Despertar Nacional

Acto de entrega de microcréditos sociales: Palabras de la Presidenta de la Nación
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE ENTREGA DE CERTIFICADOS DE MICROCRÉDITOS PARA MICROEMPRENDIMIENTOS SOCIALES Y PRODUCTIVOS, EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO, CASA ROSADA.

Los del fondo che, qué revoltosos que se vinieron, incorregibles. Y para colmo son largueros, che “Cuervo” décile que la hagan un poco más corta, viste. Hola, cómo están todos. Muy buenas tardes a todos y a todas: la verdad, qué día hoy, primero quiero decirles algo este hermoso lugar, en el cual estamos, histórico lugar del Museo del Bicentenario, la antigua Aduana Taylor, y donde se fundó la Ciudad de Buenos Aires cumplió, el viernes, un año ya de vida y la visita – entre este Museo y la Casa Rosada – de 1.560.000 personas, argentinos y también extranjeros. Así que quiero felicitarlos a todos porque aquí estamos representados todos los argentinos, es nuestra casa. Qué día hoy, un día fantástico.
Yo recién cuando estábamos inaugurando el comedor universitario, de la Universidad de Salta, en la sede de Tartagal, me acordaba de otro comedor universitario, un poco menos tranquilo porque – te acordás vos Flaco vos Kunkel – el comedor universitario de La Plata, que estaba ahí en 1 y 51 para los jovatos, la JP, digo yo; los jovatos peronistas, como dice Kunkel, y recién escuchaba a Juan Manuel hablar del precio de un peso. Yo no iba nunca al comedor, obviamente, porque vivía en La Plata y no tenía necesidad afortunadamente y por lo tanto ese era un lugar que uno debía dejarle a todos los estudiantes y estudiantes mujeres que venían del interior para poder hacer frente y poder estudiar.
Recién cuando escuchaba a Isabel, que está estudiando Enfermería, cuando hablábamos de Santa Victoria, un pueblito ahí en el límite con Bolivia y Paraguay, que cuando fuimos a inaugurar un ciclo lectivo yo no sé porqué me demoré y llegamos un poco tarde. Me acuerdo que aterrizamos en un descampado, un calor pero no sé debía haber 452 grados, yo creía que me moría y había un puñado de docentes, de alumnos, de pueblos originarios, hasta una monjita había – si mal no recuerdo – que estaban desde hacía cuatro horas esperándonos ahí. Y de ahí nos trasladamos al colegio, un recuerdo inolvidable en ese colegio; fundamentalmente un pueblo donde hay mucha población originaria y donde realmente fuimos recibidos con el cariño y el afecto. Yo siempre digo, en esos lugares tan olvidados, tan dejados de la mano de Dios la gente debería estar enojada, y sin embargo te reciben con una alegría, con un afecto que uno siente – como recién decía el Pastor de Marcos Paz – que Dios está más cerca de los pobres siempre que de los que tienen mucho. (APLAUSOS). Y no es una cuestión de distinción, sino de que uno se siente más cerca de Dios ahí. (APLAUSOS).
Y la verdad que inaugurando este comedor en Salta; el albergue universitario, que le agradezco mucho que le hayan puesto el nombre de mi compañero, de Néstor Kirchner, ese albergue universitario maravilloso, con una inversión muy grande, que hicimos 15 millones de pesos y son 96 departamentos – que como dice el Gobernador – son prácticamente apart-hotel y donde por diez pesos se paga el alquiler, la comida. Es realmente una obra maravillosa para esa Argentina profunda, esa Argentina que antes no tenía posibilidades porque antes – yo me acuerdo – donde lo conocí yo a Néstor, que venía de Santa Cruz, a estudiar en la Universidad Nacional de La Plata o a la UBA, o a la Universidad de Córdoba, o a la Universidad del Litoral, digamos que eran las universidades tradicionales. El resto del país que no podía se jorobaba, para decirlo con una palabra no acorde con una Presidenta. Y hoy la verdad que en este gobierno que además de estar inaugurando este comedor universitario, en Tartagal, en Salta… Me acuerdo también cuando fui a Tartagal, enterrada en el barro, por aquel alud terrible y después fuimos y vimos la reconstrucción. Que hermoso que es poder ver también la reconstrucción. Tartagal, en Salta, con su comedor universitario; este albergue, en La Rioja; estas diez universidades nuevas, que hemos creado en estos nueve años de gobierno, la verdad que no la Argentina justa, pero sí una Argentina más justa de la que teníamos en el año 2003. (APLAUSOS). Falta mucho todavía, falta mucho, pero lo importante es saber lo qué hicimos, y lo más importante todavía: saber lo qué falta y además saber cómo hacerlo. Porque para indicar las cosas que faltan siempre hay anotados, ahora para saber cómo se hacen y hacerlas bueno siempre hay un poquito menos ¿no?
