Despertar Nacional

Reactivación del servicio ferroviario que interconectará a la República Argentina y la República Oriental del Uruguay: Palabras de la Presidenta Cristina Fernández

Gracias, muchas gracias, estamos en Uruguay chicos, acá no vengamos a hacer política interna che; muy buenas tardes a todos y a todas; señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, querido compañero “Pepe” Mujica; señor vicepresidente, compañero Danilo Astori; señor Gobernador de la provincia de Entre Ríos, se vino con hinchada; señor Intendente de Concordia; señor Intendente de Salto; argentinos, uruguayos; entrerrianos, salteños: la verdad déjenme decirles que cuando hoy, a bordo de este hermoso tren, que se llama el Tren de los Pueblos Libres, muy artiguista este tren, y cruzábamos el Río Uruguay yo pensaba –”Pepe” – que no hemos dado un pasito, hemos dado un pasote, porque hasta hace no muy poco tiempo, por esas cosas tontas, por esas cosas que pasan cada tanto entre los pueblos hermanos y que no tienen que pasar nunca más no podríamos cruzarnos libremente de un lado al otro y fíjate vos “Pepe” que este es un partido que no estamos jugando solamente vos y yo, este no es un partido solamente de Presidentes y Gobernadores, este es un partido en el cual nosotros somos los directores técnicos, pero los que corren son millones de uruguayos y millones de argentinos que quieren jugar un partido grande: el partido de la América del Sur unida. (APLAUSOS).
Tuvo directores técnicos, tuvo otros directores técnicos maravillosos, hace 200 años: San Martín, Artigas, Belgrano, Moreno, tantos que formaban una sola patria, la Patria Grande y por cosas que vinieron de afuera, pero también por intereses que siempre han hecho mella dentro hemos estado a veces dividido.
Por eso creo que este cruce, en este Tren de los Pueblos Libres cruzando el Río Uruguay, también viendo esa maravilla cuando uno cruza de la altura del río, antes de las turbinas y la altura del río después de las turbinas, en ese maravilloso emprendimiento conjunto también, que es la Represa de Salto Grande, otro símbolo importante de unidad entre ambos pueblos. Vos sabías “Pepe” que la Represa de Salto Grande formó parte del Plan Quinquenal del General Perón y Argentina y Uruguay firmaron el convenio bilateral en 1946, pero recién Uruguay lo pudo aprobar en 1958. Esas cosas que siempre charlamos con “Pepe” en las sobremesas del peronismo y de las cosas que muchas no nos han entendido a los peronistas y esas cosas que nos han dividido pero que por suerte hemos terminado y superado para estar hoy juntos en esta conectividad de este paisaje maravilloso.
Yo veía el verde entrerriano, las cuchillas aquí, las vacas que corrían maravillosas espantadas por el ruido el tren, claro se habían desacostumbrado al ruido del tren, 30 años sin pasar un tren y la gente, lo más maravilloso. Tiene razón el Presidente del Uruguay, la gente, la gente en la puerta de las tranqueras y a dos o tres primero y luego cada vez que nos acercábamos más a Salto más gente y más gente con banderas uruguayas agitándolas. Y es cierto “Pepe” en mi país viven muchos uruguayos porque no hay diferencias entre Montevideo y Buenos Aires, es la cultura del Río de La Plata y hay más diferencias por ahí entre un porteño y un jujeño, que entre un porteño y un montevideano. Son las de la Patria Grande, son las cosas de una cultura diversa, rica, maravillosa que tenemos integrando de esta manera.
Pero es bueno también conocer la historia de este tren, que es la historia también de los ferrocarriles en la República Argentina; 42.500 kilómetros de vías férreas; en el año 77 ya se cerraron 10 mil y de 156 mil trabajadores se pasaron a 96 mil y así se fue achicando; de 2.400 estaciones de trenes, nos quedaron 1.000, allá en la década de los 70, donde empezó durante la dictadura el desmantelamiento progresivo de nuestros ferrocarriles. En el año 93 el ferrocarril Urquiza ya no hizo más servicio, que era la línea que venía aquí, solamente para la Ciudad de Buenos Aires y para el Gran Buenos Aires.
Y venía leyendo la historia y aquí también, en el Uruguay, en 1985, luego de una huelga ferroviaria reestructuraron todos los servicios. Y yo me ponía a pensar: tenemos muchas veces que poner mucha fuerza, mucha colaboración, mucha cooperación entre todos para ayudar a que estos servicios presten el mejor servicio y muchas veces no terminemos siendo funcionales a los intereses que quieren desmontar esto que conviene a los pueblos y a las sociedades. Y no significa restringir el derecho de nadie, ni de nada, simplemente entender que siempre han pivoteado sobre los errores y las fallas para ir desmontando prolijamente todos los beneficios y todas las mejoras que tenían nuestros pueblos.
