto Interno Bruto que nos genera   tensiones de precios derivado de los problemas de asimetrías entre la oferta   y la demanda derivado de la regulación económica insuficiente en sectores   estratégicos, sobre todo, en los insumos difundidos y por supuesto también,   lo que significan los problemas de inflación importada y expectativas.

Por lo tanto, nuestro esfuerzo tiene que ser   lograr financiamiento para por distintas vías, porque no es cierto que la   República Argentina no tiene acceso al financiamiento internacional. ¿O acaso   no accedemos a financiamiento del Banco Nacional de Desenvolvimiento   Económico y Social destinado a obras de infraestructura?

Una cosa es no acceder al financiamiento   internacional para simplemente reciclar recursos de carácter financiero y   otra cosa muy distinta es acceder a financiamiento internacional para hacer   obra.

El Banco Interamericano de Desarrollo es un   agente de financiamiento de la República Argentina; el Banco Mundial de 3.000   millones de dólares con 1.000 millones de dólares para el año 2014, 2015 y   2016; el BNDES, el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social, es   una fuente de financiamiento de Argentina. También es una fuente de   financiamiento Argentina la Corporación Andina de Fomento. Y si uno toma el   balance neto entre los desembolsos de servicios de capital e intereses y los   ingresos, tendremos cerca de 1.000 millones de dólares de acumulación neta de   ingresos en el próximo año 2014 en la Argentina. Pero a su vez, estamos   pensando en un influjo de casi 5.000 millones de dólares derivados de   múltiples programas que a su vez se tienen que ejecutar.

Lo mismo ocurre con lo que significan estas   fuentes adicionales de financiamiento en Rusia o en China u otros países del   mundo que pueden asociarse para emprendimientos energéticos, para   emprendimientos de petróleo y gas, para emprendimientos que inexorablemente   van a tener un impacto favorable para la construcción, lo mismo que también   las inversiones privadas en minería o las mismas características para   determinados tipos de sectores estratégicos vinculados a la industrialización   sustitutiva de importaciones o la que promuevan el valor agregado industrial   en el complejo agroalimentario de Argentina a los efectos de seguir   incrementando nuestra actividad.

Nosotros tenemos a través de la industria de la   construcción, una industria de carácter transversal. Porque se necesita fibra   óptica para mejorar la capacidad de comunicación y reducir los costos de   transacción, y ahí está la industria de la construcción. Se necesita gas a   través de gasoductos a los efectos de reducir el costo en insumo energético   para tener un costo de producción competitivo, y ahí está la industria de la construcción.   Se necesita agua potable y cloacas para mejorar el saneamiento ambiental y la   calidad de vida de la comunidad, ahí está la industria de la construcción. Se   necesita la construcción de una planta de energía atómica o una planta   hidroeléctrica o, eventualmente, se necesita una central termoeléctrica o   determinado tipo de acciones asociadas a la extracción de petróleo o gas, se   necesita siempre la industria de la construcción. Se necesita mejorar la   calidad de vida de un pueblo a través de la vivienda, ahí está la industria   de la construcción. Se necesita conectar a los pueblos mediante rutas y   autovías, ahí está la industria de la construcción.

Por lo tanto, la industria de la construcción   tiene transversalidad, tiene representación geográfica, tiene trabajadores   calificados y no calificados, tiene agregación de valor, tiene riqueza y   tiene un gran desafío: los próximos 2 años, van a tener financiamiento de la   comunidad internacional a través de los organismos multilaterales de crédito;   van a tener financiamiento del presupuesto público; van a tener   financiamiento de otras fuentes de carácter internacional.

Pero tenemos que tener un compromiso: nosotros   tenemos que ser capaces de logra una matriz de insumo-producto que implique   tener una cadena de valor; que los insumos difundidos, no sean expresión del   antojo de grupos concentrados de la economía que generen definitivamente un   costo incremental que afecte a la pequeña, a la mediana y a la gran empresa   de la construcción; necesitamos tener precios de bienes competitivos.

Y aquí el Estado tiene un valor fundamental y por   eso hemos convocado al diálogo por iniciativa de la Presidenta de la Nación,   por una razón muy sencilla: porque queremos integrar todas las cadenas de   valor y dentro de la cadena de valor, la matriz insumo-producto para la   industria de la construcción.

Queremos discutir los precios de los insumos   difundidos, queremos discutir el precio desde el ladrillo hasta el cemente,   cal, arena, hierro porque entendemos que es la mejor forma de expandir la   actividad de un modo competitivo a los efectos de no perjudicar a ningún   miembro de la cadena de valor.

Necesitamos que todos ustedes tengan certidumbre   del trabajo que realizan; que tengan la certidumbre en la estructura de   costos; que tengan un precio razonable y que el Estado, obviamente, tenga la   función de asignar de un modo eficiente los recursos de un modo programado.

Por eso, la decisión administrativa número 1 que   reglamenta el Presupuesto público aprobado por ley del Congreso, va a estar   vigente a partir del 1º de enero con la asignación de los recursos de un modo   programado, día por día, semana por semana, mes por mes, trimestre por   trimestre con resultado automático, resultado fiscal primario y financiero.

Pero también tenemos que exigirnos entre todos,   primero, que los insumos estén disponibles; también los bienes intermedios;   también la estructura de costos y también el precio final. Porque también el   Estado podría no cancelar un certificado de obra y toda esa cadena que   constituye un círculo virtuoso se quebraría en mil pedazos.

Necesitamos responsabilidad social, la   responsabilidad del Estado para obtener el financiamiento sustentable, la   responsabilidad de los empresarios para hacer obras de buena calidad o   transparencia, de los trabajadores con el esfuerzo correspondiente, pero   también para que esta cadena de valor, funcione de un modo   extraordinariamente positivo. Porque de esta manera seremos capaces de   construir la Argentina que nos merecemos.

Por eso, nosotros tenemos un gran desafío, el   desafío de que la industria de la construcción, como agente dinamizador de   los procesos de cambio estructural de la Argentina, continúen.

Esto también va a hacer parte de un mercado   inmobiliario que tendrá que generar las condiciones de oferte y demanda para   asignar recursos en un contexto de mayor integración de la cadena de valor. Y   estamos en el camino y en el sendero correctos.

Nunca el Estado invirtió tanto; nunca el Estado   fue protagonista tan profundo y activo de la tasa de inversión bruta interna   de la economía a través del soporte de la inversión pública; nunca se   generaron las condiciones para lograr esta expansión y los desafíos de los   próximos años para incrementar la inversión en los sectores estratégicos que   nos permita generar competitividad en el corto, en el mediano y en el largo   plazo.

Por eso, nosotros queremos agradecer el esfuerzo   de los trabajadores, de los empresarios pero, sobre todo, queremos   comprometerlos en el esfuerzo para construir, por indicación expresa de la   Presidenta, una cadena de valor transparente, eficiente, de buena calidad   para que los trabajadores reciban buenos salarios, para que los empresarios   tengan rentabilidad y para que el pueblo argentino disfrute de las obras que   somos capaces de construir colectivamente.

Muchas gracias y felicitaciones. (APLAUSOS)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: