Despertar Nacional

Acto del 9 de julio en Tucumán
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA
FERNÁNDEZ DE KIRCHER, EN EL ACTO DE CONMEMORACIÓN DEL 195° ANIVERSARIO DE LA
DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL.

Gracias. Chicos, enrollen las banderas que quiero
ver a todos los tucumanos y a todas las tucumanas, por favor sean buenitos y
buenitas; aquellas pancartas que no me dejan ver aquella tribuna magnífica de
los colores verde, celeste y blanco. ¡Vamos las banderas esas todavía arriba!

Gracias, muchas gracias como siempre.

Compatriotas: como siempre, Tucumán me recibe con
sus mejores galas, con sus afectos y también con un hermoso día, tucumanos y
tucumanas, para recordar, como recién decía José, a nuestros próceres, a
aquellos hombres que, en medio de las adversidades, se animaron a declarar la
Independencia de nuestro país.

Hoy los estamos homenajeando, pero creo que
deberíamos rescatar de ellos, un rasgo distintivo de los hombres y mujeres de
los pueblos originarios que combatieron a sangre y fuego para lograr la
liberación de la patria, desde el 25 de mayo de 1810 a este 9 de julio de
1816, miles de compatriotas, de las más diversas condiciones sociales, pero
unidos por una misma vocación para luchar por la Independencia. (APLAUSOS) Y
había un rasgo distintivo en todos y cada uno de ellos, no era solamente la
convicción, no eran solamente las ideas, era además, esa actitud de la
condición humana que pone en marcha las ideas y las convicciones y que es la
voluntad de cambio de todo un pueblo cuando decide levantarse en armas como
lo hicieron en aquella oportunidad nuestros compatriotas. (APLAUSOS)

Los tiempos cambiaron, las luchas por las
libertades, por la independencia y por la igualdad, ya no se dan, por lo
menos afortunadamente en estas regiones, en los campos de batalla.

Yo aquí mismo, si mal no recuerdo, en el primer
discurso que pronuncié como Presidenta de todos los argentinos, dije que
teníamos que ir por la segunda independencia. Esa de la que recién José
hablaba y que es la construcción de una economía que permita tener
autodeterminación y que las decisiones de un país, se tomen en ese país y se
tomen en los ámbitos donde hombres y mujeres han sido votados por la sociedad
en elecciones libres y democráticas. (APLAUSOS)

Estas son las nuevas luchas, las luchas por
reconstruir una economía devastada. Por eso, hacés bien José en recordarlo y
agradecerle a él, al presidente Néstor Kirchner…(APLAUSOS)…que se animó y en
ustedes, en cada joven también vive él, en cada joven que se incorpore a la
política, él se animó, les decía -me gustaría que estuviera un poco
más…(APLAUSOS)…-, donde otros decían que era imposible hacerlo; él se animó a
plantar esta bandera de rebeldía y por momentos de irreverencia frente a los
poderes constituidos por el establishment y que nos habían convencido que era
imposible remover las condiciones que no permitían que Argentina creciera y
se desarrollara. (APLAUSOS) Él supo que otro país era posible, como también
lo supieron esos hombres y mujeres que con inmensas dificultades construyeron
nuestra historia.

Fíjense: hoy leía en una crónica histórica que
recién en el mes de septiembre se festejó en la ciudad de Buenos Aires aquel 8
de julio de 1816. Fíjense lo que eran las condiciones y fíjense hoy este
mundo plenamente intercomunicado que también nos permite nuevas formas de
comunicación, nuevas formas de democratización.

Él se animó frente a lo que parecía imposible
tener una política económica de industrialización, recuperar a la educación
como el gran instrumento igualador de nuestra sociedad. Él se animó a decirle
a los poderes internacionales que la Argentina iba a hacer frente a su deuda
pero no a costa del hambre y de la miseria del pueblo. (APLAUSOS)

Y junto a él, porque esto es mentira, no lo hace
tampoco un hombre solo, también se animó la voluntad de millones y millones
de argentinos que volvieron a creer que el país que alguna vez habían tenido
y que sus mayores les habían contado, era posible. Y comenzaron a acompañarlo
y hoy miles y miles, millones de jóvenes, se incorporan a la política.
Algunos que no entienden y que nunca entenderán, se asustan.

