Despertar Nacional

Sábado, 09 de Julio de 2011

“Cuando recordemos a nuestros patriotas hagamos un homenaje a todos los argentinos”, afirmó la Presidenta

Cristina Fernández encabezó en San Miguel de
Tucumán el acto conmemoratorio del 195º aniversario de la Declaración de la
Independencia Nacional. En la histórica Casa de Tucumán descubrió un acta de
la independencia redactada en castellano y en aymará. Durante el acto, la
jefa de Estado afirmó que la Argentina de hoy “lucha por la segunda
independencia, por una economía que permita tener autodeterminación y que las
decisiones del país se tomen en nuestro país”.

La Presidenta de la Nación fue recibida por el
gobernador tucumano José Alperovich y el intendente de la ciudad de Alderetes,
Julio Silman, con quienes se trasladó al museo “Casa Histórica de la
Independencia”, donde hace 195 años se declaró la independencia
argentina, el 9 de julio de 1816. Luego, junto, al intendente de San Miguel
de Tucumán, Domingo Amaya, y la directora del Museo, Patricia Fernández
Murga, la Presidenta descubrió un manuscrito original con el texto del
“Acta de la Independencia de las Provincias Unidas en Sud America”
en lenguas aymara y castellano, que permanecerán en exposición en el lugar.

Desde allí se dirigió hasta el Salón de la Jura de la Independencia donde se
inició el acto conmemorativo de la Independencia. A continuación, la
Presidenta se trasladó hasta el hipódromo de esa ciudad, donde se realizó un
acto en el que brindaron discursos el gobernador Alperovich y la primera
mandataria.

En un mensaje transmitido por cadena nacional,
Cristina Fernández rindió homenaje “a nuestros próceres” de 1816, y
destacó que fueron esos hombres los que “se animaron a declarar la
Independencia”, mostrando la “voluntad de cambio” de todo un
pueblo. En ese sentido, afirmó que la Argentina de hoy “lucha por la
segunda independencia, por una economía que permita tener autodeterminación y
que las decisiones de un país se tomen en nuestro país”.

“Había un rasgo distintivo en todos los
patriotas, no solo la convicción y las ideas, sino la voluntad de cambio”. Al
respecto, resaltó la figura del ex presidente Néstor Kirchner, de quien dijo
que “plantó la bandera de la rebeldía y la irreverencia contra el
establishment que no permitía el desarrollo de Argentina”. Néstor
Kirchner “encaró la lucha por reconstruir una economía devastada”,
aseguró, al tiempo que enfatizó: “No he conocido a nadie con más voluntad y
con una fuerza a la que su cuerpo le quedó chico, para dar todo lo que tenía
por el país”.

“Por eso es bueno recordar a Néstor Kirchner, que
se animó en donde otros decían que era imposible hacerlo, él supo que otro
país era posible como lo supieron esos hombre que construyeron nuestra
historia en condiciones difíciles”, remarcó. “Se animó a tener una política
económica de industrialización, a la educación, a decirle a los poderes
internacionales que la Argentina iba a hacer honor a su deuda, pero no a
costa del hambre y la miseria. Pero también se animó la voluntad de millones
de argentinos que volvieron a creer que el país que alguna vez habían tenido
era posible y apoyaron este proyecto”, aseveró la Presidenta.

También, afirmó que “hoy millones de jóvenes se
incorporan a la política; algunos que no entienden y nunca entenderán se
asustan y quieren comparar este momento con otros y yo les digo que este es
inédito” porque “estos jóvenes no vienen con las manos cargadas de piedras
sino con ilusiones, como no estar orgullosa de verlos cantar el himno con
alegría, pintar banderas, de ver como miles se incorporan al primer trabajo,
a nuestros alumnos llevar sus computadoras para que la vean sus padres que
muchas veces no pueden comprarles”.

Durante el acto, la jefa de Estado subrayó: “No
me siento protagonista de esta historia, soy un instrumento para que estas
transformaciones se institucionalicen, para que no tengamos que depender del
humor de tal o cual gobernante y que tengamos políticas estado”.

“Aquí en Tucumán hace exactamente dos años, en el
momento político más difícil, en el que supimos reconstruir desde el propio
esfuerzo y trabajo lo que muchos creían acabado, lancé el diálogo político
para poner la política por sobre las corporaciones”, afirmó Cristina
Fernández.

Y agregó: “Nosotros le decimos que jamás vamos a
entregar nuestra ideas, nuestra historia y nuestras convicciones, no vinimos
para eso”. Entonces resaltó la política del interés común antes que el
corporativo: “La historia nos ha enseñado que cuando alguien pretende comerse
toda la torta lo único que hace es indigestarse”

La Presidenta marcó como gran objetivo “la
redistribución del ingreso para que pueda llegar a todos”, al tiempo que
destacó la participación política y el diálogo: “Algunos creyeron que esa
convocatoria política era un ejercicio más y este próximo 14 agosto los
argentinos van a poder votar a los candidatos que mas les guste para
representarlos”, afirmó.

Sostuvo que en la Argentina de hoy “no
deciden más las burocracias políticas, sino los argentinos”. En ese
sentido, destacó que las internas abiertas del próximo 14 de agosto
“significan un hecho histórico, porque por primera vez los argentinos
podrán elegir los candidatos que más le gusten en cada partido”.

Finalmente, la Presidenta exhortó a que “en el 9
de julio, cuando recordamos a nuestros patriotas, hagamos un homenaje a todos
los argentinos: Tenemos patria, festejemos”.

La mandataria estuvo acompañada por el jefe de
Gabinete, Aníbal Fernández, ministros y secretarios del Poder Ejecutivo
nacional y provincial, legisladores nacionales y provinciales; los
gobernadores de Salta, San Juan, Entre Ríos, Jujuy; representantes de
organismos de derechos humanos e invitados especiales.

Los festejos por el Día de la Independencia
argentina comenzaron en la medianoche, cuando, por cadena nacional, el
Chaqueño Palavecino entonó el Himno Nacional, acompañado por la Fanfarria
Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San
Martín”, frente a la Casa de Tucumán.

Acta en aymará y castellano

Luego de declarar la independencia, el Soberano Congreso tomó diversas
medidas con el objetivo de difundir el texto del acta y de organizar que
tanto el ejército, como los funcionarios y los pueblos juren por ella.

Para eso, por nota del 26 de julio de 1816, el Congreso solicitó al entonces
Director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Martín de Pueyrredón, que se
remitieran a la ciudad de San Miguel de Tucumán, 3 mil ejemplares impresos
con el texto de la declaración.

El pedido fue cambiado días después. El 29 se envió a Pueyrredón otra nota en
la que se solicitó que, en lugar de las 3 mil, se remitieran 1.500 actas en
castellano; 1.000 en quechua y 500 en aymará “para que en los naturales
del interior tuviera el efecto de reavivar sus esfuerzos repetidos, si
vertida a su idioma natural gira entre ellos impresa y en abundantes
copias”, decía la comunicación original.

Los documentos se hicieron bilingües: en castellano y aymará; y en castellano
y quechua.

De esta manera los pueblos originarios integrantes del nuevo país
independiente tuvieron conocimiento en sus lenguas de lo resuelto en el
histórico Congreso de Tucumán.

 

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