Y finalmente también, la inauguración de la Radio Municipal de Marcos Paz, en el marco de la Ley de Medios Audiovisuales, que permite – como lo decía el Pastor – justicia y la verdad que esa comparación bíblica que hizo del monopolio de la religión porque es cierto, en realidad a Cristo lo matan porque quería decir otra palabra de Dios, que no era la palabra de los…. Bueno no voy a entrar en ninguna cuestión acá religiosa, dejémoslo ahí, dejemos las cosas ahí porque si no mañana tenemos unos titulares muy grandes. Bueno, listo, pero la verdad que es un pastor, se notaba en la forma, con la claridad que lo decía, debe tener muchos fieles porque por eso lo deben haber llevado a la radio también. Sí, sí, que nadie te regala nada para sentarte en ningún lugar, te lo tenés que ganar. Así que felicitaciones al Pastor que seguramente se ha ganado en muy buena ley ese lugar de estar sentado ahí, junto al Intendente y junto al vicegobernador inaugurando una radio. (APLAUSOS).
Y qué hablar de esta verdadera política de Estado de los microemprendimientos. En realidad, esto está basado en una ley, que una señora que se llama Alicia Kirchner, muy conocida, cuando Alicia fue Senadora, que era muy incordiosa como Senadora, porque claro acostumbrada a esta actividad: la tarea legislativa y ahí trabajó mucho esta Ley de Microemprendimientos, que se sancionó, y que ha permitido hoy entregar microcréditos a microemprendimientos, el microcrédito 250 mil. (APLAUSOS). Esto es para todos aquellos que, sin lugar a dudas, no son sujetos de créditos, en los términos de una entidad crediticia.
Cuando recién escuchábamos a Lucas, de Rosario, que tiene un emprendimiento familiar, donde hacen escobas de paja, escobas para barrer. “Escoba nueva barre mejor”, dicen ¿no? Microemprendimiento donde trabaja toda la familia, estos microemprendimiento con el Banco de la Buena Fe, se llama, ¿no es cierto? Acá está lo que dije, se notó. Ah bueno, no solamente es el Banco de la Buena Fe, son además otras ONGs que gestionan estos créditos. En realidad, para no equivocarme, y que nadie me rete, hablamos de un modelo de gestión asociada con 1.647 organizaciones de microcréditos, que coadministran fondos públicos y otorgan créditos al 6 por ciento de interés anual. No, no es gratis, acá no se regala nada, la gente tiene también que devolver las cosas porque es parte también del juego y es parte también de crear una cultura del esfuerzo y del trabajo. Hablamos de 5.820 promotores de microcréditos que son puestos de trabajo generados. Ahí están, son esos que gritan, o sea cada uno vos lo identificas por el griterío, un griterío por un lado, otro griterío por el otro. Las amas de casa también. Ay Dios mío, ya te dije, viste, yo sabía. (APLAUSOS). Son, en definitiva, 165.000 unidades productivas, que han generado 247.000 puestos de trabajo de la economía social de mercado, diría. (APLAUSOS). Y ya que estamos hablando de doctrina de la Iglesia hoy y andamos con espíritu religioso, que es muy bueno. Yo creo – saben muchos – en Dios y quiero mostrarles también un microemprendimiento, que me llegó – perdón por la propaganda – Portofino, esto es el packaging, que está medio roto porque yo cuando lo abrí fui media bruta, y me regalaron las chicas de Portofino unas toallitas, con las iniciales. Miren lo qué hacen… lo único que les voy a pedir, si están las chicas de Portofino, me pusieron CF en las iniciales. Yo quiero CFK. Y esto te lo hace para la cabeza, no me lo voy a poner porque me voy a despeinar, pero es espectacular porque te lo ponés, te das vuelta y te queda como una toalla, pero perfecta, divina como para salir en la foto. Y bueno, nada, quiero CFK porque – les aclaro – que voy a ser Cristina Fernández de Kirchner hasta que me muera y después también. (APLAUSOS).