Miren: a veces quieren comparar este maravilloso
proceso de la juventud con otros, y yo les digo que este es inédito. ¿Por qué
es inédito? Yo fui una joven que me incorporé a la política, en la lucha
contra la dictadura. Otros jóvenes más tarde, allá por los ‘80, se incorporaron
a la política con mucha ilusión de un proceso democrático que recién
comenzaba. Pero acá se incorporan a la política después de 8 años de gestión
para defender un proyecto que ha sido revalidado en las urnas por la sociedad
argentina. (APLAUSOS)

¡Qué maravilla, qué maravilla!, digo yo. En todas
partes o en muchísimas partes del mundo y en la historia misma, se advierte
que muchas veces la juventud, cuando participa en esos procesos históricos,
nuestros jóvenes del 25 de Mayo, nuestros jóvenes del 9 de Julio, se
incorporaban contra el poder establecido para poder cambiar las cosas. Acá
tenemos la suerte que tenemos millones y millones de jóvenes, miles y miles
de jóvenes que se incorporan para apoyar políticas que el propio Estado
impulsa. Al contrario, no vienen con las manos cargadas de piedras, sino con
la cabeza llena de sueños y de ilusiones por lo que están viviendo, díganme
si no es maravilloso. (APLAUSOS)

¡Cómo no estar orgullosa de ver a los jóvenes de
vuelta cantar el Himno con orgullo y alegría! ¡Cómo no estar orgullosa de ver
enarbolar las banderas y pintarlas ellos mismos! ¡Cómo no estar orgullosa de
ver cómo miles y miles de jóvenes se incorporan a su primer trabajo! ¡Cómo no
estar orgullosa de ver a nuestros alumnos secundarios con sus computadoras
que llevan a sus casas, tal vez, humildes para que sus padres y sus madres
también tengan lo que ellos no pudieron darle! (APLAUSOS)

Yo no me siento, y se los digo de corazón,
protagonista de esta historia. Los protagonistas son ustedes. Yo solo soy un
instrumento, quiero solo ser el instrumento de la sociedad argentina para que
estos cambios, para que estas transformaciones se institucionalicen, para que
no tengamos que depender solamente del humor de tal o cual gobernante.

Queremos políticas de Estado, que sean
reconocidas como tales por todos los argentinos para que todas las puedan
defender con el mismo énfasis y con la misma voluntad. (APLAUSOS)

También José recién hablaba del agradecimiento
por las elecciones de octubre. Y yo también quiero recordar que aquí en
Tucumán, hace exactamente dos años, tal vez en nuestro momento político más
difícil, José y compañeros y amigos gobernadores de las provincias que hoy
nos acompañan, en el momento más difícil, en el que supimos reconstruir desde
la propia voluntad, desde el propio esfuerzo y trabajo, lo que muchos creían
terminado y acabado, y lo hicimos porque estamos convencidos de estas ideas.
Porque lejos de creer que cuando uno es derrotado circunstancialmente tiene
que cambiar de principios, cambiar de ideas, entregar la historia, nosotros
le decimos que jamás vamos a entregar nuestra historia, nuestras ideas y
nuestras convicciones. No vinimos para eso a la política. (APLAUSOS)

Recuerdo que aquel 9 de julio lancé desde aquí de
Tucumán, la convocatoria al diálogo político, a la reforma política porque
decíamos que teníamos que volver a poner a los partidos políticos por sobre
las corporaciones en la Argentina, para que fueran, precisamente, quiénes son
elegidos por el voto por la voluntad popular para representarlos desde un
presidente, desde un gobernador, intendentes, legisladores representen,
precisamente, los intereses del conjunto de la sociedad, que muchas veces no
se entiende ni las corporaciones por sus propios funcionamientos creen que reteniendo
un interés o un privilegio van a poder hacerlo durante mucho tiempo.