Por eso tenemos que reclamarnos a nosotros mismos como sociedades una gran inteligencia y un gran ejercicio de comprensión de las cosas que tenemos que hacer para poder seguir creciendo y articulando este proceso de integración, que es indetenible. No tengas miedo “Pepe” este partido no lo vamos a perder. (APLAUSOS). ¿Sabés por qué? Porque atrás nuestro, hay miles y miles de jóvenes que han vuelto a ver en la política, en la historia de su patria los instrumentos para poder construir, no solamente el porvenir, sino también construir el presente.
Nosotros tenemos la obligación, como viejos militantes políticos, de ayudarlos a no cometer los errores que tal vez cometimos nosotros. Tenemos que ayudarlos a que se equivoquen menos; tenemos que ayudarlos a explicarles que la historia no es una línea recta, que las líneas rectas solamente son para la geometría; que en la política muchas veces las líneas son un poco torcidas porque no tenemos compás ni transportador ni reglas para hacerlas, las construimos a pulmón, con nuestra fuerza y muchas veces también con nuestras vidas como la han construido miles de uruguayos y miles de argentinos que ya no están pero que lucharon para tener un Uruguay y una Argentina mucho mejor.
Por eso, porque también visualizamos un mundo difícil, un mundo complejo y sabemos también todo lo que tiene nuestra región, la riqueza que se va a necesitar en este siglo XXI, tercer siglo nuestro y siglo XXI de la humanidad. Sabemos que van a necesitar de alimentos, sabemos que van a necesitar el agua y la energía, cosas que Dios generosamente ha derrochado aquí afortunadamente en nuestras tierras.
Por eso tenemos que preparar a nuestros jóvenes, a nuestros niños con mucha educación para que no pase lo que nos pasó en los últimos 200 años de confusiones y enfrentamientos estériles, no solamente entre los países, sino también adentro de nuestras propias sociedades cuando nos enfrentaron creyendo algunos que enfrentándose con otros argentinos, a partir de ideas o de partidos diferentes, podían tener algún rédito.
La historia nos demuestra que los únicos que han sacado rédito de las divisiones entre los países y adentro de nuestros países, entre argentinos y uruguayos, no hemos sido nosotros, sino han sido los que viven a miles y miles de kilómetros de nuestros países.
Por eso, con esa inteligencia y con esa comprensión, tenemos que acentuar y profundizar los procesos de integración regional, que no serán perfectos, que tendrán sus defectos, pero que son el único camino posible, como decía Pepe, del alero que resguarde a las pequeñas casas. Y en esto, los países más grandes, como los hermanos mayores, también tenemos mayores responsabilidades y debemos hacernos cargo.
Por eso también me hice cargo de que era necesario oportunamente terminar con esas divisiones entre uruguayos y argentinos y volver a poner las cosas en su lugar, que es el de abrazarnos en forma fraterna y discutir si es que hay alguna diferencia en forma civilizada.
Y aquí están los frutos, este tren, que sale de Pilar, provincia de Buenos Aires, que pasa por Zárate, por Vasavilbaso, por Villaguay, por Concordia, por Salto, por la heroica Paysandú, maravillosa y heroica Paysandú y que también llegará a Montevideo.
Es un símbolo de integración, es un símbolo de unidad y lo hemos construido entre argentinos y uruguayos. Y vamos a seguir construyendo conectividad física, vínculos políticos y económicos que nos preparen a ambos y a la región en general para abordar ese mundo que ya llegó. Por suerte nos encuentra bien parados; por suerte nos encuentra con gobernantes que en un mundo donde nos decían que había un solo pensamiento y un solo camino, tercamente insistimos que nuestro destino es el destino que nosotros diseñamos y proyectamos, no el que nos quieran imponer desde afuera, con doctrinas, proyectos o modelos que han fracasado estrepitosamente.
Yo quiero decirles a todos, porque ya está anocheciendo y sino nos va a agarrar la noche acá a todos y está refrescando, que estoy muy contenta, que estoy muy feliz de estar aquí entre banderas uruguayas, banderas argentinas y esa bandera hermosa del Frente Amplio, que es la bandera de Artigas.
¡Vamos Uruguay, vamos Argentina, el camino es la unidad, el camino es la integración, lo señalaron San Martín y Artigas, Belgrano, Moreno y Güemes. No nos equivoquemos, allí tenemos la historia para aprender, para imitar los buenos ejemplos!
¡Gracias Uruguay, gracias Argentina, gracias Salto, gracias Entre Ríos y Concordia! ¡Fuerza, fuerza Argentina, fuerza Uruguay, fuerza América del Sur!
Gracias. (APLAUSOS)

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