Así que quiero agradecerles, me lo hicieron llegar ayer. Van a decir algunos: “y todavía que le regalan cosas, anda pidiendo que le borden otra, esta es una desagradecida”. No, la verdad que yo son CFK y me siento muy identificada. Sí gracias, chicas. La verdad que este trabajo es de hormiga, porque yo diría ya que estamos hablando de micro, de hormiga…. Ay, me tengo que acordar de la historia de… dónde está el canoso Bob, no el constructor. Vení Bob, pasá adelante un cachito que te quiero mostrar bien y te sentás enseguida. Es una historia impresionante la de Bob. Vení Bob, este hombre: Bob Kilmeate es un sobreviviente, él era un cura palotino de San Patricio y no estaba, por esas cosas de la vida, estabas en el exterior ¿estabas en Roma? Estaba en Colombia, en aquella trágica noche, de San Patricio, en Belgrano, cuando entraron e hicieron la masacre de los curas palotinos. Él fue un cura con muchas inquietudes, después estuvo trabajando en las villas, haciendo casas, era muy inquieto y vinculado con los pobres, como dice el Evangelio. Esto le costó que lo mandaran también a Santiago del Estero porque se movilizaba mucho. Primero lo sacaron del país para protegerlo, luego volvió, y empezó a trabajar con las villas, era muy movilizante. Después lo llevaron a trabajar allá a Santiago del Estero y ahí fundó el MOCASE, el movimiento campesino. (APLAUSOS). Yo quería rendirte un homenaje a vos, y en nombre tuyo a todos lo que dieron su vida, y que siguen dando su vida organizando gente, organizando a la sociedad, acercándose a los que más necesitan. Y por eso quería contar la historia de Roberto Kilmeate, en realidad sería Killmeate, como me dijo él, pero si uno lo dice así queda feito. Entonces decimos Kilmeate que es inglés, irlandés. Ay, casi me mata, irlandés, perdón, San Patricio, claro, debía haberlo supuesto, burra. Gracias, mucha gracias. (APLAUSOS). La verdad que un ejemplo de vida y me parece que son las cosas – como recién decía el Pastor – que tenemos que conocer, las cosas que tenemos que saber. Acordarnos y rezar, junto a Dios y con Dios, por los que ya no están, y hacer las cosas que tenemos que hacer acá, que no las hace Dios, las tenemos que hacer nosotros, porque para eso estamos vivos y tenemos la obligación entonces de hacerlas nosotros.
Y esta economía social de mercado, que ha generado trabajo y que va a seguir generando trabajo, dando ejemplo, además, este banco. Ya que hablamos de bancos, se me viene a la memoria, no voy a hablar de nada de acá para que nadie diga nada, pero si en estos días ha tomado estado público un banco, con el nombre Bankia, en España, que – como todos ustedes saben, aunque no todos deben saberlo – porque fue una noticia que muchas veces ocultan prolijamente, aquí en la Argentina, el gobierno del presidente Rajoy debió auxiliar a este banco porque sino se caía a través de operaciones que seguramente no estaban muy bien hechas en 23 mil millones de euros. ¿Escucharon la cifra? Todo lo que se puede hacer con 23 mil millones de euros en materia de generación de trabajo, de generación de producción.
Pero lo interesante, lo más interesante de todo, si puede decirse que es interesante, es que el presidente de este banco es todavía Rodrigo Rato, quien fuera titular del Fondo Monetario Internacional -no silben-, que nos dirigió parrafadas pero memorables a la Argentina y a su modelo de crecimiento a partir del año 2003, críticas furibundas de los organismos multilaterales de crédito y sobre todo de él.
La verdad que cuando uno ve esas cosas y cuando ve que un banquito de crédito con 525 millones de pesos ha generado 165 mil unidades productivas y 247 mil puestos de trabajo, la verdad que no es para creernos mejor que nadie. Pero la verdad que nos sentimos muy orgullosos, muy, muy, muy orgullosos porque demuestra que este modelo que hemos venido haciendo tan heterodoxo, tan horroroso para algunos otros, en realidad sigue generando trabajo y ¿saben qué sigue generando? Esperanza, que es lo que una sociedad no puede ni debe perder nunca, esperanza, alegría y agradecimiento a Dios por las cosas logradas. (APLAUSOS)
No quiero terminar porque también sucedió algo muy lindo, que también marca un cambio de época: esto de que un exdirector del Fondo Monetario haya fundido literalmente, porque en definitiva es eso, ha fundido un banco y daba lecciones a todos los demás sobre cómo teníamos que administrar las finanzas y cómo teníamos que administrar el país, es notable. Pero además, los corifeos locales que aplaudían las críticas que se le hacían a la Argentina y se ponían del lado, bueno, del que se han puesto siempre muchos de ellos, de todo lo que sea en contra de Argentina, como si la Argentina fuera un país ajeno, como si no estuvieran sus hijos, sus padres, su historia aquí. Algo que debemos cambiar, porque no puede ser que las diferencias políticas puedan hacernos tan mezquinos y tan pequeños, sobre todo cuando estamos comprobando las cosas que están pasando.