La historia nos ha enseñado, no solamente la de
nuestro país, sino la historia de lo que está pasando en el mundo, que cuando
alguien pretende comerse toda la torta, lo único que hace es indigestarse y
no servirle para nada. (APLAUSOS)

Por eso, seguimos apostando a la igualdad que ha
dejado de ser solamente un concepto político social para transformarse en un
profundo concepto económico.

Necesitamos producir más, necesitamos mayor
esfuerzo y trabajo y, también, que ese crecimiento tenga la distribución del
ingreso para que pueda llegar a todos y todos se sientan parte de esta
patria. (APLAUSOS)

Pero les decía que desde aquí lanzamos esa
convocatoria. Algunos creyeron que era un ejercicio más, se habían olvidado
que cuando yo era senadora había presentado un proyecto de elecciones
primarias obligatorias, no tuve las manos, pero pudimos hacerlo más tarde y
este próximo 14 de agosto, los argentinos por primera vez en la historia van a
poder votar a los candidatos de los partidos políticos que más les gusten en
un ejercicio de democracia interna, en un ejercicio de participación popular
que también debe ser rescatado. (APLAUSOS)

No importa a quiénes elijan, de corazón se los
digo; no importa para quién sea su voto, lo importante es que este 14 de
agosto también vayan a poner su presencia para saber que de ahora en más, no
deciden más las burocracias políticas, sino que deciden también los
argentinos en cada una de esas elecciones. (APLAUSOS)

Esta reforma política… Cuántas cosas que nos han
pasado, cuántas cosas que me han pasado, en estos dos años desde aquel 9 de
julio. Pero hemos demostrado, con mucha humildad, con mucha convicción que es
posible seguir representando las ideas, que es posible seguir haciendo honor
a esa representación popular que oportunamente el pueblo nos confiriera, aún
en los momentos de mayor adversidad, y vuelvo para finalizar, al principio:
la voluntad, lo que siempre nos movió a nuestra generación, lo que siempre lo
movilizó a él, un hombre con una voluntad como no he visto en otra persona,
una voluntad para seguir adelante pese a todo, una voluntad capaz de entregar
su propia salud, su propio cuerpo, que le quedó chico para tanta fuerza y
tanta voluntad. (APLAUSOS)

Pero yo estoy orgullosa de haber sido su
compañera durante más de 35 años, y en este 9 de julio, donde recordamos a
nuestros patriotas, hagamos un homenaje a todos los argentinos, a todos los
argentinos. Necesitamos también, compatriotas, de la unidad nacional como
presupuesto básico para seguir adelante en la profundización de este modelo.

Si uno mira la historia, la reciente y la no tan
reciente, la historia que vino después de 1816 en nuestro país, cuando nos
debatimos durante años en la anarquía, en las guerras intestinas, en las
guerras civiles, lo que vino en el siglo pasado, cuando algunos pensaron que
prohibiendo un nombre o una marcha, se podía tapar o destruir la historia.

Tenemos que aprender todos, en este aprendizaje
que la historia nos da, que es necesario mantenernos unidos, porque allí está
la fortaleza con la unidad nacional y la voluntad política de quienes
representen por decisión soberana al pueblo, podremos seguir construyendo
esto que hemos logrado y que es la patria, como dije ese 25 de mayo pasado.
(APLAUSOS)

Podemos decirlo con orgullo, también aquí desde
Tucumán: argentinos, tenemos patria, festejémosla y homenajeémosla todos los
días, en nuestros trabajos, en nuestros estudios, en nuestras escuelas, en
nuestras fábricas, en nuestros laboratorios, en nuestros campos, en todos los
lugares donde haya un argentino que trabaje, estudie y siga creyendo que este
es el mejor lugar para vivir, su país.

Muchas gracias Tucumán, los quiero mucho y muchas
gracias a todos. (APLAUSOS)

 

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