Despertar Nacional

Puesta en funciones de los nuevos jefes de las   Fuerzas Armadas: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA   FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE PUESTA EN FUNCIONES DE LOS NUEVOS JEFES   DE LAS FUERZAS ARMADAS, EN EL COLEGIO MILITAR DE LA NACIÓN

Muy buenos días a todos y a todas.

Autoridades militares extranjeras que hoy nos   visitan; Jefes de las distintas unidades; Jefes militares salientes como así   también quienes han entrado a ejercer sus nuevas funciones, en especial como   Presidenta de la Nación Argentina quiero agradecer en la persona del   brigadier general Chevalier, veterano de guerra de Malvinas, la labor que han   cumplido distintos jefes militares en estos años y especialmente la del   brigadier general que cumplió al frente del Estado Mayor Conjunto un rol   destacado durante toda esta década. Mi agradecimiento como Presidenta de la   República y también como ciudadana.

Cuando veníamos hacia aquí el señor ministro de   Defensa me indicaba que es la primera vez en la historia que se produce una   ceremonia de esta naturaleza, donde en un mismo acto asume la totalidad del   Estado Mayor Conjunto y además cada uno de los jefes de las tres fuerzas que   componen las Fuerzas Armadas Argentinas de la Nación.

Yo le decía que siempre hay una primera vez para   todo, la hubo para esta Presidenta en su condición de género presidir no   solamente una vez sino por segunda vez los destinos de la República, y   siempre hay una primera vez para iniciar una nueva etapa en la vida de los   pueblos y también en la vida de nuestras Fuerzas Armadas que son parte   integrante de ese pueblo.

Esta nueva etapa también ha exigido y he querido   que se reformulara y se reestructurara el funcionamiento de nuestras Fuerzas   Armadas, a través también de la propia reestructuración del Ministerio de   Defensa, que luego de la reforma de la ley militar, de la ley de Defensa, es   después de mí quien encarna la autoridad militar de la Nación.

Y he querido también que esta reestructuración,   esta refuncionalización de las Fuerzas Armadas, no sea solamente una cuestión   meramente formal, sino conceptual. Por eso hemos creado la Secretaría de   Articulación Militar para la Emergencia. La reciente tragedia que asolara a   mi ciudad natal, la ciudad de La Plata, con inundaciones y víctimas sin   precedentes y la labor desplegada conjunta entre las Fuerzas Armadas, en   especial el Ejército, que por su función esencialmente terrestre es la más   apropiada para este tipo de actividades, en forma conjunta con miles de   jóvenes voluntarios -y no tan jóvenes también- que ayudaron en forma   solidaria a su prójimo en momentos de tragedia, nos hizo ver con claridad la   necesidad de afrontar una nueva etapa también en cuanto al rol que deben   desempeñar nuestras Fuerzas Armadas en solidaridad cuando situaciones de   tragedia asolan a nuestras sociedades. Significa la puesta en marcha de un   nuevo aspecto de nuestras Fuerzas Armadas que además va a ayudar a lograr   cerrar las brechas que épocas trágicas abrieron entre pueblo y Fuerzas   Armadas, a través de la solidaridad. No hay mejor forma de superar esa brecha   que algunos intencionalmente quisieron crear, que a través de la solidaridad,   la ayuda y juntarse los unos con los otros, porque en definitiva no puede ser   la vestimenta o un uniforme el que defina la calidad de un ciudadano; lo que   define la calidad de un ciudadano es su compromiso con la nación, con la   patria y con el pueblo. Y confío que en esta etapa que se abre sabremos   valorar las experiencias pasadas, no para reprocharnos sino para que nazca   una nueva solidaridad, como nos pasó y estoy segura que lo vamos a hacer.

También, y como lo he desarrollado en otras   oportunidades, la creación de la Secretaría de Ciencia, Tecnología y   Desarrollo de la Industria de la Defensa, donde junto a la recuperación de   TANDANOR, de nuestros Astilleros Manuel Domecq y también de la   refuncionalización que la rama de ingenieros y las otras ramas del Ejército   pueden desempeñar en obras de infraestructura civil muy importante para   nuestra sociedad, le deben asignar a la industria de la defensa un rol más   que importante. Confiamos ampliamente en ello.

Lo digo además desde la experiencia, no ya como   Presidenta sino como ciudadana y como patagónica. Recuerdo todavía, durante   la gestión de mi compañero como gobernador de la provincia de Santa Cruz,   cuando las inundaciones arrasaron y arrancaron puentes en la ruta Nacional Nº   3 y en otras localidades de nuestra provincia, que fue precisamente la tarea   en soledad del gobierno de la provincia y del Ejército en la Patagonia, los   que lograron restablecer la conectividad de rutas tan importantes como es la   ruta Nacional Nº 3, que prácticamente rota a la altura de Piedrabuena nos   aislaba totalmente a todo el sur de mi provincia.

También, y como lo he desarrollado en otras   oportunidades, en los tiempos que corren, en este tercer centenario y en esta   particular etapa en la vida del mundo, el rol que deben desempeñar nuestras   Fuerzas Armadas está en las tareas de investigación y desarrollo en materia   de radares, en todo lo que hace a la investigación para una mejor y más   eficiente defensa en nuevos conceptos que el mundo moderno exige para   defender y tener poder de disuasión.