Y miren cómo estará cambiando el mundo que también ayer nos enteramos que por primera vez en la historia de la Organización Internacional del Trabajo, que es un organismo de Naciones Unidas con sede en Ginebra y que agrupa y representa al Estado, a los empresarios y a los trabajadores, por primera vez en la historia de la OIT, un trabajador preside esta organización. (APLAUSOS)
Y la verdad que nos llena de mucho orgullo por dos motivos: primero, porque revela claramente que las cosas están cambiando de una forma vertiginosa. Nosotros, en Latinoamérica, apoyamos primero al candidato que era latinoamericano, el señor Vicepresidente de la hermana república de Colombia.
Ustedes saben que en esos organismos siempre hay múltiples votaciones hasta que quedan finalmente dos. Pero ya habíamos decidido y así se lo habíamos comunicado, que si nuestro candidato latinoamericano, al que todos los latinoamericanos votamos, no era elegido, no juntaba los votos necesarios, nosotros íbamos a cinchar y a votar por Guy Ryder, que es un trabajador inglés. Esto para que vean además, que las diferencias son con el Gobierno y porque no respeta Naciones Unidas, pero que con el pueblo inglés y con los trabajadores, está todo bien, “is too much”, todo bien, “very good”. (APLAUSOS)
Pero quiero destacar también que Guy es un hombre muy preparado realmente, muy sólido intelectualmente en sus convicciones. Yo lo conocí en el año 2007 cuando fui invitada a la Conferencia Anual de la OIT, yo como representante del Estado, yo en ese momento era senadora y ya era candidata; el representante de los empresarios que en ese momento era el señor que murió del Centro de Empresarios Españoles con el que Néstor se había agarrado de los moños allá en el año 2003 cuando fue a aquella famosa reunión borrascosa con los empresarios españoles y Kirchner, que sabiendo que acá nos mataron, allá que bueno, tenía cierta lógica, pero nos mataron también acá y nosotros estábamos defendiendo los intereses de la Argentina que nos estaban pidiendo cosas espantosas, que subiéramos todas las tarifas, que dejáramos a la gente…que rebajáramos…bueno, en fin, todas cosas que ya han pasado y que están pasando en el mundo. Y me acuerdo que en aquella oportunidad Néstor tuvo una gran discusión…
Bueno, resulta que me volví a encontrar con él en el 2007 con todo un poco más tranquilo, en mejores relaciones, él ya falleció. Y también ahí lo conocí a Guy porque el discurso por los trabajadores lo hizo él. Luego me encontré de nuevo en 2009, luego estuvo en Pittsburg conmigo en el G-20 y en varias reuniones.
Realmente estamos muy contentos porque sea un trabajador y porque sea Guy Ryder el nuevo titular de la Organización Internacional del Trabajo.
Así que, en ese mundo que cambia tan vertiginosamente, nosotros, los argentinos, los microemprendedores, los estudiantes, los periodistas, los que quieren difundir su voz, los argentinos en definitiva, mancomunados en este esfuerzo de seguir haciendo crecer a la Argentina, con fuerza, contra viento y marea porque tenemos la irreductible voluntad de seguir siendo un país de pie. Esto es, me parece, lo que nos anima a todos nosotros.
Yo no quiero extenderme mucho más.
