Despertar Nacional

Miércoles, 22 de Agosto de 2012
“Para seguir adelante, hay que seguir dando batallas”, afirmó el Vicepresidente en Jujuy

El vicepresidente Amado Boudou encabezó esta noche en San Salvador de Jujuy el acto en conmemoración del Bicentenario del Éxodo Jujeño. Expresó que, a diferencia de hace 200 años, las que el país debe librar hoy son “las batallas contra los poderes concentrados, contra aquellos que no quieren una mejor distribución del ingreso, contra los que ponen lo financiero por encima del trabajo”.
El vicepresidente Amado Boudou encabezó el acto en conmemoración del Bicentenario del Éxodo Jujeño, en representación de la presidenta Cristina Fernández, quien no pudo asistir debido a que sufrió una lipotimia. El 23 de agosto de 1812, al mando del general Manuel Belgrano, el pueblo jujeño, en un ejemplo de heroísmo y patriotismo, abandonó su capital y quemó todas sus pertenencias, antes de dejarlas en manos del ejército realista que avanzaba sobre el norte de nuestro país.
Boudou recordó que “hace 200 años unidos y organizados, y con un liderazgo claro, el pueblo jujeño dio un paso claro contra el colonialismo”. Expresó que aquel momento histórico y el actual “tienen muchas cosas en común: hace 200 años las potencias centrales estaban en un gran desconcierto y empezaba a derrumbarse un modelo que ellos habían diseñado para el mundo”, lo cual consideró que es “lo mismo que ocurre con esta crisis internacional donde se está derrumbado un modelo basado en la especulación financiera”.
El Vicepresidente afirmó que la lucha de hace 200 años fue “contra el colonialismo político y económico, que no permitía el desarrollo del país; hoy la batalla es la misma, es la batalla contra el colonialismo político que tienen los ingleses sobre las Malvinas; es la batalla contra el colonialismo económico que comenzó en 2003, sacándose de encima al FMI y al Banco Mundial”.
“En este momento histórico tenemos que convocarnos los 40 millones, para que podamos seguir transformando la Argentina”, remarcó Boudou. Y remaró que “esto no se hace sin batallas, sin discusiones”.
El funcionario afirmó que “la Argentina no nació de un huevo. Empezó a partir de batallas que marcaron la lucha contra el colonialismo”, al tiempo que subrayó que “para seguir adelante, hay que seguir dando batallas”.
Boudou aseguró que esas batallas tienen “muchas caras”. En ese sentido, señaló que, por un lado están las más directas, como “la discusión por las Malvinas al seno de las Naciones Unidas”. Pero por otro, existen otras menos evidentes, que son “las batallas contra los poderes concentrados, contra aquellos que no quieren una mejor distribución del ingreso, contra los que ponen lo financiero por encima del trabajo”
“Mientras algunos, con el liderazgo de Cristina, nos encolumnamos por una patria justa libre y soberana, otros quieren una democracia tutelada, donde el pueblo vota pero son otros los que toman las decisiones”, enfatizó.
El Vicepresidente de la Nación estuvo acompañado en el acto por el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Tucumán, José Alperovich, y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
Anuncio de la inauguración simbólica del Hospital de Abra Pampa
Durante el acto, se anunció la inauguración del hospital Nuestra Señora del Rosario de Abra Pampa. Se trata de un efector público del Ministerio de Salud de la provincia de Jujuy fundado en 1958, que se encuentra ubicado a 220 kilómetros de la capital de la provincia. Se encontraba asentado en paredes de adobe, techo de chapa y en muy mal estado general.
El Pami otorgó un financiamiento por la suma de $ 4,5 millones a la provincia para su refacción.
La obra cuenta con 1500 metros cuadrados, contempló la construcción del sector guardia, con consultorios de guardia, salas de enfermería, shock room, sala de observación en guardia, farmacia, 5 consultorios externos ambulatorios y de odontología, laboratorio y servicio de esterilización, cocina, economato, lavadero, comedor de personal y vestuarios, sector de internación con nueve habitaciones para 2 o 3 camas, cada una con baño privado, 40% de ellas con gases medicinales.
El Éxodo Jujeño
En 1812, los realistas después de vencer a la resistencia patriota, lograron tomar Cochabamba y luego se dirigieron a su próximo objetivo: Jujuy.
El General Manuel Belgrano recibió el mando de la debilitada tropa encargada de defender el norte ante el avance realista y se encargó de mejorar y reorganizar el “Ejército del Norte”. Reclutó nuevos soldados, les enseñó a luchar; los artesanos fabricaron armas; los sastres, costureras y zapateros se encargaron de la ropa y de los uniformes y quienes podían, entregaban comida o animales a pesar de la falta de alimentos que había en la ciudad. Ante esa acuciante situación y para levantar el ánimo y el patriotismo de los soldados y de la población, el General aprovechó la celebración del 25 de Mayo de 1812 y presentó la bandera celeste y blanca.
Ante el avance del ejército realista, Belgrano decidió preparar al pueblo de Jujuy para abandonar la ciudad hasta llegar a refugiarse en Tucumán, siguiendo la estrategia de “tierra arrasada”, con el objetivo de no dejar nada que el enemigo pudiera utilizar para continuar su camino hacia el Río de la Plata.
Los pobladores de Jujuy abandonaron su tierra en la forma más ordenada posible. Los primeros en irse fueron los comerciantes y las familias más ricas. Los que tenían chacras o hacienda debían asegurarse de que nada útil quedara para los realistas.
El 23 de agosto por la tarde, los más humildes, los refugiados y los rezagados, partieron siguiendo al Ejército del Norte, con lo poco que tenían. También se fueron con ellos las autoridades del cabildo, los últimos en abandonar sus tareas.
El 24 de agosto llegaron los primeros soldados realistas a Jujuy y se encontraron con una ciudad vacía y hostil. El ejército invasor no pudo entonces conseguir provisiones ni armas para fortalecerse y seguir avanzando hacia el Río de la Plata.
El 3 de septiembre, en el río Las Piedras, provincia de Salta, se enfrentaron los dos ejércitos. Después de una dura batalla, los realistas tuvieron que abandonar el campo, derrotados. Esta victoria fue muy importante porque sirvió para levantar el ánimo de los soldados de Belgrano, pero principalmente porque permitió poner a salvo a la población que todavía marchaba hacia Tucumán.
Desobedeciendo las órdenes que había recibido desde Buenos Aires de retirarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió enfrentar nuevamente al ejército realista venciéndolo otra vez en Tucumán. Esta victoria del Ejército del Norte causó la caída del Primer Triunvirato, pero lo más importante es que detuvo el avance de los realistas en su camino hacia Buenos Aires.

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