Por eso estoy convencida de que todos juntos   podemos contribuir a construir una historia nueva, no historia nueva que no   tenga antecedentes, aquí se ha dicho que fueron precisamente las guerras de   la independencia las que consolidaron la unidad del pueblo y sus Fuerzas   Armadas. Por eso invocamos a San Martín, a Savio, a Mosconi, al general   Belgrano, el ejemplo más maravilloso de cómo alguien que no es militar, de   cómo alguien que era abogado, economista, un ciudadano, vistió el uniforme   del Ejército Argentino y creó su bandera para defender y liberar en la gesta   emancipadora que nos reconoce y nos da identidad como país.

Por eso creo que se mezcla lo nuevo con la   historia y la historia debe servir para eso, no sólo para conocerla y   recitarla como tal vez nos han enseñado, y a veces recitarla no exactamente   como sucedió. La historia, la real, la que todos sabemos y conocemos debe ser   la experiencia, debe ser el basamento donde podamos desde ella construir   nuevas experiencias que nos permitan seguir transformando los destinos de la   Nación, con inclusión social y con igualdad.

No puedo dejar de mencionar, no sólo por la   presencia de autoridades del Ejército o de las Fuerzas Armadas de la nación   suramericana, un episodio que sucedió anoche en relación a un presidente de   la hermana República de Bolivia, con su avión presidencial militar, de   inmunidad absoluta e indiscutible, que fue ilegalmente detenido en la vieja   Europa. Y cuando digo la vieja Europa no lo digo solamente como una frase, me   refiero a vestigios de un colonialismo que creíamos totalmente superado,   creemos que constituye no solamente una humillación a una nación hermana sino   también al continente suramericano.

Recientemente se ha constituido el Comando de   Defensa Suramericano que integran las distintas Fuerzas Armadas de la nación   suramericana, de la UNASUR, y esto debe servirnos a todos para entender la   necesidad de la unidad nacional y también para entender la necesidad de la   unidad de la nación suramericana, basándonos también en la historia de San   Martín, de O’Higgins, de Bolívar. Fue allí cuando nos independizamos, fue ante   la unidad de nuestros ejércitos y nuestro pueblo que logramos la liberación   política y geográfica. Más tarde algunas confusiones y algunas estrategias,   que por supuesto no eran nuestras sino que venían desde afuera y que algunos   alegremente asumían, nos hicieron confundir el rumbo y no permitieron que una   nación como la nuestra, que a mediados del siglo pasado llevaba la delantera   en Latinoamérica en todos los aspectos, industria de defensa, desarrollo   industrial e inclusión social, sufriera retrocesos junto con otros países de   la región.

Por eso es importante no confundirse, sabemos que   vivimos en un mundo integrado, sabemos que vivimos en un mundo globalizado y   que debemos tener relaciones con todos, pero tener relaciones desde la   soberanía. La única subordinación que tenemos es con la patria y con la   bandera y esto no se le debe olvidar a nadie, no solamente a los militares,   sino también a todos y cada uno de los ciudadanos de nuestro país. No se le   puede exigir únicamente subordinación y valor para defender a la patria a los   uniformados, esa subordinación y valor a la democracia, a la Constitución y a   la bandera para defender a la patria, es exigible a todos los ciudadanos, a   los 40 millones de argentinos.

Y como ejemplo doloroso para no volver a confundirnos   nunca más, por más que alguien nos llame general majestuoso en alguna   potencia del norte, recordemos que cuando nos tocó librar la batalla por lo   que es nuestro allá en el sur, solamente fuimos ayudados por nuestros   hermanos de la América del Sur. Aún recuerdo al gobierno de Perú enviando   aviones y pilotos. Los que nos habían llamado majestuosos y maravillosos   colaboraron con el enemigo, colaboraron y siguen permitiendo que nuestras   islas Malvinas, donde murieron nuestros combatientes, nuestros soldados,   donde fue hundido arteramente el crucero General Belgrano, todavía las sigan   ocupando ilegalmente en un vestigio de colonialismo vergonzante para el siglo   XXI.

Anoche, cuando intentaron impedir el paso de un   presidente suramericano, estaban volviendo a hacer lo mismo que hicieron   décadas atrás. Por eso, a todos los oficiales, suboficiales, y soldados de   las Fuerzas Armadas de mi patria, les pido que sepan que la unidad nacional,   que la solidaridad, que la necesidad de comprender que debemos desarrollar el   país y que las Fuerzas Armadas son un componente importante en ese   desarrollo, es vital para todos.

Por eso en este día tan especial deseo que Dios y   la virgen de Luján, patrona de la Argentina, iluminen a todos y cada uno de   ustedes, a sus jefes, y también a los 40 millones de argentinos para lograr   que aquel sueño de San Martín, de Belgrano, de O’Higgins, de Bolívar, no   solamente haya sido un sueño sino que pueda ser una realidad, la concreción   de la gran nación suramericana. Muchas gracias y viva la patria.

 

 

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