En estos días tan vertiginosos que hemos vivido, ese 25 de Mayo maravilloso en la ciudad de Bariloche, ese 24 cuando salí y les contaba que había visto el maravilloso edificio acá de YPF embanderado con los colores celestes y blancos, este 4 de junio próximo aniversario de la muerte del general Mosconi, donde vamos a constituir el gobierno societario con el 51 por ciento del Estado. ¡Qué cosa, cómo se juntan las cosas! ¿No? ¡Qué impresionante! (APLAUSOS)
Pero el 4 de junio es el 71º aniversario de la muerte del general Mosconi, murió el 4 de junio de 1940 ese gran hombre y vamos a constituir el aniversario de su muerte, de su muerte física, precisamente si Dios quiere y nos ayuda, el órgano societario de esta YPF que hemos recuperado los argentinos para todos los argentinos.
Así que, la verdad que yo estoy muy contenta, a veces cansada, cansada físicamente, a veces cansadita también por algunas otras cosas, pero bueno, para qué vamos a andar diciendo una cosa por otra, pero con mucha fuerza, con mucha convicción, pero no convicción de obcecada, de terca, de dogmática. No, no, a contrario: el convencimiento viene con más fuerza porque todo lo que vinimos diciendo y haciendo desde el 2003 a la fecha, haciendo en el orden nacional, pero lo que venimos diciendo desde mucho tiempo antes, cuando éramos yo legisladora, cuando Néstor era gobernador o era intendente y después, si nos remontamos todavía más allá atrás, poder ver que todo eso que creíamos no eran solamente idealismos de jóvenes, sino que era posible llevarlo a la práctica, a la realidad con éxito, luego confrontar con ideas, pero confrontar en los buenos términos, confrontar con aquellos que nos decía que no, que esto no podía ser, que teníamos que mirar a Europa que ese era el modelo, que teníamos que mirar a Estados Unidos que ese era el modelo y donde es precisamente ahí donde se derrumban todos estos…y estos los que en realidad tenían pie de barro y tenían pie de barro porque creo que olvidaron la premisa fundamental del capitalismo: el capital es trabajo acumulado. A ver si se notifican de una buena vez por todas, trabajo acumulado. (APLAUSOS)
El otro día se lo escuchaba decir, no crean que estoy repitiendo a Marx, estoy repitiendo lo que dijo un empresario muy conocido, que no voy a decir el nombre, y me puse a mirar la televisión y haciendo zapping y digo “a ver qué está diciendo este”, es un empresario muy conocido y muy importante de la Argentina, y decía eso, que el capital es trabajo acumulado, que él había empezado desde muy joven, con muy poco y que hoy es un empresario muy importante.
La verdad que me gustó lo que dijo, porque es la verdad además, y entonces creo que entender que la necesidad del capital es indefectiblemente la de vincularse a la producción y al trabajo y que es esto que ha hecho Alicia con su ley, con su Ministerio, con sus organizaciones, lo que hacen ustedes todos los días. (APLAUSOS)
Es simple: los bancos, el financiamiento y el dinero como instrumento. Porque además el dinero nunca ha sido siempre la unidad de valor, hubo épocas en que se comerciaba con la sal, la sal era la unidad de la moneda o cualquier otra cosa. Pero lo que a lo largo del tiempo ha permanecido inalterable, desde cuando ni siquiera había teoría económica, es el trabajo. El trabajo está desde el origen del hombre, después vinieron las doctrinas, las religiones, que el marxismo, que el liberalismo, que doctrina social de la iglesia, miles de visiones y miles de interpretaciones y distintas reglas. Primero vino, cuando estaba el Imperio Chino fue este con sus monedas, después fue el rublo, después fue el dólar, después es el euro, mañana será…ayer fue la sal. La sal, para los que no saben, hubo épocas en que la moneda era la sal, se pagaba con sal, con unidades de sal, pero el trabajo siempre fue el mismo.
Esto nos tiene que hacer ver a los que…yo no soy economista, pero soy muy observadora de la realidad y de la historia y a veces, uno mirando la historia y mirando la realidad, aprende mucho más de economía que leyendo 28 mil libros o escuchando 40 mil teorías.
Así que, yo les recomiendo a todos que sigan apostando al trabajo como el gran generador de riqueza, a la producción, al consumo y, fundamentalmente, para qué, para que el hombre viva mejor, que para eso queremos ser gobierno, para tener mejor sociedad, para tener mayor calidad de vida, para que la gente pueda acceder a más y mejores derechos. Para eso queremos ser gobierno y para eso ejercemos el gobierno.
Gracias y felicitaciones a los microemprendedores, a los promotores, a los trabajadores y a todos los que todos los días en Argentina se levantan con alegría para seguir trabajando por sus familias y por su patria.
Gracias, muchas gracias. (APLAUSOS)

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