Despertar Nacional

Conmemoración del 201° aniversario de la Revolución de Mayo en Resistencia, Chaco. Palabras de la Presidenta Cristina Fernández
Gracias, muchas gracias. (Aplausos)

Muy buenos días a todos y a todas: quiero en
primer lugar, agradecer las palabras del querido Gobernador del Chaco, de
Koki Capitanich, para con esta Presidenta, y también el caluroso recibimiento
que en las calles he recibido por parte de todo el pueblo chaqueño. Muchas
gracias de corazón. (Aplausos)

Quiero -porque siento la profunda necesidad de
hacerlo también- agradecer las palabras, en el Tedeum que acaba de finalizar,
del señor Obispo de Resistencia, las palabras de afecto, de cariño y de
reconocimiento a las mujeres argentinas, porque no lo tomé como un halago
personal, no acostumbro a hacerlo, al contrario, creo que sus palabras
simbolizaron el valor que la mujer argentina da a la vida. En ese
reconocimiento, la Asignación Universal por Embarazo, y que a mí solamente
como instrumento que soy, me tocó reconocer para todas las mujeres.
(Aplausos)

Quiero decirles que hoy no es un día fácil para
esta Presidenta. Hace exactamente 8 años, sentada en mi banca de senadora junto
a Jorge que también era senador por esta querida provincia, mirábamos jurar
como Presidente de todos los argentinos a quien fuera mi compañero de toda la
vida. (Aplausos)

Yo sé que muchos legisladores que como yo estaban
sentados en sus bancas, escucharon su mensaje, sus palabras, algunos tal vez
creyendo, pero habían sucedido muchas cosas en la Argentina de esos años.
Habíamos visto desde nuestras bancas jurar a muchos presidentes, en una
semana, a cinco, y ese hombre desgarbado, que venía desde el Sur a
comprometer su vida para llevar adelante las convicciones de miles y miles
que 30 años antes en esa misma Plaza, se habían convocado para cambiar al
país y cambiar la historia, eran las palabras de alguien que tenía profundos
compromisos con su historia.

Yo no lo escuché como su esposa; lo escuché como
su compañera de militancia de tantos años, y sentí que finalmente nuestro
país, nuestro querido país de Argentina, iba a comenzar un camino diferente,
un camino de realizaciones, de transformaciones, un camino donde los
argentinos volvieran a recuperar la confianza de su país y el orgullo de ser
argentinos.

Tuve la certeza de que iba a ser difícil, tuve la
íntima convicción que nos iba a costar mucho -tal vez nunca imaginé cuánto-
pero estoy segura que desde el lugar donde esté, está conforme con la vida
que tuvo, está orgulloso de vivir la vida que vivió, porque tuvo la suerte de
elegirla y porque tuvo la suerte de ver realizados los sueños de su juventud
y de muchos y muchas que yo sé, él llevaba en su corazón y en su mente.
(Aplausos)

Estos años de realizaciones, estos años de
transformaciones ubican hoy a la Argentina en un lugar inimaginable para
nosotros mismos. Hace apenas 8 años atrás, en un mundo que se derrumba, en un
mundo que durante mucho tiempo quiso inculcarnos el pensamiento único que la
Argentina iba por un camino equivocado, que nos íbamos al precipicio, que
estábamos desacertados en las políticas, hoy, a 8 años de ese día, y con
todas las cosas terribles y maravillosas también, porque así es la vida, en
la vida no es todo hermoso y todo feo, la vida se compone de momentos
difíciles y momentos felices, lo importante es que los momentos felices sean
lo suficientemente trascendentes para que nos hagan cambiar la vida de los
millones de habitantes que tienen la esperanza depositada en quienes eligen
en elecciones populares y democráticas, y yo siento, yo sentí junto a él hace
exactamente un año, en otro 25 de Mayo maravilloso que fue el del
Bicentenario, sentí con millones de argentinos volcados en las calles
festejando y conmemorando junto a los presidentes de nuestra América del Sur,
de nuestra casa, a la que definitivamente habíamos elegido como pertenencia y
como identidad, recorriendo las calles de nuestra ciudad de Buenos Aires,
Capital de todos los argentinos, que estábamos remontando una historia de
divisiones, que no solamente teníamos para mostrar logros económicos o
progresos sociales, o reformas políticas, sentí que estábamos logrando
unificar la historia de un país que se había dividido desde su inicio y que
merced a esas divisiones, habían venido los fracasos y las frustraciones.

Por eso, ese 25 de Mayo junto a él y junto al
pueblo, quedará imborrable en mi memoria. Yo sólo le pido a Dios una cosa,
que me de a mí y a todos los argentinos, la fortaleza, la entereza, la
grandeza, la humildad y la solidaridad que todos tenemos que tener para poder
construir un país diferente, una sociedad diferente.

Hoy, cuando venía en el trayecto, veía a miles y
miles de jóvenes chaqueños con sus banderas, con su alegría, con esta
juventud que ha irrumpido una vez más en la historia pero una historia
diferente, en una historia donde no vienen a pelear por un lugar porque hay
democracia, que irrumpen porque se siente convocada por un proyecto que gobierna
el país, debo decirte Néstor, “que finalmente ese sueño que tenías ese 25 de
Mayo cuando juraste como Presidente, se hizo realidad. (Aplausos) No sé si lo
habrás visto el día que te fuiste, pero estoy segura que desde algún lado de
la historia lo estás viendo y lo están viendo también miles y millones de
argentinos que soñaron con un país diferente”. (Aplausos)

Gracias Chaco, gracias a todos por el cariño, por
el afecto, por el compromiso. Tenemos Patria, argentinos. Estemos orgullosos
de esa Patria y de esa historia que es la de todos. (Aplausos)

Muchas gracias.(Aplausos)

 

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